Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.
Nota de autor: Capitulillo del domingo, hoy un poco mas tarde porque no he estado en mi mejor momento. Rebeca, encanto, digan lo que digan, princesa siempre. "insertar corazoncito". Aquellos interesados en las buenas historias, pasad por su perfil u/3953563/Sadder-than-Silence ;)
Amy de nuevo quiero darte las gracias a ti también, empiezas a ser un bastón importante...
...
Flashback VI
Me despierta el timbre del portero automático. Instintivamente alargo la mano para apagar el despertador, pero el sonido no se apaga ya que es el timbre, obviamente. "Mierda" solo son las seis de la mañana. "¿Quién coño…?". En ese momento me incorporo rápidamente. Seré estúpida. Me olvidé de poner el despertador y me he dormido. Ya sé quién pica con tanta insistencia: Gale. Habíamos quedado a esta hora. Nos esperan dos días de intenso viaje, un viaje para conocer a su familia. No sé por qué quiere que le acompañe ahora. En el entierro de su padrastro no quiso que le acompañara. Supongo que necesitaba intimidad. Pero me costó dejarle ir solo, aunque no tuve más remedio.
Salgo de la cama a trompicones y corro a abrir la puerta. Espero que pueda esperar media hora más. Le espero en la puerta apoyada en el marco de la puerta. Cuando sale del ascensor silba sonriendo.
—Bonito atuendo…—Sonríe mirándome de arriba abajo. En ese momento me doy cuenta de que mi atuendo es solo unas simples bragas. Anoche hacia tanto calor que me acosté así, me cubro el pecho y mi amigo se ríe.— Nena, las he visto un montón de veces…— Me acaricia la cara suavemente.
— Ya lo sé—Aparto mis manos de sobre mis pechos, porque es estúpido cubrirme con él.
— Creía que habíamos quedado a esta hora, encanto.
—Lo sé, me quedé dormida, lo siento— Susurro cerrando la puerta— me visto en un momento…—Gale sonríe.
—¿Qué?— creo que sonríe porque me he ruborizado levemente.
— Aun no me has dado los buenos días…
— Cierto…—Me acerco a él y le beso en los labios, lamiéndoselos con suavidad— Buenos días…— Susurro contra sus labios.
— Buenos días…—Me rodea la cintura con un brazo pegándome a él y vuelve a besarme haciéndome gemir.— No hagas ese sonido…
—¿Hmmm…?—Me coge la cara con las manos y me besa de nuevo.
—Si sigues haciendo esos sonidos tardaremos una hora en salir de casa…—Me besa más dulcemente—Pero tenemos que ponernos en camino pronto.— me da otro beso rápido—Ve a ducharte antes de que te tumbe en el sofá…
—No me importaría que lo hicieras…— Lamo sus labios.
—Dios, Katniss…
Me besa con pasión, Gale muestra muy poco autocontrol conmigo, y ni siquiera me lleva al sofá. No llegamos, en escasos dos minutos él me tiene contra la pared del recibidor de mi piso y me penetra con fuerza, embistiéndome, haciéndome gemir clavando mis uñas en los hombros de su camiseta. Doy gracias a Dios de que Prim esté en ese campamento de verano, no sería muy decoroso que nos viera así. Aunque ambos duramos muy poco tiempo, como si hiciera años que no estamos juntos. Llegamos al orgasmo casi a la vez, estremeciéndonos. Sonrío jadeando y él me deja en el suelo con cuidado, aunque no me importaría estar enredada a su cintura durante horas.
—Gale…vaya forma de despertar…—Susurro y le beso una última vez antes de despegarme de su cuerpo.
—Ahora a la ducha mientras que te preparo el desayuno ya hemos perdido quince minutos.
— Voy…—Le beso y me dirijo al baño para ducharme aunque aún me tiemblan las piernas cuando entro en la ducha.
Salgo de la ducha y me visto, Gale me ha preparado tostadas y café. Incluso él se toma una taza de café conmigo. Yo como en silencio empezando a sentir como el nerviosismo se va formando en mi vientre. Voy a conocer a la familia de Gale. A sus hermanos pequeños y a su madre embarazadísima. Es más, el va esta semana a su ciudad de origen porque su madre sale de cuentas. Va a tener un bebe cinco meses después de perder a su marido. Esa mujer tiene ganado el cielo.
— ¿Crees que tu madre…pensara que nosotros…?— Gale sonríe dándole un sorbo a su café.
— Sabe que llevo a una amiga como acompañante. Se lo he dejado claro, eres una amiga.
—Vale…Espero caerle bien…
—Le encantaras…
— ¿Cómo estás tan seguro?—murmuro contra mi tostada.
—Porque a mí me encantas…— Sonríe.— eres un cielo…
—Tú crees que lo soy…
—Lo eres…—Sonríe más—Y espero que lleves un extra de paciencia porque mis hermanos pequeños son muy revoltosos. Sobre todo Vick con seis años…
—Estoy criando a una niña, tengo paciencia de sobra…
—Eso ya lo veremos…
Seguimos desayunando entre pequeñas historias de familia. Gale me da un poco de envidia. Tiene historias que contar sobre eso, aunque se fuera pronto de casa, yo apenas recuerdo alguna de cuando era pequeña, y en casi ninguna está Prim. Salvo la de su nacimiento. La siguiente historia que recuerdo después de eso es el día de la muerte de mis padres. Y creo que eso es culpa de las pesadillas.
Cuando acabamos de desayunar recojo todo y Gale coge mi maleta y salimos del piso. Dispuestos a recorrer de punta a punta el país en coche, solo porque a Gale le apetece conducir. Con lo sencillo y rápido que sería ir en avión. Aunque prefiero las horas de coche que el despegue y el aterrizaje del avión.
Mi amigo me coge de la mano y entrelaza sus dedos con los míos mientras que descendemos en el ascensor. Y sigue manteniendo nuestras manos unidas hasta que llegamos a su coche. Deja mi maleta en el maletero y nos subimos para emprender el viaje. Solo aguanto un minuto en silencio antes de encender la radio y buscar una emisora de música y ponerme a cantar. Gale me mira con una sonrisa cuando la canción acaba y empiezan los anuncios.
—¿Por qué me miras así?
— No te miro de ninguna forma Catnip…
— Entonces me habré imaginado esa sonrisa…—Sonrío mirándole.
— Te la habrás imaginado…—Me mira aprovechando uno de los últimos semáforos antes de abandonar la ciudad.
—Claro…—me paso la lengua por los labios.
—Cantas genial… podrías haber probado suerte en el mundo de la música…
—Claro… junto a las Spice Girls y los Back Street boys…
—Hablo en serio, preciosa.
— Paso de la fama…me conformo con tener dinero para mantener a mi hermana.— Gale suspira y sé lo que va a decir antes de que abra la boca así que le corto como suelo hacer.—Ni se te ocurra sacar el tema del trabajo. Sabes lo que pienso.
—No voy a sacarlo.—Acaricia mi muslo haciendo que la piel se me erice suavemente. Los pantalones cortos le da más accesibilidad a mis piernas.
—Mejor porque me bajo del coche en marcha y te vas tú solito…—Gale ríe a la vez que coge el desvío hacia la interestatal.
—No me dejarías solo…—Murmura sin mirarme, cambiando el semblante de repente. Dejando de sonreír.
—¿Tan bien me conoces?—Susurro repeinándome el pelo para luego trenzarlo como suelo hacer para que no me moleste y me dé menos calor.
—Demasiado bien, y muy profundamente…—Sonríe con cierta picardía.
—Siempre pensando en lo mismo…
—Me dirás que tú no piensas en sexo muy a menudo…
—Contigo cerca, casi todo el tiempo— coloco el codo en la ventanilla y le miro mientras que su sonrisa se ensancha.
—Así que ahora estas pensando en sexo…
—Hmmmm…Más o menos— Sonrío haciendo que él me mire un segundo— Me preguntaba por qué nunca hemos follado en tu coche…—Gale deja escapar una mezcla de carcajada y gemido.
—Pues porque…hmmm…¿Tenemos otros sitios más cómodos donde hacerlo?
—Pero en el coche tiene mucho morbo…
—Así que te gustaría hacerlo en el coche…¿es una especie de fantasía?
—Hacerlo contigo sí…—Me acaricio la trenza disimuladamente mirando hacia la carretera.
— Eso quiere decir que no sería la primera vez que lo hicieras en un coche…—Niego con la cabeza.
—Los más desesperados no aguantan hasta llegar a un hotel…
—Ya…—Noto como aprieta más fuerte el volante y sus dientes.
—¿Y tú lo has hecho aquí?
— En este coche no…
—En otros sí…—Murmuro
— No soy ningún santo…
—Sé que no eres un santo…— Aunque saber que ha hecho algo con otras que conmigo no, no me gusta—Tendremos que estrenar el coche algún día.
—Puede que lo hagamos pronto…— Sonrío acomodándome en el asiento.
—Puede…Espero que sea pronto…—Murmuro mientras que miro el paisaje antes de volver a mirar a mi amigo.
Gale sonríe y se calla, concentrándose en la carretera. La radio sigue sonando con las canciones del verano, esas que son insulsas pero pegadizas y las canturreo en voz baja. No sé por qué, pero Gale parece haberse molestado con nuestra conversación. Y no quiero que se enfade ni estar callados durante todo el rato. Sería demasiado incomodo. Cuando estoy a punto de abrir la boca él me mira.
—¿Vas a seguir callada todo el tiempo?
— eres tu el que dejo de hablar…
—Ya…—Curva los labios hacia arriba.
—¿Algún tema interesante del que quieras hablar? Tenemos horas por delante y si se hace monótono me dormiré, Gale, así que hablemos de algo…
— De algo… —Susurra y apaga la radio—¿Qué te parece que nos conozcamos un poco más?
—Creía que nos conocíamos bien…
— Y nos conocemos bien…Pero podemos jugar a conocemos mejor…
—¿Sabes que esas palabras las decías muy a menudo antes para meterte dentro de mis bragas?
—Siempre pensando en lo mismo…—Sonríe.
—Es tu culpa…— me ruborizo un poco.
—Claro, claro…— Sonríe abiertamente.
—¿entonces cómo quieres conocerme mejor…?
—Preguntando, y siendo sinceros, podemos hacer la pregunta que quieras, de cualquier tema.
—No sé si me vaya a gustar este jueguito…
— ¿entonces no quieres…?
—No he dicho eso…
—¿Entonces aceptas?— Asiento— perfecto… Y para que veas que soy un caballero puedes empezar a preguntar tú…
—¿yo?—Suspiro— Vale…—Pienso durante unos segundos, algo sencillo y que aún no sé después de estos años.—¿Cuál es tu color favorito?
—¿No lo sabes?—Niego con la cabeza y él suspira.— el gris…gris brillante y oscuro…
—¿Cómo el de la plata?
—No, no tan brillante…más vivo…
—Ah…creo que ya sé qué color dices…— Susurro mirando el gris de sus ojos, yo elegiría ese gris de entre todos los grises.— Te toca…
— Sí…— Carraspea—¿Qué tres cosas te llevarías a una isla desierta?
— ¿Solo tres?—Asiente con los ojos en la carretera— Vale…Un cuchillo. Un encendedor, y…¿ Tú cuentas como objeto?— Gale ríe y me mira negando—Pues…una foto de Prim y tú juntos.
—Chica práctica…— Sonríe.
—ya me conoces...
—Sí, ahora más…— me quedo pensativa unos segundos.
— Tres cosas que me definan a mí…—Murmuro haciendo mi pregunta.
— ehm…— Se pasa la mano por él pelo— Cabezota, luchadora y preciosa.
—Ahora te toca a ti…— No quiero detenerme en su "preciosa".
—Siguiendo por las tres cosas… Si supieras que vas a morir mañana…¿qué tres cosas te gustaría hacer antes?—No tengo que pensar mucho.
—Te obligaría a firmar un papel donde te comprometas a cuidar de Prim. Me vería diez veces el rey león con ella y luego me metería en la cama contigo, solo para que me acariciaras toda la noche o me follaras, lo que prefirieras…—Susurro lo último.
— No tendría que firmar nada, Prim no estaría sola…
—Por si acaso…
—Hablando de Prim…— Oh no…ella no, sé que va a preguntarme antes de que pronuncie las palabras—¿Cómo perdisteis a vuestros padres?, nunca me lo has dicho— Suspiro y cierro un segundo los ojos.—Catnip…quizás me he pasado…Lo sien…
—No…—Le corto—Prometimos contestar…te lo contaré…—Le miro un segundo y después miro por la ventanilla.— A Prim le costaba dormirse cuando era un bebe si yo no estaba cerca...así que mis padres ponían su cuna en mi cuarto. Le cantaba un rato y se dormía...Una noche me despertó el ruido de cristales rompiéndose… y gritos de hombres y de mi padre. Mi madre entro corriendo en mi habitación, cogió a Prim de su cuna y me la puso en los brazos. Me pidió me escondiera bajo la cama. Creo que ella hizo la cama rápidamente y salió de mi cuarto. Dejándonos a Prim y mí allí escondidas. Oí gritos y disparos. Puedes…puedes imaginar qué pasó. Estando allí debajo oí pasos, al principio pensé en mi madre pero eran demasiados pesados…solo vi como unas botas negras entraban en el cuarto. Creía que nos descubriría…no era tan pequeña para saber qué era lo que había pasado, tenía casi doce años, aguanté las lágrimas hasta que las botas desaparecieron…No me atreví a salir de ahí hasta que se hizo de día… Vi a mi madre en las escaleras…con sangre, mucha, Prim lloraba, tenía hambre, pero no podía bajar…Llame a la policía desde el cuarto de mis padres y esperé allí lo que parecieron horas hasta que vinieron. —Carraspeo porque noto como los ojos se me humedecen y no es justo, íbamos a pasárnoslo bien durante este viaje— Prefiero…no seguir hablando de ello—Gale me mira con lastima durante un par de segundos— Deja de mirarme y atienda a la carretera. Ahora me toca preguntar a mí.— Vuelvo a carraspear hasta que noto que las lagrimas no van a desbordar.— Cuéntame uno de tus días más felices…
—Cuando me reconcilié con mi madre y…
— Tu padre…— Acabo la frase yo, porque ese hombre le había querido como a un hijo aunque no fuera su hijo de verdad.
—Sí, con mi madre y mi padre…
—Recuerdo cómo me lo dijiste…apenas hacia cinco meses que nos conocíamos…no teníamos una relación tan...estrecha…pero nos abrazamos como nunca…ni siquiera conocías a Vick…me alegre tanto…
—Lo sé, nena… Ahora me toca a mí…—Susurra y está un largo rato pensando.— ¿Crees en las almas gemelas?
— Te pones místico…—Susurro pensando. ¿Creo en las almas gemelas?—Nunca he pensado en ello…
— Ahora es un buen momento.—Sonríe.
—¿Con almas gemelas te refieres a que dos personas que se encuentran y son como un complemento la una de la otra. ¿Que se quieran tan intensamente que no puedan estar el uno sin el otro? ¿Que se necesiten como se necesita respirar?
—Sí, a eso me refiero.—Sonrío un poco.
—Creo que sí creo, que hay personas que la encuentran. Que pueden disfrutar de ese amor incondicional e intenso…—Suspiro—Pero espero no conocer a mi alma gemela nunca, no puedo permitírmela con…con nuestro trabajo, ya sabes. Prohibido enamorarse, prohibidos las parejas…
—Ya…Aunque me alegro que creas que hay personas destinadas a estar con otra…
—Si…lo que me sorprende es que tú lo creas…—Sonrío— Gale, eres todo un romántico…
—Puedo ser romántico cuando me lo propongo…
—¿Sí? —Sonrío— ¿Has sido alguna vez romántico? sin actuar, los objetivos no cuentan.
—Yo creo que sí…—Me mira un microsegundo—Llevarte el desayuno a la cama es romántico.
—Estás diciendo que has sido romántico conmigo…—Susurro y él asiente—Pero yo soy tu amiga, yo no cuento. ¿Lo has sido con otras?
—Ah, no, eso es otra pregunta y ahora me toca a mí…— Sonríe mirándome de nuevo solo un segundo.— ¿Cuándo fue tu primer beso?
—Gale, esa pregunta ya la sabes…— Susurro sonrojándome.
—No, no la sé, sé dónde y cómo fue tu primer polvo, no tu primer beso.—Resoplo.
—Mi primer beso fue en un bar, con un desconocido, para robarme una botella de tequila.
—¿Hablas en serio?—Asiento— Vaya…creía que…no sé, habías tenido a alguien antes.
—Pues no, fuiste el primero en todo.—Carraspeo— ¿Cómo, dónde, con quién y cuándo fue tu primer beso?
—Mi primer beso…— Tarda unos segundos en hablar— fue con una chica de mi colegio, pelirroja y pecosa, que traía a todos los niños locos, era una monada la chica, pero ella era dos años mayor que yo. Ella tenía quince y yo trece. Aún así no me corte y la invité dar una vuelta conmigo. Nos fuimos a un parque que estaba cerca de donde ella vivía, y compartiendo una bolsa de patatas fritas, me lance. No sabía muy bien qué hacer, aunque supongo que no lo hice tan mal porque la chica no se aparto. Nos pasamos la tarde con las bocas pegadas. Aunque al día siguiente se enfadó cuando se enteró que solo tenía trece años.
—Qué precoz…
— Tampoco tanto, trece años no están mal. Lo raro es lo tuyo.
— Siempre he sido diferente…—Murmuro—te toca.—No quiero seguir con ese tema.
—¿qué es tu mayor debilidad?
—Vaya preguntas…las mías son más fáciles…—Gale sonríe.
—Podemos preguntar lo que sea ¿no?— Asiento pensando.
—Mi debilidad es…creo que es lo que siento hacia mi hermana, lo que necesito protegerla y cuidar de ella. Eso me hace débil porque estoy dispuesta a hacer cualquier cosa por ella.
—entiendo…—Gale suspira aunque no entiendo por qué.—Pregúntame…
—hmmmm… Yo he dicho que estaría dispuesta a hacer cualquier cosa por Prim. ¿Hay algo que nunca, bajo ninguna circunstancia harías?
—Claro, aunque me dieran miles de millones de dólares nunca haría daño a alguien a quien quiero, a mi familia…o a ti…
—Eso es lógico—Susurro, esperaba otra respuesta porque eso es lo que todo el mundo haría.
—Tú preguntaste Catnip…
—Te encanta esquivar las preguntas…— Sonríe un poco dándome la razón.
—Yo contesto sinceramente lo que me preguntas…es tu culpa si las preguntas tiene respuestas lógicas.
—Eres…—Resoplo— Te toca preguntar…
—¿Cambiarias algo de nuestra relación?
—Dios mío Gale…—Murmuro— No sé qué contestar. Me encanta la amistad que tenemos…como cuidas de mí, como estás ahí siempre que te necesito. Como yo también estoy para ti…—Me paso la lengua por los labios— Y está el…sexo…—Veo como sonríe.—No quiero que cambie nada. Quiero que sigas cuidándome, y estando ahí para mí, quiero estar a tu lado si me necesitas, para siempre. Y también te quiero siempre entre mis piernas.
—Yo también quiero eso Catnip…—sonríe un poco
—Me toca…¿Te gustaría poder tener una novia normal?— Deja de sonreír de repente.
—No, no soy de tener novias. Si la tuviera no te podría prestar la atención que te presto….
—Gale…si la tuvieras... yo lo entendería…
—No vas a tener que entender nada, no va a haber novia. Ya sabes que no podemos.—Parece molesto, no sé dónde he metido la pata pero parece que lo he hecho. Solo era una pregunta más…Gale se queda en silencio durante varios minutos, sin preguntarme nada más.— ¿Tienes hambre?— Me pregunta de repente cuando ya han pasado al menos treinta minutos, supongo que al ver un cartel que a un kilometro hay un restaurante de carretera.
—Un poco…¿Ya no quieres seguir con las preguntas?
—No se me ocurre ninguna pregunta más…
—¿ Te has enfadado por lo de la novia? Sé que Snow no nos lo permite pero…
—No me ha molestado nada…— Me mira antes de tomar el desvío hacia el restaurante y me sonríe.
— Supongo que quieres una vida normal, ¿no?
— A veces pienso que sí, me gustaría, y que tu también la tuvieras…—Aparca y se desabrocha el cinturón para darme un suave beso en los labios.—Vamos a comer nena…
Nos bajamos del coche, enreda sus dedos con los míos y entramos en el restaurante. Es el típico restaurante de carretera, con los sillones viejos y mesas marcadas, supongo que por los miles de comensales que han pasado por aquí, la mayoría de las personas que hay son camioneros, algunos muy típicos, enormes y con barba y camisa de leñador. Noto como unos cuantos me miran, tiro del escote de la camisa y me abotono un botón más y del bajo de los shorts hacia abajo, inútilmente. Gale parece notarlo también porque me pega más a él antes de sentamos en una mesa uno frente al otro, me pongo a mirar la carta para no pensar en las miradas, ni que una chica fuera algo tan raro.
Como es de esperar en estos sitios todo es grasiento y delicioso. Hamburguesas, patatas, huevos y sándwiches. Cuando la camarera se acerca a nosotros para variar mira solo a Gale. Debería acostumbrarme a eso, él llama la atención de todas las féminas allá a donde va. Y él como siempre flirtea un poco cuando pide la comida, aunque luego hace algo que me sorprende y se refiere a mí como su novia. Le miro extrañada pero él me sonríe.
—¿Tu novia?
—Así no intentará flirtear más.
— Eres un caradura, Gale.— Sonrío y luego él también sonríe.
—Lo hago por estar más tranquilos, se lo mucho que te tensas cuando las camareras no dejan de pulular por nuestro lado.
—No me pongo tensa…—refunfuño.
—Katniss, no sabes mentirme…— Resoplo y agradezco que la joven camarera nos traiga las bebidas, así puedo centrarme en mi coca-cola y dejar de mirarle, a veces es capaz de avergonzarme como si fuera una adolescente detrás del quarterback del instituto.
La comida llega poco después. Dos enormes hamburguesas con sus patatas fritas. No tardamos en ponernos a devorarlas como si hiciera días que no comemos, creo que hasta la camarera se queda alucinada. Quince minutos más tarde y sin apenas hablar hemos acabado de comer las hamburguesas y estamos pidiendo el postre. Tarta de manzana, que al parecer es la especialidad de la casa. También nos la comemos en pocos minutos, antes de que Gale mire el reloj.
—Vamos con un poco de retraso, nena. Lo que nos entretuvimos en tu casa…hará que tenga que conducir una hora más antes de llegar al hotel que he reservado.
—Mira el lado bueno…— Rodeo la mesa y le beso mientras que meto la mano en el bolsillo de su pantalón y le quito las llaves del coche.—No tendrás que conducirlas tú…
—¿Cómo que no?
—No—le beso— Ahora conduzco yo…al menos durante un par de horas, para que descanses un poco. Y no pienso discutirlo— Entrecierro los ojos cuando resopla.
—Solo un par de horas…
—O tres…— Sonrío y me levanto, dirigiéndome al coche sin esperar a que pague la cuenta, aunque le espero apoyada en la puerta del conductor.
—Pararas cuando yo te lo diga.— Dice montándose en el coche.
— Si papá…
—Katniss…—Murmura.
— Qué si— Alargo la "i" del si todo lo que puedo mientas que salgo del aparcamiento y me incorporo a la carretera.
Conduzco atenta a la carretera mientras que conversamos de trivialidades, sobretodo hablamos de nuestros hermanos y de lo bonita que va a ser su futura nueva hermana. Justo a las dos horas de viaje Gale me pide que pare en la siguiente área de descanso para intercambiarnos. Pero no le hago caso, y aunque el refunfuña continuo conduciendo en silencio. Me paso la siguiente área y la siguiente. Y así hasta que Gale se da cuenta de que no tengo de intención de parar hasta que lleguemos al hotel.
Sé que está muy enfadado por el portazo que da cuando aparco en el aparcamiento del hotel de cuatro estrellas que está cerca de la carretera interestatal. Suspiro, tomo aire y salgo del coche esperando la reprimenda.
—Te dije que solo quería que condujeras dos horas.— lo dice intentando mantener la calma.
—Pero no era mejor para los dos, maldita sea Gale llevabas casi ocho horas conduciendo antes.
— Y tus has conducido casi tantas como yo. Y hace poco que te has sacado el carnet.
—Hace dos años ya, Gale no soy una novata, puedo defenderme bien en la carretera. ¿No confías en mí?
—Confío plenamente en ti…
—¿Pues entonces?
—¡Solo te pido que me hagas caso!
— Si te hiciera caso me tendrías en una cajita entre algodones, Gale, me sobreproteges. Ya no soy una niña, tengo veintidós años. Me gusta que cuides de mí, pero no que te pases de protector. Y que haya conducido yo nos ha venido bien a los dos. Es peligroso que conduzcas tanto…— Me acerco a él y le beso en los labios, aunque él no me devuelve el beso— Sabes que tengo razón— Vuelvo a besarle, alargando el beso hasta que el me lo devuelve.
La discusión parece zanjada porque saca nuestras maletas del coche y me da la mía para poder cogerme de la mano, entrelazando nuestros dedos y entrar así al hotel. Cuando nos dan la llave y subimos a nuestra habitación estoy tan cansada que me dejo caer en la cama mientras que Gale le dice al botones que nos lleva las maletas que nos suban algo de cenar, ya es muy tarde para ir al comedor, después le da una buena propina. Cuando el chico desaparece Gale se tumba a mi lado.
—¿Cansada?
— Solo un poco…Lo normal supongo…— Gale me besa dulcemente mientras me deshace la trenza.—Por un momento pensé que pedirías dos habitaciones separadas.— Susurro y el sonríe un poco— No quería hacerte enfadar…
— Ya no estoy enfadado…—Acaricia mi cara y luego mi cuello, para después empezar a desabotonar mi camisa lentamente. Ese simple gesto me estremece y hace que me excite.
—Vale…—Jadeo cuando acaricia mi vientre para desabrochar los pantalones. Pero cuando va a bajármelos unos nudillos golpean la puerta.
—Maldita sea…Mataré al cabrón que ha picado…—Me incorporo rápidamente pero Gale me para los pies.
— Es nuestra cena, tranquila fiera…— Resoplo y dejo que el abra la puerta mientras que me cubro con la camisa. El mismo chico de antes entra con un carrito. Creo que nota mi mirada de enfado porque hace una reverencia y se marcha antes de darle tiempo a Gale a que le dé de nuevo una propina.
Me levanto porque lo que ha traído huele genial, Gale lo coloca todo en una mesa que hay en la habitación y nos ponemos a cenar, no me detengo a abrocharme la camisa, aunque a Gale se le van los ojos más de una vez mis pechos mientras que hablamos. Me gusta sentir que aun puedo ponerle así después de todo el tiempo que llevamos acostándonos.
Cuando acabamos de cenar Gale me lleva de nuevo a la cama, para seguir con lo que nos habían interrumpido. Sus manos rápidas y precisas me desnudan en menos de treinta segundos. Para entonces ya estoy completamente excitada, y él puede comprobarlo con sus dedos y luego con su boca. Con mi primer orgasmo le atrapo entre mis piernas y le despeino completamente. Luego le obligo a tumbarse en la cama y le desnudo tan rápido como puedo. En menos de un minuto estoy sobre él, dejando que entre en mí, gimiendo contra sus labios dejando que me recorra con sus manos. Es increíble verle gemir cuando llega a su orgasmo, como sus pupilas se dilatan aún más, me encanta como baja su mano derecha para acariciarme y hacerme llegar a mí también a un intenso orgasmo.
Me quedo dormida antes de que la respiración de Gale se normalice, aún sobre él.
Siento como si no hubiera dormido nada cuando la alarma del móvil de Gale suena. Abro los ojos y me extraña que aún sea de noche, creo recordar vagamente que Gale en el viaje me dijo que nos despertaríamos al amanecer. Me acurruco más contra su cuerpo cuando oigo que la alarma se apaga, pero me sorprendo al oírle hablar.
—No te preocupes…—Le oigo decir y enciendo la luz, no era la alarma, era su móvil sonando—En unas diez horas…—le miro extrañada y preocupada.— ¿Dónde están Rory y Vick?—Se calla durante unos segundos—No te preocupes mamá—Me alarma que sea su madre quien le ha llamado—No estarás sola. Intentaré llegar cuanto antes, relájate, todo irá bien…te quiero…
—¿Qué ha pasado?—le pregunto en cuanto cuelga
— Mi madre, se ha puesto de parto.
—oh, vaya…—Me levanto rápidamente de la cama, al igual que él.
— Si vaya…—Murmura— A la ducha Catnip, no tenemos tiempo que perder.
No digo nada y me meto en la ducha con él. No hay nada erótico esta vez. Creo que es la primera vez que nos duchamos juntos sin tocarnos más de lo necesario. No hay tiempo para eso. Luego nos vestimos en silencio. Recogemos todo en las maletas y en media hora estamos abandonando la habitación.
Mientras que Gale se dirige a recepción yo me dirijo a una serie de maquinas de snacks que tienen al lado de la puerta del comedor, supongo que para los clientes a los que le entre el hambre y no quieran pagar un servicio de habitaciones. Me hago con varias barritas de chocolate un par de sándwiches, refrescos y un par de cafés calientes. Le entrego a Gale uno de los cafés cuando se acerca a mí.
—Quizás no ha sido buena idea lo de darte un café, pareces al borde de un ataque de nervios, Gale, ¿conduzco yo?—me mira durante unos segundos
—No, no hace falta. Nos turnaremos, estamos a unas diez horas. Conduciré unas cinco horas y otras cinco tú, ¿vale?— Asiento aunque no estoy muy convencida de que me deje conducir.
Rápidamente nos vamos al coche y él sale del aparcamiento casi derrapando. Por primera vez me permito mirar la hora en el reloj del salpicadero. Son las cuatro menos cuarto. Apenas hemos dormido tres horas. Pero eso ahora no importa. Busco en la radio una emisora de música relajante aunque no dejo de darle conversación a Gale. Aunque no creo que le haga falta porque está nervioso. Lo noto en cómo le tiembla el labio inferior y en la forma de coger el volante. Pero sigo hablando durante horas, dándole de comer alguna barrita de chocolate. Veo amanecer sobre la carretera y el sol me ciega durante unos segundos. Me sorprende que Gale pare a las cinco horas y me deje conducir a mí. También me habla mientras que me da uno de los sándwiches en pequeños trocitos para que coma. Aunque al poco veo como se queda dormido. Debe estar agotado. Demasiado estrés ha podido con él.
No le despierto hasta una hora y media después, cuando estamos aparcados en el parking del hospital donde está su madre.
—Gale…—Susurro y le beso en los labios— hemos llegado ya.—Él parpadea un poco y me mira confundido.
—¿Qué?
— Ya estamos en el hospital, has dormido un ratito…
—Catnip…
—No te permito que protestes, vamos a ver a tu madre…quizás ya haya nacido tu hermanita…
Me bajo de coche y cuando él lo hace nos dirigimos a la recepción, Gale pregunta por Hazelle ahí y le dicen en qué habitación está. Gale prácticamente corre hacia allí. Cuando abrimos la puerta nos encontramos a Hazelle cubierta de sudor, con las piernas en alto, prácticamente gritando y un médico entre sus piernas pidiéndole que empuje. Gale corre hacia su madre y le agarra la mano. Yo me quedo sin saber qué hacer, quieta junto a la puerta. Hazelle coge la mano de su hijo y se la besa. Ella gime y grita. Esto me quita cualquier instinto maternal que pudiera llegar a tener. Antes estaba a nivel cero, ahora está a nivel menos quince.
Diez minutos después un llanto fuerte rompe en la sala. La pequeña llega pisando fuerte. Veo como limpian a la niña un poco y se la dejan sobre el pecho de su madre. En ese momento Hazelle rompe a llorar también. Gale besa en la frente a su madre y luego a la recién nacida. Que tiene la cabecita cubierta de pelusa negra, desde aquí veo que la pequeña está un poco roja y amoratada, algo arrugada. Pero creo que es preciosa. Gale alarga su mano hacia mí y me obliga a acercarme a ellos.
— Hemos llegado justo a tiempo…— Hazelle asiente abrazando a la pequeña bebe. Puedo imaginarme la mezcla de emociones que tiene que estar pasando esa mujer. Con el padre de la criatura muerto.
— Encantada de conocerte, Katniss…— Susurra, aun jadeando por el esfuerzo.
—Lo mismo digo…— Sonrío— y encantada de conocer a la pequeña…— Gale me rodea con un brazo la cintura y me sonríe un poco, eso me recuerda que tengo algo que ni siquiera él ha visto.— tengo algo para ella…— Miro a la niña.
—¿Qué?—Pregunta contrariado mi amigo.
— No te lo cuento todo— Le guiño un ojo y de mi bolso saco un pequeño osito que sostiene una cajita de color rosa. La abro y les enseño los pequeños patucos que compré hace un par de días antes de empezar el viaje.
—Gracias hija…—Hazelle coge los patucos y el osito al que le he quitado la cajita que no sirve para nada.—Mira Posy, tu primer regalo…— Besa a la niña en la cabecita antes de que una enfermera coja a la pequeña para limpiarla y adecentarla. A nosotros nos piden que salgamos para que Hazelle tenga un poco de privacidad mientras que limpian los restos del parto.
Gale se pasa la mano por el pelo, luego me mira y me abraza sin ninguna explicación. Por eso me cuesta unos segundos devolverle el abrazo, supongo que es por la emoción del nacimiento de su hermana. Le acaricio la espalda apretándole contra mí y luego beso su cuello.
—Llegamos a tiempo, tu madre no ha estado sola…
—Gracias por estar aquí…no se me ocurre nadie mejor para compartir este momento…— No sé a qué se refiere pero yo solo asiento contra su cuello y se lo beso dulcemente, él también me besa el mío repetidas veces, abrazándome con fuerza, susurrando cosas que no entiendo por lo bajito y poco vocalizado que lo dice.
...
Nota de autor: gracias por haber llegado hasta aquí, significa mucho para mí, momentos tiernos antes de que las cosas empiecen a tomar giros de 180 grados (o eso espero).
Actualizo los miércoles y los domingos.
Agradecimientos: gracias a todos por leer, y muchas gracias por vuestros reviews! Me gustaría que la gente que no tiene cuenta, la tuviera, o que en su defecto se dieran a conocer el face (como ya hizo una chica) así mis agradecimientos y contestaciones serían más personales, y no tendría que "aburrir" al resto de lectores con contestaciones aquí.
Adelanto: como ya sabéis en mi pagina de facebook (está en mi perfil)
Besos de fuego!
