Disclaimer: Todos lo reconocible de Harry Potter es propiedad de la maravillosa J.K Rowling.
Lo sé, me tardé un poquitin, pero no saben lo que es tener la cabeza llena de idas y tantas cosas que simplemente no salen las palabras, jajaja de hecho entre ayer y hoy fue que por fin me llegó la inspiración para este capitulo.
Sé que no es muy relevante, pero si se revelaran por fin unas cosas y espero que les guste ^^
Por obligación, serán un dragón y una víbora
54. Cuarto año: Rumores y sugestiones
Astoria miró por unos largos segundos a Cole, examinándolo de arriba a abajo. Lucía sereno e incluso sonreía de medio lado como si se acabara de anotar un punto a su favor. El revuelo inicial se había apaciguado un poco y los murmullos comenzaban a ser más suaves, como las cotidianas charlas que se escuchaban en la sala común. Los ojos verdes de la niña se desviaron de forma instintiva hacia donde estaban Paige y Leo, quienes lucían muy tranquilos a diferencia de Geraldine, quien tenía la boca ligeramente abierta por la sorpresa. Se notaba que ellos sabían, lo sabían antes que ella, igual que Draco, y ninguno de ellos se había tomado la molestia de decircelo, ni siquiera Cole quien debía de haber sido el primero en hacerlo.
Vale, quizás Cole no estaba en la obligación de comentarle que era pariente de un hombre lobo, pero le parecía injusto que siendo ella su amiga no se le comentara. ¡Era algo importante! Aunque por otro lado se sentía una tonta, pues como había dicho Cole: el apellido Greyback no era tan común como para no haberlos relacionado antes. Aunque aún con eso, no dejaba de sentirse engañada, de hecho era más que eso, se sentía una completa tonta e ilusa. Lo peor del caso es que el engaño no solo era por Cole, Leo o Paige, era por parte de Draco. Él sabía y se lo había ocultado con toda la intención de jugar sucio contra Cole.
Volteó a ver de reojo a Malfoy, él sonreía con arrogancia pese a todo, incluso pese al grupo de niñas bobas que se formó al rededor de Cole, haciendo preguntas tontas y esperando respuestas que no parecían llegar. Incluso una de las chicas le toco la boca a Cole, con la excusa de comprobar si no tenía colmillos o algo parecido. La pequeña Greengrass suspiró con resignación, aquello parecía tan surrealista que prefería no estar ahí, quería escapar, quería ir a algún lugar solitario para meditar y asimilar lo que estaba pasando y la noticia que acaba de recibir.
No dijo ni media palabra cuando abandonó el lugar, abriéndose paso sigilosamente para salir de la sala común de Slytherin. Los ojos de plata se desviaron hacia donde Astoria se iba y aunque intentó detenerla, la niña fue más rápida que él. Aún así decidió seguirla e ir a buscarla, pero antes de cruzar el muro de piedra, sitió una mano en su hombro y se giró de mala gana.
—Se honesto con ella, de lo contrario sí te irá mal —le aconsejó Thedore, con semblante serio.
—Yo sé lo que hago —espetó el aún príncipe de Slytherin, apartándose bruscamente de su amigo para salir del lugar de una buena vez.
—Difiero en eso —fue lo último que alcanzó a escuchar Malfoy por parte de su amigo.
El rubio buscó a su niña por todas las mazmorras, recorriendo los salones y hasta los armarios de escobas, pero ni rastro de Astoria. Maldijo por lo bajo y subió al primer piso para buscar también ahí. Si era necesario buscaría por todo el castillo, claro lo haría. ¿Pero donde demonios se había metido su prometida? Aunque a lo mejor una pregunta más lógica era: ¿Por que diantres se había ido a meter a otra parte? ¿Estaría enojada? ¿Triste? ¿Decepcionada? ¿Asustada? ¡Merlín! No era posible que su novia se pusiera así por una noticia como la de Cole, a ella no le debería de importar.
Vale, quizás si le debía de importar porque fuera lo que fuera eran amigos, pese a que a él no le gustaba esa amistad, pero le hacía hervir la sangre el hecho de que Astoria reaccionara así. La verdad es que esperaba que ella se pusiera contra Cole y lo atacara, pero al parecer ni Astoria ni el resto de los tarados de Slytherin parecían entender las dimensiones de ser el pariente de un hombre lobo. Pero ¡bah!, le importaba una varita de regaliz lo que fuera de Cole, lo que a él le importaba era su niña.
Sacó su varita y apresuró el paso para recorrer los salones del primer piso, iluminando por un «Lumus». No encontró nada, pero al estar recorriendo el segundo piso, escuchó ruidos en el baño de las chicas. Sabía que era el baño de Myrtle la llorona, pero también recordaba que Astoria ya se había metido varias veces a ese baño para esconderse cuando estaba mal. Así que entró al baño, sin reparar sobre la posibilidad de que hubiera alguna chica viva por ahí.
Recorrió vagamente los cubículos sucios y demacrados, pero al llegar a los lavabos no encontró nada, solo la trasparentosa figura del espectro de Myrtle.
—¿Quién anda ahí? —preguntó la lúgubre voz de la muerta, pero Draco no contestó, al contrario, apresuró el paso para salir lo antes posible de ahí. Lo último que necesitaba en esos momentos era entablar conversaciones con un patético fantasma que solo sabía lamentarse y llorar.
¿Donde demonios se podría haber metido Astoria? Se apretó el punte dela nariz, exasperado, la cabeza le comenzaba a doler. Quizás Astoria estaba en la sala de los menesteres, pensó, y siguió ese camino que se conocía de memoria, pues lo recorría casi todas las noches. Recorrió los pisos de forma sigilosa, pendiente de toparse con algún profesor o algún alumno o incluso la misma Astoria. Sin embargo, no encontró a su novia ni por el camino, ni cuando llegó a la sala de los menesteres.
Volvió a maldecir, sin saber que hacer, ni a donde más buscar a Astoria. Salió de la sala de los menesteres y caminó por el pasillo, hasta toparse con una ventana abierta. Se recargó en ella y sintió una fría corriente de aire golpear su rostro, comprobando como afuera comenzaba a nevar. Observó el cielo blanco, notando que pese a todo, las estrellas brillaban como pequeños diamantes. Fue entonces que una idea cruzó de forma fugaz por su cabeza y con el mismo sigilo que había llegado al séptimo piso, emprendió nuevamente el rumbo hacia donde pensó que podría estar Astoria.
O-O-O
La pequeña Greengrass miraba las estrellas con melancolía, abrazándose a si misma para confortarse. Había frío, mucho frío, de hecho comenzaba a nevar y el aire helado le calaba hasta los huesos, sin duda alguna la torre de Astronomía no era el lugar más optimo en esos momentos, sin embargo no tenía intensión de irse. El dolor, la rabia y todos esos sentimientos que la carcomían por dentro, eran más fuertes que la sensación de su piel.
Se sentía tan perdida, tan aturdida y engañada. Se suponía que ellos eran sus amigos, eran las personas en las que más confiaba, a quienes tanto defendía y aún así la habían engañado, le habían mentido y hasta le habían dado la espalda. Paige y sus celos, Leo y Cole ocultando cosas y hasta Draco con sus secretos. Un nudo se formó en su estómago, y poco a poco comenzó a subir hacia su garganta, terminando como un sollozo que escapó de sus labios al mismo tiempo que las lágrimas. Pequeñas gotas saladas que recorrieron su piel y que pro el aire frío se secaron antes de llegar a su barbilla, dejándole la piel tirante.
—Te encanta los lugares altos cuando quieres escapar, ¿no? —murmuró una voz muy conocida.— Insisto que serías una linda animaga con alas —comentó Draco, abrazando por la espalda a la chica, para darle algo de su calor corporal, abrigándola con sus brazos.
—¿Hace cuanto lo sabías? —preguntó Astoria, con la voz temblorosa, tanto por el llanto, como por el frío.
—¿Estás así por eso? —interrogó de mala forma el rubio, girando de manera brusca a la niña, para encararla y mirarla con el ceño fruncido.
—¿Qué importa? —contestó ella, con la mirada distante.— ¿Que importa si estoy así por lo de cole? ¿Que importa si me mienten? ¿Que importa si tú me mientes o si no confiás en mí? ¿Qué importa si mis amigos tampoco confían en mí o si Paige me odia? ¡Dime, Draco! ¿A quien demonios le importa? —gritó.
—No seas una niña malcriada —le respondió el chico.— No digas esas estupideces, porque sabes que somos muchos los que nos preocupamos por ti.
—Se nota —dijo con sarcasmo y rodando los ojos.— Sobre todo tú que me ocultas tantas cosas —espetó ella, con reproche.
—Yo no te dije lo de Cole, porque no era asunto mío, era obligación de él decírtelo —se defendió el joven Malfoy.
—¿Y lo tuyo? ¿Quien será la persona que me diga lo que tú me ocultas? ¿Tendré que esperar alguna otra apuesta para enterarme de tus secretos? —bramó la niña arrugando el entrecejo, mirando de forma fija los ojos grises.
—No y no hablaremos de eso ahora —aclaró él, desviando la mirada.
—¿Entonces cuando? —insistió saber ella, tomando con sus dos manos el rostro de Draco, haciendo que la mirara directamente a los ojos.— ¿Sabes que es lo que más me duele? Que me mientas, que yo sé que no soy la personificación de la honestidad, pero siempre he hecho todo por ser muy clara contigo...
—Yo intento ser lo más honesto que puedo —le interrumpió.— Pero hay cosas que simplemente no te puedo decir —murmuró, para luego suspirar con fastidio, sobre todo cuando la voz de Theodore volvió a taladrarle la cabeza. ¿Qué tan malo sería decir de una buena vez la verdad? Seguro que si se tardaba más y más, cuando se enterara se iba a enojar y mucho más, pero aún así no se sentía listo para confesar la verdad.
—¿Por qué no me lo puedes decir? —pidió saber la pequeña Greengrass.
—¿Recuerdas que tú me ocultaste lo del ED? —respondió el rubio y ella asistió con la cabeza.— Lo hiciste porque sabías que si yo me enteraba, algo malo pasaría entre nosotros —dijo de forma nerviosa, debatiéndose internamente sobre si debía de hablar ahora o no.
—¿Tan malo es lo que me ocultas? ¿Crees que terminaré nuestra relación por eso? —indagó Astoria, sintiendo como un hoyo negro se formaba en su estomago. Una voz le susurraba que ella sabía la respuesta al secreto de Draco, pero se negaba a creerlo, se negaba a aceptarlo, no hasta que Draco lo dijera claramente.
—Posiblemente y es lo que menos quiero en este momento —contestó él.— No la estoy pasando fácil, ¿sabes? Tengo muchas presiones y lo único que me mantiene algo cuerdo es tu presencia y tu apoyo. No quiero darme el lujo de perderte —añadió con un tono bajo, abrazando a Astoria con fuerza.
La castaña no dijo nada y se dejó abrazar, es más, ella también lo abrazó con fuerza. Seguía sintiéndose aturdida, confundida, engañada y un sin fin de cosas más que rondaban por su cabeza, pero pese a todo sabía ella también necesitaba de Draco para mantenerse cuerda. Quizás estaba siendo egoísta y caprichosa, ente poniendo su sentir, sin pensar en lo que sentían los demás.
Por ejemplo, no había reparado en como se sentía Paige al ser opacada por ella, pero como ella se sentía tan ofendida, lo único que conseguía era hacer el problema más grande. También estaba Cole, quien siempre le había ofrecido su amistad sin condición, mientras que ella insistía en marcar una distancia por miedo a que Draco se enojara con ella. Incluso con Draco, se ponía en una actitud egoísta, pensando en ella y no en como él se sentía, porque la verdad se notaba lo mal que estaba el rubio, más delgado, ojeroso y pálido.
—Te amo —le susurró Astoria a su novio, besando suavemente su cuello de manera mimosa.
El rubio se estremeció ante el contacto, pero sin inmutarse decidió que lo mejor era corresponder la atención. Así pues, se amoldó al cuerpo de Astoria, de tal manera que él besaba también el cuello de su niña, mientras ella le hacia lo mismo. Siguieron así por un buen rato, besando mutuamente sus cuellos, quizás porque él no era capaz de mirarla directamente a los ojos cuando sabía que lo que le ocultaba era grabe o porque ella se sentía una tonta con su actitud, pero de igual forma sus bocas se fueron buscando la una a la otra, hasta que terminaron besándose sin control.
—Astoria, para —pidió el mayor, sintiendo el frío contacto de las pequeñas manos de la chica que se habían colado por debajo de su camisa, acariciando su abdomen, justo de la misma forma que sus propias manos se habían metido debajo de la falda de la niña. El fuego comenzaba a arder en ellos, haciéndolos entrar en calor a pesar del frío que hacia.
—No —se negó ella, rozando peligrosamente la hebilla del pantalón de Draco, pero justo en ese momento se escucharon unos ruidos y voces que se acercaban.
—Vamos Ron-Ron —decía la chillona y melosa voz de una chica.
—Lavender, ha de hacer un frío de los mil demonios allá arriba —se quejó el chico, cuya voz reconocieron tanto Malfoy como la pequeña Greengrass.
—Pero entraremos en calor... ¡Ups! Aquí también está ocupado —masculló la chica, haciendo un puchero de decepción.
—Oh —resopló el pelirrojo, rascándose la cabeza y mirando a la pareja que ahí estaba y los miraba con desdén.
—Exacto, comadreja: Oh... como eres inoportuno —mintió el rubio, quien en realidad agradecía la interrupción o de lo contrario no se hubiera podido detener y al quitarse la camisa, además de obtener una pulmonía, Astoria seguro que lo mataba al ver la marca.— Siempre estás donde no te quieren o donde no te llaman, hasta en tu chiquero sales sobrando —espetó a forma de insulto.
—Para empezar, hurón, mi casa no es ningún chiquero y te aseguro que es más agradable que tu nido de serpientes ¿o debería decir de mortífagos? —respondió Ron, poniéndose tan rojo como su cabello. Malfoy apretó los puños, intentando contener las ganas de maldecir al idiota ese.
—Dejemos esto por la paz, ¿quieren? —intervino Astoria, ya que Lavender parecía muy entretenida observando la nevada, en lugar de poner cuidado a los chicos que se dirigían unas miradas asesinas.
—Bah, hoy no estoy para discutir con este —comentó el Weasley, con un deje de autosuficiencia.— Gryffindor ha ganado 250 a 0 estoy aquí para celebrar como es debido —añadió con algo de malicia, restregándole en la cara a Malfoy la derrota de Slytherin.
—Disfruta el momento de gloria, comadreja, que dudo que te dure mucho —escupió el rubio, entornando los ojos, como si fuera una serpiente a punto de enterrar sus colmillos en la yugular de su victima. Astoria suspiró y se llevó la mano a la cabeza como si esta le comenzara a doler repentinamente.
—Mejor vayámonos de aquí —pidió la castaña, tomando del brazo a Draco.— La torre es toda suya —concedió, cuando iba pasando a un lado de Ron.
—Si puedes resbalarte y caerte por la rejilla, le harías un gran favor a la humanidad —comentó el rubio con burla, antes de bajar las escaleras con Astoria.
El Weasley refunfuñó unos insultos, pero intentó ignorar lo ocurrido y concentrarse en Lavender, quien le sonreía de forma boba. Vale, quizás ella no era la chica con la que había soñado darse sus primeros besos, pero era una chica linda que le ponía cuidado, que mostraba admiración por él y lo creía un campeón, a diferencia de Hermione, quien había dudado de su victoria y hasta lo había atacado con unos bélicos canarios.
—Ven Ron-Ron, te voy a curar con mis besos —ofreció la chica y el pelirrojo no dudó en acercarse para comenzar a besarse con ella, casi de la misma forma en la que Draco y Astoria se besaban antes de que ellos llegaran.
O-O-O
El Malfoy y la Greengrass regresaron a las mazmorras, en silencio y sin comentar nada de los temas que habían estado discutiendo antes de los besos y de que Weasley y esa chica interrumpieran. Aunque por la cabeza de Astoria comenzaban de nuevo a cruzar ideas y dudas sobre lo que pasaba a su alrededor. De reojo miró al rubio y mordisqueó su labio inferior con cierta angustia, no le gustaba ni una pizca la apariencia de cansancio que tenía Draco.
Vale, su novio seguía siendo arrogante, seguía con esa sonrisa de superioridad, seguía con su nariz apuntando hacia el cielo, pero era tan fácil darse cuenta de que estaba descomponiéndose de poco a poco. ¿Qué sería eso que le causaba tanta angustia a su prometido? Sabía que el encierro de Lucius era muy grave, que muchas responsabilidades habían caído sobre los hombros del joven heredero y además de todo, vivía preocupado por su madre. Sí, todo aquello era suficiente para enloquecer a cualquiera, pero ella sabía que había algo más, ese algo que Draco no le quería decir y que lo estaba acabando poco a poco.
—Amor —llamó la pequeña castaña, deteniéndose a mitad del oscuro pasillo.
—¿Qué pasa? —preguntó él, girándose un poco para ver a su niña en las penumbras.
—Te adoro, no lo olvides —declaró Astoria, abrazándose del cuello del rubio, para ponerse de puntitas y alcanzar a darle un beso en la frente a Draco.
—Gracias —murmuró el joven Malfoy, sonriendo de medio lado ante el gesto de su novia, tomándola de la cintura para mantenerla pegada a él.
—Sabes que siempre puedes contar conmigo, ¿verdad? —le susurró en voz baja al oído.
—Lo sé, pequeña —contestó en el mismo tono, suspirando con fuerza, como si deseara que en ese suspiro se fueran todos sus problemas.
—Prometeme que eso que me ocultas no es nada malo —pidió la castaña, pegando su frente a la de Draco, provocando que también las puntas de sus narices se rosaran de forma mimosa.
—Te prometo que es lo mejor que puedo hacer —respondió, convenciéndose a si mismo de que sus palabras eran verdaderas, porque si era lo mejor ¿no? Él estaba haciendo méritos para el bando más fuerte y de esa manera asegurando el por venir de su familia, incluyendo a Astoria.
—Confío en ti —aseguró la menor, poniendo en esas tres palabras todos sus sentimientos. Quería de verdad confiar en Draco y pensar que todo lo que hacía era por una buena razón y que en algún día lo entendería todo. El problema es que ese día parecía no llegar jamás.
El rubio ya no dijo nada y por unos minutos se quedaron ahí abrazados, antes de que un ruido los hiciera sobresaltarse y emprender carrera hacia la sala común de Slytherin. Cuando llegaron, notaron que la actividad continuaba en el lugar y para disgusto de Draco, quien esperaba que a Cole lo trataran como un apestado, vieron que el castaño de ojos azules se encontraba sentado en el sofá que solía usar el príncipe de Slytherin, rodeado de unas cuantas chicas que curioseaban sobre su vida.
—Lo que hay que ver —masculló Malfoy para si mismo, estrechando un poco más a su novia contra él.
Astoria rió un poco y negó con la cabeza, la verdad ella tampoco esperaba que la reacción fuera esa. La pareja de Slytherin continuó su camino hacia los dormitorios, donde cada cual se separó para ir a los que les tocaba respectivamente.
Draco, con toda la pereza y confusión del mundo decidió entrar al dormitorio de los chicos de séptimo año, topándose con sus compañeros que aún estaban despiertos. Crabbe y Goyle leían o veían unos cómics, mientras Theodore leía un libro y Blaise hacía abdominales en el suelo, a un lado de la cama.
—Lo que es ser vanidoso —molestó el rubio caminando hacia su cama, la cual estaba a un lado de la del moreno.
—Lo dice el chico que salía a correr por las madrugadas —respondió el aludido, con la voz algo ronca por el esfuerzo.
—Por lo menos espero que te bañes, o va a apestar toda la noche —siguió diciendo de manera burlona, mientras se sacaba los zapatos y se abría la camisa.
—Te juro que mi sudor huele mejor que tus pies, hermano —contraatacó Zabini, con una sonrisa arrogante y triunfante, dejando el ejercicio, para quedarse sentado en el suelo y mirar a su amigo, quien solo resopló.
—No hay punto de comparación, cualquiera desearía besar mis pies y no puedo decir lo mismo de tus fluidos corporales —siguió hablando Malfoy con burla, al tiempo que sacaba sus cosas de su baúl para irse a bañar.
—Bueno, en eso podría diferir, pero prefiero no entrar en detalles —contestó el moreno, soltando una pequeña risa y levantándose.
—Que cerdo, Blaise —masculló el rubio con cara de asco. —Mejor me largo a bañar, no quiero enterarme de nada que tenga que ver con tus fluidos corporales—sentenció, metiéndose al baño antes de que le dijeran algo más.
—Theo —llamó Blaise, cuando se escuchó el seguro del baño.
—¿Uhm? —bufó el castaño, sin despegar sus ojos del libro que leía.
—¿No has notado que Draco ya no se quita la camisa frente a nosotros? —comentó, con aire pensativo, sin notar como la mirada azul de Theo y las de Vincent y Gregory se posaban sobre él.
—¿Qué a acaso quieres verlo desnudo? No te conocía esos gustos, Blaise —molestó Nott con tojo jocoso, incapaz de hacer alusión a lo que sabía al respecto.
—No seas bruto, Theodore —gruñó el chico, secándose el sudor con la camisa que había traído puesta mientras se ejercitaba.— Lo que digo es que a él siempre le ha gustado mostrar su físico, ya ven que antes se dormía sin camisa y así —añadió, mirando a los otros tres presentes como si esperara que ellos dijeran algo al respecto con esa revelación, pero ninguno de sus amigos reaccionó.
—Simplemente cambió de gustos —dijo Theo, encogiéndose de hombros y retomando su lectura.
—¿Pero por qué? —insistió Zabini con el tema, mirando sus amigos, pero hasta Crabbe y Goyle se limitaron a encogerse de hombros sin darle mucha importancia al asunto y continuaron con sus cosas.
—Perfecto, yo soy el único loco que se imagina hipogrifos rosas con cuernos de unicornio —resopló de mala gana, dejándose caer en la cama mientras Draco salía de bañar. Se rascó la cabeza un poco y viendo que el rubio se tomaba todo el tiempo del mundo en su aseo personal, decidió preparar sus cosas y sacarlas del baúl.
Blaise se agachó a un lado de la cama, sacando su pijama, toalla, ropa interior, el jabón que a él le gustaba y rebuscando en sus cosas, notó una cajita negra que estaba cerrada con un pequeño broche de serpiente. Chasqueó la lengua y echó una mirada hacia los presentes, quienes estaban tan sumidos en sus cosas, que el moreno no vio inconveniente en mirar la caja.
Zabini sacó la caja y tomando su varita de la mesita de noche, murmuró algo en voz baja y la abrió. Dentro de la caja había una libreta color rosa chillón y en letras grandes y blancas decía "PP" dentro de un corazón. El moreno metió la mano dentro de la caja, con toda la intención de sacar la libreta, pero la puerta del baño se abrió en ese preciso instante. De forma torpe, nerviosa y apresurada, Blaise se apuró a cerrar y guardar la caja en su baúl.
—¿Qué haces? —preguntó el rubio, sentándose en el borde de la cama, con la toalla en los hombros, pues su cabello aún goteaba.
—Nada, aquí planeado un rescate, pues creí que ya te habías ahogado —bromeó el moreno, sonriendo con burla, y tomando sus cosas para ser él el que ahora fuera a ir a usar el baño. Draco rió por lo bajo y luego suspiró con cansancio.
—¿Le dijiste? —habló repentinamente Theo, dejando su libro de lado y volteando a ver a su amigo.
—No tenía nada que decirle —respondió Malfoy, de forma fría y cortante.— Buenas noches —sentenció, para luego cerrar las cortinas de su cama, dispuesto a dormir de una buena vez.
—Sé que aun no te duermes y solo quiero añadir que: te salió contraproducente de lo Cole, se ha hecho el mártir con una historia de amor entre sus padres y como lo han protegido a él y a su hermano del posible ataque de su tío licantropo, en lugar de odiarlo como querías, se ha vuelto una celebridad entre las chicas —siguió hablando Nott con tono de locutor de radio y provocando que el docel de la cama de Draco se abriera de golpe.
—¿De que lado estás? —gruñó el rubio, asomando la cabeza para mirar con ojos asesinos a su amigo.
—Del de la razón y solo quiero recalcar una cosa —contestó con tranquilidad, dirigiendo de una mirada fugaz a Vincent y Gregory.— Yo no te voy a apoyar en cosas que sé que están mal y que además de todo te van a traer cosas malas —añadió, mostrándose seguro de sus palabras.
El rostro de Malfoy detonó que tenía ganas de decir un buen par de cosas, pero al parecer se mordió la lengua y después de resoplar como si fuera un toro, le hizo una ceña obscena a su amigo y cerró nuevamente el docel, dispuesto a dormir, haciendo caso omiso a lo que pudiera escuchar.
O-O-O
Cuando Astoria entró al dormitorio de las chicas, notó que la mayoría de ellas ya se encontraban dormidas, con los doceles cerrados. Sin embargo, una de ellas seguía despierta y con una vela encendida: Paige.
—¿Qué tal? —saludó la castaña, caminando hacia su cama para cambiarse y ponerse el pijama.
—Tu novio debe de estar que se lo lleva el diablo, porque las cosas no le salieron como quería —espetó la pelirroja, entornando sus ojos y mirando con reproche a esa chica que hasta hace unos días era su mejor amiga.
—Draco hizo muy mal en poner en evidencia a Cole —contestó tranquilamente la pequeña Greengrass.—Pero la verdad es que poco le importó la reacción de los demás, tiene cosas más importantes por las cuales preocuparse —añadió, mientras se sacaba la ropa sin mucha vergüenza, finalmente no era la primera vez que se cambiaba en frente de Paige.
—¿Como cuales cosas? —indagó Rowle, dejando entre ver su curiosidad entre las palabras que pretendían ser distantes. Astoria sonrió de medio lado, pese a todo Paige no cambiaba.
—No te lo puedo decir, son cosas de él —aclaró, poniéndose el pijama, para luego sentarse en la cama para agarrar su cabello en una trenza.
—Oh, vale, supongo que sí, digo igual entre tú y yo ya no hay confianza —declaró la pelirroja, mirando de reojo a la otra chica.
—Quizás jamás la hubo, ya ves que jamás me dijiste que tú sabías eso de Cole —atacó la princesa de Slytherin, volteando a ver a su ex-amiga y sonriendo como si estuviera mostrando los colmillos.— Creo que jamás encajé bien con ustedes, pues jamás me tuvieron la confianza de decirme algo tan importante. Aunque supongo que era obvio, yo llegué después de que ustedes ya tenían su grupo y complicidad, no era nada indispensable, ya ves lo fácil que me han remplazado con Geraldine —añadió con un tono irónico.
—No puedo creer que digas eso —manifestó Paige, dejando ver lo ofendida que se sentía con esas palabras. La verdad es que lo último que hubiera esperado era que Astoria la contraatacara, ya que en todas sus charlas anteriores, la castaña solo se había echado a llorar por sus palabras.
—¿Sabes Paige? Cuando hablaba con Draco caí en cuenta de que estaba siendo egoísta por solo pensar en mí en este asunto y que no estaba tomando en cuenta tus sentimientos —siguió hablando con tranquilidad y comenzando a jugar con su trenza.— Pero ahorita que hablo contigo, caigo nuevamente en cuenta de que, la verdad es que yo tenía razón desde un principio.
—¿Razón en qué? —preguntó la pelirroja, arrugando el entrecejo.
—En que si hubiéramos sido amigas de verdad, no hubiéramos peleando por necedades —dijo con sequedad.— Porque tú me apartaste a la primera de cambio.
—No fue a la primera de cambio y no fueron necedades —gruñó, levantando ligeramente la voz.
—Claro que sí —continuó con tono imparcial.— Cuando sentiste que era una amenaza para ti, preferiste echarme a un lado.
La aludida abrió la boca como siquiera decir algo, pero luego la volvió a cerrar, si era honesta, no tenía nada que decir a su favor. Ya se había plateado con anterioridad lo tonta que había sido, pero como orgullosa Slytherin, no había querido ir a disculparse con Astoria, al contrario, había buscado más cosas para seguir peleando y sentir que ella estaba en lo correcto.
—Tú sabes que a mí jamás me ha importado lo que digan de mí o lo que dejen de decir —volvió a hablar Astoria, en vista de que Paige seguía en silencio y mirándola con aflicción.— De mí han dicho lo peor, han dicho lo mejor, pero yo sigo siendo la misma, la misma que pasó de ser la serpiente entre leones a ser la princesa de Slytherin —concluyó, haciendo un mohín al recordar aquellos tiempos.
—Yo... bueno, tú... —balbuceó la pelirroja, haciendo muchas muecas.— Lo siento —dijo finalmente, levantándose para abrazar a Astoria.
—¿Qué sientes? —gruñó la otra chica, haciendo una mueca de dolor por el repentino abrazo que la hizo caer de la cama.— Porque yo siento que se me rompió una pierna —añadió, intentando sonar divertida.
—¡Oh, lo siento! —volvió a decir Paige, soltando a la castaña y alejándose un poco.— La verdad es que si me enojé mucho, sobre todo con el comentario de Malfoy, ese de que las pelirrojas eran odiosas —confesó.— Pero yo no quería que las cosas se tornaran así.
—Draco estaba hablando de Ginny Weasley —aclaró Astoria, notando la mueca de aflicción que se enfatizaba en el rosto de Paige.
—No lo sabía y no pensé, luego cuando llegué a la sala común escuché como Pansy hablaba de ti y estaba tan enojada que en lugar de defenderte, la escuché y me tragué el cuento ese de que te sentías mucho por andar con el príncipe de Slytherin —murmuró con vergüenza.
—Ya me imaginaba algo así, pero jamás pensé que te ganara tanto el orgullo —dijo la Greengrass, suavizando un poco su expresión.
—Pansy es muy convincente cuando quiere ¿sabes? —intentó bromear, aunque en lugar de una risa, recibió una mirada de reproche.— Vale, lo siento, de verdad que no quería que las cosas se tornaran al grado de como nos peleamos la última vez —se disculpó.
—Me dolió mucho que me llamaras hipócrita —susurró Astoria.
—A mí me dolió más que dijeras que yo pretendía colgarme de tu fama —explicó Rowle.
—Jamás dije tal cosa —se defendió.
—Ups...
—No solo eres la Slytherin más alocada e irreverente que conozco, si no que la menos astuta y suspicaz, te dejas convencer demasiado fácil, no por nada le crees todas sus mentiras a Rita Skeeter —acusó y cediendo un poco, se abalanzó sobre su amiga para abrazarla con fuerza.
—Creo que me lo merezco, porque me dejé llevar muy fácil con lo que estaban diciendo —concedió Paige, abrazando también a Astoria.
—Me alegra que se reconciliaran, pero ya duérmanse —les regañó Geraldine, asomando la cabeza por el doce verde de su cama.
Astoria y Paige sonrieron cómplice y en lugar de enojarse o hacerle caso a la rubia, se pusieron de pie y fueron a donde ella para lanzarse encima de la chica, haciendo bolita. Las tres rieron con fuerza, luchando en la cama de Jenkins y hubieran seguido, de no ser por otra de las chicas que se despertó mal humorada y amenazó con ir a decirle a alguna de las prefectas.
—Por lo menos Pansy ya no es una de ellas —comentó la pelirroja por lo bajo, mientras se encaminaba a su cama.
—Y que lo digas, pero con todo y todo sigue haciéndome la vida de cuadritos —suspiró Astoria, metiéndose en su cama.
—Ya nos las arreglaremos nosotras para callarla y vengarnos un poco de todas sus intrigas —aseguró Paige, sonriendo con malicia.— Solo dejalo en mis manos y te aseguro que le regresaré con creces a la cara de perro todo lo que ha dicho de ti y te ha hecho —sentenció.
La otra chica sonrió y negó con la cabeza, era bueno tener a Paige nuevamente de su lado.
O-O-O
Al día siguiente la noticia del parentesco de Cole con Fenrir Greyback parecía no haber salido de las cuatro paredes de la sala común, aunque muchas niñas bobas de primero, segundo y tercero, miraban al chico de la misma forma que miraban a Draco a principio de año.
—Yo solo quiero entender ¿por qué no lo tratan como si tuvieras viruela de dragón? —preguntó Astoria a Paige mientras caminaban hacia la primera clase de la mañana, en compañía de Leo y Geraldine.
—Porque tu novio no contó con que Cole también tiene sangre Veela, lo que es muy raro si me lo preguntas —contestó Leo.— Así que ahora Cole en lugar de ser repudiado está siendo acosado —añadió con cierta burla.
—¿Tiene sangre Veela? —indagó la Greengrass enarcando las cejas, justo como lo cía Draco.
—Es que te perdiste toda la explicación —intervino Geraldine, claramente emocionada al hablar.— Para comenzar, resulta que su padre, Frey, es solamente medio hermano de Fenrir, porque su madre es una bruja, la abuela de Cole. En fin, eso significa que el papá de Cole es solamente medio hombre lobo, mientras que su madre es mitad Veela, Así que Cole no heredó lo de ser hombre lobo, por el contrario, heredó la sangre Veela, por eso sus ojos azules y cabello claro, aunque eso de tener el cabello algo largo y carente de ese resplandor plateado es por la sangre de hombre lobo, pero él no tiene nada de peligroso...
—Ya, que me mareó —le cortó Astoria, haciendo una mueca de total incomprensión.
—Lo siento, me emocione —admitió la rubia, carraspeando.
—Para fines prácticos —dijo Paige.— Cole es tan inofensivo como un cachorro, guapo como un adonis y con una vida algo melodramática, por lo cual se convierte en un chico muy atractivo para las locas que hay en esta escuela —resumió.
—Oh —fue lo único que brotó de los labios de la Greengrass, quien momentáneamente recordó la primera impresión que había tenido al ver a Cole: El chico tenía la piel pálida y su cabello era color miel, mientras que sus ojos eran azules claros. Su sonrisa era picara y tenía curiosos hoyuelos en las mejillas; su cabello era ondulando y un poco largo, por lo que siempre había algunos mechones traviesos que caían sobre su frente, mientras el resto se mantenía pulcramente peinado hacia atrás. Sí, Paige tenía razón, Cole era guapo como un adonis, pero con la convivencia diaria eso parecía olvidarse.
El asunto ya no volvió a mencionarse por el resto de la mañana. El grupo de serpientes de cuarto año permaneció unido en cada clase, formando equipos de dos, donde los primos quedaban convenientemente juntos, mientras las otras dos chicas cotilleaban, conociéndose un poco más.
—Ya me había dado cuenta de eso —comentó la rubia a mitad de clase de Herbología, donde tenían que replantar, en parejas, retoños de tentaculas venenosas.
—Es obvio, ¿verdad? —apoyó Astoria, sonriendo con complicidad, al tiempo que echaba tierra a una maceta.
—Demasiado, Paige no despista para nada sus celos —concedió Geraldine.— De hecho, estuve por decirle, pero cuando Leo la llamó "primita", creo que entendí porque no había nada de nada entre ellos —añadió, mientras golpeaba a una tentacula que se empeñaba en agarrar su cabello.
—Yo insisto que ese no es problema —dijo la castaña, volteando hacia todos lados, para comprobar que la profesora Sprout no estaba mirando hacia ellas.— En las familias de sangre pura no tiene nada de malo casarse entre primos —sentenció, tomando las tijeras de podar para cortarle los tentáculos a la planta.
—Gracias —dijo la chica, enterrando los tentáculos en la maceta, para luego poner el retoño y cubrilo de tierra.— Y bueno, tienes razón, aunque entiende que debe de ser raro para ellos, pues seguramente han de sentir que son como hermanos.
—Jamás lo había pensado así —confesó la Greengrass, parpadeando un poco y mirando como Leo y Paige discutían porque según esto el hoyo en la maceta no era lo suficientemente profundo para la tentacula.
Las clases de la mañana terminaron y aunque se la estaban pasando bien, Astoria se separó del grupo para el descanso y fue en busca de Draco a quien no encontró por ningún lado y cuando decía ningún lado, se refería a ningún lado. Incluso fue a la sala de los menesteres y lo único que encontró ahí fue a la tal Emma Waylett en compañía de otra chica de primero, que le dijeron que adentro se encontraba Pansy con un chico de Hufflepuff. La Greengrass puso cara de asco y mascullando unas cuantas maldiciones antes de alejarse del lugar. Para cuando el descanso terminó, Astoria solo tenía jaqueca, hambre y coraje.
Así fue como llegó a Runas Antiguas, donde de no ser por Geraldine, se hubiera quedado dormida mientras la profesora les dictaba un cuento, esperando que lo tradujeran. Las clases de la tarde pasaron poco más lentas que las de la mañana para la castaña de ojos verdes, quien para el final del día había comprobado que la jaqueca se había convertido en una migraña horrible que no la dejaba ni ver y que la obligó a ir a la enfermería por una poción.
—Veo que le gusta mucho estar aquí, señorita Greengrass —comentó Madame Pomfrey, dándole una poción color plateada y brillosa.
—No más de lo necesario, aunque me gustaría más no ser la enferma —contestó la niña, tomándose de un trago lo que sea que era aquello que sabía a menta.
—¿Así que le gustaría ser sanadora? —indagó la mujer, tomando el frasco vacío para guardarlo.
—La verdad es que sí —admitió la pequeña Slytherin, sonriendo con arrogancia.
—En tal caso espero que de algo le hayan servido sus visitas anteriores a la enfermería y entendiera de una vez que con la salud no se juega —aconsejó la sanadora, sonriendo de medio lado y alejándose para ir su despacho al final de la sala.
Astoria hizo un pequeño puchero y luego echó un vistazo al lugar, el cual estaba solo. Suspiró con cansancio y dispuesta a ir a cenar aunque fuera sin Draco, salió de la enfermería y tomó rumbo.
Caminaba sin prisa, divagando sobre las muchas posibilidades de ser sanadora. Lo que más le llamaba la atención eran los bebés, sonaba lindo trabajar con bebés, aunque eso no quitaba lo emocionante que podían ser las demás cosas, como por ejemplo ayudar a curar gente o como había mencionado Zabini, mejorar esos remedios que alargaban la vida de la gente, para que además de tener tantos años, tuvieran también belleza. Vale, aquello sonaba algo superficial, pero no sería lo mismo el Dumbledore de más de cien años, todo lleno de arrugas, al mismo Dumbledore de cien años pero con apariencia joven, seguro si fuera lo segundo, los alumnos hasta le pondrían más cuidado y atención.
Tan concentrada andaba en sus pensamientos que no supo en que momento chocó de bruces contra un chico.
—¡Fijate por donde caminas! —gruñó Astoria, molesta por el golpe.
—¿Por qué no mejor te fijas tú? —le respondió un chico, aunque no era el mismo con el que había chocado. Los ojos de la Slytherin voltearon a ver a los alumnos con los que se había topado y para su infortunio se trataba de Iván y de Remy.
—Lo siento, Astoria, no me fijé —se disculpó el león, ignorando la mirada reprobatoria de su amigo.
—Hmn, no importa —bufó la chica, encogiéndose de hombros y decidida a seguir su camino.
—¡Hey, Astoria! —llamó Osborne, girándose de forma brusca como si fuera a salir corriendo detrás de ella. Aunque seguramente lo hubiera hecho de no ser porque su amigo lo tomó del brazo con mucha fuerza.
—¿Sí? —la castaña se giró y enarcó una ceja.
Iván se rascó la cabeza, dejando muy claros sus nervios y la indecisión que tenía. ¿Donde había quedado el valor de Gryffindor? Seguramente se había ido al caño, junto con la dignidad y todo lo que el chico perdía cuando estaba en presencia de la bella Slytherin.
—Iván quiere saber de una buena vez si es verdad eso de que estás comprometida con Malfoy —delató Remy, dedicándole a su amigo una mirada que claramente decía: "Te advertí que si volvíamos a tocar el tema, iba a tomar cartas en el asunto."
—Sí, estamos comprometidos —respondió Astoria, algo extrañada por la pregunta, pero levantando la mano para mostrar su anillo.
—Bien, gracias, eso era todo —dijo rápidamente el amigo de Iván, tomando al chico por los hombros para prácticamente llevarlo a rastras por el pasillo, ya que parecía que Osborne había entrado en un choque emocional.
La Greengrass los siguió con la vista hasta que desaparecieron al final del corredor.
—Te dije que era verdad —susurró el Gryffindor con un semblante que cualquiera hubiera dicho que se encontrara en un funeral.
—Bueno, al menos ya no tienes la duda, lo has escuchado de sus propios labios —le intentó consolar Remy, dándole unas palmadas en la espalda de forma consoladora, aunque el gesto no tuvo mucho efecto, pues Iván se quedó así de melancólico por el resto de la tarde y de la semana.
O-O-O
Los días pasaron sin más emociones que unas cuantas bromas cortesía de chiquillos de primero que usaban los productos Weasley. La noche de Halloween calló un jueves, donde el acostumbrado festín se llevó a cabo a la hora de la cena. Los chicos nuevos se mostraban maravillados, aunque los mayores no mostraban tanta sorpresa ante algo que llevaban años de presenciar.
El gran comedor estaba adornado con calabazas enormes, llenas de dulces, murciélagos mágicos que volaban por todo el techo de donde colgaban serpentinas de color naranja y negro. El ambiente a pesar de ser lúgubre y tenebroso, se mostraba agradable, más aún cuando la mesa se encontraba llena de dulces manjares y golosinas de todo tipo, desde las piruletas coloridas, hasta las cucarachas de chocolate que eran las favoritas de Luna y de Paige.
—No entiendo como no se sugestionan al ver la forma que tiene —comentó Geraldine con cara de asco, cuando observaba como la pelirroja y algunos otros alumnos se comían el dulce.
—La forma es irrelevante, el sabor es lo que cuenta —defendió Rowle, sonriendo.
—La vas a hacer vomitar —se burló un poco Leo, mirando como la rubia hacia uso de todas sus fuerzas para ignorar a las cucarachas.
—Toma algo de pudin, así te distraes —aconsejó Cole, ofreciéndole a la chica uno de los platos del dulce de vainilla.
Geraldine sonrió y no dudó en aceptarlo, para comenzar a comer y, efectivamente, distraerse de como Paige se comía los chocolates por montones.
No muy lejos de ellos se encontraba Astoria, pero en compañía de Draco y el grupo de este, incluyendo a su hermana que estaba con Thedore.
—Seis años después y lo único que me sorprende es no tener caries —comentó de forma jovial Zabini, llevándose a la boca un buen trozo de tarta.
—Habla por ti —se quejó Vincent, haciendo una mueca, mientras mordisqueaba una piruleta.
—Es que Blaise no se la pasa noche sí y noche también comiendo dulces —molestó Draco, quien sonreía a pesar de que en un principio no había querido ir al banquete, pues tenía planeado aprovechar la noche para intentar arreglar el armario evanescente, pero Astoria lo había terminado de convencer.
—Bueno, eso sí —dijo Daphne, riendo un poco.— Nosotros nos atascaremos de dulces un día al año, pero parece que ustedes se la viven en Halloween.
—Yo no entiendo como pueden tener caries, cuando también devoran esos dulces de menta que según arreglan los dientes —se inmiscuyó Tracey, sentada a un lado de Goyle y jugando con su plato de pudin.
—Yo no tengo caries —se defendió Gregory, arrugando el entrecejo al notar como automáticamente lo incluían con todo lo que tenía que ver con Crabbe.
—Milagrosamente —añadió Malfoy con sorna, riendo un poco al ver como el robusto chico se ponía algo rojo, dando la apariencia de un tomate muy redondo.
—No seas malo, amor —le reprendió Astoria, robando una un bombón del plato de su novio, quien volteó a verla de reojo y le plantó un beso apenas y la castaña se introdujo el dulce a la boca.
—Merlín, compórtense —les regañó la Greengrass mayor, intentando darle un puntapié a Draco por debajo de la mesa, pero pegándole a Vincent en su lugar, causando que el chico derramara el jarabe de chocolate sobre el plato de megaras fritas de Nott.
—No digo que no sería una interesante combinación, pero no se me antoja probarla —masculló Theo, mirando su plato con asco.
—Lo siento, mi amor —se disculpó la rubia, ignorando totalmente la mirada ofendida de Crabbe y de paso el prolongado beso entre su hermana y el rubio.
—Dejen de comer pan en frente de los pobres —les molestó Blaise, sonriendo de forma socarrona.— Le estás metiendo la lengua hasta la garganta —añadió, consiguiendo finalmente que Draco abandonar la boca de su novia para mirar de forma asesina a su amiga.— Solo decía —rió un poco el moreno.
—De pobre no tienes nada, ya me han contado que andas detrás de la gemela Lympha —comentó Malfoy con tranquilidad, limpiando distraídamente con una servilleta la saliva que había quedado en la comisura de su boca.
—Ya me imagino quien fue quien te contó eso —respondió el aludido, mirando de reojo a Astoria quien hacía lo mismo que su novio y se puso roja ante el comentario de Zabini.— Pero sí, es verdad, la chica es guapa y me interesa —confesó sin ninguna pena.
—¿Entonces que estás esperando? ¿Qué te venga a rogar de rodillas? —se burló un poco el príncipe de Slytherin.
—No, nada de eso —contestó Blaise con tono divertido.— Solo que me gusta tomarme mi tiempo antes de atrapar a mi presa —añadió con una clara sonrisa de superioridad y arrogancia.
—Hablas como si Arise fuera un animal al que vas a cazar —dijo Daphne con cierto tono molesto.
—Es algo muy parecido, Daph —declaró el moreno con descaro, ganándose una mirada asesina por parte de los ojos azules de la chica. Sin duda alguna, si las miradas matara, esa noche Blaise ya estaría más que muerto.
Astoria miró a su hermana y llevó una fresa cubierta de chocolate a su boca. La verdad es que no entendía como Daphne podía convivir con Zabini después de todo lo que había pasado entre ellos. Aunque la idea de que no se volviera a hablar tampoco le agradaba. Solo que eso de convivir con tu ex-novio no era algo que ella se sentía capaz de hacer, no por nada había dejado de hablarle a Iván. Su amistad había terminado el mismo día en que había terminado su relación y ella y el león habían pasado a ser simples compañeros que se conocían y solían hablar, fuera de eso, no interactuaban a no ser que fuera necesario o por educación.
—Hablando de presas —intervino Tracey con un tono muy sugerente, sacando llamando la atención de los chicos.— A que no adivinan cual es la nueva victima de Pansy.
—¿Tendría que importarnos detrás de quien anda Pansy? —resopló Draco, rodando los ojos ante el chisme que ofrecía Davis.
—Quizás, porque se trata de Warrington —reveló la chica, con su tono misterioso.
—Pero que pésimo gusto —masculló Daphne, haciendo cara de estar oliendo algo muy desagradable.
—Esas se llaman patadas de ahogada —espetó Malfoy, resoplando con fastidio.— La pobre anda urgida por llamar la atención.
—Dirás: por llamar tu atención —rectificó la menor de las Greengrass, haciendo un pequeño puchero de disgusto.
—Por favor, Astoria, no me dirás que tienes celos o dudas a estas alturas —dijo el chico, enarcando una de sus rubias cejas con escepticismo. Astoria solo enfatizó su puchero y se llevó otro bombón a la boca.
—No sería extraño que Pansy intentara algo a estas alturas, de hecho me sorprende que se esté tan tranquila desde que comenzó el año —comentó la rubia Greengrass, entornando los ojos y examinado los rostros de los presentes, por si alguien tenía algo que decir al respecto, pero por más que fulminó a Zabini quien tenía una sonrisa que decía: "No seas metiche", no consiguió ni media palabra.
La conversación continuó entre ellos, dejando el tema de Pansy de lado y comenzando a atacar a Potter, para finalmente desviarse a la famosa fiesta de Navidad que pretendía dar Slughorn. Blaise dejó muy claro que pretendía ir con Arise y cuando le preguntaron a Astoria, la chica dejó igual de claro que ella no iría a no ser que Draco la acompañara, pero como el rubio mantuvo su posición de no asistir, todo quedó en quejas por parte de los otros que no habían sido invitados y no tenían forma de colarse a la dichosa fiesta que prometía ser interesante.
Para cuando el festín termino, más de uno estaba empalagado y en más de un sentido, solo había que ver la cara de Daphne mientras hacía uso de toda su fuerza de voluntad para no asesinar a Draco por estarle metiendo la lengua a la boca de su hermana.
—Vas a romper ese vaso —le dijo Theo a su novia, acariciando su mano e intentando relajar a la rubia, quien parecía que en cualquier momento saltaría gritando: "Todo contra él".
Por suerte para el rubio Malfoy, los alumnos comenzaron a retirarse de forma masiva hacia sus respectivas casas, evitando que su cuñada tuviera tiempo de planear una buena emboscada en su contra. Aunque en la sala común de Slytherin, la pareja se ganó un buen cojinaso cuando comenzaron a ponerse muy cariñosos sobre un sofá y regañadientes decidieron que salía más productivo jugar ajedrez que arriesgarse a que Daphne les aventara algo que los pudiera descalabrar.
O-O-O
Noviembre trascurrió con una velocidad a la que nadie daba crédito, sobre todo por los deberes que tenían a la mayoría de los estudiantes ahogados. El tema de Cole se había olvidado casi por completo y susodicho se la pasaba metido en la biblioteca por los dichosos TIMOs que pretendía aprobar con excelencia. Geraldine se había vuelto parte del grupo y aunque era muy agradable, Astoria no podía dejar de sentir algo extraño cuando la rubia se encontraba muy cerca de Cole. No es que fueran celos, ¿verdad?, simplemente era extraño plantearse la idea de la posibilidad de que Geraldine y Cole pudiera andar, pero celos no, porque ella estaba muy bien con Draco.
Con todo y todo de que el heredero Malfoy siguiera ocultando cosas, desapareciendo o peleando con sus amigos, se podría decir que estaban muy bien. Los deberes aumentaba con forme se acercaba el final del trimestre y aunque la pequeña Greengrass parecía estarse volviendo loca, sobre todo en Runas, los pequeños momentos que podía pasar con su prometido eran más que maravillosos para alegrarle la existencia.
Diciembre llegó con una fuerte nevada que cubrió de blanco los terrenos de Hogwarts, más de un medio metro de nieve donde de vez en vez se formaban helados remolinos que levantaban más de una falda desprevenida. Mientras dentro del castillo, la decoración habitual no tardo en hacerse presente, con los doce árboles navideños en el Gran Comedor, guirnaldas de acebo y espumillones enroscados en los pasamanos de las escaleras; velas que ardían dentro de los cascos de las armaduras y del techo de los pasillos colgaban grandes ramos de muérdago. Si, un fin de muérdagos con los que uno se topaba prácticamente con cada paso que daba.
Aquello resultaba especialmente gracioso cuando Leo y Paige se ponían a discutir debajo de los dichos muérdagos y luego se ponían rojos cuando alguien les gritaba «¡Beso! ¡Beso!». Claro que no resultó tan gracioso para Astoria cuando lo mismo pasó con Cole y Geraldine, quienes no dudaron en darle gusto a los morbosos alumnos, dándose apenas un pico debajo de la entrada al Gran Comedor. La pequeña Greengrass juraba que no le importaba para nada ese beso, pero la verdad es que lo sucedido no dejaba de rondarle la cabeza.
—Estás sobredimensionando un pequeño beso —le dijo Paige a su amiga, una tarde cuando hacían los deberes en la librería.
—Primero que nada, sabes que no me gusta esa palabra —contestó la castaña, arrugando la nariz.— Y segundo, no sobredimensiono nada, solo digo que parece que a Geraldine le gusta Cole y harían bonita pareja —añadió a su defensa.
—Si no fuera porque te conozco, diría que tienes celos de Geraldine porque existe una posibilidad de que a Cole le pueda corresponder —molestó la pelirroja, con un tono escéptico muy sugerente.
—No seas tonta, yo no tengo razones para estar celosa de eso —se apresuró a decir Astoria, frunciendo el ceño.
—Lo sé, sé que adoras a tu rubio de ojos grises, ese que te come a besos debajo de cada muérdago —comentó de forma socarrona, provocando un sonrojo en las mejillas de su amiga.— Aunque ha estado algo raro últimamente —añadió, pensativa.— ¿Sigues sin saber que se trae entre manos? —preguntó.
—No, sigo sin tener la más mínima idea de en que anda metido —bufó la aludida, mirando de forma pensativa su tarea.— Sé que algo importante, en el sentido de que Draco se esmera mucho por ocultar lo que hace y no le importa en lo más mínimo descuidar sus clases por eso —analizó, mientras dibujaba un pequeño corazón en la esquina superior de su pergamino de adivinación.
—La verdad es que no se me ocurre nada —contestó Paige, encogiéndose de hombros.— Lo que sí se me ocurre es como fregarle la vida a Pansy —dijo con un tono muy malicioso.
—¿De qué hablas? —preguntó la Greengrass, algo desconcertada por el repentino cambio de tema.
—Hablo de que tengo una idea para hacerle la vida de cuadritos a Pansy y darle una cucharada de su propia poción —declaró la pelirroja.
—Paige, será lo que sea, pero de verdad que prefiero no meterme con ella, recuerda que es una de las que sabe lo que pasó con el ED y no quiero que diga nada al respecto —le recordó a su amiga, mirándola con seriedad.
—Pero a estas alturas ya nadie le daría importancia a eso —intentó argumentar.
—Mis padres si le darían mucha importancia y no quiero problemas con ellos —remarcó Astoria.
—Bueno, pero si en todo este tiempo no ha dicho nada, no sería lógico que a estas alturas se le ocurriera mencionar algo, digo si hasta se muerde la lengua a pensar de ponerse verde cuando te ve con Draco —argumentó Rowle.
—Eso es porque Blaise la tiene amenazada con algo —informó con naturalidad y sin pensar en el hecho de que aquella información no se la había mencionado antes a su amiga.
Paige se quedó en silencio por unos instantes, como pensando y analizando la información que le acaban de dar, para de repente abrir los ojos de par en par, como quien descubre la fuente de la eterna juventud.
—¿De casualidad sabes que es eso con lo que Zabini chantajea a Pansy? —indagó la chica.
—No, ni idea. Blaise no nos ha querido decir nada ni a Draco ni a mí —contestó, volteando a ver a la pelirroja.—¿Por qué?
—Porque entonces creo que yo sé —declaró Paige, con una sonrisa de oreja a oreja.
—¿Como podrías tú saber eso? —preguntó la pequeña Greengrass, abriendo los ojos con mucho asombro.
—Bueno, escucha esto —pidió su amiga, dejando su pluma y libros de lado.— Hoy en la tarde cuando fui al baño, escuché a una niña de segundo hablando de que el año pasado Pansy perdió su diario y si Zabini tiene algo en contra de Pansy, seguro que es el diario. Piénsalo, ahí deben de estar sus mayores secretos y no existiría mejor chantaje que ese contra la antigua princesa de Slytherin que cuida tanto su reputación —explicó.
—Suena lógico —concedió Astoria, analizando lo que le acaban de decir, pero luego hizo una mueca.— Aunque por otro lado, no creo ni media palabra de lo que puedan decir las chismosas de segundo, sería tonto confiar en esa información de procedencia dudosa —añadió con tono obvio.
—No me tan creas ingenua —se defendió la pelirroja.— Para estar segura del chisme, investigué con Millicent, quien a cambio de una bolsa de megaras fritas, me confirmó que a Pansy se le había salido decir eso durante el descanso, aunque luego había añadido que si lo había encontrado al final y lo había quemado, porque prefería ya no usaba esas cosas de niñas tontas, ya que era estúpido escribir los secretos con la posibilidad de que los pudiera leer los demás.
—Interesante —admitió su amiga.
—Piensa que si Zabini tiene ese diario, podríamos quitárselo y ser nosotras las que chantajeáramos a Pansy —insinuó Paige, pero su único efecto fue una mueca no muy convencida por parte de la Greengrass.
—Blaise jamás nos daría ese diario, porque es evidente que el chantaje es muy bueno. No sería tan tonto de entregar ese poder que tiene sobre Pansy —aclaró Astoria, analizando la situación, que aunque sonaba atrayente, también sonaba muy surrealista, demasiada buena para que fuera posible.
—No se lo vas a pedir, ni le vas a decir nada —aclaró Rowle.— Bien podrías entrar al cuarto de los chicos y buscar entre las cosas de Zabini —sugirió.
—Antes que nada, yo no sería capaz de robarle a Blaise, él es como el hermano que nunca he querido y no podría simplemente entrar a los dormitorios de los chicos sin que nadie se diera cuenta o me dijera algo —manifestó la otra chica, rodando los ojos con cierto fastidio.
—Puedes decir que vas a ver o a dejarle algo a Draco si alguien te ve y te dice algo —dijo Paige, sonriendo para animar a su amiga.
—Estás loca, me harían más chismes y es lo último que necesito en estos momentos —se negó rotundamente.
—Pero vale la pena si pudieras conseguir algo que pusiera a Pansy en tu poder —insistió la pelirroja.
—Ya he dicho que no, además eso del diario solo es un chisme y si no encuentro nada, me sentiré culpable por andar viendo entre las cosas de un amigo —argumentó a su favor, tomando el enorme libro de adivinación para abrirlo en el capitulo de 'El Tarot'.
—Podrás vivir con ese cargo de conciencia, pero jamás te perdonarías dejar pasar una oportunidad como está —comentó Paige con mucha sugestión en sus palabras, dispuesta a recurrir al chantaje emocional para convencer a su amiga.
—Si tanto quieres el diario de Pansy, ve y buscalo tú —espetó de mala gana, sacando de su mochila la bajara del Tarot.
—No puedes hablar en serio, si me encontraran en el cuarto de los chicos sin razón alguna me crucificarían y me moriría de vergüenza por el resto de mis días en Hogwarts —declaró la aludida con cara de espanto.
—Lo mismo me pasaría a mí —hizo notar Astoria, al tiempo que sacaba una carta de la baraja, cuya figura era una torre que se partía con un rayo.
—No, porque tu novio duerme en esa habitación y esa es una razón suficiente para estar ahí —volvió a insistir Paige, mirando a su amiga, esperando que le respondiera algo, pero los ojos esmeraldas de la otra chica estaban clavados en la carta.— ¿Qué sucede? —preguntó ante la falta de emoción de la Greengrass.
—Pregunté por lo que le está pasando a Draco y me salió esta carta —contestó la castaña, señalando la carta que su amiga miró con una mueca. Era algo perturbadora la imagen de la torre que era partida por un rayo, lanzando piedras y fuego de destrucción por doquiera.
—Bueno, no te lo tomes tan literal, aquí dice... —dijo la chica, señalando el libro.— La Torre o Arcano XVI, simboliza cambios súbitos y violentos que dan lugar en el entorno del consultante —leyó en voz baja.— En pocas palabras, simplemente hablan de que Malfoy anda raro por un cambio que sufrió y seguramente fue lo de su padre —intentó de animarla Paige.— Además, ¿qué tan certera es la adivinación? ¿Dime cuando ha acertado en algo lo que nos ha dicho la vieja loca de Trelawney?
—Nunca —admitió Astoria, apartando la carta de su vista con algo de angustia.— Pero...
—Pero nada, estas son pamplinas, tan falsas como una moneda de dos galeones —le interrumpió su amiga.— Aunque lo que si es real es que tenemos que terminar nuestras diez adivinaciones antes del siguiente periodo así que manos a la obra —animó la pelirroja.
La Greengrass sonrió de medio lado e intentó hacerle caso a su amiga, aunque si por las dudas, dejó la carta de la Torre lejos de su vista, no quería sugestionarse con algo que realmente no tenía sentido ni validez. Así pues siguieron con los deberes de adivinación, contestando sus supuestas diez preguntas con cualquier carta que salía del Tarot, inventando correlaciones entre lo que salía y lo que preguntaban. Por ejemplo, que esa pregunta de Paige sobre si Cole se podría enamorar de Geraldine y salió la carta de La Templanza, que significaba continuidad entre el pasado, el presente y el futuro o la creación continua de la vida, por lo que la pelirroja no dudó en ponerle como interpretación: Cole ha estado, está y seguirá enamorado de otra chava que no le hace caso.
Astoria rodó los ojos ante la respuesta, pero siendo que sus predicciones no eran mucho mejor y que el descanso ya casi terminaba, se apresuró a seguir con sus deberes, sin darle mucha importancia a lo que las cartas decían. Finalmente Paige tenía razón, todas eran mentiras.
¿Les gustó? Como dije, no hay nada contundente en si, solo algunas cositas que creo que tenía que aclarar, algunos chismes por ahí y bueno, pura tontería, más que nada es como un capítulo tranquilo y de relleno antes de que llegue la bomba. Aunque creo que le di una vuelta de tornillo a eso de Cole, solo espero que les gustara, digo, no quise hacer una bomba.
No es prometo una linea de tiempo, si han notado me equivoqué con eso de Halloween después del primer partido de Quiddicht, pero bueno, ya lo había escrito y no se me antojó borrarlo... pero si intentaré seguir más o menos los libros :3
En fin, saben que intento dar lo mejor de mí. Espero que les gustara y ¡muchas gracias! De verdad que no imaginan lo mucho que aprecio su apoyo. Me hacen muy feliz y reafirmo que es un orgullo y logro personal saber que a he conseguido que le tomen cariño a esta pareja de Draco y Astoria.
¡Muchas gracias! ¡Muchos besos! ¡Y todo mi cariño para ustedes! Esto es por y para todos los que leen ^^
Rr's
GabyPotterHRLJ:
¡Hermosa! Claro que me acuerdo de ti, ¿como crees que me voy a olvidar?
Lo sé, te has desaparecido un buen tiempo, pero es muy agradable leerte de nuevo :3
¡Wiiii! Me encanta, me encata el hecho de que te guste esta pareja con todo y todo.
Me alegra muy honestamente que te gustaran mis historias y no importa que no comentaras, porque igual para mí es valioso saber que me lees y más aún eso de que te animaron para que continues escribiendo. Desconozco que pudo ser lo que te paso en esa temporada que mensionas, pero espero que ya todo esté bien. Repito que no te preocupes por comentar cada uno de los escritos, sé que escribo de repente como loca y no espero realmente que me comenten el titipuchal de historias de una, con que me lean basta.
Gracias linda, de verdad que gracias por tu apoyo. ^^ Espero de verdad que te llegue la inspiración y cualquier cosa, te digo que puedes contar conmigo para lo que sea. Y muchas gracias por leerme, que sin lectoras, pues no escribiría.
¡Un beso enorme y cuídate! :3
Euge:
¡Linda! Jejeje, vas por el capi 40, pero como no tengo otra forma de darte las gracias por leerme y contestarte tu Review te lo dejo aquí ^^!
Wow, muchas gracias por leerme pese a que el fic ya está muy avanzando y lo curioso es que todabia tiene para largo jajajaja.
¡Muchos besos para ti tambien!
RuthEmperatriz:
Jajaja nada que disculpar hermosa, igual y yo también me tardo en publicar xD
Uff, disque descansado, pero igual me hago un tiempo para olvidarme del mundo y ponerme a escribier jeje xP
Jajajaja, tú me le recordaste y bueno, el pobre es pesimista, aunque igual sus inquietudes estaban bien fundadas. Descuida que intentaré no olvidarlo de nuevo.
Jejeje, de hecho creo que a lo de Cole le resté mucha importancia, pero igual tampoco quería darle taaanto revuelo, aunque si es algo importante y que servirá más adelante, pero todo a su tiempo xP
Bueno, sé que no he mencionado mucho a Arise Lympha pero pues no es nada así como que se vaya a casar con ella, pero no podemos dejar soltero a Blaise tanto rato, tú sé paciente xD
Lol! también sé lo que se y así, pero pues ya se arregló lo de Paige y Astoria :3
Creo que ya ha quedado más o menos claro lo que es lo que tienen contra Pansy xD
Jajajaja, la verdad es que si estás pendiente y te lo negaré Astoria es la mami del segundo niño más hermoso, porque el más hermoso y sexy es su papi x3 -Mi amado Draco por sobre todas las cosas- xDDD
¿Del fic que estoy escribiendo de cuando estaba enojada con los Dramiones? Se llama "Inevitable" y ya tiene cuatro capitulo, a ver si ahorita puedo copiar el quito :D
¡En serio, guapa, muchas gracias! Jajajaja, de verdad que intento no tardar tanto en actualizar, pero pues si no es una es otra, pero en fin.
Jajajaja, me gustan los testamentos y cualquier cosa, pues a tus servicios, linda.
Te mando muchos besos y cuídate ^^
Yadira Green:
¡Hola! Jejeje, pues bueno, pues ya se supieron muchos secretos o bueno cosas que no había aclarado antes xP
Espero que quedaran las cositas claras y que fueran de tu agrado ^^
Y descuida, hermosa, no hay bronca, tomate tu tiempo para leer :3
¡Te deseo que te vaya bien en la escuela! ¡Mucha suerte y besos! Cuídate.
Jazmin Li:
¡Hola linda! Es una alegria leerte ^^
Jajaja, jamás, como digo, siempre que exista alguien que me lea, seguiré escribiendo :3
¡Gracias!
MACARENA:
¡Hola, Malaca! ^^ Pues por acá hace un calor de los mil demonios, que envidia eso del frío, creo que hasta que no me da calor no hecho de menos el frío xD
Awwww, tan linda, muchas gracias x3
Y nosotros que aca no encontramos ni sombra que proteja del sol
¡Siii! Leí el comentario y te agradesco mucho que te animaras a leer, con todo y todo que contiene Dramione, pero lo bueno es que ya en el proximo capitulo terminará eso y cada cual estará con su cada tal ^^
Jajajaja, para nada, no me molesta en lo mismo, al contrario, pienso igual que tú, aunque seguro que nuestro rubio hermoso debio de pasarla bien donde sea que fuera y preferentemente con Astoria xP
Ufff, pues sí, mejor que te tenga envidia a que te ignoren y pases como un fantasma.
Insisto, creo que le di una vuelta de tornillo a lo que todos esperaban que fuera lo de Cole, pero espero que les gustara pese a eso xD
¡Gracias a ti! Jajaja, le he tomado mucho cariño a Ron ultimamente, con un fic que leí que se llama Londo AU o Londres AU... en fi, es maravillos y tiene una relacion Draco/Astoria muy hermosa también, si tienes tiempo sería bueno que lo leyeras :3
Awww ¡Gracias hermosa! De verdad que aprecio mucho tu apoyo, con todo y pellizcones en las mejillas, aunque quede chapiada. Te mando mucho pero muchos besos y mucha buena vibra, espero que andes bien, Malaca ^^! Cuídate mucho, se te quiere.
Pd. Jajaja, de nada, me imaginaba que la preferirían a ella que a Jade xP
En fin, nos leemos :3
Jjaacckkyy:
¡Holas!
Jajaja, exacto, todos debieron de darse cuenta antes, pero pues al parecer no muchos reparan en detalles, ni por ser Slytherin xD
¡Gracias, linda, nos leemos! ^^
Luna Oculta:
¡Guapa! ¡Gracias a ti por leerme y comentarme! Ya he actualizado y espero que te guste, muchos besotes :3
Ursa Cassiopeia Lestrange:
Hola, linda, no te preocupes, entiendo que no puedes comentar siempre y no pasa nada.
Que bueno que ya te pusieras al corriente :3
Y sí, Draco es un Slytherin con todas las de la ley, aunque creo que no le di la suficiente importancia a lo de Cole, pero bueno... ojala que te gustara.
¡Besos!
ToRie Potter:
¡Mujer! ¡Hola!
Ufff y que lo digas, sea lo que sea un colegio lleno de adolescentes es un nido de chismes y demás.
Pero lo buenoe s que ya tiene a sus amigos de regreso, aunque lo que se avecina sigue ahí latente.
Jajaja, creo que lo de Cole no se puso tan feo como todas imaginaron xP
Draco y Tory siguen teniendo su tiempo tranquilos, aunque ya pronto se aproxima el cataclismo xD
Descuida linda, no sé porque no te dejó subir review, pero me alegra que te gustara ^^
¡Un besote y muchas gracias! :3
