CAPITULO 52

19 DE ABRIL DE 1930

WINDERMERE, INGLATERRA.

Había viajado toda la noche desde Frogmore House, residencia de mi hermana hasta Windermere donde estaba la Duquesa de Grandchester, más de 6 horas de camino. Es una casa de campo vacacional hermosa junto al lago. En el distrito de los lagos.

– Mi lady – Decía la única mucama de aquella residencia ya en la mañana. – su hijo, el Honorable Terruce Grandchester desea verlo.

– ¡¿Qué?! ¿Terruce, aquí? – la Duquesa se sorprendió, pues hoy justamente era el cumpleaños de Ricky, porque no estaba en el Palacio Grandchester – No deseo verlo, ¡Qué se marche de aquí!

– Me ha pedido una audiencia con usted, mi lady. – La Duquesa le dio una mirada furiosa a la empleada – desea hablar de un asunto muy delicado e importante.

– He hablado perfectamente claro, ¡No deseo recibir a Terruce y mucho menos tener una audiencia con él! ¡Qué se largue de Windermere! – la empleada se retiro resignada. – ¿Cómo es que se entero que estaba aquí? Seguramente le dijo Caroline.

– Lo lamento señor Grandchester, mi lady no desea recibirlo. – el portón era rejado, Terry levanto la vista a la residencia y se podía ver la habitación de la Duquesa, ella estaba parada en la ventana ya que podía ver su silueta.

– Dígale a mi madre, que no pienso irme, estaré todo el tiempo necesario aquí hasta que pueda recibirme y darme una audiencia. – Decía Terry atrás del rejado y mirando su habitación que estaba en un primer piso – Me he sumamente urgente hablar con ella, he viajado toda la noche.

– Volveré a decirle. – la empleada entro nuevamente y 5 minutos después salía negando la audiencia con su madre. Terry levanto la vista y vio que ahí estaba, mirándolo...

Por otra parte la Duquesa lo miraba desde la ventana, no pensaba recibirlo, mucho menos hablar con él ¡¿Qué demonios hacia aquí?! Hoy es el cumpleaños de Ricky, cuando vio que Terry se hincaba como cuando imploras perdón.

– ¡¿Qué demonios está haciendo Terruce?! – No podía creer lo que veía. Entonces su mente la llevo a un suceso que había pasado hace muchísimos años.

FLASHBACK

Terry tenía como 10 o 11 años, su padre no estaba, sabía que estaba en Londres con su amante, una joven rubia y delgada, y él dándome escusas que tenía viajes de negocios y que no vendría por varios meses. Terry me había humillado delante de sus compañeros de colegio. Me sentía humillada y ridiculizada… me había regalado una tarjeta del día de las madres pero adentro había una cara de un cerdito.

– ¿Por qué hiciste esto? – Pregunté señalando el dibujo de cerdo que había en la tarjeta.

– Porque así eres, te dibuje como eres… con razón mi padre tiene muchas amantes y no pasa el tiempo en el Palacio y menos contigo… eres gorda, fea y chaparra. – había crispado los puños, pero me di cuenta que no estaba sola sino con todos sus compañeros de salón y sentía sus miradas y sus risas atrás de mi y delante de mí mirándome.

Mi autoestima estaba por los suelos, así que lo único que podía hacer es regañar a Terry ya en el Palacio.

– ¡No pienso implorarle perdón de rodilla! ¡Ya que no dije ninguna mentira! – Gritaba Terry en mi habitación, ya que lo había hecho llamar.

– ¡¿Cómo te atreves hablarme de esa manera?! ¡Me has humillado públicamente!

– No soy el único, mi padre lo ha hecho varias veces. – dijo con un ademán sarcástico. – no pienso pedirle perdón.

– Terruce ¡Tienes una sola oportunidad de pedirme perdón como se debe! ¡Sino atente a las consecuencias de tus actos!

– ¿Piensas ponerme en cintura? Ya lo has hecho varias veces y he aguantado, así que ¡Antes muerto que hincarme ante usted!

– ¿Estás seguro? Es tu última oportunidad porque estoy segura ¡Que lo harás! Me rogaras que hable conmigo y yo me negare a tus suplicas de perdón.

– Estoy seguro, ¿Puedo retirarme ya? – Di un asentamiento de cabeza y él se retiro.

¿Cuál es el punto débil de Terry? – me preguntaba – Algo que lo hiciera sentir tan mal como me siento yo ahora, no debió haberme hecho esto y más delante de todos sus compañeros, ¡No voy a perdonar nunca esta humillación!

Al día siguiente.

– Terry, cariño ¡¿Qué has hecho?! – Pregunto Emilia alarmada.

– ¿Por qué? ¿A qué te refieres?

– ¡A Teodora la van a vender! ¡La están sacando en este momento del establo!

– ¡¿Qué?! – Salió corriendo a las caballerizas. – ¿Qué están haciendo? – Preguntó a uno de los caballerangos – ¿Por qué están sacando a Teodora en un camión?

– Son órdenes de la Duquesa, ella nos ha dicho que Teodora esta a la venta y que la ha vendido al Sr. Smith.

– ¡Eso es imposible! ¡Teodora es de mi propiedad! ¡Es mía! – Exclamaba con rabia.

– Son órdenes de la Duquesa, yo solo cumplo órdenes, sino mi trabajo peligrará y tengo muchas bocas que alimentar.

– Emilia – decía Terry llorando – necesito hablar con la Duquesa, decirle que no venda a Teodora, ¡Teodora es mía! Es todo lo que tengo aquí… es mi única amiga.

– Terry mi amor, – decía Emilia limpiando sus lagrimas – pues ¿Qué has hecho para que ella actué de esta manera? – Terruce abrazaba a la mucama.

Estaba en mi habitación y Emilia rogaba para que yo hablara con Terry, ella me suplicaba y me suplicaba.

– Emilia si Terruce desea hablar conmigo primero quiero que me implore perdón en el patio mirando a mi ventana y que todos los empleados lo vean… – los ojos de la empleada se abrían aun más – ¡Él me humillo públicamente delante de sus compañeros! ¡Ahora yo delante de toda la servidumbre!

– Mi lady. – Decía Emilia sorprendida, no podía creer lo que le estaba diciendo.

– Y no es una garantía de que lo reciba, ya que verlo me da ¡Un terrible dolor de jaqueca!

Estaba segura que no lo iba a ser, iba a pasar lo mismo que sucedió con Royal King. El potro de Teodora, su orgullo fue más grande y dejo que su padre vendiera a Royal King. El Duque no creía que no fuera a pedirle perdón. Cuando en ese momento escuche varios murmullos.

– Mi lady – decía Sofía, mi asistente personal – Esta afuera en el patio… – no la deje que continuara, abrí la ventana y ahí estaba Terry parado frente a mi ventana mientras veía que caía en una sola rodilla delante de todo el personal.

¡No! Antes muerto que suplicarme – recordaba sus palabras y ahora lo hacía por un animal… ¿Por qué no lo había hecho con su padre el Duque cuando fue lo de Royal King? ¿Por qué ahora conmigo? Nunca pensé que lo haría.

Había pasado el desayuno y la tarde y Terry seguía ahí, recuerdo que estaba lloviendo a cantaros, y Terry permanecía ahí fiel. Fue hasta ya muy noche.

– Emilia recibiré a Terruce, pero primero que se bañe ya que ha llovido por mucho tiempo y se puede enfermar de pulmonía.

– Si mi lady… – decía Emilia con alegría.

– Después, dile a Terruce que me espere en su habitación, desnudo acostado boca abajo y tráeme la correa de cuero.

FIN DEL FLASHBACK.

Viendo a Terruce igual que hace varios años… se le hacía incomprensible… ¿Por qué quiere tener una audiencia conmigo? ¿Qué es tan importante para que no esté en la fiesta de cumpleaños de su primogénito? – Entonces recordó la demanda que había interpuesto ante el juez Wilson en contra del Duque. – ¿Será eso? ¿Es tan importante para Terruce que su padre no se divorcie, cómo Teodora en su momento? – Pensaba, – lo dudo mucho que sea eso… ¡Eleonor! – se le vino a la mente. – ¡Claro, es Eleonor! – Finalmente dio en el punto clave – ¡No, no pienso ceder! ¡No pienso hacerlo! Estoy cansada de tantas humillaciones a mi persona. Haré que page muy caro Richard, como Eleonor… ¡Voy a destrozarlos! A los dos.

– ¡Ángela! ¡Ángela! – Llamo a la mucama. – Dile a Terruce que no se humille ¡Qué no pienso recibirlo! ¡No tendrá ninguna audiencia conmigo! ¡No me importa si esta un día entero, tres o toda una semana! No voy a recibirlo. ¡Que se vaya de Windermere! No quiero verlo aquí.

PALACIO DE GRANDCHESTER.

Emma estaba sentada en un automóvil de lujo, propiedad del Duque de Grandchester para ocasiones muy especiales, miraba el paisaje del campo ya que el Palacio esta a las afueras de Londres, su corazón latía fuertemente y su estomago sentía esa sensación de mariposas revoloteando dentro de ella, nunca se imagino que cuando conoció a Ricky en una comida para las personas desempleadas hace varios meses, su vida fuera a cambiar.

"Un niño de su edad dando agua de frutas" – recordó – me acerque pues era el único niño, las demás personas eran mayores, quería ser lo mismo… ayudar a toda la gente como él lo hacía. La primera vez que pedí agua, me dio una sonrisa deslumbrante, fue cordial y muy atento, tenía ganas de hablar con él, pero no me atrevía, ya en la noche casi terminando, era mi única oportunidad de hablar con ese niño tan guapo, así que fui por un segundo vaso de agua, no tenia sed, pero deseaba hablarle, fue simpático, recuerdo regalándole una pulsera con mi nombre, para que me recordara.

¿Cómo una situación como aquella puede cambiar tan radicalmente tu vida? Pero tristemente me doy cuenta que los cuentos de hadas no son para siempre.

– Mi lady – se escuchaba una voz y volví al presente de mis pensamientos. Me hablaba la mujer que me había asistido en mi arreglo personal – ya estamos llegando.

– ¿Mi lady? Creo que se confunde señorita… – dije nerviosamente – yo no soy…

– No, se preocupe – me tomo de las manos – el Duque de Grandchester nos ha pedido que sea tratada como si fuera una hija para él, la ha llegado a estimar mucho ¡Mire que regalarle ese hermoso vestido! Parece una verdadera princesa.

– Gracias, – le sonreí y mire por la ventana pues nos habíamos detenido, había una fila enorme de carros lujosos – ¿Por qué hay muchos vehículos?

– Todos estos vehículos van a la fiesta también, y hay que esperar.

– ¡Tantos! – dije sorprendida. – Es solo una fiesta de cumpleaños de un niño.

– Los nobles cuando hacen una fiesta, la hacen ¡Enorme! – Sonrió – ya solo falto uno más para entrar.

Emma se quedo impresionada de estar ahí como invitada y vio el hermoso Palacio y veía como la gente bajaba con sus hermosos vestidos al igual que los niños.

Adentro en el Palacio.

– Lady Caroline, me informan que la niña acaba de llegar – Decía uno de los lacayos.

– Muy bien, Luis quiero que te encargues personalmente de ella, no quiero que ningún adulto se acerque a ella ¿Comprendiste? Quiero que sea bien atendida… ha sido la orden del Duque de Grandchester y si algo malo le ocurre es bajo tu responsabilidad y tu trabajo estaría en juego.

– Si mi lady. Cómo usted indique. – dio un pequeño asentamiento de cabeza y se retiro para asistir a Emma.

– Sara, – se dirigió a su asistente personal – ¿Se ha comunicado mi hermano Terruce?

– No mi lady.

– Quiero que si él se comunica me avises inmediatamente, no importa si estoy ocupada con alguien o haciendo algo. ¡Me pasas a Terruce!

– Si mi lady. – dio una pequeña reverencia y se retiro inmediatamente.

Terruce – se decía Caroline viendo a toda la gente que llegaba – Qué pretendías invitando a todos los Grandchester, creo que voy a vomitar, no sé si pueda hacer esto…

– Carol, – se acerco a saludar su hermano Edward – ¿El Duque se encuentra aquí?

– ¿Nuestro padre? – Preguntó confundida – No él no vendrá, el se encuentra en Paris.

– Pues él está aquí, vi su vehículo, estaba a dos carros atrás de él.

– No puede ser hermano, de seguro era otro vehículo, ya viste que todos nuestros tíos, primos y sus hijos están aquí. ¡Esta toda la familia Grandchester!

– Conozco perfectamente el vehículo oficial de mi padre. ¡Juro que era el de él!

– Si fuera así, ya me lo hubieran comunicado.

– ¿Dónde está Terruce y Candice? No los veo.

– Ellos no vendrán, Candice está trabajando y a Terruce le surgió algo muy importante. Y yo soy como la anfitriona.

– ¡¿Estas bromeando?! Es la fiesta de cumpleaños de Ricky ¡Y sus padres no están! Eso es imposible. – Carol hizo una mueca de fastidio. – ¿Y a ti te dejo todo el paquete de atender a toda la familia tan extensa que tenemos hermanita? – Comenzó a carcajearse.

– No te preocupes, le cobrare a Terruce muy caro por todo esto. – le guiño el ojo.

– ¡Ricky! ¡Ricky! – Emma se acerco corriendo y lo abrazo fraternalmente – ¡Feliz cumpleaños!

– ¡¿Emma?! – Exclamó separándose de ella y viéndola a detalle – ¡Wow estas muy hermosa! – Dijo Ricky admirándola – Luces como una princesa. – mientras ella se daba un vuelta completa para modelar su vestido.

– ¡Y me siento como una princesa! Ten este regalo es tuyo – Ricky la miro interrogativamente viendo el enorme regalo que estaba en el suelo – En realidad me lo dio el Duque para ti… de mi parte, – le guiño el ojo – pero mi regalo es esta cajita de madera, yo la pinte, para que pongas tus más preciados recuerdos aquí.

– ¡Emma esto es hermoso! Gracias – la volvió a abrazar.

– Joven Richard ¿Le pongo este regalo junto a sus otros regalos? – Pregunto Luis el lacayo.

– Si por favor, pero esté regalo me lo quedo yo. – dijo teniendo en su mano una pequeña caja de madera pintada a mano, era un bosque con animalitos.

– Ven vamos con John, Mark, George… ya llegaron y estoy segura que se alegraran de verte.

– ¿En serio? Qué alegría, me llevo muy bien con ellos. Me alegro que los hayas invitado.

– Todos los del salón están aquí. ¡Vamos!

– Ricky – se acerco Maggie – quiero preguntarte… – en ese momento vio a Emma. – ¡¿Qué estás haciendo tú aquí?! ¡No deberías de estar aquí! Este no es tu sitio. – En ese momento vio su vestido y como estaba arreglada. – ¿Cómo puede usar ese vestido la hija de una creada?

– Maggie – Emma se sintió terrible.

– ¡Margaret! – Se escucho una voz de enojo atrás de ella, la tomo de los brazos y la retiro de ahí unos pocos metros. – ¡Cómo te atreves hablar así!

– Tía Caroline, esa niña, es la hija de una…

– ¡Cállate la boca! – No la dejo que terminara – No se te ocurra decir ni una palabra a nadie o ¡Te arrepentirás! ¡El Duque de Grandchester ha ordenado que se le trate como una hija! Y pobre de ti si le haces una grosería más, por qué tu abuelo se enojaría bastante contigo. Así que atente a las consecuencias de tus actos si le haces otra grosería a esa niña. ¿Comprendiste Margaret?

– Si tía – dijo tragándose su orgullo y sus lágrimas.

– No te quiero cerca de ella, vete a jugar con tus amigas, y pobre de ti se le dices algo malo a tus amigas, porque te vas a arrepentir. ¡Ya que son ordenes del Duque! – Se retiro y fue donde estaban Ricky y Emma.

– Hola – saludo Carol a los dos – Ricky me presentas a tu amiga.

– Claro tía, tía te presento a mi amiga Emma, ella y yo estudiamos en el mismo colegio y vamos juntos en la misma clase. Emma, ella es mi tía, Lady Caroline.

– Mucho gusto en conocerla lady Caroline. – dijo haciendo un asentamiento de cabeza.

– Dime Carol simplemente y es un gusto conocer a las amigas de Ricky… ¡¿Qué hermoso vestido?!

– Muchas gracias. El Duque de Grandchester me lo regalo.

– Comprendo, él siempre ha sido una persona muy generosa. ¿Puedo hablar un momento contigo Ricky?

– Si tía – Emma se retiro de ahí y fue a jugar con sus amigos del colegio. – ¿Sucede algo?

– Puedes decirme ¿Por qué Emma tiene en su vestido el Escudo de Armas de los Grandchester? ¿Y por qué el Duque le regalo un vestido, si es una amiga del colegio?

– Tía, a ti no puedo mentirte – decía Ricky un poco nervioso – mi abuelo la quiere mucho, además dijo que era una pariente muy lejana y se ha convertido en su tutor.

– ¿Quieres decirme que ahora esa niña la trata como si fuera una hija?

– Algo así… si.

– Comprendo – decía Caroline muy pensativa y apretó los puños fuertemente.

– ¿Ocurre algo malo tía? – Pregunto ya que su expresión había cambiado, pues se veía muy enojada repentinamente.

– No te preocupes mi amor, tus padres me pidieron mucho que te divirtieras, es tu fiesta y desean que te la pases muy bien, ve a jugar con tus amigos.

– Si tía, gracias. – se despidió y se echo a correr donde estaban sus amigos…

– Sara, – Carol se acerco nuevamente a su asistente – ¿No ha llamado Terruce?

– No me lady. Lo lamento.

– Gracias, – dio un suspiro y trato de resignarse – avísame si llega a comunicarse.

FLASHBACK

– Dime ¿Dónde está mi madre, Carol? Necesito hablar con ella.

– Terruce, dudo mucho que mi madre quiera recibirte, está muy enojada, más que enojada ¡Furiosa! Piensa que todos estos años se han burlado de ella, la han humillado, ¡Imagínate al grado de pedir el divorcio al Duque! ¡Esto será un gran escándalo!

– Necesito hablar con ella. – Le suplicaba con la mirada.

– Está bien, ella se encuentra en Widermere, solo partió con Ángela. Nadie más está con ella.

– ¿Widermere? Me llevara toda la noche manejar hasta allá.

– Terruce, – dijo su hermana pensativa – ¿Qué va a pasar si a pesar de todo no puedes hablar con ella? ¿Se cancela todo?

– No, ¡Nunca! No se te ocurra cancelar, el plan seguirá como lo hemos planeado. Si no te llamo es porque no he podido hablar con la Duquesa, pero tú seguirás con el plan.

– Ok. Así será.

– Promete que lo harás, todo lo que hemos platicado.

– Tratare de hacer mi mejor actuación.

FIN DE FLASHBACK

La fiesta de Ricky estaba saliendo todo a la perfección, los juegos, los invitados que animaban la fiesta, concursos, todos los niños divirtiéndose a lo grande, por otra parte estaban también la reunión de los adultos. Donde toda la familia Grandchester estaba invitada y los padres de los amigos del colegio de Ricky. – Pensaba Carol viendo todos los detalles.

La comida había transcurrido, ahora se servía una mesa repleta de diferentes postres. Eran las 5:00 p.m. y Terruce aun no llamaba, era el momento de su gran actuación… mientras su estomago le dolía de los nervios y sus manos temblaba

Las 5:30 p.m. habían invitado a un mago para que todos los niños estuvieran entretenidos en los trucos de magia. Casi para finalizar la fiesta de cumpleaños.

– Luis – Caroline se acerco a su lacayo de su completa confianza – Es el momento donde va explotar una bomba, por ningún segundo…no permitas que ningún adulto se acerque a Emma. ¿Comprendiste?

– Mi lady… ¿Qué voy a decirles? – Decía un poco inseguro.

– ¡Que son ordenes del Duque! Además pienso ayudarte, no te preocupes… todo saldrá bien. – Por última vez se acerco a su empleada – Sara – dijo Carol con una voz casi audible – ha llamado Terruce – su asistente simplemente movió la cabeza negativamente – es hora del espectáculo – se dijo así misma.

El ambiente de los adultos se llevaba entre bebida, puros, platica de política, y las mujeres poniéndose al corriente de los chismes adentro del Palacio, había música clásica y baile. Todo estaba saliendo muy bien.

– ¡No puedo creerlo! – Crispió los puños fuertemente Caroline, – ¿Cómo pudo hacernos esto? No puedo creerlo.

– Querida, hija – Dijo una señora sumamente elegante, porte distinguido y de avanzada edad, – ¿Ocurre algo? Te veo muy mal.

– ¡O tía Beatriz! – Carol se echo a los brazos de su tía – ¡Estoy muy enojada! – Se separo y la miro a los ojos – ¡Estoy furiosa!

– ¿Por qué hija? Me espantas. – Carol se llevo a su tía a un lugar más privado para que pudiera platicar.

– Mi madre pidió el divorcio… ¿No comprendía el por qué? Pero ahora ya lo sé.

– Cariño, Carol… yo también estoy sorprendida, un allegado de la familia me confirmo la noticia, no entiendo ¡Por qué tu madre se quiere poner más en ridículo de lo que ya esta! – Exclamó furiosa la anciana – ¡Todos sabemos que mi hermano Richard siempre le ha sido infiel a Regina! ¡¿Qué gana ahora divorciándose de él, después de tantos años aguantando sus infidelidades?!

– ¡Tía es que tú no la comprendes! Si supieras la verdad.

– ¿La verdad? – Su expresión era de burla – La verdad es que tu padre sigue viendo a esa actriz Americana…

– ¡No tía! Mi padre tiene otra amante y lo peor que descubrimos hace poco… – trago saliva – es que tiene una hija.

– ¡¿Estás bromeando Caroline?! – Exclamó completamente enfadada la hermana del Duque – Es una broma tuya. ¡Leí la nota! De una tal E.B. y E.B. es Eleonor Baker, esa mujerzuela que sigue siendo una zorra que se mete con hombres casados.

– No tía, no es Eleonor, es otra mujer… se llama Esmeralda Baxter y lo peor es que tiene una hija.

– ¡¿De qué demonios hablas?! – Dijo casi gritando y en ese momento se acerco Edward, hermano de Caroline y de Terruce.

– ¿Qué pasa aquí? ¿Por qué están tan alteradas?

– Vamos a un lugar más privado. – Pidió Carol. Ambos se retiraron a una terraza amplía donde se podía ver a los niños entretenidos con los trucos de magia. – Edward, tía – dijo Carol nerviosamente – se acuerdan que hace poco mi padre tuvo un ataque cardiaco.

– Si lo recordamos – dijeron los dos – pues Terruce como mi madre se dieron cuenta de la cruda realidad… es que mi padre tiene una hija de la misma edad de Ricky, con una mujer que se llama Esmeralda Baxter, esa niña la metió al mismo colegio donde los hijos de Terruce estudian.

– ¡¿Qué?! – Grito Edward – ¡Estás loca hermana! ¡Claro que no!

– Explícate por qué estás diciendo barbaridades Caroline. – la Tía Beatriz no se tragaba ese cuento.

– ¡No es ninguna mentira! – Grito enfadada – ¡Es verdad! Mi padre tiene una hija y lo peor es que ¡Los hijos de Terruce conviven con esa bastarda! Edward ¿Tú sabes que Terruce va a cambiar a Ricky y Maggie de colegio?

– Si – la tía como Edward sabían de esos cambios de colegio.

– Tía, ¡Esa niña está aquí! ¡Está en la fiesta!

– ¡Qué! – Edward no podía creer lo que escuchaba – ¡¿Quién esa niña, que dice que es hija de mi padre?!

– Justamente es la niña que está en el escenario con Ricky.

En ese momento entraba Lady Victoria, mamá de Mark amigo de clases de Ricky y Emma.

– ¿Qué sucede aquí? Sus gritos se escucha hasta adentro.

– Victoria, ¿Puedes ver a la niña que esta sobre el escenario? – Pregunto la tía Beatriz enojada, había varios binoculares para que los padres vieran a sus pequeños hijos desde la terraza.

– Si es amiga de Mark, se llama Emma estudia juntos en la misma clase.

– ¿Sabes de quién es hija?

– ¿Cómo, no la conoces? – Pregunto confundida. – Ella es una Grandchester.

– ¡¿Qué?! ¿Cómo que una Grandchester?! – Preguntó Edward enojado.

– Bueno, es lo que el Duque comento y todos saben eso en el colegio, dijo que era un familiar lejano… que con la crisis de hace un año se quedaron en bancarrota y el Duque se ofreció a ser su tutor desde ahora en adelante.

– ¡Esa niña no es una Grandchester! Yo conozco a cada miembro de los Grandchester y ningún hermano, hermana, tíos, primos quien sea. ¡Esa niña no la conozco!

– Que extraño, pues el Duque siempre la recoge al colegio, además hoy vino ella en el vehículo oficial del Duque, ya que conozco perfectamente el vehículo.

– Tienes razón yo también vi el vehículo de mi padre – Tomo Edward unos binoculares para verla mejor, su vestido era muy fino y extremadamente elegante. Se estaba divirtiendo junto con Ricky.

– Además tía, fui a saludarla en la mañana y me di cuenta que en su vestido en un costado de su brazo tiene bordado nuestro escudo de Armas. – Comento Lady Caroline y Edward que estaba viendo a la niña ajusto más los binoculares y en efecto, su vestido tenía el escudo.

– ¡Maldita sea Duque! – Aventó los binoculares y trato de salir de la terraza.

– ¿A dónde vas? – Pregunto Caroline asustada y lo detuvo de un brazo antes que saliera – ¿Qué piensas hacer? ¡Es la fiesta de Ricky! ¿Piensas hacer un escándalo?

– ¡Déjame Carol! – Le esquivo el brazo.

– Escúchame, esa niña no tiene la culpa de nada, además es el cumpleaños de Ricky y se está divirtiendo, no podemos arruinarle la fiesta a Ricky. ¡Candice ni Terruce te perdonarán el escándalo!

– ¡Esa niña! ¡Esa niña es tu hermana bastarda! ¿Escuchaste? Tienes una hermana bastarda y Ricky sin saberlo está jugando con su tía, ¡Con su tía bastarda!

– ¡Deja de decir esa palabra! – lo miro furiosa – seguramente esa niña ni a de saber que su padre es el Duque.

– Creo que me voy a desmayar – había dicho la Tía Beatriz cuando vio que en efecto el vestido de esa niña traía el escudo de la familia y que la habían traído en el vehículo oficial de su hermano. – ¡¿Dónde demonios esta Terruce?! ¡¿Por qué no están aquí los padres?!

– Tía, Terruce fue a ver a mi madre, ahora está en Widermere, tratando que mi madre retire la demanda de divorcio, ya que el lunes sale esa información y le notifiquen a mi padre. Trata de evitar todo este escándalo.

– ¡Esto es una pesadilla! Mi hermano tiene una hija bastarda. ¡Esto es el colmo!

– Ahora comprendo, varias cosas – dijo lady Victoria – escuche que Terruce retiraba a sus hijos del colegio y el Duque y el Marqués no se hablan para nada, su relación es nula desde el ataque cardiaco… mi esposo me comento, que Terruce va a renunciar a la Cámara de lores… en un mes

– ¡Estas bromeando Victoria!

– Tía es verdad, Terruce va a renunciar, – dijo Carol afligida – no quiere el ducado.

Edward en un descuido pudo retirarse, salió hasta el jardín y vio que el mago se estaba despidiendo. Los niños estaban asombrados y muy felices por los trucos de magia. Espero a que los niños se levantaran de sus asientos y se fueran a jugar. Vio que esa niña jugaba con Ricky y otros niños, se disponía hablar cuando un lacayo lo detuvo.

– Lo lamento, pero no puede pasar aquí – dijo el lacayo seriamente.

– Deseo hablar con esa niña.

– Las órdenes del Duque han sido claras, ningún miembro de la familia puede acercarse a mi lady, si tiene algo que hablar primero se dirigía al Duque.

– ¡Maldita sea! Me la vas a pagar muy caro. – Dijo amenazando al lacayo, – se retiro e iba por sus dos hijos cuando vio a Maggie jugando con las hijas de Carol.

– Maggie – dijo el hombre acercándose a la niña – tengo que irme ya y venia a despedirme y saber donde se encuentran mis dos hijos.

– Mis primos están en el carrusel tío, hasta luego – Le dio un beso en la mejilla seguido de un asentamiento de cabeza.

– Maggie ¿Tú sabes quién es esa niña que está jugando con Ricky? ¿Dónde vive?

– Si, se llama Emma y vive en el departamento de la Torre de mi abuelito, y hasta la metió al mismo colegio donde vamos nosotros, mi abuelito ha sido muy esplendido con esa niña… hasta le regalo ese vestido tan bonito, "la odio tanto" ya que por culpa de esa niña, mi abuelo me abofeteo y mi padre se enojo mucho por eso.

– Comprendo. – dijo Edward pensando lo que le había dicho Terruce hace unos días atrás.

FLASHBACK

– Terruce ¿Deseas hablar conmigo? – pregunté ya qué él me había llamado, así que nos citamos en el puente de Westminster.

– He decidido renunciar al ducado, – estaba recargando en el puente y miraba melancólicamente el rio Támesis.

– ¿Qué? ¿Por qué? – me sorprendí de lo que me decía.

– No aguanto más esta mierda, no es la vida que yo quiero vivir. Le he dicho esto ya al Duque.

– No creo que el Duque este de acuerdo con esa decisión.

– Al Duque solo le importa que su Ducado continúe… ¿Estás interesado? – Me miro con una sonrisa triste – Tendrías un lugar privilegiado en la Cámara de Lores y todas las propiedades del Duque pasarían a ser de tu propiedad, ya que serías el heredero del Duque.

– ¿Y tú?

– Yo no nací para ser Duque, quiero dejar todos mis pendientes terminados, – miraba el río como despidiéndose – no quiero volver a pisar Londres por mucho tiempo.

– ¿Y qué hay de tus hijos? – Pregunto Edward – todo esto… lo que me estás ofreciendo le pertenece a Ricky, y ahora pasarán a ser propiedad de mis hijos.

– Si, todo lo de mi hijo pasará a manos de tus hijos. Al menos la herencia del Duque.

– ¿Por qué? ¿Por qué lo haces? Debe de haber un motivo.

– Porque tú eres el verdadero Grandchester, no yo… mi sangre está manchada de sangre americana.

– No estoy seguro de aceptar.

– Entonces el ducado de los Grandchester terminará cuando mi padre muera.

FIN DEL FLASHBACK

WINDERMERE.

Finalmente la Duquesa había cedido, había hecho todo lo posible para que Terruce se retirara, pero era imposible, fiel a sus creencias, Terruce nunca se había levantado del rejado de la puerta principal.

– Tendrás la audiencia, pero se breve. – Había dicho la Duquesa con fastidio.

– Duquesa, – Terry estaba en medio de aquella oficina, cerrando los ojos hizo una pequeña plegaria y levanto la vista para verla – he venido aquí a pedirle que por favor retire la demanda de divorcio que ha interpuesto.

– ¿Por qué Terruce? ¿Tanto te importa que el Duque no obtenga su libertad? Al contrario le estoy dando la libertad de que rehaga su vida junto a ella. ¡Debería de alegrarte! Es lo que siempre ha deseado tu padre… estar junto a ella y deshacerse de mi – dijo quebrándose la voz, sus ojos estaban cristalinos.

– Si, eso es lo que más me hubiera gustado hace muchos años… cuando no estaba casado... sin embargo ahora tengo una familia, ¡Mis hijos son lo más importante de mi vida! No soportaría que se dieran cuenta que siempre les he mentido… referente a mis raíces, la verdad acerca de quién es E.B. y si esto sale a la luz pública no solo perjudicarían a E.B. y a mí, sino también a mis hijos ¡Serian también señalados!

– ¡No pienso retirar la demanda! Me importa un bledo el buen nombre de la familia, ya no me importa los escándalos y las habladurías detrás de mí, pues siempre los he soportado… hay un momento en la vida que uno ya no soporta las humillaciones… ¡Voy hacer pagar a los dos por cada humillación que he recibido!

– ¡No lo voy a permitir! Pues hay una nota de E.B. que pusiste en la demanda ¡Y no voy a dejar que la perjudiques! ¡Ella es mi madre y también ha sufrido mucho! ¡No eres la única que ha recibido humillaciones!

– Terruce, sabía que no debía haber permitido tener esta audiencia, pero te diré algo, – se acerco – no voy a retirar la demanda, ¡Voy a arruinar al Duque como a su amante la actriz ofrecida de Broadway! ¡Y no me importa que en esta enlodada salgan perjudicados tú y tus hijos!

– Creí que la muerte de tu hijo George te había cambiado, creí que entre nosotros ya no había rencores, y podíamos llevarnos con cordialidad, veo que eso fue una gran mentira.

– ¡Tu padre y tu madre me han destrozado toda mi vida! Desde el día que me case con él, han sacado todo lo malo que hay dentro de mí.

– Veo entonces que no puedo hacerla cambiar de opinión. – dijo Terruce completamente dolido.

– ¡Nunca! ¡No pienso cambiar de decisión! Me he convertido en una persona horrible.

– Madre – dijo bajando la mirada al suelo – Duquesa de Grandchester – levanto el rostro para mirarla fijamente – yo también he hecho algo horrible. – La Duquesa lo vio extrañada – y quiero pedirle perdón a usted y a otras dos personas más.

– ¿De qué hablas Terruce?

– Hoy he invitado a la fiesta de cumpleaños de Ricky a toda la familia Grandchester, y he hecho pasar a una niña por la hija bastarda de mi padre, – los ojos de la Duquesa se abrían en completa confusión – Usted ha de conocerla muy bien a esa niña y a la amante de mi padre, que por casualidad se llama Esmeralda Baxter, E.B. y también tiene una hija Emma quien va en el mismo colegio donde asisten mis hijos.

– No comprendo.

– En este momento toda la familia Grandchester sabe que el Duque tiene una amante llamada Esmeralda Baxter y una hija bastarda por la cual es el motivo que has solicitado ¡El divorcio!

– ¡Eso es una mentira! Todos sabemos que es ¡Eleonor Baker!

– ¡Claro que no! Y la prueba es que fuiste al departamento de mi padre a conocer a la persona que escribió esa dichosa nota, y no solo eso ¡Le pediste John Bates a un caballerango que violara a la amante de mi padre!

– ¡¿Qué?! ¡Eso es mentira! – No podía creer lo que estaba diciendo, seguramente Carol le había dicho esa noticia.

– El vigilante del edificio me confirmo que entraste al departamento del Duque con John, él me dio el nombre y se sorprendió que un caballerango entrara al departamento… ¡Tengo testigos!

– Estás jugando sucio Terruce.

– Si deseas arruinar la reputación del Duque hazlo, ¡Hazlo pedazos! Pero los encabezados de los periódicos será "El Duque tiene una hija bastarda, y la Duquesa mando a violar a su amante con el caballerango de la familia" Toda la sociedad londinense lo sabrá.

– ¡Esto es una broma! – los ojos de la Duquesa hechaban fuego.

– No es broma, y le advierto que quizá este una corta temporada en la cárcel por violar o mandar a violar a Esmeralda. Quizá salgas con una fianza… además, todos te darán la razón.

– ¡¿Por qué haces esto?!

– Simple, protejo a las personas que más amo, ¡A mi madre y a mi familia! ¡Retira la demanda y rompe esa nota! O el lunes toda Inglaterra sabrá lo sucedido.

– Voy a hablar al Palacio, para verificar que todo esto es falso.

– Hágalo, hable con Carol, ella me ayudo a difundir la verdad referente a Esmeralda y a su hija… hija del Duque. – en ese momento tomo el teléfono y marco.

– Sofía pásame a Edward, si espero. – Paso algunos segundos – Edward hijo ¿Cómo estás? ¿Qué? ¿Qué por qué no te había dicho que el Duque tiene una hija? ¡Qué! ¡Qué ella está ahí! – Los ojos de la Duquesa se llenaron de lágrimas mientras colgaba el teléfono, su rostro estaba bañado cuando repentinamente se hecho sobre el pecho de Terruce y comenzó a golpearlo con fuerzas – ¿Cómo te atreviste hacer semejante cosa?

– Lo lamento, Duquesa… ¿Va a cancelar la demanda? – la tomo de las manos para evitar que lo siguiera golpeando. – Llame a su abogado ahora mismo, porque sino una demanda de violación estará en su contra.

– Juegas a las cartas también como el Duque, siempre salen airosos y triunfadores para que la realidad no salga a la luz pública. – dijo tomando nuevamente el teléfono para llamar a su abogado.

Terry salió de Windermere minutos después que la Duquesa hiciera todo lo que él había pedido. Su rostro se lleno de lágrimas también y se detuvo en una caseta telefónica.

– Carol, gracias… – Decía Terry llorando mientras hablaba con su hermana – sin tu ayuda yo no podría haber hecho nada… no podría haber ayudado a mi madre.

– Terruce estás llorando, no te preocupes todo salió bien.

– Necesito otro favor que me hagas.

– ¡Otro! Estas abusando de mí y de mi confianza. – dijo Carol en son de Broma.

– Es referente a Emma y a Ricky – su hermana escuchaba todo lo que Terruce le decía por varios minutos

– ¿Hoy? Pero hoy es el cumpleaños de tu hijo… esto lo va a destrozar, se ve que se llevan muy bien.

– Lo sé, pero hazlo por favor, va arder Troya mañana y no puedo protegerlas contra la furia de los Grandchester, y con todo esto el Duque seguramente me va a desheredar y desterrar por lo que he hecho "a nombre del Duque de Grandchester" He puesto a toda la familia en contra de mi padre. Puedes imaginarte cuando el Duque se entere. ¡Va querer asesinarme!

– No te preocupes, yo me encargo de Emma y de Ricky. – colgó

Terry nuevamente se subió al vehículo, en el asiento del copiloto estaba una copia de la demanda, abrió el expediente y tomo una hoja donde estaba una copia de la nota de su madre. El rostro de Terry estaba bañado en lágrimas mientras leía detalladamente la nota y leía entre líneas.

Querido Richard.

Me urge hablar contigo, ya no puedo más continuar con esta situación tan dolorosa. Quiero "negociar" contigo, estoy dispuesta a todo para llegar a un acuerdo referente al producto de nuestro amor que tuvimos hace años.

He sufrido y ahora con la crisis financiera he decidido dejar absolutamente todo y "sin mirar el pasado". He empacado mis pertenencias para radicar permanentemente en Londres.

Te necesito, me estoy hospedando en el Hotel Savoy, habitación 306.

Con amor E.B.

CONTINUARA…

GRACIAS A TODOS POR SEGUIR LEYENDO ESTA HISTORIA DE AMOR. Y GRACIAS POR TODOS SUS REVIEWS Y APOYO REFERENTE A MI SITUACIÓN.

Me gustaría que me dieran su punto de vista de cómo quisieran que terminara el Duque, (Sólo o que estuviera con Eleonor Baker) Ahí todavía no lo tengo planeado. Ven que Terry protegió a Emma después de todo, el amor de mi vida no es tan malo, y no lo iba a cambiar de personalidad a Terry. Todo esto lo hace para proteger a su madre… aunque en el siguiente capítulo va a ser un poco triste pues es la despedida de Emma con Ricky.

Todavía no pienso terminar la historia igual escribo otro 5 capítulos o más, eso dependiendo…

Mil gracias, por sus palabras y su apoyo.