Un pequeño relleno que había pensado hace tiempo espero les guste, ya llegamos al capitulo 50 /*W*/

Disclaimer: HP no es mio es de J.k.

Capítulo 50

Percances antes del juego

Había llegado el sábado del juego para Ravenclaw, tenían que ganar este juego, a pesar de que ellos ya estaban en la final, querían seguir invictos en el torneo y era algo que querían mantener el equipo de Gryffindor.

Harry ya estaba desde alrededor de las siete am en la sala común, revisando los planes de juego y las estrategias que había preparado para este encuentro una y otra vez, estaba muy nervioso, tenía miedo nuevamente de fallar en este juego o salir lastimado el o alguno de sus compañeros como le sucedió en el pasado encuentro contra Hufflepuff.

Seguía revisando los planos cuando unas suaves manos rodeaban su cuello y besaban su mejilla, siendo abrumado por aquel exquisito aroma floral que tanto lo extasiaba.

-Buenos días capitán—decía la pelirroja sonriendo.

-Hola hermosa ¿Cómo dormiste?—decía el joven

-Bien amor, extremadamente bien, ¿Tú desde a qué hora estas despierto?—preguntaba la chica.

-Desde como hace media hora creo, estaba checando los planos y las tácticas para hoy—decía el joven tomando de la mano a la pelirroja y sentándola en sus piernas y dándole un tierno beso en sus labios haciendo que la chica se lo respondiera.

-Mucho amor tortolitos—se escuchaba la voz del mejor amigo de Harry atrás de ellos y la risa de Dean, a lo cual hacia que ambos se separaran sonrojados.

-Ronald Weasley, déjalos—se escuchaba la voz de Hermione, -Cómo si tu no hicieras eso conmigo—decía la castaña

El pelirrojo se sonrojaba y todos los presentes, siendo ya acompañados por Neville, Demelza, y Seamus se reían a más no poder.

-Eso no lo tenías que decir Hermy…- decía Ron con sus orejas muy rojas –Mejor vamos a desayunar—decía intentando cambiar súbitamente el tema.

Todos apoyaron lo dicho por Ron y comenzaban a salirse de la sala común de Gryffindor, hablando entre ellos sobre el juego que sería en unas horas.

Al llegar al gran comedor entraban y se dirijan a la mesa de Gryffindor, seguidos por las miradas de los Slytherin que ya se encontraban ahí.

-Las serpientes están nerviosas—decía Dean.

-Deberían estarlo, saben que se encontraran con nosotros en la final—decía confiadamente Ginny sonriendo.

-Creo que esto tornara muy pesado el ambiente en las siguientes semanas, van a tratar de sacar del juego a la mayoría del equipo—decía Harry pensativamente.

-¿Qué te hace pensar eso Harry?—preguntaba Ritchie atrás de ellos que había llegado con Jimmy.

-Porque si el equipo de Gryffindor tiene varias bajas ya no tendrían que enfrentarse a nosotros en la final y aparte ganaría la copa por default, sin contar que odian a tres del equipo—decía riendo Harry.

-Eso tienes razón, dos "traidores de sangre" y el salvador del mundo, que buena combinación para atraer a todos los hijos de los mortifagos ahora encerrados en Azkaban- decía riendo Ron, haciendo que todos rieran con aquella ironía plantada.

Todos se sentaban a consumir su alimentos, manteniendo una plática armoniosa, hasta que llegaba Arnold a la mesa sentándose al lado de Neville, lo cual ocasionaba que Harry se irritara.

-Buenos días—decía el amigo de Neville a todos.

Todos le contestaban el saludo menos Harry y Ginny los cuales lo ignoraron por completo y comenzaban a hablar entre ellos.

-Veo que los tortolos no tienen educación alguna—decía Arnold intentando molestarlos.

-Es que mi mamá me enseño a ignorar personas no deseadas—decía Ginny con una sonrisa dibujada en sus labios dejando atónito ante su respuesta a Arnold, pero este se recobraba enseguida.

-¿Y a ti quien te enseño Potter? Por qué dudo mucho que hayan sido tus padres—

Eso lo hacía Harry se ponía rojo de furia y observaba al joven listo para matarlo, todos se les quedaban viendo, pero no era el quien actuaba si no Ginny, levantándose y soltándole una cachetada al chico.

-No te vuelvas a burlar de Harry o de mis suegros, lo entiendes estúpido, en mi vida quiero oírte que haces alución a los padres de mi prometido ¿lo entiendes?. Si lo vuelves hacer te arrepentirás—decía furiosa la pelirroja, mientras Hermione se levantaba y la agarraba de los hombros intentando tranquilizarla.

La pelirroja se daba media vuelta y veía a Harry –Vámonos amor, los vemos en los vestidores—decía ella a los demás del equipo, mientras que Harry se levantaba siguiendo a la pelirroja hacia los vestidores.

Al caminar Harry seguía exaltado y enojado por el atrevimiento de Arnold al mofarse de sus padres, pero no tenía comparación al enojo que Ginny irradiaba.

-¿Qué le pasa a ese estúpido?—decía ella muy enojada –¿Cómo se atreve a hacer burla de esa manera? Estoy con ganas de aplicarle una maldición imperdonable. No puedo creer que haya gente como el en Gryffindor, sin honor.—decía aún muy furiosa Ginny mientras esta volteaba a ver a Harry -¿Estás bien amor?—cuestionaba ella.

-Si amor, digo si me molesto lo que dijo ese tarado, pero es darle demasiada importancia a él, está furioso de que lo humille en un duelo hace poco y más aún que la chica que le gusta se burló de eso, no puede entender que tú y yo nunca nos separaremos—decía sonriendo Harry mientras la abrazaba pegándola a su pecho a la par de que la chica rodeaba la cintura del joven con sus manos y ambos sonreían de felicidad.

-¿Sabes algo Ginny? A veces si me pregunto que hubiera sido ser educado por mi mamá y mi papá, es siempre una duda que recae mucho en mí y más aún desde que visitamos sus tumbas en navidad, siempre he tenido la duda y sé que es algo que nunca podre saber ni sentir a primera instancia, es lo único que en verdad envidio de todos—decía tristemente Harry sin dejar de abrazar a su amada –ustedes, Ron, Hermione, tú, Seamus, mucha gente supo y sabe que es ser criado por sus progenitores pero…yo no- decía el chico con una lagrima rodando por sus mejilla al mismo tiempo que Ginny alzaba la mirada y esta pequeña gota de agua caía en su rostro.

Ginny movía su mano con delicadeza hacia el rostro de Harry y limpiaba las demás lagrimas que se hacían presentes en los ojos esmeralda de su amado –No tienes por qué llorar amor mío, a pesar de que tal vez no sabemos nadie de nosotros el dolor que se llegaba acumular en ti por lo de tus padres, créeme que ahora ya no tienes que pensar eso, mi familia te acogió eres ya parte del clan Weasley, quieras o no – reía suavemente Ginny –Tú eres mi futuro esposo, tendremos la más hermosa familia de todas y eso nada ni nadie lo impedirá, yo ya nunca más te dejare solo, eres mi motor para vivir y sonreír, eres la persona más especial en mi vida amor y me duele verte llorar o que estés triste o desanimado, odio que te sientas así, ya que tú eres una persona maravillosa que después de tanto sufrimiento se merece estar feliz, y yo quiero ser quien te haga feliz por el resto de su vida—decía la pelirroja viendo a Harry directamente a los ojos sonriéndole a lo cual el joven respondía su sonrisa plenamente y la besaba como nunca lo había hecho, su vida al lado de ella estaba completa, sabía que a pesar del dolor que a veces sentía el, ella nunca lo dejaría y siempre estarían juntos sin importar los problemas que se acercasen a arruinar su felicidad.

-Si claro en los vestidores—decía la voz de Ron bajo las risas de los demás del equipo haciendo que ambos jóvenes se sonrojaran.

-Ya déjanos en paz Ron—decía sonrojada la pelirroja.

-Ya vamos todos para allá hay que comenzar a prepararnos para el juego que será en una hora—decía Harry tomando firmemente la mano de Ginny, y con ello comenzaban a caminar a los vestidores, confiados del triunfo de no solo del juego si no de sus vidas enteras.