Capítulo 44: Deseo

Hermione se encontraba sentada a mi lado. Ya no la veía con esos vestidos, porque no le quedaban nada bien sin esa melena. Ladeé la cabeza mientras nuestros maridos tomaban unas copas de alcohol. Ron se veía feliz al igual que mi marido, que nos miraba de manera furtiva y yo le sonreía.

Hermione se encontraba sentada a mi lado y ambas hablábamos animadamente de nuestras cosas. Ella me miraba interesada, y yo prefería apartar la mirada. Tragué saliva un instante mientras Ron se sentaba un poco en la mesa del comedor que daba para el salón

Entonces hubo un instante que no me gustó para nada. Harry miraba al cuadro del comedor, debido a que nos encontrábamos en casa de mi hermano, cuando Hermione dejó la copa de champán y me dirigió una mirada intensa, de manera permanente. Me observaba de manera que no le importaba que los demás se percatasen y no pude evitar dirigirla una mirada que acompañaba a la suya

Sus ojos, castaños y profundos, mostraban ese brillo especial de cuando nos mirábamos y eso me hacía suspirar. Sin embargo, no podía permitirme mostrar esa debilidad que sentía y aparté mi mirada un poco para estremecerme. Mi hermano nos observaba curioso, con la copa en la mano mientras Harry le hablaba. Me quedé callada mientras Hermione se colocaba mejor los pendientes que llevaba. Entonces se levantó, rompiendo ese intercalo de miradas entre los tres, ella mirándome a mí, yo mirándole a él, y él a ambas. Observé fascinada a la mujer que dirigió una mirada divertida a su marido

-Cariño, sé que somos preciosas, pero tampoco es para tanto

Una sonrisa divertida apareció en el rostro de mi hermano, que se levantó mientras Harry, con esa postura suya, se giraba para mirarnos a los tres y acabar con una sonrisa en el rostro. Sus ojos verdes brillaron, y sentí la locura que era amarla a ella sin poder demostrarlo tan siquiera

-¿Nos vamos, Ron?

-¿A dónde os marcháis?-Preguntó Hermione, sentándose en el brazo del sofá

-A hablar con Draco sobre unos asuntos…No creo que tardemos, así que podremos salir a dar una vuelta…

Asentí ante ese mero hecho mientras Ron se acercaba a besar a mi amiga con ternura. Ella le correspondió al beso, y después le dedicó una de sus hermosas sonrisas. Se acariciaron las manos unos instantes, sobre todo esos anillos de color dorado. Tragué saliva ante esa escena mientras mi marido rodeaba el sofá, para agacharse a mi lado y dirigirme una de esas miradas, con esos ojos verdes intensos

-Harry…

-Te dejo en buenas manos-Dirigió una mirada furtiva a Hermione-Te quiero, Ginny. ¿Lo sabes?

Esa pregunta me dejó sin respiración tan siquiera. Sentí como sus labios fogosos, e intensos, se posaban sobre los míos. Mi mano se colocó en su mejilla para que así no cayera su rostro ante el cansancio. Al principio fue un roce, después pedía mucho más que eso. Una necesidad podía con él y antes de que me diese cuenta, su lengua acariciaba la mía de manera tímida y cohibida

-Harry…Eso para la noche, por favor

Ambos nos apartamos un tanto perturbados ante el comentario de mi hermano. Harry se colocó mejor la prenda y se dirigió a este para así marcharse ambos. Hermione y yo les miramos, y salieron por la puerta con dos sonrisas dibujadas en sus rostros. Nos miramos cómplices y nos acomodamos un poco mejor en los respectivos sofás. La miraba enamorada, y ella me miraba pensativa, como sabía hacerlo,

De vez en cuando, esquivaba mi mirada con tal de no ruborizarse ante la fijeza de mis pupilas. Sin embargo, mi corazón seguía latiendo con cierta velocidad, y el de ella acompañaba al mío en esa marcha en la cual todo lo demás poco importaba. Solo eran nuestras miradas, que cuando se conectaban en esa unión, parecía que estábamos a punto de quemarnos

-¿Quieres escuchar algo de música?-Su tono denotaba sus ganas, y es que, había salido de su ensimismamiento para realizar esa cuestión

-Me duele un poco, la verdad…Así que preferiría que…

-Espera, déjame que te ayude

Su tono de voz era dulce y suave, como siempre. Se levantó del butacón en el que se encontraba y con cierta ligereza, se sentó a mi lado con una sonrisa furtiva atravesando su rostro. Esta desapareció, pero yo sabía que había hecho ese gesto, y en parte me encandiló, como siempre hacía conmigo

Se acercó un poco más a mí, de una manera un tanto desconcertante. Colocó sus manos sobre mi cabello para colocarlo, y después, sus dedos en mi cabeza, en la zona cercana de la frente para comenzar así con un masaje bastante relajante. Comenzó solamente con dos dedos para pasar así a los cinco, masajeando la sien con movimientos circulares, lentos y silenciosos

Sonreí, sintiendo como la locura me embriagaba y como el deseo comenzaba a florecer en mí. Era un regalo caído del cielo sentirla tan cerca de una manera inocente, sin pretensión alguna que echarme una mano amiga. Pero sabía perfectamente que donde hubo fuego, cenizas quedan. Y es que me estremecí al sentir su respiración cerca de mi nuca. Mis ojos continuaban cerrados, pero mi cuerpo reaccionaba estremeciéndose

Sin embargo, me asusté al sentir como mis pechos actuaban ante esas muestras algo provocativas ahora. Y es que reaccionaron de tal manera que se colocaron erectos, y el sofoco vino a mí. Me quedé seca, esperando a que terminase, pero ella continuaba y yo en parte deseaba que eso acabase, para terminar con esta tortura tan sabrosa a la vez. Nunca me había sentido así con Harry, pese a todas las noches de pasión en nuestra casa, sucumbiendo al amor de marido y mujer…

Pero ella continuaba, de esa manera que sabía. Porque Hermione era mi tentación, era ese juego en el que podía llegar a caer si continuábamos así. Entonces, para mi sorpresa, se detuvo, posando sus manos en mis hombros, acariciándolos de manera suave y sutil. Giré un poco mi rostro para observarla de reojo, esperando a que dijera algo. Pero no hablaba. Simplemente me observaba atentamente, con esas pupilas marrones que de alguna manera me enamoraban. Tragué saliva para así girarme por completo y quedarnos de frente. Se mostraba seria y yo parecía encontrarme igual que ella

-¿Estás mejor…?

Ese tono de voz dejaba entre ver un doble sentido en la pregunta. La miré suspicaz, y ante ello sonrió de manera que no pude evitar hacer yo lo mismo. Porque Hermione, de alguna manera u otra, sabía romper todos los esquemas míos, y el de todos los demás. Su proximidad, me percaté de que era mayor de lo normal. Podía sentir su muslo rozando el mío, de una manera que me sobresaltó, y eso hizo que ella acariciase mi brazo desnudo, con suavidad, con ligereza…Pero ante todo, con cierta sensualidad propia en mi amiga. No, no solamente mi amiga…Mi cuñada. Me dedicó una sonrisa un tanto misteriosa mientras se iba acercando peligrosamente, como si en cualquier momento el cazador estuviese a punto de cazar a la presa, de lanzarse sobre ella

Cada vez más cerca, cada segundo que pasaba mi corazón se aceleraba, y yo no me apartaba de su lado. Necesitaba aspirar un poco de esa respiración suya, sentirla cerca de mí y saber que pese a todo, se olvidaría en un simple recuerdo. Un poco más, solamente eso y…Sus labios volvieron a rozar, después de tanto tiempo, los míos. De manera suave, solamente, porque era un roce que duraba, y que no quería que terminase. Cerré los ojos al sentirla sobre mí, acariciando mi boca con la suya. Sus labios se entre abren y no puedo evitarlo. Los míos, por primera vez, se dejan guiar para dar paso a la locura de su sabor, de su lengua recorriendo el interior de mi cavidad

Con lentitud, con ternura, se desliza su lengua sobre la mía, y sus manos estrechan mis hombros para que yo no me aparte. Me derrito con ella, y en ese instante, dejo que el amor y la ternura sea la protagonista, quien lleve la voz cantante. Porque desde hacía mucho tiempo que necesitaba el amor de Hermione para que, de alguna manera u otra, no me perdiera en la locura que era no poder amarla por orden de mi cordura. Sus uñas se clavan en mi brazo, pero no me importa…No me importa por el mero hecho de que solo su boca me reclama, solo eso…Y el dolor es ajeno a todo lo que siento. Ahora solo me importa ella…Ella y nada más

Adelanto del próximo capítulo:

(...)

El beso continuaba con fuerza. Hermione mordía el labio de la pelirroja con cierta necesidad, a sabiendas de que ese sería su última muestra de cariño. Sin embargo, pese a todo, surgieron tantas veces en las cuales se prometían que sería la última vez que no estaban seguras de si eso sucedería así. Sin embargo, los labios de la pelirroja parecían querer atravesar esa dulce barrera, por lo que se movían de manera acelerada, que produjo un gran gusto en la castaña

Esta, con movimientos lentos, recorría la espalda de su cuñada, acariciando de vez en cuando esa larga melena que tanto la encandilaba. Un gemido se escapó de su boca, acallada por la locura de ese instante de la otra. Una pérdida en el placer que quizás tuviese sus consecuencias. Una culpa de moral, puede que un odio por parte de Ginny hacia sí misma…Pero en ese instante, solamente ese instante, poco importaba aquello que pudiese pasar después. Solamente era el recorrer de los dedos de ella por esa zona tan excitante. Y es que Ginny mueve su rostro para continuar con ese beso, colocando sus manos en el rostro de la otra

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