¿Cuánto Harry Potter se puede acumular alrededor de JK Rowling sin que el resto de nosotros sea salpicado?
Partes de este capítulo son citas adaptadas de Harry Potter y la cámara de los secretos.
Capítulo 56
–¿Dumbledore se fue? ¡¿Están locos?!
–Los hijos de muggles no tienen oportunidad ahora que no está.
–Alguien va a morir, te lo aseguro.
–¿Cómo van a encontrar la cámara ahora?
–¿Arrestaron a Hagrid? ¿Qué tiene él que ver con todo esto?
–Escuché que es por lo que fue expulsado.
–Deberían deshacerse de Potter.
–Deberían deshacerse de todos los Slytherin.
Hubo más ansiedad en el gran comedor cuando Dumbledore no llegó a la cena, y la profesora McGonagall anunció con renuencia que había sido suspendido por el Consejo de la escuela. Ni siquiera habían pasado veinticuatro horas del ataque y las cosas parecían peor que antes.
Cedric Diggory era la única voz de calma en el gran comedor. Con tres de las víctimas en Hufflepuff, muchos de los mestizos e incluso sangre pura que eran amigos de las víctimas comenzaban a preocuparse de que ellos caerían después.
–Escuchen, chicos –dijo él–, no deben de entrar en pánico. Mi papá está en el Consejo. Me mandó una lechuza con una nota diciendo que aún están apoyando las medidas de seguridad de Dumbledore, y él está liderando un nuevo comité para intentar capturar al heredero. Tienen un plan.
El ambiente en la mesa de Gryffindor no era mejor. Como la casa de Dumbledore, habían creído que iba a salvar el día, y con él fuera, todos miraban a su alrededor nerviosos, preguntándose quien sería la siguiente víctima. Hermione y Harry estaban preocupados de que Hermione probablemente había sido el verdadero blanco anoche. Se sentaron juntos a un lado de Neville y tomaron su comida. Las manos de Hermione aún temblaban de vez en cuando, y su magia temblaba con ellas. Finalmente, con un fuerte temblor en particular, su cuchillo y tenedor salieron volando de sus manos, dieron vueltas en el aire, y se encajaron en la mesa.
–¡Oy! –dijo Neville.
–¡Oye, oye! –dijo Harry, incómodamente tomando las manos temblorosas de su hermana–. Concéntrate, ¿recuerdas? Respira...
Hermione recordó sus años de disciplina mental con karate y después con Oclumancia y entrenamiento animago y se tranquilizó.
–Lo siento –murmuró.
–¿Qué fue eso? –preguntó Parvati Patil.
–Sólo, eh, perdí el control por un minuto –dijo ella–. Harry, en verdad no tengo hambre –se recargó contra él y comenzó a rascarlo detrás de la oreja, para su propio consuelo, lo cual indicaba que en verdad estaba agitada.
–Yo tampoco –respondió. Le dio un codazo para pararla cuando las personas a su alrededor comenzaron a verlos de manera curiosa–. Pero McGonagall dice que tenemos que permanecer con nuestras casas. Sólo espera. Llamaremos a casa cuando regresemos a la torre. –Harry estaba enojado… enojado y asustado… una combinación peligrosa. Había pasado un largo tiempo desde que había visto a su hermana tan asustada. Se sentía como lo había hecho el año pasado cuando Quirrellmort la había secuestrado, pero esta vez, no había mago malvado a quien combatir para salvarla. La idea hizo que su propio control sobre su magia cayera. Escuchó su plato moverse sobre la mesa, pero pronto lo tuvo bajo control. Esto no podía seguir. Las personas ya comenzaban a observarlos y susurrar sobre ellos.
Ambos niños regresaron a la sala común sin comer mucho, y después de algo de discusión, Hermione fue por su propio espejo de comunicación a su cuarto, y el par fueron al cuarto de Harry. Ron y Neville amablemente sacaron a Dean y Seamus del cuarto para que pudieran hablar con su familia en privado. Esto era algo incómodo ya que no había manera de poner los espejos para verlo y verse los unos a los otros, pero se acomodaron.
–Hola, cachorros, ¿qué hay de nuevo? –preguntó Sirius una vez todos estuvieron en la conversación.
–No es bueno –dijo Harry al instante–. El Consejo suspendió a Dumbledore.
Dan, Emma, Sirius, y Remus soltaron exclamaciones de sorpresa.
–¿Están locos? –dijo Remus–. ¿Cómo se supone que va a ayudar eso? Dumbledore es la única persona que mantiene a Hogwarts seguro.
–Supongo que creen que no ha hecho un buen trabajo –dijo Harry–. Y tienen algo de razón, ¿no es así? ¡Cuatro ataques en cuatro meses y cero pistas! ¡No tenemos nada con que trabajar y no hay manera de protegernos! –Las sábanas y las cortinas de la cama comenzaron a agitarse a su alrededor.
–Harry, cálmate, por favor –dijo Emma–. Sabes que todos estamos haciendo lo que podemos.
–Lo siento –murmuró.
Ahora que podía hacerlo abiertamente, Hermione acarició a Harry detrás de sus orejas y pasó sus dedos por su cabello hasta que se tranquilizó.
–Lo sabemos, mamá –dijo ella–. Pero tenemos miedo… ambos. Y hemos estado perdiendo el control de nuestra magia. Me la vivo queriendo lanzar un Flipendo ante cada sonido. Si soy honesta, no se por cuanto tiempo podré aguantar.
–Sólo haz lo que puedas –le aseguró Emma–. No es el fin del mundo si se enteran, y es más importante que se mantengan a salvo.
–Dijeron que Dumbledore se había ido –habló Dan–. Espero que aún estén incrementando la seguridad.
–Oh, sí –recordó Harry con tono triste–. Quidditch está cancelado, todos los clubs están siendo restringidos, y el toque de queda ahora es después de la cena.
–¿No hay quidditch? –dijo Sirius horrorizado.
–Bueno, por lo menos parece que están restringiendo las horas más peligrosas –dijo Remus, sacudiendo la cabeza.
–Hay algo más –dijo Hermione–. Aparentemente, Amos Diggory está trabajando en un nuevo plan para capturar al heredero. ¿Qué sabemos de él?
–¿Amos Diggory? –dijo Remus–. Lo conozco. Es un miembro de alto nivel en el Departamento de Criaturas Mágicas en el Ministerio. Un tipo decente… honorable, de cualquier modo, pero duro, de corto temperamento, y no muy fan de los hombres lobos. Pero siempre habla de lo maravilloso que es su hijo, así que estoy seguro de que luchara tanto como cualquier padre.
Dan y Emma asintieron.
–Eso es bueno de escuchar, por lo menos –dijo Dan–. Lo más importante por el momento es si aún podemos usar la conexión Flu de emergencia a la oficina de Dumbledore.
-Sí, le preguntamos a la profesora McGonagall después de la cena –confirmó Hermione–. Lo tiene cubierto.
–Bien –respondió Emma–. ¿Quieren venir a casa? Sabemos que debe ser difícil estar ahí.
Harry y Hermione intercambiaron miradas cuestionantes.
–No lo creo –dijo Harry–. Aún no. Aunque estamos cerca.
–Está bien. Lo entendemos. Encontramos a Malcolm Roper. Podemos traerlo mañana si está bien. ¿Qué saben de la familia de la otra niña?
–No mucho –gruñó Harry–. La mayoría de los Hufflepuff nos tienen miedo.
Hermione suspiró mientras intentaba mantener a su hermano calmado.
–Les haremos saber en cuanto podemos.
Hablaron por un tiempo más. Sirius comenzó a gruñir cuando mencionaron que Hagrid había sido arrestado y porque.
–Fudge –dijo–. Uno de estos días…
Finalmente, con promesas de mantenerse salvo y permanecer cerca de Neville si podían, terminaron la llamada.
–Me voy a dormir, Harry –dijo Hermione–. ¿Vas a estar bien?
–Sí –dijo, poniendo una expresión de valentía–. ¿Tú vas a estar bien, hermanita?
Ella asintió, temblorosa.
–De algún modo.
Harry se lanzó contra su cama después de que ella se fue y cerró las cortinas mágicamente sin su varita. Quizás estaban bien por el momento, pero se sentía como si tuvieran siete y ocho años de nuevo, escondidos debajo del sofá y temiendo que la casa se cayera sobre ellos.
Hermione no quería admitirlo, pero se sentía igual. Se alistó para irse a la cama con rapidez y cerró sus cortinas con magia cuando sus compañeras no la veían. Se movió en la cama por mucho tiempo antes de quedarse dormida, y lo poco que durmió estuvo lleno de pesadillas.
Estaba caminando por un pasillo vacío. Era tarde en la noche… o quizás no tarde, pero ciertamente después del toque de queda. No debería estar sola. Necesitaba encontrar a un maestro… o quizás a otro estudiante. ¿Dónde estaban todos? Probablemente a salvo en los dormitorios, pensó.
Podía escuchar pasos detrás de ella… del tipo que siempre se detenían cuando tú lo hacías, así que nunca estabas seguro de si era real o sólo un eco. Cuando miraba, siempre veía un pasillo vacío, excepto que terminaba en oscuridad que parecía acercarse más cada vez que debía de haber dado una vuelta incorrecta en algún lugar porque el castillo no lucía correcto… no veía nada que pudiera reconocer. Su corazón comenzó a acelerarse. Estaba perdida, y la estaban siguiendo. Ayuda. Necesito que alguien me ayude...
Hermione llegó a un pasillo sin salida, y entonces, lo peor ocurrió. La oscuridad llegó como una niebla, amenazando a atraparla. Ese siseo que había escuchado la noche anterior regresó, y creció más y más hasta que era como el torrente de una cascada. Podía sentir más que ver una forma oscura acercándose a ella entre la oscuridad, y sabía que era el monstruo de Slytherin.
¡No! ¡Basta! ¡Que se vaya!
Casi estaba sobre ella.
¡Basta! ¡Basta!
¡Hermione, despierta!
–¡Hermione, despierta!
–¡NOOO!
–¡AHHH!
Dos gritos fueron seguidos de un fuerte ruido que despertó a Hermione por completo. Estaba en su dormitorio, y entre los gemidos de dolor y confusión, Lavender y Parvati se estaban levantando de donde las había lanzado contra la pared con un Flipendo sin varita de cada mano. Recordó que Harry le había dicho que había hecho esto una vez a Ron y Neville el año pasado. Probablemente no era una buena señal.
–¿Her...Her...Hermione? –dijo Lavender confundida–. ¿Qué ocurrió?
–Por Merlín, ¿qué fue eso? –preguntó Parvati, masajeándose la cabeza.
–Eh, pesadilla… magia accidental… lo siento –dijo Hermione avergonzada.
–¿Eso fue magia accidental? –dijo Lavender–. ¿Qué pasa cuando lo haces a propósito?
–Tengo miedo, ¿está bien? –soltó Hermione–. El heredero casi me atrapó anoche.
–Oye, está bien, Hermione –dijo Parvati con gentileza–. Lo comprendemos. Somos sangre pura y tenemos miedo.
–Eh, ¿chicas? ¿están bien? –dijo Lily Moon adormilada, sacando la cabeza de detrás de sus cortinas. Lily había estado triste desde que había comenzado el semestre. Sally-Anne había sido su mejor amiga, y parecía algo perdida sin ella.
–Sí, estamos bien, Lily. Hermione tuvo una pesadilla –dijo Parvati.
–Oh, lo siento, Hermione. ¿Quieres...hablar de eso?
–Pues, no hay mucho que decir… –comenzó, pero les contó de todos modos. Con su apoyo, se estaba sintiendo mejor y se sorprendió cuando logró regresar a dormir.
La historia completa del despido de Dumbledore (o por lo menos lo que se supone que podían saber las personas) llegó al Diario El Profeta al día siguiente, junto a la noticia de que el Consejo había tomado la acción inusual de supervisar la seguridad de la escuela directamente. El Ministro Fudge dio el pusilánime paso de declarar su desaprobación, pero Amos Diggory parecía tener la personalidad lo suficiente fuerte para tranquilizar a las personas.
–¿Pero quién es el líder del Consejo? –se recordaron los Gryffindor los unos a los otros. La mayoría tenían la idea de que Draco Malfoy estaba en contacto con el heredero de Slytherin y no confiaban en nada de lo que el Consejo hacía con Lucius Malfoy al mando.
Draco se paseaba por la escuela como si fuera el dueño. La mayoría de los estudiantes le tenían miedo ya que sabían muy bien que podía meterlos en muchos más problemas de lo normal, con o sin heredero de Slytherin, sin mencionar que su padre había logrado su sueño de correr a Dumbledore de Hogwarts. Para estar seguro, tenía cuidado de no decir mucho enfrente de los maestros o cualquiera de los Gryffindor, pero los rumores en la escuela corrían más rápido con toda la tensión en el aire.
–Mi padre siempre dijo que Dumbledore era el peor director que esta escuela ha tenido –se reportó que había dicho–. Quizás ahora obtendremos a alguien decente. Claro, mi padre ha dicho por años que Hogwarts debería de ser más selectivo con quien acepta. Quiero decir, miren a Durmstrang. No aceptan hijos de muggles y les va muy bien. Estaríamos mejor con estándares de admisión más estrictos. –Algunas personas tuvieron el valor de mencionar enfrente de él que Beauxbatons aceptaba a todos los hijos de muggles que Durmstrang rechazaba y también le iba bien.
En todo esto, la noticia de que Hagrid había sido arrestado para ser "interrogado" pasó desapercibida (la profesora McGonagall había contratado a una mujer llamada Wilhelmina Grubbly-Plank para actuar como guardabosques sustituta). Harry y Hermione sinceramente esperaban que el rumor de que había sido llevado directamente a Azkaban era falso, pero ambos tenían el mal presentimiento de que no lo era. Cuando esto terminara, Fudge en verdad lo pagaría, especialmente ya que estaba intentando usarlo como su punto principal.
–Hagrid admitió que la criatura que estaba criando era una acromántula –dijo Hermione a todos los que estaban dispuestos a escucharla–. Es información pública que hay una colonia en el bosque prohibido. Pero las acromántulas no pueden petrificar a las personas.
–Sí, no es justo –respondió Neville mientras los tres estudiaban en la biblioteca con un renuente Ron–. Sólo quisiera saber qué lo está haciendo.
–Ajá –dijo Harry en acuerdo–. Oye, Mione, todos saben que Slytherin era el tipo de las serpientes. Quizás tiene una gorgona ahí abajo.
–¿Una gorgona? –dijo Hermione con interés–. Yo… no lo creo. La leyenda muggle de las gorgonas está bastante errónea. Las gorgonas en realidad eran brujas muy poderosas con preferencia por transformaciones de humanos… aunque… si Slytherin creó algo que pudiera imitar sus hechizos...
–Sí, eso sería malo –dijo Harry en acuerdo.
–Sí… aunque dudo que lo haya hecho. He leído Nuestros hermanos mágicos de principio a fin y no he visto nada sobre alguna criatura con inteligencia que pueda vivir por mil años y lanzar hechizos.
–Pues… quizás no –admitió Harry–. Pero aún así...
–No. Estoy con Dumbledore en esto –dijo ella–. Digo que es un artefacto, o quizás una criatura muy desconocida.
–Sí, pero eso ya es malo –respondió con pesimismo.
–Cierto… Bueno, podría ser peor.
–¿Peor? –dijeron Neville y Ron nerviosos.
–¿Cómo? –preguntó Harry.
–Podrían ser daleks –dijo ella con una sonrisa.
Harry tembló con tanta fuerza que soltó algo de magia, y todo el pergamino sobre la mesa tembló.
–Ni siquiera lo digas en broma. Voy a tener pesadillas ahora.
–Eh, ¿qué son los daleks? –preguntó Ron con miedo, preguntándose que sería tan aterrador para darle pesadillas a Harry Potter.
–Una historia de terror muggle –dijo de manera cortante–. No quieres saberlo.
Pero dejando de lado las bromas, la escuela entera no estaba más cerca de resolver el misterio de lo que habían estado al comienzo, y a cierto grupo en Slytherin les encantaba. Theo Nott, predeciblemente, no era tan discreto como Draco Malfoy y habló abiertamente.
–Lo que sería muy agradable sería si el nuevo directo no quisiera que la cámara de los secretos cerrara, ¿eh, Draco? Entonces resolveríamos el problema de un solo golpe.
–Vamos, Theo, sabes que mi padre no toleraría eso –dijo Malfoy de manera honesta–. Sería agradable si pudiéramos hablar con el heredero y trabajar juntos para cambiar la regla de asistencia, pero la cámara no es el tipo de cosa que debería permanecer abierto. Si esta escuela hiciera las cosas bien, el heredero no necesitaría trabajar en las sombras de este modo.
Obviamente, el ambiente en la escuela era más oscuro que nunca. La mayoría de los estudiantes hijos de muggles en especial no querían salir de sus dormitorios excepto para comer e ir a clase, e incluso la biblioteca estaba más vacía de lo normal. Que Lydia Stewart había sido petrificada mientras usaba su amuleto nuevo probaba de una vez por todas que la multitud de amuletos de protección eran inútiles (aunque Finn McLaggen aún parecía estar ganando dinero de otro contrabando), llevando a las personas a paranoia ya que no veían manera posible de protegerse.
La tensión casi se salió de control camino a la cena ese día. Con todo el miedo en el aire y todos los estudiantes prácticamente moviéndose juntos y no dejando un momento de privacidad, todos estaban bajo más presión de lo normal, y cuando los Gryffindor se encontraron con los Slytherin en el gran comedor, la tensión parecía querer explotar.
–Granger –la llamó Theo Nott–. Escuché que el heredero casi te alcanzó también. ¿O le pediste a tu hermano que fuera por alguien más en tu lugar?
–¡Suficiente, Nott! –gritó Harry. Sacó su varita y se lanzó contra el niño, pero Hermione lo tomó del brazo y lo jaló de vuelta.
–Harry, no –siseó ella.
–¿Es eso, Potter? –dijo Nott, recordando la declaración de Harry sobre la protección de su casa y hablando con más cuidado de lo normal–. ¿Tienes compasión por los hijos de muggles si son familia?
–¡Dije que te calles! ¿Quieres pelear? –Harry intentó liberarse del agarre de Hermione, pero ella lo sostuvo con firmeza.
–Harry, no puedes –rogó ella.
–Escuchaste lo que dijo.
–Sí, ¿pero recuerdas el Código de Honor? No es técnicamente una amenaza, y no es técnicamente un insulto.
–No me importa. Es lo que quiere decir.
–Debes tener cuidado con las cosas siendo tan volátiles. Además, tú sabes lo que mamá y papá dirán si te metes en un duelo de honor. Déjalo ir.
Harry apretó sus puños con fuerza, pero detuvo su intento de hacer algo contra Nott. Aún así, respondió.
–Espero que no tengas algo que ver con el verdadero heredero, Nott. No dejaré que nadie salga libre si se mete con Hermione.
–¡Harry! –siseó Hermione.
–¿Es una amenaza, Potter? –preguntó Nott.
–No si no tienes nada que esconder.
Nott lo miró con molestia.
–Mejor cuida lo que dices, Potter. No quieres meterte en problemas, ¿o sí?
–Lo que quiero es que nadie moleste a mi hermana... tú, el heredero, o tú, Malfoy. Estoy cansado de que gente se la pase...
–A los dos –interrumpió Hermione.
–...molestándonos sólo por nuestros padres. No me ven burlándome de ustedes por lo cercanos que son sus padres. Así que compórtense.
–Harry… –lo regañó Hermione. Nott se enfureció.
–Mis padres son primos en cuarto grado.
–Ves, el hecho de que sabes eso...
–Sólo porque soy un mago respetable...
–Chicos, chicos, ¿hay problemas aquí? –El argumento fue interrumpido por una voz suave perteneciente a un mago con cabello rubio perfectamente arreglado y una sonrisa impecable.
Harry y Nott de inmediato se separaron ya que se habían acercado bastante.
–Sólo quería asegurarme de que conocemos nuestras posturas, profesor –dijo Nott con una sonrisa–. Aunque si necesitamos de moderación formal, estoy seguro de que será la primera persona a quien el Potter se lo pedirá.
Harry miró a Nott con molestia, pero se forzó a tranquilizarse.
–No tenemos ningún problema aquí, profesor. Sólo intercambiamos opiniones.
–Me alegra escucharlo –dijo Lockhart con una sonrisa–. No queremos problemas entre los estudiantes, especialmente en estos tiempos. Ahora, ¿por qué no van a cenar? No es bueno que estudiantes se estén paseando estos días.
Malfoy y Nott se apresuraron al gran comedor, pero Lockhart sostuvo a Harry y Hermione por un momento.
–Harry, Harry, Harry –dijo Lockhart con su particular tono condescendiente–. Necesitas tener cuidado con este tipo de asuntos políticos. Estoy seguro de que es difícil. Tienes que actuar dos papeles, el héroe y el legislador. Debe de ser un gran peso. Sólo puedo imaginarme como es. Pero necesitas cuidar tu imagen. Una cosa es ser un héroe, pero si empujas con mucha facilidad, puedes parecer un buscapleitos, y no quieres eso. Ahora, si quieres un consejo...
–Profesor –lo interrumpió Harry entre dientes–, ya tengo bastantes personas en mi familia que me ayudan con la política. No necesito su ayuda. Mi preocupación aquí es mantener a mi hermana a salvo del heredero de Slytherin, y probablemente a mi también, así que a menos que tenga algún consejo sobre eso con sus muchos años de experiencia, creo que esto es todo… profesor.
–No te preocupes, Harry –dijo Lockhart con confianza–. No creo que el heredero pase las nuevas medidas de seguridad, y si lo hace, estaré listo para él.
–¿Como estuvo listo las últimas cuatro veces, profesor? –soltó Harry.
–Bueno, eso fue… muy mala suerte, sí… nadie lo lamenta más que yo… –el profesor de Defensa dijo con incomodidad.
–Profesor, en Una vuelta con los espíritus malignos, aún si acepto que es posible atrapar a un espíritu en un colador de té, en verdad no veo como pudo luchar contra infestaciones en tres países diferentes en tres días.
–Pues, eh, am… ¿sabes qué? Lo que esta escuela necesita es un incremento en la moral –Lockhart cambió el tema–. Tendré que pensar en algo. Quizás el próximo mes. Ahora, ustedes dos continúen y no se preocupen. No hay nada que temer conmigo en el caso. –Se dio la vuelta y se apresuró a irse.
–Idiota –dijo Harry.
–Harry, no deberías hablar de un maestro de ese modo –dijo Hermione.
–¿Por qué no? Es cierto.
–Sí, pero no deberías decirlo. Deberías de escribirlo en una amable carta al editor aunque con palabras directas.
–Ah, ese viejo truco.
Entraron al gran comedor, sin notar a la temblorosa niña de cabello rojo siguiéndolos a distancia.
Querida Gabbie:
Gracias por tu carta más reciente. Estamos seguros aquí ahora, pero tienes razón. Cada vez es más atemorizante. Pensamos que el heredero intentó atacar a Hermione hace unas noches, pero falló. Otros dos hijos de muggles fueron petrificados en su lugar. Los maestros cancelaron el quidditch y la mayoría de los clubs y no nos dejan salir mucho para mantenernos a salvo, y el Consejo despidió a Dumbledore porque creen que ellos pueden hacer mejor las cosas, aunque muchas personas están preocupadas de que no podrán.
Estamos haciendo lo que podemos para mantenernos a salvo, pero es difícil ya que no sabemos quien lo esta haciendo o como. En verdad esperamos que alguien pueda descubrirlo pronto, pero ninguno de los maestros ha tenido suerte. No creemos que Hagrid haya sido culpable. Hablamos con él justo antes de que fuera arrestado, y creemos que fue inculpado. No estamos seguros de dónde está ahora.
Hemos considerado atender Beauxbatons antes, y si no pueden resolver el problema con el heredero antes de que acabe el año, probablemente lo hagamos. No creemos poder aguantar otro año de esto. Eso es si la escuela permanece abierta. Nadie sabe lo que ocurrirá si tienen que cerrar el castillo. No hay muchos lugares en Gran Bretaña que sean tan seguros como una escuela de magia lo debe de ser.
Esperamos que te la estés pasando bien en Francia. Estamos seguros de que es mejor que aquí.
Tus amigos,
Harry y Hermione
Gabrielle Delacour sollozó mientras su madre traducía la carta de sus amigos por correspondencia. Las últimas noticias de Gran Bretaña eran malas. Los ataques contra los hijos de muggles continuaban, y la acción de suspender a Dumbledore de Hogwarts era visto por muchos como un acto desesperado. La reacción internacional fue variada, pero negativa en general. Los estadounidenses en particular enviaron una carta oficial al Ministerio Británico sugiriendo que cerraran la escuela. Sin embargo, otros países, en especial Rusia, dijeron que era vital que la educación continuara. Escandinavia, el hogar de Durmstrang, con sus ideas conservativas sugirió que cambiar la regla de admisión de Hogwarts era algo que deberían de cambiar, aún sí (oficialmente) no estaban de acuerdo con las acciones del heredero. También, un gran número de expertos habían enviado teorías sobre que podría estar causando las petrificaciones, pero eran tan diferentes como las que los expertos británicos habían pensado y no eran más útiles.
Pero Gabbie no estaba interesada en nada de eso. Ella sólo esperaba que sus amigos sobrevivieran hasta el verano. Con Hermione siendo hija de muggles y Harry siendo Harry Potter, claramente era muy peligroso para ellos y quería poder verlos de nuevo.
Las semanas pasaron sin más ataques, pero nadie bajó su guardia aún. Nadie sabía si no se habían repetido por las nuevas medidas de seguridad, por el arresto de Hagrid, porque era normal para el heredero esperar un mes entre ataques. Para mediados de febrero, algunos comenzaron a relajarse, mientras que otros comenzaron a ser más paranoicos, diciendo que otro ataque llegaría pronto. Harry Potter estaba entre esos últimos.
–No se si será ahora –dijo–. El heredero quizás decida no actuar, pero se que Harry no lo hizo, y eso quiere decir que esto no ha terminado.
El ambiente en el castillo era deprimente. Dumbledore fuera sólo fue el comienzo. Sin quidditch, pocos clubs, y sin permiso de salir después de la cena, la escuela estaba más desolada y aburrida de lo normal. Incluso Peeves se estaba deprimiendo con las pocas oportunidades de embromar a los estudiantes, y se consolaba a sí mismo molestando a los fantasmas (excepto al Barón Sanguinario, por supuesto).
El club de duelo era uno de esos clubs que fue cancelado por completo. Muchos estudiantes querían mantenerlo para aprender a defenderse, pero la profesora McGonagall no lo permitió.
–Con todos los hechizos volando por todos lados, sería muy fácil que alguien lanzara una maldición sin ser notado.
Al mismo tiempo, los estudiantes de TIMOs y EXTASIS estaban intranquilos. El tiempo en la biblioteca había sido reducido considerablemente con las nuevas restricciones. Eventualmente, McGonagall anunció que el toque de queda después de la cena sería eliminado, pero sólo con acceso limitado en el castillo para ir y venir de la biblioteca, y los pasillos serían monitoreados. La escuela continuaría sus operaciones, apenas.
Y entonces llegó el día de San Valentín.
Nadie estaba seguro de como el profesor Lockhart había convencido a McGonagall de aceptar su "dosis de moral" con la seguridad en su estado actual. La teoría más popular era que no lo había hecho, pero después logró convencerla de que lo había hecho. Como era domingo (y porque era día de San Valentín… recordó las notas que había recibido el año anterior), Harry había considerado quedarse en cama, pero Hermione lo obligó a bajar las escaleras, diciéndole que no podía estar deprimido todo el tiempo. Cuando llegaron al gran comedor, Harry lanzó una mirada antes de arrepentirse.
–No, no lo haré. Me voy a la cama. –Se dio la vuelta para irse, pero Hermione lo jaló dentro del comedor por la muñeca.
–Oh, vamos, valiente Gryffindor –dijo ella, y soltó una risita.
Lockhart ciertamente no lucía como un gran cazador de criaturas oscuras en persona, pero sí parecía tener el don para la decoración. Rosas rosas se elevaban por las paredes del gran comedor hasta llegar al cielo azul en el techo, desde donde confeti con forma de corazón caía… sobre el desayuno de las personas. Don para la decoración… no sentido común.
Lockhart se encontraba de pie enfrente de la mesa principal con una túnica dolorosamente rosa, brillando, como siempre, y parecía ser el único maestro feliz por el desastre.
–¡Feliz día de San Valentín! –dijo dirigiéndose al gran comedor–. Y gracias a las cuarenta y cinco personas que me enviaron tarjetas. –Harry lanzó una mirada interrogante a Hermione, y ella frenéticamente sacudió la cabeza en negación–. Espero que a todos les guste la primera parte de mi pequeña sorpresa, pero lo mejor está por venir. Ahora, con la situación de seguridad actual no pude traer ayuda externa como lo había planeado en un principio, así que tuve que improvisar un poco...
Lockhart aplaudió dos veces, y las puertas del gran comedor se abrieron, revelando a doce elfos domésticos de las cocinas, pero no lucían como elfos domésticos ordinarios. Sus toallas de té habían sido encantadas con un color rosa pálido, y cada uno usaba una peluca dorada y cargaba un arpa y varias cartas.
–Mis amistosos cupidos mensajeros, quienes entregarán sus cartas y tarjetas de San Valentín en persona durante el día –sonrió Lockhart.
Era bueno que era domingo porque los elfos cupido entrando y saliendo de las aulas todo el día hubiera sido bastante distrayente. Como tal, los elfos domésticos estuvieron siguiendo a las personas todo el día, así que nadie podía escapar, incluso en los dormitorios. Hermione pensaba que era adorable, pero no tenía a un elfo admirador siguiéndola.
–¡Harry Potter, señor! ¡Nellie tiene un mensaje para usted!
Harry quería escapar, pero por mala suerte, Nellie logró acorralarlo en el patio, donde muchos estudiantes estaban relajándose, incluyendo a Draco Malfoy y sus secuaces, y la mayoría de los Weasley. Intentó escapar, pero no lo logró.
–De acuerdo, Nellie, dame la carta –dijo.
–Oh no, Harry Potter, señor. Es un mensaje cantado.
Harry palideció. La mitad de los presentes se rieron de él.
Nellie comenzó a cantar:
–Sus ojos son tan verdes como los de un sapo en escabeche,
Su pelo negro como una pizarra cuando anochece.
Quisiera que fuera mío porque es glorioso,
El héroe que venció al señor tenebroso.
La multitud se soltó a carcajadas y Harry se sonrojó más que la túnica de Lockhart. Apenas y logró controlarse para cuestionar la rima de escabeche y anochece. Sin embargo, ante el sonido de las risas, notó que otro rostro se había sonrojado: Ginny Weasley. Sus ojos se encontraron, y ella desapareció en un flash.
Genial, pensó Harry. Actúa más obsesionada que el año pasado.
–Señorita Granger, Nellie tiene un mensaje para usted también –chilló la elfina.
–¿E...En verdad? –chilló Hermione nerviosa.
–Sí, señorita, pero es una carta, señorita. –Le entregó el sobre.
–Eh, gracias, Nellie. –Respiró con alivió y lo guardó con rapidez–. Lo leeré con mucho cuidado… en privado.
La multitud comenzó a alejarse, pero entonces, alguien más se acercó a Hermione… un chico con cabello castaño rizado.
–Hola prima –dijo Sullivan Fawley en voz baja.
Ella dio un leve salto.
–Oh, hola, Sullivan. –Harry y Hermione no habían interactuado mucho con el primo segundo de Hermione por parte de su madre, pero siempre se aseguraban de intercambiar tarjetas en cada día feriado.
–Quería darte esto directamente –dijo Sullivan, entregándole una carta–. Ya que es una nota de familia, no me pareció correcto enviarla con un cupido.
–Oh, cierto. Estaba pensando lo mismo –dijo Hermione, incluso cuando su mente corría a toda prisa. Si él no envió la nota con Nellie, ¿quién fue?–. Toma, tengo una para ti también. –Buscó en su bolso y entregó otra nota a su primo–. Saluda a tus padres de nuestra parte.
–Por supuesto...
–Vaya, ¿no es enternecedor? –Los tres se dieron la vuelta para ver la figura de cabello oscuro y áspero de Theodore Nott sonriéndoles–. ¿Intentando cambiar a tu "hermano" mestizo por un sangre pura, Granger?
Harry comenzó a moverse hacia Nott, pero después de tantas veces Hermione colocó su mano enfrente de él sin pensarlo.
–Es familia –informó al Slytherin.
–Si yo fuera él, no revelaría al mundo que soy pariente de una sa… hija de muggles –se detuvo–. Especialmente considerando que el heredero ha estado persiguiendo a los de su casa. Oh, espera, Potter es el heredero, ¿no es así?
Harry se liberó y sacó su varita ante el medio insulto, pero para su sorpresa y la de Hermione, Sullivan se colocó enfrente de él antes de hablar.
–Nott, en verdad deberías cerrar la boca. Sólo estás molestando a todos, y si estás tan seguro de que Harry es el heredero de Slytherin, ¿por qué lo estás jodiendo tanto?
–¡Ese vocabulario! –lo regañó Hermione de manera automática.
Una mirada incierta atravesó el rostro de Nott por una fracción de segundo. ¿Acaso no estaba seguro?
–No tengo miedo de Harry, incluso si es un hablante de parsel –continuó Sullivan–. Quizás tú deberías de tenerlo.
Harry sonrió en dirección a Nott.
–¡Haashee seeheth! –exclamó.
Los ojos de Nott se abrieron como platos y comenzó a dar un paso atrás. No le importó lo que había dicho Draco. No quería estar cerca para ver lo que ocurría después. Salió corriendo del patio, pasando por Ginny Weasley, quien había estado viendo todo desde detrás de un pilar. Ella dio un grito y también huyó al verlo pasar.
–¡Harry! –lo regañó Hermione–. ¿Y si el heredero va tras él para intentar culparte?
–¿Después de haber ido tras de ti? –dijo Harry sin darle importancia–. Creo que ya no está interesada en eso. Bueno, ¿de dónde salió eso, Sullivan? Se que los Hufflepuff han actuado más amables las últimas semanas, pero vaya, ¿enfrentarte a Theo Nott?
–Oye, en Hufflepuff defendemos a nuestros amigos y familia. Oh, y lo que ocurrió fue que hace unas semanas Cedric Diggory dio un gran discurso y dijo a todos que no hay manera de que tú fueras el heredero porque hubieras ido tras Nott y Malfoy hace años. Todos lo escucharon porque su papá está a cargo de la seguridad ahora.
–Vaya, bueno, gracias. El tonto ha estado intentando provocarme por meses. Uno de estos días quizás tendré que patearle el trasero para callarlo.
–No harás nada por el estilo, Harry James Potter –dijo Hermione–. Ya tenemos suficientes problemas.
–De acuerdo –dijo Harry y caminaron de regreso al castillo–. Oye, ¿por qué no miras de quién es esa tarjeta?
Hermione se sonrojó y sacó el sobre.
–Tampoco vas a hechizar a quien sea.
–De acuerdo, pero me reservo el derecho de hablar con él.
–Vamos, Harry, tienes doce y yo trece. Desde cuando eres un hermano tan sobreprotector.
–Desde siempre. Y especialmente con el heredero de Slytherin tras de ti.
–No lo sabemos con seguridad… Oh, es de Neville –exclamó cuando vio la firma.
–¿Neville? –dijo Harry con incredulidad–. ¿Qué dijo?
–Es una nota de un amigo, Harry. Nada especial. No tienes que hablar con él. Necesita obtener más confianza en sí mismo de todos modos. Además, ¿cuántas tarjetas recibiste tú? ¿Y de jóvenes mayores también?
–Ya, ya. Sólo bromeaba –dijo Harry con rapidez. Caminaron en silencio por un tiempo, pero entonces Hermione se detuvo de golpe.
–¡Harry!
Harry se tensó y se dio la vuelta, sacando su varita.
–¿Qué?
–¡Acabas de hablar parsel! ¡A voluntad!
Harry guardó su varita y sonrió a su hermana.
–Finalmente lo notaste.
–Pero pensé que no podías hacer eso.
–He estado practicando.
–Pensé que no querías hacer eso.
–Bueno, fue tu idea… como alguien dijo, "Voldemort era hablante de parsel. ¿Y si intenta atacarte con una serpiente gigante?"
Hermione estaba sin palabras, pero finalmente salió de su asombro.
–Así que sí escuchas.
–Siempre lo hago. ¿Sabes qué? Vamos a buscar a Luna. Probablemente se siente sola el día de San Valentín. Además, podemos hacer ese estudio lingüístico del que ambas estaban hablando. Si las personas van a llamarme el heredero de Slytherin de todos modo, por lo menos debería de usarlo.
–¿En serio? ¿Quién eres y qué hiciste con mi hermano? –dijo Hermione. Harry sólo se rió.
