Esta historia contiene lenguaje violento y obsceno, escenas fuertes tanto de violencia como de sexo.

Los personajes, salvo alguna excepción de OCs, no me pertenecen.

La historia se inspira en el anime y las live actions, por lo que se toman escenas, diálogos o semejantes de ello.

Se aceptan dudas, sugerencias y criticas constructivas con fundamento, esto es para pasarlo bien y conocer gente, NO soy escritora.

A pesar de seguir ciertas partes de la trama original, la he variado en varias ocasiones para amoldarla a mi historia.

Capítulo 54

El aroma de la comida inundaba el dojo Kamiya cerca del mediodía de aquella calurosa mañana de mayo, pero a pesar de lo apetecible que se mostraba el yantar, los habitantes del lugar andaban tensos tras la visita de Saito hacía unas horas, cuyo objetivo había sido el de volver a recordar a Kenshin que su tiempo de recuperación había terminado, y saldrían al encuentro de Shishio para acabar con él de una vez.

Chikara y Megumi se detuvieron en sus labores culinarias para mirar a Nanako entrar de nuevo en la cocina, recogiendo con visible brusquedad los utensilios que debía transportar, seguida de Sanosuke, quien simplemente se dedicaba a caminar siguiendo su paso, hablando con enfado y tono elevado, revelando su rabia y frustración interior.

-¡Ese idiota de Saito! ¿Acaso no le ha quedado claro que nosotros iremos también a ayudar a Kenshin? ¿¡Por qué se larga con él a hablar cosas en secreto, en vez de decírnoslo todo a nosotros también!?

Nanako ignoró el manotazo que dio a la mesa mientras ella colocaba los cuencos, levantándose de nuevo para salir de la sala y volver a la cocina, otra vez seguida de la retahíla de reproches del moreno.

-Sanosuke ¿quieres dejar de gritar? –le riñó Megumi mientras servía un plato con arroz. –Todos nos sentimos preocupados. Kenshin no tardará en volver y ya tiene suficiente como para andar escuchándote.

-En realidad no deberías hacer caso de las provocaciones de Saito. –Agregó Nanako mirando al guerrero, saliendo de su abstracción mental. –Aunque se empeñe en ignorarnos, iremos igual a la batalla a ayudar. Kenshin lo sabe y lo respetará.

-¿No pondrá objeciones? –Intervino Chikara con extrañeza ante su absoluta confianza.

-No lo hará, no puede hacerlo. Entiende que no es quien para frenarnos en ayudar a alguien que nos importa.

-¡Además cuantos más seamos, mejor! Tendremos más posibilidades de deshacernos de ese loco, y Kenshin lo sabe. Es muy bueno, pero no invencible.

-Por eso no debemos alterarnos, Sanosuke –concluyó Hissaki-. Al anochecer comenzará el viaje y mañana será la pelea, si todo va bien. Cuando llegue Kenshin nos pondrá al tanto de los detalles que falten. Esperemos a que vuelva.

-Eso es, y ahora vayamos a comer. Avisad a Kaoru. –Dijo Megumi alejándose de la cocina.

Chikara se ofreció para localizar a la morena, que continuaba entrenando en absoluta soledad desde hacía horas, no dando señales de vida desde que Saito se marchó de su casa.

El moreno se detuvo en el umbral de la sala de entrenamiento tras cruzar el patio, observando el rostro compungido de Kaoru mientras realizaba sus movimientos con el boken. La muchacha parecía triste y pensativa.

-¿Cuál es el motivo de esa cara? Creía que ibas a luchar contra tu pena en otro sentido. –Bromeó Chikara regalándole una fugaz sonrisa, haciendo que ella se detuviese al darse cuenta de su presencia.

-Y lo estoy haciendo, Chikara. Pero parece que nada me sale como quiero.

-Cuéntame que pasa. –Agregó sentándose en el suelo, palmeando a su lado para que Kaoru tomara asiento junto a él.

La muchacha guardó el arma y con lentitud se sentó junto al chico, empezando a hablar tras una inspiración profunda, sintiendo como sus sentimientos la invadían.

-Esta mañana vi a Nanako y Kenshin besarse. Estaban tan felices juntos, se les ve tan enamorados...

-Kaoru, es normal que aún no te acostumbres y te duela. No puede pasársete de un día para otro...

-No, no es eso –le interrumpió negando con la Cabeza–. No me molesta verlos así, me alegro mucho, de verdad. Creo que eso lo estoy superando casi por completo, lo cual me sorprendió, y me alegra mucho.

-¿Entonces qué te pasa?

-Estuve preguntándomelo después de aquella escena, y concluí que he aceptado que él no me quiera de ese modo, y que no estoy celosa ni resentida con nadie. Lo que ahora me tiene triste es que siento una desdicha estúpida dentro de mí, porque este es mi primer desamor y nunca pensé que fuera tan difícil ni tan doloroso: Ese pensamiento, a la vez, me lleva a enfadarme conmigo misma por no poder controlar ese sentimiento, porque sé que no debería ponerme así; Soy joven y nadie tiene la culpa. Además, me siento culpable porque en realidad te tengo a ti y no hay tanto drama... Bueno, el resto ya lo sabes. –Añadió sonriendo con tristeza, mirando levemente el rostro del chico.

Kaoru apartó la mirada rápidamente, sintiéndose avergonzada por sus dilemas internos que consideraba infantiles. Ella se tenía por una mujer fuerte, y que aquellos sentimientos lograran afectarla a aquellas alturas, sólo hacía que su ego se viera mermado.

La joven volvió a alzar la vista para encontrarse con los ojos de Chikara cuando este posó su mano sobre una de ella, hablando con calma, y una leve sonrisa comprensiva.

-Eso sólo es otra fase del proceso, Kaoru. En este tema no se puede controlar lo que queremos sentir, es algo irracional. Pero que pienses lo que piensas es un gran avance, y cuando menos te des cuenta, todo se habrá acabado. Para lograrlo no hay nada mejor como mantenerse ocupado y entretenerse. –Agregó con un tono vital mientras se levantaba ágilmente, ofreciendo su mano a la chica para ayudarla a levantarse. –Ahora vamos a comer antes de que Sanosuke comience a gritar, y después tú y yo vamos a irnos.

-¿Ir dónde? –Preguntó sin muchas ganas de salir y seguir las recomendaciones de su amigo, levantándose tras aceptar la ayuda.

-¡Donde sea, a hacer lo que sea! Pasearemos por la ciudad, tomaremos algo para celebrar que por fin tengo trabajo aquí... No hay que hacer nada especial, Kaoru. Déjame ayudarte, te prometo que te sentirás mejor.

-No sé si es buena idea con lo que está pasando... Kenshin se marcha hoy.

-Esperaremos a que vuelva, y si se marcha esta noche volveremos antes de que se vaya. Ese asunto seguirá igual estemos aquí o fuera. Vamos, Kaoru, no pongas excusas. –Se burló sonriéndola abiertamente, haciendo que finalmente ella asintiera, y no pudiera evitar devolverle el gesto.

Chikara amplió su sonrisa ante su respuesta, y tomándola de la mano la condujo fuera de la amplia sala para guiarla al salón con ánimo y efusividad, haciendo que la joven no pudiera evitar sentirse más animada ante su actitud vital. Aquella que tanto le gustaba.


Kenshin caminaba sintiendo su cansancio mientras el horizonte anaranjado del atardecer lo observaba acercarse al dojo, después de una nueva y larga reunión con Saito y algunos de sus hombres, poniéndole al tanto de todo la información nueva y del plan para el ataque definitivo contra Makoto.

Apenas había tenido tiempo de hablar con sus amigos a la vuelta de su primera reunión con Saito, ya que debía volver junto con el policía para el que había sido el encuentro importante, y ahora que por fin regresaba al dojo de veras, no deseaba otra cosa que poder satisfacer la necesidad de información de su gente, y descansar lo poco pudiera antes de partir, dejando todo en calma.

El pelirrojo se encontraba a unos metros de la puerta del dojo Kamiya cuando vislumbró a una pareja parada frente a ella, distinguiendo segundos después a Kaoru y Chikara hablar.

Antes de que el ex-samurái pudiera articular palabra para saludarlos en la distancia, una vez se hubo decidido a hacerlo, ahogó en su garganta la voz al vislumbrar como ambos se besaban con dulzura y lentitud, parándose al mismo tiempo para no avanzar más y poder interrumpirlos.

Kenshin se sintió feliz al contemplar la escena, puesto que ambos parecían querer aquello y estar disfrutándolo, esperando a que los muchachos se adentraran en la casa para continuar su camino, encontrándose al entrar en el patio con Nanako, quien sacaba agua del pozo.

-Si que has tardado. ¿Por qué sonríes así? –Preguntó la chica a ceño fruncido mientras cambiaba de tema, observando su expresión mientras se acercaba a ella.

-Porque acabo de ver a Chikara y Kaoru besándose en la puerta. Parece que ambos están muy bien juntos, y que Kaoru no está sufriendo tanto como antes. Espero de corazón que les vaya bien y puedan estar juntos. Hacen buena pareja, y Chikara es una gran persona que seguro puede hacerla muy feliz.

-Sí que lo es, al igual que Kaoru. Y estoy segura de que ella podría igualmente hacerlo a él muy feliz, y se lo merece después de los desengaños que ha tenido.

-¿Le ocurrió algo malo en el pasado? -Preguntó el pelirrojo con interés.

-Ha tenido mala suerte con las mujeres. Él siempre ha sido de la clase de persona que lo da todo por alguien que llega a querer. Siempre ha sido muy romántico. Siempre ha querido tener a alguien a quien amar, y las personas que se ha encontrado le han traicionado y utilizado. Creo que ahora que ha encontrado a Kaoru y se ha enamorado totalmente de ella, piensa esperar y hacer todo lo que deba para conservarla y que no le pase de nuevo, aunque tenga que arrastrarse o sacrificar lo que sea por obtener su amor. Puede que tenga miedo, que piense que él hace algo mal, y por eso nunca ha conseguido el verdadero amor.

-Pobre Chikara, parece que está traumatizado. Sin embargo es fuerte y muy optimista. Además, creo que esta vez ha tenido mucha suerte.

-Ojalá todo salga bien entre ellos dos. –La morena hizo una pausa, y cambió de tema, no aguantando la incertidumbre. -¿Qué ha pasado con Saito?

-Partiremos dentro de dos horas. Al parecer Shishio está oculto no muy lejos de aquí, en la montaña. Planean llegar por sorpresa y desmantelar su red.

-Sanosuke y yo vamos a ir con vosotros. Ayudaremos para que este sea el final definitivo.

-Lo sé, y no voy a tratar de convenceros de nada. Sois los dos muy testarudos. –Agregó sonriendo.

-Me alegra ver que lo tienes claro.

El pelirrojo sonrió, para después instar a la chica a que se reunieran con sus amigos, cuando esta le detuvo nombrándolo, volviendo a hablar de nuevo.

-Kenshin... Gracias por respetar nuestras decisiones. También quería decirte que voy a entrometerme hasta donde me pidas, porque no quisiera desconcentrarte lo más mínimo y que te ocurriera algo.

-Confío en que serás prudente, Nanako. No voy a decirte qué debes hacer, confío en ti, y estaré bien con lo que decidas.

La guerrera abrazó al hombre con alivio tras escucharle decir aquello, aferrándose a él con fuerza mientras hablaba de nuevo.

-Eso era todo lo que necesitaba oír. Gracias

Nanako se separó levemente del pelirrojo tras un instante, agradeciendo interiormente porque entendiera lo difícil que sería para ella alejarse de él ante aquella situación tan peligrosa, besándolo después en los labios con ternura y un deje de ansiedad, asustándose de aquel amor tan inmenso que sentía por él.

-Eres junto con nuestro maestro el mejor guerrero que he conocido, sé que vas a acabar con Shishio y todos podremos empezar de nuevo.

Kenshin sonrió ante las nuevas palabras de la chica, sujetando su rostro para volver a besarla con el mismo sentimiento que ella, cuando una fuerte explosión hizo que se separaran, vislumbrando la columna de humo que se alzaba hacia el cielo, no muy lejos del lugar.

-Shishio. –Murmuró Kenshin con semblante serio, observando el negro humo. La batalla iba a adelantarse.

Muchas gracias a todos los que leen, y gracias especialmente a los que comentáis.

He tardado más en actualizar, y como ahora tengo exámenes a tope, actualizaré cada dos semanas, así que, el próximo será la última semana del mes, y el siguiente la segunda semana de junio.

Gracias por la paciencia y que vaya bien todo, gente!