Capitulo 53. Remordimiento

Ese día tanto Hermione como la pequeña Malfoy fueron trasladadas a otra habitación, por lo que pudieron recibir decenas de visitas, entre ellas algunos miembros de la familia Weasley, Lavender, las gemelas Patil, los Zabini, los Potter, Neville, su esposa Hannah y algunos otros miembros del profesorado de Hogwarts.

- Mmmm…Malfoy…

- ¿Si? - Draco la miró enseguida.

- ¿Serías tan amable de pasarme a la bebé para alimentarla? - preguntó Herm con un fingido tono de empatía.

- Claro… para ti, lo que quieras - respondió el rubio, en estos momentos no encontraba más diversión que molestar a su amada.

- Gracias - dijo Herm de mala gana.

El rubio caminó hacia el otro lado de la habitación, donde se encontraba una pequeña cuna con rueditas, en la que descansaba la princesa Malfoy quién comenzaba a llorar, señal de que necesitaba ser alimentada.

- Es tan hermosa - comentó él con una sonrisa cuando tuvo a la pequeña entre sus brazos.

- Entonces ¿te queda alguna duda de ser su padre? - indagó irónica, mientras recibía a la bebé.

- Hace mucho tiempo que deje de dudarlo Jane - se sinceró el rubio, mientras le dirigía una mirada suplicante a su esposa.

- Mmm… en cambio yo… - la castaña se puso pensativa.

- ¿Tú que? - inquirió Draco extrañado.

- Yo… no sé si será posible amar tanto a una personita que… - dudó - es tan parecida a ti - dijo por fin.

- Jane… por favor - intentó acariciarle el rostro, pero ella lo impidió - De verdad te amo - aseguró al tiempo que decidía alejarse lo suficiente para no incomodarla.

- Olvídalo Malfoy… no volveremos a hablar de eso - aseveró ella.

Resignado, Draco caminó hacia la ventana y permaneció ahí, pensativo, con las manos en los bolsillos mientras la castaña alimentaba a su hija.

Hermione había terminado de amantar a su pequeña y en ese momento los Zabini, que habían hecho uso de su tiempo de comida en el Ministerio para visitarlos, llamaron a la puerta. De inmediato Herm les indicó que pasarán y se sorprendió al ver que tanto Ginny como su esposo traían consigo regalos para ella y para su futura ahijada. Con algo de dificultad lograron colocarlos en un pequeño espacio, debido a que el rubio y algunos otros amigos de la "pareja", se habían encargado de llenar la habitación de flores y decenas obsequios con moños rosados.

- Y ¿saben ya como van a llamarla? - curioseó la pelirroja mientras arrullaba a la pequeña.

- Pues… - hizo pensar a Draco, tantos infortunios lo había hecho olvidar que tenían que nombrarla.

- Maddy - dijo la castaña sin titubear - Se llamará Madison.

- Madison me parece un lindo nombre - comentó el moreno con una sonrisa (n/a a mi no, me parece extraño).

- A mi también - agregó Ginny.

- Madison será… - concluyó el orgulloso padre - Madison Jane MALFOY - recalcó. (n/a sin embargo, no hay muchos nombres que se escuchen bien en combinación con "Jane")

- ¿Jane? - preguntó su madre sorprendida.

- Si… JANE - respondió el rubio con firmeza - Es hija mía también - le recordó imaginando que tendría alguna objeción.

- Pero…- pretendía replicar ella.

- Ejem - carraspeó Blaise - ¿Siguen en pie la oferta de apadrinarla? - indagó para interrumpir una posible discusión entre los Malfoy.

- Por supuesto - Draco le dio una palmada en la espalda.

- Nadie mejor que ustedes - sonrió Herm.

- Excelente - dijo la pelirroja entusiasmada - No se arrepentirán - aseguró.

Conversaron algunos minutos más, sin embargo, Blaise aun tenía trabajar en el Ministerio hasta la hora de cena y a Ginny le faltaban un par de horas para cubrir su turno, por lo que se despidieron de los Malfoy y se fueron camino a sus despachos.

- Por cierto Herm… mi hermano aun no regresa - le decía la pelirroja cuando estaba a punto de irse - En cuanto lo vea, le diré que quieres verlo.

- Gracias -agradeció con una sonrisa al ver la cara de enfado del rubio…

- Por nada - dijo Ginny.

- Adiós - se despidieron los Zabini.

- Adiós - dijeron la castaña y Draco al unísono…

- Así que quieres ver a la rata… ¿después de todo lo que pasó? - preguntó él con un dejo de molestia en cuanto Blaise y su esposa se fueron.

- Precisamente por eso… le debo un disculpa - respondió ella sin darle importancia - Él tenía razón.

- ¿Por qué tienes que ser tan terca amor?... No olvides que él se entendía con Pansy - le recordó el rubio.

- Por supuesto que no lo olvido - aclaró - También recuerdo que por eso se pelearon… estabas celoso de aquello.

- ¿Qué? - se sorprendió Draco - ¿De dónde sacaste semejante estupidez? - no pudo evitar enfadarse.

- Pues… ¿no te lo dije? - indagó irónica - Unos días después de eso, tu amiguita fue a buscarme a mi despacho… me dijo que…

- ¿Qué fue lo que te dijo? - interrumpió Malfoy impaciente, comenzaba a apretar los puños.

- Le pareció una ternura que sintieras celos de Ron - hizo una mueca de asco - tu habías partido a una misión y me pidió que te agradeciera aquella muestra de amor.

- ¿Le creíste? - su rostro se torno de color rojo - ¿Qué no ves cual era su intención?... Ella quería que dudaras, quería alejarte de mi ¿Cómo es posible que cayeras en su juego? - preguntó el rubio fuera de si.

- ¿Insinúas que soy estúpida? - se molestó Herm - No pretendas cambiar las cosas… tengo demasiados motivos para dudar de ti - le aseguró.

- Jane, Jane… ¿Qué no te das cuenta que solo son coincidencias?...

- ¿Crees que me chupo el dedo? - indagó ofendida.

- Por supuesto que no, pero… lo que te digo es verdad - trató de hacerla entender - Son simples coincidencias que Parkinson aprovechó para tomar ventaja.

- Que conveniente ¿no? - dijo con sarcasmo - La zorra no es tan inteligente.

- Lo es si logró que creyeras sus mentiras - sentenció Draco y salió de la habitación molesto, no le apetecía seguir discutiendo.

- Ya no puedo creerte Draco - murmuró la castaña conforme él azotaba la puerta...

Por la tarde Ron llegó de la misión, pretendía ir primero a visitar a Hermione pues su madre le había informado por medio de una carta de su mejoría. Sin embargo, no se sentía lo suficientemente bien como para enfrentar nuevamente aquel sentimiento que lo inundaba al ver Draco y suponía que el remordimiento sería más intenso al ver al su amiga.

Decidió irse a su despacho y comenzar a hacer su reporte, había comenzado a olvidar un poco el asunto de Hermione hasta que su hermana llamó a la puerta.

- ¿Qué haces aquí? - preguntó sorprendido por la visita.

- ¿Ya sabes que Herm despertó? - curioseó Ginny mientras tomaba asiento.

- Si, mamá me envió una nota - le informó.

- Menos mal… vengo a darte un recado de ella - comenzó a decirle.

- ¿Un recado? - interrumpió el pelirrojo - ¿Qué recado?

- Quiere que vayas a verla cuanto antes… parece que le urge hablar contigo- le comunicó.

- Gracias… en cuanto termine mi reporte voy al hospital - le aseguró.

- Bueno, entonces… no vemos - se despidió su hermana y se puso de pie.

- Si… adiós - dijo simplemente él.

- Ron… - Ginny se detuvo en la puerta.

- ¿Qué? - preguntó.

- Imagino lo que quiere decirte Hermione… la conozco - se puso seria.

- ¿Ah si? ¿qué? - inquirió Ron con curiosidad.

- Es sobre Draco - dio un suspiro y nuevamente tomó asiento - Supongo que quiere darte la razón… por lo que le has dicho sobre él. Ron, él la ama... tú has visto lo mal que la pasó con lo del accidente.

- Y ¿qué quieres que haga? - preguntó con enfado.

- Se que Draco no te cae bien, pero es el padre de su hija… Por favor no la alientes para que siga dudando de él - le suplicó - Todos sabemos que Parkinson es una zorra…

- Basta Ginevra… no me digas lo que tengo que hacer - dijo molesto - Además aun no sabemos que es lo que quiere decirme - le recordó.

- Esta bien… solo piénsalo - le sugirió la pelirroja y acto seguido de fue.

Y así fue, el resto de la tarde Ron estuvo pensando en lo que le había dicho su hermana, a pesar de lo mucho que odiaba a Malfoy, por su antiguo comportamiento y por haber ganado el corazón de Hermione, no podía permitir que ella siguiera dudando de su amor, cuando él tenía una ligera idea de lo que había pasado el día del accidente…

El pelirrojo llegó al hospital estaba a punto de entrar a la habitación de Herm, pero algo lo detuvo, no podía hablar con ella y decirle la verdad, si no la conocía del todo.

- ¡Ron! - lo llamó el ojiververde al verlo caminar por el pasillo - ¿Viste a Herm? - le preguntó cuando Luna y él llegaron a su altura.

- Pues… yo… aun no - dijo por fin.

- ¿Por qué? - indagó la rubia.

- Mmm… supuse que Malfoy estaría ahí - mintió.

- Y ¿eso que importa? - preguntó ella como si nada.

- Amor… por favor - intervino Harry en defensa se su amigo.

- Déjala, tiene razón - aceptó Ron - Pero antes de verla… me gustaría platicar contigo - se dirigió al pelinegro.

- Claro - lo miró con lo ojos entrecerrados, imaginando que las cosas no estaban bien - Mi vida, te alcanzó en un momento ¿si?

- Si amor - la ojiazul le dio un beso a su esposo y se fue camino a la habitación de la castaña.

Harry y Ron, en cambio, se dirigieron a una pequeña y desierta sala de San Mungo, el lugar idóneo para conversar.

- Y bien… ¿sobre que quieres hablar? - el ojiverde rompió el silencio.

- Pues… yo… no tengo idea de como comenzar - admitió el pelirrojo.

- Por el principio - su amigo le dedicó una sonrisa - Sea lo que sea dilo…

- Gracias Harry - le dio una palmada en la espalda, no esperaba menos de su mejor amigo.

- Por nada… nunca estuve de acuerdo en la forma en que tratabas a Herm por lo de Malfoy - aceptó - Sin embargo, sigues siendo uno de mis mejores amigos.

- Precisamente de eso quiero hablarte - comenzó Ron.

- ¿Ah si? - se sorprendió.

- Yo… fui un tonto… sabía que Pansy intentaría separarlos y no lo impedí - confesó y bajo la mirada arrepentido.

- ¿QUÉ? - gritó el pelinegro sorprendido - ¿Lo sabías? ¿Cómo es eso posible?- la mirada de desaprobación de una enfermera lo obligó a bajar la voz.

- Es una historia muy larga y tengo la intención de contártela… a pesar de que lo más probable es que todos me odien al conocerla.

- Ron me estas asustando - le confesó Harry preocupado.

- Solo escúchame… al final podrás decirme lo que te venga a la mente, no importa lo que sea - le propuso.

- Está bien - aceptó él y ambos decidieron tomar asiento.

- Todo comenzó después de la sorpresiva boda de Herm, Parkinson fue a buscarme…

El pelirrojo le contó a groso modo sobre las visitas de la exuberante chica, la platicas en las que ella lo obligaba a dudar del supuesto amor de Malfoy hacia su amiga, en las que le hacía creer que todo era un plan del rubio para lastimarla. De cuando en cuando se detenía y observaba la expresión de Harry, de sorpresa y desaprobación, justo como esperaba.

- Poco a poco nos fuimos entendiendo… tuvimos algunos encuentros… sabes a lo que me refiero ¿no? - se sonrojó cuando el ojiverde asintió - Fue precisamente durante uno de ellos que Pansy me dijo que tenía un plan para separarlos, yo… solo le pedí que no dañara a Herm - aceptó - Seguí viéndola y poco a poco le resté importancia a su amenaza, no pensé que lo cumpliría.

El pelinegro lo escuchaba atentamente, no podía evitar dibujar sorpresa en su rostro al escuchar aquello, hace unos días Draco Malfoy le había confesado la verdad sobre su boda con Hermione y ahora, su mejor amigo le confesaba que se entendía con Parkinson, que sabía que intentaba separarlos y sin embargo, no lo había impedido. ¿Qué más faltaba? ¿De qué otra cosa debía enterarse? Fuese lo que fuese, después de esto ya nada le sorprendería.

- El día de tú boda Hermione nos descubrió juntos, se molestó conmigo e insultó a Pansy… un par de días después, Draco y yo tuvimos un enfrentamiento, me reclamó lo injusto que había sido con su esposa - continuó relatando - No estoy seguro de lo que pasó… el día del accidente de Hermione, Parkinson me dijo que había hecho de las suyas en el primer piso… no le entendí hasta que… aquí mismo, me dijo que había llevado a cabo su plan…

- ¿Terminaste? - preguntó Harry impaciente, deseaba intervenir cuanto antes.

- Si… desde aquel día no la he visto - le aseguró y lo miró esperando su condena.

- Cometiste un gran error al caer en su juego - dijo - sin embargo, no voy a juzgarte, me conformo con que estés arrepentido.

- Lo estoy… no tienes idea de cuanto - se sinceró - Es por eso que no me atrevo a visitar a Hermione.

- Tienes que hacerlo Ron… tienes que decirle la verdad - le indicó - Estoy seguro de que lo entenderá.

- Lo sé, pero… ¿cómo decirle la verdad si no se exactamente que fue lo que hizo Pansy? - indagó el pelirrojo.

- Pues… - Harry se puso pensativo - Me parece que tienes dos opciones… decirle a Hermione lo que sabes, aunque será difícil convencerla, conociéndola… no dejará de condenar a Draco.

- ¿Cuál es la otra? - preguntó no muy convencido.

- Tienes que buscar a Parkinson y obligarla a decirte lo que hizo… tendrás mas para enfrentar a Herm - le aseguró - Estoy más seguro que nunca de que Malfoy la ama, y… ella lo está castigando injustamente.

- Yo también estoy seguro de que la ama… nunca imagine verlo en esas condiciones - admitió Ron - Tienes razón.

- Y entonces ¿qué harás? - inquirió el pelo azabache.

- Buscar a Pansy, hacerla confesar y… si es posible traerla para que hable con Herm - dijo decidido.

- Así se habla - lo animó su amigo - Te repito: cometiste errores, pero habla muy bien de ti el hecho de que quieras enmendarlos - le dedicó una sonrisa.

Sin duda Ron se sentía aliviado, el decirle a Harry lo que había hecho y sobre todo que él lo entendiera y lo apoyará lo había ayudado mucho, ahora más que nunca quería reparar el daño que le había ocasionado a los Malfoy…