Bonus 1: James y Lizzy

―Lizz, son las cuatro de la mañana.

James, con el ceño fruncido, se frotó los ojos y se incorporó en el sofá. Lizzy estaba tumbada en el otro, pegada a la lámpara de pie, leyendo.

―Un capítulo más y…

―Eso dijiste hace dos horas.

―Es que estoy en la parte más interesante ―protestó ella, sin elevar la voz. No quería despertar a nadie.

―Vas a estar muerta de sueño mañana en el concierto…

La morena apartó, al fin, la vista del libro y lo miró con la ceja enarcada.

―Dormiré por la mañana.

―Con todo el jaleo que hay en casa, dudo que puedas.

James puso los ojos en blanco. Los padres de Lizzy estaban durmiendo en su cuarto y los suyos en el cuarto de invitados. Habían ido a Madrid a celebrar Nochevieja y seguían allí para celebrar el cumpleaños de Lizzy y acudir al primer concierto del año.

―Me termino este capítulo y me voy a dormir.

―Bueno, ya que estamos los dos despiertos… ―Se levantó y se acercó a ella―. ¿Cuándo fue la última vez que tuvimos un ratito para nosotros?

―20 de diciembre a la hora de comer ―contestó ella―. Después yo me fui a Málaga y tú te fuiste a Segovia y luego nuestros padres se acoplaron en el piso. Y siempre hay alguien.

―Pero ahora están todos durmiendo. ―Enarcó una ceja y se sentó en el sofá junto a ella. Acarició su pierna y fue subiendo hasta su costado―. ¿Y si…?

―Los condones están en el cuarto y no podemos entrar a buscar uno. ―Cerró el libro e hizo un puchero―. Qué mierda. Estoy que me subo por las paredes. Ayer me pasé 25 minutos en la ducha y, encima, tengo al señor Darcy escondido para que no lo pillen mis padres. Tengo 26… Bueno ―se sonrojó y se mordió el labio―, ya tengo 27.

―Es verdad, son más de las doce.

James sonrió. No se le había olvidado el cumpleaños de Lizzy (por supuesto que no), pero tenía que aparentar tranquilidad para que ella no sospechara nada.

―¿Y mi regalo?

―Es una sorpresa. ―Se encogió de hombros y amplió su sonrisa―. Pero se me ocurre una forma de empezar bien este cumpleaños para la que no hace falta entrar al dormitorio.

Ambos rieron y se besaron. Habría que empezar bien el cumpleaños.


James estaba de los nervios. Hacía mucho que no se ponía tan nervioso antes de un concierto. Llevaba todo el día dándole vueltas, intentando que Lizzy no se diera cuenta de nada. Aquel concierto iba a ser especial y todo tenía que salir bien.

―Cariño, me voy fuera, ¿vale? ―Le dijo Lizzy, levantándose del sofá del camerino―. Rose y los demás ya han llegado y voy a verles antes de que empiece el concierto.

―Claro.

―Luego vuelvo al backstage.

Asintió y le dio un beso. En cuanto salió, se metió la mano en el bolsillo y sacó la cajita azul. Le dio un par de vueltas, la abrió y la volvió a guardar. Todo estaba listo. Aquel día, Lizzy cumplía 27 años. Y aquella noche le propondría matrimonio tras dedicarle una canción en el primer concierto del año.


―¡Bueno y para terminar me gustaría que subiera un momento al escenario una personita muy especial! ―Exclamó James cuando se preparaban para la última canción. Miró hacia el backstage y sonrió―. Lizz, ¿puedes venir un momento?

La morena, un poco sorprendida, subió las escaleras y salió al escenario.

―Pues resulta que hay es el cumpleaños de esta señorita ―siguió diciendo él. Le tendió la mano y ella la aceptó y se acercó al frente―. Pero no la he subido para que le cantéis cumpleaños feliz porque lo odia y luego tendría que aguantarla de morros.

―Muy gracioso.

El público rió y él negó con la cabeza.

―Os voy a pedir un fuerte aplauso para ella, por favor.

Empezaron a aplaudir y él la abrazó y besó su frente.

―Felicidades de nuevo, mi amor ―murmuró.

―¿Este es mi regalo? ―Preguntó ella cuando se separaron.

―Tu regalo. ―James sonrió y volvió a coger el micrófono―. Tu regalo viene ahora. He hablado con mi amigo Dani Martín…

―Corta el rollo. Fuisteis sus teloneros durante una gira, pero no sois amigos de toda la vida ―replicó ella, poniendo los ojos en blanco.

―Bueno, lo que sea. ―Negó con la cabeza―. La cuestión es que lo he llamado y me ha dado permiso para tocar esta noche una canción que sé que te encanta. Así que, Lizz, esto va por ti. Felices 27.

Carraspeó, hizo un gesto a sus compañeros y empezaron a tocar.

―«Que me ayudes a enseñar mis cicatrices, que me agarres con más fuerza el corazón, que me digas que aunque todo sea difícil en los charcos saltaremos tú y yo».

Siguió cantando, pero, justo cuando estaba cantando la última frase, se giró hacia ella y sonrió.

―«Lucharás por no perder la paciencia, con este idiota que cien veces naufragó. Y tendrás que pintarme las estrellas cuando el cielo no las saque por temor. En los charcos saltaremos tú y yo. En los charcos saltaremos tú y yo».

Sacó la cajita del bolsillo y Lizzy abrió mucho los ojos al reconocerla. Eso era de Tiffany's. James hincó una rodilla en el suelo, haciendo que el público comenzara a gritar, y, finalmente, abrió la caja, enseñándole un precioso anillo de talla princesa. La morena se llevó una mano a la boca y otra al pecho, conteniendo las lágrimas a duras penas.

―Lizz, ¿te quieres casar conmigo?

Ella bajó las manos y sonrió.

―¿De verdad tienes que preguntar? ―Asintió―. Sí, claro que me casaré contigo.

Él se levantó, le puso el anillo y la besó, elevándola unos centímetros del suelo. El público empezó a aplaudir y Lizzy se aferró al cuello de James, que empezó a darle vueltas. Cuando la dejó en el suelo, ambos sonrieron.

―Te quiero ―murmuró ella.

―Y yo a ti. ―La besó y volvió a coger el micro―. ¡Chicos, me caso!

―Cuando termine el doctorado ―añadió Lizzy.

―Cuando Lizz termine el doctorado ―dijo él, aunque no dejó de sonreír en ningún momento. Estaba un poquito más cerca de casarse con el amor de su vida.


―¿Cómo quieres que sea la boda?

Después de la pedida, el concierto había seguido y, luego, se fueron todos a celebrar el compromiso. James le confesó que había invitado a los padres de ambos y a algunos familiares al concierto para que pudieran estar delante en aquel momento y ella le preguntó cómo había sido capaz de esconder el anillo tanto de ella como de Mr. Knightley tanto tiempo (porque, al parecer, llevaba un mes con él en casa, esperando el momento adecuado). Habían cenado y tomado algo en un reservado y, después, habían vuelto al piso los dos solos porque tanto Ginny y Harry como Mary y David habían decidido darles su espacio aquella noche.

―Si te digo la verdad, la tenga organizada en mi cabeza desde hace un tiempo ―contestó Lizzy, dejándose caer en la cama. Estaba agotada después de todo lo que había pasado.

―No sé por qué, pero me lo imaginaba, pequeña obsesa del control. ―Se tumbó junta a ella y sonrió―. Cuéntame.

―Me gustaría una boda en mayo, aunque el problema es que me gustaría que se oficiara en el exterior, en unos jardines o algo así.

―Pues en mayo puede llover…

―Lo sé. ―Suspiró―. A lo mejor si encontramos algún salón bonito…

―¿Boda civil entonces?

―O que venga un cura a casarnos, no sé. ¿Tú quieres casarte por la Iglesia?

―Me da igual, la verdad, aunque hay capillas bastante bonitas y a nuestras familias seguro que les gustaría. Yo simplemente preferiría casarme en algún sitio con techo. ―Se encogió de hombros―. ¿Quieres que sea en el sur?

―Sí, pero supongo que tú también querrás casarte en tu pueblo así que lo mejor sería, quizás, buscar un punto intermedio.

―¿Aquí en Madrid?

―Así todos tendrían que moverse y nadie se quejaría. ―La morena sonrió.

―Pues perfecto entonces.

―Vale, pues Madrid en mayo. Mayo del año que viene, no este porque estoy en los últimos meses de la tesis. Podemos buscar salones o podemos visitar iglesias bonitas y preguntar cuánto tiempo hay que esperar.

―Quedan 16 meses hasta la fecha, quizás tengamos suerte.

―Sí.

―Oye, qué fácil es organizar una boda, ¿no? ―Besó su sien y rodeó su cintura con un brazo.

―Bueno, ahora tenemos que elegir las flores, las invitaciones, el restaurante y el menú, hacer la lista de invitados y colocarlos, mandar la lista de regalos… ―Suspiró y miró su anillo―. Te habrá costado una pasta.

―Es pequeño, no llega al quilate.

―Y de Tiffany's. ―Se encogió de hombros y lo miró―. Es una pasada. Y a boda tiene que quedarnos a la altura del anillo.

―¿Tienes pensado el vestido?

―Eso es un secreto ―contestó, guiñándole el ojo―. Tendrás que esperar 16 meses para verlo.

―Me muero de ganas. Vas a estar guapísima. ―Acarició su costado lentamente―. ¿Y el viaje de novios?

―Eso será lo mejor. ¿Qué te parece un viaje por Europa?

―¿Y al Caribe? ―Sugirió él.

―Si quiero ir a la playa, me voy al pueblo ―replicó Lizzy. Se giró y lo miró, con una pequeña sonrisa―. Pero Europa… ¡O Estados Unidos! Podríamos ir a Nueva York, sabes que me muero de ganas. Haré un planning para no perdernos nada.

―Va a ser genial, Lizz. ¡Y que Mr. Knighteley lleve los anillos!

―Hombre, ¿qué menos? ―Sonrió―. Se casan sus papás…

―Te quiero.

―Y yo. ―James entrelazó sus dedos y la besó con dulzura―. Solo quedan 16 meses.

―Solo quedan 16 meses.


Rose y Lizzy llegaron a la cafetería en la que la morena había quedado con Alba. Habían estado almorzando y, como a la pelirroja todavía le quedaba una hora para volver al trabajo, había decidido quedarse y tomar un café con ellas.

―A ver, ¡enséñame ese anillo! ―Alba sonrió y cogió la mano de su amiga para poder verlo. Silbó un poco y enarcó una ceja―. Las malas lenguas dicen que es de Tiffany's.

―Las malas lenguas dicen la verdad. ―Lizzy negó con la cabeza―. No sé por qué la gente se ha puesto a hablar de esto. El grupo de James no es tan famoso.

―Un poco sí, ¿eh? Además, si te declaras en público, te arriesgas a que pase esto. ―Alba suspiró―. Pero es muy bonito el anillo. ¿Tenéis ya fecha?

―Mayo del año que viene, pero tenemos que concretar mucho más. Queremos hacerlo todo con tiempo.

―Ya veo, ¿y…?

De repente, el móvil de Rose sonó, interrumpiéndolas.

―Perdonad, es Scorpius. ―Lo descolgó y se lo llevó a la oreja―. Dime, cariño.

Frunció el ceño y Lizzy apoyó una mano en su brazo.

―¿Todo bien?

―No lo sé ―murmuró―. Scorpius, no te entiendo. ¿Qué le ha pasado a tu tía? ―Esperó unos instantes y se levantó de un salto―. ¡¿Qué?! ¿Pero…? ¡Sí, sí, claro! Ve con tu madre y con Theo. Yo voy a avisar a Lily. Nos vemos en media hora o así. Llámame si sabéis algo más.

Colgó y sacó su cartera para pagar el café y marcharse rápidamente.

―¿Qué pasa? ―Le preguntó Lizzy, al verla tan nerviosa. No había entendido nada de la conversación.

La pelirroja suspiró y la miró, con los labios apretados.

―A Daphne le ha dado una especie de infarto o algo así en la oficina ―explicó―. Acaba de llegar la ambulancia y se la llevan al hospital.

―Joder…

―Tengo que irme, pero te voy contando, ¿vale?

―Sí, claro, no te preocupes.

Rose salió corriendo y Lizzy suspiró, preocupada. Esperaba que Daphne se recuperara.


Hola :)

A ver, para que os situéis un poco: "Kilómetro cero" sucede entre mediados de abril y finales de junio de 2017 y estos bonus empiezan en enero de 2020 (casi tres años más tarde). Los cuatro van encadenados y espero que os ayuden a entender un poquito mejor el epílogo ;)

Y, bueno, ¡nos vamos de boda! James y Lizzy fueron los primero en casarse y, sí, James sigue haciéndolo todo a lo grande ;) ¡Con anillo de Tiffany's y todo! (L)

Espero que os haya gustado y el jueves subiré el segundo bonus (a ver qué ha pasado con Daphne).

Un beso,

María :)