CAPÍTULO 51

Kate se mantuvo tensa durante todo el trayecto. Con la mano en el vientre intentando notar al bebé. A pesar de que Juliet escuchaba sus latidos con el estetoscopio a cada minuto.

James iba a su lado. Sujetándole la mano. Intentando transmitirle una fuerzas que no tenía.

Estamos haciendo lo correcto? -preguntó ella con temor en su mirada

No lo se, Kate- dijo con sinceridad- Por primera vez en mi vida no sé qué es lo que tenemos que hacer. Pero quiero que sepas que si decides cambiar de opinión y salir de aquí te apoyaré. Es tu vida la que está en juego. Yo no me siento capaz de decirte nada. Se que estoy siendo un cobarde dejándote todo esto a ti sola pero…

No eres un cobarde, James- dijo ella sonriéndole con tristeza- Si lo fueras no me hubieras permitido volver. Te la estás jugando igual que yo.

Sólo espero que esta vez nos salga bien la jugada- dijo ella con un pequeño brillo de esperanza.

En el fondo, Kate. Siempre nos ha salido bien. Estamos juntos, no?- dijo James sonriéndole dulcemente.

Te he echado tanto de menos- dijo ella acariciando su rostro

Y yo a ti, pecas- dijo James besándola con suavidad

El trayecto se hizo eterno. Demasiado eterno para los nervios de James. Se levantó y fue hacia la cabina.

- Maldita sea, Lapidus! Vamos a llegar o qué?- dijo furioso

- Quedará media hora aproximadamente, tío- dijo Frank intentando calmarle- Oye, tengo cervezas ahí atrás. Junto al botiquín. Por qué no tomas un trago?

- Qué dices tío? No habrás bebido?- preguntó nervioso

- Yo no lo necesito, pero tú parece que si- dijo Frank sonriendo

James se sentó a su lado, mirando la oscuridad del océano

- Lo último que me apetece ahora es tomarme una cerveza, y menos contigo, tío- dijo James

Lapidus sonrió. No perdía ocasión de meterse con él.

- No creerás que esa puta roca se ha vuelto a mover y por eso no la encontramos, verdad?- preguntó nervioso

- Estará en el mismo sitio que la dejamos, tío. Estamos tardando lo mismo que cuando fuimos para allá- dijo Frank sonriendo

- No me lo parece- contestó James protestando

- Tío, es muy valiente lo que estáis haciendo. Quiero que lo sepas- dijo Frank

- Valiente?- dijo James sorprendido- En mi vida he estado tan cagado- dijo derrumbándose

- Pues guarda el miedo para otra ocasión. Ahora vuelve con tu mujer y mantén el tipo- dijo Frank decidido- Y déjame tranquilo- sonrió

- Písale a este trasto- dijo James mientras abandonaba la sala.

A los pocos minutos comenzaron las vibraciones que indicaban que estaban llegando a la isla. Kate se aferró a la mano de James con tanta fuerza que le hacía daño. Pero eso no importaba. Estaba allí para eso.

Poco tiempo después Kate se encontraba en una habitación de la pequeña clínica. Observando de nuevo los monitores. Escuchando otra vez el pitido que había estado oyendo durante su estancia en el hospital. Fue reconfortante volver a escuchar ese sonido. El pequeño había aguantado el primer asalto. Si el niño se parecía en lo más mínimo a su padre debería estar luchando con todas sus fuerzas por su vida. Rezaba porque fuera terco como él y se hubiera propuesto sobrevivir. Ahora sólo cabía esperar. Esperar de nuevo un milagro. Que la isla les diera otra vez un regalo. Se obligó a pensar en Locke, en Rose, en Clementine, en todas aquellas personas que volvían a estar allí vivas. Esta vez no podía ser menos. Su hijo se merecía no una segunda oportunidad, sino la primera. Merecía nacer y crecer. Merecía vivir.

Casi todos los habitantes de la isla estaban en el patio, preocupados por la situación. Juliet les explicaba lo que estaba ocurriendo. James se lo había pedido. Ella no tenía fuerzas para ver a nadie. Lo único que quiso es ver a Clementine. Esa niña se había convertido en una persona muy importante en su vida. Lo fue desde que la conoció. Y la necesitaba cerca.

Sun entró en la habitación con la niña cogida de la mano.

Kate!- gritó abrazándose a ella

Con cuidado, cielo- dijo Sun temiendo que le hiciera daño.

No te preocupes, Sun- dijo Kate sonriendo- Necesitaba abrazar fuerte a este bichito.

Clem se quedó sentada en la cama mirándola sonriendo. Acariciaba su cara con las dos manitas. De pronto se giró y miró a su padre.

Los has traído- dijo sonriendo

No he sido yo- dijo tímidamente- Ha sido idea de Kate regresar.

Ahora se curará- dijo la niña con seguridad- Dónde está?- preguntó al ver que el vientre de Kate era prácticamente imperceptible.

Está aquí, pero es muy pequeño. No puedes notarlo aún- dijo ella colocándole la manita sobre ella.

Clem movía la mano despacio recorriendo el vientre de Kate intentando localizar al bebé. De pronto se paró y le dio un beso con mucha dulzura.

Te vas a curar- dijo sonriendo

Kate la miraba con lágrimas en los ojos. Con una sonrisa dibujada en su rostro. Necesitaba oír eso. Necesitaba que alguien le dijera que todo iba a salir bien, aunque lo hubiera dicho una niña inocente que no sabía lo que estaba pasando.

Clem- dijo James con seriedad- Es mejor que sepas la verdad. Es bebé está muy enfermo. Es muy posible que no pueda lograrlo.

No quería que la niña se hiciese ilusiones que luego se romperían de un modo brutal.

Se va a curar- dijo la niña completamente convencida de lo que decía.

Lo se, mamá. Se va a curar- dijo mirando a Kate a los ojos

Me has llamado mamá- dijo ella emocionada

Puedo hacerlo?- preguntó la niña tímidamente. Quería haberle preguntado antes pero se le había escapado sin pensar.

Me encanta que lo hagas- dijo sonriendo- No dejes de hacerlo, pequeña.

Clem se acurrucó en la cama contra Kate. Dejando su mano sobre su hermano.

Puedo quedarme hasta que esté mejor?- dijo pidiendo permiso

Por supuesto- dijo Kate- No te muevas de aquí- dijo abrazándola

Kate busco la mano de James que él cogió con fuerza besándola.

Deberías descansar- dijo Sun- Intenta dormir algo.

Ahora creo que podré hacerlo- dijo ella mirando a las dos personas que más quería en el mundo.

Y poco a poco el cansancio fue venciéndola. Iba a salir bien, había dicho Clem. Y colocando su mano sobre la de la niña se quedó dormida junto a ella bajo la atenta mirada de James.

Sawyer estaba despierto. Tenso. No dejaba de mirar a la pantalla del monitor. Contaba mentalmente los pitidos. Mantenía el ritmo que escuchaba. Temiendo dejar de oírlo o que cambiase de frecuencia. Se tomó su propio pulso y comprobó que éste era mucho más rápido que el del bebé. No sabía si eso era normal o no.

Juliet entraba a cada rato y en silencio verificaba los datos de la máquina. Ningún gesto en su rostro. No había cambios.

La noche llegó a su fin. Había sido interminable. Pero los primeros rayos de sol no trajeron calma al corazón de James. Al contrario, se sentía cada vez peor. Más impotente. Clem había sido capaz de calmarla, de darle algo de paz. Pero él no fue mas que un idiota que no supo que decirle. Tenía miedo. Mucho miedo. Tanto como el que tuvo cuando Clem estuvo enferma.

De pronto notó con inquietud que la frecuencia de los latidos del bebé aumentaba de ritmo. Iba más rápido. Pensó que quizá era su imaginación, pero vio como Kate abrió los ojos asustada. Durante su sueño ella también había estado pendiente de esto.

Tú también lo oyes, Kate?- preguntó asustado

Llama a Juliet, corre!- dijo ella nerviosa

James salió a toda velocidad a por ella.

Kate miraba la pantalla. Clem hacía lo mismo. Acababa de despertarse al oír voces pero no parecía preocupada.

Va más rápido- dijo la niña

Juliet entró corriendo en la habitación y se colocó frente a la pantalla. Mirando las constantes del bebé.

James cogió la mano de Kate con fuerza mientras acariciaba su cabello. Ninguno podía dejar de mirar aquel maldito monitor aunque no entendiesen nada.

Juliet cogió el ecógrafo y sin decir nada extendió el gel sobre la piel de Kate.

Empezó a moverlo lentamente. Observando con mucho interés lo que aparecía en la pantalla.

Aquel momento fue eterno. Hasta que finalmente, Juliet miró a Clem y dijo:

Mira. Ese es tu hermanito. Se está recuperando- dijo sonriendo

Kate y James se miraron profundamente. Con el alivio y la esperanza en sus ojos. Las lágrimas resbalaban por sus mejillas. Y se besaron con ternura.

Os lo dije!- reía Clem mirando el monitor con devoción mientras aplaudía con alegría.