No me agrada esto.

No me gusta el hecho de tener que estar en el mismo auto con mi mierdastro y con el hijo de puta que se follaba a mi mejor amiga, junto con el mequetrefe que va detrás del culo de Max. Y a David tampoco le agrada la idea de tener que compartir su auto con Frank Bowers, a decir verdad. Nos ha costado explicarle a David las razones por las que Frank debía venir con nosotros. Y detesto admitir que al final, sólo accedió gracias a que mi madre intervino a su favor. En ocasiones no puedo terminar de entender a mi madre, ni su manía de otorgar confianza a cualquier persona hasta que se demuestre que no tiene razones para seguir haciéndolo. En cuanto ella supo que Frank también estaba buscando a Rachel, decidió pedirle a David que confiara igualmente en él.

Por supuesto, lo que yo digo les importa una mierda.

Como siempre.

De Nathan Prescott no hay rastro alguno, así como tampoco hemos visto a Mark Jefferson. De lo único que nos hemos dado cuenta es de que los miembros del Club Vortex pasan cerca del auto de David para mirarnos como si nosotros no pudiésemos estar aquí, como si estuviese prohibido que los cuatro permanezcamos dentro del auto.

Es como si todos ellos estuviesen ocultando algo.

Pareciera que el Club Vortex es quien cubre a Nathan Prescott.

¿Cuál es el plan? —pregunta Warren.

Quisiera permanecer en completo silencio, o que al menos él sea el único que cierre la boca.

Lo que vamos a hacer es peligroso —decide David—. Si lo que todos ustedes dicen es cierto, entonces esto no terminará bien.

No vamos a quedarnos aquí —le espeto yo.

Él me fulmina con la mirada.

Yo entraré a esa fiesta y sacaré a ese punk de ahí —decide David—. También buscaré a Jefferson para…

No tendrías idea de a quiénes buscas si no fuese por nosotros —continúo—. Si alguien entrará a esa fiesta, seré yo.

Tú fuiste expulsada, Chloe.

Yo no soy quien ha secuestrado a las chicas para llevarlas a ese lugar.

Joyce nunca me lo perdonaría si algo te pasa.

Y yo no podré perdonarme a mí misma si no hago todo lo posible para salvar a Max.

La tensión llena por completo el auto. Frank decide mirar a través de la ventanilla, como si eso pudiese ayudarle a escapar de nuestra discusión.

David suspira con pesadez.

Esperen aquí —nos dice—. Entraré a la fiesta, y volveré pronto. Mientras tanto, ustedes asegúrense de que nada extraño suceda aquí afuera. Y si notan algo fuera de lo común, llámenme de inmediato.

Sale del auto sin decir más, y sólo se dirige a toda velocidad hacia el interior de la fiesta. Y en cuanto él se pierde de vista, yo golpeo un par de veces la rodilla de Warren para llamar su atención.

Andando —le digo.

Frank sale del auto junto con nosotros, siendo un excelente incentivo para que Warren se mueva mucho más rápido. Una simple mirada de Frank basta para hacer que los mirones se alejen. Muchos de ellos, tal vez, son aquellos lame-suelas capaces de delatar con los profesores a cualquiera que siquiera cruce la mirada con un dealer.

¿Cuál es nuestro plan? —pregunta Frank.

Desearía decir que Warren también piensa como nosotros, pero ese idiota pareciera estar en otra sintonía.

Entrar a la fiesta —le digo—. Tenemos que alertar a Victoria Chase. Si Max ya está en el Cuarto Oscuro, significa que Victoria es la siguiente. Y si ella está alerta y se pone de nuestra parte, nos será más fácil atrapar a esos hijos de puta con las manos en la masa.

Victoria no querrá escucharnos —dice Warren.

Pues nos aseguraremos de que lo haga —le respondo—. Tiene que saberlo todo. Ninguna otra chica tiene que caer en ese infierno.

Al menos, por lo que ustedes saben hasta ahora, esa chica estará a salvo mientras tu novia esté con vida —dice Frank.

Sutil.

Warren me mira con el entrecejo fruncido por un instante.

Esa no es razón para bajar la guardia. Frank, tú te quedarás aquí afuera. Si Nathan o Jefferson aparecen, o salen de esa fiesta, debes seguirlos a donde sea que vayan. Warren y yo alertaremos a Victoria.

Soy yo quien lidera la marcha para que Warren siga mis pasos, mientras Frank vuelve a entrar en el auto ocupando el lado del conductor.

Al entrar en la fiesta, es como si nos hubiésemos transportado a otro mundo. Un mundo lleno de personas que no tienen idea de lo que está pasando, que viven sus vidas tranquilamente sin saber que justo ahora hay una chica de Blackwell a un paso que la separa de la vida y la muerte.

Max…

Chloe, hay muchas personas aquí —dice Warren por encima de la música—. ¿Cómo encontraremos a Victoria?

Tendremos que separarnos. Si encuentras a Victoria, recuerda decirle todo lo que sabemos.

No le doy la oportunidad de hacer más preguntas estúpidas, pues al instante tomo mi camino como si mi propio instinto me condujera hasta donde necesito ir. Después de todo, pasé suficiente tiempo aquí como para saber exactamente en dónde encontrar a un miembro del Club Vortex.

A pesar de que sea una persona tan… detestable.

Ni siquiera me importa ocultarme de la vista de David, quien viene hacia mí en cuanto se da cuenta de mi presencia. Por suerte, las personas alrededor se encargan de ayudarme a hacer que él me pierda el rastro. Es imposible seguirme en este momento, especialmente si él no quiere causar un escándalo que pueda alertar a quienes queremos atrapar.

Ahora que lo pienso… ¿Cómo se supone que tenga que alertar a Victoria Chase? ¿Por qué Max no está aquí para ayudarme…?

Será porque no pude protegerla al principio, por supuesto…

Mierda… No ha sido tu culpa, Chloe. No lo ha sido…

Victoria está justamente donde creí que estaría. Entre todas esas personas que se reúnen en el espacio V.I.P del Club Vortex. Un espacio que es resguardado por la perra que mantiene el control de la lista de invitados.

Courtney Wagner.

¿Disculpa…? —Me dice con desagrado—. ¿Qué estás haciendo aquí, Price?

Eso no te importa, Wagner. Déjame pasar.

Ella se levanta de su asiento y se cruza de brazos.

¿Qué haces aquí? —insiste—. Tú no tendrías que haber venido a la fiesta. Fuiste expulsada, ¿recuerdas?

Gracias por decir lo obvio, perra. Ahora déjame pasar. Tengo que hablar con Victoria Chase.

¿Por qué Victoria querría hablar contigo?

Déjame pasar ahora, o te juro que…

Está bien, Courtney. Yo me encargo.

Por suerte, Victoria Chase interviene a tiempo antes de que yo saque el arma que he robado del camión de Frank cuando fuimos a pedir su ayuda. Sin que él lo notara, por supuesto.

No iba a lastimar a Courtney, por supuesto… Sólo era un incentivo…

¿Qué es lo que quieres, Price? —me pregunta Victoria cruzándose de brazos.

¿Por qué todos en el Club Vortex tienen que hacer preguntas estúpidas?

Necesito decirte algo, Victoria.

Pues no pasará. Aquí sólo se admiten miembros del Club Vortex. O estudiantes de Blackwell.

He venido con Warren Graham.

Y el hecho de que él te esté follando no es razón para que estés aquí.

Qué… repugnante.

¿Ese inútil y yo…?

Iugh.

Jódete, Victoria. No tengo tiempo para hablar de estupideces.

Su expresión se endurece.

No entiendo cómo pretendes que yo hable contigo si sigues tratándome así, Price. Especialmente después de lo que Graham y tú hicieron hoy con Nathan.

Estás agotando mi paciencia.

¿Acaso no te das cuenta de lo que sucede en Blackwell, Victoria?

Ilumíname.

Kate Marsh se suicidó enfrente de todos ustedes, ¡y a nadie parece importarle una mierda!

A mí tampoco, en realidad.

S-sólo quiero establecer un punto.

Eso no fue mi culpa, Price. Será mejor que no quieras culparme.

Oh, lo haré. Eres exactamente igual que todos aquí en Blackwell. Si en realidad no quieres parecer culpable, entonces pudiste haber hecho algo para evitarlo. Supongo que tu ego, o tu culo, pesan demasiado como para que hubieras subido a ese edificio como hicimos nosotras.

Wow… ¿Estás bromeando? Si Max y tú quisieron ser heroínas, entonces no les ha funcionado bien. Todos sabemos que ustedes pudieron haber empujado a Kate, si es que no le dieron más razones para saltar. No es sorpresa para nadie que tú eres una perra.

Esto no está funcionando.

Mentiras. Sé que he sido una hija de puta, pero jamás habría causado algo como eso. Yo también intenté hacerla bajar, ¡yo quise ayudar a Max para que Kate no saltara! Eso es más de lo que puede decirse de ustedes, que se supone que eran sus amigos.

Pues ya he borrado el vídeo de Kate de mi teléfono. Mis manos están limpias.

Apuesto a que eso haría feliz a Kate… Oh, espera. No puedes hacerla feliz. ¡Kate está muerta!

No soy perfecta, ¿está bien? Soy una adolescente en una escuela de artes. Estoy en Blackwell para convertirme en una fotógrafa famosa, no para ser juzgada por una punk que no tendría que estar más aquí.

Apuesto a que todo tu trabajo apesta, Victoria. Hay muchos mejores que tú.

Déjame adivinar… ¿Max Caulfield?

Sí.

Oh, no acabas de decir eso… Ya quiero ver cómo te tragas tus palabras cuando veas que el profesor Jefferson elija mi fotografía como ganadora del concurso de los Héroes del Día a Día.

Sí, seguro… Apuesto a que ese es su pago por el blowjob que seguramente le hiciste antes de que Max y yo te descubriéramos hablando con él hace algunas noches. Eres patética.

Uh, no… Estábamos hablando del concierto. Tú ni siquiera estudias aquí, así que no tienes ningún derecho a opinar.

Estoy aquí por Max, Victoria. En realidad me importa una mierda si a Jefferson le gusta verte en cuatro patas.

Pues bien, por ti y por otras razones es que Max Caulfield no tiene amigos aquí.

Me tiene a mí.

Oh, claro… Deja de actuar como si te importara. Lo único que te interesa es ir detrás del culo de Rachel Amber.

Apuesto a que sientes celos de Rachel ya que ella era… es tan talentosa como lo es Max. Pero jamás podrás ser lo que ellas son. Una puta como tú no vale nada, en absoluto.

¿En realidad crees que ellas son mejores que yo? No lo puedo creer.

Estás arruinándolo todo, Chloe…

Supongo que no querrás escuchar lo que tengo que decirte ahora, Victoria, ¿no es cierto?

Por supuesto que no.

Mierda.

Como si Warren lo hubiera hecho mejor que yo…

Piensa, Chloe… Después de todo lo que has hecho en los últimos minutos…

¿Debería advertirle a Victoria sobre el Cuarto Oscuro?

¿Debería guardar silencio?

Como si necesitara pensarlo en realidad… Ella merece estar en ese lugar. Si Rachel murió allí, ¿por qué una puta como Victoria Chase tendría que salvarse?

Que le den.

Sé que Max no lo aprobaría, pero…

De acuerdo. Te diría que ha sido un placer hablar contigo, pero preferiría no estar aquí.

La furia la domina finalmente.

Como si a mí me importara…

Muérete, Price. Max, Rachel y tú son un trío de putas.

Al menos dime en dónde está Nathan Prescott.

¿Eso qué más da? No permitiré que le hagas daño.

Tal vez no soy yo de quien debes cuidarte.

Sí, como digas… Adiós.

Y sin decir más, ella se aleja para volver junto con sus compañeros del Club Vortex.

Sé que no debí decir todas esas cosas en su contra, pero… ¿Qué más podía hacer? ¿Cómo más puedo reaccionar si ella habla tan… mal de las únicas amigas verdaderas que he tenido en la vida…?

Aunque… Claro, Rachel me traicionó. Me mintió. Decidió enrollarse con Frank Bowers, sin importarle que ella y yo… que nosotras…

¡Chloe!

Y aquí viene Warren Graham, no sólo para recordarme que lo he hecho mal, sino para demostrarme que él no ha hecho ningún avance en absoluto.

¿Qué pasa, Warren?

El profesor Jefferson. ¡Ven conmigo!

Apenas puedo seguirle el paso, pues mi costado herido decide molestarme de nuevo en cuanto él me toma de la mano para hacerme correr detrás de él. No tardamos en llegar hasta el sitio en el que está colocado ese escenario, en el que él ya está ocupando los reflectores. Warren por primera vez actúa con astucia para mantenernos debajo de las sombras, lejos de las luces que podrían delatar nuestra presencia. David está aquí también, mirando a Jefferson desde el otro lado. A juzgar por la forma en la que ha cruzado sus brazos, creo que está listo para sacar un arma de debajo de su chaqueta.

Victoria llega en compañía de sus amigos del Club Vortex.

Max… Estoy tan cerca de ti, que ya puedo sentirte a mi lado.

¿Qué pasa ahora, Warren? —le pregunto.

El profesor Jefferson anunciará al ganador del concurso. Esta podría ser nuestra oportunidad de atraparlo.

Espero que tengas razón, idiota…

El barullo finalmente se apaga para que Jefferson pueda tomar un micrófono.

Quisiera dispararle aquí mismo, ahora mismo… Max…

No quiero interrumpir su fiesta —dice él—, pero tengo que anunciar al ganador del concurso de los Héroes del Día a Día. Y antes de decirlo, tengo que felicitar a todos quienes siquiera pensaron en presentarse. El principal paso para un artista es mostrarse al público. Todos ustedes representan a la Academia Blackwell. En lo que a mí conscierne, todos son héroes del día a día.

Idiota.

David sigue cada uno de sus movimientos, como si supiese que algo importante sucederá aquí mismo.

Jefferson toma el sobre de color blanco.

Y el ganador es… ¡Victoria Chase!

Y se aparta en cuanto Victoria sube para tomar el micrófono y pronunciar su discurso, pero David actúa con más velocidad.

¡Deténganse! —exclama.

Y eso es lo que detona el caos.

Jefferson debe sentirse descubierto, pues al instante echa a correr para alejarse de David cuando él comienza a perseguirlo. Y en cuanto los disparos comienzan a escucharse, todos en la fiesta pierden el control.

Warren me obliga a agacharme en cuanto los tiros comienzan a llegar hasta aquí, pues una bala se impacta justo detrás de nosotros, entre nuestras cabezas. Una segunda detonación se escucha, siendo acompañada por el alarido de Dana Ward. Y yo siento que voy a quedarme sin aliento.

Una bala perdida ha atravesado el cuello de Victoria.