Infiltración por Tierra y Mar
–¡Alerta, alerta! Intrusos en el nivel uno. A todas las unidades, proceder con precaución. ¡Alerta, alerta…!
–… No estoy seguro de poder hacerlo… Se supone que solo asesinaríamos a los líderes, ¡no a todos sus miembros! –Esas palabras, pronunciadas por boca de Sawyer, detuvieron mi avance; me volví hacia él. No sé porque tardó en comprender a que me refería con acabar al Team Geyser de raíz, pero era indudable que ahora se hallaba contrariado, y mi tarea era obligarlo a ver la realidad tal como es: cruda, salvaje, dolorosa; algo muy lejano a lo que muchas personas desean creer.
–¡¿Qué acaso no viste suficiente como para comprender que es la única forma?! No podemos dejar a nadie vivo, lo mejor será matar a todos los que nos topemos… De lo contrario, expondremos a todos los inocentes de allá afuera a una muerte horrorosa; sea torturados por un Pokémon, como ustedes con el Alakazam, o consumidos por el poder de los legendarios del Clima. –Al terminar de dar mi "discurso", noté que Sawyer permanecía pensativo.
–Yo… –Sabía que no podría convencerlo de inmediato, él no se imaginaba a si mismo masacrando a sus enemigos, a diferencia mía. Algún día me creía capaz de perdonarlos, pero ya no; mis ojos fueron abiertos, casi como si hubiera sido iluminado por la verdad, ahora podía comprenderlo como nunca antes. Pero yo también me resistí a aceptarlo; sabiendo eso, no podía contar con que mi compañero procesara tal verdad en tan poco tiempo. "Debo ser más justo, Sawyer no ha hecho nada para merecer que descargue sobre él mis frustraciones", lo tenía claro, aunque deseara que fuera de otra forma, tenía que dejar la decisión completamente en sus manos.
–¡Aghh! ¡Haz lo que creas correcto! Solo no intentes detenerme llegado el momento… –El peliverde asintió, determinado a darle fin a la organización terrorista a su manera. Con tal de que él no buscara detenerme, le daría su espacio. – Espero que no te arrepientas luego… –Pero no por ello desaprovecharía la ocasión para plantar la semilla de la duda. Satisfecho por la expresión nuevamente contrariada de Sawyer, decidí zanjar el asunto, pues no teníamos tiempo que perder; ahora, tan cerca de los orbes, podía sentir que se movían, o, mejor dicho, que estaban siendo recolocados, probablemente preparándolos para el despertar de los Legendarios del Clima. –Bien, avancemos rápido, o podríamos perder a los líderes y los orbes.
–Está bien, tú ve adelante. –Asentí, estando de acuerdo con su pedido. En todo caso, no podría ser de otra forma, pues solo yo puedo hacer de guía en un terreno tan desconocido como aquel; gracias al aura, soy básicamente un radar de energía humano.
–Creo que es por acá, siento los orbes unos tres pisos más abajo. –Aclaré, señalando un largo pasadizo que se alejaba hacia la derecha. Sawyer asintió, guardando a su Salamence, que se notaba incómodo en el angosto corredor; el dragón fue reemplazado por Sceptile.
–Excelente elección, la velocidad de Sceptile nos vendrá de maravilla para derribar a cualquier enemigo que intente sorprendernos. –El peliverde no hizo caso de mis palabras, pues estaba concentrado en indicarle a su Pokémon como proceder a lo largo de la misión furtiva que estábamos por comenzar. Con el lagarto verde en sobre aviso, yo hice lo propio con Pikachu y Keldeo, a quien acababa de liberar de su Maya Ball; gracias al aura, no tuve la más remota dificultad para hacerlo en un par de segundos.
–Creo que ya estamos listos… –Dijo Sawyer, acabando con la cadencia de palabras; por unos segundos, solo se dejaron escuchar las distintas alarmas de la base. Aunque parecía firme, en su voz detecté un profundo nerviosismo.
–Tienes razón… –Respondí mirando de lado a lado. –No han aparecido enemigos, así que es fácil suponer que nos están esperando, lo mejor será estar tan atentos como sea posible. –Realmente no hacía falta que lo aclarara, pero quería asegurarme. Sawyer pareció sacudirse el nerviosismo y la duda, y exclamó con convicción; "¡Vamos a ello!".
Empezamos el recorrido dirigiéndonos hacia el pasadizo que había señalado antes, la mayoría de luces fueron apagadas al momento en que irrumpimos destruyendo la puerta de entrada, así que las luces rojas parpadeantes de las alarmas eran nuestra única iluminación. La base de la organización terrorista, al menos lo que habíamos visto hasta el momento, consistía en pasadizos ligeramente angostos de piso metálico, rodeados por paredes de concreto gris forradas con láminas de hierro; el lugar entero daba un aire de industrialización muy irónico, tomando en cuenta el objetivo del Team Geyser.
Tras girar en el codo del pasillo, nos topamos con dos entrenadores que bloqueaban el avance. Ni Sawyer ni yo perdimos el tiempo; Keldeo se lanzó hacia el Mightyena del sujeto de la derecha, dándole un tajo con Espada Santa, mientras, Sceptile usó Hojas Navaja en el Loudred de la izquierda. Ambos Pokémon cayeron derrotados de un solo golpe, así que, buscando evitar que liberaran más de sus Pokémon, atacamos a sus entrenadores; Sceptile atacó con Golpe Doble, noqueando al entrenador del Loudred rápidamente. En mi caso, pude saborear finalmente el asesinar a una persona siendo consciente de ello; Pikachu atacó con Trueno a corta distancia, causando que el entrenador del tipo Sinestro cayera convulsionado, antes de detenerse, carente de vida.
Conforme continuarnos avanzando, pude notar que tanto Pikachu como Sawyer seguían afectados por la muerte del miembro del Team Geyser, parecía que les remordía la consciencia. Keldeo, por su lado, parecía un poco incómodo, pero nada grave. ¿Yo? Yo no podía esperar para volver a sentir la sensación de acabar con la vida de aquel que merece la muerte. Porque simplemente no me podía sentir mal por juzgar a alguien que creía que, haciendo una masacre de inocentes, purgaría el mundo de todo mal. Tal vez yo obre amoralmente, igual que ellos, pero en mi caso, me aseguro de acabar con aquellos que están con las manos en la masa; ¿por qué haría falta un juicio?, si con mis propios ojos veo a los perpetradores del crimen cometerlo…
–No nos hemos vuelto a encontrar con nadie desde hace diez minutos, que extraño… –La voz de Sawyer me extrajo de mi debate moral. Reduje un poco la velocidad de trote, con tal de poder hablar con más comodidad.
–No lo es. Es fácil suponer que ahora nos están tomando más en serio. La próxima vez que nos topemos con el enemigo, dudo que solo sean dos entrenadores. –Afirmé seguro de mis palabras.
Fue entonces, que, tras recorrer un laberinto de pasadizos, nos encontramos con las gradas que llevaban a los pisos superiores e inferiores, a su lado había un ascensor; la solo idea de usarlo era estúpida, pues fácilmente podríamos terminar atrapados en él por obra de algún maquinista enemigo. Sin discutirlo, empezamos a bajar las gradas que llevaban al nivel cero; para nuestra mala suerte, las escaleras no continuaban, así que tendríamos que recorrer el nivel para buscar las que nos llevaran a los niveles inferiores.
Apresuramos el paso, pues el avance del tiempo es impoluto. Conforme más avanzábamos, más miembros del Team Geyser hacían aparición; pronto nos hallamos frente a una hilera de unos diez entrenadores. Miré de reojo a Sawyer y le hice un gesto con la cabeza; "Surf", fue mi primer comando. Sin detenernos, trotamos siguiendo la ola que, furiosa, barría con todos los que se interponían entre nosotros y nuestro objetivo. Sceptile y Pikachu se lanzaron al ataque de aquellos Pokémon que no eran debilitados por el movimiento acuático; un Politoed que usaba su cuerpo para crear llovizna, cayó víctima de un Atactrueno; Sceptile eliminó sin problemas a un Tentacruel; con Cola de Hierro, fulminamos a un poderoso Azumarril. Con cuidado de que la electricidad eyectada por mi roedor no nos afectara debido al piso mojado, vencimos a todos los enemigos en cuestión de treinta segundos. Doblemos en otro recodo y nos topamos con las escaleras que tanto buscamos, una vez descendimos al nivel menos uno, el mensaje dictado por la alarma cambió.
–¡Alerta, alerta! Enemigos en el nivel menos uno; procediendo con la activación del sistema de seguridad de alto riesgo. Todo aquel que se encuentre en un área comprometida, debe salir de inmediato. –El tono de las luces de emergencia cambió de rojo anaranjado a ámbar sangriento, varios muros de acero empezaron a surgir de entre las franjas de metal del piso, y de las láminas de acero, que también resultaron servir como ventilación, empezaron a surgir varios Voltorb y Electrode; estábamos atrapados.
–No podemos acercarnos a esos Pokémon; si provocamos que solo uno de ellos explote, se dará una reacción en cadena que bien podría enterarnos bajo los escombros… –Aclaré a Sawyer, bajando el tono de mi voz para no alertar a los tipo Eléctrico, que giraban sobre su propio eje de manera circular, preparados para atacar a cualquiera que se les acercara lo suficiente.
–¡Mierda!, ¿y cómo hacemos? –Susurró él, con fuerza. Volteé hacia los Voltorb y sus evoluciones, y pensé en algún plan; entonces una idea me llegó a la mente.
–Recuerdo que Colress me dijo que, con el suficiente manejo sobre el aura, se pude llegar a controlar las voluntades de los Pokémon salvajes, ya que no han sido influenciados por control de las Poké Ball. Con suerte y estos son Pokémon que han sido criados para vivir aquí, pero que no tiene un entrenador como tal.
–Hmm… ¿Crees poder controlar tu aura lo suficiente para lograr eso? –Cuestionó mi compañero, ante lo cual yo asentí, convencido. –Bien, en ese caso, no perdemos nada intentándolo.
Con mucho que perder, pero con aún más que ganar, cerré mis ojos y me concentré en esa fuerza palpitante que representa mi aura. Escuché el suave palpitar de mi energía, que fluía sin cesar a lo largo de mi cuerpo, en la misma dirección que mi sangre; conforme más me concentraba, más claro era el palpitar. Hace algunos días nunca hubiera pensado posible realizar tal hazaña, no sin la indeseada ayuda de la voz malévola que habitaba en mí; pero ahora no la necesito, y eso me ahorra gran cantidad de problemas… Sentí un fuerte pulso abandonar mi cuerpo, capté todas y cada una de las auras de los Electrode y Voltorb, me enfoqué en ella, y antes de poder darme cuenta, me sentía navegar en sus mentes.
–«Seres de poder eléctrico…» –Recité respetuosamente. –«… les suplico que se hagan a un lado y nos permitan el paso a mi compañero y a mí, junto con nuestros Pokémon, pues no pensamos atentar en contra de ustedes.» –Decidí ser conciso, no del todo seguro de que esos Pokémon me entendieran, o en un todo, decidieran atender a mi voz aural. A pesar de mis dudas, sucedió tal como deseaba; los tipo Eléctrico empezaron a correrse hacia los lados. Pronto, los más de cincuenta Pokémon despejaron el paso del corredor.
–¡Eso fue genial! ¡Cada vez me alegro más de que te unieras a Ion! –Exclamó extasiado el peliverde. Lo miré a la cara y le indiqué que avanzáramos con cuidado; Pokémon al frente, empezamos a recorrer el campo de minas viviente con mucho cuidado. Una vez estuvimos lo suficientemente lejos del último Electrode, solté un suspiro de tensión; aunque no tuve tiempo de relajarme ni un segundo…
–¡Mierda, lograron pasar la trampa de los Voltorb y Electrode! –Dijo una voz, tras la puerta de metal que había surgido del suelo, al final del corredor.
–¡Debemos avisarles a los jefes que lo mejor será partir cuanto antes! –Al escuchar una segunda voz responder, no tuve tiempo de dialogar con Sawyer el cómo procederíamos.
"Con todo contra la puerta de metal"; Pikachu lanzó una potente Bola Voltio contra la puerta, causando que chisporroteara, probablemente el mecanismo interno estaba frito. Seguidamente, el cuerno de Keldeo se recubrió de energía rojiza y éste lo estampó con fuerza en el medio de la puerta, causando que tuercas salieran volando y se abriera un enorme agujero en el acero. Al cruzar el hoyo, me encontré a los dos miembros del Team Geyser que habían hablado, inconscientes. Volteé hacia Sawyer, que miraba el destruido "muro" metálico con asombro.
–Avancemos, ya los oíste, puede que los líderes partan en cualquier momento… –El peliverde asintió, cruzando el hueco seguido por su tipo Planta, aun sin habla.
Tras ello, seguimos avanzando sin mayor problema a lo largo del piso menos uno, en el camino, vencimos a varios miembros del Team Geyser rezagados y destruimos más puertas de seguridad; para ese momento, ya estábamos lo bastante aclimatados como para no necesitar detenernos para dar órdenes a nuestros Pokémon. "¡Pum!", sonó la puerta de acero al ser seccionada por la Hoja Navaja de Sceptile. Cruzamos, sin interrumpir el trote, sobre los escombros metálicos, y vencimos a un Electrode y un Volbeat de los entrenadores que custodiaban la puerta. Recorrimos un par de recodos más, y dimos con las escaleras que nos llevarían al nivel donde sentía la presencia de los orbes.
A diferencia de lo que sucedió en el piso anterior, el mensaje emitido por la alarma no varió, simplemente pasó de ser "intrusos en el nivel menos uno, a intrusos en el sótano". Anduvimos unos metros en el aparente nivel menos dos, antes de darnos cuenta de que el olor del aire era muy salobre, era como si estuviéramos al lado de la playa; por ello, no tardé en comprenderlo.
–Van a escapar por agua, deben de tener un embarcadero, por ahí lo harán… –Dije más para mí mismo, que para mi compañero. Una vez doblamos en la primera esquina, al fondo del corredor, se confirmó mi afirmación a medias; pues era obvio que ese piso era más importante que los demás, ya que había muchos más agentes de Ion que antes.
"Surf y Trueno"; diez entrenadores conocieron a Giratina en ese momento, pues el poder del ataque fue lo suficientemente poderoso para fulminarlos a todos en un instante. Capté que Pikachu y Keldeo empezaban a verse cansados, así que les dije se rezagaran y evitaran entrar en combate, entonces liberé al Pokémon que más deseaba usar tras lo sucedido en el Monte Pyre. Togekiss sobrevoló el pasadizo, mostrándose alegre de volver al combate. "Lanza Corte Aéreo a quien ose intentar detenernos",
Aún más efectivo de lo que nunca lo fue, Togekiss eliminó Pokémon y humamos sin darles la oportunidad de realizar el primer movimiento. "¡Aghh!", fue el grito de uno de los terroristas que recibió el Corte Aéreo en su pecho, atravesándolo de lado a lado. Un Ludicolo que buscaba entorpecer nuestro avance, cayó tras la combinación de Tormenta de Hojas y Corte Aéreo. Llegando a lo que parecía el final del nivel más bajo, tuve que saltar hacia un lado para esquivar un Pulso Dragón que me lanzó un Flygon; su entrenador pareció confiado los primeros segundos, hasta que el dragón de tierra cayó derrotado por un poderoso Brillo Mágico, él mismo también fue afectado por el ataque, pues su piel se llenó de llagas, como si hubiera sido expuesta al Sol del mediodía por días.
–Ahí está, parece ser el final del camino. –Era cierto, al mirar hacia donde señalaba Sawyer, noté un embarcadero, como sospechaba, que era azotado por pequeñas olas.
Sin detenernos a mirar, avanzamos con cuidado, hasta entrar directamente en nuestro destino. Nos ocultamos detrás un contenedor azul de grandes proporciones, tras regresar a Togekiss y Keldeo a sus respectivas cápsulas; Sawyer imitó mi accionar, almacenando a su Sceptile. Asomando apenas la cabeza, di un rápido vistazo al lugar. El techo se encontraba a unos diez metros de altura, todo estaba forrado de acero y había contenedores por todos lados; en el agua, un gran submarino con la forma de Volcanion, el Pokémon Vapor, Singular de Kalos, esperaba para desparecer bajo el agua. No había señales de la playa, pues era un embarcadero subterráneo.
Al fondo del embarcadero, justo donde estaba la rampa de acceso al submarino, pude ver a los tres sublíderes del Team Geyser, estaban hablando entre ellos. Antes de que pudiera procesar nada, una voz los llamó desde el submarino, del cual las turbinas empezaron a funcionar. Todo parecía indicar que estaban por partir, y con solo verlo, sabía que no podría dañar los suficiente la capa externa del vehículo subacuático como para detenerlo; debíamos abordarlo, sin importar como. Todos los miembros del Team Geyser, que permanecían en el embarcadero, empezaron a abordar el submarino, quedando atrás solo un grupo de veinte personas. "¿Se supone que ellos deben detenernos?".
–Tendremos que abordar esa cosa, y rápido… –Sawyer parecía aturdido, pero aun así me dio su asentimiento. "Pikachu, al entrar, necesito que te escondas donde no vayas a ser encontrado"; habiendo indicado eso, salí del escondite y empecé a acercarme al submarino, usando los contenedores como cobertura. La puerta de acceso al submarino ya había sido cerrada, pero no por eso me rendiría. Una vez estuvimos frente a la comitiva de terroristas, escuché el motor del vehículo rugir, en señal de que se había agotado el tiempo. "Metagross, usa Psíquico en todos los entrenadores enemigos a la vez".
Lancé la Poké Ball de mi poderoso Pokémon desde mi escondite, y entonces un sonido como de interferencia inundó el ambiente; le señalé a Sawyer que debíamos apurarnos. Al salir de la cobertura, pudimos ver a todos los miembros del Team Geyser en el suelo, con síntomas similares a los del ataque del Alakazam sobre mis compañeros, algunos tenían sangre saliéndole de nariz y oídos. Los esquivamos y subimos por la rampa de acceso; el submarino ya no estaba al alcance. "Ven, Metagross"; montamos la espalda de mi súper computadora viviente y avanzamos hasta la puerta de acceso, que, por menos de un par de metros, permanecía sobre la superficie del agua. "Ábrela"; usando sus poderosas garras de metal, Metagross forzó la puerta para que se abriera a medias. Sawyer y yo nos deslizamos sobre el lomo de mi Pokémon y caímos dentro del vehículo, con un rápido movimiento de manos regresé a mi tipo Acero/Psíquico, provocando que la puerta de acero volviera a cerrarse.
–¡Escuché algo en la puerta de acceso! –Afirmó una voz, a unos pocos metros de nosotros. Nos hallábamos en lo que parecía la entrada hacia la sala de máquinas, y de ahí salieron dos hombres y una mujer, que se colocaron en posición de ataque al vernos. –¿Quiénes son ustedes, que hacen aquí? –Cuestionó la misma voz de hace un momento; le pertenecía a un sujeto delgado, que se mostraba muy nervioso. Sus dos compañeros y Sawyer se prepararon para empezar un combate, y esa no era mi intención.
–No creo que quieran hacer eso… Si empezáramos una batalla en su valioso submarino, todo podría salir muy mal. –Señalé, estirando mi mano derecha, para indicarle a Sawyer que guardara su Poké Ball. Sabía que mi compañero se hallaría confuso, pero no era el mejor momento para explicarle.
–Odio admitirlo, pero él tiene razón. –Afirmó el otro hombre, que era un tanto gordo.
–¿Entonces qué hacemos? –Cuestionó el primero sujeto.
–Eso está claro, debemos llevarlos con los jefes. –Ante lo dicho por la chica, los otros dos aceptaron. La chica sacó un arma de su bolsa, y entonces yo tomé rápidamente una de mis Poké Balls.
–Guarda eso, nosotros avanzaremos sin necesidad de ser apuntados por un arma. –Al principio se negó, pero ante mi insistencia, terminó cediendo; así que, en silencio, seguimos de cerca a los tres terroristas, ante las atentas miradas de sus distintos compañeros.
–«Necesito que te comportes de manera sumisa, debes mostrarte tranquilo, no podremos actuar hasta que hayamos llegado a donde sea que deseen ir estas personas.» –Expliqué a través del aura a mi compañero, apenas tuve la oportunidad de hacerlo. Sabía que Sawyer no se vería sorprendido en demasía por dicha habilidad, tras verme controlar a los Electrode y Voltorb de hace un rato. Él me miró de soslayo, dándome a entender que seguía sin comprender que sucedía. –«Pensé en esto desde que vi el submarino… Por eso le dije a Pikachu que se escondiera; es probable que seamos amordazados, pero confío en que él podrá libéranos. En este lugar hay demasiados enemigos como para vencerlos a todos a la vez, lo mejor será ser pacientes y esperar nuestro momento para actuar.» –Su mirada cambió a una de comprensión, así que decidí no gastar más energía en usar el aura para comunicarme.
Justo en ese momento, cruzamos un pasillo, no muy distinto a los de la base del Team Geyser, y entramos en una habitación llena de máquinas extrañas, en el medio, estaban Archie y Maxie, los líderes de la organización terrorista. Ambos tenían en su mano los orbes, que en ese instante estaban acercando al meteorito que usaban para detectar sus energías. Los obres brillaron, uno con un intenso azul zafiro, y el otro con un potente rojo rubí; entonces, unos símbolos extraños se grabaron en su superficie. La energía que liberaron los dos objetos de poder, fue tanta, que abrumaron mis sentidos, descolocándome. Los dos hombres sonrieron satisfechos, pero ese gesto se perdió en el momento que se percataron de nuestra presciencia.
–¿Qué se supone que es esto? –Cuestionó el pelirrojo, visiblemente molesto.
–Ehhh… jefe. Encontramos a estos dos polizones en la entrada del submarino, al parecer forzaron la pue… –El sujeto delgado pensaba seguir explicando, pero Maxie lo interrumpió.
–Así que lograron sortear todos los mecanismos de defensa de nuestra base… A decir verdad, nunca vi personas tan deseosas de morir como ustedes. –Afirmó él, con sincero asombro. Lo que no esperaba, es que el sujeto sacó un arma y me apuntó directo en la frente, su compañero hizo lo mismo con Sawyer. –Tranquilos, cumpliremos su deseo…
–No, no lo harán. –Antes de que pudieran apretar el gatillo, de entre las máquinas, salió una chica de pelo corto, negro, con ojos de color rubí, al igual que orbe Omega, y mirada sería; vestía el uniforme que suelen usar las chicas que forman parte del Team Geyser. Bajándose la capucha, miró a sus líderes desafiantemente. –Creo que fui clara al decir que cualquier perturbación podría ocasionar que los orbes exploten; han pasado mucho desde la última vez que almacenaron tanta energía, y ya no son tan estables. –Ambos sujetos bajaron sus armas, pero ya eso no me importaba, pues mis ojos estaban clavados en la misteriosa mujer, que, y mentiría si lo negara, era muy hermosa.
–Que se le va a hacer… Lo mejor será que los amarren. –Ante las ordenes de Archie, los tres que nos trajeron empezaron a amarrar nuestras muñecas y pies. Durante todo el proceso, no separé la mirada de la chica; su aura, su aura era muy singular.
–Parece que te llamó la atención Zinnia… Desde que se nos unió, ha sido nuestra mejor agente, y por lejos. –Escuché un gruñido a un lado, y al mirar de soslayo, pude ver a Tabitha, el sublíder gordo. –Toda una traidora, pero muy útil. –Añadió. La chica no reaccionó ante el comentario.
–¿Podría saber por qué? –Pregunté como quien no quiera la cosa. Sawyer se mantenía en silencio, permitiéndome a mí manejar la situación.
–No veo porque no, de todas maneras, no hay nada que puedas hacer para evitar que llevemos a cabo nuestros planes, y si te lo digo, nada cambiaría. –Maxie sonrió. –Y no creo que haga falta repetirlo, pero lo haré: me agrada tu actitud; con suerte, y tras escuchar su historia, cambies de opinión y decidas unirte a nuestra causa… Ya que te llevaste a Courtney, dejaste una bacante abierta. –No respondí. –Claro… ¿Zinnia, te molesta si cuento como te uniste a nosotros y cambiaste el rumbo de la historia? –Ella levantó ambos hombros, desinteresada. –Bien… Ella es miembro de uno de los clanes de humanos más antiguo de Hoenn: el Clan Meteoro… Fue hace poco más de un mes que llegó a nosotros, cuando, por culpa de ustedes los de Ion, tuvimos que ocultarnos en nuestra base. Obligados a actuar bajo tierra, perdimos la capacidad de buscar con libertad la energía residual de los orbes. Tras semanas sin obtener resultados, pensamos que sería imposible encontrarlos; pero entonces Zinnia apareció, ofreciéndonos ayuda a cambio de permitirle unírsenos… Ya que su clan era el encargado de proteger los orbes, ella nos reveló su ubicación; y ya que su clan parece haber perdido su conexión con Rayquaza, no había nadie para protegerlos. El único problema eran los fantasmas… y ustedes. Pero ya nada de eso importa, pues ya tenemos todo lo que necesitamos… ¿Entonces qué dices? ¿No reconsiderarás el unírtenos? Si ella pudo traicionar a su clan por el bien el mundo, ¿por qué tu no podrías hacer algo similar?
No sabía que tan enserio hablaba Maxie, ya que mantenía una expresión burlona en el rostro. La respuesta era obvia, pero no respondí, pues estaba dándole sentido a lo que acababa de explicar. Sabiendo ello, entendí como descubrieron finalmente la ubicación de los orbes y el dónde escavar, también comprendí porque antes no sentía la energía de los orbes… Lo que no entendía, era por qué la chica traicionó a su clan, y aun así poseía una aura tan pura y limpia.
–Chico, ¿sabes porque nos llamamos Team Geyser? –La pregunta de Archie, el sujeto barbón, me regresó a la realidad; lo miré, aún sin responder. –Porque representa el poder de la tierra y el agua, un géiser tiene el poder de quemar, pero también de humedecer. Un géiser es capaz de cambiar cualquier panorama, por eso nos representa tan bien…
–Ustedes lo único que harán será acabar con el mundo. –Respondí al fin.
–Bien, si esa es tu respuesta final, supongo que tendrás que confórmate con presenciar la renovación del mundo desde una fría habitación de este submarino. –Maxie le hizo una señal con la mano a sus tres subordinados. –Agradézcanlo, podrán ser testigos del renacimiento del mundo. Pero antes… prefiero no arriesgarme, conozco tus poderes de aura, así que… buenas noches. –Y, cabe señalar que es algo que se está volviendo costumbre, al recibir un culatazo de arma en la cabeza, perdí la consciencia.
