Hola a todos nuevamente! :D Bueno aquí llegando con un par de caps. Ya pronto estaremos al día XD No restan ni cinco capítulos para eso :3 Pero bueno, ojalá disfruten la lectura y alguna que otra duda existencial se les aclare. Sin más, un saludo a todos los que me leen y siguen, nos estamos viendo!
Capítulo 53
Susurro
Sudor frío recorría su frente, acompañado de precipitados y fuertes latidos de corazón. Una señal clara de que no sólo su mente había sido perturbada, sino también la totalidad de su ser. ¿Qué se suponía que había sido todo aquello?¿Una especie de pesadilla acaso, un sueño extraño o existía algo más oculto y relevante tras ello?¿Pero podía encontrar respuestas cuando era incapaz de salir de su estupefacción y analizar todo lo acaecido?
Tragó saliva pesadamente mientras salía de su cama, importándole muy poco el dejarla totalmente distendida o el hecho de que continuaba siendo de noche y el clima en el exterior de esa templada habitación era frío.
Dejó entre abierta la ventana de su cuarto y simplemente empezó a caminar en completo silencio, gozando únicamente de la compañía de aquel roedor eléctrico que ya se había subido a su hombro como era costumbre.
Sus ojos se posaron en aquel chico, uno que mostraba sorpresa por encontrárselo de forma desprevenida a media noche. Ambos parecían emanar aquel mismo aire de confusión.
—¿Qué estás haciendo parado a esta hora, Red? –cuestionó.
—Eso mismo iba a preguntarte Green. Pareces como si hubieras tenido una pesadilla.
—Pues tú tampoco te ves con buena cara, agrego.
—Sólo tuve un mal sueño, una rara pesadilla.
—Sencillamente se me espantó el sueño –alegaba el otro como si intentara omitir aquel tema.
—Me pregunto en qué habrá terminado lo de los restos de esas criaturas.
—Hasta donde nos contó Shade, fueron reunidos por completo. No dijo más, porque todo eso ocurrió cuando ella estaba en Pueblo Paleta con nosotros.
—Si te das cuenta ellos siempre están yendo y viniendo. Haciendo un sinfín de cosas –dijo al tiempo que miraba a los alrededores.
—No hay ninguna de esas criaturas por la zona. Yo mismo me encargué de revisar a causa de mi repentino insomnio.
—Hay algo que me inquieta.
—Lo que Misty nos contó, ¿no? De lo que Max y los otros le dijeron.
—Pero ellos tienen razón. No los conocemos lo suficiente para decir que esa actitud no es normal en ellos. Además, está más que claro que esto no es más un juego amistoso que se resolverá derrotándolos.
—Me gustaría que no fuera necesario llegar a tales extremos, pero está claro que…eso será imposible. Simplemente basta ver con lo que han venido haciendo en este tiempo que llevamos de conocer su existencia.
—¿No sería una completa locura que el Alto Mando se encontrara vivo? –lanzó el pelinegro con una seriedad abrumadora.
—Si así fuera, las cosas serían un poco más simples, ¿no lo crees? Por lo que se cuenta de ellos eran fuertes.
—Pero al mismo tiempo eso empeoraría todo. Considera que Sol y los demás tuvieron una fuerte enemistad contra ellos. Si me lo preguntas, la situación sería mucho más violenta que ahora –comentó Red a la vez que Green entendía el trasfondo que se escondía tras ese cuestionamiento.
—¿No me digas que tú también…tuviste un sueño extraño donde fuiste salvado por uno de los miembros del Alto Mundo?
—…Es demasiada coincidencia que dos personas hayan soñado con algo como eso…Por lo que…
—Definitivamente no puede ser un sueño…Aunque si es así, entonces estaríamos asumiendo que ellos…continúan con vida…Pero…
—Ellos parecían tener nuestra propia edad.
—Dime algo Red, de casualidad, ¿recuerdas sus rostros o sus voces?
—…Es lo que he tratado de hacer. No obstante, entre más trato de recordar todo lo ocurrido, todo empieza a hacerse mucho más borroso…Es como si…
—Alguien sólo les diera una pequeña probada…para enviciarlos…
Esa voz no les resultaba familiar en lo más mínimo. Así que su vista era la que comprobaba de quién se trataba. ¿Cómo es que había llegado hasta allí?¿Cómo sabía dónde se encontraban? Y lo más importante, ¿qué era lo que estaba buscando ahora?
—Alexey…-llamó por lo bajo el castaño. Mira que la noche estaba tornándose de lo más extraña.
—No deberían tomar caminatas nocturnas y mucho menos con tantos seres indeseables transitando las calles de la ciudad.
—Lo mismo puede decirse de ti –estipulaba el oji carmín sin despegar su atención de aquel sujeto.
—Yo vine a acompañar a alguien a la ciudad, es todo.
—Aún suena increíble lo que nos contaste en ese momento. Así como lo que comprobamos por nosotros mismos –dijo Green mirándole seriamente.
—No hay truco, no hay nada sucio detrás de todo ello. Yo les expliqué mis motivos y tampoco es como si hubiera hecho un mal. Ustedes parecían bastante complacidos por los resultados obtenidos.
Pero en fin, hay cosas por hacer y no deseo interrumpirles más tiempo. Tienen asuntos delicados que atender. Y por su propia conveniencia, les sugiero que no olviden.
—¿Qué es lo que tú sabes Alexey? No me sorprendería que supieras sobre todo esto. Ya que estás muy enterado de muchas cosas y no creo que cosas como éstas sean la excepción. Y menos si contemplamos lo que fuiste capaz de hacer.
—Un mero milagro, Red. Recuérdalo, las segundas oportunidades sólo se dan una vez en la vida y no deben dejarse pasar.
—Si tú sabes algo al respecto, ¿te molestaría hablarnos sobre ello? –preguntó amablemente el oji esmeralda.
—Todo dependerá.
—¿De qué? –cuestionaba Red con cierta molestia.
—De lo que sean capaz de recordar ahora con respecto a ello. Dependiendo lo que me digan, podré decirles si forma parte de mis conocimientos o no.
—Vayamos a otro lugar.
—Conozco un sitio perfecto –indicó de inmediato Alexey.
Una bola de papel fue arrojada sobre ese cesto de basura repleto de otros objetos de papelería, cayendo inevitablemente contra el suelo sin molestar en lo más mínimo a quien parecía estar lo suficientemente aburrido como para arrugar sin miramiento alguno el conjunto de papeles que yacían dispersos sobre el único escritorio presente en aquella oficina.
Había subido sus pies sobre el escritorio, cruzando las piernas al tiempo que colocaba sus brazos detrás de su nuca y miraba sin demasiado interés la vista de la ventana; la cual únicamente dejaba ver un pasillo tapizado de duro y grueso metal.
—¿No te aburres de estar aquí encerrado, Blake? –cuestionó el recién llegado pelirrojo.
—No hay trabajo que hacer Brooklyn, por lo que prefiero estar aquí.
—¿Sigues pensando sobre ese evento, no es así?
—Sabes que si se trata de esa persona entonces tendremos una fastidiosa piedra en el camino.
—¿Cómo no serlo? Si comparten gestos parecidos. Ambos son capaces de hacer lo que sea por lograr lo que quieren.
—Ése es el problema con él…Tiene agallas y es capaz de quitarse los escrúpulos sin problema alguno. Sería perfecto si estuviera de nuestra parte. Pero al final nos traicionó –señalaba serenamente a la vez que sus ojos se entrecerraban un poco denotando cierta astucia.
—Afirmando que logró sobrevivir, ¿cómo fue posible que no lo encontráramos nunca más después de ese atranco? Después de su traición, es lógico que intentara oponérsenos después.
—Ese es el detalle que no encaja. Sin embargo, hay algunos detalles que me hacen pensar que se trata de él. Ya que solamente cierto tipo de personas son capaces de acceder a esos restos. Hay un requisito, y sabes que son contados los que cumplen con éste.
—De manera que halló un método para escapar sin que nadie se diera cuenta y ahora simplemente aparece.
—¿Por qué aparecer hasta ahora? Está claro que guarda cierta correlación con la llegada de ellos a la región, específicamente uno de sus miembros.
—¿Lo harás salir, no es verdad?
—Nos conocemos bien los dos…Sabemos hasta dónde somos capaces de llegar y creo que a este punto compartimos intereses en común. Vale la pena arriesgarlo para hacerlo salir de su escondite –decía sonriente, Blake.
—Una mera prueba confirmatoria.
—De allí entonces lo demás vendrá cayendo solo.
—Hablando de ello, hay algo que quería comentarte.
—¿Qué es lo que pasa ahora? –su platinada mirada se quedó estancada en él. Aguardaba tranquilamente lo que tuviera que decirle.
—Han empezado a movilizarse o mejor dicho, han abandonado la región a la que fueron designados. Uno de ellos ya está lo suficientemente cerca de la zona.
—¿De quién se trata?
—De Suicune –espetó secamente.
—Investiga su desplazamiento cuidadosamente y no intenten atraparlos. Es mejor ver qué es lo que harán, ya que podría convertirse en un problema futuro.
—Sabes mejor que nadie que hay una razón muy fuerte que evidentemente no sólo los despertaría, sino también les haría abandonar su recinto.
—En esta ocasión dudo que se trate de ello. Ya que de ser así, esto ya habría pasado cuatro años atrás.
—Ellos no confiarían en nadie más.
—Quizás sea eso más que nada –aclaró pensativo Blake.
—…Probar su valía…¿Pero la valía de quién?
—Tengo unos nombres en mente y sé que tú también piensas igual. Pero sabemos que será difícil complacer los estándares de esos seres legendarios.
—Me haré cargo de esos detalles, Blake.
—Te confiaré eso Brooklyn. Por cierto, ¿cómo sigue Giovanni?
—Sinceramente no le veo demasiada utilidad a mantenerlo fuera del juego, ya que sus hombres no eran competencia para los nuestros.
—Pero es trabajo adicional y sabes que es fastidioso el exceso de papeleo –bostezó con pereza al tiempo que restregaba sus ojos.
—Tú y tu perezoso ser, Blake. Pero si así te parece, por mí no hay problema. A Silver se le tiene bien vigilado y de todos modos se halla en la región de Unova, bastante lejos de aquí.
—Ten bien informado a Giovanni de las cosas que haga su querido hijo para mantenerlo calmado y que no piense hacer alguna estupidez, como es propio de los padres desesperados.
—…Y pasando a Jayson…
—Es un hombre valiente que sigue intentando detenernos –sonrió con cierta malicia-. Debo admitir que se merece fuertes aplausos. Es el único que quedó de su grupo de valientes que intentó cerrar The White Nightmare hace años atrás.
Esas pequeñas veladoras eran lo único que les permitía iluminar su camino, apreciar lo que estaba frente a ellos y al mismo tiempo, disipar pequeñas dudas sobre su entorno, especialmente cuando algún ruido inquietante se filtraba hasta sus oídos.
Altos y gruesos árboles dejaban apreciar sus voluptuosas raíces emergentes del suelo, creando madrigueras para los pokémon salvajes que habitaban allí y a la vez embelleciendo aún más el entorno. No obstante, en esa oscuridad, los penetrantes ojos de esas fantásticas criaturas se admiraban sin problema alguno y lograban intimidar sin demasiado esfuerzo.
¿Qué clase de bosque era ése? Ya que aunque no poseía ninguna característica física resaltable que le hiciera sobresalir de otros bosques de su misma naturaleza, había algo en él que inquietaba, que fascinaba y a la vez infundía cierto respeto orillado al temor.
—¿Cómo se llama ese bosque? –cuestionó Green quien posaba su mirada al frente, guiado por su pequeña lámpara casera de alcohol.
—Los lugareños le conocen como el Bosque de las Mil Estrellas –contestaba Alexey sin detener sus pasos-. Un sitio con una atmósfera completamente diferente, que puede fascinar como aterrar, todo dependerá de lo que haya en tu propia alma.
—Eso suena demasiado fantasioso para un simple bosque –mencionaba Red.
—Quizás porque antes era un bosque ordinario, pero después de esa noche, todo cambió y ahora es una especie de sitio sagrado.
—¿Qué fue lo que ocurrió? –el castaño miraba de reojo a Red; ambos estaban curiosos al respecto.
—Años atrás este bosque estaba repleto no sólo de pokémon salvajes, sino también de esas criaturas…Ambas coexistían de manera desequilibrada, porque la oscuridad subsistía sobre esa endeble y cobarde luz. Razón por la cual este bosque era peligroso de transitar, especialmente por las noches, cuando esos seres emergían en mayor número y poseían más fuerza que cuando el sol estaba en lo alto del cielo.
Muchos desaparecían, otros más se decía que se aparecían aquí, a mitad de la noche como si jamás se hubieran ido, transitando el camino que conducía a la salida de este bosque.
—Se tornó un sitio tenebroso, donde exclusivamente…un valiente…
—O alguien demasiado estúpido, se atrevería a adentrarse.
—Hubo quienes lo hicieron, y fueron tachados tanto de valientes como de estúpidos. Lo único que deseaban era detener las tragedias que estaban ocurriendo aquí, mismas que involucraban a humanos como pokémon. No obstante, no contaban que fueran lo suficientemente fuertes como para encontrarse cerca de la muerte.
—¿A quiénes te refieres? –cuestionaba Red.
—…A Craig y sus compañeros…
—De modo que ellos entraron aquí…¿Es que aquí fue que todo terminó para ellos? –se atrevió a insinuar Green.
—No, aquí no fue donde todo acabó para ellos. Aquí mejor dicho nació su leyenda.
—¿Qué pasó? –habló interesado el pelinegro.
—…Ocurrió la Noche de las Mil Estrellas…La noche de las evoluciones…Esa noche en que ya no quedaban más fuerzas con las cuales pelear. Donde únicamente quedaba un camino por transitar.
Esa noche los pokémon acompañantes de esos entrenadores hicieron algo que no se había visto antes…evolucionaron por decisión propia para poder tener una oportunidad de salvar a sus compañeros de batalla.
No hubiera sido un acontecimiento notorio si algo como eso no hubiera tenido resonancia en todo este bosque…Evoluciones numerosas y simultáneas tuvieron lugar súbitamente dentro de todo este bosque, como si todos los pokémon que habitaban aquí hubieran comprendido la desesperación de aquellos que se habían forzado a sí mismos para salvar a quienes estaban a su lado.
Dentro de tanta espesa oscuridad cada una de esas evoluciones resplandecía con la intensidad de una joven estrella. En ese instante el bosque se tornó el cielo nocturno, inmerso en numerosas estrellas, dispuestas a guiar en medio de aquel caos.
Desde ese momento este bosque ha permanecido ausente de esos seres, por el simple hecho de que los pokémon que aquí habitan se han encargo de ahuyentarlos con su fuerza y valentía, como años atrás sus compañeros lo hicieron. Razón por la cual los pokémon que aquí habitan no sólo son fuertes, sino también son capaces de no caer en su intimidación.
—¿Pero qué es lo que están haciendo ustedes aquí? –cuestionó de inmediato Red al tiempo que mantenía su mirada en ese par de hombres que habían llegado de frente a ellos.
—Sé que nos topamos hace bastante tiempo atrás, pero no nos presentamos adecuadamente en ese instante. Mi nombre es Jayson.
—¿De dónde lo conociste Red? –interrogó a su viejo amigo.
—Hace unos meses atrás en un Centro Pokémon, en un sitio alejado –dijo sin despegar su mirada en aquel hombre de bata.
—Gracias por traerlos hasta acá –agradecía el de bata a aquel sujeto enmascarado.
—No hay problema. De igual manera, había que hacer esta reunión.
—¿Qué es lo que está pasando aquí? –declaró el castaño sin entender en lo más mínimo la situación.
—Simple, Green. Ha llegado el momento en que la vieja sangre se reúna con la nueva…Es decir, que padres e hijos se unan a la lucha. Necesitaremos al mayor número de aliados que podamos conseguir si deseamos tener una oportunidad contra Blake.
Así que no sé ustedes, pero será un honor volver a trabajar con todos ustedes…Oliver…Kylan…
