Este... Ah... Ok, con lo que voy a comenzar sera con un tema que creo debi de haber puesto en el capitulo anterior, pero; en fin. Mejor tarde que nunca. Este, bueno, empezó Agosto, por lo que; este mes entro a la universidad, para ser mas exactos, el 8 entro. Asi que, como sabran, me tomara mas tiempo escribir. Por lo tanto, este mes sera de prueba para el fic. Publicare nueve capitulos este mes. Y lo hare los lunes y viernes. Al terminar agosto vere si es viable hacerlo asi, o definitivamente me vere obligado a publicar solo una vez por semana. Aunque, bueno, sera mejor no pensar demasiado en ello a no ser que sea necesario. ¿no? Jejeje... Como sea, espero que este capitulo sea de sua grado, si es asi; espero ver un Review. :3 Si no les gusto algo en particular y no entendieron un punto en concreto, de igual forma pueden hacermelo saber por un Review, los leo y contesto todos.

Pero, en fin, empecemos. Gravity Falls es de propiedad de Alex Hirsch, de su equipo de trabajo y de Disney. Esta obra literaria esta hecha con el simple proposito de entretener y sin animos de lucro, ya que es escrita e ideada por un Fan mas de la serie y para otros Fans que gustan de la misma. :D

Guest: Estoy bien, gracias por preguntar. Espero que tu tambien lo estes. :D Y a tus preguntas, bueno, aqui las respuestas.
1) Si, apareceran mas personajes. Pero poco a poco, ya que quiero que tomen cierta esensia en la historia y no solo aparecer por aparecer.
2) No, no tendra mayor protagonismo la joven Nipona. Lo siento... XD
3) Si. Fue solo un sueño de Pacifica, mas adelante lo explicare a detalle. :D

Repuesta al posdata: Gracias, me alegro que sea de tal agrado la serie. Espero que siga siendo asi.

Ah, y como ultimo detalle, para todos los que se preguntan cuanto durara la serie. Bueno, digamos que tengo planeado minimo cien capitulos. Asi que a medida que avancemos dare mas detalles de ese objetivo. :D


Capítulo 25: Poniendo al tanto

Caminaban lentamente por el pueblo, la noche gobernaba y solamente se limitaban a contemplar todo a su alrededor. Su destino estaba fijo, estaban acompañando a Candy y a Grenda a sus respectivos hogares, puesto que la hora para regresar estaba más que clara. Se les había hecho algo tarde gracias a la imprevista persecución en la que se vieron sometidos por las criaturas del bosque. Andaban en silencio, nadie decía nada, no sabían sí por la incomodidad que se podía generar, o por que no se les apetecía en ese instante.

-¿Todo bien?- La chica Chiu no pudo evitar mostrarse preocupada por el joven castaño.

-Si... Solo... Que no puedo parar de pensar en "eso".- Comento con la misma seriedad de antes, mantenía su frente en alto; mirando al cielo.

-¿Sigues pensando en como decirle las cosas a tus tíos?- Inquirió meditativa.

-No, no pienso ya en eso. Pienso, en que nos tienen en la mira un par de lunáticos que no sabemos de lo que son capaces.- Se mostraba ligeramente molesto.- Y no pensé en ellos si no hasta que Soos menciono que Stan y Ford regresan mañana.- Ahí el por que de su enojo; estaban pasando por alto y se tomaban las cosas con demasiada libertad a pesar de estar en esa situación.

-Pero es por que no había por que pensar en ellos hoy.- Intentaba razonar con él.- Es poco probable que se movilicen tan pronto. Además, de que nos tomamos el día con más ligereza debido a lo poco que dormimos.- Se oía comprensible, o al menos para su persona. Poco a poco cambio su semblante de una con malestar a una más relajada, una que le dedicó con una sonrisa a la muchacha de cabellos negros que andaba a su lado. Frente a ellos dos; Marius, Grenda y Mabel caminaban sin mucho más que platicar, pensando quizás en las cosas que podían llegar a pasar.

-Supongo que tienes razón. Gracias.- Le sonrió de manera amplia al agradecerle. Debía de tomarse las cosas con calma a pesar de tener en mente los cosas que pudieran pasar atormentando lo.

Siguieron caminando en la oscuridad de las calles con las farolas como únicos vigilantes. La plática poco a poco comenzaba a amenizar entre todos ellos; se volvían a sentir libres, aunque a buena hora sucedió eso, puesto que ya habían llegado a casa de la primer joven. Grenda tenía que despedirse y retirarse para que no le dijeran nada más aparte de su hora de llegada.

-Mañana nos vemos mi amada.- Marius se despidió de un tierno beso en los labios de su novia, uno que hizo a los demás presentes verlos con ternura.

-Hasta mañana, galán.- Al separarse, dio esas palabras, para después volver a atrapar su boca en una unión de pareja, pero esta, más indecente; más directa, más apasionada. Una forma que hizo a los demás quedarse con rostros extrañados por la acción llevada a cabo. Aunque, al final se tuvieron que separar, y la joven castaña dejo atrás a un pelirrojo con cara de embobado, las mejillas coloradas, y una amplia sonrisa.

-Mejor empezar a caminar.- Hablo finalmente el muchacho Pines mientras se rascaba la cabeza y mantenía una sonrisa incómoda por el estado de su amigo.

-S-Si, mejor...- La joven Chiu no pudo hacer más que secundar la propuesta del castaño con una sonrisa parecida al mismo tiempo que se acomodaba sus lentes.

Ahora su camino era a la residencia de la joven pelinegra. Quien platicaba con la chica de aparato dental mientras que el pelirrojo y el gemelo se quedaban detrás para cuidarlas. Avanzaron con ligero ánimo y dedicación al mismo tiempo que se dedicaban a lo suyo.

-¿Cuándo les digas a tus tíos lo que sucedió, que haremos?- La pregunta era válida, bastante, pero él mismo desconocía la respuesta.

-No lo se, puede que intentemos buscarlos. Pero no lo tengo seguro.- Meditativo, esa era la única forma en la que yacía esa noche, por más que quisiera distraerse con otra cosa, cuando se tocaba algo relacionado con su dilema; no podía hacer más que mostrarse de esa forma tan peculiar.- ¿Por qué?- Inquirió volteando al barón.

-Por que quiero saber que aras en caso que te prohíban relacionarte con ese asunto.- Señalo con preocupación a las posibilidades futuras.

-Si me lo prohibieran, bueno, en ese caso cuento contigo y los demás.- Le sonrió cómplice. Generando que por un momento Marius no pudiera procesar lo que le pedía; pero al final, cayo en cuenta de lo que le decía. Aunque tuviesen que desobedecer a sus familiares, darían todo de si para proteger al pueblo; aunque solo pudieran ser ellos, no importaría, siempre velarían por la seguridad de los demás.

-Je. No esperaba menos.- Era lo único que se le ocurrió decir, pensaba en las consecuencias de las cosas, pero, sabia que era su deber ayudar a los demás. Ayudar, a sus amigos.

-Bueno, ya casi llegamos. Si quieren me pueden dejar aquí.- Candy se volteo a los dos jóvenes mientras aun miraba a su amiga.

-¿Pero que dices? Te acompañaremos hasta tu casa.- No fue la chica Pines quien dijo eso, si no, aquel castaño que le sonreía ampliamente; si, le debía una, ya que sin que se lo pidiera, le ayudo a levantar su animo con unas simples palabras que necesitaba. Y sin detenerse a pensar mas las cosas, caminó hasta ella, solo para poder ponerle una mano sobre su cabeza y acariciarla con suavidad.- Así que, pongámonos en marcha.- Empezó a caminar nuevamente, aunque solo faltase poco para que llegaran a su residencia, no le importaba, le quería dejar ahí, no deseaba que se fuera sola.

-Hasta mañana.- Se despidió en la puerta de su casa.

-Hasta mañana.- Los tres jóvenes al unísono pronunciaron esas palabras mientras veían a su amiga adentrarse en su residencia. Los minutos pasaron, la oscuridad en el pueblo poco a poco se apoderaba de todos los rincones del mismo con el paso de que las personas apagaban sus luces en seña de estar ya descansando. Llegaron al hotel del chico pelirrojo, y ahí solo quedaron los dos gemelos Pines frente a la entrada del recinto.

-Nos vemos, chicos.- Se despidió alegre aunque un poco somnoliento.

-Nos vemos.- Fue lo único que les dio tiempo a decir, ya que el pelirrojo se adentro en el establecimiento para ya por fin dormir plácidamente. Aunque no era el único que tenia ese deseo; y de eso se dio cuenta el muchacho de cabellos castaños una vez que se puso a caminar con rumbo a la mansión y en mitad del camino, su gemela soltó un largo bostezo.

-Cielos. No tienes remedio.- Se burlo su hermano al mismo tiempo que le ponía su gorra en la cabeza y le cubría los ojos.

-¿A que te re-?- Se libro de lo que impedía verle, pero solo pudo apreciar como su gemelo le daba la espalda y se mantenía en cuclillas al frente suyo.

-Vamos. Si tardamos mas en llegar puede que McGucket se lo diga a Stan y a Ford, y ya casi son las diez de la noche. Además, así es mas rápido.- Él también se sentía con algo de sueño, pero no demasiado dado que apenas habían pasado unas cuantas horas desde que se despertó. Por unos segundos no sintió nada, aunque, la situación cambio en el momento que ella se dejo cargar. No era la primera vez que se disponían a andar de esa manera, en mas de una ocasión el muchacho Pines siempre estuvo dispuesto a cargarla si es que presentaba señas de estar demasiado cansada.

-Últimamente hueles mucho a Paz.- Señalo después de un rato de andar encima suyo.

-¿Eso crees?- Quería no ser tan obvio, y en parte agradecía a que la oscuridad era casi completa por el camino la cual a su vez ocultaba el poco rubor que tenia en sus mejillas.

-Si, y mas que creerlo, es por que lo huelo.- Inhalo con fuerza y sonoridad al decir aquello, dando a entender que aun continuaba consigo aquel perfume tan peculiar.

-N-N-No se a que te refieres.- Empezó a caminar con mas rapidez a la par que tartamudeaba por el nerviosismo. No sabia por que, pero así se sentía, nervioso.

-¿Sabes que me estas cargando, verdad? Aunque quieras dejarme atrás no vas a poder hacerlo.- La situación se le hacia divertida, mas que nada por la forma en que su gemelo estaba actuando.- Pero, es esto a lo que me refería.- En su mente pensó aquellas palabras las cosas siempre podían dar un giro inesperado, pero en ese momento eran demasiado claras para su vista.

-E-En fin. Saca tu botón del bolso, ya casi llegamos.- Señalo mientras empezaba a subir la cuesta a la residencia. Y mientras hacia un esfuerzo por no caerse y rodar por la pendiente, su hermana solo se limitaba a pensar en lo divertido que se veía en aquella situación tan hilarante. Pero, así gustaba de ver a su gemelo, nervioso, avergonzado, distraído y con la guardia baja, dando a entender que seguía siendo solo un joven muchacho.

Entraron sin mucho problema, salvo claro la dificultad de abrir la puerta principal del edificio; el salón estaba a oscuras, indicando que ya se había retirado a dormir el anciano amante de las maquinas, subieron las escaleras con la esperanza de no despertarle. Y sin mas, decidieron retirarse a dormir un poco al igual que los demás. Claro que, ese era el propósito de la castaña, quien quedo inconsciente en cuanto se metió en las sabanas y sintió a su cerdo en los pies de la cama. Por su parte, Dipper daba un ultimo repaso a sus apuntes de los diarios, con la intención de corregir alguno si presentaba alguna irregularidad, pero se canso rápido de eso, por lo que prefirió practicar un rato con la guitarra.

10:14 hrs, Carretera entrante a Gravity Falls;

-¿Qué ocurre seis dedos? ¿Por qué querías que nos detuviéramos aquí?- Stan se mostraba mas huraño de lo normal. Y era por mas de una razón; en la noche anterior a volver al pueblo su hermano no lo había dejado dormir en el cuarto de hotel ya que estaba escribiendo hasta tarde y murmurando cosas raras. Además, a esa falta de sueño le agregaba el hecho de no haber comido nada aun y también el tener que hacer esa parada innecesaria a poco de llegar a su destino.

-Solo, quiero ver algo.- Se acercaba lentamente a la estructura frente a él, tenia múltiples señalamientos de policía para impedir el paso, aunque eso nunca le detenía. En el suelo, marcas de pelas por todos lados daban a entender que fue un fuerte confronta miento entre dos bandos completamente distinto; además de que le agregaba los múltiples montículos de tierra que habían esparcidos por el terreno en cuestión.

-¿Qué quieres ver? Es solo un almacén incendiado.- Cierto, eso es lo que era, uno totalmente quemado por alguna extraña razón.

-Si. Lo es; y no estaba así cuando salimos del pueblo, ¿verdad?- Recordaba aquella tarde, al salir del pueblo miro por un segundo ese lugar abandonado, pero, no fue aquel edificio en ruinas el que llamo su atención, si no, el cementerio que parecía destruido y que ya también había examinado. Faltaban muchas piezas en ese rompecabezas, y no tenia ningún indicio.

-No, no estaba.- Aquella conjetura no podía importarle menos, y mientras terminaba de hacerse un cigarrillo con tabaco que compro en un local de muy buen ver, desvió la mirada a una parte del bosque en especifico: una parte en donde habían marcas de auto, posiblemente una camioneta.

-A Mabel no le gusta que fumes.- Se burlaba al mismo tiempo que daba pasos por el alrededor, queriendo indagar mas en lo que estaban viendo.

-Por eso lo hago aquí.- Era su única defensa, y la exponía mientras encendía aquel cigarrillo.- Además, tu también fumabas.- Le recrimino con ligera molestia.

-Pero me vi obligado a dejarlo. Te recuerdo que treinta años viajando entre dimensiones te quitan todos los malos hábitos que puedas tener.- Él mismo se burlo de su situación.- Aunque, no negare que uno de ves en cuando no estaría mal, además de que ya tenemos dinero para comprar eso y licor de verdad; no como las porquerías que comprabas antes.- Se encamino al auto, con una mano alzada y con la otra hecha un puño con algo que encontró en uno de los montículos de tierra.

-Eso no te lo puedo negar, esas porquerías eran de baja calidad por que solo me sostenía con la cabaña.- Le paso un papel de arroz y la bolsa de tabaco para que fuera él mismo quien lo hiciera. Pero al hacerlo, recibió una pequeña pieza de metal, casi imperceptible, pero que por algún motivo parecía importante.- ¿Qué es esto?- Cuestiono dejando salir el humo por entre sus labios e inspeccionar lo recibido.

-Tu dímelo. Yo no lo reconozco.- Empezó con su labor, nunca fue bueno en hacer sus propios cigarrillos, pero cuando los hacia, por algún motivo le sabían mejor que los comprados en las tiendas.- ¿De que le ves forma?- Inquirió mientras pedía fuego para encender lo que tenia entre sus labios.

-Es un diábolo, munición de un rifle de aire, y por como esta abollado, pareciera que le dio a algo. Si te disparan con una de estas cosas no morirás, pero si te duele demasiado; además de que tendrán que sacártelo con pinzas.- Le comento a la par que volteaba a verle y le pasaba unos cerillos. Ambos se quedaron en silencio sin mas, de ves en cuando, fumar en la intemperie les caía bastante bien.

-¿Crees que ellos sepan de esto?- Pregunto al aire tras dejar salir una fuerte carga de humo. Iba vestido con una camisa blanca, una gabardina café, corbata, pantalones y zapatos negros.

-Les pedimos que no se metieran en problemas.- Resoplo con aires de ser un anciano que confiaba en sus sobrinos nietos.- Seguro que ellos ya hasta nos tienen detalles mas rebuscados.- Sonrió ampliamente con esa burla hecha. Vestía un traje de color negro, una camisa azul fuerte y zapatos color café.- Además, le pediste al muchacho que estuviera atento.- Recalco mientras le miraba de reojo, apreciando como sonreía de manera amplia por el comentario.

-Si, seguro él sabe algo. Solo, espero que no les haya pasado nada malo.- Se encontraba a mitad del cigarro, y ya habían hablado todo lo que necesitaban, solo les quedaba; terminar con su pequeño deleite y volver al camino.

Pasaron el tiempo de forma amena, y en menos de lo que pudieron pensar, ya estaban de regreso en su hogar; aquella amplia mansión en donde los esperaban algunas personas en el comedor. Siendo estas el otro anciano y residente del lugar, al igual que cierto hispano bonachón, ambos se encontraban platicando sobre un tema que fue interrumpido en cuanto los vieron entrar.

-Oh, bienvenidos.- McGucket fue el primero en saludar.

-Que bien que regresaron con bien.- Fue ahora turno de Soos para hablar.

-Hola. Se siente bien estar de regreso.- Stan dejaba sus cosas a un lado para poder sentarse aun lado del muchacho que consideraba su hijo.

-Buenas, al parecer platicaban de algo interesante, ¿de que era?- Estaba a punto de tomar asiento, solo se distrajo un momento por apreciar como poco a poco unas pisadas se acercaban a donde estaban ellos.

-De un incendio a las afueras del pueblo la noche del jueves.- Se apresuro a decir Soos.

-Bueno, de hecho la policía dice que fue a primeras horas del viernes.- Corrigió el amante de las computadoras.

-Hola tío Stan. Hola tío Ford.- Mabel entro al lugar demasiado animada, y sin dudarlo se acerco a saludar a los mayores con un fuerte abrazo. Iba con un suéter rosado, una falda morada y zapatillas negras; como si se hubiera vestido para que la recordaran con una edad de doce años.

-Que bien que regresaron.- Dipper le seguía por detrás, pero con su común estado de animo tranquilo. Él iba con una vestimenta mas acorde a su edad, un blazer gris oscuro con las mangas hasta los codos, su gorra de pino, una playera blanca, jeans negros y las mismas zapatillas negras con blanco que usaba cuando salía al pueblo.

-Oh, si, es bueno verlos de vuelta. Dime, ¿no se metieron en problemas, verdad?- Con esa pregunta, Mabel y él intercambiaron miradas con una expresión de preocupación. Generando que los presentes dejaran salir un largo suspiro.

-B-Bueno, será mejor que se los explique en mi estudio.-estaba a punto de irse cuando se volteo a ver a todos.- Y con eso me refiero a todos, no solo a Stan y a Ford.- Se escuchaba bastante serio, cosa que por algún motivo, altero los nervios del mayor de los Pines; quien por alguna razón en especial, sentía que lo que estaba por escuchar era algo que simplemente le sorprendería.

Todos caminaron con seriedad hasta el lugar que indico el castaño, y una vez ahí, entre él y la chica Pines se dispusieron a explicar todo lo sucedido; desde la pelea contra los Ghouls el mismo día que se fueron, hasta el como rastrearon la magia del hechizo al cementerio, después; empezaron a platicar lo que fue la pelea contra los Golems para finalizar con lo sucedido por aquel extraño enmascarado. Claro que con ese ultimo tema, Dipper prefirió ahorrarse lo comentado por el mismo sobre el tema de "sus ojos" o lo que sea que hubiera querido decir con esa amenaza. Lo que si menciono, es que el extraño tenia conocimiento sobre la familia Pines, cosa que al menos; o ya se esperaban, o ya no les sorprendía; puesto que los tres ancianos parecían completamente pensativos con lo mencionado, Soos, por otro lado; parecía un tanto incomodo: mas que nada, por que no se esperaba que hubiera lunáticos de ese calibre amenazando al pueblo.

-Lo que me están contando es bastante serio. Mas que nada, por que pudo vencerte, Dipper.- Ford parecía mas consternado por eso que por otra cosa. Pero solo logro enojar al chico.

-No peleó limpiamente, usó un arma paralizante.- Refunfuño algo colérico, no podía ser posible que después de todo lo que contaron, el único comentario que fuera dicho, sea sobre como le dio una paliza.

-Bueno, deberías de haber estado listo para eso.- Señalo Stan con un tono de voz ronco, sin duda no le gustaba lo que contaban sus sobrinos; era algo demasiado peligroso en lo que se metieron.

-Bien, bien. Lo que importa es que, esos dementes tienen otro plan entre manos.- Trato de desviar el tema de conversación devuelta al original.

-Así es. Eso es lo que en verdad importa. Ahora, díganme, chicos. ¿Quiénes mas saben de esto?- El mayor empezaba a tomar nota con una pequeña libreta.

-Saben, Marius, Robbie, Gideon…- Empezó a redactar el castaño.

-Pacifica, Grenda, Candy, Wendy y Tambry.- Finalizo su gemela.

-Además, les pedí a todos que se abstuvieran de comentar eso con alguien mas, al menos, hasta que sepamos la identidad de esos dos.- No quería que se le escapara ningún detalle, puesto que debía de ser cuidadoso con ese tema en especifico.

-Bien, pero siendo así, supongo que no nos queda de otra. Nosotros debemos de estar pendientes ante cualquier actividad sospechosa como la de los Ghouls; y tener gente de mas que sepa que esta haciendo, bueno, supongo que no nos vendría mal. Pero, espero que estén consientes de esto; si nos los llegamos a encontrar, por favor, no intenten nada solos; llamen por teléfono a los demás. ¿Si?- Esa ultima parte iba dirigida al chico, quien aun con el ceño ligeramente fruncido, asintió. No era necesario que le recordara algo como eso; ya que sabia perfectamente que tenia que hacerlo por su bien y por el de Gravity Falls.- Bien, en ese caso y ya que todos sabemos lo que esta pasando, será mejor que se los digan a los demás.- Intentaba relajarse, sin duda su presentimiento había acertado en algo, y con eso sabido, no podía conciliar un poco de calma.

-Yo voy a salir con las chicas esta tarde. Les comentare eso.- Mabel mostraba una sonrisa radiante como siempre.

-Yo se lo hare saber a Gideon por mensaje.- Se limito a decir al mismo tiempo que volvía a guardar su tabla. No quería que se quedara a fuera a la vista de todos.- Aunque, supongo que será después. ¿Soos, ya quieres que comencemos con eso?- Cuestiono a su amigo, quien quito su semblante preocupada y sonrió ampliamente.

-Claro amigo, cuando quieras.- Al parecer, dejaron a un lado el tema demasiado rápido, quizás, por que no les apetecía mantenerlo demasiado tiempo.

-En ese caso, tu dices cuando vamos a la cabaña.- Parecía estar demasiado entusiasmado, cosa que no sorprendió a los demás, pero hizo que Ford se planteara unas cuantas cosas.

-Dipper- le llamo- ¿puedes regresar antes de las siete? Necesito algo de que hablar contigo.- Mostraba una semblante algo calmada, pero que de trasfondo le indicaba seriedad; algo que se lo tomara de la misma manera el gemelo.- Mabel, tu también.- Le pedía antes de que la misma saliera del cuarto a hurtadillas. Y eso era lo que temía en un inicio desde que llego al pueblo; lo mismo que el año pasado, que le pusiera a ayudarle con las cosas paranormales del pueblo.

-¿Tengo que…?- En un puchero cuestiono la relevancia de su participación.

-Por supuesto. Ahora, no pierdan mas tiempo, ¿van a salir no? Tomen.- A ambos jóvenes les paso un poco de dinero.

-A-Ah, pero yo solo iré con Soos.- Comento el joven.

-Yo solo daré la vuelta con las chicas.- Reprocho la joven.

-Bueno, iré a mi estudio.- Ignoro a ambos de manera completamente a posta, generando que se molestaran por la falta de atención a sus palabras.

-Se ve que esta de buen humor.- Se burlo McGucket al ver la acción de científico.

-Si, lo esta.- Stan solo le veía irse.- Bueno, en todo caso. ¿Quieres que te ayude con la cabaña hoy, Soos?- Cuestiono, haciendo que este asintiera complacido y ensoñado por la propuesta.

Dejaron pasar el rato, tres de los Pines se subieron al auto del antiguo señor misterio mientras eran acompañados por el nuevo dueño de la atracción turística del bosque. Pasaron por el pueblo, donde dejaron a la joven de aparato dental, y con eso, los hombres se encaminaron a su destino de forma tranquila. De entre los tres, pudiese ser que fuera Dipper el mas calmado, ya que como habían salido las cosas era una victoria para su forma de ser; puesto que así no tendría que reunir a escondidas a los demás para investigas, además, de que el tener a los mayores apoyándolo le daba mas seguridad a lo que estaba por suceder.

Paso el rato, por ser fin de semana el hispano y su pareja se dieron el lujo de abrir un poco mas tarde para variar a la rutina. Por lo que, al llegar, la cabaña se encontraba en paz. Wendy aun no llegaba, Abuelita se encontraba tejiendo y Melody estaba haciendo un par de cuentas. Y al ver que las cosas serian así, los mayores decidieron ponerse manos a la obra, pero claro, dándole las instrucciones pertinentes al muchacho para que empezara también con su labor. Ya que el joven robusto tenia todo listo para que este pudiera hacer su labor técnica.

-¿No necesitas nada mas, viejo?- Pregunto animado, se había cambiado por completo su atuendo; ahora tenia puesto su traje de señor misterio. Se encontraban aun lado de la entrada al museo; justo en el lugar en el que a veces iniciaban el recorrido por el mismo ya que a poca distancia estaba la piedra en forma de cara, con ellos había una vieja maquina de árcade pegada a la pared, la misma que estaba arrumbada en el ático; la reconocería donde fuera: era la misma en la que a veces dejaba su ropa colgada al no tener lugar en donde dejarla.

-No, descuida, Soos. Tengo todo bajo control.- Encendía la computadora portátil de su amigo al decir eso; vaya que habían generado ganancias esos años con lo que lograban costear tanto ese proyecto. Como un poco mas de atracciones y mercancía. Miro a su alrededor, aparte de dicho aparato, también tenia consigo unas cuantas herramientas para la labor, junto con las cosas que trajo él en la noche.

-De acuerdo, entonces, te dejo trabajar.- Sonriente, como siempre, daba una seña con la mano de que estaba por empezar a laborar junto con su tío en aquella trampa turística que tanto carisma mantenía a pesar de verse tan vieja y poco confiable. Aunque, poco de eso le importaba en si al castaño; ya que por más imperfecciones le señalaran que tenía aquel lugar, él sin más seguía viéndola como la cabaña que le albergo en dos veranos completamente increíbles y llenos de emociones.

Tenía ya el programa de instalación listo, el computador estaba preparado, los competentes de la máquina estaban regados a su alrededor. Por lo que, al dar un último repaso de lo que tenía consigo, quiso ponerse a trabajar, aunque esto, no fuera casi al instante.

-¿Qué hay, Dipper?- Una voz tan reconocible para él se hizo presente en la cabaña. Una chica pelirroja bajaba de su bicicleta y se quitaba el casco al dar ese saludo al muchacho.

-Hola, Wendy.- Saludo de vuelta, mientras le veía acercarse con calma a su lugar de trabajo.

-Viejo, ¿le está ayudando a Soos con su proyecto?- Cuestiono burlesca al ver que ese era su labor en aquel lugar.

-Me pidió ayuda ayer, así que no le vi mal.- Se limitó a contestar.- Ah, por cierto, ya le conté a Stan y a Ford lo que paso.- Al decir aquello mostró un aire de secretísimo puesto que quería ocultarlo de los demás.

-¿Y qué dijeron?- Se puso sería, como pocas veces suele estar.

-Que debemos de estar alerta, al menos por el momento, ya que no sabemos quienes sean esos locos. Sin mencionar que no debemos de hablarlo con nadie fuera de quienes sabemos ya del tema.- Declaro con intenciones de que las cosas fueran tomadas en serio.

-Me parece bien. Cielos, espero que podamos dar con ellos y detenerlos antes de que hagan algo peor a lo que ya han hecho.- Deseo con todas sus fuerzas. Y no era para menos, la situación bien podía terminar escapando de sus manos en la menor de sus distracciones.

-Yo también lo espero.- Quiso decir aquellas palabras en su mente, pero no fue capaz; las dejo salir por entré sus labios como un susurro: uno que la pelirroja logro escuchar, y con mirada preocupada volteó a ver de lleno el rostro del chico castaño. Se mostraba con una mezcla de furia y seriedad, sin duda, lo sucedido esa noche le había afectado ligeramente, y ella se disponía a decir algo, pero no le fue posible por cierto adulto que salió para ver si había turistas cerca.

-Oh, Wendy, que bien que llegaste. Hay una cosas que quiero que recojas.- Una clásica expresión salía de su nuevo jefe, y la joven era incapaz de negarse a hacer lo que pedía aunque fueran sólo por cinco minutos de retraso de su labor.

-Ahorita voy por las llaves, Soos.- Sonrió al adulto joven como siempre lo hacía.- Vamos, no pienses en eso ahora. Mejor, distrae tu mente con eso.- Era lo poco que pudo decirle al muchacho. Quien sonrió ante la sugerencia.

-Tratare.- Fue la palabra que artículo, pero era más un hecho que así sería, más que nada, por que una vez ponía a trabajar su cabeza en algo, no la detenía.

Y así fue, lentamente, poco a poco; realizaba su labor. Cortaba cables, los pelaba, trenzaba, soldaba, aseguraba, jalaba, desempolvaba la vieja máquina por dentro, re conecto la pantalla, cargó el programa al disco duro y conecto las memorias al mismo, las conexiones poco a poco empezaban a acaparar su debido lugar en el árcade. Las horas pasaban aunque él no las sintiera. No fue sí no hasta que Stan le pateo la pierna cuando estaba recostado en las tablas y con medio cuerpo dentro de la máquina, que fue cuando se dignó a salir de su mundo.

-Es hora de comer.- Le comento al verlo salir. Y de manera automática, salió de su zona de trabajo y siguió a su familiar con rumbo al lugar para degustar alimentos.

De vez en cuando no estaba mal que comiera en una mesa donde apenas cabían, ya que le hacía sentir más a gusto. Wendy, Stan, Soos, Melody y Abuelita platicaban de cualquier tema y de forma completamente amena, algo que le hizo sentir mucho más a gusto en la situación que estaba. Tanto que, incluso se les unió en la charla.

Pasaron más horas, él había seguido trabajando al igual que los demás en la cabaña, inclusive la abuela del nuevo señor misterio se dedicaba a limpiar el lugar de forma cariñosa. Aunque claro, era solamente la tarea de Dipper la que había finalizado. Y frente al mismo joven que posaba de manera victoriosa, una máquina de árcade yacía encendida a un lado de la entrada al museo; lista para que cualquiera pudiera disfrutar de un juego muy al estilo ochentero pero con historia algo profunda y atrapante, o al menos, para aquel que se dignara a leer los diálogos.

-Bien, termine.- Hablo victorioso al mismo tiempo que recogía los sobrantes de los materiales y se retiraba al interior de la cabaña. No sin antes escuchar como un par de niños se acercaban a ver y examinar asombrados la nueva recreativa del lugar. Camino por los pasillos de madera mientras el cantar de las tablas le seguían con cada paso hacia su destino fijado previamente, el despacho del joven. En dónde debía de dejar las cosas antes de retirarse.

-Oh, ¿Ya terminaste?- Cuestiono el mismo al salir antes de que él pudiera tocar el picaporte.

-Si, y de echo, creo que ya están jugando con el.- Señalo con el pulgar a sus espadas.

-¡Si!- Un gesto victorioso y un ademan con su brazo de manera rápida de arriba a abajo con la mano hecha puño fue lo único que respondió ante la declaración del chico. Y sin más, decidió dirigirse de nueva cuenta a su labor.- Gracias amigo, te debo una.- No se fue sin antes decir aquellas palabras al muchacho Pines, quien rodó los ojos divertido por el comentario; ya que, desde que conocía al hombre, este siempre había sido bueno con las cosas técnicas; claro que sí se trataba de arreglarlas o mejorarlas. Nunca de crearlas de nada salvo que se tratara sobre programación, fuera de eso, no podía hacer gran cosa, aún le faltaba práctica con eso.

Aunque, decidió no darle mayor importancia y sin más, se adentró a la oficina de la cabaña, la cual, seguía tal cual como en el pasado. No se detuvo a admirarla mucho tiempo, por lo que sin más solamente procedió a dejar las cosas en el escritorio y salir con rumbo a la tienda. Donde yacía sentada tras el mostrador Melody, con una semblante inmutable y tranquila al parecer del chico.

-¿Ya te vas?- Cuestiono al verle caminar algo dudoso y mientras volteaba de reojo a la máquina expendedora.

-Eso depende. ¿Qué horas son?- Le pregunto con singular alegría.

-Son las…- miro su reloj en la muñeca derecha- cinco y cuarto.- Termino de señalar.

-Oh, en ese caso; si, ya me voy. Ford me pidió llegar temprano.- Se encamino a la puerta.

-En ese caso nos vemos, no te metas en problemas.- Pidió de forma amable la joven mientras le dedicaba una sonrisa tierna.

-Jejeje… No prometo nada.- se burlo como era costumbre con aquella petición- Nos vemos, me despides de Soos y de Wendy.- Una ultima seña con la mano basto para dejar atrás la cabaña del misterio. Aunque, pensando en la posibilidad de poder pasar a un lugar con la finalidad de comprar cierto mecanismo para la puerta de cierta cabaña escondida en el bosque.

17:56 hrs, La entrada a la mansión;

-¿Dónde deje esa porquería?- Se preguntaba con ligero mal humor un joven castaña al verse buscando dentro de su bolso por mas de cinco minutos y no encontrar lo que buscaba.

-Quizá lo dejaste en tu cuarto.- Candy ya se había cansado de esperar, y prefirió resignarse a mandar un mensaje a cierto castaño para preguntar si estaba en casa.

-El problema es que no recuerdo.- Se lamento por un segundo.- Aunque, tampoco tengo tantas ganas de entrar a la mansión.- Soltó junto con un resoplido estridente.

-¿No dijiste que Ford los quería ver a ti y a Dipper sin falta?- Grenda se unía a la conversación. Mas que nada, por que se les hacia curioso que su amiga se portara de una forma tan poco común; así que, dejo aun lado su tarea de comerse a su novio a besos y realizo ese cuestionamiento.

-Si, pero es para lo mismo del año pasado.- Era una queja, claramente se estaba quejando de lo que le deparaba aquel destino, aunque, aun tenia una carta bajo la manga. Usar a su gemelo.

-¿Te refieres a sus "tareas"?- Pacifica estaba al tanto de su situación, ya que mas de una vez la escucho quejarse de su poca suerte cuando se trataba de las encomiendas de su tío.

-Si, a eso me refiero.- Quiso contar mas, pero algo llamo su atención. Candy se guardaba su celular de forma calmada mientras veía a la pendiente que acababan de subir hacia pocos minutos atrás. Siguió su mirada en busca de apreciar aquello que admiraba, y a los pocos segundos, vio que su gemelo se encontraba subiendo hasta su lugar.

-¿Qué hacen afuera?- Cuestiono burlesco y como saludo a la par que alzaba su mano derecha y presiono la pantalla de su reloj para que se abrieran las puertas.

-Se me olvido el botón para entrar.- Lloriqueo su hermana mientras caminaba detrás de él. Lo que no sabia, era que estaba al tanto de su situación, solo le gustaba bromear.

-Bueno, en fin, vamos con Ford. Aunque… Solo nos llamo a nosotros dos…- Intentaba dar una explicación que no era necesaria; y lo supo con solo ver como los demás jóvenes caminaban tranquilos a la sala. Marius iba con una playera negra con detalles blancos, unos jeans azules y zapatillas azules con suela negra. Grenda iba con unos pantalones morados, una playera azul, y tenis blancos. Candy vestía con unos shorts negros, una blusa de tirantes violeta y una sudadera verde claro. Por ultimo, Pacifica usaba una playera gris, pantalones azules, tenis parecidos a los del chico Pines y en su bolso resaltaba un suéter de lana color amarillo; probablemente, el que le regalo su gemela.

-Terminemos con esto.- Refunfuño su hermana mientras se ponía en camino al estudio del mayor.

-No se por que te portas así.- Señalo Dipper al alcanzarla.

-Por que a ti te parecerá algo fascinante, y a mi solo me suena a que son tareas aburridas.- Resoplo con desgano, mantenía la mirada agachada y en su mente planeaba como zafarse de aquella labor. Aunque, su tiempo se agoto, habían llegado a donde debían de estar presentes. Se adentraron de manera lenta, tratando de no hacer ruido.

-Ah, chicos, pasen. Cierren la puerta.- Pidió con ligero tono alegre el señor de seis dedos que estaba sentado en su escritorio y dejo aun lado la lectura que estaba llevando a cabo. Los gemelos menores obedecieron lo dicho y sin mas, ya estaban cerca del mayor.- Bueno, Mabel, ya sabes de lo que se trata; por lo que el único al que le debo de explicar las cosas es a- Se vio interrumpido por que la gemela levanto la mano en seña de querer hablar.- ¿Si?- Cuestiono curioso.

-Tío Ford, el año pasado hice las cosas que me pediste por que necesitabas de un ayudante. Pero, ahora que Dipper esta aquí. ¿No podrías seguir con el mismo interés de tener solo un ayudante?- Esa era su comodín, esperaba que sirviera, tanto así, que detrás de su espalda cruzaba los dedos en seña de tener suerte.

-Q-Quizás tengas razón. Además el año pasado me ayudaste mucho con mis experimentos, si, supongo qu es justo.- Razono algo meditativo.

-¡Si!- grito victoriosa- Te dejo toda la diversión Bro-Bro, aunque, si necesitan mi ayuda con algo, con gusto se las doy.- Caminaba graciosa hasta la puerta, y sin esperar respuesta, desapareció por la misma con una radiante sonrisa.

-¿Qué se trae?- Su gemelo parecía confundido por su reacción.

-B-Bueno, dejemos que se divierta. En fin, en todo caso, supongo que esta situación nos deja a nosotros dos en esto. Veras- quiso empezar a explicar- el año pasado le pedí ayuda a Mabel para resolver ciertas cosas que pasaban en Gravity Falls y así poder mantener al pueblo a salvo. En un principio no creía que tendríamos que volver a hacerlo, pero por lo visto, será mejor estar haciéndolo de forma regular y monitorear todo lo que pueda representar una amenaza.- Le hizo una seña para que se acercara a un computador portátil que saco de un cajón y lo puso en el mismo escritorio de donde lo saco. Lo abrió y mostro la pantalla del mismo aparato electrónico.- Veras, con lo que acabas de investigar pude comprender que es posible que sucedan ciertas cosas fuera de lo común, inclusive para este pueblo, y como sabemos el como tenemos la capacidad de poder detenerlas; también tenemos el deber moral de frenarlas con el fin de prevenir problemas en un futuro.- En la pantalla se presentaban imágenes de diversas cosas, gráficos, tablas, fotografías de personas de apariencia sospechosa y demás cosas que logro admirar el castaño.- Dipper, por mas que quisiera negarlo, tengo setenta y dos años; hay cosas que no puedo hacer gracias a la edad; y eso es… frustrante.- Apretó un puño en seña de molestia.- Por eso, el verano anterior le pedí a Mabel que fuera mi asistente, y este año, te lo pido a ti.- Poso una mano sobre su hombro, en seña de confianza. Cosa que hizo al joven tener un mini ataque cardiaco por lo que representaba eso.

-E-En ese caso, ¿trabajaremos juntos para salvar al pueblo?- Cuestiono incauto.

-Así es. ¿Qué dices?- Se mostraba alegre al ver la expresión de asombro del muchacho.

-Digo…- una pequeña pausa- ¿Cuándo empezamos?- Le sonrió de manera amplia, de igual forma iba a verse en la situación de querer proteger a todos en el pueblo, ahora, el tener apoyo de su tío le hacia sentir aun mejor.

-¿Quieres empezar ahora?- Pregunto con ligera burla a la par que se movía a un pequeño baúl y empezaba a sacar algunas cosas para que pudieran llevar a cabo lo que querían.

Mientras tanto, en la sala;

-¿Así que te dejo ir?- Preguntaba Pacifica después de escuchar a su amiga.- ¿Así sin mas?- No podía creer lo fácil que la dejo escapar el científico.

-Sip. Apele a su sentido de la razón.- Se mostraba orgullosa de lo que decía.

-Y vendiste a tu hermano.- Agrego Candy con ánimos de molestar a su amiga.

-No lo vendí, a él le gustara.- Defendió al instante su decisión.

-A mi me suena a que lo vendiste.- Se burlo ahora Grenda, quien sostenía la mano de su novio.

-Que no.- En un puchero volvía a negar esa acusación. Aunque poco tiempo mas tuvo que hacerlo, ya que a la sala entraba alguien mas, el gemelo menor, pero; ahora con un drástico cambio de apariencia.

-Hola.- Saludo con normalidad, como si aquella gabardina negra, playera negra, el cubre bocas de tela negra que parecía bufanda y el cinturón negro que colgaba de su hombro a través de su pecho y que tenia diversos compartimientos; no fueran cosas extrañas de usar. Todos los presentes se le quedaron viendo extrañados, mas que nada, por que no estaba usando ninguna gorra en ese momento, dejando ver su marca de nacimiento por entre sus cabellos desordenados.

-¿Qué te paso?- Mabel apenas pudo articular esa pregunta al ver el drástico cabio en la apariencia de su hermano.

-Lo prepare para su primera misión.- Entro Ford también a la sala, tenia en sus manos su computadora portátil y las cosas del muchacho.

-¿S-Su primera misión?- Las chicas parecían intrigadas por ese comentario, mientras que Marius solo miro a su amigo con asombro. Pensando que se veía increíble.

-Si, solo me falta unas pocas cosas mas, ahorita regreso.- Salió corriendo del lugar después de tomar sus cosas de la manos del mayor, y así, dejo a los demás solos. El anciano, solamente se sentó en el sillón y dejo la computadora en la mesa.

-¿Qué le vas a poner a hacer?- Cuestiono la chica Pines con ligero mal humor al ver que su hermano había sufrido de un cambio completo.

-Solamente ira a hacer un poco de vigilancia.- Le comento risueño al ver que aquel chico se mostraba entusiasmado por empezar.

-¿Vigilancia?- Preguntaron curiosos los presentes, sin duda cada vez mas se mostraban interesados en lo que estaban tramando ese par de genios.

-Así es, nada del otro mundo.- Esa era la ultima respuesta, y es que era verdad. No podían decir mas ya que no tenían mas pruebas sobre el objetivo de esa noche como para pasar a otra labor. Miraba la pantalla de su portátil, deduciendo que la situación no podía ser mas propicia; aunque, luego contaría los detalles de la misma.

En la habitación de Dipper;

El joven muchacho se cambiaba el calzado con la finalidad de usar sus confiables botas de casquillo. Aquella vestimenta negra, por mas que aparentara ser sofocante, esta no era así; de hecho, era bastante cómoda para el muchacho Pines. Ligera, y siempre estaba a temperatura fresca. Su diario numero cinco estaba en un bolsillo secreto dentro de la gabardina. Estaba ya con las botas puestas, y sin mas, acomodo sus cosas para estar preparado si cualquier situación se presentaba. Tenia su lámpara en otro de los bolsillos, uno que incluso estaba asegurado con un broche. Sus manoplas de bronce las tenia en los bolsillos traseros, y por si acaso, uso un poco de magia para poderse curar las heridas que aun tenia sobre todo su cuerpo. Después, palpo los bolsillos de su pantalón para asegurarse de aun traer su celular, su cartera y sus llaves; estas ultimas aseguradas de forma que no hicieran ruido y para que no le molestaran si se viera en necesidad de correr.

-Ford dijo que es necesario investigar este caso antes de que finalice la próxima semana.- Se repetía en un susurro.- Ya que dentro de ocho días es el día del pionero y no tendremos oportunidad de continuar con la investigación de manera pertinente.

Estaba al frente del balcón, inhalando con fuerza el aire fresco, en su escritorio había dejado sus cosas: aquel blazer doblado junto a su camisa y gorra, además, de algo que compro de camino a la mansión. Una nueva cerradura para puerta, ya que después de eso quería ir a cambiar la misma de la cabaña del bosque, aunque claro, lo haría tras regresar de su encargo. Miro al bosque con determinación, la luz del sol indicaba que estaban a media hora de que empezara el atardecer, por lo que debía de darse prisa con aquello. Su mentor le había contado todo lo que sabia sobre su objetivo, por lo que, ahora; estando al tanto de la situación, solamente dio media vuelta para salir de su habitación con rumbo a la sala de su hogar.

-¿Segura que no quieres unirte?- Pregunto Ford al ver que su sobrina nieta se mostraba interesada.

-Es solo vigilancia. ¿No? Eso es aburrido, así que, en esta ocasión supongo que paso.- Razono, en realidad se mostraba ligeramente interesada; mas que nada, por que Dipper se vestía de una forma demasiado extravagante para la ocasión. Y si no mal recordaba, cuando ella le ayudo a su tío, este se dispuso a darle un traje para la ocasión, pero al ver que no tenia ningún color y era completamente negro, desistió de ponérselo.

-¿Segura?- Ahora quien pregunto fue el castaño, quien había entrado por completo al lugar.

-Si, cuando sea algo mas interesante con gusto participo.- Torció su boca en una media sonrisa, sabiendo que eso era un arma de doble filo; puesto que la definición de "interesante" de su gemelo era bastante peculiar.

-Bueno, en ese caso. Supongo que será mejor empezar.- Le sonrió a su mentor, ambos sabían del plan que estaban por realizar, así que como tutor de verano se haría responsable de cualquier desliz que pudiera pasar, aunque, confiaba plenamente en la capacidad de su sobrino. Ambos Pines se miraron con animo, ya que se sentían de bastante buen humor al poder hacer su labor sin titubear.

En la residencia Gleeful;

Gideon repasaba por cuarta vez su libreta de anotaciones; quizá no era tan glamorosa como los diarios que hacían los Pines, pero su propósito era reunir información a como de lugar, aunque, por mas vueltas que le daba, no encontraba algo de ayuda a su dilema. Se dejo caer en su cama de manera cansada, por su cabeza pasaban las imágenes de la batalla librada contra las criaturas de barro.

-Debo de hacerme fuerte.- Susurro con ligera ira, pensando en que a pesar de cómo habían resultado las cosas, quizás contaba con algo de fuerza, pero no era demasiada; no podía hacerle frente a un ser que incluso había dejado en tan lamentable estado a alguien que consideraba "perfecto".

Se sentía frustrado por la poca cantidad de poder que poseía. Unos cuantos hechizos de levitación, y un ejercito de peleadores que aun no podían acompañarle puesto que les había dado una semana de descanso. Pero, fuera de eso, no era capaz de hacerle frente a muchas cosas, o al menos, no como él. Su celular le saco de su ensimismamiento, un mensaje le había llegado y sabia de quien era.

-Ya les dije todo a Ford y a Stan. Dicen que lo mejor será mantenernos alerta y esperar a que se muestren para poder hacer un contraataque, además, no debemos de decir lo que paso a nadie.- Era lo que yacía escrito en ese texto digital. Respondió con un simple "ok" ya que no estaba de ánimos para platicar con alguien.

-¿Cómo te hiciste fuerte?- Se pregunto con enojo después de dejar su aparato electrónico a un lado, tratando de recordar todas aquellas cosas que le conto el castaño con el fin de solamente pasar un buen rato platicando sobre cosas paranormales. Aunque, fue en uno de esos recuerdos donde se detuvo.- Los hombre-tauro.- Susurro a la par que se incorporaba en su cama con los ojos abiertos como platos. Si, no era una ilusión de su subconsciente, recordaba perfectamente que el chico Pines menciono haber ido con ellos para pedir ayuda y que lo catalogaran como hombre verdadero.

Dirigió su atención nuevamente a sus apuntes, aunque ahora era solamente a la sección de mapas del pueblo, habían mil formas de entrar al bosque, pero solo unas pocas te llevaban a donde en verdad querías ir. Pasaba las hojas con rapidez, pero finalmente se detuvo en una sección que hablaba de una entrada a una cueva, una entrada bastante peculiar puesto que tenia la figura de un ser perteneciente a la especie a la que pediría ayuda. Suspiro con triunfo, sin duda el domingo empezaría de una forma bastante peculiar, o al menos, eso deseaba mientras guardaba sus cosas en la pequeña mochila que seguía aun lado de su ropero. Pensaba en las posibilidades, en las consecuencias, pero sobre todo, en lo que podía pasar si no detenían a los lunáticos del almacén antes de que cometieran una barbarie mas grande a la que habían hecho ya por sus motivos egoístas.