Nota: el capitulo final en los próximos días

NO SOY PARA TI

Capítulo 49: "Familias que crecen"

Varias horas después – En Los Ángeles

- Perdona que hayamos aparecido así de improvisto mamá – Después de un difícil viaje y con un gran agotamiento, Quinn entraba a la casa de sus padres en busca de alivio paternal. Alex llorisqueaba en sus brazos y una chinchuda Molly estaba agarrada de su vestido como si su pequeña vida dependiera de ello. Segundos después, Russel cruzaba la puerta con Beth y Sophie dormidas en sus brazos. El hombre se apresuró a dejarlas en distintos sillones por miedo a que se le cayeran por falta de fuerza

- Quinnie… hija, no quiero escuchar que te disculpes por algo así nunca. Para eso estamos tu padre y yo, para que ustedes pueden recurrir a nosotros ante cualquier inconveniente, además tu sabes que me encanta tener a las niñas aquí – Judy recibía a toda su familia con un poco de preocupación mezclado con felicidad por tener de vuelta a su hija y a sus nietas en la enorme y solitaria casa que solo ella y su marido ocupaban - ¿Sabes algo de Gloria? – preguntó la mujer de inmediato.

Judy se había enterado lo sucedido por la llamada que su hija le había hecho antes de subirse al avión para hacerle saber que en unas horas iban a estar aterrizando en Los Ángeles e iban a necesitar de la ayuda de ellos para sobrevivir estos días.

Quinn agitó su cabeza en negativa – Rachel se fue con San y Britt al hospital antes de que papá llegara a buscarnos. Me costó convencerla de que nos dejara pero en el estado que estaba Santana no podía permitir que Brittany lidiara sola con ella – era de lo único que estaba segura – Solo sabemos lo que San nos contó cómo pudo del llamado que recibió – entre tramites, gritos, llantos y sollozos la latina había contado todo lo que sabía – Al parecer se trata de un ataque al corazón, pero no sabemos bien – finalizó con tristeza mientras asentía a la seña que le hizo su padre haciéndole saber que iba a acostar a las dos otras niñas – Apenas termine de darle de comer a Alex me voy para allá… - Un bufido de Molly la frenó e hizo que la rubia mirara a la pequeña morena.

- ¿Qué pasa con mi terrible nieta y su hermosa carita de enojada? – Judy se anticipó a su hija y agachándose como pudo y con el tiempo que su edad la dejaba se puso al nivel de su nieta mientras su hija se acomodaba en una silla para darle el pecho a la Berry Fabray menor.

Molly empezó a gesticular y a revolear sus brazos enojada hacia cualquier dirección. Quinn giró los ojos y no evitó una sonrisa por ver a su hija del medio así. La morenita no era para nada celosa con sus hermanas, excepto cuando se trataba de la atención de Quinn. Molly quería que la rubia fuera solo para ella y para nadie más.

- ¡Maaa Ale! ¡MIii Ale! ¡Beee Ale! ¡Ale todo! ¡Molly nada! – ups alguien estaba celosa – Yo.. ¡Maaa! ¡Wiwi! ¡wiwi! Nada – se quejó que la falta de atención de la rubia ante sus necesidades – Yo ¡Maaa! ¡vion! Maaa nada y Ale todo – evidentemente alguien le había sacado su lugar preferido en las piernas de su rubia madre y ni hablar de la cara que puso cuando vio a su hermana menor succionando el pecho de su madre, a lo Rachel, agachó su cabeza y se quedó callada mirando el piso.

Judy miró a Quinn conteniendo una sonrisa. - ¿Me parece a mí o alguien está celosa de su hermana? – La empresaria asintió acariciando con su mano la cabeza de Molly

- Molly cielo, ven con mamá – exigió Quinn recibiendo una suave negativa de cabeza. Y para colmo la pequeña traicionera se tiró a los brazos de su abuela como si fuera una bolsa de papa completando el rechazo hacia su madre. Judy la acurrucó entre sus brazos dedicándole una sonrisa a su hija mientras Quinn giraba los ojos. – Es idéntica a Rachel – rebuznó tratando de que ya una dormida Alex soltara su comida. – Con ellas todo es un doble esfuerzo – dijo con alegría. Si había algo que le encantaba era contentar a sus dos morenas.

Quinn acarició la cabeza de Molly mientras salía de la sala rumbo a acomodar a Alex en la cuna que la pequeña tenía en la casa de sus padres.

- ¿Quieres ir a dormir como tus hermanas? – le preguntó Judy a la pequeña que tenía en sus brazos apenas vio como la niña soltaba un largo bostezo

- No – contestó rápidamente Molly

- ¿Quieres que la abuela te prepare los panqueques que tanto te gustan? – los rugidos provenientes de la panza de la niña le indicaban a su abuela que tal vez el mal humor tenía que ver con el hambre.

- No – Molly volvió a repetir respuesta haciendo suspirar a Judy que necesito besar la cabeza de la pequeña para llenarse de paciencia. Judy había aprendido rápidamente, que de sus tres nietas Molly iba a ser la más especial, siempre era más difícil contentarla y generalmente necesitaba el doble de atención y cariño que sus hermanas. Judy decidió que lo mejor era pasear con su nieta en brazos por la sala dándole todo el confort que la pequeña necesitaba.

- ¿Sabes lo que hacía tu mamá Quinn cuando estaba celosa de Frannie? – Ningún niño se salvaba de los celos de hermanos. La mujer mayor sintió la cabeza de su nieta moverse un poco y asumió que había captado el interés de la morenita

- Con tu nono Russel siempre hemos tratado de ser iguales para ambas, pero todos los años, para el cumpleaños de cada una decidíamos dedicarnos a ella en forma especial – contó Judy mientras se movía de un lado al otro de la sala – Cuando era el cumpleaños de Quinnie Frannie lo tomaba bastante bien, e incluso ella misma le hacía sorpresas y cosas dulces, creo que tiene algo que ver con ser la hermana mayor… - o al menos eso es lo que Judy siempre había pensado – Pero cuando era el cumpleaños de Frannie… - parece que la cosa se ponía fea – Era imposible evitar que Quinnie hiciera algo que enfocara la atención hacia ella. Si no era porque caía a casa con un novio nuevo era porque había decidido gastarse todos sus ahorros en una motocicleta que ni siquiera sabía manejar. Hasta llego a cortarse el pelo bien cortito para cuando su hermana cumplió los quince años – Judy soltó una carcajada cuando recordó la forma que había adoptado el pelo de su hija tras semejante locura. La pequeña se incorporó en los brazos de su abuela y torció su cabeza para hablar. Judy la esperó con una enorme sonrisa.

- ¿Ma no querer tia Fany? – Para Molly todo se resumía en eso, todo era porque su madre no debía querer a su tía sino porque iba a ser mala con ella.

Judy soltó una risa fina

- Por supuesto que quiero a tu tía cariño – Quinn había vuelto justo para escuchar la historia y ver a su madre prácticamente bailando con Molly por toda la sala – Vas a hacer que mi hija piense que soy malvada mamá – le reprochó a su madre mientras estiraba sus brazos para agarrar a Molly que ansiosa esperaba respuesta a su pregunta. Lejos de seguir con su enojo y contenta porque veía vacíos los brazos de su madre Molly no se hizo rogar y ocupó rápido el lugar que quería

- Yo amo a tu tía Frannie cariño. Y lo mejor de todo es que ella sabía que esas cosas pasaban y solo en vez de enojarse conmigo o de pelear por más atención solo me dejaba ser…

- Siempre dejaba que su cumpleaños fuera el tuyo también – Judy sabía que para esa fecha tenía que hacer dos pasteles. Quinn sonrió y asintió. Su hermana era la mejor hermana mayor del mundo.

- Molly… - Quinn picaba a la niña con sus dedos haciéndola reir hasta que lograba la atención de su hija – Tienes que prometerme que vas a ser la mejor hermana mayor del mundo. Vas a cuidar a tus hermanas como Frannie me cuidó a mi y como Beth cuida de ti ¿de acuerdo? – Quinn confía en que los genes protectores de Rachel también estuvieran en la morenita.

- Ale amo – contestó la morenita dejándose caer nuevamente sobre Quinn. El sueño le estaba pesando no solo a ella, Quinn podía ver a su madre bosteza también.

- Siento mucho haber arruinado tu sueño mamá – repitió recibiendo una mirada de reproche

- Quinn, hija… ¿tú cómo estás? ¿Cómo está Rachel? – la pregunta de su madre la agarró de improvisto mientras ella misma paseaba a Molly para lograr que la morenita conciliara el sueño

Una pequeña y automática sonrisa se le dibujó en el rostro e hizo que su madre casi saltara de alegría – Rachel y yo… Rachel y yo estamos bien mamá – dijo finalmente – Rachel y yo volvemos a ser Rachel y yo mamá – le aseguró con alegría

- Lo sabía – admitió Judy – Era imposible ver como dos personas que se aman tanto no estuvieran juntas y perdieran tanto tiempo separadas – lo dijo en forma de reproche

Quinn asintió mirando a Molly y soltó una pequeña risa – Tu sabes que nunca estuvimos separadas mamá. Rachel siempre estuvo conmigo y yo con ella. Solo que… solo que simplemente necesitábamos este tiempo para acomodarnos – era la conclusión que Quinn había sacado.

- Quinn…

- Lo se mamá – la interrumpió – No la pienso dejar ir, no te preocupes. Rachel es el amor de mi vida. Es la mujer que me hace feliz y la que quiero a mi lado. Rachel y mis hijas son todo para mi – Una Molly dormida pasaba de los brazos de Quinn a los de su abuela. Era hora de ir hacia su otra morena

- Cualquier cosa me llamas – fue lo último que dijo su madre antes de ver a Quinn partir rumbo al hospital

Más tarde en el hospital

Apenas Quinn pisó el pasillo por el cual le habían indicado unas enfermeras que iba a encontrar a sus amigas y a su novia, la empresaria se encontró con una imagen que le estrujó el corazón. Santana y Rachel estaban sentadas una al lado de la otra con sus codos apoyados en sus piernas y sus manos sirviendo de apoyo para sus barbillas. Las dos miraban con mucho interés la pared que tenían enfrente.

Quinn sabía que Santana debía estar muriéndose por dentro, a pesar de lo mal que se llevaba la latina con su madre, la rubia había sido testigo del amor que la latina tenía por esa mujer. La rubia sabía que con el mismo fervor que en algunos momentos Santana odiaba a su madre, también la amaba. Quinn era consciente de la gran influencia que Gloria había tenido y tiene hasta el momento en las decisiones y en la vida de su hija y por eso sabía lo que su amiga debía estar pasando. La cabeza de Santana debía estar hecha un incendio y Quinn no podía más nada que hacer que estar a su lado como su mejor amiga.

La rubia suspiró y desde lejos giró un poco su cabeza para ver a la persona que estaba al lado de su socia, Rachel. Rachel odiaba los hospitales eso era un hecho y un hecho del cual Quinn se había enterado una de las noche que ambas estaban leyendo una de las cartas de Shelby en donde la madre de Rachel pedía nuevamente disculpas por las cosas que la morena había pasado. Quinn todavía podía sentir a Rachel temblar a su lado cuando la morena le contó una de las tantas visitas a los hospitales que había tenido por culpa de peleas callejeras por ser regenteada como niña de la calle. La rubia recordó sentir el odio que nunca antes había sentido por esa gente así como también recordó todo el amor que sintió con cada lágrima que su novia desparramaba con sus historias. Si, Rachel definitivamente la debía estar pasándola mal.

- Están así desde que llegamos y el médico nos dijo que no había nada más que hacer que esperar a que Gloria se despertara – Brittany apareció detrás de la rubia con dos cafés en sus manos y le pasó uno a Quinn que lo recibió con sorpresa – Sabía que estabas por llegar - le dijo rápidamente la bailarina con una suave sonrisa de aprecio.

- ¿Fue un ataque al corazón al final? – Quinn quería estar al tanto mientras de reojo observaba a su amiga y a su novia.

Britt asintió – la operaron de urgencia pero no hay buenos augurios. El doctor dice que su pronóstico es delicado – informó mientras ambas caminaban hacia sus chicas – Santana tuvo una fuerte discusión con su padre y tu novia – Britt sonrió al mismo tiempo que Quinn por volver a referirse a Rachel asó – Tu novia se ligó un moretón en su brazo por frenar el intento de ataque de San a su padre – contó

- ¿Por qué discutieron? – la curiosidad de Quinn había ganado

- Supongo que los dos se echaron la culpa mutuamente. El padre de San la acusó de abandonarlos y San dice que su padre es un estúpido que nunca supo decirle que no a los caprichos de su madre – cada cual tiraba de la punta de la soga que le correspondía – Después de que San le dijo todo lo que pensaba de él, incluso de la ausencia de ellos como abuelos de Sophie, supongo que su padre no aguantó más y se fue – contó los acontecimientos que se había perdido – Después de eso las dos quedaron así – señaló al par sentado.

- San no está bien – fue una pregunta transformada en afirmación

Britt subió sus hombros – Supongo que se siente culpable. No hablaba con ella desde aquella vez… - Quinn asintió recordando la vez que la latina enfrentó a su madre en la casa de sus padres

- Rachel tampoco está bien – no hizo falta que Britt se lo dijera porque Quinn ya lo sabía. Todo en Rachel gritaba mal.

No tardaron mucho en llegar cerca de las otras chicas – San… - Quinn intentó pero ya había adivinado lo que se venía

- No intentes ningún consuelo barato Rubia culona – Estaba vez la morena no hizo objeciones – No voy a quedarme escuchando tus palabras de lástima. Al primer "estoy segura de que va a estar bien" que salga de tu boca te abofeteo ¿me oyes? – si eso no era una indirecta para que nadie dijera nada, no había otra forma de decirlo.

Britt miró a Quinn y se sentó al lado de Santana. Quinn no disimuló su sorpresa apenas vio a su socia tirarse sobre las piernas de la rubia bailarían en busca de consuelo. La empresaria cambió el foco de atención y abrió las piernas de Rachel para colocarse entre ellas. Sabía que la morena estaba trabada y que no iba a hacer nada por ella misma. Era el momento de Quinn de tomar las riendas.

- Abrázame – le exigió a Rachel apenas estuvo segura entre sus piernas. La morena no demoró en obedecer y Quinn sintió el cuerpo de su novia estrellándose contra el de ella. Su cuello aún no se había enfriado por la cabecita de Molly escondido en él y ahora su estómago era el lugar que había elegido Rachel para abrigar. La tatuadora se había aferrado a ella y Quinn no iba a interrumpirla. Puso sus manos en el cabello de Rachel y suavemente la obligó a que la mirara

- Rach… amor… - Quinn acariciaba y tocaba todo lo que podía de la morena con tal de ofrecerle el cariño que necesitaba. La imagen de una abatida Santana acomodada en las piernas de Brittany la hizo apurar sus caricias – Rachel… amor de mi vida… cariño… mírame por favor, necesito que me mires – las palabras le salían de forma automática. La necesidad fue rápidamente correspondida, apoyando la barbilla en el estómago plano de su novia, Rachel se enfocó en ella.

Quinn le dedicó una sonrisa mientras que sus dos manos repasaban cada rincón del rostro de la morena – Quiero que me cuentes todo lo que pasa por tu cabeza ¿sí? Quiero ayudarte a que te sientas mejor, a que estés fuerte para que juntas ayudemos a San – Quinn era consiente que sus amigas estaban escuchando pero no le importaba – Quiero amarte y para eso necesito que me digas que estás sintiendo – Iba por buen camino pero necesitaba la sinceridad de su novia para seguir. Ahora todo dependía de la tatuadora.

La cabeza de Rachel hizo todo tipo de movimientos. Se aplastó contra el vientre de Quinn, olfateo e incluso mordió la piel de la rubia y hasta aguantó la respiración contra la misma pared de piel que le ofrecía su novia. Quinn no hacía más que esperar a la pelea interna que la morena estaba teniendo. Gracias a Dios la voz de su chica salió cuanto antes.

- Y si… y si… si… si la mamá de Santana… Si Santana se queda sin su mamá justo cuando yo… - Rachel sacudió su cabeza arrepentida. Quinn tuvo que agarrarla de las orejas y obligar a que se enfocara en sus ojos verdes para que siguiera – Si la mamá de… - la morena miró a su amiga – Si su mamá ya no está y yo ya tengo a la mía y… y…. y yo recién recupero la mía y ella se queda sin mamá… eso no es justo – la morena se volvía a tirar sobre Quinn y la rubia, ahora si preparada, la recibía y acentuaba sus caricias con felicidad. El corazón de su novia era inmenso. Poco le importaba a Rachel que la mujer que estaba en el hospital había dicho las peores cosas de ella, poco le importaba a la tatuadora su aberración por los hospitales, Rachel no podía soportar la idea de que alguien sufriera lo mismo que ella por no tener a su mamá.

Quinn le dedicó una sonrisa a una atenta Brittany y acarició a su novia – Amor… Eso no va a pasar – le aseguró – No va a pasar porque aunque Santana no quiera oírlo, estoy segura de que Gloria va a estar bien. Siempre fue una mujer fuerte y no se va a ir de este mundo sin volver para decirle unas cuantas cosas más a su hija y para hacerle la vida un poco más imposible a nuestra amiga – no olvidemos que la mujer convaleciente era una perra. Esto no convencía a Rachel porque la tatuadora seguía escondida en la remera de su novia.

La rubia acariciaba la cabeza escondida al mismo tiempo que se agachaba a cada ratito para besarla. La única respuesta que obtenía Quinn era las distintas fuerzas con que su chica apretaba su cintura – Rach…

Una mano latina interrumpió a Quinn y sacó una de las manos de Rachel de su cintura para entrelazarse con ella. Santana desde su posición sobre Brittany había estirado uno de sus brazos para agarrar una de las manos de Rachel - ¿Cómo es… - un suspiró enorme salió de la latina - ¿Cómo es no tener mamá Rari? – la ternura en la voz de Santana estremeció a dos de las cuatro chicas de allí. El silencio angelical que le siguió acompañó a la perfección la respiración agitada de la tatuadora.

Quinn podía ver como el pecho de Rachel subía y bajaba tratando de calmarse. Por un momento pensó que Rachel iba a salir corriendo a buscar unos bueno golpes por algún bar pero su novia había cambiado, Quinn la había cambiado, su familia la había cambiado. La respuesta de la morena vino casi con la misma ternura que la tatuadora apretó la mano de su amiga

- Al principio… cuando yo era bien pequeña no sabía… no creía que… no entendía que era eso. Yo solo sabía que no lo tenía y solo sabía lo que me decían. Nunca… mi cabeza nunca se paraba a pensar en eso – Quinn acompañaba el relato con caricias – Pero… pero… cuando te vas haciendo grande y… y… ves… y lo ve, ves a otros chicos con sus madres o con sus padres… es allí cuando lo entiendes – habló casi como un susurro – Te das cuenta que a ti nunca te van a abrazar, que nunca te van a soplar las lastimaduras, que nunca te van a arropar por las noches y mucho menos leer un cuento – Las lágrimas de eran casi tan llenas como las de Brittany, pero las de la bailarina caían con más velocidad. Mientras que las de Santana iban a parar directamente a su boca – Lo más difícil, creo yo que… es difícil cuando te das cuenta que andas desesperada por la vida tratando de aferrarte a cualquier que pueda darte algo similar y terminan haciéndote más daño – Quinn cerró los ojos tratando de que el rencor hacia todas las personas que habían lastimado a la hermosa criatura que tenía entre sus brazos no la invadiera – Creo que… creo que… Creo que es un vació, como una cicatriz, un tatuaje que tienes de por vida, es una parte de ti que nunca va a volver – esta conclusión dio pie a un nuevo silencio, esta vez un poco más pesado que el anterior.

- Rari… - Santana volvía a crear con Rachel ese lazo que ni Britt ni Quinn podía entender

- Mmmm… - Aun escondida en Quinn y sin hacer contacto con nada más que con el vientre de su novia Rachel respondió

- Siento mucho que hayas tenido que pasar por eso. Pero creo que eres de las mejores cosas que tengo en mi vida y si te tengo a mi lado, si las tengo a las tres a mi lado, creo que puedo superar cualquier cosa – su esposa y sus amigas la hacían invencibles.

Un apretón en su mano recibió Santana como respuesta parte porque Rachel no sabía que decir y parte porque Quinn ya tenía la cabeza de su novia entre sus manos y con su boca limpiaba cada resto de lágrima que hubiera quedado y un poco más – Te amo – que bien que se sentía para Quinn decir esas palabras de nuevo – Te amo – y repetirlas mucho más – Te a…

- Señorita López… – El médico interrumpía el momento logrando que de un salto Santana dejara su cómoda posición

- ¿Qué pasó Doctor? – la desesperación se había apoderado de la latina – Dígame que pasó… Por Dios hable de una vez CARAJO…

- Su madre despertó y quiere hablar con usted. De hecho quiere hablar con todas ustedes – Ya no había rodeos. Era la hora de sincerarse.

En la casa de los señores Fabray

- Russell… Russell…. Russell… - El celular del hombre había despertado una vez más a Judy y su esposo ni siquiera se avispaba – Russel esa cosa va a despertar a las niñas y tu te vas a levantar a hacerlas dormir nuevamente y tu mismo te vas a encargar de avisarle a Quinnie y te las vas a tener que arreglar tu solo con la ira de nuestra hija… Russell… Si se llega a despertar Molly – O casualidad era la nieta que tenía durmiendo a su lado – Te juro que te olvidas de tener su sexo semanal… ¡RUSSELL! – el grito acompaño la patada que Judy se arregló para darle a su esposo

- ¿Qué pasó? ¿Dónde estoy? ¿Por qué Molly está en nuestra cama? – El hombre no se acordaba de nada mientras agarraba su celular - ¿Por qué carajo me llama el Juez Adam a esta hora? – Necesitaba que su esposa le respondiera todas las preguntas

- Estas en tu casa, Molly está aquí porque no le gusta dormir sola y está enojada con Alex y con Beth y te desperté porque tu celular estaba sonando. La esposa de Adam me dijo que esta semana le tocaba estar de turno en el juzgado… Y atiende esa cosa de una vez por todas – la pequeña que tenía en su cama ya se estaba moviendo por el ruido. Judy vio a su esposo irse a atender al baño.

- Tranquila cariño – Molly se aferró aún más a su abuela

- Judy… - poco había sido el tiempo de charla entre Russell y el juez Adam. El hombre ya había cerrado la llamada y ahora miraba a su esposa como si hubiera visto un fantasma

Judy prendió su velador y tranquilamente se incorporó de la cama – Russ… ¿Qué pasa?

- Gloria… Gloria…

- Russell por Dios habla, me estás matando… - la mujer ya se veía en el cementerio

- El abogado de Gloria López se presentó en el juzgado para pedir la custodia de Sophie…

- ¿QUEEEEEEEEE?...

- Nona… Nono… - Primero escucharon a Molly, luego a Beth llamándolos y por último fue el llanto de Alex. Estaba siendo una noche bastante movidita

En el hospital

- ¿QUE HICISTE QUEEEE? – No quedó nada en la mesa de luz de la cama del hospital donde se encontraba acostada Gloria López. Santana de un manotazo había tirado todo

- Señorita López por favor – el médico pedía calma – Es una paciente recién recuperada de una cirugía del corazó…

- ¿Cuál CORAZON? ¿DE QUE CORAZÓN ME HABLA? ¡ESTA MUJER NO TIENE CORAZÓN!

- Santana, hija te juro que…

- NO SIGAS HABLANDO, NO SIGAS HABLANDO PORQUE YA MISMO DESCONECTO ESTE CABLE… ¡POR DIOS!

- Señorita Lopez le voy a tener que pedir que se retire – el médico pidió amablemente al mismo tiempo que miraba a las otras tres chicas que shockeadas no podían reaccionar

- Hija, por eso quiero hablar contigo estoy… estoy arrepentida… hay que hacer algo…

- SOY UNA IDIOTA, ESO ES LO QUE SOY… - de nada servían los pedidos del médico, Santana no se pensaba ir hasta que su madre la escuchara – VENIR HASTA ACA, LLORAR, PREOCUPARME POR TU CUANDO TU LO UNICO QUE HACES ES TRATAR DE DESTRUIR MI VIDA ¿ACASO NO ME QUIERES VER FELIZ? NOOO, TU LO UNICO QUE QUIERES ES TENERME EN TUS PIES, LAMIENDOTE EL CULO COMO LO HICE DURANTE TODA MI VIDA…

- Sanny… - Britt fue la primera que intentó – Tienes que calmarte… tu mamá está recién operada y…

- ¿CALMARME DICES? ¿ACASO A TI NO TE AFECTA QUE NOS VAYAN A SACAR A NUESTRA HIJA? – Volvió a mirar a Gloria – TE ODIO… TE ODIO Y TE DESEO LA MUERTE… - fue lo último que dijo para después irse de un portazo

- Santana… - Quinn miró de inmediato a Rachel y la morena la entendió y enseguida salió detrás de la latina.

- Quinn… - Gloria hablaba como podía – Tienes que llamar a tu padre y decirle que frene esto cuanto antes… yo… yo… juro que yo… lo siento mucho… - un pitido en las maquinas anunció el alto en la controversial visita. Britt y Quinn fueron las siguientes en dejar la sala y la bailarina fue la primera en romperse en llanto. La noche no era difícil solo en la casa Fabray

En un café a unas cuadras del hospital

- Voy a perder a mi hija… - Santana ni siquiera esperó a que Rachel se sentara

La morena agitó su cabeza – Eso no es cierto – se apuró a decir

Santana la corrigió también con su cabeza – Si lo es, tu no conoces a mi madre. Es capaz de cualquier cosa con tal de tener lo que quiere. Me tendría que haber dado cuenta, tendría que haber pensado más. Todo este tiempo pensando que mi madre debía estar sufriendo por mi indiferencia cuando en realidad ella estaba planeando quitarme a Sophie… ¡QUE IDIOTA QUE FUI! – era un golpe en la mesa tras otro – NO PIENSO DEJAR QUE ESA BRUJA SE SALGA CON LA SUYA…

- Santana…

- No rari… no digas ninguna estupidez… YA MISMO VOY A IR A ESTRANGULARLA CON MIS PROPIAS MANOS…- Santana se paró pero fue rápidamente frenada por un par de brazos fuertes.

- ¡SANTANA! – la boca de Santana fue lo único que se abrió más grande que sus ojos – Solo por un momento – habló una segura Rachel – Solo por un rato siéntate y hablemos por favor – con calma y sorprendida por la actitud de la morena el cuerpo de la latina se reposó sobre la silla

- Tu mamá… la señora Gloria… ella tenía más cosas para decir… me pareció a mi… me parece que tendrías que escucharla… Parecía arrepentida – la morena había visto la misma mirada en Shelby el día que su madre se paró por primera vez en su puerta

- Pero…

- Cosas buenas pueden pasar si la escuchas… me lo enseñó Quinn… Quinn hizo que yo escuchara a mi mamá… Bueno en realidad ella hizo que mi mamá me escribiera… - Santana reconoció de inmediato la cara de la cual tanto hablaba Quinn. Rachel estaba ideando algo - ¿Quieres que le diga a la señora Gloria que te escriba una carta explicándote porque hizo lo que hizo? - la inocencia de la morena aflojó de alguna manera el enojo de la latina – Además no creo que… no creo que ni Russell, ni Judy, ni Shelby ni Hiram, ni Quinn… ni nadie deje que Sophie se vaya de nuestro lado… - la morena iba contando la gente con sus dedos – Son muchas personas para ayudarte ¿cierto?

Santana miró a la morena con intensidad hasta que se cruzó de brazos – No es justo… no es justo rari que vengas con tu súper rarón a convencerme de que escuche a esa vieja manipuladora de mi madre con todo lo que me hizo y tampoco es justo que lo hayas hecho. – la sonrisa de Rachel le dio más bronca aun – No se qué clase de plan tienes para terminar metiéndome en uno de esos freezer que estoy segura algún día voy a encontrar pero juro que no voy a para hasta que mueras de la abstinencia y eso que se bien que hace un año ya que… - la cara de frustrada de la morena lo decía todo - ¿Te trae loca el trasero de Q cierto? – Santana ya se había parado para salir de la cafetería. Al menos hasta el trayecto hasta el hospital se iba descargar haciendo sufrir a Rachel, siempre era gracioso.

En el hospital

- Santana… - Quinn vio llegar a su amiga como un torpedo con ojos de tigre clavados en la puerta de la habitación de su madre – Mi padre ya está manejando… ¿Dónde está Rachel? – O Dios que había hecho Santana con su novia

- Probablemente se metió al baño a estrangularse la gallina cuando le dije que te había acompañado a hacerte la depilación definitiva – o al menos esa fue la última vez que la latina la vio detrás suyo

- ¿Qué? ¿Por qué le dices eso… Dónde vas? – Su socia pasó por su lado como viento y sin permiso alguno entró a la habitación de su madre

- Señorita Lopez – Gloria estaba despierta pero delicada – Su madre no está bien…

- No me importa – Realmente no le importaba – Quiero que hablemos las cosas ya mismos. Si te vas, no pienso dejarme nada adentro – las cosas no estaban bien

- Señorita Lopez… - la mano de Gloria agarrando el brazo del Doctor lo dijo todo

- Esta bien Richard, déjenos a solas por favor – esa era una amabilidad que Santana nunca había detectado en su madre

- ¿Por qué lo hiciste? – no hubo tiempos para preámbulos, apenas estuvieron solas Santana atacó

En el pasillo

- ¿Dónde estabas? – Quinn vio llegar a su novia un poco desorientada

Rachel frenó de inmediato a unos pasos de Quinn – Yo… Santana… - Un largo suspiro fue lo que siguió y Quinn entendió de inmediato. La rubia caminó hasta su novia y se abrazó a ella no dejando espacio entre sus cuerpos.

- Mamá me llamó, papá se está haciendo cargo de todo. Dice que está a tiempo de volver todo atrás – le avisó acariciando la espalada. Podía sentir la respiración agitada de Rachel en su cuello – El problema es que tiene a todas las niñas despiertas y chinchudas pidiendo por nosotras. Creo que después de que Santana salga es mejor que…

- Vayamos a casa…. – la nariz de la morena acarició el cuello de Quinn mientras por su olfato se dejaba disfrutar del perfume de su novia.

En la habitación del hospital

- Hija yo… yo…

- No te hagas la rari ahora ¿quieres? Habla de una vez por todas – pobre Rachel era usada siempre de referencia

Gloria asintió y tomó aire - ¿Puedes convidarme agua por favor? – Santana la inspeccionó de arriba abajo antes de atender su pedido. Finalmente cedió y le acercó el vaso a la boca a su madre – Ahora si… habla – exigió - ¿por qué quieres sacarme a lo más importante que tengo en mi vida? – insistió

Las lágrimas empezaron a caer del rostro de la mujer involuntariamente – Pensé que… pensé que si lograba que todo fuera como antes, que todo fuera como cuando te tenía de mi lado… ibas a reflexionar e ibas a volver a hablarme y a ser la hija que…. A ser la hija que yo quería que fueras… - Cuando Gloria vio la cara de enfurecida a punto de explotar de su hija se apresuró a decir – Ahora puedo ver cuán equivocada que estaba… Santana yo… Ayer en la mañana, apenas volví del juzgado, no se por qué, pero entre a tu viejo cuarto y lo vi…

- ¿Qué viste? – Santana estaba haciendo todas las fuerzas del mundo para que su madre no viera debilidad en ella

- Lo vi, el porta retrato que tenías en la mesa de luz, cuando eras pequeña, crep que tenías unos… unos tres años…

- la foto en la casa de los abuelos… - Santana recordaba a la perfección ese momento

Gloria asintió – Si, y estabas tirada en mis brazos relajada, con los ojos cerrados y con una de tus manos acariciando mi pelo como si solo eso bastara para que yo te protegiera de las maldades de este mundo. Y me di cuenta. Me di cuenta que pasé toda mi vida tratando de protegerte del resto del mundo, pensando que las cosas a mi manera iba a salir mejor que si las hacías a tu manera, que nada te iba a pasar mientras yo fuera quien tomara las decisiones, que nunca ibas a sufrir mientras yo fuera quien dictara lo que tuvieras que sentir. Yo te estaba protegiendo del resto cuando en realidad te tendría que haber protegido de mi misma – ante esta verdad Santana no pudo más y dejo caer sus lágrimas.

- Estaba equivocada hija mía, y lo vi en ese momento… Vi la persona que has logrado ser aun con mis malas influencias arriba y mi corazón no lo aguantó. Creo que vi la boca de tu padre gritar mi nombre al mismo tiempo que recordé lo bella que estabas cuando entraste a la ceremonia para casarte con Brittany…

- ¿Estabas allí? – sorprendida la latina se acercó a la cama de su madre

Gloria asintió – Nunca me hubiera perdonado si me lo perdía. No culpes a tu padre, le hice prometer que no diría nada y tu sabes que siempre ha sido un dominado – no podía faltar la girada de ojos de Santana

- Mamá yo….

- Quinn me dijo que Russell está en camino a anular todo y no sabes lo alegre que me puse, si salgo de esta, te prometo que no voy a parar hasta protegerte de mi misma hija mía…

- Es que tu ya no tienes que protegerme de nada mamá – la interrumpió la empresaria – Tu… yo soy quien se protege a si misma, yo soy quien protege a Brittany y a Sophie… Tu solo tienes que dedicarte a ser mi madre y… y… quiero que… quiero que le des una oportunidad a Sophie mamá…

Gloria sonrió y estiró su brazo esperando a que Santana lo tomara.

Dubitativa y sin fuerzas de pelear Santana se entregó y tomó la mano de su madre

- SI salgo de esta cama voy a darle a Judy Fabray una buena pelea por ser la mejor abuela de la historia. Que ya estoy cansada de ver sus fotos en Facebook babeando por sus nietas. ¿Quién se cree esa mujer? - las carcajadas de las Lopez se vieron interrumpidas por golpes en la puerta

- Permiso… - Brittany se asomó – Sanny el doctor dice que tu madre tiene que descansar…

- Brittany hija… - Gloria empezaba a resarcirse – acércate por favor – pidió amablemente

Britt vio la sonrisa en su esposa y no dudó en hacerlo para agarrar la otra mano estirada de la mujer – Brittany ¿crees que puedes aceptarme en tu familia? ¿Crees que puedo ser parte de ustedes? – necesitaba la bendición de la bailarina

Britt estiró su otro brazo para agarrar la mano libre de Santana – ¿Como no voy a dejar que la mujer que trajo a este mundo al amor de mi vida sea parte de mi familia? – ya no había más nada que decir, era hora de mirar hacia adelante.

En la casa Fabray

- ¡Mamá! ¡Papá! – Con Rachel de su mano Quinn entraba a su casa nuevamente. Luego de confirmar el estado positivo y prometedor de Gloria López era hora de descansar

- ¡O Dios! – la imagen era encantadora. La pareja Fabray estaba como podía acomodada en el enorme sillón de la sala y encima de ellos en algún rinconcito descansaban las tres niñas. - ¿puedes creer esto? Los han vuelto locos hasta el cansancio… muero por escuchar las historias de Molly acerca de esta noche – la ropa desparramada de la pequeña y la cocina toda sucia con dulce de leche debía de tener una historia atrás - ¿Los viste cariño… - Quinn de repente se vio sola - ¿Rachel? ¿Amor? – La morena no estaba en la sala, tampoco en la habitación y mucho menos en la cocina. La puerta que daba hacia el jardín abierta le dio un indicio a Quinn del rumbo que había tomado su novia y la rubia no dudó en seguir sus pasos

- Rach… - a lo lejos vio el cuerpo tatuado de su chica desaparecer por la pequeña reja que separaba el jardín de sus padres de la playa. Quinn sonrió y caminó despacio con sus brazos cruzados sobre su cuerpo en señal de abrigo, si bien el clima era cálido un leve aire frio la recorrió – Ay morena, morena… - Quinn sabía lo que su novia buscaba y ella no iba a demorar en ir hacia ella.

- ¿Te estás escondiendo de mi? – preguntó apenas llegó son sus zapatos en manos para caminar mejor por la arena y vio a la tatuadora sentada a pocos metros del agua.

Rachel la miró y torciendo la cabeza la sacudió en negativa – Quería que me encontraras – anunció con un destello que Quinn no veía hace bastante tiempo

La rubia soltó sus zapatos y sostuvo la mirada sobre la de Rachel - ¿Ya hemos esperado mucho tiempo no crees? – fue la pregunta que le hizo mientras se paraba enfrente de ella para después acuclillarse a su altura sosteniéndose de las rodillas de Rachel.

La morena asintió rápidamente y con felicidad se preparó para el beso que Quinn acercándose a ella le estaba por dar, lástima que nunca llegó. Quinn se alejó antes del contacto – Pues no se tu – habló la rubia parándose nuevamente – Pero yo no aguanto más – Rachel tuvo que restregarse sus ojos para confirmar que lo que veía era real. Quinn Fabray caminaba hacia el mar al mismo tiempo que con sus dos manos iba tirando sus prendas de vestir en la arena. Las olas del mar no eran lo único que iban a rugir esa noche.

En fin, eran nuevos comienzos, solo había que seguir el buen rumbo.