Los personajes y su fondo pertenecen a Stephenie Meyer, la protagonista y parte de la trama de mi creación.

Gracias por agregar en favoritos y alertas esta historia, me alegra muchisímo. De verdad, gracias.


Capítulo 55: Quédate Conmigo

Apenas escuché el dueño de esa voz, supe que era Aro. Este miraba de manera fascinante a mi pareja. Segundos después llegó toda la guardia y mi familia siendo custodiada, viendo con asombro al nuevo aspecto de Angie.

–Así que esta es la famosa Angel Swan. –miró a Angie con curiosidad, mientras que mi pareja veía con desconfianza al vampiro. –Me han hablado mucho de ti. Al fin puedo observarte y eres una vampiresa muy hermosa…

– ¿Quién eres? –preguntó Angie, luego miró a los que estaban detrás de Aro. –¿Quiénes son?

–Me llamo Aro Vulturi. –respondió colocando una mano en su pecho y haciendo una pequeña reverencia. Luego se giró hacia los vampiros que tenía a su espalda. –Él es Marcus y el Caius, mis hermanos. –señalando a sus hermanos. –El resto pertenece a mi aquelarre o mejor dicho… guardia. –luego miró a mi familia y las señaló. –A excepción de ellos que son familia de Carlisle y tus amigos.

– ¿Amigos? ¿Familia de Carlisle?–preguntó Angie confusa. –No recuerdo nada

de eso.

Todos captaron la amnesia de Angie, escuché como jadearon de sorpresa y gimoteos por parte de las mujeres.

– ¡Angie! –vi como Bella gritó mientras avanzaba hacia su prima, pero fue retenida por Edward. Su acción hizo que captara la atención de mi pareja. – ¿No me recuerdas? Soy Bella. –dijo con voz rota. Angie bajó la mirada con el rostro contraído.

–No la alteren por favor…–le pedí a los presentes, pero fui interrumpido por Aro.

–Qué triste el no poder recordar ni a tu pareja, ni a tu familia y amigos. –vi la confusión en el rostro de Angie.

–¿Pareja? ¿Familia y amigos? –le preguntó a Aro.

–Si Angie. Carlisle es tu pareja y su familia son tus amigos. –le explicó Aro. Angie me miró sorprendida y luego a mi familia. –A excepción de Isabella que es tu prima. –Aro señaló hacia Bella que todavía Edward la sostenía.

–Yo no recuerdo nada… No sé quién soy o lo que soy. Nadie me lo responde. –comentó Angie mirando al suelo.

Aro me observó horrorizado ante lo que dijo Angie.

–¿Por qué no le has dicho a tu pareja lo que es, Carlisle? –preguntó molesto. Luego miró a mi pareja. –Eres una vampiresa, querida. –el comentario de Aro, hizo que

Angie levantara la mirada sorprendida.

–¿Qué?

–Aro, no la alteres por favor. Tienes que escucharme…–le pedí, pero este me interrumpió.

–Una vampiresa muy hermosa y tal vez con una habilidad. –le explicó sin dejar de mirar a mi pareja. Aro dio una gran palmada con sus manos. –Empecemos.

–¡No, Aro! –le gruñí en advertencia.

Corrí hasta él, pero fui detenido por Félix y otro de la guardia, apartándome más de Angie. Pero mi lucha contra ellos no duró mucho, en ese momento se escucharon dos gruñidos. Dos lobos, un lobo pequeño gris y otro rubio rojizo, los Clearwater.

Inmediatamente ambos vampiros me soltaron, pero Angie empezó a gruñirles a los lobos. Los Clearwater al ver a mi pareja, ellos empezaron a gruñir en lamento, hasta que solo gimieron y se agacharon.

–¡No Angie! –le ordené a mi pareja y esta dejó de gruñir, mirándome confundida. –Son tus amigos.

–¿Qué? Ellos son… ¿mis amigos? –mirando a los Clearwater y a mí en confusión. Los lobos me miraron confundidos mientras seguían agachados y gimiendo.

Luego vi como mi pareja hacía una mueca con su nariz. –Huelen asquerosos…Aro soltó una risotada ante el comentario de mi pareja, al igual que sus hermanos y el resto de la guardia. Mi familia y yo no nos reímos, en cambio los lobos hicieron un gruñido lastimero hacia los Vulturi.

–Ese es el olor de tus amigos metamorfos lobos. –explicó Aro. Mi pareja nos miró a todos en confusión. –Ellos son humanos que se transforman en lobos, querida.

–¿Metamorfos lobos? –preguntó otra vez confusa.

–Hermano, deja de estar perdiendo el tiempo en las preguntas de la neófita. Ve que habilidades tiene. –ordenó Caius molesto a Aro.

–Tienes razón hermano. –asintió Aro. –Empecemos por la familia de Carlisle. Edward. –hizo señas para que Edward se acercara a él. –Dime que está pensando ella. –pidió mientras Edward y Aro se daban la mano.

–No puedo escucharla. –respondió Edward.

–Así puedo ver, Edward. Te puedes ir. –Edward volvió con mi familia. –Mi querida Alice ¿Te puedes acercar junto con tu esposo? –ordenó.–Quiero que me den su futuro y emociones. –le pidió a ambos. La pareja le dio la mano a Aro. –Magnifico. –respondió asombrado sin dejar de mirar a mi pareja. –Eres una criatura fantástica. El escudo más poderoso que he visto. –comentó asombrado.

–¿Qué viste Aro? –exigió Caius.

–Edward no puede ver su mente, Alice no puede visualizar su futuro y Jasper no puede sentir o manipular sus emociones. –explicó Aro. Escuché jadeos de sorpresa. Aro giró su vista hacia mi dirección. – ¿Y pretendías ocultarme esta fantástica criatura de mí?

–Puedo ver que hay un fuerte lazo en Carlisle hacia la neófita, al igual que su familia, pero de ella no puedo ver nada. Ni siquiera el lazo que une al vástago de su creador. Es como si ella no existiera. –comentó Marcus. Angie seguía mirando a los Vulturi de manera confusa y en desconfianza.

–Magnifico. –comentó con una sonrisa. Luego su rostro se enserió. –Demetri ¿Puedes venir? –vi como el cazador estrella se acercaba a su jefe. –¿Ese es el olor que percibías de Carlisle? –dijo mientras ofrecía su mano. Demetri la cogió y el rostro de Aro se veía asombrado. Supuse que en los pensamientos de Demetri, confirmaban que sí. –Retírate. –ordenó mientras agitaba su mano. –Jane. –los llamó.

–¡NO! –le gruñí a Aro.

Avancé hacia Angie para protegerla de Alec y Jane, pero varios brazos me detuvieron y los lobos tapaban mi visión.

–No Carlisle. Es lo que ellos quieren, no les des el gusto. –me decía Edward cerca de mi oído, haciéndome entrar en razón.

–Le harán daño…

–Si es como Bella, no le pasará nada. –contestó Jasper mientras me enviaba olas de calma, pero trataba de evitarlo.

–Calma Carlisle. No le des el gusto. –dijo Emmett mientras me empujaba lejos de mi pareja.

No seguí luchando, pero aun así veía con preocupación a mi pareja y lo que le fuera hacer Jane a Angie. Los Clearwater se mantuvieron cerca de mí, tanto para cuidarme de los Vulturi como para retenerme.

–Adelante Jane. –ordenó Aro.

Vi como mi pareja caminaba hacia atrás con miedo, mientras que Jane la miraba fijamente. Félix detuvo a Angie en su intento de escapatoria, pude percibir como el vampiro miraba a Angie como si se la quisiera…

¡Maldito!

¡Ella es mía!

Mis pensamientos asesinos hacia Félix por querer a mi pareja fueron interrumpidos por la gran risa de Aro, mientras que veía a Jane con expresión frustraday Félix se alejaba de Angie.

–Tu escudo hace que tu prima Isabella palidezca. –comentó Aro asombrado.

–¿Mi qué? –preguntó Angie confundida.

–Cariño, eres un escudo. Cualquier habilidad psíquica sobre ti no funciona. –explicó emocionado.

–Pero no sé cómo…

–Yo te puedo ayudar. –dijo Aro mientras ofrecía su mano y mi pareja veía a este con intensidad.

–Angie. –la llame y ella giró su vista hacia mí. –Quédate conmigo. –apenas dije esto apenas en susurros. Ella me miró de manera confusa.


Todos me miraban con admiración y sorpresa, como si fuera alguien especial. Tanto las personas de ojos rojos, como los de ojos dorados y los dos humanos.

La forma en que hablaba el tal Aro Vulturi me generaba desconfianza y me intimidaba, no me gustaba para nada su postura, había algo que me hacía huir de él o atacarlo. Todo cambió cuando me explicó que esa familia de ojos dorados era familia de Carlisle y amigos míos, a excepción de la tal Isabella que era mi prima y comprobé que para ella era algo especial, porque con voz rota me pedía que la recordara.

Odio no saber mi pasado…

Odio no saber ahora en que confiar…

–¿Por qué no le has dicho a tu pareja lo que es, Carlisle? –preguntó el tal Aro horrorizado a Carlisle. Luego me miró a mí. –Eres una vampiresa, querida.

Vampiresa…

¿No son esos seres malos que consumen sangre humana?

No puedo ser eso…

Observé a todos los que estaban a mí alrededor y lucían al igual que yo de pálidos, pero unos tenían los ojos rojos y otros ojos dorados.

Ellos se queman bajo el sol… y estos no les sucede nada…

Maté a un humano…

Si lo soy…

–Una vampiresa muy hermosa y tal vez con una habilidad. –le escuché decir mientras tenía mi mirada hacia el suelo, tratado de procesar todo. Tengo una familia, tengo amigos, tengo una pareja… no sé quién soy… soy un monstruo por haber matado a una persona… –Empecemos. –aquellas palabras me distrajeron de mis pensamientos.

–¡No, Aro! –escuché decir gruñendo a Carlisle.

Vi como Carlisle se lanzó en dirección a Aro, pero un vampiro muy alto lo detuvo. Por alguna razón me preocupaba lo que le fueran hacer él por mi culpa, no quería alejarme de él.

De pronto, escuché dos gruñidos terroríficos, como si fueran de perros. Me giré hacia ese sonido y aparecieron dos enormes lobos; uno gris pequeño y otro rubiorojizo. Al verlos, su presencia me dio miedo y los vi como el enemigo, pero ellos al verme se agacharon y soltaban un gruñido/gemido.

–¡No Angie! –escuché la voz de Carlisle ordenándome al momento en que me iba acercar a ellos para atacarlos. –Son tus amigos.

¿Amigos lobos?

Apenas percibí su olor, me resultaba muy desagradable. Aro al escuchar mi opinión por lo que percibí de esos lobos, se echó a reír junto con sus súbditos. Esto no me causó risa al ver los lobos agachados de manera inofensiva delante de mí.

Eran metamorfos lobos…

Eran mis amigos…

Otra cosa más que procesar…

–Hermano, deja de estar perdiendo el tiempo en las preguntas de la neófita. Ve que habilidades tiene. –ordenó el tipo de pelo blanco. Esto me hizo irritar porque me sentía como un conejillo de indias.

El tal Aro llamó a tres miembros del grupo de vampiros de ojos dorados, la familia de Carlisle. Según Aro ellos eran mis amigos, pero ninguno de ellos se me hacía familiar en nada; algo que me causó curiosidad era que el primero que se acercó parecía leer mentes, y la pareja, una veía el futuro y el otro percibía emociones.

Qué familia tan rara…

–Magnifico. –respondió Aro asombrado sin dejar de mirarme. –Eres una criatura fantástica. El escudo más poderoso que he visto.

–¿Qué viste Aro? –exigió el tipo de pelo blanco. Tenía unas enormes ganas de arrancar esa cabeza que tenía, me irritaba mucho escucharle.

De pronto, siento levemente una sensación de calma repentina.

Que extraño…

Tenía unas enormes ganas de matar a ese idiota y de repente estoy calmada…

¿Qué es esto…?

De repente sentía como un extraño cosquilleo dentro de mí, como una voz diciéndome algo al posar mis ojos en los vampiros.

Admiración…

Miedo…

Odio…

Preocupación…

Apatía…

Al ver a Aro hablar con un vampiro alto de cabello color arena, este mismo cosquilleo extraño me decía…

Aro… Asombrado…

Vampiro de cabello color arena… Lujuria y satisfacción…

Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando apareció una niña de cabello castaño cenizo mirándome sin ninguna emoción y el grito de Carlisle.

–¡NO!

Vi como avanzó hacia mí, pero varios miembros de los vampiros de ojos dorados lo retuvieron y los gigantescos lobos ocultaban a Carlisle. Escuché como intentaban calmarlo, mientras que yo seguía viendo a la niña que me miraba con granintensidad que me provocaba miedo.

Caminé hacia atrás para huir, pero fui retenida por el mismo grandulón que retuvo a Carlisle hace unos momentos, uno de los súbditos de Aro. La forma en que me tocaba me incomodaba y hasta pude percibir el bajo gruñido de Carlisle, pero inmediatamente paró cuando Aro empezó a reír escandalosamente.

La niña me miraba con inmensa rabia y el grandulón se alejó de mí. Una vez que Aro se calmó habló.

–Tu escudo hace que tu prima Isabella palidezca. –lo miré confundido.

–¿Mi qué?

–Cariño, eres un escudo. Cualquier habilidad psíquica sobre ti no funciona. –explicó con una extraña alegría.

–Pero no sé cómo…

–Yo te puedo ayudar. –dijo Aro mientras ofrecía su mano y me veía con gran intensidad.

–Angie. –escuché la voz de Carlisle, me giré para verle y este tenía una expresión rota que me daba dolor. –Quédate conmigo.

Algo dentro de mí se estremeció. Sentía que esas mismas palabras las había escuchado antes, pero no recordaba.

Miré a Aro y aun así no me generaba mucha confianza, a pesar de que aparentaba tener todas respuestas que necesitaba. Giré mi vista a Carlisle y este me miraba lleno de miedo y amor al mismo tiempo… ¿amor?

Intenté ver las emociones de ambos, pero ya no estaba ese cosquilleo extraño. Me encontraba a ciegas ante ellos.

Miré una vez más a Carlisle y con solo su mirada sobre la mía, me hacía obedecerlo, me hacía tener la necesidad de estar junto a él.

¿Era mi pareja de verdad?

Aro y su grupo no me generaba mucha confianza…En cambio Carlisle y su familia si, y aparentemente ellos me conocen mejor que los Vulturi… me conocen antes de perder la memoria…

Carlisle era mi pareja, lo podía sentir… lo podía ver en su mirada rota al verme…

Me acerqué a Carlisle.


¡Hola chicas!

¿Qué les pareció? ¿Qué va a pasar ahora?

Disculpen la tardanza. Tengo un internet muy inestable y por eso no he publicado, también que empecé las clases. Cuando pueda, publico un nuevo capitulo.

Dejen sus comentarios chicas.

¡Nos vemos!

PD: Si les gusta Game of Thrones y saben inglés, pasen a ver mi nueva creación I Belong To You