El masaje dejó a ambas mujeres como nuevas, y decidieron meterse primero en la sauna un rato. Emma estaba extrañada de no ver a nadie allí. El hotel era demasiado grande como para estar solas durante tanto tiempo. Aun así, prefirió no decir nada de momento.
-Me encantas.- Murmuró Regina cuando vio que Emma cerraba los ojos y se relajaba en la sauna.
-Tú a mi también.- Aseguró sin abrir los ojos.
Regina aprovechó ese momento para en un rápido movimiento sentarse a horcajadas sobre Emma. La rubia se sorprendió, pero pasó sus manos por los muslos de la morena para evitar que se cayese.
-Alguien podría entrar.- Murmuro Emma echando su cabeza hacía atrás para recibir mejor los besos de Regina.
-No, estamos solas.- Aseguró entonces está.
Emma creyó sus palabras, sabía que Regina era capaz de cualquier cosa por lo que simplemente cogió las mejillas de la alcaldesa y después de mirarla unos segundos unió sus labios. Era un beso tranquilo mientras que sus manos se disfrutaban y se apreciaban.
La rubia tumbó a Regina sobre el banco donde estaban sentadas, Regina sonrió al ver que Emma se había olvidado completamente de donde estaban.
Tras varios minutos de besos y caricias, Regina comenzó a sentirse algo mareada. Tuvo que parar el beso de Emma, la rubia la miró extrañada.
-Estoy algo mareada.- Dijo entonces la morena.
-Creo que hemos pasado demasiado tiempo aquí.- Contestó Emma algo asustada.- Ven conmigo.- Le pidió la rubia cogiéndola de la mano.
Emma la sacó de la sauna y la acompañó a una de las duchas que había allí. Ambas se quitaron la toalla y se metieron debajo de la ducha. El agua fría hizo que su cuerpo se relajase y esa sensación de mareo desapareciese.
-Gracias.- Dijo Regina cogiendo el vaso de té frío que le ofrecía Emma.
-De nada.- Contestó sentándose a su lado.- ¿Estás mejor?- Preguntó preocupada.
-Sí, ha sido solo un mareo.- Aseguró.
-Es que hemos estado demasiado tiempo en la sauna.- Explicó la rubia.
-No me hubiese importado acabar lo que habíamos empezado.- Aseguró entonces Regina que ya se sentía perfectamente.
-Lo acabaremos en la habitación.- Dijo Emma en un tono que no dejaba opción a otra cosa.
Regina no quiso protestar porque sabía que la rubia tenía razón. Después de beberse el té y darse un rápido baño en una de las piscinas climatizadas decidieron subir a la habitación. Ninguna de las dos aguantaría mucho más, se deseaban como nunca y no podían mantener sus manos quietas.
M&S
Las dos llegaron a la habitación con sus albornoces puestos, la breve ducha había hecho que Regina se recuperase completamente y que se sintiese bien. La preocupación en Emma solo había conseguido reforzar su sentimiento de seguridad.
-Date un baño, te sentará bien.- Dijo Emma que se dejó caer en el sillón.
-¿Por qué no vienes conmigo?- Preguntó Regina.
-Porque si lo hago no te bañaras.- Contestó la rubia mirando su móvil para evitar lanzarse sobre Regina en esos momentos.
-Eres una aguafiestas.- Aseguró la alcaldesa que ya tenía preparada su siguiente estrategia.
Lentamente caminó hacía el sillón y sacó varias prendas de su maleta, por suerte Emma estaba sumamente entretenida con su móvil. Unos segundos después estaba en el baño ya.
Emma quería estar con Regina, pero necesitaba que la morena estuviese bien. La había preocupado enormemente, cuando había salido de la sauna estaba muy blanca. Por eso había preferido aguantarse las ganas y dejar que Regina se relajase con un buen baño, pero tenía muy claro que esa noche no la iba a desperdiciar por nada del mundo.
M&S
Media hora después Regina salió del baño, vestida tan solo por una magnifica ropa interior de encaje rojo. Con el mando colocó una música lenta, que provocó que Emma levantase la cabeza del móvil. Sus ojos se desorbitaron sin poder evitarlo.
-No has perdido el tiempo.- Murmuró levantándose para llegar a la altura de Regina.
-No como tú.- Contestó al ver igual que cuando había entrado en el baño.
-¿Yo?-Preguntó Emma deshaciendo el nudo de su albornoz para quedar completamente desnuda. Se había quitado el bikini cuando escuchó el grifo del baño pararse.
Regina no dijo nada, simplemente pasó sus manos por los erectos pezones de Emma mientras que unía sus labios a los de la rubia. Emma correspondió al gesto y pasó sus manos por el cuelo de Regina.
-No ha estado nada mal.- Aseguró entonces Regina empujando fuertemente a Emma para que cayese sobre la cama.
Antes de continuar retiró la botella de champan y las copas que estaban también sobre la misma. Lentamente dejó caer su cuerpo sobre el de Emma que se había acomodado algo mejor en la cama.
-Sabes que te adoro.- Murmuró Emma cuando notó el cuerpo de Regina sobre el suyo.
-Sí, algo he oído.- Susurró la alcaldesa dándole un beso en la mandíbula.
Emma soltó una carcajada y se giró sobre sí misma para quedar ahora sobre Regina. De un tirón rompió el tanga de encaje, y el broche del sujetador corrió la misma suerte.
-¿Tienes que romperlo todo?- Preguntó entones Regina que se había excitado muchísimo con la brusquedad de Emma.
-¿Tienes que llevar tanta ropa siempre?- Preguntó Emma.
-eres tú la que no quiere que me arresten por exhibicionismo.- Contestó Regina mientras recibía besos de Emma por todo el cuello.
-Hagamos una cosa.- Murmuró sin dejar lo que estaba haciendo.
-¿Qué cosa?- susurró Regina sin poder evitar soltar un gemido al final.
-No volverás a estar delante de mi con ropa.- Contestó Emma provocando una fuerte carcajada en Regina que no se creía lo que le estaba diciendo.
-Lo siento, señorita Swan.- Dijo la alcaldesa.- Pero va a tener que aprender a controlarse.
-No creó que pueda hacerlo.- Aseguró siguiendo entonces el juego de la morena.
Regina no contestó, simplemente besó los labios de Emma apasionadamente. Sus labios encajaban a la perfección y sus lenguas se anhelaban. La morena apretó el culo de su novia que había centrado sus caricias en los pechos de Regina.
Emma comenzó a bajar sus besos por el abdomen terso de Regina que había agarrado fuertemente las sábanas para contener los gemidos que esas caricias estaban causando.
-No te detengas.- Pidió entonces Regina que sintió a Emma pararse.
Emma no lo hizo. Comenzó a lamer el clítoris abultado de Regina mientras que la penetraba con dos de sus dedos. En ese momento sentía el cuerpo de la morena completamente expuesto. Completamente entregada a ella, y eso le encantaba, con su mano libre se acariciaba a sí misma.
-No hagas eso.- Murmuró Regina que sentía a Emma a punto de alcanzar el orgasmo solo con tocarse un poco.
Emma no la obedeció y aumentó el ritmo. Penetraba a Regina cada vez más fuerte mientras que se acariciaba su clítoris. Emma alejó la legua de la alcaldesa y soltó un fuerte gemido de placer mientras que seguía moviéndose en el interior de Regina que alcanzó el orgasmo solo al ver el placer que estaba sintiendo la rubia.
Unos segundos después ambas estaban ya recuperadas, habían quitado la colcha a la gran cama y ahora estaban sobre las sábanas rojas que Regina había elegido cuando había reservado la habitación.
Regina cogió una bocanada de aire y se puso sobre Emma. Sus clítoris se rozaban, y el ambiente se volvió a calentar en segundos. Regina se movía lentamente mientras que Emma mantenía sus manos por encima de la cabeza, le encanta las vistas que tenía en ese momento. Los pechos de Regina se movían delante de sus ojos mientras que la morena echaba su cabeza hacía atrás disfrutando de la sensación.
En pocos minutos ambas volvieron a alcanzar el clímax juntas. Regina se bajó de encima de Emma.
La morena se levantó de la cama y caminó hacía su maleta dejando a Emma sumamente sorprendida. Poco a poco sacó una caja de la misma.
-¿Qué es eso?- Preguntó Emma que se había levantado un poco para mirarla.
-Un regalito.- Contestó Regina volviendo a la cama para dárselo a la rubia.
Emma lo abrió lentamente ante la atenta mirada de Regina. La lentitud de la rubia estaba poniendo de los nervios a la alcaldesa.
-¿Es serio? -Preguntó con tono pícaro.
M&S
GRACIAS POR ESOS 500 COMENTARIOS. Os dejo ese capítulo que os prometí, siento si hay algún falló, pero lo estoy subiendo con el móvil.
Espero vuestros comentarios.
