¿NOS CONOCIMOS ANTES?
NO SE PIERDAN VULNERANT OMNES, ULTIMA NECAT.
Danny: Gracias por tu comentario, creo que Will solo esta dando patadas de ahogado, y prefiere creer lo que sea antes de aceptar que Elizabeth ya no lo quiere así que slo hay que compadecerlo por ahora. Eso es todo. Un beso y muchas gracias.
Silvia: Creo que así es el carácter de Elizabeth y es por eso mismo por lo que Jack se enamoro de ella, por hacer tanta bilis como tu dices. Gracias por tus comentarios.
Cande: Ay no tienes idea de lo que agradezco que a pesar de todo sigas leyendo y como dices recordando. Muchas gracias por tus comentarios.
Mónica: Tremendo review Mónica, me dejaste con la boca abierta con tu comentario, pero no te voy a decir en que porque entonces sabrás que te adelantaste en algo y no quiero que sepas en que, no todavía, todo tiene su tiempo y hay que llegar hasta el final para saberlo. Gracias de verdad por tus comentarios. .
Elizabeth: Eres un amor, de verdad muchas gracias por lo que me dices yo también te siento como alguien muy cercano a mi, y si tengo tres hijos, uff a veces hasta a mi se me hace imposible, y no te creas que soy tan grande bueno yo tengo un espíritu muy joven, aunque tengo 31 años recién cumplidos, no me da vergüenza decir mi edad. Uy si ya me entere de lo de Piratas, eso es genial, lastima que Keira no halla querido seguir en lo suyo. Aun así Jack es el importante y Deep quien es único con la magia para representar tan bello personaje. Y no me das lata no lo vuelvas a decir. Ay aun me están llegando las zanahorias. Jeje. Un beso y espero que te guste este capitulo, que ¿sabes que? Se que brincaras.
Cecilia: Hola Cecilia, pues es una lastimas que te hallas apresurado en terminar el fic, pero lo bueno es que dices estar escribiendo un Jack-Lizzie y eso si me agrada muchísimo, ya me muero por verlo. Ojala y no te tardes mucho en subirlo. Gracias por tu review.
MUCHAS GRACIAS A QUIENES LEEN PERO NO PUEDEN DEJAR REVIEW, PERO OJALA Y SE ANIMEN. BESOS.
CAPITULO 54
Barbosa se puso su chaqueta, tomó su sombrero y se dirigió a la puerta de su camarote.
Pronto llegarían al Mar Fantasma y ya que era él quien tenía la grafica, pensaba que finalmente tendría derecho indiscutible de estar más tiempo en el timón. Esperaba poder dirigir la nave, sobre todo ahora que tenia tantas cosas en que pensar y no había un mejor lugar para pensar que el timón de un barco.
Estaba a punto de abrir la puerta, cuando alguien llamó. Barbosa levantó las cejas, dio unos pasos hacia atrás gritando "adelante". La puerta se abrió y Will entro en la cabina.
"¡Que sorpresa!" Se burlo Barbosa. "Me dijeron que el Holandés Errante acababa de sumergirse." Dijo entrecerrando los ojos.
"No tiene que significar que yo también tenga que sumergirme ¿o si?" Preguntó Will bruscamente, cerrando la puerta detrás de él.
"¿Te quedas con tu amada, entonces señor Turner?" Preguntó Barbosa en voz baja, torciendo los labios en una sonrisa.
Will hizo caso omiso de su comentario. Mirando alrededor de la cabina desinteresadamente después paso sus ojos a Barbosa, mirándolo directamente a los ojos. "En realidad lo único que vine a decirte es. No." Dijo Will indiferente, con el rastro de una mueca atravesando sus labios.
Barbosa entrecerró los ojos, pero su rostro seguía siendo ilegible. "Viniste a decir. No." Repitió con un toque de ironía en su voz.
Will levantó las cejas y asintió. Quizás debería irse ahora. No tenia nada más que decir. Había ido solo a decir, "no" al complot de Barbosa, que no iba a complotar con nadie. Sin embargo, todavía seguía allí, sin saber realmente porque.
"¿Te pidió perdón?" Preguntó Barbosa dando un paso hacia Will. "Tengo curiosidad." Dijo con una mueca. "Estoy seguro de que tu amada esposa puede haberte hecho creer en algún cuento de hadas." Se burló, con un destello de ira apareciendo en sus ojos.
Will entrecerró los ojos con enojo. "Dame una razón por la que debo confiar mas en el asesino de mi padre que en mi esposa." Dijo Will severamente en un firme tono de voz, mirando a Barbosa.
"Una razón." Barbosa rió. "Una razón, podría ser que yo sí estoy en mi cabina ahora." Dijo irritado. "Aunque dudo que tu esposa este en la suya."
Elizabeth había logrado quizás dar unos tres pasos en el pasillo, antes de que Jack la atrapara (tomándola desprevenida por la cintura) y a pesar de sus gritos, de las lágrimas y de las histéricas protestas, Jack la tomó en sus brazos y se la hecho al hombro y la llevó de nuevo a la Cabina del Capitán y la lanzó sobre la cama.
"¿Qué crees que estas haciendo?" Gritó Elizabeth, echando para atrás su cabello, enojada y mirando a Jack, aunque era muy difícil verlo, cuando estaba enfrente de ella, usando solo sus pantalones. Respiró fuertemente cuando la miró directamente a los ojos con sus ojos entrecerrados y las cejas levantadas. Y la frustración de Elizabeth ante su apariencia de criminal, no le ayudaba a seguir enojada con él. Pensaba que si él la besaba ahora podría realmente…
Lamentablemente, su tren de pensamientos fue brutalmente interrumpido, cuando Jack hizo exactamente eso, empujándola gentilmente pero decididamente contra su espalda, y la besó febrilmente, tomando sus manos de las muñecas y poniéndolas a ambos lados de su cabeza, para evitar que lo empujara.
"Yo nunca… ¿dije algo como eso?" Preguntó Jack, en un bajo y bastante enojado tono de voz, rompiendo el beso y respirando con dificultad.
Elizabeth abrió los ojos y sacudió su cabeza sin palabras, aturdida por el beso, aturdida por su cercanía, casi sin saber de lo que él estaba hablando.
"Por supuesto que no." Concordó Jack, mas consigo mismo que con ella. "Y creo que no debes enojarte por algo que no he dicho, eso es mas que injusto. ¿No crees amor?" Continuo todavía en un tono molesto de voz. A pesar de que encontró que enojarse con ella era realmente imposible en ese momento. Podía sentir su respiración desigual en su rostro, cuando ella lo miró con sus ojos marrones, brillantes, que contenían todos los misterios que había querido y que aun quiere descubrir. Ella era todo lo que a él le importaba. Todo lo que me molesta. Sonrió por dentro.
Solos. Estaban solos ¿no? Así que podía hacerla enojar, por lo menos un rato. Ya que tenían tiempo… Y ella siempre se veía tan bonita cuando estaba enojada…
Elizabeth miró con los ojos ampliados a Jack, paralizada por sus oscuros, ilegibles ojos, brillando sobre ella, bajo la tenue luz que iluminaba la cabina. Ella no hizo ningún intento para liberar sus muñecas. Realmente no le importaba. Pensando en mentirle para poder verlo por toda la eternidad. Estoy enojada con él. Se recordó así misma, sintiéndose mejor porque por lo menos podía recordar que tenía que estar enojada.
"Yo debería estar enojado por los irrazonables pensamientos de alguien." Dijo Jack en el tono de voz mas serio que pudo reunir, mirando a Elizabeth intensamente, con incrédula diversión.
Por un largo rato, ella mantuvo su mirada, respirando ligeramente con los labios entreabiertos, hasta que algo en la oración dicha por él la golpeo, entrando lentamente en su conciencia. "¿Qué?" Preguntó, parpadeando, su mirada soñadora cambio lentamente a una de furia.
"Nunca lo pensé." Respondió Jack con un suspiro y con un rastro de indiferente irreflexiva en su voz. "Cosa que no cambia el hecho de que quería preguntarte…" Hizo una pausa cuando Elizabeth trató de alejar sus manos de las de él. "Ah, ah, ah, no." Sacudió la cabeza sonriendo maliciosamente que hizo que ella se enfureciera más.
"¡Así que realmente nunca lo pensaste!" Exclamó casi en tono triunfal, levantando la cabeza y accidentalmente golpeo su frente contra la de él. Ella siseó, dejando caer de nuevo su cabeza en la cama.
"¿Estas bien, corazón?" Preguntó Jack divertido, acariciando con sus labios los de ella, pero ella giró su cabeza abruptamente como respuesta, frunciendo los labios. Jack sonrió, sus ojos la miraron con admiración, porque había quedado su cuello expuesto y su cabello esparcido caóticamente sobre la cama. "Aye. Como dije." Comenzó, mientras sus labios lentamente descendían sobre la piel de ella expuesta. "No me paso por la mente, pero, no confió, amor." Le susurró acercándose a su cuello. Elizabeth tembló, de repente muy conciente del pecho desnudo de Jack presionado contra su cuerpo, y de su boca haciendo cosas extrañas en su cuello.
"Yo nunca." Ella trató de respirar, y él con cuidado dejo ir sus muñecas, deslizando su mano hacia la cintura de ella, mientras ella rápidamente arrojo sus brazos sobre el cuello de él, acercándolo mas a ella. "Lo siento." Murmuró, girando la cabeza para mirarlo.
"Una frase muy inusual, para seguir escuchada por ti, amor." Murmuró Jack, sonriendo y muy lentamente, presionó sus labios contra los de ella. Elizabeth se aferró a él, apresuradamente profundizando el beso, sus manos deambulando por la espalda y el pecho de él… Jack retrocedió y sonrió abiertamente, bajando con mucha prisa el vestido por sus hombros. Elizabeth parpadeo y sonrió. "Odio los botones." Murmuró Jack contra el cabello de ella y despojándola de la tela verde del vestido.
"Vestido o nada." Ella señaló sonriendo, antes de que él reclamara sus labios de nuevo.
"Aye. Mejor sin ropa…" Dedicándole una de sus arrogantes sonrisas, y con algo de ayuda de parte de ella, se deshizo del vestido completamente.
Elizabeth quería decirle que recordaba… de todas las cosas que tenía que decirle, esa era una de las más importantes. Y realmente quería decirle eso, aunque su capacidad de concentración era muy limitada en estos momentos, su mente medio conciente pudo registrar que los pantalones de él, le hacían compañía a su vestido en el piso…
"Lizbeth…" Su voz baja y ronca, la hacia temblar, no es que no hubiera estado temblando desde antes. Jack suavemente cambio su posición para que quedaran sentados, y la atrapó en sus brazos. Ella entrelazó sus dedos detrás del cuello de él y presionó sus labios contra los de él, besándolo hambrienta. Había extrañado ese sentimiento de total entrega que siempre la acompañaba cuando estaba con él, cuando estaban solos, juntos, encerrados en un abrazo. Ella rompió el beso, dejando que su cabeza cayera sobre el hombro de él, cuando Jack recorría con sus manos su espalda de arriba hacia abajo con un ritmo tentadoramente lento, presionando su gruesa palma contra su suave piel y enterrando su cabeza en el cabello de ella, susurrando su nombre en total abandono.
Elizabeth sonrió, dejando suaves besos sobre el cuello de él, mientras sus manos descansaban sobre sus hombros. Retrocedió vacilantemente, buscando los labios de él en la penumbra de la cabina. Las manos de Jack viajaron hacia sus senos, y sus labios se estrellaron contra los de ella con tanta pasión que causo que ella perdiera el equilibrio y cayera sobre la cama, tirando de él con ella, entrelazando sus dedos en su cabello. Un sonido de tintineo era casi irreal, y ella no estaba segura si era el sonido de los adornos del cabello de él o más bien era un sonido de campanas, resonando en su cabeza.
Jack la beso apasionadamente, demandante, y ella quería sonreír, pero sus labios eran irremediablemente atrapados entre los de él, sus manos la tomaban casi de manera injusta, los ojos de ella se abrieron, cuando él por fin rompió el beso para dejarla respirar, pero nunca dejando de tocar cada centímetro de su cuerpo y estaba segura de que no había ninguna parte de su cuerpo que él no conociera ya. Jack abrió los ojos, negros como la misma noche y le sonrió, aun picara y arrogante, pero al mismo tiempo sincera, como si fuera una sonrisa espontánea de Jack Sparrow con solo una sombra del capitán cerniéndose sobre ella.
Jack se inclinó hacia abajo, y la miró en silencio, sus rostros a meras pulgadas, sus respiraciones entrecortadas mezclándose, los ojos fijos. Jack trazó una línea sobre el rostro de ella con sus yemas y ella lo miró por un momento, después tomó sus manos entre las de ella y beso ligeramente cada uno de sus dedos.
"Tu lo hiciste una vez… antes." Dijo con una sonrisa tranquila, acariciando el brazo de ella con el dorso de su mano.
"Lo se." Respondió colocando su mano sobre la mejilla de él, sonriendo y viéndolo intensamente.
Jack sonrió, y la beso suavemente en los labios, pero entonces cayó en cuenta. Retrocedió y la miró inquisitivamente. "Tú sabes." Repitió vaciante.
Elizabeth inclinó su cabeza hacia a un lado juguetonamente, sonriendo abiertamente. Acariciando con sus dedos los labios de él. "Y quiero saber si hay algo de verdad en…"
"… ¿Historias?" La interrumpió Jack, besándole los dedos y pensando de nuevo en esa noche en la isla, cuando ella le había hecho esa pregunta, pero no estaba seguro de lo que ella quería saber en este momento.
Elizabeth sacudió la cabeza, sonriendo misteriosamente. "No." Dijo, entrecerrando los ojos, con diversión. "En los recuerdos." Le susurró envolviendo sus brazos alrededor de su cuello.
Jack parpadeo, sus ojos vagando por el rostro de ella, el fantasma de una sonrisa trémula apareció en sus labios. "¿Por casualidad, quieres decir lo que creo que quieres decir, amor?" Preguntó sin aliento, tocando los labios de ella con los suyos mientras hablaba.
Elizabeth ahueco el rostro de él en sus manos, mirándolo profundamente a los ojos y asintió. "Recuerdo todo, Jack." Ella susurró, sonriendo dulcemente.
"Ah." Dijo él casi inaudiblemente y para sorpresa de Elizabeth vio una mirada de preocupación en los ojos de él.
Ella levantó la cabeza y lo beso. Cuando lo miró de nuevo, la mirada de preocupación en los ojos de él, desapareció, aunque aun quedaba un rastro de visible incertidumbre en su rostro. "¿Crees que estoy enojada contigo?" Preguntó con una pequeña sonrisa.
Jack hizo una mueca, como si lo considerara intensamente por un momento y luego asintió muy decididamente.
Elizabeth rió. "¿Por qué debería estar enojada contigo?" Preguntó tirando de él hacia abajo, de modo que su frente descansara sobre la de ella.
"Bueno…" Comenzó Jack no muy contento, percibiendo que no había enojo en la voz de ella, pero Elizabeth lo interrumpió.
"No es que me hayas arrastrado alrededor de Tortuga preguntándole a los ciudadanos si me conocían." Dijo, entrecerrando los ojos. Jack retrocedió un poco y abrió su boca, pero Elizabeth rápidamente continuo, no dándole oportunidad para hablar. "Por ejemplo, tampoco me dijiste que el señor Cotton, coleccionaba llaves, desde hace años." Dijo levantando una ceja. Jack hizo una mueca. "Por no hablar de que me sedujiste perversamente en esta misma cabina."
"No, no, no." Esta vez Jack logró interrumpirla. "Estas equivocada Lizzie. En ese entonces, realmente estaba tratando de decirte la verdad." Dijo Jack a la defensiva, deslizando su mano por el cabello de ella y despeinándola aun más.
"Oh ¿Realmente?" Preguntó Elizabeth, reteniendo la risa. Jack asintió. "Entonces ¿Qué paso?"
Los ojos de Jack brillaron y sonrió traviesamente. "¿Debo recordártelo amor?" Preguntó en un susurro, besando su clavícula y pensando, bastante sorprendido, que estaban juntos en la cama y estaban solos y sus ropas estaban esparcidas en el suelo y estaban hablando. Hablando.
Elizabeth frunció el ceño y suspiró. "No." Dijo pensativamente, causando que Jack parpadeara y apareciera un aspecto triste en su rostro. "No creo que sea necesario. Te dije que ya recuerdo."
Jack deslizó sus manos debajo de ella, la acercó, besando sus labios, haciendo que todo rastro de juego y broma de su rostro desapareciera, sustituyéndolo por oscura, brillante niebla, de amor y deseo cerniéndose sobre ellos. Ella lo miró, y le cruzó por su mente que los ojos de Jack parecían dos perlas negras ardiente.
"Recuerdo la tormenta." Le susurró, cerrando los ojos. "Fue hermoso."
"Tú eres hermosa." Dijo Jack besando sus parpados.
"El primer beso." Elizabeth sonrió dulcemente. "Lo hiciste después de que yo te besara por primera…" Se detuvo a mitad de la oración y se quedo tiesa.
"Fue nuestro primer beso, Lizzie." Dijo en voz baja, acariciando su cabello y alejándolo de su rostro.
Ella abrió los ojos y sonrió ligeramente. "¿Cómo es posible?" Susurró.
"Porque no había..."
"… un antes." Terminaron al unísono y Elizabeth sonrió. "Y ¿Ahora?" Preguntó apretando sus brazos alrededor de él.
"Ahora." Él susurró y ella volvió a sonreír por la pura alegría de escuchar su voz, por sentir su aliento acariciando su rostro y mirando sus ojos brillando con la tenue luz. "Ahora te voy a mostrar lo que fue antes." Gimió y se inclino a besarla.
"No tiene sentido." Murmuró Elizabeth con pretendido capricho, mirando los labios de él que se cernían sobre ella.
"Depende de la perspectiva, amor." Susurró, sonriendo traviesamente y silenciándola con un beso. Ella susurró su nombre, y el mundo se disipó junto con la tenue luz de la lámpara de aceite, dejándolos en la brillante oscuridad gozando de su enorme pasión.
Will tocó la puerta pero nadie respondió. Se sintió incomodo. ¿Qué pensaría Elizabeth cuando lo viera? ¿Qué él quizás estaba haciendo espionaje contra de ella? cosa que no era. Simplemente no podía decirle que había ido al bordo del Perla Negra, porque necesitaba hablar con Barbosa, no quería que ella supiera eso… realmente no quería que ella supiera que había considerado conspirar contra él… pero eso no era importante ahora. Había mandado a Barbosa al infierno (aunque él pudo haber entendido otra cosa) sin embargo, el hombre había logrado sembrar veneno en su corazón. Mi corazón. Will rió. Si, en el corazón. El veneno de la duda.
O tal vez… siempre había estado allí, de alguna manera. Una duda. La duda. Esa duda. Desde ese beso… y entonces otro… ¿Cuánto mas?... gimió al pensar que podía haber sido mas… ¿había mas? Pero ella hacia dicho… Bueno, no había dicho nada. Aparte de hacerle creer que estaba haciendo eso por él.
"Cuentos de hadas."
… Haciéndole creer que se iba a sacrificar…
Will cerró los ojos. ¿Cómo podría ella? recordó que durante su viaje al fin del mundo. Había estado ausente, quebrada, devastada, sin existir, sus ojos… estaban vacíos… No, no vacíos. Tristes. Increíblemente tristes. ¿Cómo podría ella? ¿Cómo podría ella pensar en hacerlo de nuevo?
A menos que… ella no…
Will sacudió sus pensamientos y miró la puerta ante él, tratando de recordar lo que estaba haciendo. Ah, si. Tocando. Tocando la puerta de la cabina de Elizabeth. Así, que toco de nuevo. No había ruido. Presionó la perilla con cautela y abrió la puerta, escudriñando la habitación. La habitación estaba vacía. Suspiró. Pero entonces algo lo golpeo.
La habitación estaba muy vacía.
Entro y miró alrededor desconcertado. Solo había muebles y olía a limpio, olía a jabón y a agua perfumada. Pero eso era todo. Todas las pertenencias de Elizabeth no estaban. La cabina parecía que nadie había vivido antes en ella.
¿Dónde estas Elizabeth? Una voz casi inconciente en la cabeza preguntó, curiosamente ya no pensaba en la cabina vacía.
La cabina estaba oscura y tranquila, pero como ella estaba descansando en sus brazos, su rostro presionado contra su pecho, parecía como si el aire fuera brillante y el silencio eran dulces canciones tarareadas en el oído de ella.
Jack la sostenía en una apretado abrazo, una mano apoyada contra su cadera, la otra acariciando su cabello, mientras su cabeza la apoyaba sobre la de ella, sus ojos estaban cerrados, con una pequeña sonrisa complaciente en su rostro.
"Te amo, Jack." Susurró Elizabeth, presionándose más cerca de él, a pesar de que ya estaban muy cerca, con las extremidades entrelazadas y sin espacios entre ellos.
"Diecinueve." Dijo Jack, deslizando suavemente sus uñas por la espalda de ella.
Elizabeth movió sus brazos. "¿Diecinueve que?" Preguntó confundida.
"En el ultimo cuarto de hora, es la decimonovena vez que lo dices, amor." Contestó Jack con un mal disimulado toque de diversión en su voz.
"¡Jack!" Lo golpeó en el hombro con algo de enojo.
Jack inclinó de nuevo su cabeza, y ella lo miró. "Te amo, Lizbeth." Dijo con voz seria, rozando sus labios contra los de ella.
Elizabeth cerró los ojos y sonrió. "Veintisiete." Dijo triunfalmente, presionando sus labios contra los de él.
"Oí. Estas contando." Señaló complacido.
"Como tu." Dijo Elizabeth con una sonrisa, enterrando su cabeza en el cuello de él.
"Soy el capitán, amor. Puedo hacer todo lo que quiera." Dijo Jack decididamente, mirándola pacíficamente, ella sonrió en contra de su pecho. Él gimió por dentro, memorizando el momento, apenas creyendo que estaba de regreso. Todo lo que le había costado, dolor, mentiras, era un gozo robado. Y ella estaba de nuevo en sus brazos y recordaba todo y él no podía siquiera recordar ya porque él había pensado que ella lo odiaría cuando supiera la verdad… ahora ya lo sabia y era todo perfecto. Casi…
"Soy el Rey." Replicó Elizabeth con indiferente autoridad, acercándose a su cuello.
Jack rodó los ojos. "Técnicamente, yo también. Ya que voté a tu favor y tu voto es a favor de la misma persona que te dio el voto, entonces tenemos que suponer que si yo hubiera votado por mi mismo, entonces tu votarías por la misma persona que yo y eso hace un voto para mi, lo que me hace el Rey." Hizo una pausa, Elizabeth frunció el ceño y lo miró incrédula. "Hipotéticamente." Añadió con una sonrisa entrecerrando los ojos.
"Eres insoportable." Dijo somnolienta, acercándose más a él. "Te amo." Añadió casual, como si las dos frases fueran juntas.
"Veinte." Anunció Jack contento y beso la parte superior de su cabeza.
Elizabeth gimió con exasperación, sonriendo furtivamente en su pecho.
Will lentamente salio de la cabina de Elizabeth, cerrando silenciosamente la puerta detrás de él. Se apoyó contra la pared del pasillo, en realidad no sabia porque se sentía tan extrañamente cansado, como si no hubiera dormido en años. Agotado y preocupado. ¿Preocupado?...
Temeroso.
Llevó su mano a su frente y suspiró. Ella debía de estar en algún lugar de la cubierta, en la popa, o en la proa, o en la cocina, o…
Will miró la puerta opuesta al corredor y sintió un pinchazo de algo oscuro en su… Si, en su corazón. Estoy imaginando cosas…
Efectivamente, susurró una extraña voz en su cabeza.
Will se alejó de la pared y lentamente se acercó a la puerta. Levantó la mano como si fuera a tocar, pero luego se rió de si mismo y bajo su mano a la perilla. No tocar más.
"¿Recuperaste la llave?" Elizabeth se sentó en la cama en posición vertical, mirando a Jack con incredulidad. "¿Por qué no me lo dijiste? ¿Cómo lo hiciste?"
Jack sonrió con complacencia, tomando su rostro y llevando algunos mechones detrás de su oreja. "Amor, pensé que ya deberías saber esto ahora." Dijo Jack con un deliberado rastro de decepción en su voz. "Soy…"
Elizabeth se inclinó hacia abajo y la beso fuertemente. "El Capitán Jack Sparrow." Le susurró, alejándose. "Entonces, ¿Dónde esta?"
Él ahueco su rostro entre sus manos y le dio otro beso. "En algún lugar de mi escritorio." Dijo indiferente, deslizando sus manos por el cuello de ella y brazos, disfrutando la sensación de la suave piel de ella bajo la palma de su mano.
"¿En algún lugar de tu escritorio?" Elizabeth parpadeo. "¿En algún lugar?" Dio un grito sofocado, saliendo de sus brazos.
"¿Lizzie, donde vas?" Preguntó Jack poniendo una herida expresión facial.
"A buscar la llave, no voy a perderla de nuevo." Explicó, deslizándose fuera de la cama, pero después de detuvo a mitad de acción, viendo a Jack por encima de su hombro quien estaba descansando sobre su costado, apoyando su cabeza sobre su mano, mirándola con una sonrisa. Elizabeth se aferró a la sabana, presionándola fuertemente contra su cuerpo y alcanzando la camisa de Jack que estaba cerca de una silla, ya que era la única pieza de ropa a su alcance. Se puso la camisa y se puso de pie, disparándole a Jack una mirada triunfal. Él la miró desilusionado, cruzando sus brazos sobre su pecho. "Pensé que había establecido que no había nada mejor que te convenga, amor."
"No es mejor." Dijo Elizabeth con una sonrisa, caminando de puntillas hacia fuera de la habitación. "Mejor. Mejor que un vestido. Pero esto no es un vestido."
"Aye. Esa es mi camisa." Dijo Jack innecesariamente.
Elizabeth gimió y se dirigió al escritorio de Jack, buscando la llave. La habitación estaba extrañamente brillante, a pesar de que casi era media noche. Varias lámparas ardían en diferentes partes de la cabina, Elizabeth miró alrededor de la cabina con una sonrisa, pensando que en verdad era un lugar acogedor, un lugar donde verdaderamente se sentía como en su casa.
"¿La encontraste amor?" La voz de Jack llegó desde el dormitorio y Elizabeth estaba a punto de decir que no lo había hecho, cuando finalmente encontró la llave bajo unos papeles.
"Sí, si la…" Comenzó felizmente, alejándose del escritorio de Jack con la llave en la mano…
Ella se paralizó y la llave se deslizó fuera de su mano golpeando el suelo con un extraño tranquilo, y casi mudo sonido. Ella de pronto sintió mucho frío y solo la camisa de Jack cubría su cuerpo y ni siquiera le llegaba a las rodillas. Pero no era la falta de ropa la que la hizo sentir escalofríos helados llegando a su columna vertebral… ella palideció en un instante, sus mejillas se tornaron blancas en un abrir y cerrar de ojos. No podía moverse, ni hablar, no poda pronunciar ni siquiera una sola palabra, no podía desviar sus ojos de esa mirada triste.
Will estaba inmóvil, mirándola en silencio.
CONTINUARA…
