Una promesa rota

-Bien, ahora sí... ¿Para qué me necesitabas?- preguntó Ron dirigiéndose donde se encontraba su amigo.

-Deberías de hacerlo más seguido, Weasley... Tú ánimo cambia increíblemente- dijo Harry burlón al ver la cara de idiota que traía el pelirrojo.

-Es excelente.

-¿Y van en algo serio?

-Pues la verdad no sé, pero siento que me devuelve el alma cada vez que estoy con ella... Ella no es como las demás, es diferente.

-Amigo- suspiró -Estás enamorado- finalizó con diversión.

-¿Tú crees?

-¿Y lo dudas?

-Si bueno, pero es que no sé si quiera tener algo formal conmigo... Ya sabes, los prejuicios y esas cosas.

-Sí de verdad te quiere, eso no será problema... El amor no tiene límites- respondió Harry con seriedad mientras el pelirrojo no quitaba su cara de imbécil.

-¿Y desde cuando Harry Potter da consejos de amor?- preguntó con burla -Creí que lo tuyo eran los dragones- finalizó riendo mientras recordaba las infinitas propuestas fallidas para el baile del torneo de los tres magos en cuarto año.

-Sí, también lo creía- comentó uniéndose a la risa de su amigo -Pero luego apareció Daphne, y ahora James y Lyra.

-Tú cara de imbécil lo dice todo- respondió carcajeándose haciendo que Harry le tirara un cojín en la cara -Bueno, y ¿qué tal con Daphne?

-Para eso te pedía ayuda, pero como estabas en ciertas sesiones con Parkinson no te pude decir- dijo mientras asistía a la competencia entre las orejas y el cabello de su amigo, que por ahora ganaban sus orejas -Quiero pedirle matrimonio.

-Harry, ¿estás seguro? Digo, es una chica muy sexy...

-No mires a mi mujer Weasley, tiene dueño- interrumpió el azabache con cierta mirada amenazadora.

-Ya bueno... ¿Pero estás seguro?

-Ron, tengo todo lo que siempre deseé... Tengo a una excelente, inteligente y sexy mujer que me ama por lo que soy y no por mi fama; y tengo unos hijos increíbles, en resumen... Una familia perfecta.

-Vaya... ¿Y cuándo piensas pedírselo?

-Pienso hacerlo mañana en una cena romántica, ya que mañana les darán de alta.

-¿Y para qué me necesitas?

-Necesito que me ayudes a buscar un bonito anillo.

-Cuenta con eso hermano... ¿Vamos?

-Espera, antes tengo que ir a buscar a Astoria para que vaya a cuidar a Daph mientras nosotros no estamos.

-Bien… Vamos entonces- finalizó el pelirrojo sonriendo dirigiéndose a buscar a la morena.

Mansión Greengrass...

-Te presento a tú bastardo nieto Greengrass- dijo Amycus sosteniendo a un pequeño bultico que no paraba de llorar.

-¡Calla a esa cosa! ¡Sabes que odio a esos bastardos!- gritó Alecto con furia sobándose las sienes, sin más espera Amycus lo apuntó con la varita e hizo que se durmiera inmediatamente.

-¡¿Que le has hecho?!- preguntó escandalizada la señora Greengrass saliendo un poco del shock.

-Sólo un simple hechizo, no quiero que se muera antes de tiempo.

-¿Para qué lo traes si aún no tenemos el incienso?- preguntó Greyback mirando atentamente a la inocente criatura que dormía profundamente.

-¿Y la chica?- preguntó Rookwood.

-No quiso cooperar, así que te pido hermana que entres por el armario evanescente y le des unas cuantas lecciones a esa chica malcriada y te dirijas a San Mungo para investigar sobre eso- respondió Carrow mientras su hermana le daba una sonrisa maliciosa y desaparecía.

-Entonces... ¿El incienso?

-¿Y el papá del niño?- preguntó la señora Zabini.

-Lamento informarte querida que no son tus nietos, son hijos de Potter- dijo Amycus dejando al niño en un rincón más alejado de la casa.

-¡¿Son?!- preguntó escandalizado el señor Greengrass.

-¡¿Potter?!- preguntó al mismo tiempo y en el mismo tono su mujer.

-Sí y sí. Son mellizos y son de Potter- repitió.

-Viendo el lado bueno, Greengrass... Los niños llevaran sangre y alma muy poderosas, es de muy buena ayuda para traerlo- aportó Rookwood.

-Vaya, no sabía que podías llegar a ser un gran seguidor- dijo Greyback.

-Rookwood tiene razón- comentó el señor Greengrass -No es más que un bastardo, por lo menos servirá para algo.

-No puedo creer que su hija pueda caer tan bajo- comentó la señora Zabini.

-Espero que Astoria no cometa el mismo error- le siguió la señora Greengrass.

-Ya lo cometió, es chica se nos burló en la cara y merece también un castigo- dijo Greyback.

-A mis hijas no las vas a tocar... Por más estúpidas que fueron, sé que recapacitaran muy pronto- dijo la señora Greengrass sin fuerza de convicción.

-No me creería eso, ni el bastardo de mi hijo sirve- dijo la señora Zabinni -No debería llamarse mi hijo, es una gran deshonra.

-Me alegro que lo sepas- habló Rookwood.

-Hablando de todo esto, ¿dónde está Parkinson? ¿Sigue triste por la muerte de su amante?- preguntó Amycus imitando una voz infantil.

-Se ha quedado organizando el cuerpo de Lucius- informó la señora Zabini.

-Como si pudiera arreglarlo- dijo Greyback soltando una carcajada.

-Deberíamos de decirle a Draco y a Narcissa- comentó la señora Greengrass.

-¡¿Puedes dejar algún día que ser tan chismosa?!- le gritó su marido.

-Y al fin, ¿el incienso?- repitió Rookwood.

-Pareces una maldita grabadora- escupió Amycus -Mi hermana se encargará de eso.

San Mungo...

-¡LLAMEN A LOS MALDITOS AURORES!- gritaba la rubia con desespero.

-Señorita debe de calmarse, no le hace bien estar tan alterada- decía la enfermera con tranquilidad mientras se ocupaba de la pequeña Lyra.

-¡NO PUEDO CALMARME Y ME IMPORTA UN REVERENDO COMINO QUE ME HAGA BIEN O NO, SOLO QUIERO A MI HIJO CONMIGO YA MISMO!

-Señorita le informaremos a su hermana y novio- dijo la enfermera saliendo rápidamente de la habitación para pedir refuerzos.

-Señorita debe de volver a la cama, nosotros nos ocuparemos de todo- dijo una de las enfermeras que había presenciado el parto.

-Llama al medimago- murmuró otra enfermera a una de sus compañeras mientras se disponía a hacer un patronus para informarle a la familia de la chica con más agilidad.


-¡Astoria!- gritó un azabache llamando su atención sin darse cuenta que estaba acompañada por el castaño -Lo siento... Hola Neville- saludó al castaño que le devolvía el saludo.

-¿Sí?- preguntó despreocupada.

-Quería decirte que si podías ir a acompañar a Daph mientras arreglo ciertos asuntos.

-Si claro, pediré permiso a McGonagall ya que tengo el resto de la tarde libre.

-Gracias Tori- finalizó dirigiéndose a la entrada donde su amigo lo esperaría con la capa, no podían perder tiempo pues sólo tenían una hora para ir y volver.

-¿Debes irte ya, linda?- preguntó el castaño.

-Sí, es mejor... No es bueno que mi hermana esté sola tanto tiempo.

-Bien, entonces te acompañó donde McGonagall.

-Está bien, pero luego deberás seguir el trabajo de pociones- regañó -Y no me hagas esa cara de perro abandonado- finalizó al ver la cara de su novio.

-Está bien- contestó ayudando a su novia a levantarse del césped y juntos dirigirse al despacho de la directora.

Una vez ido y obtenido el permiso, el castaño se dirigió directamente a la biblioteca por órdenes de la morena, pero sin antes despedirse con un pequeño, dulce y casto beso en aquellos labios rojos carmín que tanto le gustaban. Astoria caminó hasta llegar a las calles de Hogsmeade y por medio de la aparición llegar rápidamente al hospital; al llegar, entró a la habitación de su hermana encontrándose con una gran multitud de personal hospitalario frente a la cama donde reposaba su dormida hermana.

-¿Sucede algo?- preguntó un tanto preocupada -¿Dónde están mis sobrinos? ¡Daphne!- gritó asustada al ver el cuerpo inmóvil de su hermana...

-A su hermana le hemos suministrado una poción tranquilizantes, los aurores ya han sido informados de todos lo sucedido y están en proceso de búsqueda inmediata- informó el medimago.

-¡¿De qué demonios me habla?!- preguntó exasperada sin entender de que hablaba aquel hombre.

-El hijo de la señorita Greengrass ha sido secuestrado, no sabemos por quién pero ya está en proceso.

-¡¿QUE?!

-¿No le había llegado la información? Le hemos mandado por todos los medios seguros posibles- dijo una enfermera.

-¡¿Usted cree que si yo lo hubiera sabido habría llegado así de tranquila?!- gritó iracunda -¡¿Dónde está Lyra?!

-La hemos tranquilizado y acomodado nuevamente en su cuna para dejarla dormir junto su madre.

-¡MALDICION!- gritó desesperada mientras trataba de invocar un patronus para entregarle el mensaje a Harry. Una vez que pudo hacer aparecer aquel hermoso tigre envió el mensaje al azabache, cargó a su pequeña sobrina y salió a sentarse a la sala de espera mientras abrazaba fuertemente a aquel pequeño ser contra su anudado pecho y comenzaba a llorar en silencio.

-¡¿Dónde está Daphne?! ¡¿James?!- preguntó el azabache alarmado llegando al hospital seguido por Ron, Draco y Blaise, ya que estos se había escapado de clase y se habían encontrado en Hogsmeade.

-Se lo llevaron Harry, se lo llevaron- dijo Astoria mientras lloraba y mecía a la niña contra su pecho y Harry entraba bruscamente a la habitación encontrando a la rubia profundamente dormida.

-¡¿Que le han hecho?!

-Le han dado una poción para tranquilizarla .

-Tori... Dame a la niña- dijo Blaise calmadamente al ver que la bebé comenzaba a sofocarse por estar tan pegada al pecho de su tía.

-¡NO! ¡NO TE LA VAS A LLEVAR!

-Tori, estamos contigo, no la llevaremos a ningún sitio- apoyó Draco pero la chica hacia casa omiso, a la única persona la cual hablaba era con el azabache.

-Potter, quítale a Lyra, la está sofocando y Astoria está en shock- susurró Blaise sin que la morena escuchara sin saber que en ese momento la sombra de una persona escuchaba la conversación sin que se dieran cuenta.

-Tori, ¿podrías darme a mi hija?- preguntó tratando lo más calmado que podía ante esa situación. Astoria lo miró con inseguridad pero después de unos cuantos segundos se la pasó a su padre mientras comenzaba a llorar nuevamente.

-Rompí la promesa, lo sabía, sabía que algo malo iba a pasar... Él por mí... Prefiero que me lleven a mí que a él- dijo Astoria.

-No Rompiste nada, Tori... Lo encontraremos- susurró Draco.

-Además no le pueden hacer nada, los aurores tienen el incienso- recordó Ron mientras se llevaba miradas asesinas por parte de los chicos.

-¡Si lo hice! ¡Prometí protegerlos y ahora James no está! Rompí la promesa y no tengo perdón.

-Astoria, los aurores ya se están encargando, lo encontraremos.

-Mi hijo volverá sano y salvo, nadie le tocará un solo pelo... Juro que encontraré y mataré a quien se lo haya llevado- amenazó Harry aun sosteniendo a su hija.

-Eso quisieras tú, Potter- susurró Alecto para ella misma antes de desaparecer e ingeniarse un plan para robarle el incienso a los aurores y comenzar a realizar el ritual.


Hola!

Gracias Paty por tú review, cuanto me alegra saber que te gusta mi historia :) Lo seee, y de verdad lamento mucho hacerlas esperar, pero aquí estoy de nuevo con un nuevo capítulo que espero que te siga gustando! Es una página diferente a esta, pero no te preocupes que muy pronto comenzaré a subir mis otras historias por aquí :) Saludos y besitos!

Gracias SALESIA por tú review, Hahahaha la verdad es que sí le hace un gran favor y pues ella se encargará solita del cuerpo de su queridísimo amante. Y sí, tal como lo has dicho, a pesar de que Lucius le hubiese sido fiel a Narcissa en cuanto Draco llegó al mundo, él seguía dando todo lo que estaba a su alcance para mantenerse a salvo sin importar de quién se tratara... Los Aurores aún están reacios a aceptar que los Mortífagos buscan venganza, a pesar de que Harry hubiese hablado con ellos personalmente, ahora solo falta ver sus reacciones al ya ser informados de la desaparición de Jamsie :(... Saludos y besitos!