.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Desde un comienzo… todo se sumió en un profundo y agobiante silencio.
.
.
.
.
Era una época diferente a la antes relatada bajo la perspectiva de la familia Kurogane, así como también la propia energía que irradiaba el nuevo ambiente que lo reemplazaba. Todo se encontraba oculto bajo una esencia gris y deprimente, el silencio era una parte sustancial de aquel sector, a la par que un cielo nublado evitaba que cualquier mera pizca de alegría pudiera ser otorgada por el brillo del sol.
Y menos para ella… incluso de haber existido algo bello a su alrededor, bajo su perspectiva, todo se encontraba sumido bajo una constante y lúgubre tensión.
Un pequeño rostro fue lo primero en dejarse ver… sus pálidas mejillas, su largo y cuidado cabello rubio bajando hasta su cintura, su ropa bien cuidada y de calidad indiscutible, denotaban la clase social en la que aquella niña, de no más de unos seis años, era parte.
Esta únicamente se encontraba de pie y con sus manos en su espalda, a la par que la misma permanecía inerte conforme una mujer de unos cuarenta años, con piel y cabello descuidado, con delantal puesto y cargando dos bebés sobre cangureras en su torso y espalda, únicamente se encontraba gritándole un sinfín de insultos y garabatos.
—¡Puta niña malcriada! —Aquellas palabras, seguidas con una estruendosa cachetada dada hacia aquella pequeña niña, fue lo siguiente en escucharse, a la par que el rostro de aquella pequeña no parecía reaccionar más que con la propia inexpresividad de su rostro, junto además con el enrojecer de su mejilla ante el golpe—¡Te dije que guardaras tus malditos juguetes! —La mujer únicamente agarró el cabello de la niña, para después arrojarla contra el suelo hacia donde dos pequeños peluches que la misma estaba usando, se encontraban.
El llanto de los bebés que cargaba no tardó en emerger ante tales gritos, y con ello el de los demás niños más pequeños también despertó; aquello no hacía más que colapsar en su propia ira a aquella cuidadora, al mismo tiempo que su ira hacia aquella niña, naciente de su propia envidia hacia el estado socioeconómico de esta en comparación con la suya, junto además con la propia frustración de su propio trabajo la cual no tardó en hacerla colapsar, no hacía más que aumentar.
A pesar de ser uno de los mejores jardines… estaba claro el que no recibía alguna clase de queja o demanda por parte de los padres de aquellas niñas y niños maltratados tanto físicamente como psicológicamente, debido a que dichos padres, bajo sus largas horas de trabajo, y en vista de llegar incluso a contratar a otras personas que se encargaran del transporte de aquellos pequeños desde su hogar hasta el susodicho jardín, únicamente hacían denotar hacia los cuidadores junto con los propios jefes de aquellas jardinerías, el claro desinterés presente en aquellos adultos, lo cual no tardó en ser corroborado conforme los años otorgaron aquella "confianza" por parte de los "profesionales" para abusar de su poder y la "ignorancia" de sus padres, con tal de conseguir desahogar en sus hijos su frustración y envidia.
Uno esperaría lágrimas, muecas, alguna muestra de dolor o impotencia; sin embargo, aquello había dejado de existir en el rostro de aquella rubia niña; su cara permanecía inexpresiva y solitaria, conforme de igual manera obedecía las ordenes que recibía.
Aquel rostro e infantil cuerpo… conforme el tiempo parecía avanzar de manera acelerada y los años de su vida comenzaban a presentarse delante de sí, esta solo mantenía su silencio y frialdad ante lo que experimentaba.
Sus padres ni siquiera pasaban tiempo con ella… a pesar de quizás tener tiempo libre en sus trabajos, estos permanecían más en juntas con sus amigos o en tiempos privados entre ellos dos, antes que prestar atención a su única hija. Su irresponsabilidad no tardó en deformar la infancia de aquella niña… la cual, teniendo todo a su disposición, un estomago lleno, una casa segura en los sectores altos de la capital, sirvientes a su disposición que nunca utilizaba más que para ser llevada hacia su jardín y viceversa, solamente podía seguir manteniendo aquella vacía mirada en su pálido rostro.
Sus padres casi nunca estaban en casa… sus sirvientes ni siquiera hablaban con ella, la niña únicamente se sumía bajo aquella soledad, solo para reflejarse una tenue extrañeza en su rostro luego de que, una noche sin ningún previo aviso, la pequeña niña observara a sus padres hablar con la misma, a la par que no les respondía o reaccionaba de alguna manera, no causando alguna extrañeza por parte de sus padres a pesar de todo ante su pertinente extraña y fría actitud.
Los padres solamente informaban con una sincera sonrisa en sus rostros… ante el "cansancio" de la vida en la capital, estos decidieron optar por una vida más tranquila en un pueblo lejano, ni siquiera consultando la opinión de la pequeña niña antes de tomar aquella decisión y partir hacia aquel lejano lugar.
La niña, ahora con doce años, solamente mantenía su seria y inexpresiva mirada sobre el paisaje que se veía a través de la ventana del auto en el cual se encontraba; sus padres manejaban y conversaban, completamente desconectados de ella, a la par que la misma no mostraba actitudes diferentes a las anteriores narradas.
Los días transcurrieron… conforme aquella familia finalmente se instalaba en su nueva casa la cual, si bien no se podía considerar a la calidad de la de la capital, si que poseía considerables lujos en comparación al resto de las habidas en aquel pueblo.
Aquellos padres, conforme su trabajo finalmente se había vuelto menos "pesado", estos comenzaban, tras doce largos años, en empezar a intentar formar una mayor y cínica relación con aquella niña de rubio cabello, sin embargo, no era extraño el observar como el desinterés y desconexión fue la única reacción pertinente de la pequeña.
Ahora, en vez de ir a jardines particulares, la niña no tardó en comenzar a ir hacia el colegio de aquel pueblo, a la par que la misma iba sola ante la cercanía pertinente, junto además con el obvio desgano de sus padres por no querer tener aquella responsabilidad.
Ella solo caminaba a través de los pasillos, conocía su objetivo, sin embargo, su pálido e inexpresivo rostro solo podía atraer miradas desprevenidas de sus compañeros; sin embargo, la propia actitud de aquella niña solamente causaba el rechazo de igual manera por parte de los demás.
La clase comenzó con normalidad… su presentación no pudo ser más fría y deprimente, a la par que la oscura presencia que la misma niña emitía hacía imposible a los demás el intentar siquiera sociabilizar con ella, conforme esta únicamente se sentó en medio de aquel salón, sin chocar la mirada con nadie, para después mantener su vista puesta en el vacío.
La clase así transcurrió… aquella niña, que nunca había pisado una sala de clase, lentamente comenzaba a propagar aquella oscuridad y frialdad que únicamente con su mera presencia era capaz de sobreponer por sobre el resto de sus compañeros.
El silencio lentamente volvía a consumir el ambiente… la soledad y el abandono que únicamente bajo la perspectiva de aquella niña florecía sin cesar y sin importar el lugar en el que se encontraba, no paraba de seguir apoderándose de su mente.
.
.
.
.
Pero solo para exaltarla por completo en ese "ambiente de soledad y silencio", luego de que su estuche siendo empujado por la cintura de uno de los alumnos que había caminado por su lado, fuera lo siguiente en verse, antes de que el fuerte estruendo de este cayendo sobre el suelo, y repartiendo todos los lápices a su alrededor, hiciera asustar por completo a aquella niña.
No lo soportaba… años siendo golpeada por cualquier nimiedad que se encontrara en el suelo o implicara un desorden, hicieron que aquella traumada niña únicamente se levantara de su asiento de manera abrupta para después agacharse y comenzar a recoger los lápices.
Sus compañeros no entendían… su actitud reflejaba casi estar al borde de la desesperación, la cual se ocultaba bajo su exaltado rostro, a la par que la misma se mantenía en completo silencio.
.
.
Pero solo para girar su rostro hacia su derecha de manera casi titubeante a la par que brusca, luego de que la persona que había pasado a llevar su estuche y, por ende, causado el que este se cayera, comenzara a ponerse de cuclillas a su lado.
.
.
Nuevamente… un mero reflejo nacido por los años en aquellos jardines nuevamente volvía a salir a flote, el pensar que nuevamente recibiría una bofeteada hizo que la chica girara su cara con tal de dejar más "expuesta" su mejilla, sin embargo, esta solamente pudo exaltarse de sobremanera, luego de que aquel pequeño niño simplemente comenzara a tomar algunos de los lápices, para después comenzar a ayudarla a guardarlos en el estuche.
La niña, con mirada incrédula y aún temerosa, únicamente comenzó a girar su rostro hacia aquella persona que se encontraba delante de sí, cometiendo la "insensatez" de observar por primera vez y sin miedo, a una persona directo a los ojos.
Solo para ver como un chico de cabellera café clara y ojos verdosos, la observaba con una simple sonrisa.
—Perdón… no me fijé; aunque por suerte creo que no les pasó nada a tus lápices —Decía con ánimo y normalidad aquel niño, a la par que la chica se había quedado completamente congelada ante aquella energía que transmitía el joven de ojos verdes.
.
.
.
Aquel brillo característico… que ni siquiera se inmutaba ante la oscuridad de su presencia.
.
.
.
—Me llamo Takeshi, por cierto —Dijo sin más el Kurogane, a la par que esbozaba una tranquila sonrisa en su rostro, rompiendo a su vez… el mundo de silencio en el que Kioko, se hallaba presa hasta aquel entonces.
.
.
.
.
Aquellas últimas palabras se repetían una y otra vez en su mente… la escena ahora nuevamente volvía al presente, habiendo pasado un mes aproximadamente tras el comienzo del semestre escolar en el colegio de Hotaru.
Conforme recordaba una y otra vez la primera frase que Takeshi le dijo, una pensativa Kioko se encontraba sola dentro de una cafetería en Hotaru, sentada en una de las tantas mesas que se encontraban en su interior, al mismo tiempo que esta solo observaba con un serio rostro el vaso de café ya vacío delante de sí, conforme de igual manera lo zarandeaba de manera leve con su dedo índice, completamente callada e inexpresiva.
La gente caminaba con normalidad a su alrededor… eran recién las nueve de la mañana y eran pocas las personas que contaban con el tiempo libre durante aquel día de semana como para poder darse el lujo de no trabajar o estar en la escuela.
Kioko no emitía sonido alguno… su mente lentamente comenzaba a ser abordada una y otra vez con aquellos pensamientos del pasado los cuales, por alguna razón, tras el comienzo con el disgusto nacido hacia Sayuri, estos comenzaban a reaparecer cada vez con mayor fuerza.
La chica de cabello rubio únicamente fruncía de manera lenta pero firme el ceño, conforme la molestia no hacía más que aumentar en ella ante la frustración e impotencia nacida de aquel sentimiento que por tanto tiempo había permanecido dormido.
Aquel sentimiento de propiedad… para aquella mujer que nunca se le había otorgado algo, para aquella que le arrebataron su infancia, a la cual nunca le fue conferido algún tipo de afecto o cariño.
.
.
.
Aquella qué… en su serio mirar, denotaba la lenta transformación de su amor, por la real obsesión y locura que yacía tras aquel sentimiento, hacia aquel que solo ella era merecedora de poseer…
.
.
.
.
Takeshi Kurogane… solamente podía ser suyo.
.
.
.
.
—¿Está todo bien? —Una femenina voz exaltó de manera muy leve a Kioko, a la par que la misma únicamente volvió a fruncir un poco más el ceño con molestia, tras darse cuenta de quién era aquel tono de voz tan característico.
—No es de tu incumbencia… ya lárgate —Fue lo único dicho por Kioko, antes de que unas simples y sínicas risas se escucharan como primera respuesta.
—Vamos… no seas tan antipática, solo creo que puedo ayudarte con tu problema con esos fenómenos, muchos nos hemos empezado a dar cuenta de cómo se lleva Takeshi con esa Braixen —Aquella voz, aún entre risas, simplemente se acercaba a Kioko, para luego simplemente comenzar a rodearla y notar como una mujer de cabello rubio más opaco, y ojos azules, era la que se sentaba delante de ella.
—Créeme que no eres la única que aborrece a esos monstruos viviendo en este pueblo, no sabes cuanto lo lamento por Takeshi… él y la señora Harumi son los únicos normales que se salvan —Ahora Eimi finalmente se dejaba ver, al mismo tiempo que la egocéntrica mujer únicamente entrecruzaba sus piernas de manera dominante —Pero… ¿Sabes…? —Las palabras de la chica comenzaron a tornarse más pensativas y confiadas, llamando con ello un poco más la atención de Kioko.
.
.
.
.
.
.
—Creo tener una idea para solucionar todos nuestros problemas… —Fue lo único dicho con una sonrisa vanidosa, por Eimi.
.
.
.
.
.
.
Pasaron unos cuantos días tras aquello… y, abandonando los lúgubres y tensos ambientes que habían generado aquellas mujeres, el sector en donde se encontraban las casas de los Kurogane fue el siguiente en reemplazarlo, a la par que el sonido de los quejidos y gruñidos fastidiados, mezclados con el de los ataques que eran lanzados una y otra vez, comenzaba a escucharse, a la par qué, en la parte trasera de la casa de Haruko y Yoshiro, una jadeante Akira se encontraba con postura de pelea a un lado de un tranquilo Ryo vestido con ropa deportiva, al mismo tiempo que un feliz y tranquilo Yoshiro se encontraba observando con una mezcla de emoción y orgullo en su mirada.
No estaba de más el decir el que aquella ardua etapa en la que Yoshiro se había encontrado a comienzos de aquel mes, lentamente se fue tranquilizando conforme las leyes y reformas del pueblo eran aprobadas o rechazadas por el propio Zoroark. Para aquel entonces, Yoshiro podía darse aquellos tiempos para pasarlos con su familia; sin embargo, había que recalcar el que cierta Zorua ya se había acostumbrado a su nuevo entrenador, y tampoco había que ser un genio para suponer que Ryo de igual manera se había encariñado bastante a serlo.
—"N-No consigo… hacerte nada con simples arañazos, abuelito" —Conforme Akira empezaba a hablar por telepatía, la cual finalmente había sido enseñada por parte del propio adulto Kurogane, esta solo podía jadear conforme sus patitas temblaban ante la fatiga a la par que su entrenamiento únicamente consistía en efectuar de manera perfecta la habilidad "Ataques furia", conforme utilizaba sus ilusiones.
—Tienes que aprender lo básico para que puedas mejorar en tus otras técnicas, pelusa… vuelve a intentar materializar las sombras de tus ilusiones de nuevo al mismo tiempo que me atacas —Dijo como respuesta, Ryo, antes de hacer fastidiar y sonrojar a Akira luego de que esta escuchara "aquella" palabra.
—"¡Ya te dije que no me llamaras pelusa, abuelo apestoso!" —Akira solo se encabronaba conforme Ryo simplemente lanzaba una que otra risa inocente, sabiendo que nunca dejaría de llamarla de esa manera.
—Vamos… de nuevo —Volvió a decir el Kurogane, a la par que Akira simplemente inflaba sus mejillas, aún fastidiada, antes de hacer emerger de sus rojos ojos un brillo de azul color, para luego hacer emerger de su piel inestables sombras, y lanzarlas hacia Ryo con rapidez, el cual los evadía con facilidad, antes de así continuar con su pelea de entrenamiento con la pequeña Zorua.
.
.
Desde otra perspectiva, un tranquilo Lucario se encontraba aún más alejado de aquel pueblo, a la par que reposaba sentado y de piernas cruzadas sobre una mediana roca que se encontraba en medio de un calmado río, conforme el mismo meditaba y se concentraba únicamente en su aura y en la de su alrededor.
Mientras tanto, ahora de regreso en el pueblo de Hotaru, Hiyori, Harumi y Hanako simplemente trabajaban en el Hospital, a la par que la propia calma y el tenue trabajo recibido por uno que otro paciente enfermo, daban el pertinente y controlado caos dentro de aquel edificio.
Haruko, mientras tanto, seguía cubriendo sus deberes en el centro de repartos, a la par que la misma, con bolso y un gorrito azul con la marca de aquella empresa impreso en ellos, simplemente comenzaba a dar su marcha recurrente hacia todos los lugares al cual debía entregar cartas o paquetes.
.
.
.
.
Toda la familia realizaba sus tareas o costumbres pertinentes, sin embargo… no había que negar que aún faltaban un par que mencionar, no siendo necesario viajar demasiado desde el punto en donde Haruko se encontraba, para finalmente llegar a la escuela de Hotaru.
El constante barullo dentro de la sala de clases únicamente denotaba la clara falta del profesor, el cual, tras haber tenido que abandonar la sala debido a que tenía que ir a buscar un material para aquella clase, los alumnos no dudaron en comenzar a conversar sin más unos con otros, conforme, además, Ryo y Sayuri de igual manera hacían lo mismo con Yuki y uno que otro compañero del cual ya habían hecho amistad.
Aquellos niños simplemente conversaban de temas sin mayor relevancia, desde su día a día hasta un chiste o comentario hacia las siguientes clases.
Los pokémon simplemente reían y charlaban por telepatía, estos simplemente se sentían amenos en aquel ambiente.
Pasaron algunos minutos… Ryo, conforme finalmente las conversaciones habían finalizado, aún esperando a que el profesor llegara a la sala, este solamente dibujaba por mero ocio en su cuaderno.
El pequeño Riolu únicamente sonreía con un tenue rubor conforme terminaba de dibujar a un "poderoso" mega Lucario en aquella hoja, a la par que una "asombrada" Sayuri de igual manera estaba dibujada a un lado de aquel majestuoso pokémon.
Ryo simplemente se sonrojaba con una simple y nerviosa sonrisa, a la par que hacía esfuerzos por ocultar sus dibujos con aquella Braixen, la cual simplemente observaba y revisaba los apuntes de clases pasadas escritos en su respectivo cuaderno.
Conforme pasaban los segundos, la sonrisa del Riolu únicamente terminó por tornarse lentamente en una más desanimada, conforme, de igual manera, este empezaba a dejar caer su mentón sobre su cuaderno, al mismo tiempo que empezaba a lamentarse tras seguir viendo aquella imagen que había creado.
No había que negar el que, conforme los días transcurrían, los sentimientos de aquel pequeño pokémon hacia Sayuri no tardarían en florecer de igual manera, sin embargo, su frustración por no ser capaz de evolucionar, aún después de entrenar constantemente con su padre con tal de poder hacerlo, no hacía más que desanimar al propio pokémon ante su clara falta de autoestima tras pensar que su amiga nunca se interesaría en alguien tan "pequeño"…
Ryo simplemente divagaba con su mirada, este de ves en cuando observaba de reojo a su amiga sentada a su lado, a la par que el mismo simplemente observaba su rostro, no pudiendo evitar el que aquel tenue sonrojo volviera a emerger de vez en cuando.
Sayuri se veía seria y desconectada, Ryo no sabía por qué… él deseaba que la Braixen se animara a conversar más o simplemente a sonreír con tal de volver a ver aquellas bonitas vistas.
Sin embargo, el propio Riolu solo se exaltó de sobremanera… luego de que este observase cómo una pelota de papel arrugado golpeo de un momento a otro, la nuca de Sayuri.
.
.
.
No era algo doloroso ni mucho menos… sin embargo, Ryo únicamente se preocupó luego de ver el claro rostro de disgusto y desánimo por parte de Sayuri luego de que esta recibiera aquella bola de papel, a la par que esta no demostraba reacción alguna hacia aquel que la había lanzado… Ryo, en cambio, giró de manera brusca su cabeza hacia atrás con tal de encontrar a aquellos que se lo habían arrojado, no pasando mucho cuando posó su mirada sobre los niños que, desde el primer día de clases, demostraban cierta actitud de burla y fanfarronería hacia estos; sin embargo, su actitud no hizo más que molestar a Ryo, luego de que notara como estos rápidamente se giraron de manera cínica hacia otra dirección; ocultando pésimamente el hecho de que habían sido ellos los que molestaban a la Braixen.
Ryo simplemente frunció el ceño con molestia. Tan pronto comenzó a dar señales de comenzar a levantarse, una mano en su hombro fue suficiente para detenerlo de momento, solamente para girarse hacia su izquierda, y notar como era Yuki el que lo sujetaba. El pequeño Riolu prácticamente exigía una explicación con su indignada mirada, sin embargo, no pasó mucho antes de que Yuki le hablase.
—Sé lo que sientes… pero no lo hagas —Yuki empezaba a susurrar, conforme Ryo únicamente se quedaba estupefacto ante aquellas palabras —No eres el primero al que molestan… se aprovechan de que tienen hermanos mayores en otros cursos, y créeme cuando digo que no son buenas personas, lo mejor es dejar que se aburran y ya —Volvió a decir el pequeño niño hacia Ryo, haciendo que el propio Riolu únicamente lo mirara con incredulidad y leve decepción.
Ryo no sabía que hacer… este solo podía apretar sus puños conforme las palabras de Yuki lo detenían a pesar de todo, a lo que el mismo pokémon únicamente pudo girar su impotente mirada nuevamente hacia Sayuri.
Pero solo para luego mirar completamente impactado y congelado… luego de que, tras bajar de manera leve su mirada…
Varias docenas de otros papeles arrugados se encontrasen tirados en el suelo, por debajo del asiento de Sayuri.
No lo había sentido… su constante divagar respecto a sus dibujos y fantasías hizo que no sintiera las risas y los papeles que aquellos chicos arrojaban.
Para aquel entonces… solamente un enojado rostro nació como respuesta.
.
.
.
.
Siendo lo único en escucharse a continuación, el fuerte estruendo de un pesado y duro estuche cayendo sobre la nuca de uno de los sinvergüenzas que le había lanzado aquellas pelotas de papel a Sayuri.
.
.
.
.
—¡¿Quién te crees que eres?! —Luego de escucharse un exagerado y obviamente falso grito de "dolor", aquellos niños no tardaron en ponerse de pie luego de notar "quién" había lanzado aquel estuche, a la par que Ryo no dudó en bajarse de su asiento para luego mirarlos con ira.
Ryo no decía nada… su rostro solo reflejaba enojo, a la par que no pasó mucho antes de que uno de los chicos más altos se parara delante de este, soltando una que otra risa luego de notar que el pequeño Riolu apenas y le llegaba a las rodillas.
Los demás compañeros únicamente observaban… ninguno se había atrevido hasta ese entonces a entrometerse con esos abusivos ante el miedo que generaban sus "contactos" con los cursos superiores; Yuki solamente podía llevarse las manos hacia sus ojos ante el "miedo" de ver lo que ocurriría después, mientras que Ryo únicamente podía fruncir el ceño con impotencia ante la clara falta de altura que tenía con uno de aquellos niños.
—"¡Ryo, ya fue suficiente, no es nada!" —Sayuri fue la primera en levantarse y tocar los hombros del Riolu, mientras que el pequeño pokémon no despegaba su mirada con la de aquel chico.
Conforme este último… solo lo observaba con una sonrisa maliciosa.
—Patético… —Aquel chico simplemente comenzó a alzar su patada, únicamente para después intentar patear tanto a Ryo como a Sayuri, haciendo que la tensión en la sala aumentara al máximo tras aquello.
Solamente para quedar todos completamente impactados y en silencio… luego de que un fuerte palmeo por parte de Ryo, fuera lo único que se escuchara tras aquel intento de golpe, luego de que el propio Riolu golpeara de manera leve pero sí lo suficientemente fuerte la pierna de aquel chico, como para hacer que el mismo perdiera el equilibrio y cayera al suelo, no causando mayores dolores que el de la simple vergüenza.
El ambiente no podía estar más tenso, todos se quedaron callados luego de aquel acto dado por el Riolu, a la par que aquel chico que se había caído no tardó en volver a pararse de manera abrupta con intenciones aún más prepotentes y violentas ante tal "muestra de debilidad" de su parte, a lo que el mismo únicamente comienza a abalanzarse hacia el Riolu, el cual lo seguía observando con seriedad y enojo en su rostro.
.
.
.
.
Antes de que aquellos abusadores únicamente se quedaran completamente congelados e impotentes, una vez que el profesor de la clase finalmente entrara a la sala.
.
.
.
.
El resto de los compañeros únicamente adoptaron posturas más "naturales", al mismo tiempo que el profesor, mientras se instalaba de vuelta en su mesa, no notó por lo mismo ninguna clase de pelea en el salón.
Ryo se negaba a bajar la mirada, tanto este como aquel chico al cual había humillado, y que de igual manera demostraba ser el "líder" de aquel pequeño grupo de niños, simplemente se quedaron estáticos conforme el resto lentamente comenzaba a regresar a sus asientos.
Quien dijera que aún para ese entonces los alumnos no prestaban atención a aquel pokémon y niño, mentiría… el alto niño simplemente esbozó una retadora sonrisa en su rostro, antes de que este comenzara a acercar su rostro hacia el pequeño Riolu.
Ryo no cambiaba su postura o actitud, Sayuri y Yuki eran los únicos que se mantenían asustados ante lo que podría volver a ocurrir entre aquel par, sin embargo, estos solo se extrañaron luego de notar cómo aquel joven únicamente terminó por acercar su boca hacia la oreja del Riolu, no pasando mucho cuando finalmente este susurró unas palabras que únicamente Ryo fue capaz de escuchar.
El pequeño pokémon simplemente volvió a extrañar a sus amigos, luego de que este, de mala manera y aún enojado, únicamente le asintió, para después comenzar a caminar hacia su asiento al igual que aquel niño abusivo.
Ryo no chocó su mirada con nadie, este solamente mantuvo su ceño fruncido durante todo el tiempo, y no volvió a hablar desde aquel entonces.
.
.
.
.
Volviendo a tornarse todo… en un profundo y agobiante silencio.
.
.
.
.
Su rostro únicamente mantenía su enojo y decisión, pero él no hablaba.
Su última clase terminó, y Ryo únicamente decidió tomar un camino distinto al usual que tanto Sayuri como Yuki usaban junto con el Riolu, los cuales únicamente comenzaron a seguirlo, con preocupación.
Ryo no prestaba atención a nada o a nadie más que en el camino que tenía en frente. Las auras que se mantenían a su alrededor eran inexistentes para aquel pequeño Riolu cuya decisión había sido tomada…
.
.
.
.
.
.
.
Aquella decisión… que implicaba el silenciar su aura de sus abuelos y padres…
.
.
No era algo que él dominara en lo absoluto… había pasado poco desde que su madre le había enseñado aquella habilidad; sin embargo, ante su clara falta de poder y control, el pequeño Riolu no era capaz de concentrarse en nada más que en aquel bloqueo de su presencia con tal de poder llevar a cabo "eso" con éxito, con el fin de hacer valer su orgullo ante aquello que se avecinaba.
Sayuri no entendía, ella y Yuki varias veces le insistieron a Ryo el que regresaran a la entrada del colegio, conforme el Riolu ni siquiera se inmutaba ante aquellas palabras.
—"Tengo que buscar algo, ustedes espérenme afuera, no tardaré mucho" —Fue lo único dicho por el pequeño pokémon en un molesto gruñido, conforme este comenzaba a entrar al gimnasio de aquel colegio, a lo que Sayuri únicamente se giró con preocupación hacia Yuki una vez que escucharon a Ryo, para luego detenerse y simplemente seguir las instrucciones del propio pokémon.
.
.
.
.
Una vez que se encontró solo… Ryo fruncía el ceño cada vez más mientras seguía buscando con su mirada a aquellos que prometieron hacerse presente, a la par que el mismo Riolu solo observaba el gimnasio vacío conforme este finalmente se adentraba en él.
Ryo se mantenía callado, a la par que el enojo y la preocupación cada vez se reflejaban más y más en su rostro una vez que notaba que aquellos niños no se encontraban ahí.
—"¡¿Dónde están?!" —Gritó enfurecido por telepatía el Riolu una vez que este se encontró en el centro de aquel lugar.
Ryo miraba hacia todas direcciones… el pequeño pokémon, al estar silenciando su aura, había dejado de ser capaz de observar las auras a su alrededor ante la falta de control, sin embargo, aquello era algo que valía completamente la pena si así podía hacerse respetar sin la constante ayuda de su familia.
.
.
Él… quería enfrentarlos solo.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Pero solo una enorme patada dado de lleno en su estómago… fue suficiente como para cambiar su serio y enojado rostro en uno completamente impactado y estupefacto.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
La saliva saliendo expulsada desde su boca apenas y reflejó el brusco y doloroso puntapié que aquel Riolu recibió directo en la boca de su estómago. Ryo no sabía cómo responder, aquello ya había sido completamente suficiente como para dejarlo aturdido por unos cuantos segundos, a la par que dicho golpe fue capaz de sacarlo rodando por el suelo por unos cuantos metros.
Varias y más adultas risas comenzaban a escucharse conforme el Riolu, tras toser bastante y de manera ahogada por el dolor, únicamente logró girar de manera brusca su mirada hacia su izquierda.
Luego de que este recibiera una nueva patada ahora en toda su cara.
.
.
.
Bajas risas fueron lo único que acompañó al crudo y fuerte quejido que lanzó el pequeño Riolu luego de recibir de lleno aquellos tratos… Ryo apenas y podía mantener sus ojos abiertos conforme el temblar de su cuerpo y el dolor pertinente no hacían más que aumentar ante tales contusiones.
El pequeño Riolu no estaba preparado ante tal brusquedad, este solamente podía intentar ponerse de pie.
Mientras tanto, a pocos metros del pokémon, dos personas de alta estatura simplemente seguían riendo y adoptando posturas más confiadas, conforme además Ryo, siendo apenas capaz de enfocar pésimamente su mirada, solo podía ver como aquellas personas tenían todos sus rostros cubiertos, al mismo tiempo qué, de igual manera, sus compañeros de clase también se encontraban ahí.
—Bien hecho… aquí tienen basuras, ahora lárguense —Una de las personas encapuchadas simplemente le entregó algunos billetes al líder de aquellos niños, solamente para hacer que los mismos asintieran para después comenzar a correr y marcharse del lugar.
Ryo apenas y podía sorprenderse y extrañarse de manera leve una vez que vio aquello… el dolor naciente de aquellos golpes, el ahogo pertinente, mezclado además con el constante esfuerzo de silenciar su aura, le hacían imposible volver a incorporarse con rapidez, a la par que aquello se veía reflejado en el constante temblar de cuerpo.
—"¡S-Son unos… c-cobardes!" —Ryo gritó lo más alto posible mediante telepatía, conforme aquellos niños comenzaban a salir de aquel gimnasio, notando además como el líder de aquel pequeño grupo únicamente se quedó congelado por unos segundos tras escuchar aquellas palabras, extrañando al propio Riolu como respuesta, antes de simplemente marcharse sin más de aquel gimnasio.
Ryo solo podía sentir miedo e ira conforme los segundos pasaban… aquel gimnasio había sido completamente consumido por una pesada oscuridad, a la par que el Riolu solo podía observar cómo aquellas personas comenzaban a caminar hacia este, haciendo que Ryo se levantara de manera abrupta gracias a la propia adrenalina.
.
.
Solo para después volver a caer al suelo luego de que alguien lo pisara desde su espalda.
.
.
—Creo que no entiendes… —Aquel que lo había pateado la vez pasada finalmente comenzó a hablar, denotando en su tono la voz de un hombre y habiéndose encontrado durante todo aquel momento a las espaldas del adolorido pokémon.
Ryo no podía hacer nada… su fuerza era insuficiente contra él, al mismo tiempo que solamente pudo lanzar un fuerte y doloroso gruñido luego de que el mismo hombre únicamente aplastara con más fuerza sus costillas contra el suelo, con su pie.
—Tú no eres el único centro de atención aquí —Terminó de decir aquel joven que pisoteaba al Riolu, a la par que el propio pokémon giraba de manera costosa su rostro hacia este…
.
.
.
.
Antes de que aquel asustado "gruñido" característico… hiciera que Ryo abriese de manera abrupta y aterrada sus ojos.
.
.
.
.
No lo vinieron venir una vez que estos comenzaron a alejarse de Ryo luego de que este les dijera que se fueran… dos personas fueron suficientes para tomarlos por la fuerza casi en el mismo instante en el que se separaron del Riolu.
La ira en el rostro de Ryo rápidamente terminó por transformarse en un impotente rostro mezclado con miedo… el Riolu estaba dispuesto a aceptar cualquier cosa o golpe con tal de hacer prevalecer su orgullo y honor, sin embargo, viéndose en la situación en la cual se encontraba, completamente derrotado ante la fuerza de un hombre adulto, este solo pudo observar con horror una vez que nuevas personas encapuchadas comenzaban a traer amordazados tanto a Sayuri como a Yuki.
—"Déjenlos" —Apenas y era capaz de decir aquello por telepatía, Ryo, conforme en su rostro sus pálidas mejillas y desesperada mirada era lo único que se apreciaba.
—¡D-Dyo! (Ryo) —Yuki, tan pronto observó las mejillas amoratadas y nariz ensangrentada que en el pequeño Riolu comenzó a aparecer tras la última patada, este solo pudo volver a desesperarse con mayor fuerza ante el sujetar de aquellas personas, las cuales lo habían atado de manos y cubierto su boca con una tela, haciendo que el resto únicamente lanzara unas cuantas carcajadas nuevas ante el rostro que se seguía viendo en Ryo como respuesta.
.
.
.
.
Pero solo para exaltarlos a todos… luego de que Yuki finalmente terminara por soltarse de su sujetar.
.
.
Para después salir corriendo de manera desesperada de aquel lugar.
.
.
.
.
.
.
Yuki no era tonto… nunca serían capaces de hacerles frente a aquellas personas, la única opción que le quedaba era gritar y alejarse lo más posible de aquel lugar, con tal de que su aura fuera vista por aquellos que, sabría, vendrían a su rescate tan pronto se alejase de aquel lugar.
.
.
Aquel lugar… cuyas auras en su interior estaban siendo completamente "silenciadas" por obra del propio congelado Riolu.
.
.
.
Esa era su debilidad… su falta de control en su aura se veía reflejado en la imposibilidad de comprimir la habilidad de silenciar, causaba que el propio Riolu terminara por crear prácticamente un pequeño "domo", dentro del cual todo lo que se encontrase dentro de él demostraría únicamente en su aura una falsa perspectiva, desde la inexistencia, hasta un sentimiento en específico, siendo aquel el de la "calma y tranquilidad", la que había sido impuesta por Ryo.
Yuki solo corría… conforme gritaba, este hacía el máximo esfuerzo de poder rogar en su mente por la ayuda de Yoshiro, sin embargo, aquel niño no pudo hacer mucho.
Antes de que finalmente uno de aquellos hombres lo detuviera con facilidad ante la diferencia de velocidad ambos.
Para después únicamente noquearlo con un fuerte puñetazo en su rostro… junto además con un segundo en su estómago de igual manera.
.
.
Yuki no era fuerte… aquel par de golpes bien dados fueron suficientes para noquearlo por completo; Sayuri solamente pudo asustarse y gritar entre la tela que se encontraba entre sus dientes, a la par que las lágrimas tanto en esta, como también en el pequeño Riolu, no tardaron en emerger una vez que observaron el cuerpo de su amigo caer de tan estrepitosa manera y sin más, en el suelo.
—Ese niño no me interesa… — Ahora la voz de una mujer era la que se escuchó, a la par que su tono de voz se tornaba un tanto borroso ante la tela que cubría su rostro. Esta solo comenzó a hacer presencia a las espaldas de Sayuri, conforme el que había noqueado a Yuki simplemente comenzó a acercarse hacia la Braixen.
—En cambio, tú… —Aquella mujer simplemente terminó por agacharse y quedar delante de Sayuri, conforme la pokémon simplemente podía observarla con miedo y horror, conforme sus piernas y brazos temblaban por lo mismo, únicamente para después cerrar de manera abrupta sus ojos luego de que aquella chica comenzara a alzar de manera lenta su mano derecha hacia esta.
—"¡Déjala!" —Ryo ni siquiera lo pudo decir por telepatía, su impotencia y pena había alcanzado tales niveles, que solo un fuerte y desesperado gruñido desquebrajando su garganta fue lo único que emergió, antes de que este comenzara a intentar levantarse, aún con el pie de aquel hombre sobre su espalda.
—Voy a hacer que te arrepientas… de lo que intentaste arrebatarme —La mujer, tras acercar su rostro de igual manera hacia la oreja de Sayuri, únicamente dijo aquello en un susurro, antes de hacer que Sayuri volviera a abrir sus ojos ante el propio miedo y extrañeza…
.
.
.
Solo para después sentir cómo el sonido de un cuchillo pasando a través de su otra oreja… fuera lo siguiente en escucharse.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Simples mechones naranjas fueron los primeros en caer sobre el suelo.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Acompañándolos con gotas de sangre…
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Ryo no hacía más que observar, su pequeña boca apenas y podía abrirse de manera leve ante tales vistas, sin embargo, el propio gruñido de dolor lanzado por Sayuri hacía abrir cada vez más los horrorizados ojos del Riolu.
Una vez que vio como aquella mujer terminó por cortar casi todo el mechón naranja que emergía de la oreja izquierda de la Braixen, al mismo tiempo que, por la brusquedad y la dirección dada a propósito de aquel corte, la herida pertinente en su oreja fue el causante del propio sangrar.
—¿Cómo se siente el que te quiten algo tuyo? —Aquella chica, aumentando solo el propio horror de Sayuri, luego de que la misma chica comenzara a acercarle el cuchillo a su cara.
—"¡No!" —Ryo enloqueció por completo tras aquello… la adrenalina en el pequeño pokémon llegó a su punto máximo, siendo tal que incluso fue capaz de girarse sobre sí mismo, con tal de poder levantar de manera leve el pie de aquel hombre, el cual, sin mucho problema, volvió a pisar ahora el torso del Riolu, chocando su mirada con la de aquel ahora enfurecido pokémon.
.
.
.
.
El cual no dudó en darle ahora un poderoso palmeo con su máxima fuerza, en la pierna de aquel hombre.
.
.
.
.
No había que subestimar la fuerza de las habilidades de aquel Riolu, su palmeo entrenado por años gracias a su padre, junto con la propia ira acumulada ante tal situación, fueron suficientes como para sacarse de encima la pierna de aquel joven, causando además que este perdiera el equilibrio y cayera de manera estrepitosa al suelo tras aquello.
El dolor en su pierna fue suficiente como para hacerlo gritar, sin embargo, tan pronto el Riolu volvió a erguirse con furia para después comenzar a abalanzarse hacia aquella mujer que había cometido tal descaro hacia Sayuri, no pasó mucho cuando el propio hombre que tiempo atrás golpeó, volviera ahora a lanzarse sobre este con todo su cuerpo.
—¡M-Muy bien! —El hombre se esforzaba en agarrar con ambas manos tanto el cuello como los brazos de aquel enfurecido Riolu —¿Quieres que sea rudo? ¡Pues que así sea! —Apenas terminó de decir aquellas palabras, el hombre únicamente soltó las muñecas del pokémon, para después comenzar a golpear una y otra vez la cabeza y la espalda del Riolu.
—"¡Para!" —Sayuri apenas y podía decir aquellas palabras por telepatía mientras observaba completamente aterrada a Ryo, conforme las mejillas de este no tardaron en hincharse ante el sin fin de golpes que recibía sin piedad.
Solo para después volver a lanzar un quejido de dolor, luego de que aquella mujer volviera a tirar y cortar ahora el mechón naranjo de su oreja izquierda, no alcanzando a hacer un corte en su oreja esta vez, a pesar de todo.
—¿Crees que esto es lo único que mereces?... haré que te arrepientas de vivir con nosotros… tú no mereces estar aquí —Aquellas palabras dichas por la chica, lentamente se tornaban en unas aún más paranoicas y sádicas, conforme la locura ya la había consumido por completo en aquella instancia.
—Espero que una oreja menos sea suficiente… —Fue lo último dicho por la chica, antes de volver a hacer gritar a Sayuri luego de que esta agarrase y tirase con fuerza su oreja izquierda.
.
.
.
Ryo, a pesar de los golpes que recibía, este no cambiaba en lo absoluto su actitud, su ira reflejada en sus ojos escondidos de manera leve entre sus mejillas infladas, únicamente demostraban el deseo de venganza tras escuchar las palabras de aquella mujer.
Aquel Riolu no se detenía, nuevamente con la propia fuerza de la adrenalina, el pequeño pokémon fue capaz de girarse con tal de quedar de frente con aquel joven, a lo que únicamente vuelve a dar intenciones de encestar un palmeo ahora directo en la cara de este.
.
.
Si no es que el hombre alcanza a agarrarlo de su muñeca, antes de que lograra encestar el golpe.
.
.
—Eso fue predecible… —Fue lo único dicho por el joven, antes de tomar con ambas manos el pequeño y delgado brazo de aquel Riolu —Sera mejor evitar el que vuelvas a hacer alguna tontería… —Dijo finalmente, antes de abrir por completo tanto los ojos de Ryo como los de Sayuri…
Ryo no sabía que hacer… todo ocurrió demasiado rápido, a la par que ni siquiera creía capaz a aquel hombre de efectuar lo que solo el excesivamente fuerte apretar de este conllevaría en su brazo, a lo que el pequeño pokémon únicamente pudo abrir nuevamente su boca…
.
.
.
Antes de que aquel chico quebrara completamente su brazo en el acto.
.
.
.
.
.
.
.
.
El desgarrador grito emergiendo de la garganta de Ryo fue la única respuesta posible… el ruido era demasiado, a tal punto, que la chica que torturaba a Sayuri únicamente volvió a girarse hacia el hombre que sostenía al Riolu, a lo que este no tardó en entender la indirecta del ruido pertinente de aquel pokémon…
Por lo que simplemente decide volver a dar nuevamente un ahora crudo y fulminante golpe directo a la cabeza del pokémon.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
—"Déjenlo… por favor…" —Sayuri apenas y podía rogar, completamente destrozada ante la imagen que tenía delante de si, al grado de que ni siquiera le importaba su propia condición ante el horror por el que pasaba su amigo.
El rostro amoratado y ensangrentado de Ryo era lo único que se veía… este mantenía sus ojos abiertos apenas, a la par que solo el suspirar conforme de aquel hombre se escuchó luego de que el pokémon no fuera capaz de seguir gritando.
—Mira que hacer todo esto por tu amiguita… la quieres mucho, ¿Verdad? —El hombre solo reía, a la par que Ryo, aún consciente, simplemente intentaba girar su mirada opaca hacia Sayuri, a la par que una pequeña lágrima emergía de sus ojos conforme la impotencia se transformaba en desesperanza.
—Ten… puedes mirarla mejor, así —El hombre no demostraba compasión, este simplemente tiró una de las lágrimas de Ryo, con tal de elevar su cabeza y hacerlo mirar así a Sayuri.
La Braixen solo podía observarlo… su rostro horrorizado y preocupado era lo único que Ryo veía, a la par que el Riolu, aún en aquellas condiciones, se negaba a desactivar su bloqueo.
—Ay no… —El hombre que sujetaba a Ryo, una vez que vio la cara de aquel Riolu, una vez que este vio a su amiga, únicamente pudo empezar a lanzar una que otra risita inocente luego de detectar "aquello" —Tú… estás enamorado de ella, ¿Verdad? A mi no me engañas con esa mirada~ —Las palabras en voz alta apenas e impactaban para aquel entonces a aquel Riolu, conforme su orgullo y valor eran completamente pisoteados por dicho hombre.
Sayuri solo podía abrir un poco más sus ojos ante aquellas palabras… a la par que la misma no desapegaba su mirada con la de Ryo, conforme en este último solo unas tenues lágrimas podían brotar ya para aquel entonces.
—Espero sepas que esto no es personal, chico… simplemente me pagaron un buen dinero por esto —Volvió a decir entre risas aquel hombre, para luego volver a arremeter un puñetazo ahora en la nuca del pokémon, exaltando a Sayuri ante la brutalidad del trato.
.
.
.
.
.
La cabeza de Ryo rebotando contra el suelo lo estremeció por completo…
Sus pálidos ojos apenas demostraban consciencia, al mismo tiempo que sus débiles lágrimas no paraban de salir.
—"¿Por qué…?" —Pensaba Ryo, a la par que, desde su perspectiva, solo se podía sentir un crudo y total silencio.
—"No soy capaz… de defenderla por mí mismo…" —El pequeño pokémon se perdía finalmente en sus pensamientos, a la par que su orgullo rápidamente se extinguía conforme el bloqueo aguantaba única y exclusivamente por su determinación.
.
.
—Déjalo inconsciente… que no sea capaz de recordar lo que pasó —La mujer nuevamente se dirigió hacia aquel torturador, antes de volver a girarse hacia Sayuri —Yo creo que tú aprenderás que no deberás seguir viviendo en este pueblo si es no quieres que volvamos a ir por ti y el Riolu —Volvió a decir la chica ahora hacia la pokémon, conforme esta simplemente comenzaba a alzar su cuchillo por sobre la oreja de Sayuri.
El hombre que sostenía a Ryo únicamente volvió a alzar su puño de igual manera hacia el pokémon, conforme este apuntaba de nuevo a su nuca, con tal de asegurar una oportuna "pérdida" de memoria.
.
.
.
Ambos simplemente se abalanzaron, su decisión había sido finalmente tomada con tal de completar su cometido.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Así como también… en el instante en el que el puñetazo de Hiyori dando de lleno en el rostro de la mujer que casi corta la oreja de Sayuri, deformándolo casi en su totalidad por la propia potencia de golpe, se presentase de manera estrepitosa en escena.
Junto además con el abalanzar de Takeshi sobre el hombre que sujetaba a Ryo, antes de que este alcanzara a golpearlo.
.
.
.
.
.
.
.
.
Aquellos hermanos que fueron encomendados con la tarea de recoger a Ryo y a Sayuri cuando estos salieran de clases, debido a que Yoshiro se iba a quedar entrenando con Akira aquel día, únicamente se vio reflejado en su constante búsqueda a través de aquel colegio, conforme Hiyori detectaba el aura "calmada" de Ryo, únicamente decidieron esperarlos por unos minutos, antes de finalmente ir a buscarlos en persona y encontrarse con aquella escena en el gimnasio.
.
.
El cuerpo de Takeshi junto con el de aquel hombre terminaron por rodar unos cuantos metros, antes de que el propio Kurogane quedara sobre este último.
—Métete con alguien de tu tamaño, maldito infeliz —Takeshi, con la ira reflejada en su rostro, únicamente comenzó a golpear sin más el rostro de aquel joven encapuchado, sin embargo, no estaba de más el decir que este comenzaría a defenderse de igual manera, empezando así la pelea entre estos.
Mientras tanto, conforme la propia aparición de Hiyori y Takeshi ya de por sí había exaltado a todos los ahí presentes, la seria mirada de la chica de ojos rojos permanecía sin mayor problema, a la par que los otros tres hombres que acompañaban a la mujer que torturaba a Sayuri, y que además sujetaban a la propia Braixen, únicamente soltaron a la pokémon para después abalanzarse hacia la propia Kurogane.
.
.
.
.
Solamente para después recibir cada uno un rápido e ineludible puño incremento directo en sus costillas… quebrándolas en gran medida en el acto, antes de finiquitarlos y dejarlos completamente inconscientes luego de que la propia Hiyori se colocara boca abajo y azotara los rostros de aquellos hombres con el fuerte girar de sus piernas.
Aquella mujer que lideraba aquellos matones simplemente podía demostrar en sus temblorosos brazos y piernas, el propio miedo inherente ante la presencia de Hiyori en aquel gimnasio, al mismo tiempo que se cubría el rostro con su antebrazo con tal de pensar en la proximidad de la supuesta paliza que Hiyori le daría; sin embargo, esta solo pudo exaltarse, luego de notar como la mujer de ojos rojos simplemente se quedó de pie atrás de Sayuri conforme además la desataba, al mismo tiempo que además observaba hacia otra dirección.
Donde Takeshi seguía peleando con aquel último hombre en pie.
.
.
El Kurogane únicamente alcanzó a dar un par de puñetazos sobre la cara de aquel abusador, antes de que este, en el suelo, únicamente sujetara el cuello de la camisa de Takeshi, para después encestar su cabeza directo en la del propio joven de ojos verdes, haciendo que este cayera adolorido a un lado.
Aquel joven no se detuvo solo con ello… este únicamente volvió a levantarse, solamente para después nuevamente tomar del cuello de Takeshi, y comenzar a encestar varios y repetidos puñetazos en el rostro del Kurogane, haciendo que ambos cuerpos comenzaran nuevamente a acercarse hacia donde los demás se encontraban.
—¡E-Espera! ¡No sigas golpeándolo! —La mujer oculta tras aquellas negras telas, simplemente se exaltó tras ver cómo golpeaban a Takeshi, a la par que la misma no fue capaz de mantenerse en silencio luego de ver aquello.
.
.
.
.
Haciendo que el propio Takeshi se girara completamente impactado e incrédulo… luego de escuchar aquel "tono" de voz provenir de aquella chica.
.
.
.
.
La mujer solo pudo llevarse la mano hacia su boca luego de darse cuenta de aquel "error", a la par que esta solo pudo volver a asustarse, una vez que aquel abusador, sin prestar atención a la orden dada por la chica, simplemente vuelve a encestar un nuevo puñetazo en toda la mejilla de Takeshi, haciendo que el mismo cayera de rodillas al suelo por la fuerza y brutalidad de este.
.
.
.
Hiyori, con ceño fruncido, solo se mantenía de brazos cruzados conforme observaba la paliza que recibía su hermano. Estaba de más el decir que ella, gracias a sus propias habilidades y fuerza, era capaz de ayudar a Takeshi y derrotar con facilidad a aquel hombre, sin embargo, conforme este último se erguía de manera vanidosa y superior sobre Takeshi.
.
.
.
.
La seria y enojada mirada de Takeshi comenzando a emerger en su rostro ensangrentado y amoratado, fue más que suficiente para dejarle en claro a Hiyori el que ella no tenía que inmiscuirse.
.
.
.
.
—Si esos fueron tus mejores golpes… Takeru de verdad se pasaba de la raya cuando me entrenaba —Takeshi simplemente se llevó la mano hacia su mejilla con tal de limpiarse la sangre de su labio.
Antes de lanzar una pata baja hacia los pies de aquel hombre, arrojándolo al suelo en el acto con ello.
Fue demasiado rápido, el joven encapuchado, tan pronto intentó reincorporarse luego de que cayera al suelo, este no pudo ver venir la nueva patada de Takeshi, la cual, desde arriba de sí, únicamente terminó por caer de lleno en su rostro, con una fuerza completamente diferente a los anteriores golpes dados por el Kurogane.
Takeshi simplemente volvió a erguirse una vez que solo los gemidos completamente adoloridos y lamentados de aquel hombre se escucharan conforme el dolor de su nariz rota fuera suficiente como para hacer que este se llevara la mano hacia su rostro.
Aquel joven no se rendía, sin embargo, tan pronto comenzó a dar intensiones de volver a levantarse a pesar de todo.
Solamente el cuerpo de Takeshi, nuevamente sobre este, fue el que lo volvió a detener en el acto.
.
.
.
.
Antes de que Takeshi comenzara a dar consecutivos y brutales puñetazos en su cara.
.
.
.
.
No se detenía… cada puñetazo lo daba más fuerte que el anterior, a la par que la sangre en el rostro de aquel hombre no tardó en emerger por sobre la tela que recubría su rostro a la par que Takeshi no detenía sus golpes.
La ira era lo único que se reflejaba en el rostro del Kurogane, la imagen de Ryo, el cual aún se encontraba en el suelo, junto con el de la propia Sayuri, hacían emerger en él una ira la cual nunca había llegado a tales niveles.
La piel sobre los nudillos de Takeshi lentamente comenzaba a ensangrentarse ante los golpes… pero él no se detenía; Hiyori comenzaba a preocuparse, a la par que solamente los balbuceos de aquel hombre que era brutalmente golpeado por el Kurogane, ahogándose en su propia sangre, fueron suficientes como para alarmar a la chica.
—¡Es suficiente, Takeshi! —Hiyori simplemente gritó de manera prepotente hacia su hermano, antes de que este finalmente comenzara a detenerse.
Takeshi solo terminó por sacar de manera abrupta la mascara de tela negra que aquel hombre aún portaba, solamente para dejar ver a un joven apenas y un poco más joven que el propio Kurogane, de cabellera negra y morena piel, a la par que su rostro se encontraba completamente deformado y amoratado ante los golpes recibidos.
—Vuelve a acercarte a mi familia, o a cualquier persona de este colegio, y no habrá nadie que me detenga la próxima vez, ¿Me oíste? —Takeshi únicamente tomó del mentón el rostro magullado de aquel chico, para luego acercárselo hacia este, solo para volver a molestarse luego de que este no le contestara —¡¿Me oíste?! —El Kurogane apretó aún más la mandíbula de aquel chico, antes de que este respondiera con un balbuceante "sí".
Antes de que Takeshi volviera a encestarle un último y fuerte puñetazo en su cara, dejándolo con ello, finalmente inconsciente.
.
.
.
.
.
Solo el silencio volvió a existir bajo su perspectiva… Takeshi únicamente comenzó a levantarse de manera lenta y aún enfurecida, conforme su vista estaba completamente oculta tras la sombra de su frente.
Con su siguiente objetivo… completamente claro.
Él solo caminaba de manera lenta y un tanto titubeante ante el propio agotamiento tras los golpes recibidos, a la par que "aquella" chica que aún se encontraba en el suelo, únicamente podía comenzar a asustarse y ponerse de pie de manera abrupta, con tal de escapar de aquel lugar lo antes posible.
Si es que el cuerpo de Hiyori, aún de brazos cruzados, interponiéndosele, la volviera a dejar congelada en el acto.
No había manera de detener el destino… aquel ensordecedor y tenso silencio que únicamente aquella chica volvía a sentir, culminó por completo, luego de que el cuerpo erguido de Takeshi delante de esta fuera lo siguiente en presentarse.
.
.
.
.
Antes de que el mismo únicamente terminara por sacarle la máscara… y descubrir a una amoratada Kioko tras esta.
.
.
.
.
No existieron palabras… Hiyori lo sabía desde un principio por su aura, sin embargo, esta sabía que Takeshi debía descubrirlo por su cuenta, y solo la propia presencia de odio e impotencia era lo que irradiaba ahora completamente el cuerpo del Kurogane, conforme Kioko lo observaba con miedo y horror.
.
.
.
.
Dándose cuenta cómo ella misma… había terminado por extinguir finalmente aquella luz del niño que la había salvado tiempo atrás.
.
.
.
.
Takeshi simplemente terminó por exaltar nuevamente a Kioko luego de que este alzara de manera rápida y violenta su mano, dando las claras intenciones de abofetear a la chica, a lo que esta únicamente vuelve a girar de manera brusca y temerosa su mejilla, regresando en ella el amargo recuerdo de aquella niñez del pasado.
.
.
Pero solo para después escucharse el simple sonido del collar de su cuello rompiéndose… luego de que Takeshi tirara de aquel que había sido su regalo el día en el que se le declaró durante el baile de graduación.
No hizo nada más… su mirada únicamente reflejaba, más que una ira o necesidad imperante de venganza, una profunda decepción y lamento, conforme Takeshi simplemente no dejaba de mantener su vista puesta sobre Kioko.
—¿Dónde están mi papá y los demás? —Takeshi simplemente susurró, llamando la atención de Hiyori, conforme el mismo hombre aún no dejaba de mirar a su novia.
—No entiendo… los estoy llamando desde que todo esto empezó, pero no me escuchan, ¿Habrán conseguido la forma de silenciar nuestras auras en la zona? —Se preguntó así misma Hiyori conforme intentaba encontrar el sentido a todo aquello, a la par que observaba a su alrededor, suponiendo lo imposible al pensar que quizás habían encontrado la forma de utilizar alguna clase de Arkon…
.
.
.
.
.
.
.
Sin embargo… sus ojos abriéndose de manera horrorizada luego de que Hiyori los pusiera sobre "él", fue lo único que se mostró, luego de que notara lo que ocurría, tras prestar mayor atención al aura de aquel ser una vez que finalmente se encontró lo suficientemente cerca como para verlo.
.
.
.
.
.
.
.
Todo lo que se sentía al observarlo era un penetrante dolor…
El constante goteo de la sangre mezclada con saliva cayendo sobre el suelo.
El temblar de sus piernas, conforme además no era capaz de mantener la postura ante el brazo completamente roto.
Su mirada perdida y opaca, completamente inconsciente, pero estando de pie únicamente gracias a su fuerza de voluntad.
.
.
.
Aquel Riolu… que se negaba a caer rendido sin luchar, y el cual… mantenía el bloqueo aún activo, a pesar del constante dolor que aquello significaba para él.
Este… únicamente volvía a estar de pie tras aquello.
.
.
.
.
Su objetivo permanecía… aquella mujer que había cometido el atrevimiento de dañar a Sayuri, no permitiría que escapase, a la par que aquello se vio reflejado en el tenue movimiento de sus pequeñas y temblorosas patitas hacia donde Kioko aún se encontraba.
Hiyori solo se llevaba la mano hacia su boca con horror, sin embargo, tan pronto esta demostró intención de ir hacia el Riolu con tal de resguardarlo y ayudarlo, Takeshi fue el primero en girarse de manera brusca y comenzar a caminar hacia Ryo.
—Lo sabía desde un principio… pero nunca pensé que harías algo como esto —Takeshi únicamente dijo aquellas palabras, exaltando por completo a Kioko tras ello, a la par que Hiyori únicamente alzaba una ceja extrañada ante tales palabras.
—No vuelvas a dirigirme la palabra —Dijo finalmente lo obvio el Kurogane, conforme este nuevamente volvía adoptar un rostro más serio y enojado, a la par que comenzaba a acercarse ahora hacia Ryo.
Los ojos completamente impactados de Kioko fueron la única respuesta por parte de esta, a la par que su impactado rostro junto con las tenues lágrimas que no tardaron en emerger, ni siquiera inmutaban o debilitaban al propio Kurogane.
Mientras tanto, Sayuri ni siquiera prestaba atención a Takeshi o a Kioko, esta tenía su vista completamente puesta sobre Ryo, a la par que más lágrimas comenzaban a emerger de sus ojos mientras que solo sus lamentadas facciones emergían como respuesta.
Exaltando por completo a Hiyori… luego de que la misma Braixen comenzara a alejarse de manera desesperada de aquel lugar.
Ni Takeshi ni Hiyori lo podrían haber deducido. Sayuri había acompañado a Ryo durante sus entrenamientos por mera amistad, y conocía muy bien tanto sus habilidades como, de igual manera, los errores clásicos que cometía con el control de su aura.
Ella sabía que Ryo no dejaría que sus padres y abuelos vinieran a su ayuda, aún estando en plena inconsciencia, su fuerza de voluntad prevalecía incluso en aquellos instantes; por lo que la única solución posible con tal de que las heridas de su amigo pudieran recuperarse, era finalmente salir de aquel "domo" creado por el propio pokémon.
Por lo que solamente se necesitó que la misma Braixen saliera por las puertas de aquel gimnasio.
—"¡Ayuda!" —Para qué… con el desesperado grito en su mente…
Tanto Ryo como Yoshiro y Takeru, con sus estados aurales activados, emergieran en escena en tan solo unos cuantos segundos después de haber sentido la desesperación provenir del aura de Sayuri.
.
.
.
.
—¡¿Qué ocurrió aquí?! —Ryo fue el primero en preguntar, conforme observaba completamente horrorizado la escena, viendo de primeras a cuentas el ensangrentado rostro de su hijo, solo para después notar como el mismo únicamente miraba hacia donde se encontraba aquel inconsciente Riolu, a lo que el propio hombre únicamente sigue su mirada, solo para después quedar completamente congelado tras observar la condición en la que aquel Riolu se encontraba.
Para aquel entonces ya no existió remordimiento en cometer la falta de "leer" la mente… el hombre únicamente vio dentro de las memorias del pequeño Riolu como mero reflejo al intentar observar si su aura seguía presente en su cuerpo y con ello confirmar que su vida no corría riesgo, sin embargo, su propio rostro únicamente comenzó a esbozar muecas de odio y rencor hacia aquel hombre que ahora seguía reposando inconsciente en el suelo.
.
.
Pero solo para después girarse completamente preocupado… una vez que sintió de igual manera los sentimientos que adoptaba el aura del Zoroark que se encontraba a sus espaldas.
.
.
Yoshiro no creía lo que veía… el pokémon únicamente mostraba una clara estupefacción en su rostro, conforme el mismo simplemente caminaba de manera lenta hacia donde se encontraba su torturado hijo.
.
.
Sin embargo… aquello no duró mucho, antes de que su rostro terminara por desviarse con ira y sed de sangre, hacia aquel que le había hecho todo aquello a su hijo, luego de haber visto de igual manera las memorias del Riolu.
El estado aural no tardó en activarse en el Zoroark… este, con su aura, comenzaba a formar algo parecido a una cuchilla desde sus manos, conforme las facciones de su rostro únicamente reflejaban la completa pérdida de razón tras haberse entregado completamente al odio y al deseo de venganza.
Antes de que fuera Ryo, con la segunda fase activada, el que terminara por sujetar con su brazo el cuello de Yoshiro, con tal de intentar detenerlo de aquella manera.
—Sé lo que sientes… créeme que lo sé, pero no puedes perder la cabeza así —Ryo intentaba con todas sus fuerzas tan solo no apoyar al propio Zoroark con tal de hacer sufrir a aquel inhumano que había tratado de tal manera al pequeño Riolu, sin embargo, estaba más que claro el que aquello no era lo correcto que se debía hacer, menos por el propio alcalde del pueblo.
—"N-No me importa…" —Yoshiro prácticamente mostraba toda su dentadura, conforme este rápidamente comenzaba a entrar a la segunda fase con tal de poder oponerse al control de Ryo, sin embargo, el propio hombre únicamente entró a su tercera fase en consecuencia.
—¡Takeru! —Ryo apenas empezaba a perder contra la fuerza de Yoshiro, conforme el propio Zoroark lentamente comenzaba a adentrarse en su tercera fase.
.
.
Antes de que Takeru terminara por chocar su palma sobre la espalda de Ryo y, gracias al poder que aquel hombre poseía en ese momento, bloqueara el estado aural del propio Zoroark tras poder vencer sus bloqueos con la ayuda de Ryo.
Tanto el estado aural de Yoshiro como el de Ryo terminaron por cesar a pocos segundos de que el Lucario tocara la espalda del Kurogane. El rostro de Yoshiro, ahora reflejando únicamente impotencia y pena, simplemente siguió intentando soltarse del sujetar de Ryo, conforme además el propio Kurogane únicamente comenzó a extrañarse conforme se daba cuenta de que este tampoco era capaz de volver a activar su estado aural.
Ryo simplemente se giró hacia Takeru, el hombre solo podía ver como el Lucario mantenía su ceño fruncido conforme además una extraña pena se reflejaba en sus facciones, al mismo tiempo que cerraba con impotencia sus puños.
Una vez que el propio Lucario… de igual manera bloqueara a propósito y de manera momentánea, la habilidad de regeneración tanto en Ryo como en Yoshiro una vez que este tuvo la oportunidad de acceder a sus esencias.
.
.
.
Nadie dijo una sola palabra… el sonido de las sirenas a las afueras del colegio no tardó en comenzar a resonar luego de que cierta Braixen terminara por advertir de igual manera a sus profesores.
Una vez que los policías entraron a aquel gimnasio y se llevaron a las personas encapuchadas junto con Kioko una vez que Ryo dio la orden, Yoshiro solamente pudo caer de rodillas al lado de su inconsciente hijo, a la par que las lágrimas no tardaron en comenzar a emerger ante la imposibilidad de poder curarlo, no siendo siquiera capaz de enojarse ahora con Takeru ante su extraño cometer sobre su aura y la de Ryo.
El Zoroark únicamente comenzó a tomar de manera titubeante el cuerpo inconsciente de Ryo, el cual, aún de pie, únicamente terminó por caer sobre las manos de su padre por mera gravedad, su fuerza de voluntad había llegado a su fin luego de que su padre y abuelos llegaron.
—"Hijo…" —Yoshiro estaba destrozado… el pobre pokémon únicamente pudo decir aquello en un tenue y ahogado gruñido, antes de simplemente apoyar su frente sobre la cabeza del Riolu.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
El silencio perduraba… de un momento a otro, la noche terminó por apoderarse del pueblo de Hotaru.
Las ventanas de la casa de Yoshiro eran las únicas en las que se veían las luces encendidas en su interior.
Adentro de la casa, toda la familia, a excepción de Yoshiro, Haruko, Takeshi y Sayuri, se encontraban sentados y callados en el centro de la sala de estar, a la par que esperaban preocupados el regreso de Yoshiro y Haruko, conforme de igual manera el pequeño Riolu se encontraba dentro de su propia habitación.
Nadie podía demostrar alguna clase de alegría o calma… Akira simplemente se encontraba recostada y desanimada sobre las piernas de Hiyori, conforme la propia chica tenía su vista perdida en la nada, casi tan igual que el resto de su familia.
De pronto, el claro exaltar de Ryo y Takeru, una vez que estos comenzaron a sentir las auras de Yoshiro y Haruko acercándose, fue suficiente como para poner en alerta al resto de la familia, no pasando mucho cuando la puerta de entrada finalmente se escuchó abrirse.
Solo bruscos pasos por el pasillo fueron los siguientes en escucharse… la familia no sabía cómo actuar, y únicamente una enojada Haruko fue la siguiente en verse de reojo, conforme la misma ni siquiera se dirigió hacia su familia, esta solo volvió a entrar de manera violenta y enfurecida hacia la habitación en donde su hijo se encontraba.
Yoshiro fue el siguiente, este solo caminaba un tanto más lento y agotado, conforme el propio Zoroark únicamente terminó por ir a la sala de estar junto con el resto de su familia.
—¿Qué ocurrió? —Harumi fue la primera en preguntar.
Conforme la policía hizo sus respectivas investigaciones, la identidad de aquel joven que había golpeado y maltratado a Ryo no tardó en revelarse, a la par que este no era más que un simple alumno de la escuela de Hotaru, cuyo hogar se encontraba en el sector más pobre del propio pueblo.
Yoshiro y Haruko fueron los primeros en ir a hablar con sus padres ante tal acto, el joven no era mayor de edad, y bajo la propia ley que imperaba en aquel momento, estos deberían cargar con la responsabilidad de los actos cometidos por su hijo.
—Se enojó conmigo porque Isao decidió colocarlo en el centro de rehabilitación en vez de lanzarlo a la cárcel —Yoshiro solamente se sobaba la nuca conforme el mismo terminó por sentarse en el sofá al lado de Hiyori, refiriéndose a Haruko en un principio.
—Y… ¿Qué pasó cuando vieron a los padres? —Ahora fue Hiyori la que preguntó, haciendo que Yoshiro únicamente se encorvara de manera leve y apoyara su mentón sobre su mano.
—Cuando les dieron la notificación de que iríamos, ellos nos esperaron en su casa, junto con el chico; el desgraciado tenía toda la cara vendada por los golpes de Takeshi —Empezó a decir, Yoshiro, a la par que todos escuchaban.
—Apenas entramos, Haruko se le abalanzó y le rompió la mandíbula de un puñetazo —Aquellas bruscas palabras impactaron de lleno en la familia, a la par que de igual manera trajo el pertinente susto ante tal acto —Iba a seguir golpeándolo, pero alcancé a detenerla… la madre estaba horrorizada, y tan pronto comenzó a gritarle a Haruko, no me esperé que el padre fuera el que terminaría por gritarle a su mujer; dijo que su hijo tenía lo que merecía y que lo estaba avergonzando, después de eso, la mujer se fue indignada y se llevó a su hijo con ella al hospital; quedamos hablando Haruko y yo con él luego de ello —Yoshiro seguía contando la historia, sin embargo, este se quedó completamente callado una vez que la puerta de la habitación de Ryo abriéndose volviera a exaltarlos a todos, siendo lo siguiente en verse a una enfurecida Haruko emergiendo de esta, para luego caminar hacia la sala de estar.
El rostro de la Lucario solo reflejaba la más pura ira y dolor, conforme de igual manera sus enrojecidos ojos reflejaban las lágrimas pasadas; esta no posó su mirada en nadie más que en aquel que sería el siguiente en recibir toda su rabia.
.
.
Siendo Takeru, el cual se encontraba serio y de brazos cruzados al final de aquella sala, el siguiente objetivo.
.
.
—"Tápale las orejas…" —Haruko apenas se reprimió a solo susurrar en gruñidos ante la desorbitante ira que yacía en su interior, para hacer que Hiyori se exaltara y únicamente posara sus manos sobre las orejas de la propia Akira, haciendo que la misma se extrañara de manera leve, únicamente para después dejarse estar ante la situación.
Luego de que el abrupto y exaltado abrir de boca de su madre, llegara incluso a asustarla de manera leve luego de que incluso el grito como tal que comenzó a emerger de la garganta de Haruko, se sintiera en tenues vibraciones alrededor del pelaje de la Zorua.
Los movimientos erráticos y violentos de Haruko eran suficientes como para preocupar a Akira… sin embargo, no se relatarán el sin fin de garabatos e insultos que Haruko lanzó hacia su padre, luego de saber que el mismo aún le negaba la habilidad de regeneración a Ryo y a Yoshiro.
Alejados de aquella sala, dentro del cuarto de Ryo, solo la oscuridad se encontraba dentro de esta; un pequeño Riolu reposaba sentado al borde de su cama, conforme su rostro y torso se encontraba casi en su totalidad vendado, a excepción de su boca y uno de sus ojos, denotando tras las vendas los claros daños que aún existían, a la par que su brazo roto se encontraba enyesado de igual manera.
Ryo tenía su mirada perdida… este también era capaz de sentir los gritos de su madre, sin embargo, ante el vendaje que también tenían sus orejas, se le hacía imposible el escucharlos claramente a pesar de todo.
—¡Devuélvele la regeneración a Ryo y a Yoshiro, infeliz! —Haruko, conforme sus garabatos comenzaban a ceder, esta aun así continuaba gritándole al serio y tranquilo Lucario —¡¿Sabes siquiera el dolor que debe estar sintiendo Ryo ahora?! ¡Y tú lo permites, tú… tú…! —Haruko volvía a colapsar, a la par que apretaba su puño derecho, únicamente para después exaltar a todos cuando esta le lanza un puñetazo a la cara de su propio padre.
Siendo acto seguido… el rostro inmutado de Takeru luego de que el mismo activara el estado aural, y terminara dislocando la mando de Haruko ante la fuerza con la que esta había dado aquel golpe, luego de que ni siquiera fuera capaz de mover siquiera un centímetro la cara del Lucario.
—"¡Ya fue suficiente, ustedes dos!" —Hanako fue la primera en dejar de soportar ver aquella pelea, conforme la misma comenzaba a caminar hacia su pareja e hija, a la par que Haruko lanzaba enojados quejidos ante el dolor de su mano, conforme era ahora le rostro de Takeru el que comenzaba a demostrar una leve molestia.
—¿Si sé lo que siente Ryo ahora…? —Takeru empezaba a hablar con desprecio ante tal falta de respeto, conforme Haruko seguía demostrando rencor hacia su padre —¡¿Sabes tú como se siente realmente tu hijo?! —El grito de Takeru, a diferencia del ensordecedor dado por Haruko, este lo dio con un tono y potencia tal, que el alto volumen no fue necesario para imponer presencia y poderío.
—¡¿Sabes lo miserable que es para un hombre el perder una pelea, como para que encima se tengan que apiadar de él?! —Takeru no se detenía, Haruko fruncía el ceño con impotencia, conforme las palabras del Lucario eran escuchadas por todos los ahí presentes.
—Ryo tomó su propia decisión al esconder su aura de nosotros, él sabía a lo que se enfrentaba desde el principio, y aún así afrontó la humillación de ser ridiculizado y vencido en frente de Sayuri; es algo con lo que va a tener que cargar por el resto de su vida… ¡Y tenerle compasión ahora solo haría que su humillación fuera aún peor! —Takeru únicamente omitió la intervención de Hanako, solo para después quedar de pie delante de su propia hija, antes de observarla con ira en su mirada.
—¡Respeta el orgullo de tu hijo! —Fue lo último dicho por el Lucario, antes de volver a imponer un penetrante silencio en la sala tras aquellas últimas y sinceras palabras.
Haruko seguía mostrando la impotencia mezclada con la ira en sus ojos, sin embargo, la propia pokémon únicamente terminó por cerrarlos de manera brusca conforme las lágrimas no tardaron en volver a emerger.
.
.
.
.
Yoshiro no era capaz de mostrar sorpresa o enojo a las palabras de Takeru, este tenía sus propios conflictos internos los cuales se negaba a compartir con el resto de su familia, el Zoroark, tras escuchar las palabras del Lucario, únicamente terminó por empezar a levantarse del sofá.
—"Iré a hablar con Isao y la mamá de Yuki… el castigo que le puso es muy bajo para lo que hizo" —Dijo sin más por telepatía, Yoshiro, no escuchando ninguna respuesta por parte de su familia, antes de que este comenzara a caminar hacia la salida de su hogar.
Ryo, conforme veía al Zoroark y a la Lucario, únicamente podía mantenerse de brazos cruzados, al mismo tiempo que entendía el punto de Takeru al no querer curar al Riolu.
—¿Has sabido algo de Sayuri y Takeshi? —Preguntó Harumi en tono más bajo, hacia Ryo, conforme el propio hombre únicamente se giró con seriedad y calma hacia su esposa.
Nunca lo hubieran previsto… tan pronto como la misma familia se reunió en aquella casa, Sayuri se había marchado sin más y sin previo aviso, por lo que, sin explicación de por medio, Takeshi fue el primero en ir en su búsqueda durante aquella noche, tras ser ayudado por Ryo de igual manera.
—Le di la ubicación de su aura cuando huyó… se fue lejos en el bosque, pero sé que Takeshi lo tiene bajo control —Le respondió, Ryo, a la par que Harumi únicamente pudo preocuparse como consecuencia, confiando a pesar de todo en las palabras de su esposo.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Había pasado una hora luego de aquello… la oscuridad y la calma rondaba en las solitarias calles de Hotaru.
Un decaído y lento caminar era lo único que se escuchaba, los pasos de un solitario Zoroark eran el origen, a la par que el mismo, con su vista completamente perdida, revivía aquellas imágenes de su hijo malherido, junto además con la brutalidad que el mismo vio en sus memorias.
Lo atormentaban… su impotencia como padre, la responsabilidad que el mismo se había autoimpuesto con tal de hacer que sus hijos no tuvieran que afrontar tales tormentos, fue completamente aplastado y destruido.
.
.
.
Él… había fallado en proteger a su hijo.
.
.
.
Aquello lo colapsó, el Zoroark solo pudo dejar caer su hombro sobre la pared de una de las tiendas cerradas por las que pasaba, al mismo tiempo que tensaba todas las facciones de su rostro al máximo, conforme la impotencia e ira nuevamente llegaban a su punto máximo.
Pero solo para exaltarse nuevamente por completo… luego de que el propio Zoroark terminara por sentir cómo alguien tiraba de la punta de su cabello, a lo que el pokémon únicamente se giró extrañado y con el rastro de la ira aún en su rostro…
Para luego ver… como era un lloroso y decaído Yuki, el que se encontraba a su lado.
.
.
.
.
La oscuridad se mantenía bajo su perspectiva… nuevamente el hogar de Haruko y Yoshiro, en las afueras de este, las heladas brisas de aquella noche se escuchaba con claridad, al mismo tiempo que un pequeño Riolu, saliendo apenas de la ventana de su habitación, cayó de manera dolorosa al suelo al no poder mantener su equilibrio debido a las heridas.
Solo un tenue quejido emergió, sin embargo, el propio pokémon nuevamente volvió a ponerse de pie de manera titubeante, conforme el mismo únicamente comenzó a dar tenues pasos, cojeando de manera leve.
El pequeño pokémon tenía su seria mirada puesta sobre el sector donde Yoshiro entrenaba, con diversas pesas y metales de Arkon que Kazuki le había creado… los cuales se encontraban al aire libre sin mayores problemas.
Sin embargo, Ryo solo enfocaba sus ojos sobre aquella gruesa barra que se encontraba enterrada en el suelo.
.
.
El pequeño pokémon no tardó en llegar a su objetivo. Ryo mantenía una seria y enojada mirada puesta sobre este, conforme los recuerdos y traumas vividos en el pasado comenzaban a atormentarlo de igual manera, haciendo que el propio Riolu frunciera el ceño al máximo posible.
.
.
.
.
Antes de finalmente comenzar a dar palmeos con su brazo bueno, sobre la barra de Arkon.
.
.
.
.
No se detenía, su impotencia y rabia eran mayores que el dolor que sentía con cada golpe que le daba a aquella barra.
Su límite eran quince golpes seguidos para aquel entonces… el pequeño pokémon terminó por hacer treinta, antes de que su palma comenzara a sangrar por el sobre esfuerzo.
Las lágrimas emergían descontroladamente, de sus ojos, las muecas de dolor no dejaban de mostrarse en su rostro, conforme sus dientes se dejaban ver en su totalidad conforme Ryo no paraba de dar palmeos en aquella barra.
Sus quejidos aumentaban con cada golpe, y tan pronto como el hueso de las mismas palmas fueron los que comenzaron a trisarse por el sobre esfuerzo…
.
.
.
Fue cuando la calmada y rápida palma de Takeru terminó por interponerse entre la de Ryo, y la ahora ensangrentada barra de entrenamiento.
.
.
.
No existieron palabras entre estos… Ryo colapsó por completo tras aquello, a la par que el propio pokémon únicamente terminó por hipar ante el desconsolado llanto que le continuó a su debilidad.
—"¿P-Por qué?" —Entre las lágrimas y el constante moqueo, un casi inentendible gruñido emergió en Ryo, a la par que Takeru mantenía su seria actitud al lado de su nieto.
—"N-No so-soy capaz de hacerme m-más fuerte… ¡Siempre t-tengo que necesitar s-su ayuda!" —Ryo volvía a enfurecerse consigo mismo, conforme nuevamente empezaba a dar palmeos ahora a la mano de Takeru, el cual los recibía sin mayores problemas.
Pasaron solo unos cuantos segundos antes de que el brazo de Ryo finalmente llegara al colapso muscular.
Ryo simplemente terminó por caer de rodillas al suelo, sus lágrimas habían cesado, sin embargo, su cabeza decaída y su malherido estar eran suficientes como para desmoralizar a cualquiera; pero no al Lucario el cual permanecía erguido y serio delante de su nieto.
Lucario el cual… solamente comenzó a caminar de vuelta hacia su hogar luego de ello.
.
.
Sus simples pasos repercutían en el Riolu, él sabía lo que más quería… lo que más deseaba de aquel Lucario el cual era el más indicado para ayudarlo, sin embargo, el simple hecho de que este se alejara únicamente causó que la desesperanza lo abordara por completo.
—Tan pronto se recuperen tus heridas… comenzará tu entrenamiento conmigo, te esperaré en el bosque a primera hora de la mañana del día siguiente —Fueron las únicas palabras que Takeru dijo con dictatorial y serio tono, antes de provocar que el propio Riolu empezara a encorvarse de manera temblorosa.
Las lágrimas brotaban más que nunca de sus ojos, estos recubrían todas sus mejillas, conforme Ryo solo podía hipar ante lo que tanto había esperado escuchar por parte de su abuelo, a lo cual… solo podía existir una única respuesta.
—"¡Sí!" —Soltó finalmente un alto gruñido el pokémon, conforme Takeru seguía caminando erguido y en silencio, antes de simplemente esbozar una simple y pequeña sonrisa tras escuchar aquellas palabras, para luego comenzar a entrar a su hogar.
.
.
.
.
Minutos antes…
Yuki solo permanecía titubeante, la condición de este era mucho menos desastrosa que la del propio Riolu, sin embargo, su ojo morado junto con un parche en su mejilla era suficiente como para darse cuenta de los golpes que de igual manera tuvo que enfrentar.
—"¿Qué haces aquí, Yuki?" —Yoshiro fue el primero en preguntar por telepatía, conforme el mismo pokémon únicamente veía cómo Yuki comenzaba a temblar.
—Solo corrí… —Yuki no tardó en empezar a llorar tan pronto comenzó a hablar, Yoshiro se extrañó tras aquello, comenzando a hablar, sin embargo, nuevamente la voz del niño lo detiene.
—Por mi culpa Ryo y Sayuri afrontaron todo eso ellos solos… tío Yoshiro, por favor, perdóneme —Yuki simplemente terminó por exaltar aún más a Yoshiro, luego de que este comenzara a arrodillarse frente a este, antes de empezar a caer en un desolador llanto —N-No pude proteger a mi mamá cuando mi papá le pegaba, solo me quedaba ahí, sentado y mirando todo lo que hacían; no pude ayudar a mis amigos cuando más necesitaban de mí, y la única estupidez que se me ocurrió hacer fue correr e intentar escapar —El desesperado llanto de Yuki se escuchaba en medio de aquellas palabras, a la par que Yoshiro únicamente se mantenía de pie delante de este, completamente desanimado ante lo que escuchaba.
—Quería pedírselo… pero no merezco su ayuda después de lo que hice, no merezco perdón —Dijo finalmente Yuki, antes de que su ahogado llanto tomara el completo protagonismo, escuchándose solamente aquello una vez que el chico dijera aquellas palabras.
Pasaron solo unos segundos… Yoshiro simplemente terminó por agacharse a un lado de Yuki, conforme este último no dejaba de estar arrodillado.
—"No eres el único que comete errores, Yuki… y en tu caso fue lo más inteligente que pudiste hacer para poder llamarnos a nosotros, no tienes ninguna culpa en lo que pasó, pequeño" —Yoshiro simplemente posó su mano sobre la cabeza del niño, a la par que este aún no se consideraba lo suficientemente digno como para simplemente mirar al Zoroark.
—"¿Qué era lo que querías pedirme?" —Fue lo último dicho por Yoshiro, antes de hacer que el hipeo de Yuki lentamente comenzara a cesar, conforme el mismo chico intentaba limpiarse las lágrimas con la manga de su abrigo, pasando varios segundos que el propio joven utilizo para intentar tranquilizarse antes de hablarle al Zoroark.
—Sé que está muy ocupado con Ryo y Akira y su trabajo… no tiene por qué aceptar esto de mí, solo soy un niño cobarde, pero… —Yuki finalmente comenzaba a susurrar, a la par que Yoshiro únicamente fruncía el ceño conforme este empezaba a sospechar lo que el niño empezaría a decir.
—Por favor… aunque sea una rutina, una llave o algo que me ayude para poder defender a mi mamá o a mis amigos, le pido por favor que me enseñe… no podría pedírselo a alguien más que a ust- —Conforme Yuki finalmente le pedía "aquello" a Yoshiro, este solo pudo callarse por completo, una vez que la voz del Zoroark en su mente lo detuvo.
—"Ponte de pie…" —Yoshiro únicamente dijo aquella simple frase, haciendo que el silencio volviera a dominar la escena por unos segundos, conforme Yuki, tembloroso y con miedo, únicamente comenzó a levantarse lentamente.
Yoshiro, mientras tanto, únicamente comenzaba a girar su cabeza en dirección a su hogar, conforme notaba el aura de su hijo y la de Takeru en las afueras de este, sintiendo además las últimas palabras que el Lucario terminó por decirle al Riolu.
El Zoroark simplemente recordaba las palabras que una vez Ryo le dijo un día en el que este lo entrenaba durante la preparación de su boda.
—"No falta mucho para que llegue el día en el que tú seas el que tenga que enseñarle a otro todas estas cosas..." —Recordaba el pokémon al mismo tiempo que observaba a Yuki delante de sí, solamente para cerrar sus ojos por unos segundos, antes de abrirlos por fin con decisión.
—"Tú eres quien lo merece, Yuki…" —Yoshiro finalmente comenzaba a hablar por telepatía, a la par que Yuki únicamente se extrañaba —"No vuelvas a disminuirte o despreciarte por los miedos que sientes, si vas a superarte, tienes que reconocer y aceptar también todo lo que pasó el día de hoy" —Yuki lentamente comenzaba a alzar su cabeza, a la par que sus ojos llorosos lentamente comenzaron a observar a Yoshiro.
—"Mis hijos tomaron su elección, y me enorgullece saber que ellos también podrán crecer bajo una buena tutela; pero… hay uno el cual todavía necesita ayuda" —El Zoroark simplemente terminó por dar un paso adelante hacia Yuki, conforme se erguía y adoptaba una postura más imponente a ojos del niño.
—"Yuki… mi camino es completamente diferente al de Takeru, debo admitir que por eso también Ryo prefiere su tutela en vez de la mía, no lo culpo por ello" —El tono de voz en los mensajes que daba Yoshiro por telepatía, te tornaban mucho más serios conforme este los decía, a la par que Yuki escuchaba con atención.
—"No solo te enseñaré a fortalecerte físicamente… sino también a ser capaz de afrontar cualquier miedo que se te ponga por delante; tendrás que afrontar muchos retos a partir de hoy, noches en que quizás no puedas mover un solo músculo por el dolor, o las pesadillas; pero te prometo que eso traerá los frutos que más deseas" —Un silencio se formó en el ambiente luego de que Yoshiro dijera aquellas palabras, a la par que Yuki no desviaba su mirada del Zoroark.
—"Entonces, Yuki Himura… —Tras pasar unos cuantos segundos de silencio, Yoshiro finalmente comenzó a decir "aquellas" palabras… a la par que Yuki se mantenía más congelado que nunca.
—"¿Quieres aprender de mí?" —Yuki abrió sus ojos de golpe tras ello, abriendo incluso un poco su boca luego de no creer que "él" le hubiera dicho tal pregunta, no evitando de nuevo el que volvieran a emerger varias lágrimas de sus ojos.
—¡Z-Zdí! (Sí) —El joven solo pudo asentir repetidas veces con su cabeza como respuesta, a la par que los mocos y las lágrimas le hacían imposible el expresar mejor sus palabras.
Yoshiro simplemente esbozó una calmada sonrisa tras aquello, a lo que este únicamente posó su mano sobre la cabeza de Yuki.
—"Entonces… a partir de hoy, eres oficialmente mi pupilo, Yuki" —Decretó con orgullo y una pequeña sonrisa, Yoshiro, antes de exaltarse de manera leve y reír un poco luego de que el propio niño únicamente se lanzara y lo abrazara en el acto en medio de su desconsolado y ahora más alegre llanto.
.
.
.
.
.
.
.
.
Finalmente, la responsabilidad de las nuevas generaciones había sido entregada, aquellos cuyo tiempo había llegado, solo les quedaba encomendar sus experiencias a los siguientes que los reemplazarían en su labor, aquellos que fueron escogidos como los más indicados para tal tarea, ante la imperiosa necesidad de superar los retos y peligros que la propia vida y el mal de algunas personas que, tarde o temprano, seguirían apareciendo delante de estos.
.
.
Sin embargo… conforme la esperanza lentamente empezaba a brotar en el hogar Kurogane, aun a pesar de las luchas pasadas y lágrimas derramadas, aún existía un punto en donde la oscuridad y silencio seguían ejerciendo su dominio.
Aquel lugar… donde una pequeña Braixen, sumida en su silencioso llanto, únicamente se encontraba en lo más profundo del bosque, conforme la misma, sentada al lado de un enorme río, simplemente se encontraba abrazada a sus piernas, a la par que ocultaba su rostro bajo estas.
Sayuri solo podía repetir una y otra vez la escena de aquel gimnasio en su cabeza, su sentimiento de culpa al pensar que solo en ella recaía la razón de que aquellos actos se cometiesen, torturaban su cabeza al máximo.
Sus ojos irritados al máximo, conforme apenas y emergían tras sus rodillas, solamente podían enfocarse en el reflejo de su rostro en el río, bajo aquel sector completamente iluminado por la luna llena de aquella noche, a la par que se llevaba una de sus manos hacia sus orejas conforme la vista de los cortes era más que notoria sobre estas.
Sayuri solo podía volver a recaer en las lágrimas, conforme los segundos en donde solo el sonido del río se escuchaba, ya sin siquiera querer sentir más remordimiento al haber escapado de su casa ante la culpa.
.
.
.
—"Oye…" —Un extraño gruñido se escuchó en el ambiente, haciendo que la propia Sayuri se exaltara y girara con miedo hacia sus espaldas, al no conocer aquel tono de voz.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Solo para observar a un serio y sereno Gallade de brazos cruzados, observándola extrañado.
.
.
.
.
—"Me gustaría charlar un poco contigo" —Fue lo siguiente en decir el pokémon, conforme Sayuri empezaba a temblar ante aquel extraño desconocido.
.
.
.
.
Muy bien amigos… aquí finalmente termina el capítulo, espero les haya gustado, que les haya encantado, que les haya fascinado y todas esas cosas :3 XD, Y POR SOBRE TODO: que les haya dejado expectantes para lo que se viene :3
Zephyr Exe Vaya, no puedo no responder a todos tus reviews XD, así que ahí un mini resumen de respuesta para cada capítulo:
52: ahora porque sale Naoto ya no pones excelente capítulo XD, sí que eres orgullosa eh?, me sorprende que aún después de ver lo bien que Naoto está empezando a desarrollarse en la historia, aún lo consideres con un personaje sin importancia y que no es digno de estar con Hiyori, aunque… igual y esto se fundamenta con otros comentarios tuyos, creo que en un futuro independiente de la pareja que tenga Hiyori, pronto habrá una nueva pareja que quizás te vaya a gustar mucho más ewe, así que al menos quizás y así tu odio a Naoto se opaque un poco :u jajajja
No te sientas decepcionada porque Ryo y Takeru no le pegaron al infeliz novio de Eimi, porque Naoto le pegó bien fuerte :3, ya ves?, es bueno y cuida a Hiyori! Yay! XD
Lo de Hana y su rugido de Pantera era simplemente un toque de comedia XD, como para demostrar la fiera y depredadora depravada que es :u XD
53: Gran capítulo… XD
Naaaaa yo en vez de decir que Hiyori se merece a alguien mejor que Naoto, diría que Naoto es muy afortunado por tener a alguien de corazón tan puro como Hiyori que lo quiere así de esa manera tan bonita :3, anda, nunca perderé la esperanza de que pienses así algún día :'3
Ufff ya quiero leer la reacción de Infinity después de leer este capítulo D:!, aunque, si me dejas decirle esto, solo que sepa que al final la justicia prevalecerá y Sayuri tendrá la felicidad y amor que merece y siempre ha merecido :'3
54: Excelente capítulo… yay XD
.
.
. (Mis puntitos nunca los dejaré :3 XD)
.
Sabes? Este si que es un odio justificado eh?, no como el de Naoto que no tiene sentido porque él es bueno y amable y tal :u, pero ps, me alegra que ese sentimiento de ira y deseo de venganza emerja en ti al leer, eso significa que hago un buen trabajo en eso, y ps me alegra y lo agradezco :3
("Tú sabes muy bien cuanto odio a Naoto, pero al menos él no es tan desgraciado" XD "No es tan desgraciado", y ahora es cuando pregunto ¡¿"qué" de desgraciado tiene él?! XD loco, aún no entiendo cual es el origen de tanto odio, entiendo que no te agrade, ya, lo respeto, pero de ahí a decir odio?! Naaaaa XD)
Aún así… con odio de Naoto incluido, agradezco el que comentes, tu ausencia me preocupó y me entristeció de igual manera :'u no te mentiré, pero me alegra que sigas por aquí :3
Lord fire 123 Naa obviamente sería raro si se viera a Akiko levitando por ahí XD, pero por algo ps puse que se había ocultado y ya jajajaj
Tus chistes son los mejores XD
En realidad las escenas extra si tienen que ver, más que nada ocurren en un contexto diferente, y ps para que no se vea tan extraño XD
Vaya… no había notado ese detalle de que Sayuri es buena con las materias especiales y Ryo lo sería con las físicas XD, hago detalles sin darme cuenta :u jajjajajajja
Takeru es multifacético, tiene como 20 personalidades de personajes de anime diferentes :v XD
Naaa, no votaría la comida, Takeshi la podría encontrar después XD (aunque lo pensé eh?, para generar más odio, pero simplemente lo omití :3)
Y sobre las referencias… lo siento, la vez pasada terminé el capítulo muy tarde XD, y tenía demasiado sueño, y como respeto el hecho de querer subirlo lo antes posible (y de igual manera responder los comentarios en el proceso), lo omití XD disculpa u-u, muchas gracias por comentar de igual manera :3
.
.
.
Muy bien, como tema aparte, a las personas que lean este mensaje, les tengo que decir que acabo de subir un capítulo especial en mi perfil de Wattpad como celebración por llegar a los cien seguidores, si quieren y búsquenlo en la sección de "un rincón para compartir", es un tráiler de los dos siguientes libros de eterna voluntad :3
Eso sería todo… también les aviso que la siguiente semana no publicaré capítulo por temas personales, espero estén bien y… sin más que decir…
¡Nos vemos en el siguiente capítulo! :P
