Capítulo 55: "Una segunda oportunidad, un sacrificio por los amigos"

Tanto Sakura como Dawn pasaban por sus instancias más críticas, sus posibilidades eran casi nulas. Dawn tenía a sus amigos muertos y estaba sola ante un poderoso Marte, en cambio Sakura, intentaba con un brazo roto volver en sí a Goku. En este momento, ellas solo confiaban en que un milagro sucedería… Bueno, no confiaban mucho en que sucedería, pero para Dawn, el milagro sucedió de la forma menos esperada, del modo más extraño, por decirlo menos.


Dawn ya no tenía escaparía, solo le quedaba esperar a recibir el fuego mortal de Marte, pero en esta ocasión, en vez de ponerse a llorar, su ira prevaleció; ira que provocó que, de la tiara celestial, la cual se trasladó a sus manos, junto con una pokébola, apareciera una joven de edad mayor a la de Dawn, quien detuvo sin problemas el ataque de Marte. ¿Quién será la aparecida, y que intenciones tendrá con Dawn y Marte?

—¿Quién eres tú? —preguntó Dawn hipnotizada, sin quitar la mirada de la extraña.

—Soy Aurora, la protectora de la tiara celestial y la guerrera del viento —respondió aun sin mirar a Dawn, con la vista fija en Marte.

—¡¿La guerrera del viento?! —muy alarmada, dio unos pasos atrás— ¡¿No era que te llamabas Wind?! ¡Mis amigos me dijeron que nos traicionaste! —le exclamó furiosa.

—¡¿Qué?! —muy extrañada, giró la vista a Dawn— ¡He estado mil años durmiendo Dawn, no sé de qué me hablas…! —y no dijeron más, solo se quedaron mirando.

—¡Eres igual a mí! —gritaron al unísono, muy sorprendidas.

—Es verdad, tú no eres Wind, ella usa otro tipo de traje, además que tenemos la misma edad —le comentaba mirándola detalladamente—. Tú te ves más grande.

—Debe ser porque tengo más de mil años. Eso debe significar que tú eres una sucesora mía —le comentó sonriente.

—¡¿Qué?! —exclamó aún más sorprendida— ¡Eso es increíble!

—Después te explicaré con detalles —sentenció para volver a lo que sucedía—. ¿Me puedes decir quién es ese sujeto? —preguntó desviando nuevamente su atención a Marte, cosa que también hizo Dawn.

—Se hace llamar Marte, es del escuadrón de la oscuridad —respondió volviendo a sentir rabia.

—¡¿Escuadrón de la oscuridad?! —exclamó muy alterada, comenzando a pensar— ¡Eso no puede ser, sellamos a Arades y esos sujetos hace mil años, no pudieron haber despertado! —se dijo conmocionada.

—¡Por favor, ayúdame a derrotarlo, yo no tengo poderes ni nada por el estilo, y lo peor es que mis amigos murieron por protegerme! —le pidió llorando muy acongojada, se sentía realmente inútil.

—¿Marte mató a tus amigos? —Dawn le asintió sin mostrar su rostro— Ya veo —pensó por un momento y le respondió a modo de solución—. Dawn, yo no puedo hacer mucho en este mundo, solo soy un espíritu, pero tampoco me puedo ir de este lugar, estamos en otra dimensión, por lo que te ayudaré.

—¡¿De verdad?! —muy emocionada, celebró gritando.

—¡Pero tienes que hacer todo lo que te diga… más bien, solo quiero que hagas una cosa! —le propuso seriamente.

—¡Hare todo lo que me digas, si es necesario daré mi vida para derrotar a Marte y vengar a mis amigos! —le exclamó decidida, esperando cualquier orden.

—¡Dawn, tu eres mi sucesora más joven, tu eres mi sucesora de esta época, por lo tanto, toda responsabilidad es tuya a partir de ahora! ¡Tú misión, será la de proteger tu hogar a costa de tu vida si es necesario! —Dawn sólo asentía entre ansiosa y nerviosa, no sabía que le deparaba, pero si estaba segura que iba a por todas— ¡Dawn, tú te convertirás a partir de ahora, en la guerrera del viento!

—¡De acuerdo! —gritó inconscientemente, tardando en procesar todo lo que le había dicho, hasta hacerlo— ¡¿Yo seré… la… guerrera del viento?! —y se tranquilizó por completo, comenzando a pensar en la responsabilidad que tendría de ahora en adelante. ¿Tendría las mismas habilidades de Misty y May, según había explicado antes el profesor Oak? — ¿Y si lo hago mal? —le preguntó a Aurora muy insegura.

—¡Primero que nada, necesito que te transformes, con esa ropa no podrás luchar, necesitarás un nuevo aspecto!

—¿Y cómo lo hago?

—¡Solo pídele a Ryaquaza su valor y fuerza —le decía Aurora mientras le indicaba la pokébola que había llegado a sus manos, junto con la tiara—, el resto déjamelo a mí!

—De acuerdo… —con ese comentario, miró la pokébola, entendiendo mejor lo que sucedía.

Mientras Dawn hablaba con su antepasado, Marte aún se preguntaba qué había pasado, su ataque más poderoso había sido sobrepasado con mucha facilidad.

—¡Maldición —decía en voz baja—, esa sabandija deshizo mi rayo mortal como si fuese aire! —buscaba explicaciones sin encontrarlas, pero por lo visto, algo familiar encontró en Aurora— Tengo el sentimiento que he visto a esa mujer en otro lugar, pero no lo recuerdo —intentando hacer memoria, trató de recordar en su pasado quien podría ser—. No puede ser Wind, tienen la misma energía, pero ella está del lado del traidor —al parecer, no estaba informado de todo. ¿Estaría haciendo todo para sí mismo? — ¡No puede ser…, esa mujer…, no puede ser Aurora, ella desapareció hace mil años, se mató para sellarnos! ¡Y aun si fuese ella, no tenía tal poder en el pasado, derrotamos a las guerreras elementales con mucha facilidad! —sus conclusiones lo habían puesto bastante nervioso— ¡Ahora que recuerdo, se dice que cuando un guerrero muere, el espíritu se queda con su cuerpo, y no solo eso, además se vuelve más poderosos!

Pero tanto pensar en la situación, dejó pasar algo de lo cual se arrepentiría para siempre.

—¡Por favor Ryaquaza, dame un poco de tu valor y fuerza, te lo ruego! —gritó Dawn, levantando la pokébola que tenía en su mano.

De pronto, Dawn comenzó a brillar fuertemente, mientras la tiara se posaba en su frente, envolviéndola en una especie de energía celestial.

Su ropa comenzó a desaparecer para pasar a obtener su nueva armadura, un traje bastante llamativo. La tiara se convirtió en una cinta color celeste que le rodeaba la frente hasta la nuca, donde se formaba un moño tipo rosa, vestía una especie de blusa que le cubría hasta la mitad del brazo, también de color celeste, con detalles inscriptos de color verde, dejando ver figuras extrañas, como jeroglíficos, y una minifalda tan corta que le llegaba hasta la parte baja de las nalgas, la cual era bastante provocativa, también de color celeste, solo que esta tiraba rayas verdes, y unas botas que le llegaban hasta la rodilla, estas de color verde con detalles celestes.

—¡Perfecto Dawn —le decía ahora una voz en su mente, claramente era Aurora—, te has convertido en la guerrera del viento!

—¡Por lo bajo esto es increíble, y mi traje es hermoso! —se alababa muy emocionada.

—¡Muy bien Dawn, te ayudaré en todo lo que pueda! ¡Primero que todo, reviviremos a tus amigos, así que prepárate! —le gritó muy seria.

—¡¿En verdad?! —exclamó ya sin poder más las emociones— ¡¿Cómo lo harás?!

—¡Lo haremos Dawn, tú sólo confía en mí y concéntrate!

—¡De acuerdo, confío en ti hasta el final, Aurora! —gritó sin más, esperando cualquier orden de Aurora.

Mientras Marte solo veía algo exasperado la escena, su parálisis lo estaba dejando atrás, aun no despertaba de lo que había sucedido con su ataque.

¿Cómo le irá a ir a Dawn ahora que se transformó en guerrera elemental? ¿Y en verdad podrá revivir a todos?


...


Mientras tanto, Sakura esperaba algún movimiento del Pikachu, o lo que sea, sin dejar de pensar en cómo salir de esta.

—¡Tiene que haber algún modo de sacar esa cosa del cuerpo de Pikachu y volver a la normalidad la consciencia del señor Goku! —pensaba algo desesperada, al ver que no encontraba siquiera un punto de inicio— ¡Por favor señor Goku —le comenzó a gritar al Pikachu poseído—, despierte! ¡Sé que aún hay algo de la consciencia de usted en ese cuerpo!

—¡Sakura, no tiene caso, está poseído como los demás Pokémon, lo único que podemos hacer es retenerlo hasta encontrar una solución, o eliminarlo! —le contradijo Gary, molesto por la dura decisión.

—¡No digas esas cosas, sabes que es mentira, solo miren al Pokémon de la profesora Larch! —decía indicando a un Pokémon que estaba acurrucado, escondido de la acción. Se refería al Oshawott que tenía la profesora Larch— ¡Si el no pudo ser poseído, quiere decir que podemos rescatar a todos los Pokémon!

La verdad es que nadie se había percatado de los demás Pokémon; se habían olvidado tanto del Dark Porygon que no hacía más que mirar bastante tranquilo, y el Oshawott que estaba al margen de todo.

—¡Es verdad lo que dice Sakura —decía Gary, mientras observaba al pequeño Pokémon de agua escondido—, Oshawott está libre de la posesión!

—¡Maldición —se decía furioso el Pikachu—, ¿por qué ese maldito Pokémon no fue afectado por la energía oscura?! —muy desesperado, comenzó a decir a los demás— ¡Creo que ya he jugado lo suficiente con ustedes! —les exclamó, mientras volvía a preparar su técnica principal, pero esta vez contra Sakura— ¡Mocosa, eres muy molestosa, te eliminaré a ti primero! ¡Recibe mi Kame hame ha!

—¡No creas que me rendiré fácilmente, haré lo que sea para volver en sí al señor Goku! —le respondió, expresando en su rostro decisión en su propio cometido.

Sakura solo se puso en guardia, usando su báculo para protegerse, mientras el Pikachu seguía preparando su ataque.

—¡Niñita, sal de ahí, te va a matar! —le gritó Piccolo a Sakura desesperado.

—¡No voy a arrancar, Pikachu es mi responsabilidad! ¡Aunque esté el señor Goku en su cuerpo, yo le prometí a Ashy que cuidaría a sus Pokémon y eso haré, aunque me cueste la vida! —arengó muy tranquila, o al menos eso hacia entender, en respuesta a la advertencia.

—¡Sakura, muerta no podrás cumplir tu promesa, ni siquiera tienes preparación para aguantar tal poder, ¿quieres que esto termine ahora?! —el tono con que Piccolo la había regañado, hacía notar lo desesperando que estaba.

—¡Piccolo! —le gritó Gary para que detuviese sus advertencias, negándole— Estoy de acuerdo contigo, pero Sakura tiene razón, esto lo tiene que hacer ella sola.

—¡Pero…! —el aludido iba a contestar, pero fue interrumpido.

—¡Piccolo, yo también quisiera hacer algo, pero, aunque me duela no puedo ayudarla, no solo por no alcanzar tal poder, y tú ya debes saberlo por tu parte! —el namek abrió de golpe sus ojos; tenía razón, él tampoco podía hacer algo, ya le habían dado una paliza— Sólo podemos confiar en que Sakura pueda volver la consciencia de Goku o se dé cuenta de la cruda verdad, no podemos hacer más… ¡Maldita sea! —terminó de decir Gary, con mucha rabia contenida, misma condición que tenía Piccolo.

Sakura solo esperaba el ataque, no se movía, no hacia siquiera un esfuerzo para moverse.

—¡¿Qué esperas, no te vas a mover?! —le preguntó maliciosamente el Pikachu, esperando una respuesta cobarde.

—¡No lo haré! —le respondió tajantemente.

Quien tenía poseído al Pokémon, no entendía por qué hacía eso, mucho menos por qué no arrancaba, se preguntaba si acaso no conocía su fuerza real, o realmente era estúpida.

—¡De acuerdo, haz lo que quieras! —finiquitó para comenzar a preparar el ataque— ¡Ka… me… ha… me…! —nuevamente, en la punta de su cola comenzó a formar lo que parecía una esfera eléctrica, saltó— ¡ha…! —y disparó su técnica con mucha rabia.

Sakura no se movía, solo miraba como se le acercaba aquel Kame hame ha, el que seguro la mataría. Lo único que quedó a la vista, fue el momento en que el Pikachu asestó de lleno el ataque, provocando una gran explosión.

—¡No, Sakura! —gritó Marina angustiada.

¿Qué habrá pasado con Sakura? ¿Habrá quedado medio muerta o su cuerpo se habrá desintegrado?


...


Dawn solo estaba concentrada en una cosa, en lo que le había dicho Aurora, realmente lo deseaba, haría lo que sea, quería revivir a sus amigos.

—¡De acuerdo Aurora, dime que debo hacer! —le pidió muy seria a su antepasado.

—No te preocupes Dawn, haremos esto las dos juntas. Si lo hicieras sola, solo podrías revivir a una persona y tu energía se reduciría tanto, que serias un blanco fácil para Marte, pero si lo hacemos juntas, podrás revivir a la cantidad de personas que quieras, sin que tu energía disminuya —le explicó detalladamente a la pelíazul—. El único detalle es que no podré ayudarte a luchar, ¡pero si lo haré echándote porras! —esto último lo dijo muy entusiasmada.

—¡No te preocupes, si puedes hacerme ese gran favor, te prometo que derrotaré a Marte con mis propias manos, y lo haré por ti! —le declaró muy emocionada, pero en especial muy feliz.

—Entonces comencemos. Levanta tu brazo derecho y di, resurrección total —le ordenó Aurora.

—Ok —levantó su brazo derecho a lo alto con su mano abierta, y gritó con todas sus fuerzas—. ¡Resurrección total!

De su mano comenzó a aparecer una esfera de luz, la cual brillaba suavemente, pero al siguiente segundo, comenzó a aumentar de tamaño y luminosidad, luz que cegó a Marte y Dawn.

—¡Maldición, no veo nada! —atinó a gritar Marte, tapándose la vista con sus brazos.

La esfera de energía y la luz rodearon todo el alrededor, no dejaba un solo espacio sin invadir. El espacio permaneció rodeado por esta energía por varios segundos, hasta que la luz desapareció, volviendo todo a la normalidad.

—No veo nada —se quejaba Dawn—. De haber sabido que la luz me dejaría ciega, me hubiese puesto lentes de sol.

—Tranquila Dawn —le pedía algo nerviosa—, solo tardará unos segundos en que tu vista se recupere. Me doy cuenta que no estás preparada para estas cosas.

—Discúlpame, mi sueño es ser una gran coordinadora como mi madre, jamás he peleado por mi propia cuenta —decía mientras apretaba sus ojos para hacerlos descansar de la fuerte luz—. ¿Crees que todo estará bien?

—¿Qué esa no era tu frase? —le preguntó extrañada Aurora.

—¡Jejejeje! Es verdad, sonó muy raro en mi como pregunta —expresó muy nerviosa— ¡Es verdad, seguro que todo saldrá bien! —decía muchísimo más tranquila.

—¡Así se habla, por eso eres mi digna sucesora, la guerrera del viento! —dijo muy orgullosa Aurora— Ahora abre los ojos lentamente.

—De acuerdo —y lentamente comenzó a abrir sus ojos. En un inicio su visión le era muy borrosa, pero a los segundos su vista se aclaró, primero fijando su vista en Marte, quien estaba a su alcance del rango de visión, el cual aún no recuperaba la visión—. Marte aún está ciego —continuó su inspección a su alrededor, y se encontró con sus amigos aun tirados en el suelo—. Todo sigue igual Aurora, ¿crees que en verdad funcionó?

—Dawn, siempre andas diciendo que no nos preocupemos, y lo primero que haces es preocuparte —con la voz algo nerviosa, Aurora le comentó.

—Creo que tengo que aprender a creer en mi —se intentó explicar tímidamente—, más cuando todo esto termine, ya que comenzaré sola mi viaje por Hoenn. No puedo seguir dependiendo de los demás —de pronto, comenzó a sentir unos quejidos—. ¿Qué son esos ruidos? —muy alarmada, comenzó a mirar para todos lados, hasta que notó que uno de los cuerpos se movía— ¡Señor Vegeta! —gritó entre incrédula y feliz— ¡Si, el señor Vegeta está bien!

En la distancia, Marte escuchó bastante incrédulo.

—¡¿Vegeta está vivo?! —se preguntaba sin aun dar crédito de lo que escuchaba— ¡Eso es imposible, yo lo maté con mis propias manos, lo vi morir!

La vista de Marte comenzaba a aclararse, y con algo de dificultad, observó cómo Vegeta comenzaba a sentarse, con algo de dificultad, pero lo hacía.

—¡Maldición… —decía entre quejidos Vegeta— ¿Qué rayos pasó aquí?! —se preguntaba en voz alta, mirando en todas direcciones.

—¡Señor Vegeta! —intuitivamente, Vegeta giró a ver de dónde provenía la voz.

—¡¿Dawn?! —preguntó muy extrañado por la joven que se le acercaba— ¡¿Qué sucedió con tu apariencia?!

—¡Qué bueno que está bien! —seguía celebrando, hasta que llegó al lado les Saiyajin— Y bueno, por mi apariencia… —le decía algo sonrojada— Aun no sé qué sucedió a la perfección, no me pregunte muchas cosas —de la nada, abrió de golpe los ojos— ¡Kenny, Mimí! —y partió donde los jóvenes casi al acto.

Apenas llegó con los demás, se percató que tanto todos los Pokémon, tanto los de ella como los de Kenny, así como los monstruos digitales, estaban en perfectas condiciones, o por lo menos estaban vivos, para después atender a Mimí y Kenny.

—¡Ay, que dolor! —comenzó a quejarse Mimí mientras se sentaba— ¿Qué pasó? —se preguntaba en voz alta, mirando a su alrededor.

—¡Mimí, soy yo, Dawn! —alegremente celebró la joven, todo había salido a la perfección— ¡Qué bueno que estás bien! —entre saltos y algo desordenada, se lanzó directo a abrazarla efusivamente.

—¡Tranquila Dawn… me ahorcas! —le pedía algo agobiada, separándola un poco— ¡¿Qué te pasó?! ¡Te vez distinta! —le dijo con mucha sorpresa e impresionada, mirándola de pies a cabeza.

—Es una larga historia, primero quiero ver a Kenny —y se retiró en dirección al joven para confirmar su estado de salud— ¡Kenny, despierta, ¿estás bien?! —apoyó una rodilla en el suelo para alcanzarlo, y empezó a sacudirlo con sus manos para ayudarlo a despertar.

—¡Ay, dolió el piedrazo! —decía mientras se recomponía, levantó su mirada, y lo primero que vio fue a Dawn… más bien bajo su minifalda… lo que provocó que le subiera la presión, y muy sonrojado, le comenzó a salir sangre de la nariz.

—¡Kenny, ¿estás herido?! —preguntó ingenuamente, creyendo que aún estaba lastimado.

—¡No…, no es eso…! —trataba de explicar la pervertida situación, pero abrió los ojos de golpe, miró a la cara la dueña de la voz, y la vio muy sorprendido— ¡¿Dawn?! —exclamó, mirando a Dawn hipnotizado— ¿Qué pasó Dawn? ¿Por qué tienes esa apariencia? —pregunta bastante desorientado.

—Qué bueno…, estás vivo…, ¡creí que te perdería para siempre! —Dawn se le lanzó llorando al hombro derecho del joven, recibiéndola con un abrazo. Ahora el llanto expresaba emoción, felicidad, satisfacción.

—Creo que aún no es hora de celebrar, Dawn —comenzó a recordarle Mimí—. Aún tenemos que derrotar a Marte.

—Es verdad —se separó de Kenny, se paró y limpió sus lágrimas—, ya tendremos tiempo de celebrar —la actitud de Dawn cambió radicalmente, tornándose muy segura, con una sonrisa confortadora, para después mirar en dirección a Marte, quien solo estaba paralizado, sin dar crédito aún a lo que sucedía.

Marte no entendía que pasaba, se suponía que tenía la victoria en sus manos, ¿y de pronto todos revivieron?

—¡¿Qué mierda hizo esa mocosa?! —comenzó a preguntarse furioso— ¡Maldición, no puede ser, liberó una joya elemental! —exclamó un poco asustado— ¡Me confié, no creí que esa niñita fuera la sucesora de Aurora, será mejor que termine ahora con todos, quien sabe que otros trucos tengan bajo la manga!

Dawn comenzó a dirigirse en dirección a Marte, mirándolo llena de rencor, furia, pero en especial con mucha rabia, pero dando a demostrar mucha seguridad. Marte solo miraba a Dawn bastante asustado. ¿Por qué se sentiría así? Dawn se paró frente a frente a Marte, al parecer, lista para algo.

—¡Marte, parece que te fallaron los cálculos! —con una sonrisa sarcástica, le empezó a hablar— ¡¿Creías que la niñita débil y estúpida no sería capaz de hacer otra cosa más que hacerte perder el tiempo?!

—¡Respóndeme guerrera del viento que fue lo que hiciste, yo maté a todos tus amigos con mi fuego mortal, y de pronto todos están como si nada! —Marte apenas podía contener su rabia.

—Primero que nada, debo agradecerte haberme hecho sufrir, gracias a ti conocí a mi antepasado, Aurora, y me dio un gran regalo, volver a ver a mis amigos.

—¡Como lo suponía —se decía Marte—, era Aurora! ¡Respóndeme, ¿qué fue lo que hizo esa inútil de Aurora?! —le preguntó a Dawn.

—Me dio la habilidad de revivir a las personas que yo quisiera, así que olvida tratar de matarnos, no conseguirás nada —le dijo en la cara. Ahora era ella dueña de la seguridad de la victoria en la batalla.

Los demás reunidos, solo escuchaban asombrados todo.

—Es increíble, ¿en verdad Dawn tiene esas habilidades? — preguntaba a voz alta Mimí.

—¡No sé lo que pasó, pero espero que pueda ganarle a Marte! —muy entusiasmado Kenny celebró.

—Esto es similar como con Misty y May cuando se transformaron —intervino Agumon bastante preocupado.

—¿Similar? —preguntó Kenny extrañado.

—Cuando Misty y May se transformaron —explicaba Gatomon—, tenían un poder extraordinario, pero por ser la primera vez que se transformaban no supieron controlar sus poderes, sus cuerpos no soportaron tal peso, y terminaron como ya saben.

—Eso es obvio —intervino un Vegeta que se unía al grupo—, no tienen ninguna preparación, no han tenido un entrenamiento debido, ni siquiera supieron cuáles eran los limites reales de sus cuerpos —decía sin quitar la mirada de Dawn y Marte—. Aun así, no me deja de sorprender que Dawn tenga el poder de revivir a los seres vivos, es una habilidad muy extraña, nos podría ser útil a futuro. Mientras Dawn esté con vida, tendremos vida eterna —los demás solo veían y escuchaban atentamente a Vegeta, pensaban que lo que decía era muy pretencioso, pero tenía razón.

Tanto Dawn como Marte estaban estáticos, solo que Dawn estaba muy tranquila, en cambio Marte estaba furioso, su trabajo había sido en vano.

—¡Eso es imposible —le increpó desesperado—, solo puedes revivir a una persona! —al parecer, conocía muy bien el punto débil de esa técnica— Que estúpida, gastaste toda tu energía en revivir a todos, con suerte debes tener energía para vivir —y volviendo la seguridad al guerrero oscuro, lanzó un golpe contra Dawn, quien, a gran velocidad se estrelló contra las murallas de la dimensión.

—¡Maldito, mataste a Dawn! —le gritó furioso Kenny, con la mirada perdida en el lugar donde se estrelló la pelíazul.

—Tranquilo Kenny —le pedía demasiado relajado Gabumon, lo que hizo que Kenny lo mirara sin entender su tranquilidad—, Dawn está bien.

—¿Qué? —volvió la mirada donde supuestamente estaba Dawn, lugar que estaba sin visibilidad por una densa nube que apareció.

—¡No deberías ser tan confiado, Marte! —sonó una voz que estaba, al parecer, dentro de la zona sin visibilidad, la cual de pronto gracias una corriente de aire, se volvió visible disipando la nube, dejando ver a Dawn de pie, sin ningún rasguño, y sin perder su calma— Creo que es mi turno —con sus dedos creó una especie de lianas eléctricas, las cuales dirigió al cuerpo de Marte.

—¡Ja-ja-ja-ja! Que técnica tan lenta —a poca distancia de acertar, la esquivó sin problemas.

—Marte, te acabo de decir que no te confíes —con un tono de voz muy desafiante le recordó, y comenzó a hacer una serie de movimientos con sus manos, lo que provocó que la electricidad encerrara a Marte en una especie de burbuja— ¡Esto es por mis amigos, maldito! —y un poderoso ataque eléctrico comenzó a remecer críticamente a Marte, quien solo gritaba de dolor. A los pocos segundos, el ataque terminó, dejando ver a Marte caer pesadamente al suelo— ¡Marte, no te hagas el muerto, sé que con un ataque así no sería suficiente para derrotarte!

Vegeta, Mimí, Kenny, los Pokémon y Digimon miraron los pocos movimientos de Dawn, estaban más que impresionados. ¿En verdad ella era Dawn?

—Veo que eres muy inteligente, Dawn —le felicitaba Marte—. Veo que en esto no estás sola. ¡Esto será interesante!


...


Ver como Sakura era eliminada por su Pikachu conmocionó a todos, no podían creer que todo había terminado así.

—No puedo creerlo, pobre Sakura —se lamentó Yui—. ¡No es justo, se sacrificó por hacer todo lo posible para ayudar a Ash y a Pikachu, solo para ser asesinada!

—Creo que no nos queda otra más que seguir luchando, no podemos tirar todo por la borda —Gary comenzó a alentar como podía la moral caída del grupo—. Satoshi también se sacrificó por nosotros, además Ash está entrenando para terminar con el escuadrón de la oscuridad.

—¡No se preocupen chicos, Sakura está bien! —se oyó una voz gritar, mientras aparecía frente a todos un Typhlosion, quien se quedó mirando muy desafiante al Pikachu— ¡Lamento mucho la demora! —todos miraron a la joven de cabello rosa quien era la que hablaba, junto a otra joven de cabello morado, quien estaba con su mirada baja.

—¡Whitney, Sakura! —exclamó Gary aliviado por la presencia de las dos, pero extrañado por algo— ¡¿Pero por qué Typhlosion no cayó poseído?!

—¡Sato creó una base de datos aparte a la de recepción de Pokémon creada para el país, al parecer el escuadrón de la oscuridad se confió que todos los datos del país terminaban en los servidores del profesor Oak, pero no contaron que los Pokémon de mi amiga Sakura, de Sato, además los de Max y los míos estuviesen en su base de datos…! Bueno, entre otros Pokémon entregados…

—¡Aun así, podría poseer al Espeon de Satoshi, su Pokémon más poderoso! —reclamaba aun sin quitarse la preocupación.

—No te preocupes, Gary —comenzó a hablar por fin la joven de Ecruteak—. Tanto Pikachu como Espeon aprendieron a no caer en la energía negativa, es más, deben estar luchando ahora mismo en el patio trasero.

—¡Malditas mierdas, me están enfermando, los haré desaparecer! —gritó lleno de rencor el Pikachu— ¡Prepárense para recibir mi Kame hame ha más poderoso!

—¡No te lo permitiré! —gritó la card captor, aun resentida por sus heridas— ¡Tú estás luchando conmigo!

—¡Ja! Dos Sakura, eso es bueno, se ahorrarán las tumbas y las lapidas, podrán tirar los dos cuerpos en el mismo agujero —mientras se burlaba, comenzó a cargar nuevamente su técnica más poderosa.

—Vamos Pikachu, hazlo… —ahora le desafiaba la entrenadora de Ecruteak, aun con su mirada baja, pero esbozando una sonrisa muy extraña— Aún no has entendido nada.

—¡Veamos después de esto quien es el que no entiende! ¡Ka… me… ha… me… ha! —sin ningún remordimiento, volvió a lanzar su técnica, volviendo a impactar a Sakura, o al menos eso era lo que creían, ya que el viento disipó rápidamente el polvo generado por la explosión, dejando ver a Sakura sin ningún efecto del ataque, además de un Dugtrio que se interpuso entre la trayectoria del ataque— ¡Imposible, ese ataque lo lancé con toda mi fuerza!

—Se nota que no eres ni Goku ni Pikachu, es más, se nota que no sabes cómo se lucha —comenzó a desenmascarar al Pikachu la joven Sakura—. Primero que nada, solo te adaptaste a las capacidades tanto de Goku como de Pikachu, pero no sabes cómo usarlas en batalla, tienes una gran habilidad, pero no es suficiente.

—¡¿Qué me tratas de decir?!

—Es sencillo. Deberías saber que los ataques eléctricos son ineficaces contra los Pokémon de tierra, por mucho que eleves el nivel de ese ataque, aunque sea un ataque derivado de Goku, sigue siendo una electro esfera. Debo felicitarte por haber hecho una combinación para crear un Kame hame ha eléctrico, pero no te servirá de nada si solo lanzas ataques.

La explicación sorprendió a todos, los detalles eran muy precisos, encontró todos los puntos fuertes y débiles de aquel ser que poseyó el cuerpo de Pikachu y abusaba de las habilidades de Goku. Podía ser extraño, pero solo lo descubrió con un solo ataque.

—¡No hay caso con atacarte porque no te haríamos daño, pero puedo debilitar tus habilidades! ¡Dugtrio, disparo de lodo! —y levantando su frente, Sakura ordenó con decisión.

—¡Sakura, el disparo de lodo no es un ataque poderoso, no causará grandes efectos, ¿qué es lo que pretendes?! —le reclamó Gary bastante molesto.

—Gary Oak, veo que perder contra Sato no te sirvió de nada —dijo Sakura cortante.

El Pikachu sólo esperaba el ataque, mientras el Dugtrio iba a toda velocidad contra el Pokémon eléctrico.

—¡No sé qué pretendes, pero te detendré antes que ataques! —lanzó un ataque eléctrico contra el Pokémon de tierra, sin afectarlo en lo más mínimo— ¡Maldición, no tengo tiempo de huir! —atinó a cubrirse con sus patas delanteras, y todo lo que recibió fue un poco de lodo en el cuerpo— ¡Ja-ja-ja-ja! ¿A esto le llamas ataque? Debe ser una broma —descubrió su defensa, intentó abrir los ojos, y se percató del efecto del ataque— ¡¿Qué es esto?! —desesperado, intentó sacarse el lodo de los ojos, sin resultados positivos— ¡Maldición, no puedo ver!

—A veces un pequeño ataque es la mejor defensa. Los ataques poderosos la mayoría de las veces son inútiles ante una buena defensa, pero los ataques pequeños son perfectos para anular al enemigo; no afectaran físicamente, pero los cambios de estado son afectados de forma crítica. Esa es una lección que me dio Sato hace mucho tiempo —nuevamente con una gran explicación, Sakura dejó sorprendidos a los demás.

—Perdóname Sakura por cómo te hablé —se disculpó muy apenado Gary—. Nos acabas de demostrar por qué eres la fiel compañera de Satoshi —ya más relajado, Gary alabó a la joven—. La verdad, es que no podía esperar menos del campeón de la meseta Añil.

—Gracias Gary, eso significa mucho para mí —muy apenada le agradeció.

—Veo que lo que hizo Whitney funcionó a la perfección —se decía a si mismo Piccolo, mostrándole una sonrisa a la aludida, siendo respondido con el gesto con el símbolo de la victoria—. Aun así —decía en voz alta, interrumpiendo el momento abruptamente—, no creo que sea bueno confiarse, si también tiene las habilidades de Goku, quiere decir que nos puede detectar por nuestro ki.

—Si es así, tendremos que actuar rápidamente. Creo que lo mejor que podemos hacer es atacar sin que sienta nuestras presencias, y la mejor forma es por el subterráneo —les decía Sakura mientras se sobaba sin razón alguna, su mejilla izquierda.

—¡No, no hagan nada —todos miraron a la entrenadora del Dark Pikachu muy extrañados—, volver en sí al señor Goku es mi tarea! ¡Ya se los dije, Pikachu se sacrificó y no es justo que reciba tal castigo!

—¡No seas tonta, ya tenemos todo bajo control, solo bastará eliminarlo, ya te diste cuenta que no podrás volverlo en sí! —le regañó Gary bastante molesto.

—¡No me interesa lo que piensen, cumpliré mi objetivo, ya lo verán!

—¡Sakura, soy tu tutor, y lo que te pido es una orden!

—Gary, no me obligues a odiarte por el resto de mi vida, te lo suplico —le pidió muy acongojada Sakura—. No solo Pikachu y el señor Goku han sufrido, Sakura también ha sufrido mucho, y eso se ve por su rostro. Su mejilla está roja —comentaba como la única que logró percatarse de la situación de la peli morada.

Todos miraron a la entrenadora de Ecruteak, y lograron percatarse que en su rostro se reflejaba culpa, junto a su mejilla colorada.

—Sakura, ¿te sientes preparada para luchar? —le preguntó Gary algo preocupado.

—Muchachos, por favor disculpen mi actitud, no he estado a la altura, los he dejado solos, y por mi culpa les ha pasado todo esto —les pidió aún muy asustada Sakura—. Además, ahora Sakura…

—¡Tranquila —le interrumpió muy alegre su par—, nos llamamos Sakura y nosotras no somos así! Por favor, no quiero que te sientas mal por lo que pasa, no es tu culpa —le pidió con un tono conciliador— ¡Las cosas pasan por algo, tal vez esto sea solo una prueba de la vida!

—¿Tú crees Sakura? —le preguntó la joven extrañada por el discurso.

—¡Solo dime Saku, amiga! —le pidió con una sonrisa, que la otra Sakura recibió cálidamente— Las cosas suceden por algo, ¿no lo crees?

La joven se quedó pensando en aquella frase; frase que muchas veces le había mencionado Satoshi.

—Es verdad —se decía—, Sato siempre me decía eso, las cosas pasan por algo, no tiene caso preguntarse por qué pasan —cambiando su actitud, frunció el ceño, y miró con seriedad al Pikachu— ¡Es verdad, le prometí a Sato ser fuerte y lo seré! —arengó fuertemente— ¡No permitiré que continúen haciendo sufrir a mis amigos!

No se sabría explicar la situación, pero en el corazón de las dos Sakura, así como el corazón de Dawn, solo se veía un sentimiento, el sentimiento de protección y fidelidad a sus amigos, solo querían que todo terminara pronto, y volver a vivir sus vidas como antes de ese fatídico día, el día que hicieron aquella fiesta de recibimiento a un desaparecido Ash, quien ahora, según todos, y lo más seguro, estaba entrenando para ayudaros.


Las tres jóvenes solo pensaban en una sola cosa.

—¡No desperdiciaremos nuestra segunda oportunidad, lo prometemos por todos los que se han sacrificado por nosotros!

Esta historia continuará…