Título: Sea Lo Que Sea Será.

Categorías: Drama/Friendship/Romance/Hurt/Confort/Humor/Family/Angst/Suspense/Tragedy

Advertencias: ¡Surprises!

Capítulos: 01/25 1º Temporada26/40 2º Temporada41/50 3º Temporada + 4 Bonus.

Gracias por sus reviews, alertas y los que agregan a favoritos esta historia.

Todos los personajes de la Serie South Park le pertenecen a Trey Parker & Matt Stone.

®ShinigamiJazzDark89


Sea Lo Que Sea Será L
'Listen to ONE story'

RECOMENDACIÓN AL MOMENTO DE ESTAR LEYENDO: ESCUCHAR "SEA LO QUE SEA SERÁ" ABOVE & BEYOND FT MIGUEL BOSÉ

En la habitación que había sido de su hermano, se encontraba Christopher empacando las pocas pertenencias que había traído consigo desde Europa. Pequeños sollozos se escuchaban en la habitación, no quería alejarse de Tweek…, le dolía demasiado, pero era necesario. Se limpia las diminutas lágrimas que resbalaban por sus mejillas e inhala un poco de aire para después dejarlo exhalarlo lentamente.

Termina de guardar sus pertenencias, cierra lentamente el cierre de la maleta, tratando de irse lo más lento posible del lugar que jamás regresaría.

Había dejado solo a Tweek en aquél cementerio, ignorando los gritos de llamado de su ex pareja sentimental. Si no volteó una sola vez, es porque no deseaba que Tweek viese como lloraba, tenía que conservar la imagen de tipo duro que aún conservaba. Se había quebrado tantas veces que odiaba esos momentos de debilidad, no le gustaba y no quería que nadie lo viese así.

—Es todo… no volveremos a vernos, Twi… —musita, mientras esas lágrimas volvían con mayor intensidad.

Cae de rodillas, cubre su rostro con sus manos para llorar amargamente. Las lágrimas caían entre sus manos y las pocas que lograban escabullirse entre sus manos, caían al frío suelo de la habitación.

Por unos minutos lloró en silencio y cuando volvió a recuperarse, fue hasta el baño que había en la habitación para borrar cada rastro de debilidad, pero esos ojos rojos por el llanto, mostraban otra cosa.

Sale del cuarto del baño, toma su maleta y sale de la habitación, no sí antes cerrar la puerta. Baja las escaleras con lentitud y al final de las escaleras ve a Bridon que lo esperaba desde hace rato, vuelve a fruncir el ceño e intenta no verlo directamente a los ojos.

—En poco tiempo llegará el taxi que te llevará al aeropuerto de Denver —Bridon lleva ambas manos a las ruedas para hacerla girar, había dejado agua calentándose en la cocina para compartir el último café con el hermano de Scott. Christopher lo sigue hasta la cocina en donde el agua ya estaba hirviendo, pero para ahorrarle más trabajo e incomodidades al chico, va hasta la estufa para apagarla. —No era necesario que hicieras eso, puedo hacerlo yo mismo.

—Cállate Bridon —le extiende un trapo para evitar que se quemará cuando tomará el pequeño recipiente con agua caliente—Prepárame un buen café y sin hablar —le ordena al chico en silla de ruedas.

Estaba usando las mismas técnicas que había usado con Tweek cuando lo tuvo escondido en las partes más apartadas de South Park. Él no creía en que la gente con alguna discapacidad fuese tratada con cariño como si de muñecas de porcelana se tratarán, no, eso sólo eran ridiculeces de la sociedad, ya que si hacías eso, sólo haces que la persona se haga dependiente e inútil.

Observó en silencio cada movimiento que hacía Bridon a la hora de preparar dos cafés. Ningún error o descuido por parte del pequeño. Al finalizar, le dejó el café enfrente de él acompañado de unas rebanadas de pan que había colocado en un plato.

—Excelente… —Christopher tomó otro sorbo a su café.

—Gracias, no ha sido tan difícil —contestó Bridon, se llevó un pedacito de pan a la boca y lo masticó lentamente sin dejar de ver al francés.

Compartieron aquella merienda en silencio, ambos concentrados en sus propios pensamientos y cuando escucharon los primeros sonidos del claxon que esperaba afuera, Christopher se levantó de la mesa no sin antes agradecer lo que había hecho Bridon para él. Se dirigió hasta la sala en dónde su maleta descansaba al lado de la puerta, la tomó y abrió la puerta.

—Adiós Bridon —se despidió del chico que estaba en el umbral de la entrada de la cocina —Y gracias por el café.

—Adiós Christophe. Ha sido un placer haber conocido al hermano de Scott —y tras decir esto, el francés salió de la casa.


Varios meses más tarde…

Tweek, Craig, Token y Clyde miraban las estrellas en la pequeña terraza que tenían los primeros dos. Era Verano y no había una sola nube en esa noche. Se escuchaba el cantar de los grillos y el ruido de los pocos autos que aun transitaban por las calles.

—Esto me recuerda los viejos tiempos ¿no es así, chicos? —pregunta Donovan.

—Esto es mejor, Clyde —habla Tucker, acaricia al cobayo gordo que descansaba en su torso —. En ese entonces, sólo Tweek no podía disfrutar lo que ahora experimentamos ahora. Como las otras cosas que hacíamos de niños, Tweek no la disfrutaba tanto como ahora ¿no es así, Tweek?

Más el rubio no respondió, estaba recordando los diálogos que escuchaba cuando Craig y el salían a jugar con Clyde, Token y Kevin. Le gustaría tanto que no sólo los diálogos estuviesen grabados en su mente, sino que también todas las escenas.

— ¿Tweek? ¿Estás bien? —Craig voltea a ver a Tweek que había comenzado a llorar repentinamente.

—Estoy bien, sólo recordaba algo no es nada, chicos.

—Tweekie —lo abraza Clyde con fuerza y lo levanta un par de centímetros del suelo.

—Clyde…no pue-edo… auxi-ilio…

— ¡Oh! ¡Lo siento mucho, Tweek! —comienza a armar sus escenas melodramáticas el castaño —. Es sólo que no me gusta verte así de triste ¡somos amigos! Y los amigos siempre estarán ahí cuando necesites algo.

—Es cierto, Tweek —Token separa al castaño de Tweekers que ya empezaba a ponerse morado por el gran abrazo marca Harris Donovan —. Siempre estaremos ahí cuando nos necesites, te hemos fallado muchas veces, pero, esta vez será diferente.

—Todo será diferente a partir de ahora, Tweek —Craig toma la mano de su pareja, haciendo que este comenzará a temblar como solía hacerlo en los viejos tiempos —. Vamos a compartir nuevas experiencias juntos, Tweek. Tienes a tu familia y nuestra familia… ya no volverás a estar solo —se acercó a los labios del otro para besarlo de manera lenta, separó sus labios por un momento para agregar: —. Te amo Tweek… no voy a dejar que nadie te vuelva a lastimar otra vez.

Y volvió a juntar sus labios con los de Tweek, ignorando a sus amigos, a todo lo que pasaba a su alrededor. Sólo eran ellos dos y nadie más en ese momento. Tenían a Joseph, y el pequeño sería el motivo de alegría en sus vidas.

THE END


Y sólo me queda agradecer a todas las lectoras que me han leído en estos cincuenta capítulos. Quería poner un largo discurso, pero ahora estando aquí… no sé qué decir. Sólo puedo decir:

¡GRACIAS!