La castaña, lo siguió lentamente, cuidando que la chica no intentara escapar, mientras la llevaba al baño, podrían tenerla cautiva, pero eso no significaba, que iban a tolerar el olor, después de todo quien se follaria a una perra, cubierta de hedor ese olor nauseabundo.
— — Báñala bien Lynn — sonrió el albino — si intenta algo— acaricio a una aterrada Poly, que a un intentaba bajamente alejarse de su persona — ya sabes que hacer — sonrió mientras le daba un pequeño bofetón.
Instantes después la puerta se cerraba tras de él, dejando en silencio a las dos chicas, durante algunos segundos, después de los cuales Lynn abrió el agua, para llenar la tina.
O al menos eso intento, al sentir a su amiga, agarrarla de su ropa — tienes que ayudarme — suplico casi sin fuerzas — ayúdame Lynn — sollozo la chica, mientras su amiga la tomaba entre sus brazos, y la cargaba – por favor — sollozo juntando sus pocas fuerzas.
Tan débil, pensó la castaña, mientras le quitaba la poca ropa que Lincoln no había rasgado, tendría que prestarle una playera nueva, y ese short era digno de la incineradora.
Una pequeña parte deseaba terminar con todo, liberarse del dominio que su hermano había conseguido sobre ellas, de la cadena invisible que la ataba al albino, pero pesaba tanto, y aun que le dolía admitirlo era tan feliz atada a esa cadena.
Sonrió mientras acariciaba el mancillado cuerpo de la chica, que sollozaba entre sus brazos, Poly Ann no entendía a un los beneficios de la situación, el amor de Lincoln era tan puro y noble, dejándola libre para enfocarse en todos los demás aspectos de su vida, como eran los deportes, estudiar o salir con sus amigas, solo tenía que estar disponible para su hombre, cuando el la necesitaba.
Limpio lentamente las lágrimas de la chica — aprenderás a obedecer — susurro la castaña acariciando los labios de la chica — y pronto notaras que es lo mejor que te pudo pasar en la vida — junto su labios con los de Poly robándole un beso — tendrás un hombre que cuide de ti — dijo entre besos — y tu cuidaras de el — prosiguió a lamer el cuello — además — la volvió a besar —podrás divertirte conmigo — mordió levemente los labios de la indefensa chica, mientras metia sin contemplaciones sus dedos juguetones en la vulva algo hinchada de la chica — si gritas el vendrá — gruño levemente, obteniendo la sumisión completa de la chica.
Continuo tocando a su amiga, antes de empezar a quitarse la ropa, tal vez, un poco de diversión con la cautiva, ayudaría a calmarle sus ansias de la pasada noche.
El chico sonrió mientras observaba el monitor, al menos eso intentaba antes de gruñir un poco — Sin dientes niñas — bufo mirando a las gemelas, arrodilladas frente a él, lamiendo su miembro sumisamente, miro de nueva cuenta el monitor, donde Lynn se encontraba ya dentro de la bañera, abusando de una manera algo ruda a una casi inmóvil chica.
Cerro los ojos, antes de sentir los primeros espasmos de su eyaculación, al momento en que las gemelas se peleaban por recibir su esperma en sus respectivas bocas, tal vez y solo tal vez, era hora de establecerla jerarquía dentro de su harem.
