More than a woman (UA)

Aún se encontraba un poco nervioso, pero la verdad les había ido bien, mejor de lo que esperaban. Estuvieron tanto tiempo en los bosques y caminos huyendo de Mikael como si fueran apenas pobres pordioseros, matando solo para alimentarse (y dándose un festín de vez en cuando claro) que casi se había acostumbrado a aquel estilo de vida. Y ahora estar en un confortable castillo viviendo como grandes señores lo hacía sentirse un poco desconcertado. No eran de cuna noble, pero aún así eran superiores a todos los que estaban ahí. Podían devorarlos si querían, ellos jamás podrían vencerlos. Y además también podrían manipularlos. Esa era la vida que se merecían, la vida que siempre los estuvo esperando. Los Mikaelson, siempre arriba de todos.

Ese día tocó despertar un poco más temprano de lo normal ya que el lord del castillo recibiría invitados. Se había hablado de un conde importante y su hija, se decía de ella que era muy hermosa y Kol hasta ya había amenazado con "comérsela" en todos los sentidos de esa palabra. No le habían prestado atención, total siempre podrían mantener a raya a Kol para que no se pase y los ponga en evidencia. Estaban ya todos listos, al menos sus hermanos. A él le dio un hambre atroz y salió a alimentarse. Hace días que por ser discreto no se alimentaba bien, ahora aprovecharía la soledad de los caminos para coger a un incauto y dejarlo vacío de sangre. Así lo hizo claro, y se cuidó de no ensuciarse mucho, aunque igual tenía algo de sangre en la ropa. Estaba ya por volver al castillo cuando escuchó un grito agudo. Una mujer y parecía pedir ayuda.

Se movió rápidamente hacia allá y vio como dos bandidos habían rodeado una carroza. Habían tendido una emboscada y mataron a la guardia de quien sea que iba ahí. Ni siquiera lo pensó, tuvo que actuar. La mujer, sea quien sea, estaba asustada dentro de la carroza y los tipos la iban a atacar. Klaus usó su fuerza y velocidad vampírica para acabar con esos tipos. Les rompió el cuello, cogió su espada y los atravesó con ellas. Cuando se hizo el silencio la chica al fin se asomó asustada.

- ¿Ya pasó? - preguntó tímida. Él se quedó un momento sin palabras. Había visto algunas bellas nobles en ese día, pero ninguna así. Era joven, preciosa, encantadora. Aspiró hondo y sintió su delicioso perfume, no solo el aroma florar que usaban las damas, sino también el de su piel. De sus cabellos. De toda ella. Olía delicioso.

- Está a salvo, señorita.

- ¡Gracias al cielo! - gritó al borde de las lágrimas y bajó de la carroza - ¿Usted acabó con ellos?

- Tengo muchas habilidades, milady. Además tampoco dejaría que unos idiotas le hagan daño a una inocente.

- Muchas gracias - le dijo ella conmovida - ¡Ha salvado mi vida! Pida lo que desee, mi padre se lo dará. Tierras, oro, títulos. Lo que sea.

- ¿Qué le hace pensar que necesito de eso? ¿Acaso no puedo ser un lord?

- Lo siento - dijo arrepentida - no lo pensé. Lo siento mucho señor, y reitero mi agradecimiento.

- No lo lamente, está nerviosa por toda la situación.

- Soy la condesa de Foix - dijo extendiendo su mano la cual Klaus tomó con delicadeza y la besó. Así que esa era la mujer que todos esperaban en el castillo, aparentemente su padre no había llegado aún o quizá no iba a ir.

- Condesa, ¿me permite escoltarla al castillo? Será todo un honor para mi.

- Claro, estaría encantada. Por cierto, mi salvador no me ha dicho su nombre

- Niklaus. Pero para usted seré solo Klaus - le sonrió. "Seré lo que ella quiera", se dijo encantado. Se sentía fascinado en su presencia. Pobre de Kol si intentaba tocarla. Esa condesa sería solo suya.


awwwww me encanta alucinarlos de época