Ve en mí

"Quiero que veas en mí un jardín, y no una sola flor.

Que veas en mí una noche, firmamento, no una luna.

Que veas en mí un día, no un sol.

Que veas en mí cada una de las estaciones y no sólo el verano.

Que me veas completo y no me abandones.

Que vea a mi cuerpo gritarle, a mi alma irse con ella y no abandonarme.

Soy completo sin ella, soy mío con o sin ella. Ella no es mía, porque nos queremos.

¿Qué nos tenemos que pertenecer? Eso déjenselo a los débiles de corazón. "

Anónimo.

Guardo la misteriosa carta que encontré en la mesa de la biblioteca donde suelo ir a estudiar. Fue ayer ¿Quién me escribiría algo así? Duncan por supuesto que no, entonces ¿quién? Lo único que pone es mi nombre.

Para Courtney de un admirador secreto

La carta está escrita a máquina, eso ya no se suele usar hoy en día.

-Doctora Sherman acuda a la sala siete por favor, acuda a la sala siete, sala siete, sala siete gracias.

Miro a mi padre sentado a mi lado y sonrió cuando le veo morderse las uñas de las manos nervioso ante la espera de que nazca su hija.

-papa quieres que te traiga algo para los nervios?

-no cariño, estoy bien –me sonríe brevemente y comienza a mover el pie con nerviosismo eh impaciencia.

Mi madre está en la sala de parto y mi padre y yo esperamos fuera, papa quería entrar pero no le dejaron, cosa rara porque siempre suelen dejar, aunque la verdad yo estoy bien aquí, no me apetece ver a mi madre gritar mientras da a luz. Me pregunto si mi verdadero padre también estaba así de nervioso cuando yo venía en camino.

-por dios! Ya llevan tres horas ahí dentro que rayos pasa!

-papa siéntate –le veo caminar de un lado para otro sin despegar la vista de la sala de parto -. Es normal que tarde, los partos pueden durar dependiendo de cada mujer, incluso puede que tres días.

-que! Tres días! Se acabó voy a entrar.

-papa no! –le regaño.

Me mira y se detiene.

-vuelve a sentarte papa.

-de acuerdo! Pero…..

-pero nada, a esperar –digo con rotundidad.

-mi propia hija dándome órdenes –dice entre dientes.

Niego con la cabeza divertida cuando la puerta de la sala de parto se abre y sale la doctora Nora.

-señor Johnson su hija ya está aquí, puede pasar a verla –me mira -. Ambos –sonríe.

Mi padre entra casi a tropiezos y yo le sigo. Lo primero que veo es a una enfermera limpiar el sudor de la cara de mi madre, de tía Amanda, mi padre va junto a ella con una enorme sonrisa y conteniendo las ganas de llorar, le brillan los ojos. Mi madre sostiene en una mantita rosa a mi nueva hermana, tiene la cara demacrada y unas ojeras enormes y los pelos alborotados pero aun así parece la mujer más feliz de la tierra. Me quedo observando aquella escena sintiéndome ajena y sobrante de su felicidad, recordándome algo que yo alguna vez tuve y que perdí a temprana edad. Mi madre levanta sus cansados ojos marrones claros hacia mí y yo le sonrió algo triste.

-mi pequeña ven –dice.

-mama…..

Contengo las ganas de llorar, pero no de tristeza, bueno quizás solo un poco, pero es por verla a ella tan feliz y por la emoción de tener por fin a mi pequeña hermana. Ya junto a ella me enseña el rostro arrugado de mi hermana. Es tan pequeña, parece una de esas de juguetes que venden en las jugueterías. Nunca eh entendido porque dicen que los bebes son preciosos al nacer y después, a mi todos los bebes me parecen feos y arrugados y mi nueva hermanita no es una excepción. Es blanca, calva y arrugada como una pasa.

-quieres cogerla en brazos?

-yo? –miro a mi madre y ella asiente.

-adelante cariño –dice mi padre con su permiso.

-de acuerdo.

Con delicadeza y con las indicaciones de mi madre la tengo en mis brazos. Al tenerla tan cerca y al mirarla fijamente un buen rato supe que me había enamorado por segunda vez, la primera es Duncan pero eso es distinto. Sonrió enorme.

-bienvenida hermanita –declaro.

Se la doy a mi padre para que el también viva la experiencia.

-como estas mama? Te veo horrible –digo sincera.

-bueno court cariño traer al mundo una vida cansa y duele mucho –me sonríe cansada.

-eso no lo dudo –solo hay que mirarla -. Ya saben cómo llamarla? Porque eh echo una lista con nombres que me a mí me gustan –les digo.

-tú y tus listas –niega mi padre con la cabeza divertido.

-adelante, quiero oír los nombres –me dice tía Amanda.

Saco la lista de mi pequeño bolso marrón y se las leo a ellos.

Nombre para la bebe

-Brenda

-Jade

-Sasha

-Audrey

-Ginger

-Chloe

-Giselle

-Aurora

-Shopia

-Caitlyn

-phoebe

-Bueno la lista era más larga así que la reduje un poco –digo.

-son bastantes nombres –dice mi madre.

-me gustan mucho Sasha, Caitlyn y phoebe –dice mi padre.

-a mi Giselle, Chloe y Aurora –dice mi madre.

-pues que mal –digo -. Así no habrá manera de escoger.

-¿y a ti cual te gusta más mi pequeña? –me pregunta mi madre

-a mí? –asiente -. Pues Phoebe, me gusta mucho Phoebe –digo.

Mis padres se miran y como si se lo dijeran por telepatía deciden.

-pues Phoebe –dicen ambos.

-genial! –digo contenta.

Al día siguiente, sábado, le dan el alta a mama. Regresamos a casa con una nueva integrante a la familia, phoebe, iba a poner mi nombre en la lista porque tengo un nombre muy bonito, pero sería pasarse y además no pueden haber dos Courtneys. Mi habitación ahora será para phoebe, la idea no me gusto y me sentí celosa cuando lo supe ayer a las seis y media cuando llegue a Nevada, pero ahora ya no, adoro a mi hermana. A las cuatro le digo a mis padres que tengo que salir a ver a la madre de trent, no les digo el motivo verdadero porque no quiero que se preocupen, con phoebe ya tiene un nuevo trabajo y una preocupación. Llego al barrio de casa de trent, estaciono delante de su casa y salgo hacia su puerta. Toco al timbre.

-Courtney Rose Steele –abre una pelinegra alta de ojos verdes -. Que tal estas querida, pasa.

-ola señora Truman.

Vaya que recuerdos. Pasamos al salón. Todo está como siempre, como cuando venía a las terapias y en los descansos jugaba con trent y su tren de juguete. Tomo asiento en el mullido sofá de cuero negro y la Doctora Truman toma asiento en su particular silla con ruedines.

-que tal esta tu madre? Me dijo que daría a luz las semana pasada.

-está en casa y bien.

-me alegra –responde -. Te apetece algo de comer o beber? –dice amable, ella me recuerda mucho a la amabilidad de su hijo -. He hecho galletas de chispas de chocolate.

-me encantan las chispas de chocolate –digo entusiasmada como cuando siempre me ofrecía cada vez que estaba en su casa.

-lo sé, por eso las hice –la había telefoneado para saber si podía verla hoy a las cuatro -. Te traeré unas cuantas.

-gracias.

Cuando vuelve conversamos un poco sobre la Uni y me pregunta que tal esta trent.

-él está bien, tiene trabajo y que yo sepa los estudios le van genial –me guardo el tema de la ruptura con gwen.

-me alegra, bien courtney ¿de qué me quieres hablar? ¿Por qué estás aquí? –va directa al grano.

-eh vuelto a tener pesadillas nocturnas.

-vaya y sabes ¿por qué? –toma de la mesita de al lado su libreta roja y su boli negro.

-creo que sí.

-pues adelante –me escucha atenta.

-creo, bueno…..haber, como decirlo…..

-es un chico verdad –la miro.

-como lo sabe?

-me lo acabas de decir –sonríe.

-bueno si, es un chico.

-y él es el problema verdad.

-no lo sé, creo que…..no lo sé.

-claro que lo sabes.

-si lo supiera no estaría aquí.

-chica lista –sonríe -. Continua.

-bueno digamos que no es el novio soñado que desean todos los padres para su hija.

-aja –veo que anota.

-no es muy comprensivo, es muy complicado, es un grosero, un celoso, un insensible muchas veces, intimida bastante y a veces da miedo, peleamos casi todo el tiempo, nuestros caracteres chocan mucho y es controlador y a veces me dan ganas de golpearle por las cosas que hace y a las que se dedicó.

-a las que se dedicó? Cuantos años tiene ese chico?

-solo es un año mayor que yo.

-bien, continua.

-me eh enamorado de él.

-vaya –me mira y deja de escribir -. Con que enamorada eh? –asiento -. Por lo que veo te has enamorado de alguien que no te conviene.

-a no?

-si el chico es el problema deduzco que es por el que has vuelto a tener las pesadillas, cuéntame cosas buenas de él.

-bueno…..-sonrió y ella me mira -. Cuando se lo propone es dulce, atento, protector, cariñoso, divertido, me gusta lo seguro que es de sí mismo, fuerte, muy guapo, su descaro, sus halagos picaros, sus ojos, su sonrisa, cuando me llama princesa, su forma de mirarme, de tocarme, de besarme, me gusta hacerle enfadar, me resulta atractivo su forma de ser conmigo y cuando es así me dan ganas de besarle todo el día.

-vaya contradicción.

-ah?

-creo que entiendo la clase de hombre que es, es el estereotipo que a todas nos encanta, el típico chico mal no es así?

-bueno a estado en la cárcel –abre los ojos.

-de acuerdo profundicemos más….

Pasamos cuatro horas hablando, se lo cuento todo y cuando digo todo es todo y llega a la conclusión de que Duncan no me conviene.

-a la larga se volverá enfermizo, no es sano discutir y resolver los problemas con sexo –me ruborizo -. No dudo de que él te quiera de verdad, pero deberían darse un tiempo, el cambio de lugar y conocer a este chico con esas emociones tan fuertes y sobretodo los sentimiento intensos que despertó en ti no es bueno con los antecedentes médico que tienes.

-y como explica que cuando duermo con él no tengo pesadillas?

-porque le has convertido a él en un refugio de tu estado débil que el mismo provoco y que tu dejaste que sucediera.

-no creo que a él le guste la idea de darnos un tiempo.

-si de verdad te quiere lo entenderá, además quien te dice que él es el hombre indicado para ti, aun eres joven Courtney, ambos. Su estilo de vida ahora mismo no es compatible con la tuya.

-gracias por atenderme –le sonrió triste.

-recuerda hacer los ejercicios que hacíamos cuando eras pequeña de acuerdo?

-si –nos levantamos y vamos hacia la puerta.

-me alegra haberte visto hoy querida –me da un abrazo -. Tómense esto como un descanso de acuerdo? Quizás este equivocada, dale este abrazo a trent por mi parte.

-claro…..

Regreso a casa triste ¿Duncan no me conviene? ¿No es para mí? ¿No es compatible con mi vida? Creo que estas preguntas ya me las hice cuando intentaba alejarme de él las veces que insistía tanto en tenerme y hacerme su novia. No te conviene court, él es un chico malo. Pero es mi chico malo.

-te pasa algo mi pequeña?

-no es nada mama.

-ven aquí y cuéntamelo todo –me siento en el sofá de casa, a su lado mientras da de comer a phoebe.

-es sobre Duncan, del chico con el que estoy saliendo.

-que ocurre con él?

-la mayoría de mis amigos dicen que no me conviene estar con él –una doctora profesional para ser precisos! Que mal.

-bueno, eso se verá a la larga, recuerdo que mis amigos decían lo mismo de tu padre, pero míranos ahora, estoy casada con él y tengo a dos preciosas hijas como prueba.

Una sonrisa amplia se dibuja en mi cara.

-puede que tengas razón mama, gracias, quiero darte un abrazo pero phoebe me lo impide –digo algo celosa.

-en cuanto termine de darle de comer te daré un enorme abrazo cariño.

-lo prometes?

-lo prometo.

El Domingo por la mañana me despido de mis padres, tengo que volver a mis estudios, ojala pudiera quedarme más tiempo con ellos y mi nueva hermanita. Seis horas en coche y por fin llego a los Ángeles. Voy directa a casa de Duncan y nada más llegar le veo esperándome en la acera de su casa con una sonrisa y las manos metidas a los bolsillos de sus vaqueros azules.

-¿qué tal el viaje princ…

Salgo del coche y algo bruta le callo con un beso largo y enérgico.

-quiero hacer el amor Duncan.

-a tus ordenes princesa.

Me levanta del suelo y colgada a él como un mono entramos a su casa.

-no, arriba no –me mira y se detiene en el primer escalón -. Quiero hacerlo en el sótano de tu estudio de pintura, como la primera vez.

-arriba tengo los condones nena.

-no nos harán falta.

Sonríe y nos encaminamos hacia su estudio, bajamos las escaleras y me tumba encima del colchón. Rápidamente me coloco encima de él.

-lo haremos a mi manera –sus ojos celestes brillan de excitación.

-como tú ordenes –responde.

Cubro su boca con mis labios y juego con el estirando repetidas veces de su labio inferior con mis dientes, el gime y sigo por la comisura de sus labios. Mis manos buscan el final de su camiseta naranja y se la empiezo a quitar con su ayuda.

-odio tu collar de pinchos –se lo quito.

Me levanto del colchón.

-quítate los vaqueros y los boxes –me mira un breve instante y sin despegar sus oscurecidos ojos de mí se los quita.

-te toca –dice en voz baja y grave.

Me quito la blusa beige lentamente, torturándole y excitándole, luego la falda negra de la misma forma. El pecho de Duncan sube y baja y su respiración cambia visiblemente. La falda cae en picado, la sangre me hierve, excitarle me está gustando mucho. Bajo ambos tiros del sujetador y el entreabre los labios, desabrocho y se lo tiro en la cara pero él coge el sujetador con reflejo, le sonrió picara y empiezo a bajarme los calzones hasta abajo. Me acerco al colchón y me tumbo sobre él, le beso por encima de los labios brevemente y con leves mordiscos bajo desde su cuello hasta abajo, le oigo jadear y me siento poderosa. Lo deseo en mi boca. La tengo delante, firme y dura con sus gruesas venas y su ancha raíz. Se la agarro y Duncan se pone rígido.

-con cuidado nena, trátalo con cariño –sonríe descaradamente sexual.

Le borro la sonrisa apretando solo un poco. Quiero jugar con esta enorme cosa. Doy el primer lametazo y veo que Duncan se retuerce solo un poco, que divertido, empiezo a lamer la larga raíz de arriba abajo y noto como su verga da espasmos, es suave y aterciopelada. Lamo la punta repetidas veces, enrollando la lengua y cubriéndola con mis labios y oír como jadea de placer y gusto me excita.

-Demonios Courtney métetela en la boca de una vez mujer –suplica con un gruñido.

Me la meto en la boca y empiezo a chupársela con fuerza.

-oooooh, ooohhhhh, oooohhh joder, joder, joder!

Le tengo donde quiero y es delicioso ver lo que le provoco. Le roso un poco con los dientes y gruñe sonoramente. Se la sujeto con una mano y empiezo a masturbarle mientras sigo con mi cometido.

-tranquila Courtney! Por dios…..

Está a punto, chupo una vez más y se corre en mi boca. Me relamo los labios al terminar y subo hacia arriba y le devoro la boca con ansias. Sin despegar su boca de la mía me hundo en él y gimo al tenerlo dentro de mí. Me agarra las nalgas con sus dos manos y empieza moverme hacia delante y atrás, a un ritmo constante y sincronizado, me mece y me penetra a su manera, me balanceo hacia atrás y el empuja hacia delante para volver yo a bajar y empezar otra vez.

-Demonios…

-córrete para mi nena –me ordena.

Y como si el mandara sobre ello me corro y atrapa mis lamentos con su boca. Cambiamos de posición, me aprieta contra el colchón y se coloca encima, noto su duro pecho sobre mi espalada, oprimiéndome y tomando control sobre mí.

-¡Ah!

Me penetra desde atrás. Me agarra las muñecas y me mantiene abierta de piernas para poder hundirse más adentro, empujar hacia adentro. Una y otra vez.

-Duncan…-digo con la boca seca.

Clavo las uñas al colchón cuando empieza a embestir con fuerza. Me echa el aliento en la oreja y sucumbo ante él. Me gusta tenerlo dentro de mí. Sentir su cuerpo sobre mí, sentir placer cuando me hace suya, sentir amor cuando lo hacemos incluso a lo bestia y salvaje.

-¡Ah!

-no te corras nena –embiste!

-¡Ah!

De verdad que no puedo, me corro. Maldice y aumenta la intensidad embistiéndome rudamente sin compasión y llega al orgasmo con un estruendoso gruñido animal. Me besa la espalda, me da la vuelta y me besa en la boca tiernamente por encima. Le miro a los ojos con la respiración entrecortada y sé que aún no ha terminado conmigo. Su mano derecha desciende hacia mi sexo y me lo acaricia, por dios, mete dos dedos en mi interior y los vuelve a sacar.

-abre la boca –dice en tono sensual. Lo hago. Mete los dedos en mi boca -. Chupa –me ordena. Cubro sus dedos con mis labios y chupo el salado sabor con mi lengua -. Buena chica –le muerdo -. Eso no ha estado bien –gruñe disgustado y excitado y sonrió al ver como se mete los dedos y chupa para sanar el imprevisto dolor -. Necesitas una buena represaría.

Pego un respingo y una risita tonta cuando a lo brusco me abre las piernas, el encarna una ceja al ver mi humor y sonríe negando con la cabeza. Se agarra su viril miembro y la coloca en la base de mi sexo y con un ágil movimiento me la mete.

-¡Ah!

No se contiene, se descontrola, es salvaje, rudo y me encanta. Se agarra del colchón y se impulsa con violencia hacia mí, enérgico y brutal, penetrándome hacia el fondo. Me aferro a su corpulenta y amplia espalda, le clavo las uñas y le araño toda la espalda entera.

-Rayos princesa! –ruge.

No sé en qué momento caigo rendida, agotada y satisfecha. Me sumo en un profundo sueño. Ahora que sé que Duncan no me conviene y que no debería estar con él, más le quiero. Puede que la doctora Truman tenga razón y puede que mama también, pero en mis sueños le veo a él. Hay una larga carreta en medio, en un enorme desierto que no parece tener fin. Duncan está parado junto a su moto con los brazos abiertos y sosteniendo en una mano un ramo de doce rosas, va vestido con vaqueros negros, unas botas negras y esa chaqueta de cuero que le hace lucir del pecado. Le veo mover los labios, como si me estuviera diciendo algo, pero no le oigo. Me despierto. Vaya justo cuando quería acercarme. La luz de la tarde se refleja en el suelo, deben de ser las cinco o cuatro de la tarde. No estoy encima de Duncan como siempre y noto unas sábanas cubriéndome la mitad del cuerpo, al levantar un poco más la vista le veo desnudo y sentado delante de un lienzo ¿se ha puesto a pintar? Vaya.

-al fin despiertas nena –le veo concentrado en el lienzo.

-que estas pintando? –sonrió somnolienta.

-algo realmente precioso –me mira con una sonrisa -. Puedes levantarte si quieres –ah?

Acaso no podía antes? Como sea, me cubro con la sabana y voy hacia él que aun continua dándole pinceladas al lienzo. Le abrazo desde atrás y le doy un cariñoso beso en la mejilla. Me quedo sin habla eh impresionada cuando por fin veo lo que está pintando. ¡Es a mí! ¡Soy yo! Tendida en la cama en una postura que no me había dado cuenta que estaba antes de levantarme, la mejilla apoyada en mi brazo derecho y el otro al costado cubriéndome una teta, se ve mi espalda al aire y las sabanas cubren el resto de mi cuerpo hermosamente, y mi pelo esta desparramado cuidadosamente hacia arriba. Tenía los ojos cerrados, pero la Courtney del lienzo los tiene medio abiertos, con una mirada sensual y los labios entreabiertos, mirarme es jodidamente sexy y erótico. Parece que tenga deseos de algo morboso y sucio o de que acabara de tener buen sexo.

-por qué me has pintado? –digo desconcertada.

-Porque soy un pintor nena y todo pintor tiene a su diosa inspiradora, a su musa

-diosa inspiradora yo? –sonrió alagada.

-sí, mi diosa y mi musa –deja el pincel -. Ven aquí –tira de mi brazo delicadamente hasta situarme enfrente de él -. Te has convertido en mi todo Courtney –me ruborizo.

-es la primera vez que alguien me pinta en un lienzo –le sonrió tiernamente.

-Y seré el único –advierte.

-jajajaja celoso.

-celosísimo nena –dice divertido.

-jajaja que haces? –me levanta.

-segundo asalto nena, segundo asalto.

-eres un depravado sexual insaciable!

-y de quien es la culpa eh?

-jajajajaja.

Tras el segundo asalto muero de hambre así que preparo tortitas en la cocina pese a la hora que es. Me gusta hacerlas lo más pequeñas posible porque la mala experiencia que tuve en esa dichosa competición de comer tortitas gigantes me dejo con mal sabor.

-sabes te ves sexy con este camisón –me rodea la cintura desde atrás.

-estoy haciendo tortitas no me molestes –le pego en la mano cuando quiere desatar el nudo del camisón.

-de acuerdo, de acuerdo –dice molesto.

-pon la mesa –le ordeno.

-si señor! –se burla, me da una nalgada y va a ello.

-Au! –pego un respingo.

Le miro mal y el simplemente me ignora. Tortitas listas, las llevo a la mesa.

-de eso nada –me coge de la cintura -. Tú te sientas aquí –me deja en su regazo.

-Duncan no podrás comer bien –le regaño.

-claro que puedo, mira –coge una tortita y se la come.

-eres un cochino, te has manchado –tomo una servilleta y le limpio la barbilla.

-pues dame de comer tu mujer ya que yo soy un cochino.

-jajajajaja eres imposible –niego con la cabeza, pero agarro el tenedor y rebano un trozo y le doy.

-Mmm, delicioso –dice como un niño pequeño -. Sabes a veces me imagino a mí y a ti en una casa.

-así? –como un trozo de tortita.

-yo llegando del trabajo y tu esperándome como buena esposa en la cama totalmente desnuda y dispuesta para mí.

-Duncan que estamos comiendo –le regaño, aunque sonrió porque acaba de confesarme y decir dos cosas muy fuertes "casa y esposa" -. ¿Por qué no puedes ser tu quien me espere desnudo en la cama dispuesto para mí?

-¿y qué tiene de divertido eso? –le doy con el codo dejando bien claro mi desacuerdo con eso y él solo se ríe, noto algo distinto en él, me gusta.

-Aunque sería placentero estar tumbado –pune sus labios en mi cuello -. Empalmado para que tú me montaras cuando te apeteciera –el sexo me palpito al visualizar la escena mentalmente.

-no digas esas cosas Duncan –me ruborizo.

-me encanta ponerte roja y decirte cochinadas –este es mi chico malo, un sucio pervertido -. Dime una fantasía sexual tuya que hayas tenido.

-No pienso decirte –que vergüenza.

-mojigata.

-oye! –se ríe.

-quieres saber la mía? –me remuevo y le miro a los ojos -. Tú –dice.

-más te vale –como hubiera dicho una orgia con otras mujeres o cualquier otra cochinada le habría roto el plato en la cabeza.

-esposada en la cama.

-¿qué?

-tu precioso culo en la cama esposada, las piernas bien abiertas, húmeda y esperándome completamente a mi merced, incapaz de hacer nada que no sea recibir todo el semen que yo pueda darte, te encantaría.

Lo imagine desnudo y reluciente por el sudor del sexo que tendríamos en ese futuro fantasiosamente erótico, sacando sus bíceps y pectorales al balancearse, deslizando dentro y fuera de mi su enorme pene. ¡Debería darme vergüenza pensar esto!

-me quieres indefensa –y la idea no me gusta del todo.

-me gustaría llevarte al límite –me acaricia la mejilla.

-¿por qué? –vaya nunca eh hablado del sexo tan libremente con nadie como lo estoy haciendo con él.

-porque tú quieres ser mía y yo poseerte.

-esto me disgusta, no debería necesitarte tanto, no es sano, la Doctora Truman tiene razón.

-¿qué? –su semblante relajado cambia.

-fui a ver a la Doctora que me atendía de niña cuando tuve el accidente, ya te lo conté.

-si lo recuerdo, pero a qué viene con que ella tenga razón?

-le conté sobre nosotros y llego a la conclusión de que lo nuestro no es sano y podría volverse enfermizo y que no me convienes ahora mismo en mi estado mental, dice que sentir querer necesitarte tanto no es bueno y que solemos resolver las cosas con sexo.

-que le den –gruñe.

-Duncan! –le regaño.

-hablo enserio, que le den ¿Quién dice que tú me necesitas demasiado? quién demonios se cree ella ¿Quién dice que no es sano? Mira los dos sabemos que ningunos de los dos es igual y a la vez sí y eso está bien, en cuanto al sexo es cosa nuestra, no le hagas caso confía en mi para saber qué es lo que necesitas, aun cuando creas que estoy equivocado, yo confió en tu decisión de estar conmigo a pesar de mis mierdas ¿de acuerdo?

-de acuerdo…..

-no pareces convencida.

-tengo miedo de perderme en ti Duncan, aunque ya es tarde para eso, pero me asusta perderme aún más en ti, me asusta verme privada de esa parte mí, del control que tanto me costó recuperar y que ahora estoy perdiendo.

-no permitiré que eso ocurra –me promete -. Lo que yo quiero es solo quererte y que tú me quieras y sentirnos seguros los dos con nuestra relación, no dejare que nada te lastime.

-yo quiero eso –me coge la cara con sus manos.

-y yo voy a dártelo princesa, voy a dárnoslo a los dos y tú me lo vas a permitir.

Me miró con mucha adoración y dulzura en los ojos que me sentí abrumada por todo, se me saltaron las lágrimas, me quiere, me ama y quiere darme seguridad y control y yo quiero eso, pero no es tan sencillo. Mis negras pesadillas no son tan sencillas.

-te quiero Demonios, te quiero –tomo mis labios frágilmente y despacio.

Devolví el beso con todo el amor que siento hacia él. Mi corazón desbocado empezó a latir con fuerza como siempre.

-estoy obsesionado contigo princesa, soy adicto a ti, a tu amor, eres todo lo que eh querido y necesitado siempre, mi sueño, lo eres todo, vivo y respiro por ti, por ti.

Oh por dios…..

Me tomo nuevamente entre sus brazos y supe que nada podría interrumpir nuestro momento. Ni siquiera su teléfono que empezó a sonar hasta que salto el contestador.

-soy geoff viejo, tenemos un problema, Owen está en el hospital.

Nos detuvimos y nos miramos a los ojos sin creer nada. Me bajo al suelo con cuidado y levanto el teléfono de la sala para atender la llamada.

-geoff soy yo ¿Qué paso con Owen? –contesta preocupado -. ¿Mal? –oh por dios! -. Voy para allá –cuelga.

-nos vamos al hospital.

-si –digo al instante.

Me puse una camiseta y unos shorts, Duncan pantalones negros, camisa roja y negra a cuadros. Salimos de casa y nos subimos en su coche. Llegamos al hospital y preguntamos en el mostrador por Owen justo cuando Geoff apareció y nos llevó hacia donde le tenían ingresado. Al entrar vimos a Bridgette consolando a Owen. Tenía algo metálico en la boca.

-que tal estas Owen? –le saludo Duncan fingiendo humor. Owen balbuceo algo, pero no se le entendía.

-le han roto la mandíbula y ahora tendrá que comer buen tiempo de una pajita –respondió bridgette.

-owen mi obeso amigo juro que pagaran por lo que te han hecho –la frialdad con la que lo dijo hizo que yo y bridgette le mirásemos con miedo y preocupación -. Geoff vamos –ordeno.

-si –respondió.

Bridgette y yo nos miramos y tras decir a Owen que enseguida volvíamos para hacerle compañía fuimos tras geoff y Duncan.

-¿a dónde van? –pregunto Bridgt.

Geoff y Duncan no se detuvieron y nos ignoraron. Furiosa le agarre del brazo para detenerlo y que me dijera a donde rayos se iba con geoff, pero se soltó bruscamente y siguió su camino.

-Duncan por favor –le abrace desde atrás para retenerlo y se detuvo.

-suéltame Courtney –sonó impaciente.

-no resolverás nada con violencia Duncan.

-claro que si –contesto -. Ahora suéltame –exigió fríamente.

Notaba su ira, su furia, tenía ganas de matar a alguien y ese alguien era Mal por lo que le hizo a unos de sus mejores amigos.

-por favor no lo hagas –le suplique.

-suéltame –repitió.

-las cosas no se resuelven así Duncan –dije molesta.

-basta Courtney –note tensar su cuerpo. Iba a explotar si seguía así.

-no dejare que hagas una idiotez Duncan!

-una idiotez! –grito tan fuerte que lo solté espantada -. Le han partido la mandíbula a mi amigo no me jodas con que es una idiotez! –me grito en la cara.

-si lo es! –le grite yo -. No puedes resolver la violencia con más violencia entiendes!

-ese desgraciado se lo ha buscado!

-se listo y no caigas en su provocación!

-estoy siendo listo al ir y partirle la cara!

-no puedes ir por el mundo actuando así Duncan!

-en mi mundo si te joden tienes que joderles el doble! -¿su mundo?

Parecía un puma enjaulado a punto de asesinar a quien fuera que entrara dentro. ¿Qué paso con las dulces palabras de hace unas horas? ¿Dónde estaba el Duncan que me decía cosas dulces? ¿Dónde estaba su mirada llena de amor? ¿Sus promesas? Todo iba como la mierda otra vez ¿por qué? ¿Por qué no podría ser todo normal? ¿Por qué nos está pasando esto? ¿Por qué mis pesadillas y su oscura forma de ser lo jodian todo? Porque él no me conviene me decía mi conciencia. Todo sería siempre así, siempre habría algo que lo estropearía todo, si no éramos nosotros mismos, serían los demás.

-pues vete! –le empuje -. Vete, vete, vete, vete! –golpee su pecho -. Lárgate tú y tu mundo! –le grite con amargura -. Vete!

-Courtney…..

-es que no ves que tú eres mi mundo maldito idiota…..

Me cubrí la cara con las manos y empecé a llorar ¿dios cuantas veces me habrá echo llorar este tipo? Sentí como rodeo mi cuerpo con sus brazos y me estrechaba fuerte a él. Me gustaría rechazarle y darle en las pelotas, pero escogí refugiarme en su abrazo. Enterré la cara en su pecho y solloce como una damisela en apuros, que patética debía de verme desde fuera.

-lo siento mucho, demonios, soy un tonto, no llores –suena arrepentido.

-claro que eres un tonto, acaso no entiendes? Tan difícil es entender que no quiero que te metas en líos? Tan difícil es hacerme caso? Y tú vas de buenas a primeras a buscarte líos, eres un tonto Duncan Ward –le regaño mientras intento ponerme serena.

-eres una mandona en los momentos más inoportunos que quieres que te diga? –dice con humor.

-no tiene gracia Duncan, hablo enserio –le regaño.

-bien…..

-promete que no harás nada malo.

-Courtney…..

-me prometiste que nada me lastimaría y me lastimas así, prométemelo si de verdad me quieres –chantajeándole emocionalmente tiene que acceder, lo hago por su bien.

-de acuerdo –al fin! -. Te lo prometo.

Joder y ahora le quiero más, soy tonta del culo por enamorarme en mi primer año de Universidad, ya me podría haber esperado un poquito más. Courtney Rose Steele recuerda prevenir a tu nueva hermanita de todo esto cuando empiece a andar con chicos, como me cuente de que se ha enamorado de un chico malo o de un hombre oscuro y peligroso la meteré de monja en una iglesia!

Olas! Olas! Olas! La verdad no se qué decirles, un capitulo largo, no se ustedes, pero yo pienso igual que courtney sobre los bebes xD ay estos dos cuando dejaran de complicarse? Bueno cuando yo dejare de complicarlo?! xD los amo, sin mas que decir DxC por siempre.