Los personajes de esta historia pertenecen a J.K Rowling. Lo único que tenemos en común las dos es que somos rubias XD
Algo azul
En cuanto se cerró la puerta Ron se dio cuenta de que su esposa iba muy enserio. No era simplemente una rabieta, su falta había sido muy grave, o no tanto… se dijo a sí mismo. Se sentó en el sofá enfurruñado esperando a que su mujer entrara por la puerta diciendo que había exagerado las cosas y que lo sentía, pero esto no pasó.
Una hora más tarde de los terribles acontecimientos, llamaron a la puerta. Ron se apresuró en abrir, creyendo que era su esposa la que tocaba a la puerta:
-Ah, eres tú- dijo con decepción al ver que era Harry-
-Qué gran recibimiento. Si lo llego a saber traigo serpentinas- se mofó el moreno, a la vez que entraba en la casa- Traía el elefantito de Rosie… Hermione se lo ha dejado en casa esta tarde cuando ha venido a buscar a la niña.
-Déjalo donde quieras- dijo Ron alicaído-
-¿Qué pasa?- preguntó Harry a su mejor amigo muy extrañado-
-Que es lo que no pasa diría yo…- contestó el pelirrojo-
-Estoy muy espeso para adivinanzas, si quieres contármelo ya sabes y si no me voy.
-Espera, Harry. Es que Hermione se ha ido a pasar el fin de semana a casa de sus padres.- le explicó Ron a su cuñado-
-¿Y? ¿Te toca vigilancia?- preguntó el niño que sobrevivió extrañado- Yo creía que este fin de semana no te tocaba-
-Y no me toca, lo que pasa es que Hermione y yo hemos discutido- le explicó el pelirrojo-
-Bueno, siempre discutís. No nada nuevo. Lo raro es que "mi hermana" se haya marchado de casa. Eso sí que no lo entiendo, normalmente os gritáis hasta que os quedáis afónicos y luego hacéis las paces. ¿Por qué habéis discutido?
-Es que se me ha olvidado que hoy tenía una ecografía.- dijo Ron poniendo cara como si su esposa estuviese sacando las cosas de quicio-
-Pues has metido la pata hasta el fondo, amigo mío. De esas cosas uno no se puede olvidar. ¿Ha habido alguna emergencia en tu departamento y cuando te has dado cuenta de la hora que era se te había hecho tarde?- preguntó Harry intentando encontrar una pequeña disculpa a ese incidente-
-No, no ha sido eso. Estaba haciendo una vigilancia y no me he acordado. Es que últimamente tengo mucho trabajo. Tú sabes que estoy hasta arriba. Hermione no parece entenderlo. Está sacando las cosas de quicio, debe ser por su estado…
-Ron, en este caso le voy a tener que dar la razón a ella. No deberías haberte olvidado de la ecografía, pero estoy seguro de que hay algo más, que no me quieres contar. ¿Habéis estado bien últimamente?
-La verdad, es que últimamente he trabajado mucho, pero ese no es motivo para cabrearse como lo ha hecho ella. Ya te lo he dicho el embarazo la está trastornando- dijo el pelirrojo muy enfadado-
-Sí que es motivo. Te voy a hacer unas preguntas para saber si es verdad que la has dejado de lado. ¿Cuánto tiempo hace que no salís a cenar los dos solos?
-Dos meses- dijo Ron con pesar-
-¿Sabes si vuestro hijo ha dado ya pataditas?- preguntó Harry-
-No ha dado pataditas, o eso creo- el pelirrojo arrugó el ceño-
-En el primer embarazo de Hermione llevabas una lista con lo que ya no comía, era una locura y estúpidamente sobreprotector, pero tengo que reconocer que era encantador. ¿Tienes ahora una lista con lo que ella ya no come porque le da asco?
-No, es que Harry he estado muy ocupado en el trabajo- se defendió Ron-
-¿Cuánto hace que no bañas y acuestas a tu hija?
-Hace dos meses, es que llego muy tarde del trabajo y la peque ya está durmiendo.-
-¿Sabes si Hermione tiene náuseas matutinas, o si le hinchan los tobillos o si le duele la espalda?- preguntó el moreno-
-No lo sé- empezó a decir Ronald cada vez sintiéndose peor-
-¿Cuánto hace que no hacéis el amor? Sé que es una pregunta muy incómoda pero en vuestra relación siempre ha sido un buen medidor, sois los más pasionales con diferencia- afirmó Harry-
-Hace dos meses, desde que me ascendieron. Es que estoy muy cansado y por la mañana me da apuro despertarla… y bueno….
-Que te apañas solo como cuando tenías quince años ¿no? ¿Cuánto hace que no le dices lo guapa que está? Mira que en una embarazada es muy importante decírselo casi cada día…
-Desde hace dos meses- respondió el pelirrojo-
-Es decir, que desde que te ascendieron no has parado de trabajar. No has dedicado tiempo ni a tu familia, ni a tu esposa. ¿Pretendes demostrar algo? ¿Tal vez que te mereces el puesto? ¿Qué no te lo han dado por ser el cuñado del director del Departamento de aurores? ¿O que no te han dado el puesto por estar casado con la directora del departamento de Leyes Mágicas? Sabes de sobra que eres bueno, y que te mereces el puesto. Has trabajado muy duro, incluso más duro que muchos que tienen cargos superiores al tuyo. No tienes nada que demostrar. Bueno perdón, si que tienes que demostrar algo.- le sermoneó su cañado-
-¿El qué?
-Que sigues amando a Hermione y que ella y tus hijos están por encima de todo. A pesar de tu ascenso o del trabajo que tengas-
-Me he pasado ¿No?- preguntó Ron-
-Tres pueblos o más- confirmó Harry-
-¿Y qué puedo hacer para remediarlo? No quiero perderlos. Son lo más importante que hay en vida- se lamentó el pelirrojo-
-Eso sólo lo sabes tú. Te dejo pensando en ello, pero si me permites un consejo haz algo rápido, es más, hazlo ya. Me marcho Ron. Cualquier cosa tu hermana y yo estamos para lo que necesites.
-Hasta luego Harry-
-Hasta luego, Ron- dicho esto Harry se despareció-
Ron se sentó en el sofá a pensar en cómo arreglar lo que había hecho.
Poco después el pelirrojo salió de casa y se dirigió a un centro comercial muggle, donde se adentró en un mundo en el pocas veces se había encontrado solo, normalmente su esposa le acompañaba en sus incursiones en el mundo muggle. Encontró todo lo que buscaba y se dirigió a su casa.
A la mañana siguiente Ron se dirigió a casa de sus suegros, donde sabía que su esposa y su hija habían pasado la noche. Llamó al timbre muggle y su suegra abrió la puerta.
-Hola Ron, has tardado más de lo que esperaba en venir- dijo la señora Granger con disgusto y una mirada de reproche-
-Es que tenía mucho en lo que pensar y mucho de lo que arrepentirme- se disculpó él-
-Al menos ambos habéis tenido tiempo para pensar.- dijo la madre de Hermione encogiéndose de hombros- Supongo que habrás venido por ellas, porque si no es así no te molestes en pasar.
-He venido por ellas, por mi familia.-
-Entonces ¿quieres que llame a mi hija?
-Sería estupendo, señora Granger- contestó Ron-
-Ya hemos pasado el momento de las formalidades, Hermione y tú lleváis mucho tiempo juntos y creo que ya pasó el tiempo de las formalidades. Si me permites el consejo, no permitas que se escape. Os queréis demasiado para que unos cuantos errores y malentendidos echen a perder lo que tenéis vosotros dos.- dijo la señora Granger- Y ahora llamo a mi hija y me meto en mis asuntos.
La señora Granger llamó a su hija, que bajó las escaleras en pijama.
-¿Qué quieres mamá?- preguntó Hermione con cara de somnolencia hasta que se paró de pronto a mitad de escalera al ver a su marido esperando ante el último peldaño de la escalera- ¿Qué haces aquí?
-Hermione, necesito hablar contigo.- dijo Ron-
-Ron, te he dicho que necesitaba tiempo para pensar.-contestó ella-
-Creo, que tenemos que hablar para solucionar las cosas. ¿Qué te parece si salimos a dar un paseo?
-Ron, estoy en pijama. Además hace frío.- contestó la castaña a su marido-
-Bueno, supongo que entonces podemos arreglar las cosas aquí. No quiero que te resfríes- dijo el pelirrojo intentando ser conciliador-
-De acuerdo pasemos a la biblioteca- respondió Hermione-
La pareja se encaminó hacia la biblioteca y Hermione cerró la puerta después de que ambos estuvieran dentro para tener más intimidad.
-Ron, no sé qué pretendes con este gran gesto, pero nos conocemos demasiado bien… No puedes pretender que con aparecer en casa de mis padres todo esté solucionado, como si fueras un caballero andante de los cuentos muggles. Yo no soy la Bella Durmiente ni la Cenicienta.- declaró Hermione-
-No pretendo que con aparecer en casa de tus padres todo esté solucionado y salta a la vista que no soy un caballero andante de esos cuentos muggles tan raros. Pretendo hablar contigo para arreglar las cosas. Hemos pasado por crisis peores y las hemos solucionado y me niego a pensar que este sea el fin de todo- contestó él-
-Ron, es verdad que hemos pasado por cosas peores, pero esta es la primera vez que he tenido dudas desde que lo dejamos cuando éramos novios de si realmente me quieres. Yo puedo con lo demás pero no puedo vivir con la incertidumbre de si me quieres o no. Soy capaz de superarlo todo si me quieres y si quieres a tus hijos.
-Hermione ¿realmente piensas eso? ¿Qué no te quiero?- dijo Ron con pesar-
-Ron, jamás me había sentido tan sola como en estos últimos meses.
-Hermione, te quiero con toda mi alma. Los niños y tú sois lo más importante en mi vida. Y reconozco que he estado muy ausente los últimos meses y que toda la culpa es mía. He intentado demostrar que merecía el ascenso que me concedieron era totalmente merecido.- le explicó el pelirrojo-
-Ron, te mereces ese ascenso. No tienes que demostrar nada- dijo Hermione-
-Supongo que quería demostrar que no me concedían el ascenso por ti o por Harry- expuso Ron a su esposa-
-Ahora sí que no entiendo nada- declaró ella deconcertada-
-Es muy simple, Hermione. Estoy casado con la directora del Departamento de Leyes Mágicas y soy el cuñado y mejor amigo del uno de los peces gordos del Departamento de Aurores y pensé que me daban el ascenso para haceros la pelota.- dijo él-
-Ron, si hubieran querido hacerme la pelota jamás te habrían concedido ese puesto de riesgo te hubieran trasladado a una oficina arreglando papeleo- le explicó la gestante a su marido- Yo jamás hubiera presionado para que dirigieras a los aurores en la lucha, yo sería mucho más feliz si te quedaras a salvo. Te lo he dicho antes no tienes nada que demostrar.
-Supongo que tiene lógica, pero es que Hermione… Harry y tú siempre habéis sido mejores que yo y…
-¡No somos mejor que tú!- le interrumpió Hermione- Ese es tu problema, siempre te has creído menos que los demás, pero no es así. Tú eres un gran hombre, que hace muy bien su trabajo. No tienes que demostrar nada.
-Supongo que tengo que aprender a delegar.- dijo Ron-
-Esa es clave, no puedes hacerlo todo tú solo. Si no vas a acabar mal.
-Tienes, razón, como siempre. Además tengo que pedirte perdón he intentado demostrar que soy un buen auror y me he olvidado de ser un buen marido y un buen padre. Jamás me perdonaré no haber asistido a la ecografía de nuestro hijo. No sé cómo se lo explicaré cuando sea mayor, siempre me avergonzaré de ese hecho. – se culpó el pelirrojo-
- Bueno… si prometes no volver a hacerlo… tu hijo no sabrá que se te olvidó venir a la ecografía ni nada de este incidente. Le diremos que estabas en una misión importantísima y no pudiste venir conmigo.- dijo Hermione con lágrimas en los ojos-
-Pero tú lo sabrás siempre. Prometí ante el altar que te haría feliz y no he sido capaz de cumplirlo, realmente no te merezco. Comprenderé que no quieras volver a verme en tu vida, pero tenía que explicarme.- declaró él-
-Todos nos hemos portado como unos tontos en alguna ocasión, no hace falta que te recuerde el episodio de hace unos meses cuando yo estuve tan deprimida y tú conseguiste hacer que volviera a ser feliz. Así que te perdono.- Hermione se acercó a Ron y le besó dulcemente-
-Gracias por perdonarme, he sido un idiota- dijo Ron mientras abrazaba a Hermione- ¿qué te perece si te cambias y nos vamos a casa? Tengo que enseñarte algo.
-Vale, me voy a cambiar.
La pareja salió de la biblioteca.
-Mamá, papá vuelvo a casa con Ron y Rosie. Ya hemos arreglado las cosas- dijo Hermione con una sonrisa-
-Me parece que te equivocas- dijo la señora Granger, en ese mismo instante la cara de sorpresa de Hermione no tenía precio- Ron y tú volvéis a casa y si os parece bien Rosie se puede quedar con nosotros esta noche. Creo que os merecéis un fin de semana en pareja.
-Es una idea estupenda mamá. Gracias.- dijo la castaña-
-No hay de qué. Disfrutad el uno del otro.
Hermione se vistió y la pareja se dirigió en coche a su casa.
-Tengo que enseñarte una cosa.- dijo Ron nada más cruzar el umbral de su casa-
-¿El qué?- preguntó su esposa-
-Cierra los ojos y no los abras. Confía en mí no te voy a dejar caer- dijo el pelirrojo-
-Ron, te recuerdo que estoy embarazada- le dijo Hermione-
-Ya sé que estás embarazada. Es más estás muy embarazada.-
-¿Insinúas que estoy gorda?- preguntó ella con disgusto-
-Insinúo que ya tienes una preciosa tripita de embarazada, ya no puedes disimularlo- dijo ron sonriendo- Por cierto, Hermione, me gustaría preguntarte algo…
-¿El qué?
-¿Nuestro pequeño ya da pataditas?- preguntó él con curiosidad-
-La verdad es que este momento me está dando patadas- le contestó Hermione, cogiendo la mano de Ron y posándola sobre su vientre-
-¡Es verdad! Hola, campeón soy papá.- dijo él sonriendo- No le des esas pataditas a mamá que son un poco molestas… Hermione esto es maravilloso. Ahora cierra los ojos y confía en mí.
La castaña cerró los ojos y subió unas cuantas escaleras con ayuda de su marido.
-Ábrelos- dijo el pelirrojo-
Cuando Hermione abrió los ojos encontró una preciosa habitación de color azul y un techo pintado con nubes. Amueblada para un recién nacido.
-Poco después de que te marcharas me puse a pintar y amueblar la habitación de nuestro hijo. Espero que te guste.- dijo Ron- Me pareció que el techo con nubes era lo más indicado, porque nuestro niño será un campeón de quidditch.
-Me encanta- dijo Hermione- Aunque lo de campeón de quidditch es discutible…
-No seas así, deja que el niño haga lo que quiera.- dijo él-
-Exactamente, hará lo que quiera, tanto si quiere jugar a ese dichoso deporte como si no- contestó ella-
-Eso, es. Esas palabras las guardaré en mi memoria princesa. Llagarán un día en que las rescataré a favor de nuestro pequeño.
-¿Ah sí? Me tienes por una mujer intransigente…-refunfuñó la gestante-
-Ese día llegará, créeme. Por ejemplo el día en que nuestro pequeño llegue y diga que quiere su primera escoba. Tú pondrás el grito en cielo y te negarás.
-Lo acepto, pero a ti te pasará algo muy parecido el día en Rosie traiga a un chico para que lo conozcamos. Pobre chico no me gustaría estar en su lugar…- bromeó Hermione-
-Es posible, pero no adelantemos acontecimientos. De momento el único que se ha llevado a la princesita de papá soy yo y de eso hace ya algún tiempo, cuando nos besamos por primera vez…
Ron besó a su esposa y poco a poco el beso se fue intensificando hasta que la condujo a la habitación de matrimonio.
-¿Qué haces Ron?- preguntó Hermione con la respiración entrecortada-
-Hacerte el amor, hace mucho tiempo que no hacemos el amor y no estoy dispuesto a dejar pasar ni un minuto más. Te quiero Hermione- le contestó Ron mientras desabrochaba el vestido de la castaña-
-Yo también te quiero- consiguió decir Hermione mientras ahogaba un gemido-
Esa noche hicieron el amor después de tanto tiempo como una pareja de recién casados. Todo había vuelto a la normalidad.
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Aquí dejo otro capítulo y esta vez no he tardado mucho en publicar, o al menos eso creo. Espero que os haya gustado este que capítulo que para mí es muy especial, ya que este fic cumple 50 capítulos.
Muchas gracias por apoyarme durante estos 50 capítulos, gracias de corazón.
Besos, espero seguir escribiendo otros 50 capítulos más y que vosotros me sigáis leyendo.
Besos
SUMMER
