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¡FELIZ ÚLTIMO CUMPLEAÑOS MI MAID!
Este mes tanto "Mi Maid" como yo cumplimos años en Fanfiction y me alegra mucho cuando veo para atrás y me doy cuenta de todo lo que he ganado gracias a esto! QwQ No quiero pensar en las razones tristes que me hicieron iniciar a escribir, porque prefiero pensar en lo feliz que ahora me hace y en el montón de hermosas personas que conocí gracias a esto! *w*)9
Gracias a ustedes por todo este apoyo.
Muchas, muchas gracias.
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Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece. Pertenece a Hiro Mashima. La historia es de mi creación, y. loca y llena de miel como es, la amo. 7w7)r
Referencias De Lectura:
Diálogo.
Narración.
«Pensamientos»
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Capítulo LI
~Capturas y Desapariciones~
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Ese día nunca se lo imaginó.
La mañana en que Jienma Orlando desayunaba con su usual malhumor estaba sucediendo de lo más normal, las tostadas estaban perfectamente hechas, sus huevos benedictinos yestaban escalfados como a él tanto le gustaban, su café era amargo como su carácter y el dulce no se podía encontrar ni en la mesa ni en él.
Una mañana normal.
Sin embargo, cuando su ama de llaves llegó a avisar de visitas ―visitas que no esperaron su beneplácito para llegar hasta su comedor― todo comenzó a cambiar.
Todo comenzó a caer.
La cara del hombre que le extendió un papel rivalizaba con la de él en acritud, sin embargo la él fue mayor al leer la hoja y observar como los agentes que venían con ese hombre y unos cuantos agentes enmascarados más que llegaron después, comenzaron a fotografiar y a llevarse todo de su casa.
Jienma gritó.
Su mano golpeó con fuerza la mesa y el café se regó sobre su perfecto desayuno y los utensilios cayeron al suelo en tanto él se levantaba lleno de ira.
Jienma se resistió.
Pero su brazo fue retorcido a su espalda y su cara quedó contra el fino mármol del piso cuando los agentes lo redujeron.
―Tiene derecho a guardar silencio. Todo lo que diga puede ser usado en su contra ―las palabras del agente empezaron a nublar su mente de ira y fue incapaz de escuchar más, de soslayo observó su cuchillo del desayuno brillar, lo tomó y se lo enterró al agente más cercano quien lo terminó soltando, Jienma corrió, empujó a una de las empleadas al suelo para que estorbara a las personas que ahora iban hacia él y lanzó un par de jarrones que eran lo suficientemente caros como para vivir cómodamente por un par de años con ese dinero.
¿Pero que importaba ya?
Esos papeles que le habían dado lo acusaban de desfalco, falsificación de documentos, intimidación, abuso de poder, homicidio y muchas otras cosas de las que nadie debería saber, o al menos no de alguien vivo. Después de todo, Iván estaba muerto y él era el único quien podría acusarlo de algunas de las cosas escritas allí.
Y lo peor era que él sí era culpable de todos ellos, y hasta de más.
Jienma vio el final del pasillo y sonrió, si llegaba a la biblioteca podía usar la salida secreta que había allí, de niño siempre había adorado los castillos en las películas, siempre llenos de cuartos falsos y pasillos secretos, cuando su padre lo encerraba en el sótano de alguna de sus casas luego de golpearlo por no poder comportarse como un verdadero Orlando, Jienma imaginaba que tocando alguno de los fríos ladrillos enmohecidos por la humedad una pared se movería y el podría escapar, pero eso no ocurría, él terminaba allí, por horas y a veces por días; y por eso cuando por fin pudo ser el Orlando que su progenitor quiso, justo el Orlando que terminó la vida de su padre ―aunque solo una muerta sabía sobre eso―, reconstruyó y construyó sus propiedades para que tuvieran esas puertas y pasillos secretos que él siempre anheló.
Por fin un muro se movería para salvarlo.
O eso pensó mientras caía de espaldas cuando fue bloqueado por un fuerte hombro, su cabeza rebotó contra el suelo y sus ojos derramaron las lágrimas que había dejado de derramar para poder ser quien su padre quería que fuese.
Un verdadero Orlando.
Como muchos fueron criados antes que él.
―¡Espósenlo! ―gritó un hombre y a su orden dos hombres lo sujetaron y esposaron.
Nada se movió para dejarlo escapar.
―Bien hecho, agente ―felicitó el que parecía el lider al alto y fornido agente enmascarado que lo detuvo―. Será mejor que lo llevemos a la patrulla, continuó ordenando. Agente 0794, ayuda a los demás en el registro de la propiedad, las evidencias principales las dejo bajo tú custodia ―el hombre repitió esa orden y dio otras más a través de la línea de comunicación.
―A sus órdenes ―asintió el hombre y salió de ese pasillo mientras un Jienma esposado era sacado a la fuerza de su hogar. El agente continuó caminando entre toda la riqueza reflejada en ese lugar, una riqueza que había vuelto sediento de poder no solo a Jienma Orlando, sino a otros patriarcas de la familia antes que él y se preguntó cómo alguien podría perderse a sí mismo por causa de las riquezas, su cabeza negó incapaz de encontrar las respuestas y luego de un par de pasos más encontró a sus compañeros en la habitación principal.
―0794, señor ―saludó uno de los oficiales de menor rango al fornido hombre―. Encontramos la caja fuerte escondida, dentro de ella habían papeles y dinero pero no había ninguna libreta ―el hombre asintió y se adentró a la habitación, sin dudarlo llegó hasta la caja fuerte detrás de la falsa cabeza de tigre colmillos de sable, presionó uno de sus ojos, y metió su mano en la boca del tigre para tocar un par de botones escondidos, está vez se abrió un panel que pidió una contraseña en lo que parecía ser el fondo de la caja fuerte, con la ayuda del técnico en informática presente crackearon el sistema de seguridad y una pequeña puerta se abrió bajo la cabeza del extinto animal.
―Entraré a verificar que no sea alguna trampa ―informó acomodándose el casco propio de un agente anti-motines sobre el pasamontañas propio de un agente de información―, esperen mis órdenes ―todos asintieron ante su superior.
Con algo de dificultad el hombre pasó la puerta que lo adentró a un pequeño túnel hasta llegar a una habitación escondida en donde un par de docenas de libretas con nombres en las tapas estaban perfectamente ordenadas por años.
Los trofeos de Jienma Orlando.
―¿Señor?
―Están aquí. Alcanzamos un par más, y pásenme las cámaras para seguir grabando, olvidé traerlas conmigo ―los agentes afirmaron de nuevo y entraron al lugar secreto con todo el equipo necesario.
―Recojan todo ―ordenó luego de que tomaran las fotos, contabilizaran y registraran.
―Entendido ―asintieron y se pusieron manos a la obra, para cuando los agentes acabaron con todo su trabajo, la evidencia fue inmediatamente puesta bajo los más estrictos estándares de custodia, el equipo fue felicitado por su labor y enviado a que tomaron su muy merecido almuerzo.
Y así hicieron todos.
El alto y formido agente que tacleó al señor Orlando se dirigió a un apartamento en especial, fue recibido con una sonrisa amigable e invitado a almorzar de una comida que era demasiado elegante para su gusto.
―Hubiese preferido una pizza entera y una cerveza a esto ―reclamó, colocando curiosas libretas sobre la mesa.
―Eso he comprado para ti ―le respondió el otro hombre y sacó del horno una caja de pizza y un par de cervezas heladas del refrigerador― ¿Hubo alguna complicación localizando el cuarto secreto?
―Ninguna. Estaba escondido justo como dijiste.
―Mi padre me habló de eso una vez, y yo nunca olvido las cosas.
―Eso lo sé de primera mano ―el hombre fornido abrió una cerveza.
―¿Estás seguro que nadie se dio cuenta que las tomaste?
―Confían ciegamente en mí, y fue fácil ocultarlas bajo todo mi equipo oficial para allanamientos.
―¿Hubo algún percance?
―Intentó escapar ―soltó un bufido―. Atacó a uno de mis compañeros, ahora tendrá varios cargos más sobre su cabeza.
―Eso pasa cuando alguien que no piensa con la cabeza es arrinconado ―el hombre tomó la copa de vino junto a su plato de escargots y su vista se posó en las libretas.
―¿Estás seguro que esas son todas?
―Lo son ―sonrió luego de beber de manera elegante un sorbo del vino blanco escogido para ese día―. Recuerdo muy bien ésta en manos de mi padre, que fuese casi un iletrado no le permitió llenar muchas libretas ―dijo con algo de melancolía para luego señalar otras libretas―, estás son las tuyas, y tu padre solo está mencionado en la que mi padre escribió porque poco después fue cuando Jienma decidió usarlo como doble agente en los altos mandos de los organismos judiciales, así como hizo contigo, y estas dos son las únicas que yo escribí ―su mano acarició la libreta de terciopelo rojo―. Y de lo más importante de lo que podría ser acusada la Señorita, está en esta otra ―tocó la libreta verde y sonrió, era una suerte que ese hombre fuese a él a quien pidiese estar ese día en que Minerva quemó aquella mansión.
―Ella no estaba en la mansión cuando llegamos a arrestar a Jienma, Rufus. ¿Crees que escapó?
―No lo sé ―el hombre frunció el ceño―. La señorita siempre es sorpresiva, y ahora que por fin usa sus garras, es impredecible.
―¿No le temes?
―Quizá, y quizá esa es la razón de que le tenga tanta admiración y respeto ―levantó la copa hacia al hombre frente a él en señal de brindis―, y estoy seguro que por eso quisiste ayudarme, Orga.
El hombre rió y levantó su copa de vino.
―Después de todo el que llegara tan alto en mi departamento tenía un gran motivo, la señorita y tú me ayudaron, aunque apuesto que ella ni se imagina que lo hizo, es lo menos que podía hacer ―el choque de cristal contra cristal llenó la habitación.
―Eso suena a ella ―Rufus se terminó la copa y observó de nuevo las libretas.
―Y además, ahora no estoy atado a esa familia.
Rufus asintió.
Por fin era libre de los Orlando.
Aunque se preocupaba por una de sus miembros.
―¿Si la señorita nos llega a contactar, estás dispuesto a ayudarla? ―preguntó el castaño de pronto.
―Lo haría. En lo que necesite, tendría mi ayuda. ―contestó el otro devorando la pizza y Rufus asintió satisfecho con su respuesta.
Ahora solo quedaba una pregunta.
…¿Dónde estaría Minerva Orlando?...
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Las noticias habían mantenido cobertura total sobre el hecho.
No solo uno de los empresarios más reconocidos de Fiore había sido arrestado y culpado de múltiples crímenes, sino que también dos de las universidades más grandes estaban involucradas en todo eso.
Y les dolía a ellos, pero no podían hacer nada.
Ya la universidad de Fairy Tail había estado en la mira de la crítica y de la policia luego de la muerte de Iván y de que varios de sus negocios sucios en ella salieran a la luz, Layla esperaba poder probar las falsificaciones de documentos de Iván para lavarle la cara al apellido de Makarov y de Laxus, pero por el momento debía centrarse en el juicio que estaba por venir; además, también tenían que pensar en la reputación de las empresas Fernandes que habían estado en manos de Jienma y en el compromiso falso con la fugitiva Minerva que seguramente sería expuesto a la luz pública como real.
Eran muchas cosas a la vez.
Pero de alguna manera se sentía viva.
Layla miró al tablero y observó al Rey enemigo a punto de entrar en jaque mate.
Habían ganado.
…Después de todo el Rey enemigo estaba arrinconado, ¿cierto?...
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Unos brazos la rodearon e hicieron que su vista dejara por un momento la televisión.
Erza rió al sentir los besos en sus mejillas, su frente y sus hombros, Jellal rió con ella y ambos observaron que en el rostro del otro la felicidad llenaba sus facciones.
Jienma había caído.
―Parece tan irreal… ―dijo ella soltando un gran suspiro de alivio―, tan irreal…
―Lo sé ―Jellal besó su frente una vez más y acarició su mejilla―, después de tantos años… es… increíble…
―¿No tienes miedo de lo que pueda pasar con las empresas de tu familia?
―No ―Jellal negó con seguridad―, confió en mi tía, en Ultear y en Loki. Sé que darán todo de sí para que los percances no sean tan grandes; además, si el precio a pagar por detener a ese hombre son mis empresas, que así sea.
―¿Estás dispuesto a perder todo tu patrimonio?
―Lo estoy ―sonrió travieso―. ¿O acaso me dejará, usted, señorita Scarlet cuando deje de ser un rico mimado? Sabía que era una interesada…
Erza le pellizcó la mejilla y frunció el ceño.
Jellal se preocupó de haber ido muy lejos con la broma
―Lo que me preocupa es que ya no pueda pagar mis servicios como maid, Joven Fernandes―le respondió ella con una sonrisa engreída―, mis servicios son bastante caros ―Jellal rió aliviado y la sujetó de la cintura para subirla a su regazo.
―Entonces compadécete de mí y deja de ser mi maid ―le susurró al oído―, olvídate de las semanas que quedan para el fin del contrato, trae todas tus cosas a mi habitación y…
―Aún debo recuperar mis títulos ―le recordó Erza―, y ahora con lo que sucede en Fairy Tail certificarlos mediante la Universidad Sorcerer es mi mejor opción ―Jellal soltó un suspiro, ya habían hablado sobre eso.
―Erza…
―No tardaré tanto como piensas.
―Lo sé, pero… ¿déjame ir contigo, sí?
―Tú tienes que quedarte aquí con Wendy ―le sonrió con cariño―. Y además es algo que aún no he decidido.
―No has decidido pero ya tienes los boletos ―la voz de Jellal trataba de mantenerse calmada y no herida.
―Los compré antes de venir a trabajar aquí, antes de conocerte… tú lo sabes, Jell… ―él volteó su rostro fingiendo ver el televisor― Jellal… ―le llamó Erza y al entender su negativa a mirarla tomó su rostro entre sus manos y lo obligó a hacerlo―. Lo estoy pensando ―le aseguró―, sabes cómo me he sentido por mi incapacidad de lograr mis objetivos, y quiero lograr este… Jellal…
¿Lo sabía?
Claro que lo sabía.
―Hazlo ―dijo por fin él exhalando con fuerza debido a todo lo que requirió para decir eso―. Tienes razón, es uno de tus objetivos y no debes detenerte ahora, la familia Orlando ya te retuvo lo suficiente. Hazlo… ―su mano peinó con reverencia el cabello escarlata en su espalda―. Además, no es como que no te vaya a ver durante todo ese tiempo ―la seriedad en su rostro cambió a una sonrisa engreída―, puedo viajar las veces que quiera, tener todas las citas que tenemos pendientes, pasear y otras cosas. Aún sin las empresas de mis padres mis negocios aparte me lo permiten.
―¿Conducirás hasta allá? ―rió ella.
―Claro que no, iré en helicóptero, es más rápido ―Erza rió más fuerte y Jellal aprovechó para acostarla en el largo sofá y colocarse sobre ella―, y si hubiese una manera más rápida de ir hasta ti, lo haría.
―¿Ajá? ¿Cómo qué?
―No sé, ¿rentar un meteoro, quizá? ¿Teletransportación?
―Eres un bobo.
―Lo soy ―admitió―, pero, ahora lo que importa son nuestros viajes a corto plazo, uno para traer a Wendy por fin a casa y el otro…
―A la casa de mis padres… ―la emoción de Erza fue tanta que sintió como las lágrimas se acumularon en sus ojos para luego ser liberadas al parpadear repetidamente en un intento fallido por contenerlas.
―Tienes que hablarme más de ellos antes de conocerlos ―su voz era tan suave y gentil como la mano que limpiaba sus lágrimas―. Se oían muy alegres cuando los llamaste hace un rato.
Erza asintió.
Lo primero que había hecho al ver la noticia sobre Jienma había sido llamarlos mientras Jellal la abrazaba para controlar la emoción de ambos.
―Ya te conté lo importante ―Erza rió y más lágrimas se derramaron―, o al menos lo que me es permitido contar ―dijo misteriosa.
―¿Permitido? ―Jellal llevó una ceja― ¿Qué sorpresa me reservaste, Scarlet?
―Ninguna que no puedas manejar ―Erza sorbió su nariz―, pero hay cosas que mis padres prefieren que las personas sepan de ellos al conocerlos, especialmente mi madre.
―Bien―Jellal fingió una sonrisa―, estoy oficialmente aterrado.
Erza rió con más fuerza y luego lo atrajo hasta sí.
―No lo estés ―susurró contra sus labios―, eres un buen hombre y lo más importante…
―¿Lo más importante? ―preguntó él, acariciando sus labios con el movimiento, sus ojos miel conectaron con los chocolate de ella.
―Lo más importante ―repitió perdida en su mirada―, es que eres tú a quien amo…
Jellal la besó y olvidaron las noticias por un momento.
….Solo por un momento, ya que aún nadie daba el jaque en la partida…
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Ninguno entendía la razón pero parecía que era así.
Desde hacía tres días, Jienma Orlando había sido arrestado, y desde hacía tres días, nadie sabía nada concreto de Minerva Orlando.
Solo un par de cosas se sabían.
Había vaciado todas sus cuentas personales la noche antes de que su padre fuese detenido y ahora era considerada fugitiva de la justicia al haber sido acusada de varios cargos junto con su padre.
Para la mayoría estaba claro, Minerva había escapado.
―No lo entiendo ―Jude miró a su esposa―, la señorita Minerva parecía muy decidida a cargar con las consecuencias que todo esto acarrearía.
―¡Ja! ―bufó Laxus―. Tal vez lo pensó mejor al analizar la situación. No puedo culparla realmente si de verdad escapó.
―Sin duda era algo difícil de aceptar ―agregó Mirajane―, en especial cuando gran parte de esa culpa no era de ella sino de su padre ―dijo lo que Laxus estaba pensando, él sabía lo que era tener un padre basura.
―Yo… ―Erza se cruzó de brazos y negó―, esto es demasiado extraño.
―¿Sigues sin creer que huyera? ―preguntó Jellal, habían estado hablando de eso toda la noche, el accionar de Minerva había hecho que tanto ellos; así como Laxus y Mirajane, atrasaran su viaje a la casa de los padres de Erza, aunque las llamadas entre ellos ahora eran diarias y podían durar horas.
Ambos estaban muy orgullosos de ellas dos.
Y Jellal y Laxus aterrado con ellos dos.
―Opino igual que la señorita Erza ―Layla soltó un suspiro, la desaparición de esa pieza en su tablero no le permitía decretar el jaque mate, una pieza que se perdía de vista era más peligrosa que cualquier otra porque en cualquier momento podría reaparecer en la casilla primera de su lado del juego y coronarse con el poder de una reina.
Las piezas perdidas la preocupaban mucho últimamente.
―Y yo opino igual que las señoritas ―agregó Obaba Sama―, el carácter de la señorita Minerva es el de una fiera, no creo que se haya ido a ocultar.
―¿Entonces que sugieren? ―Laxus interrogó―. Porque si no creen que ella decidió escaparse deben tener alguna teoría.
―Eso es lo problemático, querido sobrino. Que la señorita Orlando solo haya huido de la noche a la mañana teniendo un motivo tan fuerte como ese es lo extraño.
―¿Por qué? ―interrogó Jellal.
―Porque es algo obvio, además ―Layla observó su té―, ella no sabía cuándo se llevaría a cabo el operativo, desaparecer tan repentinamente sin ser su padre aún acusado es tan descuidado de su parte. No parece un movimiento de ella.
―¿Qué tal sí…? ―Lucy se sintió intimidada al recibir la mirada de todos en el salón de té.
―Habla, hija ―la animó Jude, era claro que en ese tipo de reuniones Lucy se sentía intimidada, pero también era claro para él que su hija era tan brillante como su madre.
―Si… preguntamos a sus conocidos ―terminó su idea―, alguien tuvo que notar algo raro en ella.
―En las cintas de banco en donde retiró su dinero parecía muy normal ―alegó Laxus.
―Pero aún así…
―Haremos eso ―decidió Layla―, es nuestra mejor opción hasta ahora. La señorita Minerva nos ayudó, es lo menos que podemos hacer por ella; además, me imagino que si lo hizo fue porque se sentía sola, iba a perder la seguridad de su apellido y a su padre… ―Laxus se guardó la objeción que iba a hacer, él sabía lo que se sentía eso.
Él también quiso huir muchas veces.
―Y con ese carácter de perra brava de seguro tampoco tenía muchos amigos ―observó Obaba Sama y aunque intentaron no hacerlo los demás no pudieron evitar reír.
―Podemos iniciar con las personas que trabajaban en la mansión ―Jellal se levantó de su silla―, luego…
―Rogue, Sting y Yukino eran amigos de ella ―agregó Erza―, tal vez puedan saber algo, creo que Minerva deseaba reconciliarse con ellos.
―¿Los de la veterinaria? ―preguntó Lucy y Erza asintió―. Bien, Natsu y yo hoy tenemos que llevar a Happy allí, me encargaré de preguntarles.
―Gracias, Lucy ―le sonrió Erza.
―Yo llamaré a Macbeth, sé que ella y él se terminaron llevando bien ―agregó Jellal colocándose la americana casual que estaba en el respaldar de su silla, Erza se levantó a ayudarle a arreglar el cuello de la misma.
―Y también deberías ayudar a ese tal Sawyer ―Laxus se levantó de la mesa―, tal vez sepa como localizar a ese amiguito de ella que lo secuestró ―Jellal asintió.
―Y yo ―Mirajane terminó de beber de su té y sonrió a todos―, iré a preparar un delicioso pastel de chocolate para darle la bienvenida a la pequeña Wendy.
Todos sonrieron animados.
En ese momento Jellal y Jude estaban por salir a traerla a casa y ninguno había reparado en planes para la celebración.
―Entonces será mejor que nos vayamos ya ―Erza besó la mejilla de Jellal y tomó su mano con cariño.
―Tengan cuidado por favor y regresen con bien.
―Lo tendremos ―Jellal elevó la mano de ella a sus labios y la besó―, y ustedes no se sobre esfuercen ―señaló a su peli-escarlata y a su tía, ambas revisarían la parte contable que presentarían en el juicio contra Jienma.
―No lo haremos, sobrino ―aseguró Layla depositando un beso en la mejilla de su esposo―. Vayan con Dios.
Con una emoción creciente y los buenos deseos, los dos hombres salieron de la mansión.
…Ojos atentos observaron como el auto salía de la entrada principal de la mansión…
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Gritos. Chillidos y suplicas.
Era lo que reverberaba en las paredes del lugar y hacía a la mujer observar impotente como se desarrollaba la situación.
¿Pero qué podía hace ella?
Happy nunca le hacía caso, de todos modos.
―¡Basta, Happy! ―chilló Natsu una vez más y el gato le volvió a clavar las uñas en el brazo― ¡Solo es una vacAYYYYYYYYY! ―volvió a chillar cuando las garras afiladas del minino se hundieron en su carne y dejaron una larga marca desde su codo hasta su muñeca cuando Sting lo jaló para tratar de meterlo a la sala de exámenes donde los verdaderos dueños de la veterinaria ―sus abuelos Weiss y Sky― trabajaban.
―¡Este gato es tan fastidioso como tú! ―declaró Sting intentándolo una vez más sin importarle que otra marca se extendió por los brazos del pelirosa.
―¿Debería grabar esto y postearlo en línea o darles la solución? ―dijo Rogue pensativo, observándolos desde lejos, la última vez que él intentó vacunar a Happy había terminado todo rasguñado―. Esto va a terminar mal para St-
―¡AGH, MALDITA SEA! ―gritó de dolor Sting cuando el gato le clavó las uñas a él―. ¡ESTO NO ES UN GATO, ES UN DEMONIO!
―Sabía que eso pasaría… ―bufó pero no hizo ningún movimiento para ir en ayuda de su amigo.
―¿No les suelen pasar estas cosas? ―preguntó Lucy con una sonrisa avergonzada, entre el Happy que robaba atún del supermercado cuando iban y este Happy no sabía cuál le daba más pena.
―No a este nivel, mira ―señaló a los chicos y ambos gritaron al mismo tiempo cuando, con una habilidad casi innatural, el gato se zafó y rasguñó la cara de los dos.
―¡HAPPY! ―gritaron los dos hombres y de pronto las personas en el local comenzaron a reírse de ver a dos adultos persiguiendo a un gato azul por todo el local, especialmente cuando creyeron tenerlo arrinconado solo para que Happy saltara en el momento justo en que iba a ser atrapado y ambos jóvenes quedaran enredados de pies y brazos en una posición muy comprometedora.
―Esto si va a redes sociales ―dijo Rogue con el móvil en mano luego de sacar una foto.
Lucy rió y continuó observando la pelea contra el gato.
Era obvio que los humanos tenían perdida esa guerra.
―La otra vez Natsu le escondió su pescado de goma ―comentó la rubia―, Happy se enojó tanto que en la noche se tiró sobre él y le clavó las garras en la pierna, Natsu cayó al suelo y yo casi muero del susto ―soltó un bufido―, a veces me asusta lo inteligente que es.
―Bueno, más inteligente que esos dos sí es ―Rogue tomó otra foto cuando Natsu le puso un saco en la cabeza a Sting en lugar de al minino azul―. Definitivamente lo es.
―Happy Sama, ven, ven aquí… ―la voz suave de una joven se escuchó junto al mostrador y luego de un par de movimientos con una caña de pluma, el rebelde gato azul llegó hasta ella y sus patitas comenzaron a jugar con el objeto para luego dejarse sujetar sin ningún problema por la joven albina―. Llevaré a Happy Sama para que lo vacunen ―con una sonrisa amable la joven entró a las salas de examinación.
―¿¡QUÉ DEMONIOS FUE ESO!? ―gritaron Sting y Natsu al mismo tiempo.
―¡CASI NOS MATA Y SE VA ASÍ NADA MÁS!
―¡HAPPY TRAIDOR!
―Tr-tranquilo, Natsu ―intentó calmarlo la rubia―, debe haber una explicación… ¿ve-verdad, Rogue? ¿Verdad?
―Supongo que los abuelos se cansaron y mandaron a Yukino con algo de catnip en esa pluma de la caña ―subió los hombros―, era la única opción.
―¿¡Y POR QUÉ NO LO DIJISTE ANTES!? ―le gritaron los dos chicos acercándose amenazadoramente a él.
―Porque no preguntaron, y tú deberías ir y acompañar a tu gato ―respondió con simpleza y se alejó de ellos cuando uno de los otros clientes se dirigió a la caja, Natsu se fue corriendo a buscar a Happy.
―Ese desgraciado… ―susurró un Sting arañado y frustrado dispuesto a ir y discutir más con el azabache sobre ese asunto.
―Oh, espera… ―Lucy lo sujetó del brazo antes de irse y el chico le miró con el ceño fruncido―, l-lo siento, es que, quería preguntarte algo.
―Suéltalo ―exigió luego de voltearse a ella.
―Por casualidad ustedes, bueno, verán… ―la joven se pasó un mechón de cabello tras la oreja y el chico la miró con impaciencia porque estaba deseando ir y poner en su lugar al azabache.
―Dilo…
―Oh… Erza me dijo que ustedes eran amigos de Minerva ―Sting cambió su ceño fruncido por uno de sorpresa―, y bueno, supongo que ya saben que ella huyó y…
―Ella no huyó… ―Sting negó con contundencia, sabía que sus sentimientos podían estar interfiriendo en su juicio pero no le importaba―, ella no es de las que huyen.
―Pero…
―Sé que las noticias dicen eso, pero… ―Sting se rascó la nuca y miró a todo lado antes de hablar―, verás, hace unos días encontramos una carta de ella bajo la puerta y la verdad, lo que venía escrito ahí no es de alguien que estuviese planeando huir.
―¿Estás seguro?
―Más que estar seguro es… es algo que siento… Minerva no huiría.
―¿Y ya hablaste con la policía?
―Lo intentamos pero en la estación nos dicen que la desaparición de ella la están tratando como evasión de la ley, están seguros que ella escapó ―sus puños se apretaron con fuerza―, hemos intentado buscarla por otros medios, pero no hemos encontrado nada…
―Entiendo ―Lucy le colocó la mano en el hombro―, tal vez podamos hacer algo al respecto.
―¿Hacer algo? ―el joven le miró con esperanza.
―Mi madre puede influenciar el pensar de las personas indicadas ―le aseguró con un guiño―, pero tal vez necesitemos esa carta como prueba de que hay algo extraño con su desaparición.
Sting asintió y luego se sonrojó.
―¿T-Toda la carta?
Lucy afirmó y el chico respiró hondo y luego exhaló con fuerza.
―Bien, supongo que me matará cuando sepa que mostré esa parte… al menos fue una gran vida la que tuve…
Lucy rió y Sting salió en busca de la carta.
…Si ella había desaparecido, la iban a encontrar…
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No podía dejar de sonreír y la niña era su reflejo.
Jellal llevaba a Wendy en los hombros y ella lo dirigía con su dedo a donde quería ir, el despedirse de todos los niños del lugar era una tarea que tomaría un buen rato más al menos y por suerte el señor Jude había decidido encargarse de todo el papeleo mientras su sobrino llevaba a Wendy en su misión.
Aún sentía el nudo en su garganta al ver la expresión de Wendy al recibir la noticia.
La niña se había emocionado mucho al verles a ambos, mas cuando le informaron que habían llegado a llevársela de manera oficial, la pequeña azulada ―para sorpresa de todos― había gritado llena de felicidad y se había tirado sobre ellos dos quienes se habían arrodillado para estar a su nivel.
Su espalda pagó el precio, pero sin duda había valido la pena.
―Le agradezco que haya apurado de esta manera todos los procesos ―dijo Jude revisando una de las hojas antes de firmarlas, desde que el arresto de Jienma Orlando y su esposa trofeo ―quien estaba de viaje en otro país― sucediese, la custodia de Wendy había pasado a tener solo un candidato óptimo; y por consiguiente, ellos estaban por ser los padres legales de la niña―, pensamos que se tardaría un par de meses en que todo esto sucediese.
―Decidí pedir unos favores y dadas las circunstancias aceptaron mi propuesta de un proceso rápido ―informó Grandeeney―, además, las llamadas de las que le hablé al joven Fernandes han aumentado.
―¿Las de la familia por parte de la madre?
―Así es.
―¿Intentaron pedir su custodia?
―No, solo preguntan por ella, pero aún así es extraño. Ayer mismo uno de esos familiares vino, quería ver a la niña pero no se lo permitimos ―Jude apretó con fuerza la pluma.
―¿Vino solo?
―Vino en un auto bastante elegante, no calzaba para nada con su apariencia, según uno de mis empleados en ese auto habían dos hombres, altos, uno delgado y el otro corpulento, y una mujer muy bonita de largo cabello negro. No la pude ver pero a como la describieron, me recordó a la señorita Orlando. Ella estuvo una vez por acá.
―Minerva… ―Jude se quedó pensativo un rato pero luego firmó y le devolvió los papeles a Grandeeney, lo mejor por ahora era volver a su casa y hablar todo eso con su familia―, gracias por contarme esto.
―Wendy es una gran niña, lo menos que quiero es que siga separada de las personas que ama ―su sonrisa gentil iluminó sus facciones―, nunca está tan feliz como cuando está en el video chat con todos ustedes, sé que ustedes son la elección correcta como su familia.
―Y eso es maravilloso para nosotros ―asintió Jude alegre de nuevo―. ¿Hay algo más que firmar? ―Grandeeney negó.
―No, pero estoy segura de que su esposa apreciará que le lleve la copia de todo lo que tiene que ver con su adopción ―la directora sacó un folder de la gaveta de su escritorio y se lo pasó―. No la culpo por ser tan precavida, de hecho creo que la señora Heartfilia es una mujer admirable.
―En eso le doy toda la razón.
Ambos rieron.
―Señor Jude ―comenzó Grandeeney con una nueva seriedad―, quería decirle que entiendo que ahora que Wendy no estará con nosotros sus… donativos podrían desparecer, pero me gustaría pedirle que…
―No se preocupe ―Jude negó―, los donativos de las empresas que mi familia representa no se detendrán, al contrario ―se levantó de la silla―, estamos pensando en hacer un donativo de mayor alcance, todos estos niños merecen que más manos se les extiendan con muchas oportunidades en ellas, si no lo hicimos antes es que podía ser mal visto ante el consejo de adopciones.
―Yo… le agradezco ―fue lo único que pudo decir la mujer quien se levantó a aceptar la mano que Jude le extendió.
―Al contrario, le agradezco a usted todo lo que ha hecho por nuestra pequeña.
Una hora después y luego de que Wendy se despidiera con un gran abrazo de sus cuidadoras y entre lágrimas de su mejor amiga pelirosa, la niña se dormía en el regazo de Jellal en la parte de atrás del auto que conducía Jude Heartfilia.
…Y una mujer que los vigilaba mandaba un mensaje de aviso con su móvil…
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La denuncia estaba puesta.
Apenas Layla recibió la carta de Sting decidió que debían hacer algo de inmediato, y por tanto, en compañía de Erza, para brindar apoyo a su teoría de desaparición al ser esta conocedora más cercana de Minerva ―la policía no tenía por qué saber que eran más rivales que amigas―, la denuncia de desaparición y posible secuestro había sido aceptada.
Layla sabía cómo hacerse oír ante las autoridades.
―Muy bien ―la señora se hecho viento con el abanico―, creo que me gustaría ir y visitar a Capricorn, ¿me acompañaría, señorita Erza?
―Con mucho gusto ―aceptó sin dudar, llevaba tanto tiempo sin poder salir libremente que ese día no quería volver pronto a la mansión, o al menos no hasta que Jellal volviese con esa adorable pequeña y pudiesen celebrar su fiesta de bienvenida.
―Entonces está decidido ―Layla le pidió a Erza que sostuviese su abanico y sacó las llaves del auto de su cartera, fue justo en ese momento que una sombra se aposentó sobre ellas y antes de que pudiese hacer algo una punzada en su cuello se hizo presente.
―¡Suéltela! ―Erza le pegó un codazo al hombre alto y delgado y este cayó al suelo sin aire.
―¡Idiota! ¡Ya nos habían advertido de que tipo de mujer es esta! ―el hombre alto y musculoso dejó caer el cuerpo inconciente de Layla al piso dispuesto a enfrentar a la pelirroja que le veía con enojo.
―Hombres… ―dijo una tercera voz, una voz femenina que Erza reconoció con asombro pero fue demasiado tarde, algo que le inyectaron en ese instante la mareó y luego dejó su mundo totalmente oscuro― ¿Por qué tú…? ―fue lo último que dijo.
Cuando por fin abrió los ojos de nuevo supo de inmediato que estaba atada con cuerdas a una silla, el frío entraba por una ventana en apariencia abierta y el cielo estaba totalmente oscuro.
―¿Dónde… estamos? ―murmuró con la lengua algo pesada, posiblemente el narcótico que le dieron para dormirla seguía en su cuerpo―. ¿¡SEÑORA LAYLA!? ―preguntó preocupada.
―Oh, de seguro no te gustará saberlo ―Erza se volteó ante tan familiar voz solo para encontrarse con una sonrisa ladeada llena de pedantería―, y Layla está aún dormida, al parecer la drogaron más que a ti. Pasaremos un rato juntas, amiga…
―¡Minerva! ¡Tú! ―la ira que llenó a Erza al ver la cara de Minerva, y todo eso en conjunto la hizo estar más consciente de lo fuerte que eran las cuerdas que la amarraban.
…Más consciente de que estaba indefensa en un lugar desconocido…
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¿Reviews?
Gracias por tomarse un ratito para comentar
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Campo Publicitario Pagado (¿):
Loving You: Aunque lo había cancelado, estos días escribí dos caps sobre este fic en canon y post final del manga, uno basado en el art zukulemtho que Mashima nos regaló de Erza en poca ropa sobre un aparente Jellal desnudo y el otro cap basado en una canción. NwN
Aclaraciones:
Policia: Recuerden que las actuaciones de los entes de justicia difieren de país en país. En muchos países la policía encargada de casos de allanamiento demoradas por este tipo de denuncias de fraude y todo este asunto de dinero usa mascaras para ejecutar el procedimiento y evitar que los sospechosos en caso de que salgan libres o tengan cómplices fuera de la cárcel se venguen de los involucrados en el allanamiento, por eso Jienma no reconoce a Orga.
Catnip: Es un hierba que pone bobos a los gatos. xD Es como una droga para ellos.
Adopción: Recuerden que las leyes de adopción son diferentes en cada país.
Rincón De La Escritora en Proceso:
Creo que es obvio con este cap que los nudos o se están deshaciendo por completo o serán cortados. D: ¿Qué creen que está pasando? ¿¡QUÉ DEMONIOS ESTÁ PASANDO!? DDDD:
7v7)r
¡De nuevo gracias por leer esta historia! ¡Feliz aniversario! *w*/
Rincón de Curiosidades:
Ya que esto acaba, quiero iniciar esta sección:
―Mi Maid estaba planeado al inicio a ser algo de solo quince caps. (Lol ¡Que ingenua esa yo de hace años!), pero conforme escribía me dí cuenta que si quería hacer algo creíble con la trama principal tenía que expandir la trama.
―Al inicio solo iba a haber Jerza y Miraxus, pero luego sentí que le faltaba algo y agregué las demás pareja como un respiro de la trama principal.
―Al principio tenía planeado que la primera vez de Erza y Jellal sería en una fiesta en donde ambos coincidieran sin saber que al día siguiente ella entraría a trabajar a la casa de los Heartfilia. xD
―Por mucho tiempo me debatí en si hacer a Wendy hija verdadera de Jellal o no, al final opté por la opción que ya todos conocen. NwN
Agradecimientos:
A vosotras/os adorables reviewistas con cuenta os contesto por PM:
Sakom Raiya
Jbadillodavila
Alicia Melo Angel29
Artemisa Neko Chan
Rirukasabe
KisaYunna
Mystogan Cristian
Bluewater14
MinSul6011
SoffyStarkTargaryenSopraffare
A vosotras/os adorables reviewistas sin cuenta os contesto por acá:
MASTER VIVI: Sin duda quedan pocos caps, no sé si alegrarme o llorar pero lo cierto es que es verdad D: Esa canción me gusta mucho, Macbeth sabe cantarla muy bien. xD Oh, vaya, shipeas Yukinerva O: Gaybertooth es muy famoso. xDD Gracias por los buenos deseos y espero te guste el nuevo cap. :D Gracias mil por leer. NwN/ Besos.
Guest: Espero no les dé un infarto de verdad porque aún falta ―poco― para el final Dx Oh, que buena teoría has puesto allí con lo de Minerva. O: Muy, muy interesante… Me encanta cuando desatan sus teorías. :D Gracias mil por leer y espero te guste el cap. *w* Besos.
Keila Scarlet: Sí, acertaste, hoy era día de actu. xD Espero te guste el cap y gracias mil por leer. *w* besos.
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Gracias mil por leer y comentar.
¡Nos leemos!
¡Adieu!
.o./
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