Hoy el capítulo esta cortito, pero preferí eso que dejarlas más tiempo con la espera. Les confieso que lo estuve escribiendo en mis caminos a la escuela y el trabajo. Así que no se sorprenda si ven más errores de dislexia que los de siempre, pero es que la revisión de docs no es tan bueno como Word. 😊

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Capítulo 50 Una mañana en el Palacio

Enero 6 de 1913

El sol de la mañana iluminaba los grandes jardines del Palacio de Grandchester. Los rayos del astro rey ya se filtraba por las ventas de cada lugar del emblemático Palacio. El Patriarca de la familia ya estaba listo para ir al cortejo fúnebre de su esposa Lady Sophia. Se encontraba sentado en el sillón de la habitación de sus dos pequeños leyendo el periódico, de vez en cuando miraba cómo una hermosa rubia ayudaba a las mucamas a vestir a sus pequeños hijos.

Mientras que en la habitación principal un guapo y rebelde caballero inglés seguía en los brazos de Morfeo y poco a poco despertaba con la ayuda de su hermosa madre.

-Terry, Terry ya despierta, ya es tarde – decía Eleonor mientras sacudía delicadamente a su vástago.

-No mamá una hora más– se negaba el chico hasta que abrió los ojos y exclamó sentándose casi de un brinco- ¡Mamá!

-¿Qué pasó por qué gritas de repente?

-Lo siento, … mi cerebro apenas está despertando y aun me parece increíble que estés aquí, en el Palacio de Grandchester.

-Vamos ya levántate y vístete. Ya es tarde y todavía debes ir a desayunar. Tu padre desea que lo acompañes al cortejo fúnebre de su esposa.

-No quiero – renegó el chico qué volvió a acostarse y cubrirse con las sábanas, intentando que su madre no lo destapara.

-Terry debes ir, para el mundo ella fue tu madre.

-Pero no para mí. Mi única madre eres tú.

-Vamos hazlo por tu padre y por tus hermanos, ellos hoy más que nunca te necesitan.

-Pero pensé que papá no quería que me vieran todavía en público.

-Lo sé, pero después de platicarlo con tu padrino ambos creen que es lo mejor. Vamos ya levántate rápido o no alcanzaras a tomar el desayuno.

-Pues lo tomo aquí arriba.

-No, créeme te conviene tomar el desayuno en el comedor.

-¿Qué quieres decir?

-Date prisa y ya no discutas. Tu padre te dio solo media hora para que estés listo – dijo Eleonor y sin esperar otra objeción salió de prisa de la habitación.

-Hum, definitivo, ya quiero volver al colegio - renegó el chico, pero después sonrió - Sí, al colegio donde ya está esperándome mi pecosa dueña.

Terry se levantó con una enorme sonrisa por recordar a su pecosa dueña. Miro el reloj que había en su habitación. Como buen inglés debía estar a tiempo así que solo contaba con media hora para ponerse guapo.

Perdón corrección, Terry no necesita ponerse guapo, él ya es guapo. Mugrosito y despeinado o recién despierto se ve guapo. Así que digamos que hizo lo que las personas comunes y corrientes hacen para tratar de verse bien. Se baño, se peinó y se vistió. Ah y por supuesto se puso colonia para oler muy rico.

Cuando entro a su vestidor sonrió, pues se imaginó a Archie que seguramente se moriría de envidia pues a diferencia de su vestidor en la Villa este era 4 veces más grande. Después se sintió avergonzado al recordar el Hogar de Pony y como había personas que ni siquiera tenían ropa para cambiarse todos los días – Definitivamente haré una venta de garaje y todo el dinero lo donaré al Hogar de Pony, eso seguro hará feliz a mi pecosa.

Una vez que ya estaba listo y vestido de negro para la ocasión (color que hacía que sus hermosos ojos azul mar resaltaran) se dirigió a la puerta arreglándose todavía las mancuernillas de la muñeca. Apenas abrió la puerta y un elegante y buen mozo caballero americano entró a la habitación.

-Buenos días aristócrata arrogante – decía el chico recién bañado y apenas vistiendo una bata de baño.

-Buenos días elegante mal tercio – apenas dijo Terry que seguía distraído terminando de acomodar sus mancuernillas. Salió de la habitación, cerró la puerta, dio dos pasos y se paró en seco. Sorprendido entró de regreso a su habitación donde su elegante primo político ya estaba en el vestidor escogiendo que usar -¡¿qué haces aquí?!

-¿Qué no es obvio?! Estoy buscando que ponerme. Comprenderás que no puedo andar con la misma ropa de hace dos días. Por cierto, este vestidor me gusta más es 4 veces más grande que el de la Villa.

-Es obvio que estás buscando que ponerte… ¡no avientes mis camisas y ponlas en su lugar si no las vas a usar!

-Obvio lo haré, pero primero debo ver cual se ve mejor con este pantalón -refutaba el chico qué seguía más interesado en escoger su ropa que en responderle a Terry. El rebelde al ver qué no le hacía caso insistió.

-¡Ya has lo que quieras! Pero ya dime ¿Por qué estás en el palacio?

-Por la misma razón que les dije tanto a ti como a Marcus como unas cien veces antes de que decidieran llevarnos al colegio. La hermana Gray no nos iba a permitir entrar después de las 8 y llegamos casi a medianoche. Y así fue, aunque Marcus no se cansó de decirle que sería un favor para el Duque. Las hermanas se negaron a dejarnos pasar. Ya deberías saber que ella es muy estricta. Y como ninguno de nosotros teníamos idea de donde está el tío abuelo pues decidimos venir al palacio.

-¡Entonces mi pecosa está aquí!

-Sí, pero obvio no te diré en que habitación. Tendrás qué esperar a verla en el comedor -dijo Archie con tono arrogante.

-No es necesario que me digas elegante primo seguro está en una habitación de huéspedes. Con permiso - respondió burlón Terry y acto seguido salió corriendo de la habitación.

-¡Arrogante!, maldición odio dejarlos solos. Quien sabe que mañas tenga. Tendré que vestirme de prisa y odio vestirme de prisa -dijo molesto el chico mientras se vestía lo más rápido que podía.

Terry corría de prisa bajando las escaleras para llegar al área de las habitaciones de huéspedes, pero de pronto miro que en el pasillo que dirigía a lado opuesto caminaba una mucama cabizbaja.

-¿Y a ti qué te pasa?

-Joven Terry, estoy bien es solo que me enteré de la tragedia. Lamento mucho lo de su madre y que sus hermanos están tristes. Pero a la vez nos alegra que usted esté bien. Con permiso - dijo la mucama de forma sumisa y rápidamente se dirigió a continuar sus quehaceres.

-Gracias – Terry que se moría por ver a su pecosa decidió hacer caso a las palabras de su madre y se dirigió a la recamara de sus hermanos "Hoy más que nunca te necesitan"

-¡Te alcance! -exclamaba Archie qué llegaba hasta Terry aun abrochándose la camisa.

-Te equivocas voy a ver a mis hermanos, deben estar llorando -comento Terry desentendido y sin dignarse a mirar a su némesis.

-¿Qué les pasó?

-Murió su … mi madre.

-¡¿Qué?! pero… tu cómo… ¿puedo ayudarte en algo?

-Si quieres acompáñame -continuó desentendido el rebelde y sin dejar de caminar.

-Qué frío. Siempre ha sido de no expresar sus sentimientos, pero… su madre acaba de morir y ni siquiera una lágrima. Vaya qué es duro -pensaba Archie asombrado por la actitud de Terry.

Los dos chicos caminaron hasta la habitación de los dos pequeños. Terry esperaba escuchar el llanto de un par de niños, pero para su sorpresa escuchaba las risas de sus hermanos sobre todo la del más pequeño, su hermanito Nicholas. Abrió la puerta y entró junto con Archie. Fue recibido por su hermana mayor que ya vestía un vestido negro de seda.

Archie quedó todavía más asombrado al notar el nada parecido de los pequeños con su hermano mayor. Veía a Terry después a la niña, después al niño y pensativo se decía - ¿Serán adoptados? … digo siendo honestos no son muy agraciados como su padre y su engreído hermano. Aunque si tienen los ojos del Duque. Ademas Terry si tiene el porte y algunas facciones de su padre, pero sus ojos son más bien azul mar… ¡Oh azul mar como los de Eleonor Baker! Y hablando de Eleonor Baker ella está aquí en el mismo Palacio qué yo… Compórtate Archie. Debes comportarte como lo qué eres. Un buen mozo y elegante caballero. Mucha seriedad o qué pensará de ti esa bella mujer. Si Archie respira y mantén el temple en unos minutos la conocerás.

Y mientras Archie seguía en sus pensamientos, una niña de 10 años corría hacia su hermano mayor para abrazarlo. Aunque tenía una sonrisa sus ojos mostraban que habia llorado por un largo rato - ¡Terry! Tu amiga Candy es muy buena y nos dice que mamá ya está en el cielo. ¿tú crees que mamá este en el cielo?

El rebelde hubiera contestado "en el infierno", pero se limitó a no decir nada y esquivar la pregunta – Por lo visto ya conociste a Candy. Con razón hasta afuera se escuchan sus risas.

-Sí, ella y Clin están jugando con nosotros, mira – dijo la niña señalando a su hermano y Candy que corrían por la habitación, pues el pequeño Nicholas de apenas 4 años no quería soltar a Clin

– ¡Puedo alcanzarte pequeño!-gritaba Candy.

-Pecosa – se dijo así mismo Terry formándosele una enorme sonrisa. Como amaba a esa chica que lograba que dos personitas que habían perdido a su madre ahora sonrieran de nuevo. Pero no se sorprendía, pues también hizo lo mismo hizo con él. Tal como le dijo a su madre, sus pecas y su forma de ser hicieron polvo la muralla que había en su corazón.

-¡Tely, Tely! - Gritaba el pequeño Nicholas que corrió hasta su hermano mayor para qué lo abrazara.

-Hola Campeón, veo qué no quieres separarte de Clin – comentó Terry sacudiendo tiernamente los cabellos de su hermano, el cual solo sonrió y abrazo más a Clin que estaba encantado de ser tan mimando - Dime ¿ya estás listo para bajar a desayunar?

-Sí, pero quiero seguir jugando con Candy.

-Hola Terry -saludo sonriente la chica, quien en respuesta su rebelde le sonrió y le regalo un guiño.

-Hola Pecosa…

-¿Te puedo decir un secreto? -dijo Nicholas, Terry solo asintió y el pequeño le dijo en voz baja y al odio - Me gustan sus pecas.

El rebelde soltó a reír – Pues ya somos dos. Ahora hazme un favor de Grandchester a Grandchester

-Sí -el pequeño dejó que su hermano le dijera algo al odio. Después corrió con su hermana a quien le dijo lo que Terry le había dicho. Y como dos traviesos niños corrieron hacia el elegante.

-Vamos llévanos a desayunar. Por favor -suplicaban a Archie los dos pequeños -¡Por favor, por favor, por favor! Tenemos hambre.

El chico no quería dejar sola a Candy con su engreído némesis, pero después recordó que Eleonor seguro estaba ya en el comedor -Está bien yo los llevo, pero me tendrán que decir cómo llegar, este palacio es enorme, tarde media hora en encontrar la habitación de Terry.

-No te preocupes yo te digo – dijo Elizabeth y acto seguido salieron de la habitación.

-Al fin solos – apenas dijo Terry y se lanzó a darle un beso en los labios a su pecosa dueña.

Candy, recibió de sorpresa los labios de su rebelde caballero. Pero poco a poco se fue acostumbrando a los labios de Terry. Se gustaban tanto. El chico la abrazaba cada vez más fuerte, mientras seguía saboreando esos labios rosas que tanto le gustaban. La chica apenas y podía respirar, pero cada vez que intentaba separarse, su chico se encargaba de tomarla del rostro para que no se separará de él.

Por lo que la rubia se dio cuenta que su castaño volvería a intentar hacer lo mismo que en Escocia, sus manos comenzarían a cobrar más vida. Así que con todas sus fuerzas (aunque por dentro deseaba no tenerlas) se separó de Terry.

-Espera Terry -dijo la chica tratando de recuperar el aliento.

-Lo siento pecosa, pero desde Edimburgo no he podido besarte. Y ahora que te vi haciendo sonreír a mis hermanos me recuerdas que eres un ángel.

-Estaban muy tristes, solo quise ayudar.

-Por eso te amo tanto – dijo el chico intentando darle otro beso, pero ella lo esquivo.

-No, mejor ya vámonos, ya casi es la hora.

-Solo uno más lo juro.

-Está bien pero chiquito -pidió la chica, a lo que Terry resignado le dio breve beso.

-Da gracias que te encontré aquí, porque donde hubiera sido en el San Pablo no me hubiera importado besarte delante de las hermanas.

-Estás loco,- se rio la pecosa - Anda ya vámonos tu padre se enojará si no llegamos puntuales a desayunar.

-¡¿Cómo?! ¿Ya lo conociste? – pregunto asustado el chico.

-Sí, hace un rato justo aquí. Cuando tu nana me llevo ropa me platicó de tus hermanitos y baje para verlos, y pues cuando llegue, aquí estaba tu papá.

-¿Platicaste con él? ¿Qué te dijo? ¿te trato mal?

-Solo me dijo. "Así que tú eres Candy". Dios no sabes cómo me temblaban las piernas. Y bueno me ofrecí a ayudarlo con los niños y como ya tengo experiencia pude ayudarlo a vestirlos más rápido que sus mucamas.

-Pecosa, ¿entonces no te dio algún sermón?

-No, aunque temía que si lo hiciera, pero solo se sentó y me miraba. Después se disculpó y me ordeno que estuviera lista para el desayuno en media hora, eso fue hace 20 minutos. Y se fue, solo diciendo que le gustaría hablar conmigo más tarde. Dios tu padre tiene una autoridad que da miedo.

-Ves porque soy un rebelde.

-Mentiroso, tú eres rebelde desde que naciste – acuso la chica la chica.

-Mira quién habla la heredera más traviesa de los Andley – dijo Terry pinchando la nariz pecosa de su pecosa.

-Bueno solo un poco. También conocí a tu madre es muy hermosa. Llegó aquí justo cuando tu padre iba saliendo.

-Estoy sorprendido, jamás imaginé qué mis padres pudieran vivir juntos en el Palacio. Por lo poco qué me dijo mi madre, tal vez haya una reconciliación entre ellos.

-¡Eso sería maravilloso!

-Pero supongo que por las apariencias querrán esperar a hacerlo oficial.

-Me alegro mucho por ti. Vamos, ya es tarde no quiero que tu padre nos regañe.

-Está bien lo que ordene señorita solo espera – Terry la tomo de la mano y la atrajo hacia él para darle un tercer beso. La sostuvo de las manos para evitar que otra vez se intentara zafar. El rebelde pretendía saborear su boca a la francesa y no permitiría qué su pecosa lo interrumpiera. Cuando finalmente sacio su sed de besarla se separó de ella -Listo cuando guste señorita pecas.

-Eres un tramposo – dijo con un puchero la rubia.

-Tenía que aprovechar. No estoy seguro si nos dejaran estar solos otra vez así que solo tome mi dosis para el resto del día.

Los rebeldes salieron de la habitación, y caminaron hasta llegar al comedor. Candy no dejaba de admirar la majestuosa decoración de dicho Palacio. Mientras Terry no dejaba de admirar la belleza de su chica, que aumentaba cada vez que sonreía y sus ojos se abrían de par en par cuando se sorprendía por cierta parte del decorado.

-Terry, de verdad que esto es un Palacio es tan bonito. La señorita Pony y la hermana María seguro les gustaría conocerlo.

-Quizás algún día lo conozcan. Si mi padre no me deshereda te aseguro que esto será tuyo.

-Oh Terry, no es necesario, recuerda que yo seré feliz contigo en una casita cerca del rio Avon. ¿lo recuerdas? Ese fue nuestro plan cuando nos comprometimos.

-Es cierto. En ese caso venderé el Palacio y te comprare todo el Rio Avon y la casa más linda que este frente al teatro.

-Esa idea me gusta más. -acepto la chica que no dejaba de sonreír, después le robo un beso a su caballero – Vamos se está haciendo tarde –El chico sonrió, como adoraba que Candy le robara besos. La tomó de la mano y se dirigió al comedor.

Una vez ahí, encontraron al Duque, a Elizabeth y a Nicholas sentados en sus respectivas sillas. Richard por supuesto a la cabeza, a su derecha el asiento vacío que era para Terry , le seguía Nicholas y después Elizabeth (1*).

El pequeño Nicholas no quiso soltar a Clin por lo que el coatí se quedó en sus piernas. En otra ocasión el Duque lo hubiera reprendido, pero dada las circunstancias permitió que el animalito se quedará en el comedor para alegrar un poco a su hijo.

Al no haber más Grandchester, el resto de los asientos se podían utilizar para los invitados a excepción del asiento frente al Duque ese era para la futura Duquesa. Pero como era un comedor para 20 personas el Duque pidió a Eleonor se sentará a su izquierda, así la tendría cerca.

A Terry le agrado ver a sus padres sentarse uno junto al otro y sobre todo que su madre estaría frente a él. Lo que no le agrado en absoluto fue ver a su elegante némesis sentado a la izquierda de ella.

Archie no se cansaba de halagarla a lo que el Duque mejor le daba más vueltas a sus cubiertos para distraerse. Sí qué le fastidiaban los admiradores de su amada.

-Candy puedes sentarte junto a tu primo. – señaló el Duque a lo que la chica muy educada asintió. Y obedientemente se sentó a la izquierda de Archie con ayuda de Terry quién le ayudo a recorrer la silla.

Después el chico se sentó junto a su padre como dictaba el protocolo. Fue entonces qué Richard ordenó sirvieran el desayuno.

A Terry le parecía maravilloso tener a sus padres en la misma mesa. Pero ya se estaba cansando de ver como su primo político estaba embobado con Eleonor y no dejaba de decirle lo bella y talentosa que era. La actriz solo sonreía, para ella su admirador era una ternura de jovencito. Pero el colmo fue cuando de pronto al chico se le ocurrió hacer semejante declaración.

-Señorita Baker. La amo, de verdad, la amo desde el primer día que la vi. Por eso, con todo el respeto que me merece ¿me permite decirle algo?

-Claro que sí.

-¿Aceptaría casarse conmigo cuando cumpla 21?

-¡Archie! – gritó Candy. Después volteo a ver al Duque y a Terry que le lanzaban al elegante una mirada bastante aniquiladora. Ambos respiraban hondo y profundo, hondo y profundo.

-Papá ¿quieres que lo lleve a las mazmorras? – dijo Terry al oído de su padre.

-No, me temo que ya es delito asesinar plebeyos. (2*)- murmuró el Duque mientras cortaba su filete de una forma qué parecía que iba a traspasar el fino plato de porcelana.

-Archie me siento halagada, pero debo negarme a tu propuesta ya que eres un muchachito muy guapo y muy elegante, pero no soy la mujer indicada para ti. Estoy segura de que habrá una jovencita que si es el amor de tu vida.

-Sí tiene y se llama Annie Britter -comentó enojado Terry.

-Cállate mentiroso, Annie no es mi novia -Archie se defendió con el mismo tono.

-¡Claro que sí!

-¡Claro que no!

-Archie no seas grosero Annie te adora, no deberías negarla -intervenía Candy.

-No la niego, ni niego que es linda, pero no es mi novia.

-Si claro, y su incondicional amor por ti nació de la nada.

-Terry por favor, es un almuerzo no peleen -pidió Eleonor.

-Pues que deje de acosarte.

-No la acoso. Señorita Baker, por favor disculpé mis palabras si la ofendí, pero de verdad es usted maravillosa. Aunque ya me di cuenta de que Usted tiene un defecto.

-¿En serio y cual es Archibald? -pregunto el Duque muy serio.

-Tener un ahijado tan engreído.

Los niños y Candy soltaron a reír, Richard y Eleonor quisieron hacer lo mismo, pero por la cara de su hijo se limitaron a tomar un sorbo a su copa de vino.

-Uy no sabes que ofendido me siento- dijo el rebelde en tono sarcástico después lo amenazó - Déjala en paz, ya la escuchaste jamás se casará contigo.

-Pues ya veremos, ahora le parezco solo un jovencito, pero en unos de 5 años ya estaré listo para trabajar con el tío abuelo y entonces... – decia Archie de forma retadora después hizo una pausa para tomar la mano de la actriz y dirigirse a ella de forma muy pero muy caballerosa -… para entonces Señorita Baker pondré toda la fortuna de los Andley a sus pies.

-Papá por favor déjame llevarlo a las mazmorras.

-¡Chicos ya basta! deseo desayunar tranquilamente así que guarden silencio. TODOS– Ordenaba el Duque sin dignarse a mirar a ninguno los chicos y de forma arrogante continúo degustando su desayuno.

Tal como ordeno el Duque nadie habló, todos se limitaron a comer. Pero Archie seguía embobado con Eleonor y muy cortes se ofrecía a todo. Que si quiera pan él se lo acercaba, más vino él se lo servía, vaya no dejaba que los sirvientes hicieran su trabajo pues él quería ser el único en atenderla.

El Duque a diferencia de Terry ya mejor se concentraba en comer después de todo solo era un admirador adolescente. Mientras su vástago que evitando que su padre lo viera le lanzaba pedazos de pan a su némesis. Archie a veces le regresaba el pedazo de pan, pero otras se aguantaba pues el Duque alzaba la mirada para verlos a ambos.

Candy también comía muy seriecita tratando de evitar mirar a Archie Y Terry. De lo contrario en cualquier momento soltaría a reír - Si Archie supiera que Eleonor Baker es la madre de Terry y que el Duque ya la está reconquistando seguro se infartaba - pensaba la chica que reía por dentro.

Durante el postre el Duque miro su reloj y se disculpó – Eleonor, Candy, Archibald, me temo que mis hijos y yo ya debemos retirarnos.

-Richard seguro que no deseas que los acompañe.

-No gracias Eleonor, prefiero que te quedes. El Sr. Andley no tarda en llegar por su hija y su sobrino y me gustaría que tú lo recibieras.

-Está bien así lo hare.

-Terry, Elizabeth, Nicholas, andando. Con permiso se quedan con la señorita Baker – termino diciendo Richard poniéndose de pie al igual que todos.

Terry se quedó helado penso que se quedaría más tiempo con su pecosa. Candy también sintió un vacío en su corazón.

-Nicholas deja a Clin. Ya debe irse con Candy al colegio -ordenaba el Duque.

-Pero yo quiero llevarlo – suplicaba el niño.

-Se puede extraviar obedece.

-No se preocupe Duque. Clin sabe cuidarse. Por mí no hay problema -intervino Candy.

-Sí papá, yo puedo cuidarlo también – apoyó Terry.

-Estaban bien. Vámonos niños, Terry tienes un minuto para despedirte. Te espero en el auto – Termino por decir el Duque y sin más salió del comedor con sus dos pequeños qué gritaban "Adiós Candy".

La pecosa les regreso el Adiós dándoles una sonrisa. Una sonrisa qué apenas pudo formársele. Después corrió a abrazar a Terry.

-Pecosa.

-Pensé que pasaríamos la tarde juntos, tu padre dijo que deseaba hablar conmigo. Pero al parecer Albert ya viene en camino -decía la pecosa que de repente comenzó a llorar.

Separarse de Terry era algo que Candy no soportaba. Era como si la vida le dijera que algún día alguien haría que se separaran por un largo tiempo y eso la asustaba.

-Lo siento. Richard mando llamarle, él está en el Hotel Savoy. Vamos no estén tristes, se seguirán viendo en el colegio. – menciono Eleonor.

-Joven Terry la señorita Eleonor tiene razón, por otro lado, su padre dijo un minuto y ya van 40 segundos usted sabe cómo es con la puntualidad -intervino Daniel.

-Está bien, hasta luego pecosa. Te veré en el colegio y te llevaré a Clin – Terry se moría de ganas de besarla para despedirse, pero habia personas frente a ellos y después de todo era un caballero.

Pero miro a Candy con sus ojos tristes lo cual le partió el corazón. Y cómo también después de todo era un rebelde que más daba quien estuviera frente a ellos, si eran las hermanas, el Duque, su némesis, o hasta Albert. Así que sin más le dio un beso fugaz a los labios del amor de su vida.

Archie ni enterado pues estaba tan entretenido terminando de hacer una flor para Eleanor usando una servilleta.

– Te veré en el colegio pecosa - Candy sólo asintió y el chico salió de la habitación seguido del mayordomo.

Eleonor después se acercó a su nuera que tenía sus ojitos cristalinos -No llores Candy, Terry en un par de días estará contigo en el colegio. Vamos anímate vayamos a la terraza a terminar el postre. Ya no debe de tardar Albert en llegar.

-Mira Candy toma, era una flor para la señorita Baker, pero seguro a ti te alegrará más.

-Gracias Archie.

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Las horas de la mañana del 6 de enero pasaron tan aprisa. Por un lado, los Grandchester estaban dando el último Adiós a la Duquesa.

Las afueras del cementerio estaban abarrotadas de periodistas intentando fotografiar al heredero y preguntándose ¿por qué no apareció en la lista de sobrevivientes?

Varios amigos del Duque por supuesto los padrinos de Terry, también importantes políticos, millonarios y aristócratas lo acompañaron y le dieron el pésame. Pero también estaban los Polignac. Algo que al Duque lo puso de mal humor. Pero solo se limitó a decirle unas palabras a su hijo mayor -No te separes de tus hermanos, así evitaras que se te acerquen.

Por otro lado, Albert y George junto con el asistente del despacho de Duque, terminaban el papeleo necesario para trasladar al Sr. Leagan a Edimburgo.

Y es que Richard envió un mensajero al Hotel Savoy para avisar al patriarca de los Andley que su hija y sobrino ya estaban en el Palacio. Richard pidió que también le avisarán del encarcelamiento del Sr. Leagan.

Albert soltó a reír cuando se enteró de la razón por la cual el Duque lo había encarcelado (3*)Pues después de todo él había deseado lo mismo pues puso en peligro a su pequeña.

En las afueras de los juzgados las calles seguían llenas por las marchas lideradas por Cookie y Charlie en pro de que liberaran a los 3 marineros culpados injustamente por el naufragio del Mauretania.

En la sala del juicio ya transcurría la segunda audiencia con pruebas, declaraciones, testigos falsos por parte del fiscal y un abogado defensor que por más que lo intentaba las falsas pruebas que aparecían de última hora le estaban haciendo casi imposible defender a los tres marineros del Mauretania.

El juez ordeno un receso antes de continuar con los interrogatorios. Sir Ray Madison aprovechó para salir de la sala. Caminaba de prisa y muy molesto. Algunos marines que lo reconocían le daban el saludo marcial, pero él apenas y respondía, y sin más seguía su camino.

Al llegar a las afueras le pidió a uno de los marchantes que le diera un recado a Charlie. Y de inmediato regreso a la sala.

Charlie al leer el mensaje sonrió y acto seguido corrio hacia Cookie, quien también se alegró por el mensaje del Almirante.

-Bien vayamos a la sala será divertido armar un alboroto – dijo Cookie dejando su pancarta para comenzar a organizar a los manifestantes. Y entrar a los juzgados.

Mientras en el cuarto de espera estaban el capitán Niven, Brian y Robby.

-Estoy es desesperante, cuánta falsedad en esos testigos se quejaba Brian - ¿Qué espera Juskin para traer a los verdaderos culpables?

-Cálmate Brian, debemos dejar qué muestren todas sus falsas pruebas para confirmar quién está detrás de esto. Deja qué solos se pongan la soga al cuello.

-Con todo respeto Capitán, pero si seguimos esperando la soga será para nosotros -ahora apoyaba Robby - Deberíamos hacerlo ya.

-No Robby, jamás muestres tus cartas antes de tiempo.

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Palacio de Grandchester.

Candy, Eleonor y Archie seguían a la espera del tío abuelo. Al parecer algo lo retuvo pues ya eran casi las 3 y aun no llegaba.

Durante la mañana y parte de la tarde, platicaron, pasearon por el jardín, y ya en la sala de juegos Archie les enseño a ambas damas como jugar al billar.

La platicas, por supuesto fueron de como Candy vivió en el Hogar de Pony y como llegó a la vida de los Andley. Después por supuesto la conversación giro sobre la carrera de Eleonor. Archie quería saber todo sobre su amada actriz.

Finalmente regresaron al recibidor donde Eleonor escuchaba atenta los planes de Archie de ser un gran administrador y claro su afición por ella. Incluyendo como coleccionaba todo sobre ella y por supuesto todas las anécdotas de sus escapadas que tanto él como Stear hicieron para verla actuar en Chicago. Para ser exactos fueron 5 veces, las mismas que Eleonor habia visitado la ciudad.

Candy se entretenía mirando por la ventana el hermoso Jardín que pese a ser invierno seguía viéndose exquisito por la gran cantidad de estatuas de mármol que decoraban dicho jardín. Y ni hablar del largo camino que dirigía al portal. Todo estaba perfectamente en su lugar y muy limpio pues ni una sola hoja seca se podía ver.

Se acordó de Anthony, se imaginó sus rosas diciéndose a si misma - ¿Cómo se verían adornando el palacio de Grandchester? Terry no es malo, pero no creo que quería ver las rosas de Anthony en nuestro jardín. Quién sabe tal vez sí. Aunque pensándolo mejor, si por el fuera seguro querrá narcisos. El dijo una vez qué era su flor favorita. Me pregunto si habrá narcisos en el colegio. Seguro se deben ver hermosos en primavera... Oh Terry nos queda mucho camino antes de que seamos marido y mujer. Primero el colegio, después será nuestra carrera. A veces me pregunto y más ahora que conozco lugar donde vives, ¿cómo será nuestro futuro? ¿Seré una duquesa o la esposa del mejor actor de Broadway? En realidad, no me importa yo quiero estar contigo, no me importa si es en un palacio, o en una casita junto al Rio Avon. Yo solo Quiero estar junto a ti.

Mientras seguía perdida en sus pensamientos, notó que un carruaje se estacionaba y de el bajaban Albert y su fiel amigo el Sr. Villers.

-¡Es Albert, es Albert! – gritaba Candy que corrio hasta el pórtico para recibir a su gran amigo. Cuando llegó, Albert ya bajaba del Carruaje después de George.

-Sr. George. estoy tan feliz de que este con bien – dijo Candy con una enorme sonrisa y sin espera más se lanzó a abrazarlo.

-Gracias señorita Candy. Yo también me alegro de que usted este bien.

-Gracias A Dios, lloré mucho pensando que algo le habia pasado.

-No se preocupe, la caída no fue tan alta gracias a que el barco ya estaba muy inclinado y bueno después nade hasta que tuve suerte de encontrar un bote al que subí.

-Estoy muy feliz que todo el clan este bien. Vi la gaceta y ahí estaban sus nombres.

-Así es señorita Candy, lo importante es que todos estamos bien.

-Gracias George.

-¿Y para mí no hay abrazo?

-Claro que sí Albert – contesto la chica que corrio a abrazar fuertemente a su amigo .

-Mi pequeña. No sabes que gusto me da ver que estas bien – decia Albert ya abrazando a su hija adoptiva.

-Estoy tan feliz de verte.

-Yo también Candy. Aunque estoy un poco sentido contigo por no haber confiado en mí.

-Albert lo siento mucho, no quise causarte problemas, pero confiaba en que sabias que estaba bien y porque lo hacía. Ademas pensaba enviarte una carta, pero honestamente nunca tuve tiempo de hacerlo.

-Ya lo creo ibas muy bien acompañada - se burló el rubio. Haciendo sonrojar a Candy.

-¡Albert!... No es eso, sino que estuve ocupada porque tenía que cuidar que Archie y Terry no se mataran a golpes.

-Vaya porque no me sorprende – se rio Albert seguido de George – Ese par fue hecho para ser un par de buenos amigos, pero ambos son tan orgullosos que nunca lo reconocerá.

-Me atrevo a decir que ambos tienen casi el mismo carácter – agrego George.

-Bueno ya te burlaste de mí, eso significa que no estas enojado conmigo porque huimos ¿verdad?

-No, no estoy enojado. Sé que lo hiciste porque eres una orejona que no entendió que yo haría lo que fuera por ti, incluyendo convencer al Duque de que los dejara estar juntos.

-Oh Albert no es eso es solo que … no quisimos arriesgarnos.

-Está bien, me queda claro que siempre harás lo que creas que es lo mejor. Aunque a veces pongas la felicidad de otras personas por encima de la tuya.

-Gracias Albert eres tan bueno conmigo. Me has dado todo lo materialmente necesario y ya ni hablar de tu cariño y proteccion.

-No es nada Candy, lo hago porque te quiero, así que puedes decirle a la señorita Pony y la hermana María que he hecho y haré lo que un padre debe hacer por su hija (4*)

-Gracias Albert. Ven vamos a la sala ahí esta Archie seguro se sorprenderá al verte – dijo la chica con mucho entusiasmo y acto seguido tomo al mano de Albert para llevarlo de prisa a la sala.

Archie que se sentía como pavorreal por haber compartido toda la mañana con su actriz favorita se quedó atónito al ver entrar a George junto a un buen mozo rubio parecido a Anthony.

-¿Eres el tío abuelo? – preguntaba asombrado el menor de los Cornwell.

-Así es Archie, soy tu tío abuelo William Albert Andley – Albert le ofreció la mano para saludarlo.

-Wow. No pasas de los 25 ¿verdad? – decia Archie saludando de mano a Albert.

-Cumpliré 26 en junio.

-¡Genial entonces no habrá castigo!, digo eres joven como nosotros, así que debes comprendernos mejor que nadie.

-Archie, te diré lo mismo que a Stear. Jamás me negare a que sigan su camino, pero eso no significa que preocupen a sus seres queridos y no dar la cara a sus problemas. La tía Elroy estaba muy preocupada por ti y por Stear.

-Oh la tía abuela, la olvide por completo.

-Exacto ese fue el problema, se olvidaron por completo de sus seres queridos suponiendo que pensaríamos que estaban sanos y salvo. Pero solo nos tenía con la incertidumbre.

-Lo lamentó tanto – se disculpó avergonzado el chico.

-Vamos ya hablaremos después. Mejor vámonos es tarde y no quiero que les nieguen el acceso otra vez al colegio. Estando ahí les diré cuáles son sus respectivos castigos. Despídanse de la señorita Baker.

-¡¿Entonces si habrá castigo?! -exclamaron al unísono Candy y Archie.

-Si, por favor ya despídanse – apresuraba Albert a lo que los dos adolescentes solo dieron un largo suspiro de resignación.

-Hasta luego señorita Baker. Si muero recuerde que seguiré siendo su admirador número uno. Porque yo lo soy, no Terry. – se despida Archie besando la mano de la actriz.

-Gracias Archie, tú y Stear siempre serán mis admiradores favoritos. Los Cornwell serán siempre mis números uno.

-¡Oh Dios con esas palabras soy el hombre más feliz del mundo! Tío abuelo castígueme lo que quiera nada empañara mi felicidad

-Sí, pero ya ve afuera y sube al carruaje – insistía el tío abuelo a lo que Archie extasiado obediencia y salía de prisa.

-Señorita Eleonor hasta luego - se despedía Candy con su hermosa sonrisa y abrazando a su suegra.

-Hasta luego Candy, y gracias por hacer tan feliz a mi hijo.

-Pero… -dijo sorprendida la pecosa, al escuchar que dijera eso delante de Albert y George.

-No te preocupes Candy ellos ya saben mi verdadero vínculo con Terry.

-Y tal cómo lo prometimos nadie lo sabrá de nuestra boca – aseguraba Albert.

-Les agradezco mucho a los tres y a Stear.

-Hasta luego entonces señorita Baker. Ojalá el Duque apruebe la fiesta para el cumpleaños de Terry.

-Esperemos que sí. Hasta luego

-Los veo afuera George, tío abuelo - dijo finalmente la pecosa saliendo casi corriendo.

-Ay no ya va a empezar con lo de tío abuelo – dijo Albert rodando los ojos, después sereno se despedía de Eleonor -Señorita Baker gracias nuevamente. Volveré mañana, quisiera hablar con el Duque antes de partir a Edimburgo.

-Por supuesto yo le daré su recado, para que lo reciba mañana temprano.

-Gracias. – Albert beso la mano de la actriz. Se dio la media vuelta para salir mientras George se despedía.

Mientras caminaba hacia la salida, contemplo la majestuosidad del Palacio – Vaya que es hermoso este lugar definitivamente es un Palacio. Pero a mi Candy estas cosas no le interesan ella se enamoró del corazón de Terry.

Ya en el carruaje se encontraban Candy y Archie. La pecosa no paraba de reír por ver a su primo que seguía enloquecido por las palabras de Eleonor "Los Cornwell siempre serán mis números uno" Los dos chicos estaban tan entretenidos en su plática, pero eso no impidió qué notarán cómo el tío abuelo se paró en seco en el pórtico. Se quedó embobado mirando cómo del auto qué se estacionó junto al carruaje que lo esperaba, se bajaba Gabrielle la mujer más bella que habia visto jamás, corrección en ese momento se convertía en la segunda mujer más bella pues la primera bajaba por la otra puerta.

-Listo Albert vamos – dijo George que ya lo alcanzaba, pero al ver qué su protegido se quedó cómo estatua preguntó extrañado -¿Albert qué te pasa?

-Es un ángel – apenas pronunció el rubio.

-Albert ya la habías superado. No seas grosero.

-No lo digo por Gabrielle sino por esa hermosa castaña. No es pelirroja, pero es… es hermosa.

-¡Albert , Señor Villers que gusto verlos! - saludaba Gabrielle muy sonriente y qué rápidamente se acercaba a los dos hombres.

-Madame, un gusto verla – saludo George pues Albert apenas y podía hablar - Ya vamos de salida llevaremos a Candy y Archie al colegio.

-Que bueno qué los alcance.

-Si de hehco. Ya nos íbamos y nos encantaría quedarnos, pero necesitamos hablar con la directora y no quisiéramos llegar tarde y que no nos reciba - continuó George pues Albert seguía sin hablar y sin quitarle la mirada a la hermosa castaña que se acercaba.

-Pues antes que se vayan permítanme presentarles a mi hermana menor, Ella es Michelle Montecarlo.

-Mucho gusto caballeros – saludo la chica dando una leve reverencia como toda una dama. Cuando alzo la cabeza, miró los hermosos ojos azules de Albert y como si fueran un imán se quedó fijos en ellos.

-A sus pies señorita. Es un placer para mi conocerla – por fin hablo el rubio que sin dudarlo beso la mano de la castaña. Mirándola cuál príncipe a su princesa.

-Archie ¿Estás pensando lo mismo que yo?- preguntaba muy sonriente y emocionada la pecosa al ver desde el carruaje como su querido Albert miraba hechizado a tan bella chica. Misma que se veía habia caído ante los encantos del príncipe de la colina.

-Ya lo creo qué si - respondió Archie con tono burlón - Candy, ya tenemos una nueva tía abuela.

Continuará….

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(1*) Las leyes británicas dictan que ninguna mujer puede heredar un Ducado. El ducado se hereda al primer hijo varón, si la primogénita fuera mujer. Por eso aquí Nicholas tiene un mejor lugar qué su hermana pese a qué ella es mayor que él. Actualmente el Tribunal de derechos humanos europeos esta analizando erradicar esta ley considerada sexista.

(2*) Siglos atrás los nobles eran intocables y dueños hasta de sus sirvientes. Los Duques por ejemplo que son la mayor jerarquía después de un principado podían hacer lo que les viniera en gana y nunca recibirían un castigo. (Con razón Terry es tan rebelde, ya trae en los genes ese sentimiento de ser intocable).

(3*) Aunque después de la Revolución Francesa las leyes cambiaron un poquito. Al menos en el Reino Unido todavía a inicios del siglo pasado si un plebeyo atentaba contra un noble el delito se consideraba cómo un atentado contra la corona. Hoy los juicios son iguales para todos sin importar el linaje. Pero aun es delito atreverse a ofender a la Reina o al Rey. Un gran ejemplo es la banda Sex Pistol que fueron arrestados por cantar la canción "God Save de Queen" en un bote por todo el rio Támesis (el más grande ejemplo de la rebeldía punk) 😊

(3*) En CCFS Albert le comenta a Candy "No he hecho nada que un padre no haría por su hija" . En mi opinión, con esta frase Mizuki una vez más (porque ya lleva más de mil veces haciéndonos lo ver durante toda la novela) deja en claro el AMOR PATERNAL de Albert hacía Candy.

Me alegra mucho que el capitulo anterior cumpliera su objetivo, hacerlas pasar un rato agradable. Algunas me han escrito que pasen por momentos difíciles, desilusiones, etc. Entonces si puedo hacerlas reír con la pandilla de Candy para que se olviden de sus problemas por un momento pues que mejor.

Gracias y gracias mil por sus comentarios, buenos deseos y paciencia. Gracias a todas desde el fondo de mi corazón Gladys, Lilit, Miriam7, Anieram, Rosario, Sayuri1707, Yesi Hernández, Astana, Nally Graham, Eli, Blanca G, .lesly, Lilit, Candice White, Mom, CGG, Grandchesterandry y todos los Guest que ojal pongan su nombre en el comentario para mencionarlas

A quienes me han agregado a sus follows y favs, CarolaQ y quienes me leen de forma Anónima también gracias.

Respondiendo a sus comentarios:

Gladys : Lo sé el Capitulo anterior no tuvo mucho romance Candy Y Terry, así que antes de separarlos los deje verse en el Palacio para que Terry tuviera su dosis de labios rosas de Candy.

Lilit: Me alegra que les haya gustado el capitulo anterior. Me gusta darles un rato de alegría.

Anieram: Ya viene la sentencia contra Brian, Niven y Robby. Pero también la sanción para los rebeldes y los hermanos Cornwell.

Miriam7: Adoro a Terry, como ya lo he dicho antes ODIO QUE SUFRA, ya con la crueldad de Mizuki es suficiente. Me gusta que Terry sea feliz por eso escribí como su mami lo mima pese a que es un rebelde que casi la mata del susto. Así que ha madurado un poquito, pero seguirá siendo un engerido, bromista, arrogante, guapo, inteligente, enojón, celoso y rebelde caballero inglés, con un gran corazón, pero ya sin esa capa de tristeza después de todo ya tiene a su pecosa dueña para hacerlo feliz.

Blanca G: Servida señorita, efectivamente la hermana de Gabrielle a hechizado a Albert. Por ahora solo fue un breve dialogo entre él y Michelle, pero habrá un poquito más de ellos. Pensaba reunirlos en otro capítulo, pero para que hacer esperar más al amor entre un príncipe y una chica super sufragista.

Candice White (fan numero uno) : Muchas gracias por tus buenos deseos hacia mi persona también te deseo lo mejor del mundo. Pues ahí lo tienes Archie de tan presuntuoso no se desmayó al contario hasta le pidió matrimonio a Eleonor. En cuanto a Terry y Eleonor, como le dije a Miriam7, me gusta que Terry sea feliz por eso le doy momentos a lado de su mami. Como spoiler te diré que el bromance de Terry, Archie y Stear esta por comenzar 😊

.lesly: Gracias por las flores. A decir verdad, quise hacer divertida mi historia por 3 razones la primera, porque finalmente así es la vida está llena de alegrías, tristezas, diversión ,aventura, romances, etc. Y la segunda porque me chocan los dramas y odio que Terry sufra así yo dejo que el se divierta. Y la tercera porque no me gustan las novelas que son solo un drama o no tiene nada de nada así que trato de no caer en lo mismo.

Grandchesterandry: Me da mucho gusto de que mi objetivo se cumpla, como lo dije anteriormente me gusta darle un momento de alegría a mis lectores.

Rosario: Gracias, he recibido muchos elogios, "Interesante" es uno de ellos. Gracias 😊

Eli: Gracias por tus bendiciones. Sobre Tobby de hecho si lo llame así, precisamente por el personaje de la pequeña Lulu. Sobre los castigos a los rebeldes y a los Cornwell, me temo que si serán unos castigos muy fuertes. Pero como se han comportado últimamente esos 4 ¿tú crees que obedecerán? Yo creo que no jijiji.

CGG: Gracias por emocionarte. Me hace feliz que mis letras les trasmitan tantas cosas. Y espera el siguiente capitulo vas a querer ahorcar al juez. Y ya ni hablar de Henry Grandchester ¿pensaron que se me habia olvidado? Pues no, ya le tengo su merecido.

Nally Graham: Que bueno que te gusto el capítulo anterior y que Archie también te guste. Efectivamente ya esta más relajado porque aunque él y Terry no quieran reconocerlo (ni lo harán) los días que han pasado juntos los está convirtiendo en cómplices y quien sabe con el tiempo se vuelvan BFF.

Bueno hasta el próximo capítulo, les mando un abrazo y muchas bendiciones a todas las Canderrys del mundo mundial 😊

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