Andrómeda está sentada en el sofá de la casa de Alicio, divertida con su carpeta rosa mientras hace los cálculos para que todo salga a la perfección y así, encontrarle mas trabajo a los cazadores de la muerte, ve a su príncipe favorito y se lanza en sus brazos mientras le pide ayuda para contabilizar las futuras víctimas.
Hola mis queridas seguidoras ¡acá! ¡Otro capi de nuestra historia!
Gracias a todo mundo ¡ya somos 4.609 personas! Gracias a: sukiimeprincess, mirel moon, Bonnie y el resto de mis lectoras, tanto usuarias, como anónimas.
Ya falta poco para quitarnos a Biuyúi de encima ¡y empezar con Mimete! ¡Hurra!
¡Déjenme saber su parecer! ¡Con un hermoso REVIEW!
Sailor moon, es propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo, es regalo buenas historias.
Un corazón inigualable, el alma de un fotógrafo.
Mi princesa despertó por la claridad, se miró acostada y vendada, su cabeza también estaba vendada, yo, me hallaba sentado en el escritorio de la swite redactando unos ensayos para la universidad.
¿Dónde estoy? Preguntó al no reconocer el paisaje –en Berlín. Dije soltando el bolígrafo, le sonreí.
- ¿Cómo te sientes? Pregunté acercándome a ella –algo mareada. Respondió colocándose la mano en la cabeza, tomé su mano derecha y la besé.
-me imagino. Dije mientras la ayudaba a incorporarse, ella me miró.
- ¿Cuánto tiempo llevo dormida? Preguntó –le pedí al cristal obscuro que te durmiera por 3 días, era lo mejor para tu sanación. Ella asintió mientras entrábamos al tocador - ¿y tus proyectos? Preguntó –he estado enviando clones míos de 3 horas para que cumplieran con Vergerite y Aidan, no me quería separar de ti. Mi princesa asintió, la solté lentamente para ver si podía mantenerse en pie ya, como solo temblaba levemente supuse que podría con la rutina del aseo sin mi ayuda, sonreí.
-las muchachas de la limpieza, no han podido trabajar, cuando te sientas mejor, saldremos un rato para que puedan atender el dormitorio, a la terraza, te gustará. Mi princesa asintió –gracias Díam ¿Cómo están todos en Japón? Preguntó, sonreí.
-ya bien, todos repuestos, pasaron un día en Némesis. Ella sonrió, salí del tocador, ella cerró la puerta y se dedicó a su aseo, yo, continué redactando mi ensayo, mi princesa salió.
-no tengo ropa. Dijo, reí –por supuesto que tienes. Dije feliz mientras sacaba unas bolsas –envié a alguien por esto. Dije feliz, cuando estuvo vestida, constaté que no me había equivocado, un pantalón rosa, con botas de tacón del mismo color, una camisa blanca que solo dejaba ver sus hombros y una hermosa chaqueta rosa.
- ¿te gusta? Me preguntó –lo adoro. Respondí encantado, me acerqué a ella y la abracé, mi princesa alzó el rostro y nos besamos.
- ¿gustas desayunar? Pregunté, ella asintió sonriendo mientras yo, la conducía a la terraza donde esperaba ya, el desayuno.
El teléfono del apartamento sonaba y sonaba, su monótono cantar aturdía las frías paredes de nuestro hogar, del otro lado de la línea el tono de llamada atenazaba la oreja de alguien que ya llebava varios intentos de localización –hola, hablas a casa de los Li. Dijo mi voz, se escuchaban las risas de mi conejo y mi princesa mientras Zafiro decía:
-me toca a mi, en este momento, no estamos en casa. Mi conejo y mi princesa peleaban por el teléfono, Zafiro y yo reíamos –díganlo las 2, así no pelean. Decíamos a coro.-
¡déjanos un mensaje y te llamaremos! Decían mi princesa y mi conejo a coro, todos reíamos –hasta luego. Decíamos al unísono, la persona suspiraba y marcaba.
-la última vez. Decía, el teléfono volvía a sonar al tiempo que la llave de Zafiro hacía girar la cerradura - ¡es el teléfono! Exclamaba mi conejo abriendo la puerta y corriendo al aparato.
-casa de los Li, habla Rini. La voz de la persona que intentaba llamar desde hace un rato rió - ¡al fin te localizo muñequita! Mi conejo rió.
- ¡Alicio! ¡Hola! exclamó feliz, el repitió su risa –muñequita ¿estás llegando del colegio? Preguntó, mi niña asintió –así es, iba a almorzar con mi tío. Alicio asintió audiblemente.
- ¿les parece bien si almuerzo con ustedes? Preguntó, mi niña bajó el teléfono e interrogó a Zafiro, quien sonriendo asintió.
-adelante, dile que venga. Mi niña rió - ¡te esperamos en casa Alicio! Exclamó, la risa de dicha de el, fue algo grandioso.
-Voy para allá, pequeñita. Dijo mientras colgaba, mi conejo miró a Zafiro que le sonreía.
-el es parte de la familia. Dijo, mi hermano asintió –se lo ha ganado a pulso, a pesar de que…bueno, de que… mi conejo rió –de que le gusta papá. Eso hizo que mi hermano abriera mucho los ojos y asintiera en silencio.
-pero el sabe que tu padre es étero y prefiere ser su amigo. Dijo, mi niña asintió - ¡además nos quiere a mamá!¡a mi y a ti! Zafiro rió.
-así es, lávate las manos y pon la mesa mientras yo, comienzo a preparar los alimentos. Mi conejo riendo corrió a la cocina a hacer lo indicado.
En la base de las 5 brujas, en el jardín, estaba sentada Biuyúi pensativa –debo encontrar la manera de acabar con esos nemesianos. La risa de otra mujer se oyó, una mujer de cabellos y ojos verdes, con 2 coletas circulares, que levitada sostenía una planta.
-eres desastroza Biuyúi. Dijo la peli verde - ¿Qué dices Telu? Nadie pidió tu opinión. Rugió la perra pelirroja –claro que si, he escuchado que el amo, quiere reemplazarte. Biuyúi se incorporó.
-la misión es mía, no molestes botánica de quinta, además, si yo, fallara, aún te tocaría esperar tras bambalinas. Telu rió.
-puede ser, pero por lo menos, me aseguraré, de que cuando me toque yo si las mataré, en fin. Hizo aparecer una pala verde con negro.
-tendré esto a la mano, ya que pronto voy a cavar tu tumba. Biuyúi le lanzó un rayo rojo que Telu esquivó desapareciendo.
-muérete Telu, déjame en paz. Espetó con ira la bruja mientras desaparecía.
Había desayunado con mi princesa y habíamos ido a recorrer la ciudad, la notaba callada, eso era inusual en ella.
-hermosa ¿estás bien? Has estado muy callada. Ella me miró, nos detuvimos, vi a la distancia un parque y la hice caminar hacia allá, nos sentamos en una banqueta, le tomé las manos y las cubrí con las mías.
- ¿Qué te aqueja? Pregunté, ella alzó la mirada –mi madre fue el otro día a casa. Apreté sus manos en un gesto de inquietud, mis ojos le demandaban que continuara.
-me pidió regresar con ella, mi padre y Sammy. Eso hizo que mi corazón se estrujara, me quedó pequeño como una uva pasa, me había acostumbrado a tenerla conmigo buena parte del día, a escucharla en casa y aunque cada quien, estuviera en sus cosas saber que estábamos allí, haciéndonos compañía aunque cada quien anduviera en lo suyo, me había acostumbrado a sus pantuflas de conejito, a sus cosas en mi tocador y en fin, a llevarla y buscarla del colegio y a verla mucho mas seguido.
- ¿Qué quieres hacer tu? Le pregunté enmascarando mis sentimientos, ella me miraba –quítate la máscara. Dijo –dime ¿Qué sientes? Preguntó, negué.
-respóndeme primero. Demandé con urgencia, ella negó –quiero que quites tu rostro inexpresivo, frío y me digas ¿Qué cruza por tu mente? Tu si puedes leer mis expresiones pero yo no puedo leer las tuyas. Sonreí.
-porque no sabes leer miradas, aunque mi rostro permanezca aburrido e indiferente, mis ojos nunca van a engañarte, dime ¿Qué quieres hacer? ¿Que le dijiste a tu madre? Ella me miró.
-que mi casa es donde tu estés, que no voy a regresar y que estamos prometidos. Reí de alivio, besé sus manos.
- ¿Qué te dijo ella? Pregunté –que me quería en casa… ¿está bien lo que le dije? Tomé aire, besé su frente y mirándola a los ojos, respondí:
-hermosa, está bien, lo que decidas está bien, como sabes: mi casa es tu casa y así será siempre porque nos amamos, pero si algún día, tu quisieras regresar a casa de tus padres, no me opondría, si es lo que deseas en realidad. Ella sonrió - ¿Qué deseas tu? Me preguntó.
-que te quedes conmigo, siempre. Respondí, ella asintió –me quedaré en nuestra casa. Dijo, la abracé, besé sus cabellos, su frente, su nariz y sus mejillas.
-que alegría. Dije besando su boca apasionadamente, fundidos en un abrazo amoroso y apasionado nos quedamos besándonos un buen rato.
Alicio, le había llevado una rosa blanca a mi conejo, habían almorzado los 3, a mitad del almuerzo, había llegado mi padrino a casa, y todos habían encajado perfectamente como piezas de un rompecabezas, a las 3 de la tarde, Vetsite había llamado a mi hermano para invitarlo al cine, el había comenzado a decirle que no podría ir, pero Alicio lo calló.
-somos familia, yo la cuidaré. Dijo, Zafiro lo miró con pena - ¿seguro? No quiero cargarte. Alicio negó riendo.
-será un placer cuidar a esta pequeñita. Dijo, mi padrino asintió.
-si el quiere, no hay nada de malo en ello Zafiro. Dijo mientras miraba a mi hermano que asintió.
-perfecto, andando. Dijo feliz al teléfono, mi conejo se fue con Alicio, llegaron a una casa hermosa –esta es. Dijo Alicio, mi conejo abrió mucho los ojos.
- ¡guau! ¡Es toda una construcción inglesa! El asintió y entraron –Alicio ¿Por qué no tienes niños? Preguntó con curiosidad –porque quisiera tenerlos con una pareja de las que me gustan. Mi niña asintió.
- ¿no has pensado adoptar? Preguntó, el le sonrió –quizás lo haga algún día. Dijo, mi conejo lo miró.
-en este mundo, me encuentro solo, mi familia me rechazó por mis gustos. Mi niña lo miró con compasión –eso es muy triste, tus gustos son tuyos, eso no define quien eres. Alicio asintió con amargura.
-para algunos si. Concretó la idea mientras iba hacia la cocina, mi conejo lo siguió, lo vio preparar la tetera y poner a calentar el agua –para nosotros no, somos tu familia. Dijo, el sonrió.
-gracias pequeñita, es un placer contar contigo y con mi muñeco. Mi conejo rió, Alicio sirvió el te y se dedicaron a tomarlo en la sala, luego, el sacó unas cartas y se dedicó con mi conejo a jugar pocker.
-eres muy buena. Dijo feliz –Karmesite me enseñó, soy buena en cartas y en muchas otras cosas. Alicio rió al comentario de mi niña –si fueras mas grande conejo, te invitaría a un famoso casino, pero creo, que podríamos hacer un casino casero ¿te gustaría? Mi niña sonrió a la pregunta de Alicio, con esa resplandeciente sonrisa que era capaz de bajar el sol a la tierra.
-me encantaría. Dijo, el rió - ¡eso será estupendo! Anunció, la rosa que Alicio le había regalado a mi niña, brilló de repente, mi conejo gritó al ver como la rosa materializaba un demonio.
- ¡corre Alicio! ¡Corre! gritó mi conejo - ¡que es eso pequeñita! Preguntó Alicio asustado - ¡no importa! ¡Corre! ¡corre! gritaba mi conejo asustado, el salió de la casa hacia los jardines, mi niña alzó su broche.
- ¡por el poder del prisma lunar! Quedó inmediatamente transformada, corrió detrás de Alicio al tiempo que Biuyúi aparecía.
-eres tu mi víctima. Dijo la bruja feliz - ¡espera un poco! Exclamó mi niña - ¡no dejaré que pongas en peligro el alma de este fotógrafo! ¡Soy una sailor scout en entrenamiento que lucha por el amor y la justicia! Mi conejo hizo su pose famosa.
- ¡soy sailor chibi moon! Terminó la misma - ¡y sailor chibi moon te castigará!¡en el nombre de la luna del futuro! La bruja pelirroja rió.
-intenta detenerme. Dijo altiva, mi niña sacó su tiara - ¡tiara lunar!¡acción! lanzó, la hirió.
- ¡maldita mocosa! Exclamó sacando un capullo de rosa –esta rosa de sangre, absorberá tu energía y tu sangre, hasta que mueras y quedes mas seca que una hoja en otoño. Alicio lloraba.
- ¡nooooooo sailor pequeñitaaaaaa! Gritó, trató de reventar el capullo, pero sus esfuerzos fueron inútiles.
- ¡adelante Florean!¡andando! gritó Biuyúi, el demonio tomó a Alicio y le mostró la estrella de su pantorrilla, el gritó mientras su corazón, derramando su resplandor caía al suelo.
- ¡que puro es! Exclamó la bruja mientras lo tomaba feliz.
-mátalo, querido Florean. Dijo mientras se dedicaba a admirar esa muerte.
Mi princesa y yo nos soltamos de repente, ella estaba pálida, y yo pensaba, que había sentido lo mismo que yo –Rini está en peligro Díam. Dijo, asentí, ella me miró tras alzar su broche, me escabullí lejos de allí.
¡poder cósmico lunar! ¡transformación! exclamó, al estar lista, nos encontramos, yo, ya llebava mi traje de príncipe, nos tomamos de la mano y desaparecimos, cuando llegamos, vimos a Biuyúi, peleaba encarnizadamente con Amy.
Llegamos tarde. Dije –no, justo a tiempo. Dijo mi princesa apuntando al gran capullo - ¡por el poder del alo de la princesa! Exclamó rompiéndolo.
- ¡maldita seas! Rugió Biuyúi mientras le lanzaba un puñetazo a Amy, Rey, Lita y Mina peleaban contra el demonio, mi princesa se acercó a mi conejo que abrió los ojos.
Mamá. Dijo con debilidad, mi princesa besó la frente de mi conejo mientras la tomaba en brazos –cariño, que bueno queestás bien. Dijo, yo me acerqué a la bruja.
¿me extrañaste perra? Pregunté, ella me miró con ira –me vengaré. Dijo, reí.
No lo creo. Dije mientras comenzábamos nuestra pelea - ¡fulgor del agua de mercurio! Le lanzó Amy al demonio - ¡fuego de marte! ¡enciéndete! lanzó Rey.
¡centella relampagueante de Júpiter! Lanzó Lita - ¡cascada de amor de Venus! Lanzó Mina –enredaderas ladronas. Lanzó el demonio, vi a las sailors ser atrapadas y comenzar a ser drenada su energía.
¡hermosa! ¡corre y saca al conejo de aquí! Exclamé peleando contra la bruja –mataré a las mujeres que te importan príncipe, ve buscándoles lugar en el cementerio. Dijo Biuyúi triunfante, cuando se vio una esfera amarilla.
¡tierra tiembla! lanzó Háruka - ¡maremoto de Neptuno! Lanzó Michiru - ¿Quién se atreve? Preguntó Biuyúi.
Formo parte de una nueva era, soy sailor uranus y entraré en acción. Dijo Háruka –lo mismo digo yo, soy sailor neptiún. Dijo Michiru, Biuyúi suspiró.
Que maldición tan grande son ustedes. Dijo molesta, Setsuna se acercó a mi princesa –yo cuidaré de la pequeña dama. Mi princesa asintió entregándosela.
Muchas gracias. Dijo, se encaró ante el demonio- ¡por el poder del alo de la princesa! Exclamó mi princesa rompiendo las enredaderas cubiertas de rosales, que drenaban a las chicas, sonreí mientras la bruja desaparecía.
Esto no se quedará así. Dijo, reí –ya lo hizo. Dije, cuando me acerqué al corazón de Alicio, una rosa roja me hirió en mi muñeca.
Maldición. Dije molesto –he venido a detenerte demonio maldito, a llevarme la copa negra para purificarla de tu maligna energía. Dijo el maldito del yo pasado de Endimiun - ¡no digas tonterías! Exclamé mientras me lanzaba a pelear contra el, lo hicimos con puños, rayos negros y patadas.
¡hazlo ahora sailor moon! Llamó Michiru una vez, el demonio se hubo neutralizado, mi princesa asintió.
¡espiral lunar del corazón! ¡ataca! lanzó destruyendo al demonio, el yo pasado de Endimiun y yo, seguíamos peleando.
Ríndete Diamante, nunca recuperarás esa copa, ni la negra, ni la lunar. Reí –solo me falta formar la negra y la lunar, es nuestra. Le lancé un puñetazo.
Púdrete en tu maldita porquería gusano del demonio. Dije –te mataré, regresaré todo a su cauce original. Reí con malicia.
Inténtalo, si es que puedes. Dije mientras el desaparecía, Háruka se acercó al demonio y le quitó el corazón.
No tiene nada. Dijo, se acercó a Alicio y le introdujo su corazón, el despertó, se sentó y nos miró.
¿está bien la sailor pequeñita? Preguntó, asentí en silencio mientras mi princesa me abrazaba –que bueno, gracias sailor moon. Ella le sonrió.
-es un placer. Dijo mientras yo, cubriéndonos a todos con mi poder, nos hacía desaparecer.
