IMMORAL. SHADES.
FINALE CHAPTER.
POV DE TRUNKS.
—¿Qué has dicho, Pan?—inquiero mirándola seriamente, ella decide levantar la vista lentamente. Como apenada por lo que ha dicho, su sonrisa se esfuma antes de morderse el labio inferior y mirarme cual niña regañada.
—Trunks…
—¿Cuánto tienes?—decido apartar la vista de sus ojos para poder concentrarme en la energía diminuta que de seguro debe estar emitiendo mi bebé.
—¿No te agrada la idea?
—Ah…—pestañeo un par de veces y decido denegar—, no, solo es que… esto es una sorpresa. Pensé que… solo íbamos a ser, los niños, tú y yo.
—¿Entonces es una desagradable noticia para ti?
—Yo no he dicho eso, Pan—Replico ante el tono de voz melancólico que ha usado—. No pongas palabras en mi boca.
—Entonces, dime.
—Pan… Ah…—giro mi cuello en otra dirección hasta que siento sus manos acunar mi rostro y obligarme a enfrentarla—. Necesito… asumirlo, Pan.
—¿Qué?—ella decide fruncir el cejo, claramente no está entendiendo de qué va todo esto, pero...
—Trunks.
—Una niña—Apenas puedo murmurar, decido levantarme del sillón mientras Pan se sienta con las piernas dobladas sobre el mismo. Me levanto y empiezo a caminar como león enjaulado por la sala. El nerviosismo se manifiesta en mí, con un mareo y una sensación de vacío estomacal, que sinceramente se me hace fastidioso.
No sé cuánto tiempo pasa exactamente, pero la atmósfera de silencio que se ha formado, es atroz. De pronto, giro la cabeza hacia Pan, arrodillada sobre el sillón, con la cabeza gacha, y sus manos entre sus muslos. Su respirar es acompasado, sin embargo, sé que está nerviosa por mi reacción. No debería sorprenderle.
¿Qué esperaba de mí?
Todo esto es una noticia que realmente, en este momento, me deja en jaque mate. Todo de mí está nuevamente en transición, todo está girando tratando de acoplarse a esta noticia que me caído como una balde de agua fría.
—Yo lo siento—escucho que Pan dice a mis espaldas de pronto—. He sido una egoísta, debí preguntarte antes si era lo que querías. Trunks, lo lamento mucho—continúa—. Yo… sí quería que sucediese algo como esto, pero… creía que ya no podría darse, estaba ya resignada a esa situación, pero ahora… siento tener que acorralarte de esta manera, sinceramente, nunca te lo pregunté.
—Pan—después de un largo suspiro, decido decirle que me dé el resto de la noche para pensar, ella asiente antes de subir las escaleras al segundo piso, dejándome la sala, y las escasas horas restantes para el amanecer para pensar.
El reloj de las tres de la mañana, y mi séptimo vaso de Bourbon, me obligan a pegar mí frente a la mesada de granito negro de la cocina. Siento un dolor punzante en la cabeza. Después de tantos años, aún ahora me duele el recuerdo de Yunny, porque sin importar lo que digan, sé que tuve la culpa, mi obligación en aquel entonces, eran Pan y Yunny, siempre debieron haber ocupado un lugar importante en mí, por no decir todo, tal y como ahora Aren y Liam lo hacen. Kami, 14 años desde su muerte, y nunca podré quitarme de la cabeza el peso de su muerte, al igual que la de Daniel.
"¿Por qué no decírmelo, mamá? Aquella noche yo…"
"Ya tenías suficiente, Trunks"
FLASHBACK.
—Hola, hijo ¿Cómo has estado?—saluda mi madre, sonriente, a través del intercomunicador.
Me limito a saludarla y apenas colocar una media sonrisa en mi cara mientras ella pregunta acerca de los niños, dice que los extraña y que desearía estar con ellos. A medida que continúa hablándome de sus experiencias alrededor de los planetas que junto con mi padre han visitado, miles de recuerdos afloran en mi mente, rondando por ella hasta marearme, pero haciéndome sonreír a la par.
Mi madre, ahora de ochenta y un años es la prueba viviente de que el alma nunca envejece. Su mirada está cargada de entusiasmo, y nadie que la viese tendría dudas al respecto, solo basta con ver la sonrisa completa que tiene. Ahora que recuerdo cada cosa que ella ha hecho por mí, no puedo sino sentirme culpable porque de cierto modo su amor por mí, la hizo apoyarme aun sabiendo que lo que hacía estaban mal.
"Vamos, debes descansar, Trunks"
Recuerdo aquella trágica noche en la cual mi padre me tendió en cama y aguardaron por mí hasta que no recuerdo. A su manera, ella siempre me ha cuidado, me ha protegido, y lo que lamento es que terminó pagando por mis errores, sí.
"Recomiendo que… no le digas nada de esto a Pan. Solo empeorarías más la situación. Ya no hay nada que puedas hacer por Daniel, pero… aún puedes hacer algo por ti mismo. Trunks…. no dejes a Pan."
Si quizá hubiese hecho caso a aquella recomendación, nada de lo que sucedió después se hubiese dado. Pan me ha dado muchas satisfacciones, mi hijo es la prueba de ello. Aunque, por Kami santo, es la tarea más ardua que hay.
A un empleado le puedo patear el culo cuantas veces se me dé la gana, siempre y cuando no haga bien su trabajo. Sin embargo, con un hijo, tengo que mediar palabra, y llenarme de paciencia. Tratar de controlar mi jodido temperamento explosivo que toda la vida llevaré. Y, ahora, todo eso me trae a este momento, en el cuál no he escuchado la mitad de la conversación y mi madre sigue hablando tan entusiasmada acerca de los nuevos planes que tiene, decide mostrarme una lista de los lugares que le faltan por recorrer, me muerdo la lengua muchas veces para evitar decirle que será arriesgado, no sería lo correcto.
La vejez de mi madre, es evidente, y, aunque me asusta perderla en una de aquellas incursiones que hace, nunca sería capaz de decirle que a su edad ya no debería, porque sé que si llegase a suceder, ella habría de morir en paz.
¿Qué de grandioso tendría agonizar en la habitación de un hospital?
Yo no lo veía digno de una mujer tan aventurera como es ella, hacer eso simplemente sería atroz para sí misma y también para su alma. Así que conjuntamente con Bra, decidimos aceptar sus aventuras, si es lo que mamá quiere, se respetará. Ella sabe que cada día fuera de un entorno seguro para ella y para su corazón, ya desgastado por los años, podrían ser los últimos, sin embargo, eso no parece perturbarle, al contrario, por lo que de mi padre sé, al parecer, por eso precisamente lo hace. Según se lo ha dicho, se ha convertido en una amante de la adrenalina y de las emociones fuertes, nada de eso me extraña realmente, siempre ha sido así, sino ni mi hermana ni yo estaríamos aquí.
—Mamá…—de pronto me escucho interrumpiéndola.
"Aquella noche, él te apuñaló, Trunks"
Si así fue ¿Por qué mamá no me lo dijo?
—¿Trunks? ¿Sucede algo?
—Ah…—casi puedo oírme tragar grueso, levanto la cabeza hacia ella para encontrarme con sus azulejos mirándome inquisidores, su cejo fruncido sobre su frente me da a entender que ha pasado más tiempo del que hubiese querido y ahora la he preocupado—. Quiero saberlo todo acerca de esa noche.
—¿Qué noche, Trunks? No entiendo lo que estás diciendo.
—Mamá, lo sé todo, sin embargo… aún hay algo que no me queda claro.
—Imagino que estás hablando de la noche en la que Daniel murió.
—Sí—asiento una sola vez—. ¿Por qué no decirme que Daniel me había apuñalado?
Su boca se entreabre un par de veces, baja la vista, evadiendo mi mirada, antes de continuar.
—Yo… no vi las heridas—dice—, meses después tu padre me lo contó.
—Tu viste la sangre, mamá.
—Sí—dice—, vi el rastro de la sangre en tu remera, pero… Vegeta había dicho que no era la tuya, eso me tranquilizó en aquel entonces, sin embargo, poco después él me lo confesó, sí era tu sangre, no había querido preocuparme, así que si me obligó a ir por un nuevo polo para ti, fue precisamente porque quería darte una semilla para que te recuperaras.
"Cómetela, ahora"
Es cierto, en aquella ocasión estaba tan nervioso que acepté hacer lo que se me ordenase, ahora que lo recuerdo mejor, apenas sí me la había tragado, y papá empezó a preguntarme los pormenores; estaba tan perturbado que terminé declarando todo, tal y cómo era, no obvié detalle en ningún momento.
"Ya lo sospechaba, Trunks"
Fue lo último que me dijo aquella vez, antes que mamá entrase con una nueva muda de ropa para mí. Ahora lo sé, la semilla había hecho su trabajo y por esa razón ni siquiera me había percatado de las propias heridas en mi cuerpo.
—Hijo—vuelve a empezar mi mamá—, ya tenías suficiente. Escucharte decir que… mataste a alguien fue… lo peor que he escuchado en mi vida. Y… decidí callarme, al parecer Vegeta también lo hizo porque nunca te dijo nada al respecto.
—Mamá… yo…
—Escucha, Trunks. Deja de pensar en eso, ya, por favor, ya basta. Pasó y en cierto grado no fue tu culpa, te defendiste y…
—No—declino—. Pude haber hecho algo más.
—Fue instinto, Trunks—dice firme—. Actuaste por tu vida.
—Mamá…
—Ya basta. Olvídalo, Trunks. Fue hace tantos años ya. Concéntrate en vivir el ahora. Será lo mejor, para todos.
FIN DEL FLASHBACK.
Kami. Por supuesto que nunca lo podré olvidar.
—Trunks… Trunks…—apenas escucho su voz, casi en un susurro que me hace cosquillas en mi oreja.
—Mm…
—¿Qué le pasa a papi, mami?—eso es suficiente para abrir mis párpados y encontrarme con un curioso Liam mirándome fijamente, sentando sobre la isla de la cocina—¿Papi?
Apenas si logro darle una media sonrisa antes de levantarme mi cabeza de la mesa para tan solo constatar que he dormido doblado sobre ella.
—Buenos días—saluda Pan ingresando a la cocina—. ¿Te gustó la nueva cama?—Inquiere antes de beber un vaso de jugo de naranja.
Decido no contestarle porque ahora mismo solo puedo enfocarme en masajear la zona dolorida de mi cuello. Maldita sea la torticolis.
—¿Quieres desayunar?—vuelve a inquirir Pan doblándose sobre la mesa y mirándome fijamente.
—No. Aún no—contesto a la par que Liam me mira como si no me conociera. Retorna a ver a su madre un tanto asustado, a la par que ella le da una sonrisa cargada de energía y le ordena nuevamente que enfoque su vista en el plato.
—Iré a recostarme en el sillón—le digo, ante lo cual, de espaldas, solo la puedo ver asentir. En el trayecto me acerco a Aren, quien por cierto no ha emitido ni una sola palabra aparte de la del saludo. Desordeno un poco su cabello, a la par que siento que sus ojos se clavan en mi espalda, y al girar brevemente hacia él, pruebo que así es.
—¿Sucede algo, Aren?—pregunto más sin embargo él niega rotundamente.
Para cuando llego al sillón, descargo mi peso sobre él, con la cara escondida sobre la almohada.
"Tengo que decirte algo"
"Estoy embarazada, es una niña"
¿Una niña?
"Esta habitación será para… Por cierto ¿Qué nombre le pondremos, Trunks?"
"Ah… Estaba pensando en Yuhuan… ¿Qué te parece? Le diríamos Yunny"
Escondo mi cara en la almohada, y solo aprieto con fuerza mi agarre sobre ella.
"Lo lamento, Trunks, pero… tu niña acaba de morir, ya no siento su corazón. Lo siento, Trunks"
Yuhuan… Yunny.
—Trunks—de pronto siento una mano sobre mi espalda, masajeando por toda la extensión mientras yo no puedo de hipear por los recuerdos que ahora mismo tengo de mi niña.
—Mami ¿Por qué está llorando papá?—escucho que Liam vuelve a preguntar mientras no me creo valiente para darle cara.
—Amor—empieza Pan antes de quitar su mano de mi espalda—. Esto es…
—¿Acaso papá está enfermo, mamá?—pregunta Aren esta vez mientras lo siento arrodillarse a mi lado y también acariciar mi cabeza, tal y como hace unos minutos hice yo—. Papá ¿Hay algo que no nos hayas dicho?
Giro lentamente mi cabeza hacia él, abro mis párpados y logro visualizarlo mirándome un tanto preocupado mientras aparta algunos mechones de mi cabello.
—¿A ti nada, Aren?
¿Cómo podría de todos modos?
Este niño pasa la mayor parte del tiempo conmigo, técnicamente él sabe casi todo acerca de mí.
—¿Entonces por qué estás así?—inquiere curioso como suele ser él. No pasan ni dos segundos antes de sentir el peso completo de Liam lanzándose sobre mi espalda antes enrollar sus brazos alrededor de mi cuello y colocar su cabeza sobre la mía.
—Ya no llores, papi. Seré un buen niño—pretende darme consuelo sin ni siquiera saber con exactitud lo que está pasando—. Te haré caso y ya no…
—Enano—giro rápidamente para que él quede a horcajadas de mí, sus ojos me miran confundidos por mi accionar—. No es por ti, ni por ti, Aren—competo mirándolos a ambos—. Ustedes dos son…
—Lo mejor de nosotros—completa Pan por mí, completamente alegre y divertida. Lo cual me hace preguntarme ¿Sabe por qué estoy así y trata de mantenerse serena por los dos?—. ¡Ah!—suspira exageradamente—. Sin ustedes nos aburriríamos mucho. Aren, Liam, ustedes son un par de diablillos que nos sacan canas verdes—se finge agotada, sin embargo eso no detiene a Liam que se ha lanzado a por ella para depositar muchos besos en la cara de su madre—. Esto está mucho mejor, pero… hay un joven Briefs que no lo ha hecho.
—Ah…—retorno a ver a mi hijo, cuyas mejillas se han tinturado de un agresivo color rojo—. Mamá.
—De acuerdo, joven Briefs—se ríe Pan a la par que aprieta las coloradas mejillas de Aren, quitando de ese modo infantil la atmósfera tan pesada que antes se había formado alrededor de nosotros.
—Niños—decido interrumpir—. Déjennos solos, debo hablar con su madre.
—Pero…papá—se queja Liam, quien de los dos, es el que casi siempre se muestra propenso a desobedecer reglas, especialmente las mías.
—Ven conmigo, vamos por helado—oferta Aren, negociando la salida de su hermano, y aquello fue suficiente para convencer a Liam.
Aren lo tomó de la mano y juntos partieron a la cocina. Apenas ellos nos dejaron solos, me recosté sobre el regazo de Pan. El silencio volvió a envolvernos, la miré desde mi sitio y ella solo apartó la vista antes de acariciar mi cabello con sus dedos. Sé lo que está pensando justo ahora. Toda esta situación no hace rememorar, obligatoriamente recuerdos que no son muy agradables, en especial para mí.
Toda la madrugada pensé en cada cosa que en mi vida había hecho, y solo hubieron un par de cosas que realmente lamenté, y entre ellas estaba mi comportamiento con Pan, como nunca, realmente el planteamiento, por decir menos, la sentencia de que nuevamente seré papá de una niña, me hizo reconsiderar mi vida.
No iba a ser un papá primerizo, más sin embargo, el hecho de que se tratase esta vez de una niña realmente removió algo en mi interior, fue como un destello de luz que me cegó brevemente y me otorgó un cambio de corazón a un nivel sentimental. Recordé cómo vivimos la espera de Yunny, años más tarde la de Aren, luego la de Liam, y ahora… de esta niña que, por Kami santo, ni siquiera un nombre tenía para ella.
Giré levemente hacia el vientre de Pan y ahora podía sentirla, al igual que lo hice toda esta noche anterior en la que ni siquiera pude pegar el ojo hasta que los rayos del sol se manifestaron. La ansiedad de saber que no solamente íbamos a ser cuatro me estaba carcomiendo por dentro. No dejé de preguntarme qué rayos pasaba conmigo, la espera de Liam y Aren nunca me causó esto ¿Por qué la de ella sí?
Por supuesto que Kaiosama no se equivocaría en algo como aquello, así que estaba seguro de que sería una niña. Dos horas después, en las cuales incluso subí una y otra vez a la habitación para encontrarme con Pan durmiendo cómodamente, no hallaba la respuesta a mi tensión, más sin embargo, poco después todo fue aclarado.
Me analicé como nunca antes lo había hecho, todo, mi vida, mis actitudes, mi esposa, mis hijos, mi trabajo, todo aquello pasó por una especie de escáner. Me vi a mismo desde niño, mis aventuras, el entrenamiento, mamá, papá, Bra, Pilaf, Shu, Mai, Goten, Milk, Goku, Piccolo, Gohan, Videl y por supuesto… Pan e inevitablemente, sonreí recordándola. Casi a carrera subí al ático en donde encontré una caja llena de viejos álbumes de fotos que Milk nos había regalado en cuanto volvimos a vivir juntos.
A medida que pasaba la vista por aquellas hojas, ahora empolvadas, no puede evitar sonreír por todo, allí estaban fotografías que databan desde la boda de Goku hasta la mía propia. Más sin embargo, las fotos de Pan afloraron en su mayoría, en especial una tomada desde un palco especial.
—Ah… pero si esta es…
Rápidamente la tomé entre mis manos y no puede sino sentir emoción por aquello.
"Resiste, Pan. Papá y yo te estaremos animando desde arriba"
Demonios. Estuve allí cuando Pan hizo su debut como luchadora.
"¡Aquí voy!"
Sch. Por Kami santo, parece que en verdad soy un pederasta desgraciado ¿Quién iba a imaginar para entonces que ella se convertiría en mi esposa y la madre de mis dos hijos?
Nadie, maldición, nadie hubiese podido predecirlo. Ella tenía solamente 4 años. Sch. Era una niña.
"No te pongas nerviosa, sabemos que tú puedes, Pan"
—Demonios—me pasé la mano por el pelo tantas veces a la par que sonreía divertido por las casualidades o ¿Destino? No lo sé realmente, y tampoco me importa mucho que digamos.
"La la la la la la"
Casi puedo escucharla cantar justo ahora.
Mientras más miro la fotografía no puedo dejar de pensar que es increíble que esa enana retratada en ella, de traje naranja, de tan solo 4 años, ahora esté durmiendo en mi cama. Con nuestros hijos a un par de habitaciones de distancia, y… un nuevo bebé en camino. Estoy asustado justo ahora. Muy asustado de todo esto.
Kami.
"¡¿Estás bien, Pan?!"
Recuerdo que preguntó Mr. Satán cuando ella ganó su primer combate y ahora mismo me estoy viendo allí, contestándole por ella:
"Claro que está bien. Sch. Eres una guerrera saiyajin ¿No es así, Pan?"
"¡Sí, Trunks!"
Luego, la paliza que le dio a Goten cuando les tocó enfrentarse en el torneo, y… a mí…
—Jesús.
Apresurado busqué en las otras cajas hasta dar con aquella fotografía, y evidentemente, la encontré. Sabía que debía existir, la tomé en mis manos y leí el revés, una costumbre habitual en Milk, y esta no era la excepción.
[Pan vs Goten/ Torneo de Artes Marciales/ Año 783]
Sonreí como idiota al verme a mí mismo sosteniendo a Pan por la mano, elevándola por los aires, declarándola invicta sobre un Goten que yacía de cara al suelo.
—¿Amor?—de pronto levanto mis párpados para encontrarme con Pan mirándome divertida mientras intenta borrar la sonrisa en su cara—. ¿En qué piensas?
—En que soy un pedófilo—declaro mientras ella cambia la expresión abruptamente.
—¿Qué?—inquiere frunciendo el cejo.
—Está bien, creo que exageré con eso. Ah, Pan. Mm… ¿Recuerdas tu primera pelea en el torneo de artes marciales?
—Ah… no—responde—. ¿Por qué?
—Deberías, Pan.
—¿Qué ganaría con eso, Trunks? No lo entiendo ¿Es algo importante?
"Claro, Trunks. Búrlate de mí"
"Te venció una niña de 4 años, Goten. Siéntete avergonzado"
—Es que… creo que… allí empezó todo realmente.
—¿Pero qué demonios dices?—inquiere mordiéndose los labios y frunciendo el cejo, tratando de entender.
—Yo me entiendo solo—declino enseguida, porque al final, decido que mi descubrimiento, será un recuerdo únicamente mío—. Pero… eso me dio una fuerte bofetada en la cara anoche.
—No entiendo una sola palabra de lo que dices—replica en su anterior postura—. Trunks. Lo de la niña… Ah… Es extraño esto pero… también estoy asustada, créeme, Trunks. Muy asustada, pero… feliz—se encoge de hombros—, estoy entusiasmada porque será una niña.
—Lo sé—le digo a la par que mi mano va hacia su mentón para acariciar su labio inferior con mi pulgar.
—También me tomó desprevenida. El recordatorio de Yunny me marcó profundamente, y siempre lo hará, el haberla perdido de esa manera tan… salvaje es algo que nunca podré olvidar—dice—. Así que ahora saber que este nuevo bebé sería una niña, me hizo temblar. Trunks… yo... estoy temblando por un embrión, justo ahora—declara sintiéndose nerviosa y un tanto acelerada.
—Yo también estoy… en shock, Pan. No te voy a mentir. No pegué el ojo anoche por esto.
—Lo sé, los músculos en tu cuello me lo dicen—lanza la broma que nos hace reír, obviando el serio momento—. Yo puedo ayudar en tu relajación.
—Eso suena como una propuesta indecente, Pan.
—No lo era—niega—. Pero, quizá podría cambiar de opinión.
—Lo harás, me dejaste… con ganas de más anoche—Coqueteo tomándola del cuello, obligándola a inclinarse para que me bese. Lo cual hace.
—Subamos a la habitación—pido en un susurro y casi mordisqueando sus labios—. Me lo debes.
—En la noche, ahora no podemos, Aren y Liam están la cocina—la escucho susurrar—. Ahora, enfoquémonos de nuevo en lo que es importante—dice rompiendo la atmósfera de sexualidad—. Tendremos que decírselo a los niños, a mis padres, y a todos los que nos rodean—dice hablado atropelladoramente, casi sin respirar—, claro, yo sé, a pesar de haber dicho que posiblemente ellos serían nuestros dos únicos hijos, todos lo creían, y, evidentemente ese era el plan, nuestra guía. Por Kami, lo hablamos tantas veces, hasta yo misma creía que no se podría dar. Tú tienes la empresa, los niños la escuela, Aren y el entrenamiento con Kaiosama, Liam el jardín de infantes, yo mi trabajo con papá, y ahora todo esto es…
—Nena, tranquila—la interrumpo—. Sé que esto cambia todo. Pero ¿Sabes qué? Una linda niña anoche me dio una pauta.
—¿Qué?
—Estamos listos para recibir a una integrante más, Pan. Es más, me hace ilusión ahora. Sé que, no tenemos recuerdos muy agradables acerca de una bebé, especialmente porque…
—Silencio—interrumpe—. Si estabas pensando lo mismo que yo, no sigas más. Ahora es importante el bebé y que… los niños lo sepan. Trunks, yo lo siento por ti, porque quizá tú no…
—La quiero—la interrumpo porque adivino sus pensamientos—. Quiero a esta niña. Es más, ya casi puedo verla como será.
—Enserio, Trunks. No sé qué es lo que dices.
—Yo me entiendo, ahora, hay que decirle a los niños.
—¿Estás mejor, papi?
—Sí—le contesto a Liam a medida que lo cargo sobre mis rodillas.
—¿Seguro, papá?
—Sí, Aren. No te preocupes. Les diré por qué estaba llorando—les digo mientras mi esposa abraza a Aren para escucharme atentamente.
"Aren y Liam no saben nada acerca de Yunny ¿Se los dirás?"
—Hace tiempo, antes incluso de que tu nacieras, Aren—empiezo—. Tu madre y yo íbamos a tener una niña, un día, vinieron a atacarnos, y yo no pude proteger a tu madre. Fue mi culpa.
—Trunks—me llama la atención Pan, pero decido ignorarla.
—Eso hice, Pan—Recalco a la par que ella niega de lado a lado, repite una y otra vez que no fue así, y si alguno de los dos no cede, esto no terminará nunca.
—Aren, Liam, por mi negligencia, aquel androide hirió a tu madre, y perdimos a Yunny, así se llamaba—prosigo—, su madre también estuvo a punto de morir, sin embargo…—decido levantar la vista hacia ella para enseguida conectarnos visualmente—, agradezco que ella siga conmigo aquí.
—Papá… ¿Hace cuánto?
—Aren…—empieza Pan—, no deben sentirse mal por aquello, Yunny… a Yunny no le gustaría que la recordáramos con tristeza. Además, fue hace ya casi 14 años. No digo que la olvidemos, sino que… la recordemos con amor, y sin ninguna lamentación—finaliza mirándome—. Fue una serie de sucesos que propiciaron su fallecimiento, nadie es responsable completamente de aquello, nuestras acciones demandan por sí mismas.
—Pan…
—Ahora su padre tiene que decirles algo—me mira elevando sus cejas, dándome a entender que el momento llegó.
—Ah… niños—bajo la vista por unos momentos mientras Liam se mueve incómodo sobre mí—. Tendremos un bebé, su madre… está embarazada.
—¡¿Qué?!—chilla Liam completamente sorprendido—. ¡¿En dónde está bebé?!
—Aquí—dice Pan señalando su vientre con su dedo índice—. Aún es muy pequeñita, Liam. Por eso ahora no la puedes ver.
—¿Enserio?—prácticamente Liam ha saltado de mis piernas para correr en dirección a su madre, a la cual, efusivamente toca en dónde ella ha señalado—. ¡No hay bebé! —Frunce el cejo mientras todos nosotros solo podemos reírnos por la actitud tan adorable de mi enano—. ¿Dónde está bebe, mami?
—Ya te lo dije, aún es muy pronto.
—Mamá—Empieza Aren—. Por lo que dicen ¿Es niña, cierto?
—Así es—contesta ella, antes de que Aren se acerque a ella para dejarse abrazar—. Si entrenas un poco más, podrás sentir un ki tan diminuto como lo es este.
—Ya la había sentido—replica Aren, ante lo cual, tanto Pan como yo retornamos a verle—. Hace unos días, sentí un ki en la casa, ah… no lo había sentido nunca y pensé que… era un ladrón, bajé a la cocina pero no había nadie, así que… le iba a preguntar a papá si era normal confundirse así.
Así que era esa la razón por la cual Aren lucía tan pensativo.
—Ahora… me doy cuenta de que era la bebé—dice encogiéndose de hombros mientras una destellante sonrisa adorna su rostro, mismo que poco después intentar pegar al vientre de su madre.
—¡Eres un mentiroso, Aren!
—¡Yo no miento, Liam!
—¡Sí! ¡Sí mientes! ¡Porque yo no siento nada!
—¡Que no!
—¡Que sí! ¡Aren eres un mentiroso!
—¡Yo no miento, Liam!
—¡Mentiroso! ¡Mentiroso! ¡Papá! ¡¿Por qué Aren puede y yo no?!
—Porque te falta entrenamiento—contesto—. Además, Aren es mayor que tú.
—Te lo dije—me río por la importante pelea tan diplomática que están teniendo los enanos, en medio de una madre que sirve de moderadora.
—¡Solo estás mintiendo, Aren! ¡Eres un tonto!
—¡Tonto tú, Liam!
—¡Tonto! ¡Tonto! ¡Mentiroso! ¡Aren es un mentiroso!
—Sch ¡El tonto eres tú, Liam!
—¡Niños, ya basta!—alza la voz Pan mientras yo no puedo dejar de reírme por semejante escena tan cómica—¿Saben algo, niños? ¿Por qué mejor no van y recogen sus cosas de acampar?
—¡¿Qué?! —juro que los tres lo hemos dicho a coro.
—Como oyeron, esta noche, dormiremos al aire libre—dice mientras enseguida me inclino en el sillón—. Claro, a no ser que ustedes no quie…—ni siquiera tuvo que completar la frase porque a Aren y a Liam les faltó tiempo para salir volando hacia su habitación.
—¿Qué fue eso?
—Una especie de venganza.
—¿Qué?—inquiero.
—Te burlabas mientras yo batallaba con los niños, ahora también espero que te burles cuando no cumpla mi promesa de aliviar tu tensión esta noche. A empacar, Briefs—ordena levantándose del asiento y caminando hacia las escaleras del segundo piso—. Date prisa.
CIUDAD DEL OESTE.
ENERO 25 AÑO 825.
—¿Qué haces?—pregunta mi esposa a mis espaldas mientras yo estoy demasiado concentrado en mi regalo de cumpleaños como para retornar a verla—. Creí que estarías durmiendo—dice en un tono de diversión.
La madera del exterior de la casa cruje bajo sus pasos, a la par que cada vez la siento más cerca de mí.
—Debería decir lo mismo de ti—replico—, es más, hasta tenía una apuesta que por cierto, acabas de echar a perder. Muchas gracias—le digo en tono de broma, ante lo cual, solo obtengo una de sus réplicas expuestas por su lengua viperina.
—Si me hubieses dado un porcentaje de aquello, créeme que te habría apoyado, pero como no recibí nada, tú tampoco lo harás.
—Eso es crueldad—brevemente retorno a mirarla—. Incluso para ti.
—Hm—bufa mientras su exhalación se puede ver en el aire frío, helado del exterior—. Nada mejor que ver las estrellas en una noche de invierno ¿No es así?—dice frotándose las palmas de las manos para generar calor entre ellas.
—Regresa a la cama, iré en un momento.
—¿Y perderme de esto?—dice empujándome de mi anterior sitio, sobre el tronco a manera de asiento—. Por supuesto que no. Además, si tú estás aquí fuera, con este clima, por supuesto que puedo soportarlo perfectamente.
—¿Acaso me has llamado anciano?
—Interprétalo como desees—dice sonriéndome cálidamente mientras no puedo apartar la vista de su nariz que se ha tornado de color rojo en la punta—. Y bien ¿Te gustó el regalo de los niños?
—Me encantó, gracias.
—No me des el crédito a mí—se encoge de hombros—. Simplemente, entregué la tarjeta y ya.
—Sch—sonrío brevemente por lo que dice, antes de volver a enfocarme en mi telescopio catadióptrico.
—De aquello no sé nada ¿Me explicas?
—Por supuesto—contesto—. Ah, este catadióptrico es perfecto para lugares donde hay rocío, y funciona aún mejor en la noche. Además, puedes ver objetos débiles como las galaxias y nebulosas, por la mayor apertura que tiene y por el reflector grande. Además, esta montura, se llama ecuatorial, con ella puedes ir a través del norte al sur, del este al oeste del cielo. Claro, siempre debes colocar el eje polar alineado a Polaris, la estrella del Norte—explico—. Toma algo de tiempo acostumbrarse a esta, pero es mucho más útil y podrás ver las estrellas de mejor manera.
—Te fascina ¿No es así?
—Hm—asiento entusiasmado—. De niño… solían encantarme, mucho a decir verdad. Si yo no… hubiese tenido a C.C quizá hubiese una astrónomo ¿Qué opinas de eso, eh?—Inquiero ante la cual obtengo una afirmación—. Hm, posiblemente me transforme en mi abuelo cuando Aren asuma Capsule, así que vete preparando mentalmente para ese día. Aunque, quizá, si lo pienso, no sea tan mala idea dedicarme a la astronomía después de todo ¿Qué dices con respecto a eso, eh?
—Que te apoyaría.
—Por supuesto que no podría ser otra respuesta—Replico enfocando una estrella con ayuda del mapa—. He perdido algo de práctica, lo dejé hace tanto. Si ahora mismo me lanzo para ser astrónomo creo que…
—Tendrías éxito—dice pasando su brazo detrás de mi espalda a la par que su cabeza se inclina hacia un lado—. En lo que sea que hagas, y en dónde sea que estés, Trunks. Sé que hubieses tenido éxito.
—¿A qué viene eso, Pan?
—Nada en especial. Es solo lo que pienso, es como te veo, es… lo que siempre has representado para mí, Trunks.
—Vaya. Eso es muy motivador—le digo.
—Un poco de aquello nunca está mala. Ahora… ¿Sabes?
—¿Qué cosa?
—Quizá se deba a un… aumento hormonal.
—¿Ahora le echarás la culpa a las hormonas, Pan?
—No encuentro otra explicación—dice encogiéndose de hombros, sonríe brevemente, sin embargo esa sonrisa no dura mucho en su rostro.
—¿Pasa algo, nena?—inquiero a medida que veo su labio inferior temblar, su cejo fruncirse sobre su frente y sus ojos aglutinarse de lágrimas que ahora mismo los hacen ver de manera más resplandecientes.
—Tuve una horrible pesadilla—se confiesa—. Me asustó mucho.
—Nena…
—Soñé que… no estabas—dice derramando un par de lágrimas—, ni tú ni los niños. Yo… por Dios, se veía tan real. Se sentía tan real. Tú, los niños, yo estaba en…
—Nena, fue un sueño. Ya no llores más, estoy aquí, los niños están dentro. No pasa nada. Estamos bien.
—L-lo sé—hipea antes de que deje mi trabajo con el telescopio y la acune en mis brazos—. Solo que… era tan real, corrí hacia la habitación de los niños y luego a la de Ava y todo estaba en orden, así que… vine hacia ti. Trunks… me asusté mucho. Creí que morían.
—Tranquila, todo estará bien. No te preocupes, y ya no llores más, solo fue una pesadilla. Ya terminó.
—Tienes razón, pero al no verte, me asusté mucho. Creí que… quizá todo era verdad.
—Nena, estabas profundamente dormida, pero… ¿Sabes? Mejor, dejemos esto aquí, y vayámonos a dormir.
Asintió efusivamente, empezamos a recoger mi equipo de astronomía y juntos ingresamos en la casa, nos enfundamos en las mantas y ella no tardó nada en acoplarse a mí.
—¿De qué trató tu sueño?—inquiero.
—Te asesinaban, también a los niños, y yo no podía hacer nada excepto ver. Dios, fue tan real.
—Tranquila, tratemos de dormir. Solo fue una pesadilla. Nada de aquello fue real. Estamos vivos y estamos bien.
00:37 A.M.
CIUDAD DEL OESTE.
INVIERNO, ENERO 27, AÑO 825.
…COMIENZO DE LA PURGA
INQUEBRANTABLE.
