El viento se mecía a su alrededor, emitiendo sonidos que a muchos les parecerían fantasmales, pero a él lo tranquilizaban porque la naturaleza tenia su propia marca proveniente de la magia que contenía en si misma y de la que podía hacer uso en cualquier momento, según su madre, y eso le hacia sentirse seguro. El niño de once años, ataviado con el traje de entrenamiento típico del clan Li, levanto la espada en su mano, dejándola frente a él, aferrando el mango en su mano derecha, y tocando superficialmente el filo de su arma con la izquierda, un brillo dorado lo rodeo y por un segundo el pudo percibir el aroma floral que caracterizaba a su objetivo, su mano se tenso, preparado para atacar, entonces, una lluvia de pétalos cayo sobre el, lentamente pero sin detenerse y el ambiente se lleno de su fragancia, ocultando la anterior.

"Flores de cerezo" pensó para si mismo mientras extendía su mano, abandonando su pose defensiva y capturando varios pétalos, los cuales apreso y miro con el ceño fruncido, levanto el rostro por segundos, notando como es que los arboles sobre el comenzaban a dejar caer sus flores, suspirando bajo la mirada y una sonrisa llena de triunfo apareció en sus labios. "Te tengo"

Mientras tanto una pequeña figura se movía entre las ramas de los arboles, con tanto sigilo como le era posible, se había dado cuenta que su objetivo noto su presencia, así que rápidamente movió el estoque en su mano, logrando que los capullos aceleraran sus crecimiento y cayeran lenta y continuamente sobre él, con agilidad se movió de su posición y agazapándose con gracia felina se permitió sentirse orgullosa mientras el arma en su mano apuntaba directamente al niño de cabellos castaños claros.

"Te tengo"

El filo de su estoque brillo ante las palabras que comenzaba a recitar, sin embargo, el destello de luz que se dirigía a ella la interrumpió, haciendo uso de toda la concentración y agilidad que la caracterizaba salto hacia atrás, dibujando un precioso y perfecto arco con su cuerpo en un complicado mortal y cayendo sobre sus pies con elegancia.

- ¡¿Como…?! - susurro sorprendida mientras corría y brincaba entre las ramas, tratando de perderse u ocultarse, sin embargo, su anterior conjuro jugo en su contra, ya que el follaje casi se había terminado, dejándola completamente a la vista.

- Te lo he dicho. Aún te falta mucho para superarme. Necesitas prestar más atención a tu alrededor, el árbol en el que estas es un melocotonero, no tiene sentido que flores de cerezo cayeran de este. - le contesto con una sonrisa burlona, entonces ella comprendió que cometió en un error.

- Aún no me has derrotado. - frunció el ceño mientras continuaba en movimiento, en tanto estuvieran alejados no corría peligro, podría vencer.

El pequeño castaño suspiro con resignación, tenia cosas que hacer, planes que no podía cancelar, así que, debía terminar con esto rápido, así que de un salto se encaramo en las ramas más bajas y continúo ascendiendo con una velocidad sorprendente, alcanzándola en segundos, la pequeña apretó los labios y trato de ser mas rápida pero una patada dirigida a su pecho la hizo detenerse para esquivarla con fluidez y efectivamente. Ella sabia que no ganaría en una batalla cuerpo a cuerpo, era mas alto y fuerte, pero el no era tan ágil si se comparaban, utilizando toda la fuerza que pudo reunir en sus piernas salto alto, todavía mas de lo que estaban logrando alcanzar la ultima rama apenas con sus dedos y aferrarse a esta mientras quedaba colgada, apuntando hacia su contrincante su estoque, en un movimiento que podía considerarse prácticamente suicida, este mordisqueo su labio inferior ante la acción de la niña, lleno de preocupación ante el temerario carácter de ella.

- Esta bien, esta bien, dejémoslo en empate, ¿de acuerdo? - dijo mientras se dejaba caer al suelo y miraba hacia arriba, al lugar donde se encontraba la niña de cabello castaño, casi rojizo, tuvo que entrecerrar los ojos, se encontraba a casi 4 metros, si caía desde esa altura…

- No. Llevaremos esto hasta el final. - sentencio con seguridad mientras se impulsaba y se ponía de pie sobre la frágil rama

- Solo baja de ahí, si te ven, van a matarnos…

- ¿Asustado? - se burlo mientras en un gesto muy infantil saco su lengua hacia el y movía sus manos, aunque no era probable que pudiera verla.

Su risa melódica inundo el jardín, antes de que un par de presencias la golpearan con fuerza, olvidando lo que estaba haciendo dio un paso en dirección a la entrada de su hogar, sin recordar que la rama, de por si delgada, no podría soportar mas peso, esta cedió, rompiéndose a la mitad, el impacto la lanzo un par de centímetros hacia adelante antes de darse cuenta que caía directamente al suelo y que se encontraba muy lejos del tronco como para hacer algo, además estaba de espaldas, los ojos canelas dirigiéndose al suelo, no podía hacer nada, mas que lo que cualquier persona en su sano juicio haría, gritar.

- ¡Shui Xiang! - el grito del pequeño niño se combino con el de su compañera mientras emprendía la carrera, tratando de acercarse mientras su espada comenzaba a brillar, pero incluso el lo supo, no llegaría a tiempo.

La caída se vio interrumpida cuando solo le faltaban un par de metros para golpear el suelo, repentinamente aquella niña sintió que alguien la rodeaba, abrió los ojos para encontrarse con el rostro de otro niño, aunque este tenia el cabello azul obscuro y piel pálida, este la pego mas a si mismo antes de que ambos aterrizaran con suavidad en el suelo.

- ¿Te encuentras bien, Shui- chan? - dijo con voz dulce, que reconoció de inmediato.

- Daiki… - susurro su nombre, causando una sonrisa que al juntarse con la posición en la que estaban la hizo enrojecer hasta la coronilla, antes de saltar de sus brazos. ¿era su imaginación o había crecido?

- ¡Tonta! - un golpe en la cabeza la saco de sus cavilaciones, volviendo el rostro lista para iniciar la pelea, se vio sorprendida cuando las mismas manos que la golpearon la sujetaban contra el pecho de su dueño. - ¿Por que te arriesgaste tanto? Es solo un entrenamiento, ¿que habría pasado si…? - no pudo continuar ante el pensamiento horrible que lo invadió.

- Estoy bien. No me paso nada, hermano. - susurro sintiéndose culpable, era cierto que siempre quería superarlo, pero era una competencia sana y eso no eliminaba el inmenso amor que sentía hacia su hermano mayor, al igual que tampoco le quitaba lo sobreprotector.

- Muchas gracias Daiki, salvaste a mi torpe hermanita.

- No hay problema Shén Xiān, tampoco me gustaría que Shui-chan se lastimara. - rio suavemente y haciendo que su amigo de la infancia pusiera los ojos en blanco, ambos niños podían parecer muy maduros, uno siendo entrenado para heredar las responsabilidades que su padre tenia y el otro siendo criado en el mas alto circulo social de Europa, sin contar, que tenia el carácter de su progenitor, aunque al final ambos eran niños.

- ¿Como hiciste para que detener la caída?

- Un hechizo sencillo de viento, aunque no es muy poderoso, pudo mantenernos a flote por segundos.

- ¡Shui-chan!

- ¡Shui!

Los gritos infantiles los interrumpieron. Un par de niñas se acercaban a ellos rápidamente, las dos eran idénticas, largo cabello negro que caía en ondas por su espalda y ojos azules como el cielo nocturno oscurecidos por la preocupación.

- ¡Hikari. Nozomi! - grito la pequeña niña china mientras se acercaba a brincos a sus mejores amigas y se lanzaba a sus brazos.

- Niñas. - dijeron al unísono los dos varones del grupo mientras suspiraban con resignación ante los gritos femeninos.

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- Tus hijos van a matarme un día Sakura. - suspiro Shaoran mientras se dejaba caer, completamente pálido en el sofá más cercano, la adrenalina desapareció casi tan rápido como apareció, dejándolo débil y debía admitir, que incluso temblaba de pies a cabeza y es que ver a su pequeña hija aparecer en la ventana del balcón de su despacho personal, en una caída libre de probablemente 4 metros, casi le provoca un infarto, incluso cuando ya se preparaba para lanzarse en su búsqueda, fue un alivio para el que el hijo de su mejor amigo hubiera aparecido antes de que una desgracia pasara.

- También son tus hijos Shaoran, pero debo admitir que es muy probable que nos provoquen un ataque o dos antes de que cumplan los 15 años. - contesto la castaña con una mano en el pecho, sintiendo su corazón latir desbocadamente, aun sintiendo los residuos del pánico en su paladar. - Es un alivio que Daiki estuviera ahí…

- Si, un alivio… - murmuro entre dientes mientras veía de reojo como el niño de cabello negro sostenía a su pequeña entre sus brazos, antes de depositarla en el suelo.

- ¿Acaso estas celoso Shaoran? - la voz, un tanto sínica y burlona de su mejor amigo se abrió paso en cuanto la puerta se abrió.

- Hola Eriol, Tomoyo. - saludo su esposa con una sonrisa que dejaba en claro que las palabras anteriores eran completamente ciertas.

- Por supuesto que no… ¿por qué debería estar celoso? No son más que niños, se conocen de toda la vida y son como familia… -se apresuró a contestar el castaño, con el ceño fruncido sin apartar la mirada del jardín, donde los cuatro infantes se encontraban.

- Entonces te suplico que dejes de fulminar a mi hijo con tu mirada. - aun con una sonrisa llena de burla continuo en el inglés, sabía que su amigo sería incapaz de dañar al pequeño, pero era divertido ver sus reacciones de padre celoso. - ¿Sabes a quien me recuerdas cuando algún humano del género masculino se acerca a la pequeña Shui-chan?

Ante esas palabras los ojos ámbar se abrieron de más antes de adquirir una mirada de advertencia, queriendo decirle sutilmente que se detuviera, no podía continuar por ese camino, sin embargo, las risitas de Tomoyo y Sakura se escucharon por todo el despacho y Eriol no tuvo reparos en continuar.

- A tu adorable cuñado… justo como cuando te le acercabas a Sakura…

- ¡No me parezco en nada a él! - prácticamente rugió antes de alejarse de la ventana a grandes zancadas.

Mientras tanto, varios metros debajo del despacho, los niños, ignorantes a lo que los mayores hablaban, vigilaban a las pequeñas, que corrían una detrás de la otra, sin embargo, el vestido de una de ellas, aunque hermoso, no era el atuendo correcto para ese tipo de juegos, asi que el vuelo se enredó en sus delgadas piernas, provocando que cayera de frente, cerró los ojos, no era la primera vez que sus piernas se enredaban y provocaban su caída, pero no era precisamente placentero para ella cada vez que le sucedía, apretó la mandíbula y espero el característico dolor que acompañaba su caída, algo que nunca llego, cuando los ojos azules se abrieron pudo ver el suelo a varios centímetros de su rostro, aunque aún se encontraba suspendidas, no eran sus piernas las que la sostenían, alzo la mirada para encontrar a su amigo castaño sujetándola desde la espalda de su vestido.

- ¿Estas bien? - preguntó suavemente, su ceño se fruncido cuando ella solo asintió y con un rápido movimiento de su mano la puso sobre sus pies. - Eres igual de distraída que mi hermana, ambas deberían poner más atención a su alrededor.

- ¡¿Por qué dices eso?! ¡Eres muy cruel hermano! - los gritos de la pequeña Li lo hicieron retroceder inmediatamente mientras levantaba las manos y sonreía, tratando de alejarse de la furia de su hermana menor, mientras la causante del conflicto veía la pelea atentamente.

Daiki observaba todo con tranquila seriedad, las auras alrededor de aquellos cercanos a él le eran familiares, por lo que era muy sencillo para el leerlas, eso sin contar su natural intuición, hacia que fuera casi imposible esconder nada de él, un sobresalto en el aura arriba de ellos lo hizo mirar para encontrarse los sorprendidos ojos de su padre mirando directamente hacia su hermana, la expresión en blanco lo confundió un minuto antes de ver la emoción ardiendo en los ojos azules, celos. Tuvo que ahogar una risita, que todos decían era idéntica a la de su madre.

- Yo no te parece tan divertido, ¿no Eriol? - le susurro tratando de no reír a carcajadas ante la expresión de su mejor amigo.

Eriol apenas separo la mirada del cristal para fulminar al castaño, quien aun reía completamente divertido por el repentino giro de los acontecimientos, resignado a no detener las burlas, el ojiazul regreso su atención hacia los infantes, notando las risas y la despreocupación con la que se desenvolvían, sin saber realmente lo que pesaba sobre sus cabezas, incluso ahora, las situaciones podían ser más graves en unos casos que en otros, el liderazgo de un clan antiguo y poderoso pendía sobre uno, y un increíble poder, que él ni siquiera podía llegar a comprender ni controlar, se encontraba sobre otros, desearía que toda su vida fuera tranquila, sin responsabilidades que no fueran con la escuela o propias de cualquier niño normal, sin embargo…

Shaoran detuvo las risas una vez que noto la mirada sombría en el inglés, una que no tenía nada que ver con el tema del que hablaban, y repentinamente noto que la visita de sus amigos había llegado más temprano de lo usual, los esperaban por supuesto, sin embargo, debían llegar en al menos 3 semanas más, se suponía que estarían en Japón hasta el final del mes, ¿que lo había llevado a su hogar antes de tiempo?

Los ojos ámbar se desviaron un minuto, buscando a su amiga, notando la tensión en su sonrisa y los guantes que cubrían sus manos por primera vez, sin embargo, supo que ella no conocía el origen del problema, y eso la llenaba de temor, la preocupación lo invadió y Sakura, al ser tan cercanos el uno del otro, al punto de prácticamente sentir sus estados de ánimo como los propios, pudo reconocer las señales en su marido, asi que después de intercambiar miradas con él, se volvió a su mejor amiga.

- Tomoyo. Redecoraron el invernadero oeste, ¿quieres ir a verlo? Estoy segura que a ti y a las niñas les encantara. - sonrió tranquilamente, antes de extender su mano hacia ella, ambas sabían que esto era solo un pretexto para dejarlos hablar tranquilamente, y si bien las dos estaban en su derecho de saber qué es lo que pasaba, por el momento los dejarían hacer sus conjeturas.

- ¿Y bien? ¿Qué paso? ¿Por qué llegaron antes? - murmuro en cuanto las puertas se cerraron.

- Bueno, solo queríamos verlos antes de tiempo, las niñas morían por estar con la pequeña Shui-chan y Daki tenía tantas ganas de entrenar con Shén Xiān, asi que…

- Eriol… - advirtió, cansado de sus evasiones.

- Esta bien. - suspiro, también estaba exhausto, física y mentalmente, tuvo que abrir un portal desde Japón y antes de eso dormir a sus dos pequeñas hijas, sin contar el hecho del enfrentamiento de esa mañana… - Estoy seguro de que sabes que es lo que paso en casa de mi suegra, ¿cierto?

- Si. Touya llamo hace dos días, le dijo a Sakura lo del incendio e inmediatamente se comunicó con Tomoyo, traté de hacer lo mismo contigo, pero nunca contestaste mi llamada, Tomoyo dijo que estaban bien y que tu lidiabas con los papeles del seguro, las investigaciones de los bomberos y otras cosas, supuse que estabas ocupado y por eso no respondías el teléfono. Por cierto, ¿al final cual fue la causa del fuego?

- Alguien dejo algo en la estufa por mucho tiempo, en el ala oeste de la mansión, asi que nadie lo noto hasta que fue demasiado tarde. - recito antes de dejarse caer en un sillón.

- No creí que los empleados de la cocina fueran tan descuidados…

- No lo son- suspiro Eriol al notar la expresión confundida del líder de los Li. - Fueron mis hijas…

- ¿Qué? - preguntó, seguramente escucho mal, no era posible.

- Hikari y Nozomi causaron el incendio.

- Eriol, eso es imposible, la magnitud del fuego que podria acabar con la mansión hasta ese punto necesitaría un complejo hechizo de invocación que no creo que ellas pudieran memorizar para…

- No lo necesitan. Ellas crean el elemento, no importa cuál sea, fuego, aire, agua, tierra, incluso luz… todos nacen de ellas, no los convocan…, los he visto salir de sus manos… - interrumpió el sermón del castaño, produciendo una mirada sorprendida e incrédula en el mismo, antes de que la voz del inglés adquiriera un tono desesperado. - pero nunca creí que podrían llegar a este nivel, se descontrolaron, fueron segundos Shaoran, estaban en la cocina, tratando de hornear galletas para su abuela, Tomoyo salió solo 30 segundos…, entonces todo estallo, Daiki y yo estábamos en el jardín opuesto, el trataba de mostrarme el nuevo conjuro que aprendió y entonces, lo vimos, las llamas estaban consumiendo ya la mitad de la mansión, corrimos tan rápido como pudimos y lo sentí, Daiki también, el aura de sus hermanas era la que las creaba, cuando logramos entrar Spinnel cubría a Tomoyo inconsciente en el suelo con sus alas, había tratado de regresar por las niñas, sus manos estaban quemadas y su rostro lleno de suciedad, por un segundo el miedo me invadió, pero no fue nada comparado a lo que sentí cuando Spinnel me dijo que mis hijas, mis niñas seguían adentro, corrí y me encontré con Ruby Moon tratando de acercarse, pero algo la empujaba, Nozomi abrazaba a Hikari y ambas lloraban…, el fuego se acercaba a ellas cada vez más, y ellas eran el centro de todo. Me congele, no pude hacer nada… solo me quede ahí. - susurro lleno de agonía, mientras dejaba caer la cabeza en sus manos y mecía su cabello con desesperación, nunca nadie lo había visto asi, ni siquiera su esposa.

- ¿Y luego que paso? - Shaoran se inclinó, tratando de parecer calmado sin lograron del todo, no podria imaginar lo que sentiría al ver a sus hijos y esposa en la misma situación.

- Fue Daiki. No sé cómo logro entrar al círculo donde estaban las niñas, pero el sencillamente golpeo un punto en el cuello de ambas, creo que fue algo que le enseño Shén Xiān y quedaron inconscientes, el fuego perdió intensidad, pero el apenas logro invocar un pequeño chorro de agua, eso me trajo al presente y los saque a todos de allí, tuvimos que sembrar pruebas y decir mentiras…

- No te preocupes. - trato de tranquilizarlo el castaño, modulando la voz y posando una mano en su espalda. - Eriol, todos descubrimos nuestros poderes y perdimos el control en diferentes momentos y maneras, a todos nosotros nos pasa… Shén Xiān casi me produce un infarto cuando tomo la espada que usaba de niño e invoco su primer Raitei shourai… es normal…

- No lo entiendes. No es eso Shaoran… - susurro casi sin voz. - Yo sabía que ellas podían crear elementos, siempre lo supe, desde que estaban en la cuna, pero nunca creí que podrían llegar a esto y aun asi… Shaoran, ese día, mientras trataba de extinguir las llamas con mi magia, no pude hacerlo, mis poderes no tienen efecto en sus creaciones.

Ambos magos se sumieron en silencio ante la revelación, Eriol no había querido admitirlo frente a nadie, después de todo para él fue un shock darse cuenta que sus hijas podrían ser un potencial peligro para ellas mismas y que él no podria ayudarlas en esos momentos. El hecho de verse indefenso ante ese tipo de situación casi lo ahoga de culpa una vez más.

- No sé qué hacer… - admitió apenas con voz, sintiéndose tal vez por primera vez en su vida, completamente inútil. - ¿Que hay si esta vez no puedo detenerlas? ¿Si terminan lastimadas solo porque yo…?

- ¡Eriol tranquilízate! Aun no sabes que puede pasar, ¿qué tal si solo no reaccionan ante ti porque eres su padre, de alguna u otra manera heredaron su magia de ti? Podemos ayudarte, aquí…

El peli azul rio con ganas y sin humor, un tinte amargo tiñendo sus carcajadas, lo cual le indico al joven Li que algo más estaba detrás de esa reacción.

- ¿Hay algo más? ¿Qué es?

- Hoy recibimos una inesperada visita… - continuo apenas controlando su ataque de risa, palideciendo en extremo al recordar los sucesos de la mañana. La ira que sintió en ese momento reapareció con el doble de fuerza y tuvo que apretar los puños para controlarse. - Mensajeros del consejo de magia de oriente llegaron a la casa de los Amamiya hoy.

- ¿Qué querían? - repentinamente todo su cuerpo se tensó rápidamente, como usualmente sucedía cuando mencionaban la asociación, casi como si se preparara para lo peor.

- Llevarse a mis hijas…

- ¡¿Qué?! ¡Imposible! - prácticamente rugió, incrédulo ante las palabras de su mejor amigo y una parte de él, sabía que no era tan descabellado que hicieran eso.

- No fueron sus exactas palabras. Ellos dijeron que detectaron una anormalidad y que tenían que analizarla, después llegaron a la conclusión de que mis hijas eran la causa y ofrecieron de manera muy educada llevárselas para ayudarlas a controlar sus poderes. - murmuro entre dientes, tratando de mantener sus emociones a raya. - Asi que yo les dije de igual manera que podían irse al infierno.

- Supongo eso no les agrado…

- No, para nada. Pero no voy a permitir que las usen como premios o trofeos, no a ellas. - recordó con claridad la mirada en aquellos hombres cuando se posaron en las niñas, la manera en como brillaron con algo muy parecido a la necesidad, una mirada que le era muy familiar, porque cuando era un niño también lo miraban de esa manera, también lo vio cuando conocieron a Sakura y a Shaoran, ellos deseaban a todos aquellos con poder, y rara vez se detenían ante nada, sin embargo, esta vez sería diferente, porque primero pasarían sobre su cadáver antes de poner un dedo sobre cualquier miembro de su familia. - Su respuesta fue claramente negativa y dijeron que si volvían a descontrolarse se verían obligados a intervenir…

- Supongo que tú tampoco lo tomaste demasiado bien…

- Si, digamos que ellos salieron prácticamente volando del edificio… pero no sin antes ofrecer otra solución, que tampoco pienso tomar en consideración. - los ojos azules oscurecieron detrás de los lentes, como si él estuviera dispuesto a destruir a cualquiera que se acercara a ellos. - Y supongo que debo decírtelo también, es muy probable que se pongan en contacto contigo…. Y esa es la razón por la que estamos aquí. Ellos sugirieron que una de ellas debería comprometerse con algún miembro importante de las tres grandes familias… sugirieron a los Li, considerando los lazos, y estoy seguro que sabes a quien propondrán…

La mirada de ambos se dirigió al jardín, encontrándose con sus hijos, lo más importante en su vida y Shaoran no tardó mucho en unir las conexiones que lo llevaban hasta su primogénito.

- No… No voy a permitirlo. - comenzó a caminar en círculos, comprendiendo de primera mano lo que Eriol sentía, adoraba a Nozomi y Hikari, eran especiales y parte de su familia, y su hijo era su más grande orgullo, lo amaba con todo su corazón, jamás permitiría que alguien los lastimara. - No dejare que nadie obligue a mi hijo a nada.

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- Sakura… ¿alguna vez has sentido un miedo tan profundo que te mantiene en vela por las noches, parece que te quita la respiración y no te permite vivir? - susurro Tomoyo después de minutos de silencio, en los cuales no perdía de vista a sus tres hijos, sus más grandes tesoros.

- Por supuesto que sí, muchas veces… pero sabes que siempre hemos logrado salir adelante…

- Siempre me he enorgullecido de ser quien soy, de permanecer en este mundo en el que yo no tengo lugar, siempre he pensado que con mi apoyo es más que suficiente para poder seguir al lado del hombre que más he amado en este mundo, pero ahora… me preguntó si no es mi culpa que mis niños tengan que pasar por todo esto, si tan solo yo pudiera…

- ¿Tu culpa? ¿De qué hablas?

- Eriol siempre tiene que cargar con todo e incluso el… no pudo hacer nada con todo el poder que tiene, si yo pudiera ayudarlo, si tan solo yo fuera más útil… - miro por un minuto sus manos enguantadas, odiando por primera vez el hecho de no poseer ningún tipo de magia, lo que fuera para poder proteger a los que amaba.

- Siempre lo has sido. Sin ti no podríamos haber llegado tan lejos y estoy segura de que Eriol piensa lo mismo…

- Sakura, tú tienes tus poderes, complementas a Shaoran cuando es necesario y comprendes a tus hijos con claridad… ¿que pasaría si Eriol no estuviera cerca? ¿Cómo protegería a mis niñas? ¿A mi Daiki? - no pudo continuar, repentinamente se vio rodeada por los delicados brazos de la castaña, mientras esta la pegaba a su cuerpo.

- No digas eso. Tu eres la mitad perfecta de Eriol, él te necesita, al igual que tus hijos, se complementan de manera muy diferente a como lo hacemos Shaoran y yo, pero eso es lo bello de las relaciones, que ninguna es igual, todas son diferentes.

- Sakura… - susurro mientras trataba de tranquilizarse, sintiendo la calidez que el positivismo de su amiga siempre le transfería.

- Mamá - la voz del pequeño hijo de Tomoyo las interrumpió y la peli azul se separó limpiándose las lágrimas para no preocuparlo, sin embargo, lo que encontró en los ojos amatista, idénticos a los suyos, la puso inmediatamente alerta. - Creo que deberías venir a ver las flores en la parte de atrás.

La amatista se hinco y trato de entender lo que su primogénito trataba de decirle en silencio, encontrando inmediatamente la misma expresión que vio en él esa mañana, su niño tenía una habilidad sorprendente para leer auras y sentirlas cuando estaban suficientemente cerca, era probable que el supiera que los hombres que los visitaron más temprano estuvieran cerca.

- Claro cariño. Vamos por tus hermanas. - tratando de mantenerse tranquila se levantó mientras tomaba la mano que el niño le ofrecía y se dirigía hacia las pequeñas.

Sakura podía ser sumamente distraída, pero podía entender ciertas señales, sobre todo cuando ciertas presencias, desagradables para la castaña se acercaban lentamente hacia el invernadero.

- Shén Xiān - llamo con tanta tranquilidad como pudo, repentinamente contagiada con la atmosfera de urgencia de la diseñadora. El niño se acercó rápidamente ante el tono urgente de su madre. - Necesito que los acompañes a la parte trasera y ayudes a Daiki a mantener en silencio a Nozomi y Hikari, ¿está bien?

El pequeño castaño, idéntico a su padre excepto por aquellos ojos que había heredado de su abuela, asintió y corrió hasta alcanzar a sus visitantes, una vez que ella los perdió de vista cerro los ojos y extendiendo la mano pudo sentir la magia proveniente de escudo, rodearlos.

- ¿Y yo que hare?

- Tú te quedaras conmigo. - dijo tan dulcemente como pudo mientras tomaba el rostro de su hija, tratando de transmitirle seguridad. - Escúchame con atención querida, no puedes decirle a nadie que la tía Tomoyo y tus primos están aquí, ¿de acuerdo? Nosotras vinimos a recoger flores para tu clase de mañana.

- Pero…

- Por favor. - suplico con urgencia al ver como la puerta se abría, sintiendo alivio una vez que la niña asintió.

- ¿En qué puedo servirles caballeros? - su timbre de voz se elevó, dulcificando su voz y extrañamente adquiriendo un tono imponente, sin dejar dudas de quien era la autoridad allí.

- La saludamos honorable dama Li. Los secretarios y mensajeros del consejo de magia de oriente presentan sus respetos ante usted. - murmuraron casi al mismo tiempo, como si de grabadoras se tratara.

- Es un honor recibirlos en nuestro hogar. - contesto con un elegante asentimiento a su reverencia.

- Honorables miembros del consejo de magia de oriente, estamos agradecidos por su visita. - contesto con aquella vocecita parecida a las campanas la pequeña castaña, mientras reverenciaba de manera fluida.

- Respetable señorita Li, la saludamos.

Sakura sonrió con orgullo ante la actitud de su hija y la manera en como ellos la respetaban, si bien no era la heredera de su clan, no dejaba de ser la hija del líder, su mayor adoración y eso se transparentaba en la manera en como aquellos hombres, hambrientos de poder y egocéntricos, la trataban.

- ¿A que debemos el honor de su visita?

- Bueno… tenemos una propuesta para usted.

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- ¿Están tratando de decirme… que debería comprometer a mi hijo en matrimonio? - preguntó la castaña con el rostro mortalmente serio y sin apartar la mirada.

- Mi señora… es necesario, el honorable heredero debe tomar una prometida antes de cierta edad, es nuestra tradición y lo sabe, ni siquiera el señor XiaoLang rompió esa…

- Lo sé. Sin embargo, mi esposo lo hizo por decisión propia… mi hijo es aún muy pequeño,

- No podemos esperar que esa fantástica historia de amor se repita, ¿no es cierto mi dama? Su historia es una en un millón dentro de nuestra sociedad…

Sakura apretó los puños, tratando de tranquilizarse, no podía obligar a su hijo a nada, porque él tenía el derecho a decidir, no tenía nada en contra de las gemelas, las adoraba con todo su corazón, si Shén Xiān llegaba a escoger a alguna como su pareja, entonces ella sería la más feliz, sin embargo, no iba a decidir por él, jamás lo haría, además, eran solo unos niños, no podían obligar a alguien de 11 años a tomar esa importante decisión de vida justo ahora, ¿verdad?

- Le sugiero que no ignore nuestra sugerencia… Las niñas Hiragizawa pueden llegar a ser un riesgo del que tendremos que deshacernos si no tienen la ayuda necesaria, algo que podría bien solucionarse de manera rápida, si los Li estuvieran dispuestos a ayudarlas, incluso considerando que no son las únicas con problemas de esta índole. - murmuró con una sutil sonrisa mientras miraba detrás, justo a la pequeña hija de los Li. - debemos recordarle que su hija tiene un inusual control de la magia de tiempo, además para el honorable heredero siempre será mejor estar con alguien conocido que una persona que nunca ha visto…

La actual líder del clan Li entrecerró los ojos ante la velada advertencia, e inmediatamente oculto a su niña con su cuerpo, quien se encontraba hincada en el pasto cortando flores, para evitar que escuchara la conversación.

- ¿Acaso eso es una amenaza? - los hombres tuvieron que retroceder un par de pasos ante el aura amenazante que la mujer emanaba, seguros de que, a pesar de sus palabras educadas, estaba furiosa. - ¿Debo recordarles que los padres son capaces de cualquier cosa por sus hijos? Les recuerdo el mal temperamento que mi esposo tiene cuando se tratan estos temas… además, esas niñas, como les llaman, son hijas de la reencarnación del poderoso mago Clow, ¿de verdad creen que permitirá que toquen un solo cabello de ellas? De hecho, ninguno de nosotros permitirá que toquen a ninguno de los niños, así que les sugiero que cuiden sus acciones y palabras.

- No me atrevería mi señora…

- Aun así, lo discutiré con mi esposo, encontraremos una solución para esto, así que no se ilusionen. Shui Xiān, vámonos.

La pequeña niña levantó la mirada rápidamente y corrió al lado de su madre, con los brazos llenos de flores mientras se despedían con una elegante reverencia, sin darse cuenta del brillo en los ojos del hombre, sin embargo, Sakura lo noto, asi que se dispuso a alejarla lo más rápido que pudo de él.

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- ¿Cómo pueden atreverse? - siseo Shaoran con los puños apretados sobre su escritorio, Sakura poso las manos en sus hombros, tratando de calmarlo al sentir la furia manar de él, sin embargo, esta vez fue poco efectivo.

- Deben estar dementes. - contesto Eriol, sus ojos quemando con sentimientos muy negativos mientras su mano se aferraba a la de su esposa, tratando de permanecer cuerdo y no salir para asesinar a aquellos hombres.

- Aun asi… no podemos evitar del todo que nos vigilen… no nos dejaran en paz hasta que alcancen su objetivo. -casi lloró con desesperación Tomoyo, después de escuchar todo el problema y dejó caer su cara en el hombro de su marido, buscando su apoyo.

- No nos vamos a rendir. Ellos no harán lo que quieran con nuestros hijos. Eso te lo puedo jurar. - le prometió Eriol antes de besar su frente y rodearla con sus brazos.

- Y si… hacemos que… - murmuró suavemente tratando de eliminar la tensión a su alrededor. - las niñas vengan aquí…

- ¿Qué estás tratando de decir Sakura? ¿Qué aceptaras todo esto? - le exigió su amigo, mirándola mal por primera vez, algo que no le agrado mucho al chino, sin embargo, tampoco entendía muy bien a donde quería llegar su esposa.

Tomoyo la miró con un sentimiento muy parecido a la súplica, no iba a culparla si es que sugería aceptar la opción de aquellos hombres, después de todo la seguridad de sus hijos estaba en riesgo.

- Yo… podría estar de acuerdo… - murmuró la pelinegra antes de poder arrepentirse del todo, mientras temblaba de pies a cabeza. - Shén Xiān es un niño muy dulce, es todo un caballerito a su edad y tiene el corazón de Sakura… si tuviera que elegir a alguien para… yo… podría estar de acuerdo.

- Tomoyo… No podemos hacer eso… - la miró Eriol escandalizado, sin ser el único en la habitación con esa expresión, la pareja de castaños también la miraba con sorpresa e incredulidad mientras los ojos amatistas se llenaban de lágrimas.

- Yo solo… no quiero que nada les suceda, tengo miedo de que algo pueda pasarles a cualquiera de mis niños, ya sea porque se descontrolan o porque esos hombres cumplieran cualquiera de sus amenazas… y si para protegerlos tenemos que… tengo miedo, no puedo defenderlos y si los pierdo… no sé lo que haría. - trató de controlar los sollozos, antes de verse a sí misma pegada al pecho del inglés, quien se aferraba a ella como si la vida dependiera de eso.

- No tienes por qué sentirte así, yo nunca permitiré que nada les pase ni a ti, ni a nuestros hijos, eso te lo puedo asegurar.

- Además, yo no iba a sugerir que aceptáramos el compromiso, se lo que sientes, también estaría dispuesta todo por mis hijos… pero a lo que me refería es que ustedes pueden quedarse con nosotros. - se apresuró a decirles.

- Sakura tiene razón. Quédense con nosotros un tiempo, aquí estarán seguros - hablo Shaoran rápidamente, entendiendo lo que la castaña trataba de decir y vislumbrando una posible solución- somos uno de los clanes más importantes del consejo, no se atreverán a ir contra nosotros sin una razón de peso, mientras tanto las niñas pueden tomar clases con Shén Xiān y Shui Xiang, aprenderán bases mágicas… y no digo que lo que les has enseñado tu no sea suficiente, pero no se pierde nada con intentar clases aún más especializadas, Daiki también puede venir y el hecho de que las niñas estén bajo la protección y observación del clan Li podría tranquilizar la situación por ahora y darnos el tiempo suficiente para encontrar algo más permanente. ¿Qué dicen?

- Muchas gracias Shaoran.

- No tienes que agradecer Eriol. Somos amigos… - repitió en el mismo tono que el inglés usó cuando los había salvado en aquel ataque hace ya tantos años. - siempre estaremos ahí para ustedes.

¡Hola hola!

Estoy de vuelta… parcialmente.

Les prometí un epilogo y aquí esta.

Espero les guste. Se va a dividir en dos partes… así que esperen la terminación casi total.

Y he aquí una noticia importante…. Chan chan chan

He decidido continuar con esta serie… pero no, no será una secuela, estos epílogos será todo lo que veremos de esta nueva generación… tal vez… mi mente trabaja de maneras misteriosas y mágicas, nunca sabré que aparezca en ella después.

Por ahora, mi adorada y dulce beta (no sé qué haría yo sin ella) y su servidora estamos trabajando ya en el side history que les comente de Tomoyo x Eriol… yeiii estoy muy emocionada por ello porque es realmente la primera vez que escribo sobre ellos como protagonistas y ella también los ama, le doy el crédito porque realmente es de mucha ayuda planteando ideas excelentes y pateando las mías fuera de mi cabeza… asi que es un trabajo conjunto perfecto… y también ya empecé a redactar la precuela de esta historia… ya he dejado pistas de eso en esta novela… quien adivine… le daré… mmmm…. Mmmm…. ¡Un dulce! Digital… pero dulce al fin.

Espero les guste y estén tan emocionados por la noticia como yo… nos estamos viendo, aun no tengo fecha para el lanzamiento de estos proyectos… pero… espérenlos, mientras tanto denle mucho amor a estos pequeños capítulos.

Nos estamos leyendo.

Bye bye