CAPITULO SORPRENDENTE 45
SENTIMIENTOS QUE RENACEN
Unas gotas de lágrimas se encontraban esparcidas en el suelo, no podía sacar de su mente aquel beso entre Natsume y Meroko, no entendía el motivo, pero su corazón no dejaba de dolerle mucho. Al inicio no sentía nada cuando comenzó la escena, pero después que esta acabó, el beso siguió entre ellos. No le gustó para nada ver a Natsume aferrándose a Meroko mientras la besaba, cogió con ambas manos su cabello y sus lágrimas seguían deslizándose sobre sus mejillas. Quería calmar este dolor, pero era imposible porque en cada segundo recordaba ese beso. Se arrodilló al suelo y bajó la mirada. Colocó su mano en su pecho y cogió con fuerza su polo mientras lloraba, le era imposible olvidar ese beso y de pronto su celular comenzó a timbrar varias veces. No quería hablar con nadie, solo quería estar sola, pero su celular no dejaba de vibrar. Se acercó a su cama y cogió su celular con lágrimas en los ojos. Una vez se arrodilló a su cama, se apresuró a secarse las lágrimas con ambas manos y comenzó a contestar la llamada.
-Mikan… -dice Micky cogiendo el celular con fuerza- ¿Estás bien?
-Sí –dice Mikan tragando un poco de saliva. Respiró una y otra vez para calmarse y así contestar con una sonrisa- ¿Por qué me llamas?
-Porque hoy tenemos clases –dice Micky con la mirada cabizbaja mientras cogía su celular con mucha fuerza- Además, en la tarde debemos ir al estudio para filmar las siguientes escenas.
-No sabes cuan feliz estoy porque hoy comienzo a actuar –dice Mikan intentando sonreír a pesar de algunas lágrimas comenzaron a rozar lentamente sus mejillas- ¡Va a ser fantástico!
-Mikan… -dice Micky arrodillándose al suelo mientras apoyaba su celular al oído- No es necesario que finjas conmigo… ¿qué te pasa?
-¿Por qué me duele mucho mi corazón? Siento como si me hubieran lastimado –dice Mikan con lágrimas en los ojos. Cogió con mucha fuerza su celular y le acercó a su oído para escuchar mejor su voz, pero la comunicación se había cortado- Micky… Micky… ¡Micky!
Mikan soltó su celular y se levantó rápidamente del suelo. No podía creer que fuera demasiado tonta como para decirle lo que estaba sintiendo, se secó las lágrimas con ambas manos y comenzó a caminar a pasos apresurados hacia la puerta, la abrió y bajó las escaleras con suma rapidez. No le importaba siquiera si estaba en piyama, solo quería estar al lado de Micky y lo más importantes era que no quería lastimarlo. Corrió rápidamente hacia la puerta, la abrió y su rostro cambió totalmente. No esperaba verlo frente a ella, avanzó unos pasos y de pronto este le jaló muy fuerte del brazo llegando a abrazarla. Esto verdaderamente fue una sorpresa para ella, pero decidió corresponder al abrazo.
-Micky… ¿cómo es que llegaste tan rápido? –dice Mikan muy sorprendida. Se apartó lentamente de Micky y este le acarició suavemente su cabello- Mi-cky.
-Hoy te voy a sacar una sonrisa –dice Micky cogiendo la mano de Mikan, ella no entendía lo que quería decir- Por hoy no vamos a ir a clases.
-¿Qué? –dice Mikan sorprendida por las palabras de Micky, no podía creer que él le pidiera saltarse las clases. De pronto Micky le jaló de la mano y cerró la puerta. No sabía lo que Micky estaba por hacer, pero decidió ir con él a cualquier parte- ¡Vamos!
Micky siguió corriendo de la mano con Mikan por las calles, se detuvo antes de cruzar la pista e inmediatamente volteó para verla. Respiró varias veces y se acercó lentamente al rostro de Mikan y ella comenzó a cerrar sus ojos lentamente. No pudo evitar sonreír cuando la vio, se acercó un poco más y colocó en su cabello una corona de princesa. Su propósito desde un principio fue desparecer aquellas lágrimas que llevaba en las mejillas y convertir todas en una sonrisa. Se apartó un poco más y dio un aplauso con sus manos para que Mikan abra sus ojos.
-Esta vez… quiero que este día sea el mejor de todos –dice Micky sonriendo mientras miraba a Mikan- Así que convertiré este día en nuestra primera cita.
Mikan deseaba realmente besar a Micky, pero este solo sonreía. No entendía por qué, pero de pronto Micky señaló con su dedo su cabello y ella comenzó a acariciar su cabello para ver lo que había y encontró una corona de princesa. No quiso quitárselo porque era un regalo de Micky, así que comenzó a sonreír. Las lágrimas que tenía habían desaparecido en solo unos segundos, ahora realmente estaba contenta. Sus mejillas se sonrojaron cuando vio a Micky acomodar su cabello, estaba demasiado cerca de su rostro, pero por algún motivo, eso le hacía muy feliz. Colocó su mano en su pecho muy sorprendida porque su corazón estaba latiendo rápidamente cuando miraba a Micky, este dio media vuelta y le jaló de su mano para seguir corriendo.
Las clases ya habían comenzado, pero cada uno de los alumnos no dejaba de mirar los asientos vacíos de Mikan y Micky, en especial Misaki, ella estaba muy preocupada. Karin apenas se despertaba de su sueño, abrió su cuaderno y comenzó a escribir lo que estaba escrito en la pizarra. No podía contener el sueño que tenía y no solo era eso, sino que no había comido ni probado algún alimento para venir al colegio. Esperaba soportar hasta fin de mes, porque no podía seguir así. Volteó para ver a Natsume y este no dejaba de mirar la pizarra con una mirada muy seria, pero a la vez, confundida. Suspiró y siguió escribiendo, cogió su resaltador y en ese instante Near le cogió muy fuerte del brazo. Esto verdaderamente le enojaba, no dudó un instante y a apartó su brazo con mucha fuerza.
-¡No me gusta que me toquen! –dice Karin muy seria mientras volteaba la página de su cuaderno. Aun seguía molesta con Near porque se preocupaba demasiado- ¿Qué quieres? Habla… te estoy escuchando.
-Hoy en el recreo, vas a comer conmigo… quieras o no –dice Near muy serio mientras miraba a Karin, ella inmediatamente volteó para mirarle a los ojos- No quiero excusas… ¡Vas a comer conmigo!
-¡No necesito que te preocupes por mí! –dice Karin muy seria. Cogió su lápiz y comenzó a sentir mareos, por un momento sintió que estaba por desmayarse. Su cuerpo comenzaba a debilitarse, soltó el lápiz y se apoyó en la mesa- Tengo sueño… así que no me molestes.
-Karin… no estás bien –dice Near acariciando el cabello de Karin, ella inmediatamente se apartó sin decir nada. No entendía por qué aparentaba siempre ser valiente, cogió su mano y le sonrió- Déjame ayudarte porque para eso soy tu amigo.
-Una vez más esa palabra –dice Karin apoyando su cabeza en la mesa, volteó para evitar mirarlo y concentrarse solo en mirar la pared. Suspiró y siguió mirando la pared- Voy a aceptar comer contigo, solo para que te calles y dejes de molestar.
-Usualmente ninguna chica se negaría a comer conmigo –dice Near sonriendo- pero contigo… es imposible pedirte. Karin…
-De veras… a ti habrá que golpearte para que cierres la boca. Pareces un loro parlanchín –dice Karin mirando la pared. Quería dormir, pero no podía porque Near no dejaba de hablar- Lo diré por última vez… ¡Cierra la boca porque estoy por perder la paciencia!
-A mí también me gusta hablar contigo, amiguita –dice Near un poco molesto. Golpeó la mesa varias veces porque se moría de ganas de seguir hablando con ella, pero seguía sin mirarlo. Siguió golpeando la mesa con su mano y de pronto sintió muchos escalofríos, volteó y Karin le mostraba su puño- Ya no voy a golpear la mesa ni voy a hablar… te lo prometo.
Near suspiró aliviado cuando Karin bajó su puño, no pensaba que se enojaría tanto, miró su cuaderno y cogió su lápiz con muchos nervios. Por un momento pensó que Karin lo iba a golpear, sus manos no dejaban de temblar mientras escribía en su cuaderno. Respiró una y otra vez para calmarse, pero la mirada penetrante de Karin aparecía en su mente a cada instante. Tragó saliva y su corazón comenzó a latir rápidamente cuando volvió a sentir muchos escalofríos en todo su cuerpo. Con poca dificultad se atrevió a voltear para mirar a Karin y ella le miraba muy seria.
-¿Tampoco puedo respirar? –pregunta Near muy incómodo- ¡Deja de mirarse así, me das mucho miedo!
-¡Qué chico más cobarde! –dice Karin apoyando una vez más su cabeza sobre la mesa- Sigue escribiendo… Tranquilo, no te voy a comer.
-¿Es una trampa? –pregunta Near muy asustado- Seguro me vas a comer cuando duerma.
-Tengo hambre, pero no tanta. Además, no me gusta comer a tipos como tú –dice Karin cerrando sus ojos lentamente para intentar dormir- Ahora… cállate o en vez de comer, te golpearé hasta que te quedes sin aliento.
-¿Qué? –pregunta Near muy nervioso- Entonces… prefiero que me comas.
-Me cansé –dice Karin volteando rápidamente a ver a Near. No dudó unos segundos y le propinó un puñete en la mejilla. Cuando por fin vio a Near recostado sobre la mesa, volteó y apoyó su cabeza sobre su mesa y cerró sus ojos- Por fin, silencio.
Bori no pudo evitar reírse cuando miró a Near inconsciente sobre la mesa, había esperado mucho tiempo para que una chica lo callara. Si antes admiraba a Karin, ahora era su ídolo. Volteó para mirar la pizarra y en definitiva no entendía lo que la profesora explicaba. Solo ver los números en la pizarra, le provocaba un gran dolor en su cabeza. Pensaba que lo mejor eran las peleas, en vez de los números, pero lamentablemente solo podía propinar puñetes. Respiró agotada de tanto pensar, volteó y Rui tenía la mirada puesta en su cuaderno. Esto realmente le preocupó porque Rui no había escrito nada en su cuaderno, lucía muy serio y molesto. No entendía el motivo por el cual estaba tan molesto, así que se acercó y cogió su mano con la intención de sacarle una sonrisa. Siguió mirándole, pero Rui no decía nada y permaneció por horas con la mirada cabizbaja.
Misaki estaba realmente preocupada, no dejaba de mirar el asiento de Micky, le extrañaba que él no viniera a clases. Volteó para ver al asiento de Mikan y también estaba vacío, esto verdaderamente le impactó porque recién se daba cuenta de su ausencia. No entendía el motivo por el cual los dos habían faltado a clases, pero estaba segura de que estaban juntos. A pesar de que sentía un gran dolo en su corazón, contuvo sus lágrimas porque sabía que Micky jamás le haría caso. Comenzó a respirar una y otra vez para mantener la calma y así no llorar, aunque sus ojos estaban rojos.
Después de unas horas, el recreo comenzó y la gran mayoría del salón salió dejando solamente a Natsume y Rui. De por sí se sentía un ambiente muy tenso, Rui no decía una palabra mientras permanecía sentado en su asiento. Estaba realmente molesto con lo que pasó después de la escena, cogió su cuaderno y arrancó una hoja con mucha fuerza. Lo que más le molestaba era que Natsume no se contuvo cuando besó a Meroko. Pensaba que la odiaba, pero cuando lo vio besando apasionadamente a esa chica, sus dudas se aclararon. Aunque su mayor sorpresa fue cuando vio caer algunas lágrimas del rostro de Mikan, pensaba que seguía odiando a Natsume, pero al parecer aun existía ese sentimiento. Jamás había visto llorar tan intensamente a Mikan, eso fue lo que más le molestó. No pudo contener más la ira y se levantó de su asiento, volteó y aceleró a toda prisa. Ni bien estaba frente a Natsume, le miró a los ojos y le jaló de la camisa muy fuerte empujándolo contra la pared. No quiso contenerse y menos en este momento, así que cogió con más fuerte la camisa de Natsume.
-¡¿Qué estás haciendo?! –grita Rui molesto- ¡¿No que odiabas a Meroko?! ¡Responde, Natsume!
-La odio y lo seguiré haciendo –dice Natsume muy serio mientras miraba a Rui a los ojos- ¡Solo fue esa escena! Todos querían que hiciera esa ridícula escena y pues ahí la tienen… ¡¿Qué más quieren que les diga?!
-¡Te estás mintiendo a ti mismo! –grita Rui empujando a Natsume con más fuerza contra la pared. Apartó su mano de su camisa y golpeó con fuerza la pared- Si llamas a esa escena… ridícula. Entonces, ¿Por qué continuaste besándola después de la escena? ¡¿Por qué?! ¿Acaso quieres salir lastimado una vez más? ¡¿Eres idiota o te haces?!
-Llámame idiota o como quieras llamarme –dice Natsume bajando la mirada- ¡No pude contenerme cuando besé a Meroko! ¡No pude! ¡Simplemente no pude!
-Por favor, Natsume… ¡No me vengas ahora con que querías apartarte! ¡Soy tu amigo y te conozco! ¡A mí no me puedes mentir! ¡A otro con esas mentiras! –grita Rui muy molesto mientras miraba a Natsume con ojos penetrantes- ¿Por qué siempre que te enamoras de una chica, terminas luego con ella porque escuchas el nombre de Meroko? ¡Aun la amas! ¡Lo que pasa es que no quieres aceptarlo!
-¿Amor? ¡Yo no amo a Meroko! ¡No la amo! –grita Natsume propinando un puñete a Rui con todas sus fuerzas- ¡¿Tú crees que voy a amar a alguien que solo jugo conmigo?!
-Entonces… ¿Por qué te enojaste cuando viste a Akito? No me vengas con que no te agradan los nuevos… ¡Porque no te creo! –dice Rui acercándose más a Natsume. No pudo contener más su enojo y le golpeó dos veces en el estómago- ¡Te pusiste celoso! ¡Idiota! ¡¿Tanto te cuesta admitirlo?!
-Está bien… ¡Me puse celoso! ¿Contento? –dice Natsume levantándose del suelo- ¡Eso es todo! Aquí acabamos con esa discusión.
-¡Ahora mismo me vas a decir si amas a Meroko! –grita Rui cogiendo el brazo de Natsume con mucha fuerza, este inmediatamente volteó a verlo muy serio- ¡Niégame en la cara que no la amas! ¡Niégamelo!
-A Meroko… -dice Natsume mirando a Rui. Empujó con fuerza a Rui y siguió caminando hacia la puerta, la abrió y se detuvo con la mirada cabizbaja- ¡Aun amo a Meroko! ¡La amo!
Natsume repitió esas palabras hasta el cansancio, cerró la puerta con fuerza y caminó a pasos apresurados. Estaba realmente molesto consigo mismo porque no podía olvidar a Meroko y prueba de ello era el beso que se habían dado. Jamás pensó que volvería a sentirse de esa manera cuando rozaba sus labios, siguió caminando mientras intentaba despeinarse el cabello. Estaba a punto de volverse loco porque tenía muchas cosas en su mente, subió las escaleras con suma desesperación y se apoyó en la baranda. Golpeó varias veces la pared con toda su fuerza intentando calmarse, pero era imposible. En su mente no dejaba de aparecer aquel beso, no podía olvidarlo y lo peor era que estaba volviendo a aparecer ese sentimiento que supuestamente consideraba muerto. No sabía qué hacer desde ahora, estaba realmente confundido porque en su corazón aparte de aquel sentimiento que volvió a nacer, había un pedazo de odio guardado.
-Solo sabes golpear –dice Karin apareciendo en la terraza. Se apoyó en la pared mientras miraba a Natsume golpear una y otra vez la pared- Sigue luchando contra la pared… y cuando te cansas, me hablas.
-¿Qué haces aquí? –pregunta Natsume muy serio mientras lanzaba puñetes y patadas contra la pared- ¡Largo de mi vista! No estoy de buen humor para soportar tu...
-¿Acaso la terraza es tuya? –dice Karin mirando el cielo- Acabo de almorzar con un idiota y con mucha dificultad logre escaparme… así que no pienso irme.
-Pues quiero que te vayas ahora mismo… ¡Ahora mismo! –dice Natsume apartándose de la pared. Se acercó a Karin y cogió su brazo con mucha fuerza- ¡Vete!
-No quiero. Además, tus golpes con demasiado lentos, si quieres sacar ese rencor… ¡Golpea de esta manera! -dice Karin inclinándose un poco y propinando dos puñetes muy fuertes en el estómago a Natsume, este cayó al suelo muy sorprendido- ¿No sientes dolor ahora?
-¡Quiero que te vayas! –grita Natsume enojado mientras se levantaba del suelo. Le dolía mucho su estómago, pero el dolor que estaba sintiendo no se comparaba con lo que tenía en el corazón- ¡Vete!
-Por lo visto, tu odio es demasiado grande –dice Karin muy seria mientras se acercaba lentamente a Natsume. Colocó su mano en el pecho y sujetó con fuerza su polo- Si logras darme un puñete, me iré.
-No puedo hacerlo… -dice Natsume evitando mirar a Karin- ¿Acaso olvidas que eres una mujer?
-¿Quién te dijo que iba a dejarme golpear? –pregunta Karin muy seria. Se acercó más a Natsume, saltó y le lanzó una patada en su mejilla. Una vez que lo vio en el suelo, se acercó y le señaló con el dedo- ¡Pelea o lo haré yo! ¡Actúas como cobarde cuando no enfrentas lo que se te viene y a su vez prefieres esconderte! ¡Pelea o acabaras muerto ahora mismo!
-¡Oye! –dice Natsume levantándose del suelo, rozó con sus dedos sus labios y había sangre. Escupió la sangre que tenía en su boca al suelo y miró a Karin muy molesto- ¿Eso es todo? No duele en absoluto.
Karin se mantuvo muy seria cuando miraba a Natsume, este se apresuró a acercarse y para darle un puñete estiró su brazo, pero en ese instante Karin retrocedió. Natsume siguió acercándose y estiró su pie colocándolo frente al rostro de Karin, ella no mostró ni el más mínimo miedo. Ni bien vio el pie de Natsume cerca de su rostro, se inclinó y le dio una patada en su estómago que lo lanzó al suelo. Karin se acercó lentamente con la mirada fría de siempre y Natsume se apresuró a levantarse para inclinarse y así golpearle en el estómago, pero Karin flexionó su brazo y golpeó con fuerza su espalda. Vio a Natsume en el suelo y comenzó a suspirar, dio media vuelta y Natsume se apresuró a correr hacia ella, pero Karin se apartó a un lado. No podía creer que fuera tan fácil pelear con Natsume, esperaba más diversión, pero tal parecía que a él no le gustaba pelear con las chicas. Miles de veces lo habían visto pelear con los demás y fácilmente ganaba, comenzaba a pensar que Natsume no la estaba tomando en serio y eso verdaderamente le molestó. Volteó y Natsume estaba por darle un puñete en la mejilla, inmediatamente se agachó al suelo y le golpeó con fuerza en su estómago. Se acercó a su rostro y le jaló muy fuerte de la camisa, lo empujó contra la pared y le cogió del cuello.
-¡Qué aburrido es esto! –dice Karin suspirando mientras apartaba lentamente su mano del cuello de Natsume, este se arrodilló al suelo sin decir nada- He desperdiciado mi tiempo contigo.
-¿Por qué te vas si ganaste? –pregunta Natsume muy serio cuando miraba a Karin alejarse. Aun le dolía mucho su cuerpo, pero aquel rencor y enojo desapareció cuando peleó con Karin- ¿Realmente eres una chica? ¡Qué manera de pelear!
-Los golpes que recibiste, hasta un niño los esquivaría –dice Karin dando media vuelta para irse. Siguió caminando y se detuvo con la mirada cabizbaja- ¿Sabes por qué las personas se ven obligadas a fingir?
-¿Qué? –pregunta Natsume volteando a ver a Karin, no había escuchado lo que ella dijo porque seguía sin olvidar aquel beso. Aun seguía confundido, pero la diferencia es que ahora podía pensar las cosas con calma- ¿Decías algo?
-Nada que te importe –dice Karin muy seria.
Karin caminó lentamente y cuando estaba por bajar las escaleras, el recreo acababa de culminar, así que comenzó a apresurarse. Le molestaba mucho que la consideren como amiga, odiaba mucho escuchar esa palabra por los recuerdos que había tenido hace años. Tenía mucho miedo de hacer amigos, pero sin querer, estaba llegando a tenerlos. Bajó la escalera muy presurosa y comenzó a correr a toda prisa para llegar a su salón. A poca distancia de llegar al salón, se detuvo para voltear y no había nadie. Esperaba que Natsume regresara al salón, pero al parecer no iba a hacerlo. Respiró una y otra vez y volvió a voltear, se dirigió lentamente a la puerta y cuando estaba por abrirla, escuchó unos pasos corriendo a toda prisa. En ese preciso instante, su corazón se detuvo, quería voltear, pero se contuvo. Se acercó a la puerta y la abrió, dio un paso para ingresar y en ese instante, Natsume apareció detrás de ella. Respiró varias veces y siguió caminando con la mirada fría de siempre. Se acercó a su asiento y apoyó su cabeza en la mesa, miró la pared y una sonrisa apareció en su rostro.
Natsume cogió su cuaderno y siguió escribiendo lo que estaba escrito en la pizarra. No podía quitar de su mente el beso que se dio con Meroko y es que era realmente profundo lo que sintió en ese momento. Rozó con sus dedos sus labios y su corazón comenzó a acelerarse cuando recordó el roce de sus labios. Le hubiera gustado nunca hacer esa escena, pero en su interior, exigía lo contrario. Ahora no sabía qué hacer, estaba muy confundido porque al principio en su corazón solo había odio hacia ella, pero debido a lo que pasó, el odio comenzó a disminuir. Golpeó varias veces su cabeza contra la mesa y cogió su lápiz con mucha fuerza.
-¡Yo odio a esa tipa! ¡La odio! –dice Natsume arrancando una hoja de su cuaderno. Su mirada penetrante estaba dirigida a su cuaderno, quería olvidar ese beso, pero su corazón se lo impedía. Estaba enojado y furioso consigo mismo-¡No volveré a caer en sus engaños! Para mí, ella está muerta y siempre lo estará… ¡Siempre!
Misaki siguió mirando su cuaderno, apoyó su cabeza en la mesa y cogió su celular con fuerza. Buscó el número de Micky en su celular y cuando lo encontró, no sabía si llamarlo o dejarle un mensaje. Quería saber si estaba bien, no le importaba si estaba con Mikan, solo quería calmar su preocupación. Sus manos comenzaron a temblar cuando miraba su celular, bajó la mirada y lo apartó a un lado. Volteó y miró la pizarra sin importarle lo que sucedía con su celular. De pronto su celular comenzó a timbrar e inmediatamente volteó para cogerlo y vio que había recibido un mensaje. Dudó varias veces para abrir el mensaje, pensaba que si era Micky, no sabía qué responderle. Suspiró y cerró ambos ojos mientras cogía su celular, con uno de sus dedos presionó el botón y abrió uno de los ojos lentamente para ver el mensaje. Un ojo estaba abierto y el otro estaba cerrado, se acercó más a su celular y se dio con la sorpresa de que era un mensaje que comunicaba su saldo. Esto en definitiva no le agradó, estaba muy avergonzada consigo misma, bajó la mirada y colocó su celular a un lado.
-No le cuesta a Micky mandarme un mensaje… por lo menos uno –dice Misaki apoyando su cabeza en la mesa. Deseaba tanto saber de él, no podía dejar de preocuparse. Cerró ambos ojos y juntó sus dos manos mientras que su celular estaba frente a ella- Por favor… un mensaje, solo uno. No te cuesta nada, celular. ¡Hazme un milagrito! ¿Sí?
Misaki seguía mirando su celular con mucha desesperación y se sentía más intranquila conforme pasaban los minutos. No pudo más y llamó a Misaki, escuchaba claramente que el celular de Micky estaba timbrando. Su corazón comenzó a acelerarse cuando apoyó su celular al oído y más aun cuando escuchó la voz de Micky. Ahora sabía que estaba bien, pero aun existía un problema y era el que no tenía palabras para contestarle o preguntarle. Estaba muy nerviosa, seguía escuchando la voz de Micky, pero no sabía qué decir.
-¿Misaki? –pregunta Micky cogiendo su celular con fuerza- ¿Pasa algo? ¿Estás bien?
-Yo… -dice Misaki muy nerviosa. Tragó saliva y comenzó a respirar varias veces. Apoyó su cabeza en la mesa y suspiró- Esto… quería….
-Ahora estoy ocupado… ¿puedes llamarme después? –dice Micky sonriendo mientras cogía su celular. De pronto vio de lejos a Mikan corriendo muy rápido, esto le preocupó un poco porque podía resbalar- ¡Mikan! ¡Deja de correr! Podrías lastimarte.
-Micky… está… -dice Misaki bajando la mirada cuando escuchó la voz de Mikan. Lo que más le sorprendió fue que Micky se preocupaba mucho por ella- ¿Por qué faltaste a clase?
-Porque vi a Mikan muy triste –dice Micky sonriendo mientras miraba una tienda- ¿Sabes qué le puede gustar a Mikan? Es que quiero regalarle algo que la haga sonreír.
-Por… eso… faltaste –dice Misaki cogiendo suavemente su celular. Una de sus lágrimas comenzó a rozar sus mejillas, le dolía mucho escucharlo y más aun cuando le pedía un consejo para comprarle algo a Mikan- ¡Una torta! A Mikan le encanta la torta de chocolate.
-Gracias, Misaki… ¡Por eso eres la mejor hermana que tengo! –dice Micky sonriendo. Volteó para mirar a Mikan y ella estaba en el suelo. Esto verdaderamente le preocupó, su mirada cambió repentinamente, no dudó un instante y se apresuró a correr hacia ella- ¿Estás bien? ¿Te hiciste algo? ¡Respóndeme, Mikan!
-Mi- cky –dice Misaki muy sorprendida cuando escuchó el tono de voz de Micky, jamás le había visto tan preocupado. Cogió su celular con mucha fuerza y unas lágrimas cayeron sobre él, no pudo soportar más y lo apagó. Bajó la mirada y se recostó en su mesa- Soy una tonta.
Micky estaba realmente preocupado cuando miraba a Mikan, se acercó más a su pierna para ver si tenía una herida, pero no había nada. Sabía que ella era muy despistada y por esa razón, debía cuidarla para que no se lastime. Suspiró aliviado cuando vio a Mikan levantarse del suelo con una sonrisa en su rostro, no dudó unos segundos y la abrazó con todas sus fuerzas. Pensaba que por un instante iba a perder a Mikan, tanto que su corazón se detuvo por unos segundos. Siguió abrazándola más fuerte conforme pasaban los minutos, no quería apartarse, pero era necesario seguir con la cita. Se apartó lentamente y comenzó a acariciar suavemente su cabello.
-Eres un caso perdido –dice Micky suspirando mientras sonreía- La próxima vez intenta no correr tan rápido. ¿Por qué serás tan distraída?
-Lo siento –dice Mikan bajando la mirada. No pensaba que Micky se preocuparía tanto, volteó y vio a una pareja de enamorados discutir a gritos, esto no le gustó en lo absoluto. Quería ayudar, así que cogió la mano de Micky- ¿Te gustaría llamar la atención del público?
-¿Qué? –pregunta Micky muy confundido mientras miraba la sonrisa de Mikan- ¿Qué quieres decir?
Mikan le jaló de la mano a Micky y comenzó a correr con él mientras miraba a aquella pareja. Se apartó rápidamente de Micky para comprar varias rosas, luego pidió prestado una radio para colocar el CD. Su intención no solo era reconciliar a esa pareja, sino mostrar sus pasos de baile a la gente y así recibiría algunos consejos para mejorar. Giró varias veces a los costados y se acercó lentamente a aquella pareja. Con una sonrisa en su rostro les entregó una flor, dio media vuelta y cogió la mano de Micky, este realmente estaba confundido. Cerró sus ojos y comenzó a cercarse al rostro de Micky, este estaba muy sorprendido. De pronto la canción empezó y Micky con una sonrisa se alejó de Mikan, comenzaba a entender lo que ella quería hacer, así que se deslizó en el suelo y le jaló del brazo a Mikan. No pudo evitar sonreír cuando vio a Micky muy cerca de ella, apartó su brazo y giró una vez más dando una vuelta. Levantó su mano derecha y comenzó a bailar alrededor de Micky, este se inclinó al suelo y se apartó rápidamente mientras levantaba una y otra vez sus manos intentando llamar la atención de la gente. Mikan estiró sus brazos a los costados e inclinó un poco su cintura mientras deslizaba su cuerpo, avanzó unos pasos y flexionó ambos brazos hacia su pecho mientras esquivaba la mirada. Rápidamente comenzó retroceder unos pasos y levantó su mano derecha, luego levantó su mano izquierda y dio un gran salto al aire. Bailó en círculos mientras miraba a la pareja, no dudó unos segundos y le jaló del brazo al chico, este adolescente no dejaba de sonreír cuando miraba a Mikan. Movió sus hombros de arriba a abajo mientras rozaba con sus dedos el brazo de la chica que estaba sentada en la banca. Empujó con fuerza a aquella chica hacia su novio y con una sonrisa en su rostro se acercó bailando hacia Micky, este inmediatamente le cogió de la cintura mientras sentía los brazos de Mikan alrededor de su cuello. Volteó para ver unos segundos a la pareja y esta acababa de reconciliarse con un beso en los labios.
-¡Se reconciliaron! –grita Mikan muy contenta mientras se apartada lentamente de Micky, este comenzó a reír sin parar- ¿Qué pasa?
-Realmente eres… -dice Micky sonriendo mientras acariciaba suavemente el cabello de Mikan, ella comenzó a sonrojarse- ¡Buen trabajo, Mikan!
-¿Cómo sabías lo que iba a hacer? –pregunta Mikan con las mejillas sonrojadas.
-Te conozco demasiado bien –dice Micky bajando la mirada- Tanto que hasta sé perfectamente cuáles son tus sentimientos.
-Micky… -dice Mikan acariciando lentamente la mejilla de Micky- Lo que me haya pasado con Natsume, lo olvidé. Ahora solo quiero estar a tu lado… por favor… quédate a mi lado para siempre.
-Regresé contigo con una condición –dice Micky levantando la mirada, vio a Mikan muy cerca y muy decidido le dijo- ¡Solo con una condición!
-¿Cuál? –pregunta Mikan confundida.
-Prométeme que cuando sientas algo por Natsume, dímelo –dice Micky muy serio mientras cogía la mano de Mikan. No quería salir una vez más lastimado y menos quería sufrir por un amor no correspondido- No dudes en hacerlo… esa es la única condición que te pido.
-Jamás me voy a enamorar de ese tipo. Primero muerta antes que enamorarme –dice Mikan muy seria. Solo escuchar aquel nombre, le provocaba mucho rencor porque aun no le perdonaba lo que le hizo a su mamá. Suspiró para calmarse y con una sonrisa en su rostro dijo- Te prometo que todo estará bien… ¡eso te lo aseguro!
-¡No prometes en vano! –grita Micky muy serio. Dio media vuelta y miró de lejos el coche de Natsume- Tal parece que ya acabaron las clases.
-Llegó la hora –dice Mikan muy seria. Su mirada infundía mucho odio cuando vio de lejos el coche de Natsume, se apartó lentamente de Micky y con una sonrisa en su rostro dijo- Le voy a quitar lo presumido a ese chico.
Micky estaba con el rostro confundido porque no entendía lo que Mikan intentaba decirle, se mantuvo quieto mientras la miraba correr. Esperaba que no cometa alguna tontería que podía lastimarla. No estaba seguro de lo que iba a hacer Mikan, pero estaba dispuesto a confiar en ella y en especial, protegerla hasta que Natsume recupere la memoria. Tenía un plan en mente y sabía que iba a funcionar. La vio correr muy rápido, esto comenzó a preocuparle porque podría tropezar, pero su desesperación aumentó cuando vio a Mikan detenerse en medio de la pista. No dudó un instante y comenzó a correr más rápido, su corazón se detuvo cuando sentía que iba a perder a Mikan. Vio de lejos el coche de Natsume dirigirse a una velocidad demasiado rápida hacia Mikan. En esos instantes sentía que un enorme dolor inundaría su corazón, aquel que incluso podía superar el sufrimiento de un amor no correspondido.
Al interior de ese coche negro y lujoso estaba Natsume, este intentaba a toda costa pedirle a su chofer que se detenga, pero era imposible porque los frenos no funcionaban. Seguía sin entender el motivo por el cual estaba tan desesperado y preocupado, era como si alguien le llamara desde su interior. No podía apartar su vista de Mikan, su rostro lucía muy preocupado y más aun cuando no se apartaba de la pista. Lo que más le sorprendía era que tenía levantadas las manos al cielo, realmente no entendía las razones por las cuales ella estaba parada en la pista sin moverse. Colocó su mano en el pecho y sujetó con fuerza su polo, ahora había perdido por completo el control de su cuerpo. No le importó si el coche aun no se detenía, abrió la portezuela y se lanzó a la pista sin importar los gritos de su chofer. Se levantó del suelo con mucha dificultad por las heridas que llevaba en sus piernas, corrió con todas sus fuerzas y la empujó al pasto verde. Luego de unos minutos, abrió los ojos lentamente y se encontró con el rostro inconsciente de Mikan.
Micky mientras corría, lucía sorprendido porque no podía creer que, a pesar de su amnesia, Natsume no podía dejar de preocuparse por Mikan. Una sonrisa en su rostro apareció cuando pensó que Natsume estaba luchando por recordar la memoria. Siguió corriendo con todas sus fuerzas y cruzó la pista aprovechando que no estaba ningún carro. Finalmente se detuvo muy sorprendido cuando vio a Natsume encima de Mikan, ella aun seguía inconsciente y sin despertar. Empujó a Natsume con todas sus fuerzas para luego apresurarse a cargar a Mikan en su espalda.
-¡Mikan! ¡Despierta! –grita Micky desesperado porque no le parecía normal que Mikan aun siguiera sin despertar. A pesar de tenerla en su espalda, no dejaba de llamarla- ¡Mikan!
-Esa chica está con muchos deseos de morir –dice Natsume levantándose del pasto. Aun sentía todo su cuerpo adolorido y a penas con dificultad podía mantenerse de pie porque tenía heridas en ambas piernas- En fin, ¿sabes qué hora es?
-¿Qué? –pregunta Micky confundido, pensaba que aun estaba preocupado por Mikan. Siguió cargando a Mika en su espalda mientras miraba a Natsume muy molesto- ¡No me importa la hora en estos momentos, solo me interesa Mikan! ¡Algo le pasó porque Mikan sigue sin despertar!
-¿Y? Eso es lo que menos me importa –dice Natsume mirando a Micky- ¿No me digas que se te olvidó que nos reuniríamos en el estudio saliendo de clases? ¡Esto no es juego! Si esa chica es un estorbo, entonces déjala. Ella te quita todo tu tiempo, incluso no estás concentrado en el grupo.
-¿Estorbo? –dice Micky molesto. Se acercó a Natsume y le miró a los ojos- Si no estuviera cargando a Mikan, ten por seguro de que te mataría. ¡Eso ni lo dudes!
-Supongo que también olvidaste que debemos filmar escenas –dice Natsume molesto, se acercó rápidamente a Micky y le jaló de la camisa- Si yo fuera el dueño del estudio, ahora estarías despedido.
-¡Pero no lo eres! –grita Micky muy molesto, dio media vuelta y se detuvo con la mirada cabizbaja- Por Mikan, haría todo. Ahorita no me importa nada, solo ella. ¡Quiero que ella sonría siempre! ¿Me pregunto dónde estará aquel chico que diría lo mismo que yo?
-Ese chico murió porque no está dispuesto a mantener una relación con una chica que no está a su altura –dice Natsume muy serio- Esa tipa solo crea problemas, por eso… por eso… ¡es un completo estorbo!
-¡No la llames de esa manera! –grita Micky volteando a ver a Natsume con unos ojos penetrantes.
-Te duele escuchar la verdad –dice Natsume muy serio- Para mí, esa chica no vale nada. Lo mejor hubiera sido que ella muera.
-Entonces… ¿por qué corriste a salvarla? –dice Micky muy serio- Los idiotas como tú no merecen tener a una chica como Mikan. Te agradezco por haberla salvado, pero desde ahora… ¡Yo seré quien proteja a Mikan! ¡El único! ¿Acaso quieres que te lo deletree para que tu pequeño cerebro lo entienda?
Micky estaba realmente molesto por los comentarios ridículos de Natsume, dio media vuelta y comenzó a correr con todas sus fuerzas. Ahora estaba decidido a proteger a Mikan incluso con su propia vida, no iba a permitir que ninguna persona se atreva a lastimarla porque lo haría pedazos y Natsume no era la excepción. Siguió corriendo por el parque y se detuvo frente al hospital. Pidió a gritos ayuda e inmediatamente los doctores colocaron a Mikan en una camilla. Estuvo dando vueltas y vueltas por el pasillo mientras esperaba los resultados, esperaba que no le haya pasado nada a Mikan porque no se lo perdonaría. No tenía hambre ni sed, solo quería saber cómo estaba pero ni un doctor se había acercado a él para informarle. Pensaba que todo esto era su culpa porque si no le habría pedido salir, ahora estaría bien. No pudo contener la preocupación por más tiempo, así que corrió por el pasillo mientras buscaba con la mirada el cuarto de Mikan. Cuando por fin lo encontró, abrió la puerta y ahí encontró al doctor. Miró a Mikan y ella recién despertaba, suspiró aliviado e inmediatamente se acercó y le abrazó muy fuerte.
-Mikan, lo siento por no protegerte –dice Micky abrazando más fuerte a Mikan- Soy un completo idiota.
-Micky, no puedo respirar –dice Mikan con el polo aliento que tenía. Cuando Micky se apartó, comenzó a sonreír- Estoy muy bien.
-¡Qué desesperación la tuya! Mira que despistar a todos los enfermeros –dice el doctor sonriendo.
-¿Qué tiene Mikan? ¿Es algo grave? –pregunta Micky muy preocupado, se acercó rápidamente al doctor y le jaló de la camisa- ¡Respóndeme! ¿Está bien?
-Tranquilízate –dice el doctor sorprendido por la fuerza que tenía Micky. Ni bien se apartó, le miró y con una sonrisa en su rostro le dijo- Solo se golpeó la cabeza, eso es todo.
-Esas son buenas noticias –dice Mikan muy contenta.
-¿Buenas noticias? –dice Micky muy molesto al mirar a Mikan. No entendía por qué ella tomaba las cosas a la ligera si estaba por morir. El solo pensarlo, provocaba que su preocupación volviera. Cogió el brazo de Mikan con mucha fuerza y le miró a los ojos- ¿Sabes lo que estás diciendo? ¡Estaba realmente preocupado! Pensaba que nunca más te iba a volver a ver… ¿Cómo puedes cruzar la pista cuando el semáforo está en verde? ¿Acaso eso no te lo enseñaron cuando eras niña?
-Es que quería demostrarle a Natsume que no soy débil –dice Mikan bajando la mirada.
-No compitas por tonterías como esa –dice Micky molesto- Tu principal objetivo debe ser aprender a bailar y mejorar cada día. El baile no es algo que lo aprendes solo un día, sino todos los días. ¡Tú eres fuerte, así que no es necesario demostrar a alguien lo contrario! Basta con que tú lo creas.
-Micky… -dice Mikan bajando la mirada. Sabía que había cometido un error y quería remediarlo. Apartó su brazo y con una sonrisa en su rostro le dijo- Tienes toda la razón. Pero… la cabeza me duele un poco.
-Entonces habrá que calmar ese dolor –dice Micky sonriendo. Cogió delicadamente la mejilla de Mikan y se acercó a su frente para darle un beso. Poco a poco se fue apartando, miró a Mikan y le jaló del brazo para abrazarla. Acaricio suavemente su espalda y se acercó al oído para susurrarle algunas palabras- Te amo.
-Creo que estoy sobrando en este momento –dice el doctor comenzando a retroceder unos pasos con suma paciencia. Abrió la puerta y cuando estaba afuera, miró con una sonrisa a los tortolitos. Verdaderamente le recordaba a su adolescencia y como no quería molestar, cerró la puerta lentamente- Adiós, chicos… No sé ni por qué me despido.
En el estudio, el director reunió a todos los cantantes que se encontraban para así empezar con las escenas siguientes. Salió con los demás a la calle para filmar la escena, miró el cielo y este se encontraba de color anaranjado. Dio media vuelta y pidió a sus ayudantes que colocaran las cámaras y el escenario. Pensaba que faltaba algo, pero cuando vio el guión, sintió que todo estaba bien. Luego escuchó unos pasos, volteó y Meroko acababa de llegar. Ahora solamente faltaban Mikan y Micky, esperaba verlos para la próxima escena.
Meroko ingresó rápidamente al estudio, comenzó a correr lo más rápido que podía porque debía actuar. Subió las escaleras a pasos apresurados, ni siquiera había podido mirar a la cara a Natsume porque aun no olvidaba el beso que se dieron. Quisiera volver a repetir ese beso, pero por ahora era imposible. Llegó al segundo piso y se detuvo para ingresar a un cuarto y cambiarse. Luego de unos minutos, se miró al espejo y giró dos veces para ver cómo estaba. Lucía un abrigo largo de color rojo, una falda marrón y una gorra negra con bordes de color marrón. Respiró una y otra vez intentando concentrarse en su personaje, luego cerró la puerta y siguió subiendo las escaleras. Ni bien llegó a la terraza, se apoyó en la baranda del balcón y miró abajo para esperar la señal del director. Desde la distancia en que estaba podía ver a Natsume, este se encontraba apoyado en la pared. Su corazón latía más rápido cuando lo miraba y es que lucía una casaca con gorro negro, dentro de ella había un polo color blanco, llevaba unos lentes oscuros y un pantalón color petróleo. Levantó la mirada para ver al director y este levantó con su mano derecha el papel indicándole que la escena está por comenzar.
Adachi miraba el cielo con una sonrisa en su rostro, le gustaba mucho ver el atardecer, sacó del bolsillo de su abrigo la foto de su querido y único amor. No apartó su vista de él y es que aun le extrañaba. A pesar de que ya no estaba a su lado, su corazón latía rápidamente cuando miraba la foto.
-Han pasado cuatro años desde que Ren murió –dice Adachi con la mirada cabizbaja. Rozó con sus dedos sus labios y un leve sonrojo en sus mejillas apareció. Cogió con más fuerza la foto y unas lágrimas rozaron sus mejillas- Te extraño… no sabes cuánto te extraño.
De pronto recordó que debía estar en su casa hace una hora, miró su reloj y algo le tomó por sorpresa. Sus manos comenzaron a sudar cuando vio a un chico cruzando la pista sin importarle que los carros pasaran a gran velocidad. Estaba realmente preocupada, no sabía qué hacer y se desesperó aun más cuando este chico se detuvo y un carro iba en dirección a él.
-¡Cuidado! –grita Adachi muy desesperada mientras cogía con fuerza la baranda del balcón- ¡Oye!
Adachi no tuvo más opción que saltar desde el balcón, en ese momento no le importaba si saliera lastimada, solo quería salvar a aquel joven, así que ni bien sus pies tocaron el suelo, corrió muy rápido y jaló del brazo a aquel joven llegando a alejarlo del peligro. Suspiró aliviada cuando lo vio arrodillado en el suelo, pensaba que iba a morir. Levantó la mirada y sus ojos se abrieron más de lo normal, no esperaba esta sorpresa. Pensaba que era un sueño, así que cerró sus ojos y los volvió a abrir después de unos segundos. Realmente no podía creer lo que estaba viendo, sacó rápidamente del bolsillo de su abrigo la foto y unas lágrimas se deslizaron sobre sus mejillas.
-Tú… tú… -dice Adachi muy sorprendida. Sus lágrimas no cesaban cuando lo miraba y es que el parecido era increíble. No dudó un instante y le abrazó muy fuerte- ¡Ren! ¿Cómo puede ser esto posible?
-Me estás equivocando con otra persona –dice el chico cubriendo su cabello con un gorro. Se apartó con fuerza de Adachi y le miró el brazo, este tenía una herida y en su alrededor había sangre. Inmediatamente dio media vuelta y una mano cogió con fuerza su brazo- ¿Qué quieres?
-Estoy segura de que eres Ren… esta foto lo prueba –dice Adachi con mucha insistencia. Le mostró la foto y este chico no volteó siquiera a verlo. Siguió cogiendo el brazo del chico intentando a toda costa mostrarle la foto, pero nada- ¡Ren! ¡¿Por qué no me miras?!
-Tu brazo –dice el chico aun permaneciendo de espaldas. No pudo contener más el olor de la sangre, unos colmillos aparecieron en su boca y sus ojos cambiaron a un color rojizo. Giró lentamente y de pronto una mano cogió con más fuerza su otro brazo, intentó alejarse, pero la fuerza con que le sujetaban era increíble- ¡Suéltame!
-Primero… cálmate. ¿Eres tonto? Hay mucha gente a tu alrededor –dice Jason muy serio. Cogió con más fuerza su brazo y se acercó a su oído para susurrarle palabras en voz baja- ¿O es que acaso pretendes borrar la memoria a todos?
-¿Qué le pasa a Ren? –pregunta Adachi muy preocupada cuando le miró muy agotado y con gotas de sudor en su frente. Intentó acercarse, pero Jason le detuvo impidiéndole el paso- ¿Quién eres tú?
-¿Estás loca? Este tipo se llama Haru –dice Jason muy serio mientras sujetaba con fuerza su brazo, vio las gotas de sangre que caían de ella y comenzó a entender por qué Haru se encontraba tan desesperado- Me llamo Jason… ¿cómo te llamas tú?
-Adachi –dice Adachi con una sonrisa en su rostro. No entendía cómo es que había una persona demasiado parecida a Ren, no sabía cómo disculparse, pero a pesar de lo que Jason dijo, había un poco de confusión en su corazón. Volteó a ver a aquel chico y este se encontraba más calmado- ¿Qué le pasa a Haru?
-Si no quieres acabar muerta… ¡lárgate! –dice Haru permaneciendo de espaldas. Siguió caminando y se detuvo antes de cruzar la pista- Jason… es hora de irnos.
Adachi sintió una fuerte ventisca, giró y ni uno de los dos se encontraba. Aun tenía muchas preguntas en mente como el hecho de que Jason apareciera tan rápido, ni siquiera lo vio venir, esto realmente le extrañó demasiado. De pronto miró su reloj y se dio con la sorpresa de que era tarde para regresar a su casa. Subió rápidamente a un taxi y mientras permanecía sentada, miró la ventana muy pensativa. Cogió la foto con fuerza y apoyó su cabeza en la ventana.
-¡Corte! –grita el director muy sorprendido por la increíble actuación que hicieron. Dejó a un lado el papel y se levantó de la silla con una sonrisa- Bien hecho, chicos.
-Es lo único bueno en lo que destaca –dice Rui aun molesto mientras miraba a Natsume, este estaba apoyado en pared bebiendo un vaso de agua- ¿No lo digo?
-Aun sigues molesto, ¿verdad? –dice Natsume mirando a Rui con ojos penetrantes, lanzó el agua al suelo y se le acercó para mirarle a los ojos- Lo que discutimos en el aula, se queda ahí… ¡No quiero volver a discutir!
-Si recuperaras la memoria, me entenderías –dice Rui mirando a Natsume a los ojos- Solo espero que no sea tarde.
-Di lo que quieras –dice Natsume muy serio. Se apartó de Rui, dio media vuelta y se encontró con Meroko, ella estaba guardando la foto con sumo cuidado en uno de sus bolsillos. Solo verla, le hizo recordar una vez más el beso. Se colocó el gorro y se apoyó en la pared- Todo por esa escena.
Meroko se recostó en el suelo mientras pensaba en una manera de acercarse más a Natsume, tenía varias ideas, pero cada un demoraba mucho. Suspiró y se quitó el gorro para acomodar su cabello. Volteó y Akito estaba a su lado. No tenía ninguna intención de conversar con él, así que bebió su botella de agua. De pronto su celular comenzó a timbrar, lo cogió y abrió la tapa. No podía creer que fuera demasiado molesto, leyó el mensaje y decía lo siguiente:
"¿Cuánto tiempo más piensas soportar las críticas de ese idiota? Debes concentrarte solo en su mamá ya que por su culpa has sufrido. Si necesitas ayuda con ese tema, yo estoy dispuesto a ayudarte… Akito"
Meroko cogió con más fuerza el celular, quería responderle cara a cara a Akito, pero no podía, a pesar de que estaba a su lado por la simple idea de no crear sospechas. Levantó la mirada para ver el cielo y un recuerdo le vino a la mente, aquel que incluía la vida de Akito. Sabía que él vivió lo mismo que ella y su venganza era mutua. Sin embargo, estaba de por medio Natsume y es que sabía que Akito lo detestaba por el terrible pasado que tuvo. Siguió pensando y tomó en cuenta que Akito sabía pelear muy bien, no era el chico tímido de antes, así que abrió la tapa de celular y escribió lo siguiente:
"Más te vale que no me estorbes, porque pienso ir con todo. Además, no estaría mal tener un aliado como tú… Meroko"
Estaba muy segura de lo que hacía, porque él le ayudó a crear ese engaño, aunque pese a todo, no sirvió de nada porque la mamá de Natsume la hundió aun más. No solo pensaba en su peor enemiga, sino también en Natsume. No iba a permitir que Akito le toque un solo dedo a Natsume, por lo cual iba a tenerlo bien vigilado. No quería admitirlo, pero la verdad estaba por descubrirse, aquella que afectaría a todos. No le gustaba lastimar a las personas, pero debía actuar de esa manera para que la mamá de Natsume dejara de lastimar a los demás, incluyendo a Natsume.
De pronto se escucharon unos pasos que llamaron la atención de todos, el director volteó y ahí estaban Mikan y Micky muy agotados y con la respiración un poco cortante. Estaba muy molesto porque recién llegaban, quería gritarles pero se contuvo porque debían filmar la próxima escena. Inmediatamente les enseñó el papel y Mikan y Micky se apresuraron a ingresar al estudio para cambiarse. Revisó cuidadosamente el escenario, verificando si no había ninguna falla o si podría mejorar algo, pero todo estaba perfecto. Se ubicó en la silla para descansar, pero volvió a levantarse cuando vio a Mikan salir, ella lucía un abrigo largo de color negro que cubría todo su cuerpo y a su vez su cabello. Se apresuró a acercarse y le entregó unos lentes oscuros para que les sea difícil reconocerla. Luego salió Micky con un pantalón negro y una camisa blanca que tenía abierto los dos primeros botones. Sintió que algo le faltaba, así que le entregó una pulsera de color negro con un borde plateado a su alrededor.
Rui salió rápidamente del estudio luciendo un pantalón petróleo, un polo marrón claro y una casaca color petróleo. En sus manos llevaba una chalina blanca, se cubrió con ella su cuello y se acomodó un poco su cabello. Luego escuchó unos pasos detrás de él, volteó y Akito lucía un pantalón negro, un suéter negro y un chaleco a rayas de color blanco y negro. Asimismo, llevaba un gorro negro y un colgante en el cuello.
-Por lo visto… todos están listos –dice el director muy asombrado por la manera de vestir de los chicos, comenzaba a pensar que ellos tenían muy buen gusto- Bien… ¡Empecemos!
En una calle oscura donde no había ninguna persona en los alrededores debido a las misteriosas historias que se contaban, se encontraba una casa muy grande, que en su interior todo estaba oscuro, solo había unas velas que alumbraban el ambiente. En el primer piso, estaban cinco ataúdes de diferentes colores, aunque las velas alumbraban en especial un ataúd. Una voz se escuchó por los alrededores, aquella con una sola palabra, sentías que corría un fuerte viento en todo tu cuerpo. De inmediato, cinco chicos salieron lentamente de los ataúdes con miradas serias y frías. El reloj marcaba las doce de la noche, eso significaba que era hora de la exquisita cena. Sus ojos cambiaron a un color rojizo y unos colmillos comenzaban a salir cuando escuchaban los gritos de una chica. Avanzaron unos pasos y de repente el olor a sangre les llamó mucho la atención. En solo unos segundos se sintió una fuerte ráfaga de viento, a penas y se escuchó un paso antes de la partida de los cinco chicos. Las velas se apagaron y el aullido de unos lobos se escuchó alrededor de la casa.
El segundo piso también estaba oscuro, solo se escuchaba el rechinar de unos dientes y el grito de una chica se iba apagando. Los brazos de aquella chica iban convirtiéndose en huesos, lo mismo ocurría con cada parte de su cuerpo. Unos colmillos apretaban con fuerza el cuello de aquella chica intentando succionar toda la sangre que llevaba, luego se apartó lentamente y cuando pensó que había culminado su cena, vio que en una de las manos de su víctima aun quedaba sangre. Cogió un cuchillo y rozó con fuerza la mano de su víctima, su lengua se movió de derecha a izquierda cuando vio caer unas gotas de sangre. Inmediatamente acercó sus colmillos y comenzó a beber toda su sangre. Por fin estaba satisfecha, cogió el cuchillo y rozó con su lengua los residuos de sangre que quedaban en él. Cargó los huesos de su víctima en sus manos y lo lanzó desde su ventana. Apoyó su cabeza en la ventana y vio que unos lobos comían cada hueso. Dio media vuelta y se colocó los lentes oscuros. Limpió con sus dedos los rastros de sangre que llevaba en el abrigo y en solo unos segundos desapareció.
El tercer piso estaba repleto de sillones y en cada uno de ellos estaban los cinco chicos bebiendo un vaso que contenía la sangre de sus preciadas víctimas. La puerta se abrió lentamente y una persona apareció dejando consternados a los chicos. Jason se levantó rápidamente y le cedió el sillón para luego apoyarse en la ventana.
-¿Quién es el nuevo vampiro? –pregunta la persona ubicando el sillón en un lugar más oscuro para ocultar su identidad. Una vez que vio a uno levantarse del sillón, le señaló con el dedo- Haru… No te sorprendas porque sé tu nombre. En fin, ¿Cuánto tiempo llevas viviendo aquí?
-Cuatro años –dice Haru muy serio mientras dejaba a un lado su vaso- ¿Por qué recién se aparece?
-Haru… esa no es manera de hablarle… ¡Compórtate! –dice Hero apretando con fuerza el vaso. En solo un instante, los pedazos del vaso cayeron al suelo y una gran herida apareció en su mano. Sin embargo, eso no le preocupó en absoluto porque en solo unos segundos, esa herida desapareció como si nada- ¿O quieres que te haga entrar en razón?
-Yo aparezco cada vez que nace un nuevo vampiro –dice la persona bebiendo un vaso que contenía sangre mientras se recostaba en el suelo- Pero antes… supongo que has cumplido los requisitos.
-Sí, los cumplió –dice Yamato cogiendo su vaso- Yo fui su entrenador, le enseñé todas las habilidades de un vampiro.
-Yo le enseñé cómo atacar a tu víctima en solo unos segundos –dice Nakatsu suspirando- Aunque aún le falta controlar su sed.
-Eso es cierto, hoy conocimos a una preciosidad que se llama Adachi –dice Jason sonriendo- Por lo visto, su sangre fue el que llamó la atención a Haru porque a partir de ese momento, su sed aumenta conforme pasan las horas.
-¿Adachi? –pregunta la persona con una sonrisa en su rostro. Se acercó a su pupitre y cogió un libro, ni bien lo abrió un intenso polvo cubrió el ambiente. Rápidamente volteó las páginas y se detuvo en una para luego mirar a Haru- Ya entiendo todo. Entonces desde este momento, todos van al colegio "Villanueva".
-No pienso socializar con los humanos –dice Haru molesto. El solo imaginarlo, le provocaba tanta furia que los vidrios de las ventanas se esparcieron en el suelo- ¡Eso jamás!
-Cada uno de nosotros encuentra su sangre preferida y ya lo han saboreado, así que es tu turno y no lo desaproveches –dice la persona sonriendo mientras cerraba su libro. Se levantó del sillón y abrió la puerta- Luego de que hayas bebido toda su sangre… Haz lo que quieras con ella, mátala o lánzala al río. ¡Ese es tu problema, no el mío! Por esa razón, vine y desde ahora voy a protegerte.
-En el mundo hay vampiros, pero también existen los que piensan cazarnos –dice Hero muy serio. Ni bien vio a la persona retirarse, se levantó de su asiento y se apoyó en la pared- ¡Qué idiotas que son! Nosotros somos más fuertes que esos cazadores de vampiros.
-No tengo otra opción –dice Haru molesto mientras apretaba con fuerza su vaso- Debo involucrarme con esos humanos.
-¡Corte! –grita el director sonriendo. Levantó la mirada y unas gotas de lluvia comenzaban a caer sobre su frente. Le hubiera gustado continuar con la escena, pero la lluvia resultó un obstáculo- Hasta aquí llegamos. Nos vemos mañana.
El director ayudó a su personal a guardar todas las cámaras y a acomodar el escenario para que no se arruine. Mientras tanto, los demás cogían sus cosas y se marchaban rumbo a sus casas. Ni uno tuvo problemas porque llevaban paraguas, a excepción de Mikan y Natsume. Después de unas horas, toda la calle estaba vacía, solo quedaban Mikan y Natsume, ellos no se dirigían las miradas y como no trajeron paraguas, ingresaron al estudio. Una vez adentro, Mikan evitó por completo mirar a Natsume, siguió caminando y se apresuró a ingresar a un cuarto. Abrió la puerta y en ese instante Natsume apareció detrás de ella. Suspiró muy molesta porque no soportaba su presencia, miró a todos lados para ver si había un cuarto, pero todos estaban cerrados. Estaba por cerrar la puerta cuando Natsume puso su pie, inmediatamente volteó y Natsume le empujó logrando ingresar al cuarto. Pensaba que iba a ser su mejor día, pero ahora con su presencia, ese día feliz terminó. Sin importar qué, iba a practicar, así que sacó de su mochila un CD y cuando se acercó a la radio, Natsume tenía en las manos un CD.
-Voy a practicar, así que… ¡muévete! –dice Mikan molesta mientras miraba a Natsume, este cogió con fuerza la radio intentando apropiarse de él- ¡Oye!
-Por más que practiques, nunca vas a mejorar –dice Natsume muy serio- Así que… ¡vete!
-Mira quien lo dice –dice Mikan intentando quitarle la radio- Más vale que me entregues la radio por la buenas o vas a saber… quién es Mikan.
-Pues ya la conozco –dice Natsume intentando apropiarse de la radio- y… no me agrada en lo absoluto. ¿O es que acaso vas a sacar tus colmillos para morderme?
-¿Me estás llamando vampiro? –dice Mikan más molesta que nunca- ¿Por qué no te miras al espejo? Ese cabello parece puerco espín y por más que te lo acomodes, jamás se te lo va a quitar.
-¡Oye! –grita Natsume molesto- Entonces.. ¿Por qué usas faldas cortas? ¿Te da miedo que los chicos no te hagan caso?
-¡¿Qué dijiste?! –grita Mikan enojada- ¡Repítelo y veras lo que te pasa!
-Pues lo repito y hasta me canso –dice Natsume molesto- Tal parece que a las chicas pobres no se les va bien la belleza.
-¿Disculpa? –dice Mikan riéndose- ¿Acaso tú eres el más atractivo?
-Claro que lo soy –dice Natsume muy serio.
-Pues fíjate que cuando yo te veo en el espejo –dice Mikan sonriendo- Solo veo puro esqueleto. Para mí que vas a morir muy pronto… yo te aconsejaría que vayas al hospital o no… ¡Ya sé! Mejor vaya a la morgue, así te ahorras los gastos.
-De veras quieres morir –dice Natsume molesto. Lanzó la radio al suelo y le jaló del brazo a Mikan, ella le miró a los ojos muy molesta- Mira, la paciencia se me está acabando.
-Pues a mí se me acabó cuando viniste al mundo –dice Mikan mirando a Natsume con ojos penetrantes- Solo verte, me provoca unas ganas de golpearte.
-Mejor… ¡cállate! –dice Natsume molesto mientras cogía con fuerza el brazo de Mikan- O te atenderás a las consecuencias.
-¡No me callo! –grita Mikan acercándose más a Natsume- ¡No me callo! Además, ¿qué me vas a hacer?
Natsume no soportó más los gritos de Mikan, ella no dejaba de hablar y criticarle en su cara su apariencia. Cada vez comenzaba a perder más la paciencia, sabía que no podía golpear a una chica, pero por más que se calmaba, no podía. Intentó cubrirle la boca con su mano, pero ella le mordió. Jamás había conocido a una chica tan ruidosa, no sabía cómo callarla y de por sí se estaba cansando de sus insultos. No pudo contener más la ira y con su otra mano cogió son fuerza su otro brazo. Pensaba que ahora se calmaría, pero Mikan seguía gritando. Esto verdaderamente le desesperó, no tuvo otra opción, así que acercó sus labios a los de Mikan y la besó con el propósito de callarla. Mientras la besaba, sus ojos permanecían abiertos y los de Mikan también. Jamás se había imaginado hacerlo, pero ahora le era imposible apartarse. Siguió rozando sus labios lentamente y cuando la besaba, sentía por primera vez un sentimiento muy fuerte. Soltó los brazos de Mikan y cogió delicadamente su cintura mientras la besaba. No dudó un instante y cerró sus ojos, al mismo tiempo que Mikan. Se aferró más a ella y la siguió besando sin importarle las gotas de lluvia que se deslizaban en la ventana. Jamás había sentido algo tan fuerte y menos cuando besó a Meroko. Por alguna razón, quería que el beso durara para siempre.
