~*~Los Personajes de este fic no me pertenecen, excepto los OCs marcados por la misma historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
~*~Este fic no está hecho con fines de lucro sólo es por entretenimiento y diversión.
Raya (cambio de escena, con una o varias alteraciones Cronológicas)."Pensamientos"*Asterisco en el intertexto* (notas de la autora, marcadas con N.A al final del texto en el mismo orden correspondiente de la lectura)."Referencias a otras frases",Recuerdos muy efímeros, Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.
AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay), al final del capítulo.
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*.~Capítulo49 : Los Presagios de la pequeña Guía~.*
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El rugido del aire y de su propia respiración, el sol ardiente y los pasos secos, el jaleo que armaban los Guay simplemente al observarlos desde el cielo… Todo era tan irritante que de cierta forma él se sentía de la misma manera. Últimamente se pregunta si de una buena vez por todas llegarían a su destino sin contratiempos, el crepúsculo que comenzaba a apoderarse del día lo hacía sentir aún más irritado, llevaban horas y horas corriendo, y ahora que finalmente habían topado con el pico las fuerzas de ambos menguaban como pocas veces en sus vidas.
Nuevamente sus pasos sonaron de forma irritada. Los bufidos del caviidae seguidos de un "wic wic" constante le anunciaron que el pobre Tomodachi ya había llegado a su límite. Cuando se viró solamente pudo verlo trastabillar a la distancia.
Entonces resopló con cierto enojo pero su mirada ya no estaba fija sobre su compañero, se había perdido en la distancia sobre la silueta desdibujada del pueblo del cual habían salido, sus cálidos ojos azules volvieron al recordar a Zelda, y nuevamente puso una carita triste y preocupada. ¿Cómo era posible que esta clase de cosas le pasaran constantemente?, definitivamente las Diosas lo odiaban, tendría que comenzar a rezar más seguido o de lo contrario siempre andaría en las mismas.
—L..i..iii..ink
—¿Oye estas bien?
—¡Cómo preguntas eso!— rugió de forma graciosa desplomándose en ese mismo sitio.
—El hábil caviidae acaba de desmarranarse* como cochinito— rio de forma ligera tratando de aminorar sus propias emociones, era el peor momento para estarse burlando de Tomodachi, pero si no se distraía con algo seguro que explotaba.
—¡Tonto!— resopló con cierto enfado— ¿Qué se supone que esperas?, soy un animal pequeño con patas cortas, … descansemos un poco.
—Luego— contestó en tono seco.
—Eh!
—Quiero terminar con esto pronto.
—Beast no dejara que le pase nada…
—¡Tomodachi!
—¿Si?
—No puedo quedarme quieto, avanzare hasta que de verdad reviente.— rechistó
—Bien…— musitó soltando el aire, era extraño que de pronto todo se redujera a eso, aunque Link era terco y sabía bien que no cedería. A su pesar, se levantó para seguir el ritmo, aunque sus cortas patas sólo pudieron sostenerlo por unos cuantos minutos— menuda inutilidad…
Trató de chispear con los dedos, pero ya no le quedaba ni una gota de magia, había agotado sus hechizos de resistencia lo cual lo dejaba completamente vacío.
—Si no fuera pequeño… si no tuviera estas patas cortas… si…
—Si dejaras de quejarte
Levantó la vista. Link había regresado, estiró un bazo y tomó al caviidae por el cuello, Tomodachi puso una cara perpleja cuando Link lo echó en su hombro y sin más prosiguió caminando como si nada.
Era tan extraño…
Su mente se quedó plagada de extraños recuerdos. Las memorias de hace tres años se movían en su cabeza como si sólo hubieran pasado días, el hylian que caminaba a su lado era exactamente el mismo, pero su alma había cambiado drásticamente. El cruel mercenario que se había hecho con el nombre de Zilant había desaparecido casi por completo, cierta sensación de malestar lo embargo de pronto, porque incluso cuando Link había comenzado una nueva vida los dilemas de su pasado parecían emerger a flote recordándole constantemente sus ataduras.
Hace tres años, lo hubiera dejado ahí tirado, pero ahora sin siquiera pensarlo lo había cargado de forma casi amable a pesar de que parecía de mal humor y de que de seguro también estaba cansado.
—Gracias…
—Eh?
—Lamento ser una carga.
—También lo lamento, ¿Crees que no tengo dignidad?
—Grrrr, ¡Y yo que había comenzado a apreciarte!, eres un desconsiderado.
Link se rio de forma bajita, aunque fue el último sonido que salió de su boca aquella tarde, siguió avanzando por la pendiente inclinada hasta que anocheció y se vieron obligados a detenerse.
Aunque se había convertido en rehén en aquella casa, Smith y Aryll la trataron como era debido, el viejo herrero permitió que el Águila Arpía de Tomodachi la acompañara a todas horas. Esa noche mientras le preparaba a Beast un huequito sobre la cama no pudo evitar recordar las cosas que habían acontecido últimamente.
—Link….
Sabiendo que se había embarcado en una nueva búsqueda peligrosa por causa de sus descuidos, no pudo evitar sentirse enojada con ella misma.
Beast susurró de forma bajita como si cantara para relajarse, había pasado tanto tiempo con Tomodachi que de cierta forma se había hecho sensible a algunas emociones, sabia reconocer la alegría y la tristeza, también podía leer la preocupación o la angustia en los rostros de las personas. Zelda la miró de forma tierna mientras interpretaba su melodía.
—Espero que no se lastimen…
**********Flash Back***********************
—Link.
—No tengas miedo princesa.
—No te vayas— le suplicó mientras lo abrazaba, no quería quedarse cerca de Vilán quien la miraba de esa forma pervertida.
—Debemos ir por el tesoro o no te quitaran el collar con el hechizo.
—Pero…
—Shhhh— perdóname, le susurró con voz tierna. — No debería de haber confiado, no creí que alguien como Smith fuera capaz de hacer algo como esto…yo…
Lo estrujó de forma tierna al ver su carita triste.
—Algo está mal… no sé porque mi intuición ha fallado, debí de haber visto venir el peligro desde antes.
—Link… tengo miedo.
—Ya sé… lo siento, Beast estará a tu lado, no dejara que te pase nada…
—No de eso.
—Eh…?
Tenía arraigada esa misma sensación, la misma que había tenido cuando antes lo había visto partir hacia el pico volcánico en Dragonsterra. Tenía miedo como si presintiera que algo malo podría pasarle.
—No debe preocuparse por él Señorita Zelda, estoy seguro que lograra volver sano y salvo— afirmó el viejo herrero desde la distancia.
Link le gruñó con los ojos avisándole que no se entrometiera, no quería escuchar ese tipo de palabras de alguien que había defraudado su confianza, aun así, algo en las palabras del hombre lo hizo entender la actitud de Zelda.
— ¿Tienes miedo por mí?
—….— asintió con la cabeza mientras lo apachurraba entre sus brazos nuevamente.
— ¿Por qué?
—Porque te quiero… si algo malo te pasa por mi culpa me moriré de tristeza.
—Zelda…— susurró de forma suave y cariñosa.
Y de esa forma había ocurrido lo más extraño del mundo, su cuerpo lo había traicionado y descendió hasta su mejilla, el cuerpo de Zelda dio un pequeño brinquito de sorpresa cuando sintió que Link le daba un beso de despedida, había sido tan dulce que pensó en correspondérselo.
Pero entonces la risita de Aryll hizo que Link se diera cuanta que había actuado de forma inconsciente, y en menos de un segundo se deshizo del abrazo de Zelda con un semblante sumamente avergonzado, no sabía que decir y las palabras se le habían atrabancado en la boca del estómago.
Era la primera vez que su cuerpo lo traicionaba y de tan mala manera. Aunque había sido sin intenciones que fueran más allá de una amistad sincera, sintió que el corazón por poquito y le reventaba, el hecho de aceptar que estuviera enamorado cambiaba demasiado las cosas en esos sentidos.
—Esto..yo…— balbuceó de forma idiota tratando de que su cara no se viera muy colorada.
De la misma manera Zelda se abanicó un poco tratando de no morirse de una taquicardia. Tomodachi carraspeó en el momento preciso zafándolos de ese pequeño enredo.
—Vámonos, se nos acaba lo poco que nos queda del primer día.
Link asintió de forma firme…
*****Fin del Flash Back********
Y ahora simple y sencillamente no podía dejar de pensar en eso, cerró los ojos y volvió a ver los de Link mientras se despedía y corría perdiéndose en el horizonte.
Las últimas palabras de Smith permanecían en su cabeza, mientras les advertía con gritos que no fueran a despertar al antiguo monstruo del templo.
¿Y si de verdad había un monstruo?, no quería ni pensarlo.
Abrazó a Beast y trató de conciliar el sueño, el cálido plumaje blanco y moteado le hizo cosquillas en el rostro, recordó que tenía que empezar con "eso" pronto, tal vez de esa forma lograría distraerse, y así, cuando Link regresara lo recibiría con un lindo regalo.
Esa noche mientras Link encendía la fogata, la mente de Tomodachi pensó en cosas serias, Link parecía estresado, aunque tal vez por eso aquel era el momento oportuno.
—Oye…
— ¿Qué?
—Tengo curiosidad.
Link avivó las llamas de la fogata y después se recostó un rato sobre el piso, desde su sitio viró los ojos para ver al caviidae como si con eso bastara para indicarle que prosiguiera.
— ¿Ya te olvidaste de ella?
— ¿De quién?
—Ya sabes… de tu persona, "Tu persona especial"
— ¿Qué?— gruñó un poco mientras se enderezaba para sentarse— No entiendo a qué viene eso.
—Entonces, aun piensas en ella…
— ¡Claro que sí!, ¡Que te pasa!, ¿Por qué crees que me he olvidado del amor de mi vida?, ¡Eso nunca!— respigó de forma ofendida.
—Pero creí que la señorita Zelda era ahora el amor de tu vida.
—Ehhh!
— ¿Por qué pones esa cara?, no es mi culpa que seas tan obvio. Si tus sentimientos son sinceros tampoco tienes porque avergonzarte.
—Basta…
—Otra vez evades el tema.
—No sabes nada de mis sentimientos. Nunca entiendes nada.
—Yo creo que la amas y ella…
— ¡Basta!— rugió
Tomodachi ladeó la cabeza al ver que Link escondía la suya entre sus propias rodillas.
—Oye, ¿Qué tienes?— le preguntó con semblante preocupado, esperaba que Link lo golpeara o algo por el estilo, pero en lugar de eso, parecía haberse encerrado en sí mismo como si algo en la conversación le causara gran dolor y tristeza.
—No quiero sentir esto— susurró.
— ¿Amor?
—No entiendes Tomdoachi… no quiero amar a nadie más.
— ¿No te gusta amar a Zelda?— preguntó aún más confundido.
—Si… no… no sé. Estoy tan confundido. Como desearía que mis sentimientos no hubieran cambiado. ¿Cómo es posible amar tan intensamente dos personas diferentes?
Entonces se sintió triste al verlo de esa forma, se acercó de forma cautelosa y sentó ahí a su lado, el crepitar de las llamas acompañó a los suspiros del mercenario.
—Pero ella nunca va a volver Link…
No quería aceptar que quizás esas palabras fueran ciertas, su corazón sufría cada vez que su lógica pisaba los terrenos de esa posibilidad amarga. Porque había vivido sólo con un deseo toda su vida, era tan difícil simplemente dejar que se fuera, y además solamente había luchado por ella, por volver a verla y decirle lo mucho que la había extrañado.
—No deberías llorar. No ahora.
—¿Cómo sabes eso?— farfulló en una voz rala y casi inteligible, estaba seguro de que no podía verle el rostro y que tampoco había proferido ningún sonido que lo delatara, incluso había obligado a su voz a no quebrarse aun cuando se sentía desmoronado al pensar nuevamente en aquello.
—Solo trajimos fruta…. Pero de pronto apareció un olor salado
—…
—Perderás también a la señorita Zelda
Levantó la mirada tratando de hilar aquellas oraciones.
—No entiendes lo mucho que ella te adora, pero las chicas son celosas en muchos aspectos, si te quedas luchando por una ilusión tarde o temprano esta desaparecerá y te quedaras sin nada.
—No es una ilusión…— musitó de forma dolida.
—Tal vez ahora no lo veas así. Pero aunque no lo fuera, tal vez ella ya encontró su propio camino. La última vez me dijiste que aceptarías lo que fuera y que serias fuerte aunque no encontraras un lugar a su lado, pero no creo que valga la pena renunciar a Zelda y cambiar tu amor por una vida triste, solitaria y vacía. ¿Y si de verdad no hay lugar para ti a junto a ella?, tal vez cuando intentes volver con la princesa ya sea tarde. No seas tonto.
—Me hablas como si fuera fácil elegir… de verdad que nunca entiendes nada. Tengo miedo…
— ¿Miedo?
—De que tus palabras seas reales. Quisiera no tener que elegir. Quiero estar con Zelda… pero me siento mal cada vez que mi corazón me recuerda que él también le pertenece a otra. No creo que eso sea justo… Zelda merece a alguien que la ame plenamente, y también… alguien que no tenga un pasado como el mío.
—Podrías borrar ese pasado si quisieras.
—Zilant siempre va a estar atado a mi alma. Al menos mientras yo siga con vida.
—Siempre me pregunte, ¿Por qué reclamaste su nombre? Al inicio creí que lo querías para ti mismo, pero nunca lo utilizaste y decidiste seguir como un ente anónimo.
—Era una promesa…
— ¿Una promesa?
—Para Azurita…— musitó de una forma tan bajita que Tomodachi apenas si consiguió escuchar sus palabras.
Nuevamente su mente se perdió en el pasado, también en ese entonces lo había escuchado pronunciar el nombre de aquella piedra semipreciosa, aunque ahora intuía que quizás no se refería a eso. Tenía ganas de preguntarle pero al parecer ya no respondería, se había sumido en un sueño aletargado y profundo.
No entendió como era posible aunque tal vez había sido alguna clase de autodefensa, porque simplemente se deslizó de forma extraña hasta literalmente azotar con el piso. ¿Era su imaginación?...
Tomodachi negó con la cabeza. Posiblemente sólo estaba cansado, había corrido durante casi todo el día sin ninguna otra ventaja más que su resistencia misma, solamente en esos momentos Tomadachi pensó que era afortunado sus hechizos de resistencia podrían ser débiles pero por lo menos a él lo habían protegido.
.
.
El viento sopló de forma un poco brusca, las llamas de la fogata crepitaron de forma ruidosa. Link se levantó de un salto sintiéndose mareado. ¿Cuándo se había quedado dormido?, recordaba haber tratado de cortar el tema con Tomodachi y después de eso haber sentido que se desmayaba.
— ¿Tomo?...
El caviidae no estaba, aunque estaba seguro de que él permanecía en el mismo sitio, ese era el lugar en donde habían acampado, aunque había algo extraño y diferente, la luna llena se veía gigantesca y cuando trato de enfocar la vista el paisaje se volvió un poco borroso.
—Un Sueño…
Pronunció las palabras con cierto sigilo, estaba consciente de que realmente ya no estaba en ese otro mundo, desde hacía años que ese hecho le perturbaba y no sabía porque solamente a él le pasaban ese tipo de cosas.
El sueño que reflejaba el mundo externo se volvió un poco frío. Link se levantó de forma firme buscando con la mirada, y entonces la pequeña guía apareció tal y como lo esperaba.
—Ven…— susurró con voz cansada y triste.
La lucecita se posó sobre su hombro brindándole de una luz cálida.
— ¿Qué es lo que quieres de mí ahora?— preguntó mientras recordaba su último encuentro.
Ella voló de forma firme indicándole el camino, la siguió tal y como solía hacerlo, cuando llegaron al borde del camino Link logró ver en la cima el templo de la diosa, sobresalía de la montaña como una estructura extraña, el rojo que lo adornaba era tan llamativo que era imposible confundirlo con cualquier otra cosa.
De pronto una luz extraña lo dejo completamente ciego, parpadeó un par de veces y cuando recupero su vista se encontró de frente con las puertas de la estructura, la pequeña guía revoloteó sobre su cabeza y después de un rato nuevamente brilló de forma exagerada para llevarlo a un nuevo sitio.
Parecía el interior del templo, pero había mucha agua en el piso y una figura oscura se erigía al final de la estancia. Dos sombras aparecieron sobre el agua y se movieron una al lado de la otra de forma armoniosa. Desde el punto de vista de Link parecían dos seres ajenos y diferentes pero cuando la pequeña guía paso volando junto a ellas el joven mercenario observo que eran iguales, las tonalidades del templo habían desfigurado sus formas haciendo que parecieran dos seres extraños.
Algo en aquellas sombras le trajo nostalgia, no entendía porque pero una de ellas le recordaba a Zelda, se movía de forma graciosa y atolondrada con un semblante alegre, se sentía cálida y por unos segundos se abstuvo de no caer en la tentación de ir a tocarla, la otra sombra también le recordaba a alguien que conocía, la vio acercarse y cuando sintió su aura protectora no pudo evitar regarle una sonrisa.
—No me olvides Link…— susurró con una vocecita triste
Entonces sintió que se ahogaba, después de tantos años volver a escuchar su voz puso su mundo de cabeza, corrió para abrazarla pero la pequeña sombra se alejó de modo tambaleante negándole con la cabeza.
—Búscame con tu corazón… No tengas miedo de elegir, él sabe lo que hace.
—Elegir?, No quiero elegir. Tengo miedo— murmuró mientras se quedaba paralizado.
—Elegirás bien, tranquilo, estoy en donde menos lo imaginas…— susurró al tiempo que la otra sombra la alcanzaba, ambas se miraron de forma tierna y después se fundieron en una sola.
La pequeña guía se posó sobre su cabeza.
— ¡Ya déjalo!— rugió llevándose las manos a la cara— ¿Por qué me haces esto?... retomas los recuerdos de mi pasado, te robas la voz de la persona que amo y me confundes con mis sentimientos, ¡Que quieres!
—Quiero que veas algo— musitó de forma bajita. Nuevamente iluminó el escenario y lo devolvió al sendero de la montaña, la fogata crepitó de nuevo y Link se quitó las manos del rostro.— Link hay algo que no recuerdas…
— ¿Por qué?— volvió a preguntar de modo dolido
Se posó sobre su cabeza tratando de enseñarle algo, pero Link estaba molesto y la espantó con la mano izquierda.
—En el Templo te espera un gran peligro, una vez que estés dentro tendrás que tomar una elección dolorosa, si no eliges bien perderás algo verdaderamente importante. Escucha, únicamente tu corazón puede guiarte, sé que tienes miedo de abandonarla pero si no la dejas ir por ahora ya no podrás ser feliz el resto de tu vida…
—Pero no quiero perderla.
—No lo harás, pero entiende que forma parte de tu pasado y debe quedarse tal cual, como un hermoso recuerdo. Pero aunque los recuerdos nos dan fuerza, ellos ya no forman parte de nuestro presente. Debes proteger a la persona que te quiere… protege a la princesa
—A Zelda…
—Deja que tu corazón se quede a su lado, solo así tu cabeza lograra recordar lo que ha olvidado. Recuerda, tus ojos pueden mentirte, pero tu corazón siempre será tu único guía, ahora que sabes que la amas debes dejar que tus sentimientos fluyan…
Retomó el aire de forma lenta…
Susurró para sí mismo, pero su corazón cantaba de forma confusa, si él era su propio guía y permanecía de esa manera no lograría llegar a ningún lado, aunque por ahora tenía algo sumamente seguro, debía proteger a Zelda.
— ¿Me dirás cuando vuelva?
—Debo asegurarme de que tomes la decisión acertada. Si lo haces te daré un regalo.
— ¿Por qué?
—Tu eres su héroe, debes aprender cómo protegerla, de todo… incluso de ella misma, de la persona que habita en tus recuerdos.
—Eh?
—Aprende…
—….
—A tomar las decisiones adecuadas. Mira siempre hacia el futuro Link, camina con pasos firmes y abraza a tu destino…
—Mi destino…
.
.
— ¿Link?
—Auch…— respingó y se sobó la cabeza, su mano lo cubrió inmediatamente, había algo que no había recordado desde hace tiempo, un pequeño hueco…
Resopló con cierta angustia y parpadeó para asimilar la luz diurna del amanecer.
— ¿Estabas soñando?
—Si… oye… yo..
— ¿Qué te pasa ahora?, levántate debemos irnos.
—La vi de nuevo.
—Eh?
—De hecho hace tiempo que la veo seguido…
— ¿A quién?...— se quedó con cara tonta hasta que asimiló aquellas palabras— ahhhh— espetó con voz un poco insegura— tu pequeña guía.
Link asintió con la cabeza.
—¿Y..
— ¿De verdad es una ilusión?
—También lo he pensado. Perdona si antes me burle de eso… creo que mi visión del mundo ha cambiado un poco. Cuando la diosa Hylia me visita en sueños también me siento de forma extraña. He estado pensando que quizás algún espíritu se te haya pegado.
— ¿Un espíritu?
—Sueles vagabundear mucho por los bosques, así que tal vez cogiste algo sin que te dieras cuanta, eres un hylian Link, aunque no te des cuanta incluso de forma involuntaria despides cierta magia.
—Ya veo.
—La primera vez que la viste…?
—No sé si fue un sueño, tenía ocho años… fue en el bosque, una manada de Wolfos blancos me había acorralado, eran tantos que creí que moriría, pero ella apareció de la nada y me guió por los laberintos del paisaje, me ayudo a ocultarme de los depredadores…
—Si…
—Desde entonces iba y venía, aunque hubo un tiempo en el que desapareció por completo, después de eso sólo aprecio en dos ocasiones, cuando me perdí en la montaña del cielo y poco antes de que conociera a Zelda, ahora que lo pienso desde que estoy con Zelda la pequeña guía ha vuelto de forma frecuente e incluso…
— ¿Si?
—Hace poco comenzó a hablarme..
—Mmmm… tal vez se esté alimentando de la magia de la princesa.
Link sacudió su cabeza tratando de desperezarse, se levantó de un brinco y ambos emprendieron el camino mientras pensaban en esa extraña existencia que remolineaba en los sueños del joven mercenario.
—Bueno, antes no te lo pregunte pero, ¿Quieres que te la quite?
—Mmmm— respingó de forma atolondrada mientras fijaba sus ojos en el sendero, el camino que había visto en sus sueños se trazaba en el mundo real de la misma forma, incluso las plantas y las rocas estaban distribuidas de la misma manera. —No lo sé… es decir, me perturba, pero debido a ella es extraño que me pierda, siempre que me meto en escenarios liosos aparece para sacarme.
— ¿Entonces?
—A veces me muestra cosas extrañas, eso es todo… supongo que nada puede ser perfecto. Me pregunto si el templo de verdad es rojo.
—Eh?
—Párate en el borde de ese acantilado y mira hacia arriba y a la derecha.
—Oh, claro— profirió de forma graciosa, miró tal y como Link le había dicho y terminó poniendo los ojos en blanco. — Pero…— balbuceó de forma mocha.
—Perturbante cierto— simplificó la charla y la terminó con una sonrisa— ojala me hubiera mostrado todo el camino, pero parece que esta vez espera algo de mí.
Y de esa forma apresuró el paso, quedaban dos días antes de que el festival de Din terminara, tenía que rescatar a Zelda y sin importar lo que pasara no se detendría en su camino.
—"Una elección".— Pensó. Las palabras de la pequeña guía resonaron en su cabeza, sus pasos se volvieron firmes y su corazón decidido.
.
.
Continuara...
.
N.A.: * Desmarranarse: palabra inexistente acogida por el lenguaje cotidiano, literalmente significa azotar o caer sin fuerzas hacia el suelo u otra superficie con un exceso de cansancio.
* "Como un cochinito", literalmente es un juego de palabras que va junto con el anterior, Caviidae = conejillo de indias o Cobaya, en inglés: Guinea pig = cochinito de la guinea (desmarranarse = desmoronarse como los marranitos) jajajaja
Comentarios del Capitulo:
Y nuevamente tenemos por aquí a la pequeña guía, la pobre no se había atrevido a darle la cara a Link desde su ultimo encuentro, en el que obviamente había salido un poco mal parada después de literalmente haberlo hecho llorar al mostrarle la imagen de "Su personita especial" dejándolo triste y desconsolado.
Parece ser que Zelda esta preparando un regalo lindo para Link ;)
Aun no sabemos si Tomodachi volvió a meter la pata jajaja, pero, ¿A que se referiría nuestro joven mercenario con "La promesa de Azurita"?, en este capitulo hemos desempolvado un poco algunos de los hechos ocurridos hace tres años y otros que son de un pasado más lejano, más revelaciones nos esperan conforme Link y Tomodachi se acercan a las puertas del Templo, ¿Qué habrá allá arriba?, ¿La elección de verdad será dolorosa?, ¿Nos encontraremos nuevamente con alguien inesperado?
xD
bueno sólo les adelanto que ya casi llegamos a mi parte favorita de la historia, es decir, tengo muchas partes favoritas pero la que se acerca definitivamente es especial x3
