Días después de todo lo acontecido con la gema-esfinge los poderes de las gemas seguían sin volver. Las gemas estaban obligadas a vivir como jamás lo habían hecho ya que mientras durasen los efectos, estas estaban "encerradas" en sus cuerpos de luz, mortales y con necesidades adaptadas a estos. Las gemas rodeaban en corrillo a Perla que miraba con asco el guiso que le había puesto Zircón. Esta lo retiró lentamente con las manos de delante suya y Zircón volvió a colocarlo en su sitio. –"¡Perla! , ¡Tienes que comer o vas a morir!"-. Perla lo miró con los ojos húmedos y un gesto arrugado y suplicante, como si en cualquier momento fuera a romper a llorar. –"¡Pero es que no puedo! , esa cosa entrará en mi cuerpo, tendré que masticarlo, se convertirá en una pasta repugnante, bajará al estómago y luego… ¡luego…!"-. En la cara de esta apareció una expresión de horror y se puso a llorar. Zircón suspiró y miró a las demás gemas en busca de ayuda. Steven se acercó y se dirigió a Perla con voz suave: –"No pienses en eso, ni lo sentirás… ¡y a lo mejor descubres que no es tan horrible como parece!... ¿con este frio no te apetece tener algo calentito en el estómago?"-. Perla lo miró como si acabara de soltar la mayor blasfemia posible y entonces continuó a llorando aún más fuerte. Amatista gruñó y se acercó al plato de comida – "No pasa nada, ¡si no lo quiere ella me lo tomaré yo!"- entonces se lanzó encima del plato de comida e intentó comérselo entero (plato incluido) pero Steven y Zircón la sostuvieron para que no lo hiciera. Con el forcejeo el plato salió volando y fue a parar directo a la cara impasible de Granate. Todos pararon en seco y miraron con horror. Mientras le chorreaba el caldo por las mejillas dijo con voz neutra. –"Tengamos una comida tranquila… Perla, come, Amatista, no comas"-. Entonces Perla tragó saliva y pidió otro plato y Amatista se echó atrás lentamente.
Tras finalmente conseguir que Perla comiera algo, Zircón se echó en el sofá rendido y se puso unos cascos. Mientras escuchaba su música favorita se fue quedando poco a poco dormido... esas últimas semanas habían sido agotadoras para todos los miembros humanos de esa casa, ahora eran ellos los encargados de enseñarles a las gemas a vivir como tales… y no era tarea fácil… por suerte debería acabar pronto. Justo antes de quedarse dormido Amatista le quitó los cascos. –"¿Que escuchas? , me aburro y no puedo entrar en mi habitación"-. Zircón se levantó y se frotó los ojos. – "Hasta que me los has quitado estaba escuchando a "La Vela Puerca"…"-. Amatista trasteó con los cascos. –"¿La Vela Puerca? Que nombre más raro… creo que me gusta"-. Zircón esbozó una sonrisa. – "Puedes quedártelos un rato si quieres…"-. Amatista se lo agradeció y se los puso. –"Por cierto, como va tu herida del cuello"-. La gema se dio la vuelta y se la enseñó con orgullo. – "Se ha curado ya, se va a convertir en una espectacular cicatriz a juego con la de mi cara"-. Zircón dejó escapar una leve risa: –"Lamento decepcionarte pero cuando vuelvan tus poderes esa cicatriz desaparecerá"-. Amatista pareció decepcionada. –"Yo tenía una enorme en el ojo izquierdo y unas pocas en la espalda y tras mi primera regeneración desaparecieron todas"-. La gema se quedó pensativa. – "Entonces debías parecer todo un temible bandido...que poco te pega… me gustaría verlo"-. Zircón se rascó la barbilla. –"Creo que conservo algunos retratos de carbonilla de entonces"-. Amatista lo miró emocionada. –"¿¡Me los enseñas!?"-. Zircón bostezó y dijo: – "Luego los busco, ahora quiero echarme un poco"-. Amatista asintió, le dio las gracias de nuevo por los cascos y le dejó dormir.
La gema salió afuera y encontró a Perla dando vueltas en círculos con una mirada de preocupación. – "Ey Perla, ¿que te pasa?, ¿algo va mal?"-. Perla la miró sorprendida. – "¿Si algo va mal?… bueno, tengo sensaciones extrañas que nunca he tenido , la necesidad de comer y dormir, la impresión de que pierdo mi tiempo y para colmo no puedo acceder al templo… ¡¿y si ha pasado algo dentro?!, ¡¿y si las burbujas han dejado de funcionar?! ,¡¿Y si..?!"-. Amatista la interrumpió y negó con la cabeza. –"Es el único poder que conservamos y funciona bien, no te preocupes… es más, toma, relájate un poco"-. Amatista le cedió los cascos y Perla los miró extrañada. – Un poco de música, me los ha prestado Zircón… date un paseo por la bahía y disfruta un poco de estas "vacaciones de salvar el mundo", a lo mejor descubres algo agradable de esas nuevas sensaciones"-. A Perla le cambió la expresión y la miró divertida. – "¿Desde cuando eres tan ocurrente?"-. Amatista desvió la mirada y se sonrojó. –"Está bien, intentaré relajarme un poco, un paseo por la costa no puede hacerme mal, ¿vienes?"-. Amatista asintió y entonces las dos se pusieron en marcha.
-"Esto suena bien"-. Dijo perla mientras disfrutaba de la lista de música de Zircón. –"Prefiero algo un poco más refinado pero… está bien"-. Caminaron un rato por la orilla observando el extraño pero bello contraste entre la nieve y el agua del mar. –"Siempre me ha parecido extraño que todos los años nieve aquí… en una ciudad al nivel del mar"-. Amatista asintió mientras miraba jugueteaba con la nieve. Cuando llevaban un rato caminando vieron a Steven y a Connie agachados tras un pequeño muro de nieve. –"¡Ey Steven!"-. le gritó Amatista. Este giró la cabeza sin decir nada y le hizo un gesto para que permaneciera en silencio. De repente Lapis salió de entre un montón de nieve y boleó a los dos chavales hasta dejarles enterrados. – "¡Gané de nuevo! , ¡soy la reina de la nieve!"-. Dijo Lapis mientras reía con ganas. Connie sacudió la cabeza para quitarse de encima la nieve y refunfuñó. – "¡No es justo! , ¡tú tienes superreflejos de gema!"-. Lapis chistó y negó con el dedo. – "Excusas, excusas, tú tienes una gema en tu equipo también…"-. Steven salió de entre la nieve y vio como Perla los miraba confusa con los cascos todavía en la cabeza. – "Bonitos cascos, ¡te ves moderna!"-. Esta levantó una ceja. –"Eh…¿gracias?... ¿que estáis haciendo Steven?"-. Steven señaló unas estructuras hechas de nieve. – "¿No es obvio? , ¡peleas de nieve!" -. Amatista pareció emocionada. – "¡Yo también quiero!"-. Entonces cogió un enorme montón de nieve (enorme) y se lo lanzó a Steven y a Connie antes de que pudieran reaccionar. Perla se alarmó y se puso a buscar entre la nieve. –"¡Serás bruta! , ¡Steven! , ¡¿Connie?!"-. Cuando sacó a Steven tenía los ojos cerrados. –"¿Steven?"-. Entonces abrió los ojos, esgrimió una sonrisa burlona y le estampó una bola de nieve que tenía oculta. Perla miró enfurruñada, murmuró algo por lo bajo y lo soltó. Por el contrario Amatista empezó a reírse sin parar. La risa de amatista fue interrumpida por un bolazo en toda la cara que la tiró de espaldas. Cuando se sacudió vio sorprendida que Perla la miraba con una sonrisa desafiante. Una sonrisa sustituyó a la sorpresa y empezó a preparar una bola de nieve.
Mientras ,en la casa, Zircón se acababa de despertar. Granate estaba sentada ojeando el bestiario de gemas corruptas de este. – "ey, al fin estás despierto…" -. Zircón se frotó los ojos cansados. –"si… ¿sabes? , no me echaba una siesta desde hace mucho tiempo, sienta bien"-. Granate le miró con una sonrisa y siguió leyendo. Durante un rato Zircón la miró sin decir nada, Granate se percató y se dirigió a el.– "¿Pasa algo?"-. Zircón negó con la cabeza. –"no, no… solo estaba pensando… como sigues fusionada a pesar de haber sido expuesta a los poderes de la "gema inhibidora" "-. Granate siguió leyendo. – "No lo sé, hay muchas cosas que no sabemos de sus poderes…es más, nunca he visto a una gema con unos poderes tan extraños…"-. Zircón se rascó la cabeza. –"En fin…da igual"-. Zircón se levantó, fue a la cocina y empezó a preparar una cafetera. Le hizo un gesto a Granate para ver si quería. Esta asintió mientras observaba distraída las ilustraciones de las diferentes gemas corruptas. – "Si , gracias…"-. A Zircón le resultaba curioso el interés repentino que había mostrado Granate por su bestiario desde que volvieron de la misión en el desierto. – "¿Buscas algo en concreto?"-. Granate alzó la vista del viejo cuaderno. – "si… estaba comparando tus datos con lo que nos hemos encontrado y bueno… muchos son totalmente contrarios a lo que realmente eran esas gemas" -. Zircón le respondió mientras buscaba un par de tazas para servir. – "Te refieres al aumento radical de agresividad y peligrosidad…"-. Granate asintió. –"Muchas eran "pacíficas" cuando hiciste estos apuntes … sin embargo al enfrentarlas durante estos años lo único que nos hemos encontrado son gemas que incluso atacan a los seres humanos deliberadamente"-. La cafetera silbó desprendiendo un agradable olor a café e indicando que ya estaba listo. Zircón disfrutó del aroma antes de servir dos tazas. –…"Es posible que los cambios de conducta y pensamiento en una gema corrupta sean graduales y no repentinos"…-. Le ofreció una taza y Granate la cogió y se la agradeció con un gesto. Tras un pequeño sorbo volvió a mirar los dibujos y apretó los dientes – "Es lo que me temo… pobres gemas, perdiéndose más y más cada día que pasa…"-. Zircón se acercó y cerró el cuaderno. –… "Lo único que podemos hacer por ellas es retenerlas hasta poder curarlas, no nos torturemos más… y menos ahora, que no podemos hacer nada"-. Granate se mantuvo en silencio durante unos segundos y entonces lo miró con una sonrisa. – "Si, es lo mejor… con tanto tiempo libre y sin visión de futuro no puedo evitar comerme la cabeza más de lo habitual"-. En ese momento entraron por la puerta las otras gemas y Connie, estaban todas caladas hasta los huesos y manchadas de arena. Perla se acercó a Zircón con gesto solemne y escondiendo algo tras la espalda. Este la miró curioso –"¿Qué ha pasado?"-. Las otras gemas desviaron la mirada cuando Zircón buscó una respuesta. Entonces Perla sacó los cascos rotos de Zircón de detrás de ella y se los ofreció mientras este los miraba sorprendido. –"Lo siento, no hay excusas, mi descuido y una bola de nieve mal dirigida fueron los causantes"-. Zircón volvió a mirar los cascos y después a Perla intentando mantener la compostura… y entonces empezó a reírse. Las gemas lo miraron extrañadas – ¿Qué es tan gracioso? , ¡he roto tus cascos!" -. Zircón paró de reír y quedó una sonrisa. – "¡Los cascos mejor invertidos de toda mi vida si han servido para meterte a ti en una pelea de nieve!"-. Perla se sorprendió con su respuesta y esbozó una sonrisa tímida. -"Y ahora id a ducharos y a cambiaros o vais a enteraros de lo que es una gripe…"-. Cuando se fueron Granate miró a Zircón con una sonrisa sin decir nada. Este se la devolvió con cierto orgullo –" Para que mentir, sabiendo que es la que más está sufriendo "siendo humana", verla sonreír llena de barro y nieve no ha podido ser más satisfactorio…"-.
Nota: La Vela Puerca es una banda uruguaya de rock. Mi recomendación es que le echéis un vistazo, muy grandes XD
