CAPÍTULO 48

VIAJE A RHODARIS

La fría brisa matutina acarició mi piel, que se erizó en contraste con el calor que el cuerpo de Valkyon, abrazándome desde atrás, me transmitía.

Con una sonrisa en los labios, abracé fuerte los brazos que me rodeaban intentando fundirme en ellos para que no desaparecieran nunca.
Entonces noté su movimiento al despertar también en ese momento. Él me imitó y me estrechó fuerte contra su cuerpo suspirando.

Valkyon: {Buenos días}

Me liberé un poco de su agarre para girarme hacia él y le di un suave beso en los labios como respuesta. Él acarició mi pelo retirándolo de mi cara y volvió a conquistar mis labios.
Entre besos miré el reloj y me separé un poco de él, se había hecho algo tarde y no quedaba mucho para que acabara el tiempo estipulado para desayunar en la cantina.

Mystika: Tenemos que ir a desayunar, en unas horas partiremos a Rhodaris.

Valkyon gruñó en mi oído y volviendo a acercarme a él comenzó a besar mi cuello.

Mystika: Mmm Valk, en serio no podemos...

Pero no me dejó acabar la frase, pues cerró mi boca con sus labios.

Realmente deseaba quedarme allí en la cama todo el día, pero teníamos que ir a desayunar y preparar las cosas para el viaje, por mucho que me pesara.

Con un poco de esfuerzo me separé de él y me levanté de la cama riendo, pero antes de poder apartarme de allí, Valkyon agarró mi mano y me tiró de nuevo contra la cama, quedando sentada en ella, apoyada en su pecho y rodeada de nuevo por sus brazos.

Mystika: No seas malo, me encantaría quedarme aquí, pero tenemos cosas que preparar.

Valkyon: Siento que si te dejo salir de aquí pasará mucho tiempo antes de que podamos estar a solas de nuevo.

Mystika: Encontraremos el modo y ahora sé un responsable jefe de Guardia y deja a tu subordinada hacer su trabajo.

Valkyon rio mientras me liberaba de su abrazo y finalmente me levanté y busqué mi ropa para vestirme.

Al girarme hacia él vi que no se había movido ni un ápice, su cabeza descansaba sobre su mano mientras me miraba atentamente, ligeramente tapado por la sábana. Así que no pude evitar mirarle con deseo, pues tenerlo desnudo en mi cama con esa pose y esa mirada, tenerlo todo para mí, me hacía plantearme mi aplomo y me daban ganas de volver a su lado.

Valkyon: Como sigas observándome así volveré a meterte aquí y no te dejaré marchar.

Me reí girándome para evitar mirarle y le di su ropa para que se vistiera de una vez. Mientras tanto busqué en el cajón del tocador el cepillo para peinar, pero antes de dar con él me topé con un frasco. Lo agarré para ver de qué se trataba y me encontré con el bote de píldoras que me había dado Eweleïn cuando pensaba que tenía relaciones con Nevra.

(Muy oportuno)

Abrí el frasco, tomé una de las píldoras que me mantendrían protegida durante una semana y luego me peiné y lavé la cara mirando a Valkyon de reojo mientras se vestía. Después él hizo lo propio mientras yo esperaba a que acabara para luego partir juntos hacia la cantina.

Apenas quedaban miembros allí, así que nos sirvieron rápido el desayuno y nos instalamos en una mesa para tomarlo, sentándonos el uno al lado del otro en silencio, disfrutando simplemente de nuestra presencia.
Nuestras manos se encontraron bajo la mesa entrelazándose mientras usábamos la que nos quedaba libre para comer.

De repente Ykhar apareció frente a nosotros respirando agitada, sin duda después de haber corrido por todo el Cuartel, para no variar.

Ykhar: Ah, estáis aquí, todo el mundo se preguntaba por vosotros. Es raro que vengáis a desayunar tan tarde.

Mystika: Sí, la fiesta de anoche se alargó bastante, así que me ha costado levantarme.

Valkyon asintió en silencio reprimiendo una sonrisa mientras Ykhar nos miraba extrañada. Posiblemente estaba atando cabos en su cabeza, porque la cara que puso no era demasiado agradable.

Ykhar: No tardéis mucho, os esperan para llevar vuestras pertenencias al barco.

Valkyon: Gracias Ykhar, ahora mismo vamos.

Con un último vistazo de sospecha, la coneja abandonó la cantina velozmente para continuar con sus quehaceres. Valkyon y yo nos dedicamos una mirada cómplice de reojo sin poder reprimir más la risa.

Mystika: ¿Crees que se ha dado cuenta de algo?

Se encogió de hombros y besó mi cabeza antes de levantarse para llevar ambas bandejas vacías a la barra. Luego regresó y nos fuimos a nuestras respectivas habitaciones a recoger nuestros útiles necesarios para el viaje.

Por desgracia, la mayoría de mi ropa y mi querida espada se quedaron en casa de Kiartan la última vez que estuve allí, dejándolas allí pensando que o bien no volvería más o lo haría definitivamente a ese lugar, con Leiftan.

(¿En qué diablos estaba pensando? Obviamente no pensaba demasiado...)

Después de decidir estar con él creí que todo sería más sencillo, que con el tiempo podría sentir lo que él sentía, pues ya le tenía cariño. Pero entonces Valkyon apareció de nuevo, cruzando media Eldarya para venir a buscarme y enfrentándose al monstruo para salvar mi vida.

Realmente no sabía a qué atenerme en ese momento, pues después de lo del festival sólo podía tener pensamientos negativos en cuanto a sus verdaderas intenciones. Creí que su comportamiento era debido simplemente a su forma de ser, que podría haber hecho lo mismo con cualquiera sin significar nada más. Pero cuando mi padre explicó los motivos por los que Valkyon me había rechazado sentí morir por dentro y en ese momento era yo quien tenía que rechazarle para salvarle, a él y a los demás.

Mi puerta sonó sacándome abruptamente de mis pensamientos.

Mystika: ¿Sí?

¿?: Señorita Mystika, debo llevar sus pertenencias al barco.

No reconocí la voz, debía ser alguno de los elfos al mando del General. Cerré mi maleta y fui a entregársela.
Él me hizo una rápida reverencia y salió disparado hacia el barco.

Ezarel: Hey tú, ¿qué te traes con el General?

Sobresaltada por tan repentina aparición, me giré hacia el elfo con mala cara por la insinuación que hizo.

Mystika: ¿Qué quieres decir con eso?

Ezarel: En la cena, te sentó en su mesa y sólo estaba pendiente de ti.

Mystika: ¿Y qué podía hacer yo?

Él se encogió de hombros y se apoyó en el marco de mi puerta abierta mientras yo entraba de nuevo para acabar de arreglarme para el viaje.

Ezarel: ¿Qué crees que opinará Valkyon de eso?

Le miré a través de mi espejo y solté una carcajada con cierta ironía.

Mystika: Podrías habérselo preguntado aquí mismo hace una hora...

Señalando la cama con el pulgar le eché otro vistazo viendo en su cara que entendió lo que quería decirle, así que aclaró su garganta y cambió de tema rápidamente.

Ezarel: Bueno, no te olvides de ir a por el paquete a la sala de alquimia.

Mystika: Descuida.

Acto seguido se despidió y yo salí en cuanto acabé para ir a ver a mis familiares que debían estar por los jardines a esas horas.

Ese día seguía habiendo elfos yendo en todas direcciones, llevando el equipaje que faltaba y los alimentos que necesitaríamos durante el trayecto. Por suerte esta vez no tuve que ocuparme de las raciones, que se contaban por varias decenas.

Al llegar a la fuente vi varios familiares disfrutando del agua, entre ellos Álex. Ignis se mantenía al margen subido a la roca observando a los demás. Su tamaño se había triplicado ya desde el día en que salió de su huevo, crecía a un ritmo vertiginoso, pero ahora tenía claro que no intentarían deshacerse de él, a menos que quisieran enfrentarse a mí directamente. Miiko lo dijo, sólo los Dragones podían manejarlos y yo era una de ellos, ya no necesitaba la ayuda de los Fenghuangs, los mismos que se habían encargado de eliminar a todos los Rubí que pudieron...

Mis pequeños vinieron a saludarme en cuanto me vieron y aproveché para pasar un rato con ellos.


[VALKYON]

Casi había llegado la hora de embarcar y Mystika no estaba por aquí.
Acabé de dejar el último baúl en uno de los camarotes y salí en dirección al Cuartel para ir a buscarla.

Thiedil: ¡Valkyon!

Frené en cuanto el General me llamó y me giré en su dirección, ni si quiera había reparado en su presencia.

Valkyon: ¿Sí General?

Thiedil: ¿Vas a buscar a Mystika? Llévala a mi camarote en cuanto lleguéis, tengo que discutir una cosa con ella.

Valkyon: ...Por supuesto.

Me fui sin añadir nada más y él se dirigió al barco, que ya estaba listo para zarpar.

Desde que se conocieron él demostró cierto interés en Mystika, pero pensaba que sólo era curiosidad por ser medio humana. En cambio, viendo su actitud de estos días comenzaba a sospechar que su interés por ella podía haber cambiado. A mi parecer le prestaba demasiada atención, incluso si era de naturaleza amable y lo hacía todo de forma sutil y educada.

Supuse que Mystika ni se había dado cuenta, siendo que ella solía ser agradable con quién le caía bien y no era nada creída para pensar mal de quien se le acercara demasiado.
Y aunque sabía que ella se había entregado a mí sin condiciones, no podía evitar sentirme molesto con el General y su actitud hacia ella, pues aun siendo como era, no sabía hasta qué punto querría usar su poder.

(Vamos, no pienses en eso, no hay nada que temer)

Desterrando los pensamientos negativos de mi cabeza llegué al quiosco, desde donde pude escuchar a Mystika jugando con su familiar y su dragón.

Me acerqué hasta la fuente y recostándome en la roca, la observé lanzarle agua al reticente Ignis para molestarle mientras Álex chapoteaba a su lado.

No pude evitar pensar en lo afortunado que era por tenerla a mi lado, por haberla conocido y haber chocado con ella en su intento de huida el día que llegó a este mundo. En ese momento sentí algo extraño que relacioné con la sorpresa de topar con una peculiar desconocida en el Cuartel, pero no, no era simple sorpresa, ahora lo entendía.
Y saber que su amor era incondicional y había aguantado todos mis rechazos, a cual más doloroso y difícil, me hacía sentir el hombre con más suerte del mundo.

Saliendo de mi ensimismamiento y teniendo en cuenta la hora que era, me acerqué a la orilla del agua mirándola.

Mystika: Ah Valkyon, no te había visto.

Sin contestarle le tendí la mano para que saliera del agua con una sonrisa, la cual aceptó sin protestas y en cuanto tocó tierra me abrazó tiernamente. No pude más que corresponder ese gesto gustoso, sabiendo que no podría repetirse demasiado durante el viaje, o al menos no en público. Si el General descubría que teníamos una relación quizás dejara de pensar que era el adecuado para hacerme cargo de su seguridad, por la implicación emocional que suponía.

Valkyon: Debemos partir ya.

Mystika: Está bien, vayamos.

Con una sonrisa dulce se separó de mí para colocarse las botas y finalmente acompañarme camino a la playa.

Valkyon: Mystika, deberíamos controlar nuestros impulsos en público mientras dura el viaje de ida a Rhodaris.

Ella se giró de repente sorprendida y noté algo de dolor en su mirada, como si pensara que no quería que nos vieran juntos sin más. Y antes de que pudiera decir nada le expliqué mi reflexión en cuanto a mi misión de protegerla personalmente y las consecuencias de que supieran lo nuestro.

Mystika: Entiendo... No quisiera que te apartaran de tu misión de escoltarme.

Por suerte enseguida entendió mis motivos.

Estábamos a punto de alcanzar las escaleras que daban a la playa cuando frené mi avance e hice que Mystika se detuviera poniendo mi brazo en frente. Luego miré hacia todos lados. Ella permaneció quieta pero alerta pensando que podía haber algún peligro alrededor.
Con el semblante serio la atrapé entre mis brazos y la escondí entre dos grandes rocas que nos ocultaban por completo.

Mystika: {¿Qué ocurre?}

Valkyon: Shht.

Después de echar otro vistazo la miré y sin que ella lo esperara la atraje hacia mí por la nuca y la besé. Su cuerpo se relajó en mis brazos y correspondió ardiente a mi gesto, abrazándome de vuelta.

Al rato me detuve abandonado sus labios con un beso casto y la miré divertido. Ella respondió con una expresión de falso reproche y una mueca.

Mystika: Me habías asustado idiota.

Me reí intentando no hacer mucho ruido, agarré su cara con mi mano y le planté otro beso antes de separarme para comprobar de nuevo que nadie nos viera salir de entre las rocas.

Estaba todo despejado, por suerte la gente estaba ya en la playa esperando para despedirse o montada en el barco, así que aproveché para entrelazar mis dedos con los suyos mientras bajábamos las escaleras, pues nadie nos prestaría atención mientras pudieran observar el magnífico barco de los elfos.

Ella me miró sonriendo con cariño en cuanto mi mano tocó la suya y finalmente llegamos a la zona de la playa. En ese momento nos separamos lentamente, alargando la "despedida".

Valkyon: El General quiere que vayas a su camarote en cuanto nos pongamos en marcha.

Mystika: ¿Para qué?

Valkyon: No me lo dijo.

Aunque intentaba sonar impasible, me costó no ser un poco seco y ella me miró con picardía.

Mystika: Valk, ¿estás molesto por ello?

Valkyon: ...

Desvié la mirada y negué con la cabeza, pero no conseguí engañarla, pues chocó su cuerpo contra el mío de forma disimulada y se rio.

Mystika: No hay hombre en este mundo ni en el otro que pueda hacer cambiar mi elección.

La miré de reojo. No eran sólo palabras, no, ella nunca hablaba por hablar y por supuesto mi confianza en ella era total.

Cuando llegamos al navío la hice subir por la pasarela delante de mí y luego la seguí. En cuanto cruzamos retiraron el tablón y se pusieron en sus puestos para comenzar el viaje.

Nuestros amigos, compañeros y la madre de Mystika se encontraban en la playa para despedirnos.

Al rato de zarpar, la playa dejó de ser visible, así que entramos en la zona de camarotes.

Mystika: Bueno, voy a ver qué quiere Thiedil. Nos vemos luego.

Valkyon: Hasta ahora.

Estrechamos una de nuestras manos con cariño y nos separamos para seguir cada uno nuestro camino.


Me dirigí hacia los camarotes interiores y pregunté a uno de los elfos dónde podía encontrar el de Thiedil. En cuanto me indicó el camino me dirigí allí, expectante por saber qué requería de mí en privado.

Caminé siguiendo sus indicaciones hasta que llegué ante una puerta elegantemente ornamentada con filos dorados como el resto del barco. Los dibujos recordaban a dos enredaderas creciendo desde el suelo hasta la parte superior de la misma donde, en su unión, enmarcaban el mismo escudo con forma de sol y un árbol sin hojas dentro que portaban en los accesorios de sus vestimentas o en sus escudos.

Piqué con energía y esperé la respuesta. No podía evitar sentirme un tanto nerviosa, ya fuera por lo repentino del viaje como de este encuentro a solas. Nervios totalmente infundados por la actitud de Valkyon con respeto al General.

Thiedil: {Adelante}

Con una gran inspiración giré el pomo de la puerta y entré con una sonrisa.

Mystika: ¿Querías verme?

Thiedil: Por favor, pasa y toma asiento.

Con su característico buen humor me señaló una cómoda silla que se encontraba ante un enorme escritorio de sólida madera. Éste también estaba finamente decorado como el resto del navío. Tomé asiento y me crucé de piernas brazos.

Thiedil: No hemos tenido mucho tiempo para charlar de cosas importantes entre tu recuperación y el alboroto del viaje.

Mystika: Cierto. ¿Quieres hablar de protocolo o algo por el estilo? No es mi fuerte...

Thiedil soltó una carcajada sincera y dejó en la mesa una pluma que estaba usando justo antes de llegar yo. Luego se levantó y se acercó a mí rodeando la mesa hasta sentarse apoyado en ésta cerca de mí.

Thiedil: Me encanta lo espontánea y honesta que eres, es realmente divertido. Por lo general la gente a mi alrededor es muy comedida a la hora de dirigirse a mí.

Mystika: Me alegro entonces de que no sea un problema.

Sin perder su sonrisa me miró en silencio entrecerrando sus ojos celestes.

Thiedil: Me he informado sobre tus nuevas... aptitudes. No pude comprobarlo con mis propios ojos, pero me han contado que puedes transformarte en un dragón rojo sin perder tu forma humana.

Mystika: Así es.

Thiedil: ¿Qué hay de los poderes propios de esos dragones?

Fruncí el ceño sin entender muy bien a qué quería referirse. A parte de la transformación física no había mucho más que contar.

Thiedil tomó un vaso con agua de la mesa y me lo tendió.

Thiedil: Sujétalo.

Diligente aunque algo confundida le hice caso y tomé el vaso entre mis manos.

Thiedil: Ahora cierra los ojos, concéntrate en el agua e intenta sentir el calor de tus manos sobre el vaso.

Habiendo cerrado ya los ojos, abrí uno de ellos para mirarle al decir esto último. Él me hizo una leve afirmación con la cabeza y volví a cerrarlo.

Acto seguido me concentré en mis manos, en el calor que desprendían hasta que las sentí por completo, como si en ese momento no hubiera nada más que ese vaso sujeto por ellas.

Thiedil: Concéntrate en ese calor y ahora intensifícalo.

Mystika: Pero...

Thiedil: Shht, concéntrate.

Respiré hondo y le hice caso, me volví a concentrar únicamente en el calor de mis manos, intentando sentir sólo eso, profundizando cada vez más.

Tenía la sensación de que la temperatura de mis palmas comenzaba a aumentar, cada vez más rápido, cada vez más intensamente hasta que oí una risa satisfecha del elfo y abrí de nuevo los ojos.

Thiedil: Deja el vaso en la mesa.

Le hice caso de nuevo y para mi sorpresa me di cuenta de que el agua humeaba. Curiosa, metí el dedo en ella y lo retiré rápidamente al notar la elevada temperatura de ésta con la boca abierta por la sorpresa.

Thiedil: Increíble.

Volteé mi vista hacia él ignorando el vaso algo aturdida y él se puso serio.

Thiedil: Tus ojos...

Probablemente éstos habían cambiado mientras los tenía cerrados y ni cuenta me había dado por estar concentrada en otra cosa.

Mystika: Oh sí, es parte de mi transformación.

Esta vez me concentré en ellos y los cambié de nuevo. El General me miraba con detenimiento, como si estuviera pensando en algo que decirme hasta que al rato rompió el silencio de nuevo.

Thiedil: Deberías entrenar esos poderes desconocidos, puedes hacer ejercicios de este tipo e ir aumentando la dificultad. Estoy seguro de que tu amigo puede ayudarte en esa tarea.

En seguida supe que se refería a Valkyon y seguramente mi cara le hizo ver que lo entendí a la primera.
Entonces él se levantó del escritorio y volvió a rodearlo para tomar asiento en su sillón.
Entrelazó sus manos y apoyó su barbilla en ellos cerrando los ojos y a los pocos segundos se acomodó en su respaldo mirándome fijamente.

Thiedil: Cuando nos conocimos te conté sobre las tierra de Rhodaris, pero apenas te hablé sobre nuestras costumbres. Ahora que vas a visitarlo, quizás quieras conocer un poco sobre ello.

Mystika: ¡Por supuesto! Soy toda oídos. No me gustaría cometer alguna falta grave por no saber cómo actuar.

Dicho esto Thiedil comenzó a contarme algunas de las costumbres que tenía su pueblo, sobre todo las que tenían que ver con la interacción con los demás, como los saludos según el rango o la edad, señales que demostraban respeto y cosas por el estilo.

Thiedil: Como en muchas tribus, la permisividad de los actos se van haciendo más visibles cuanto más rango ostentas.

Mystika: ¿Cómo qué?

Thiedil: Cuando entre la nobleza se acuerda un matrimonio, como comprometidos no pueden tener relaciones con otras personas durante ese periodo.

Mystika: ¿Qué tiene de extraño, no pasa en todos lados?

Thiedil: Oh sí, la diferencia es que una vez casados pueden tener amantes de forma oficial.

Por mi cara de sorpresa adivinó que realmente no era un comportamiento aceptado en mi mundo.

Thiedil: No te sorprendas, la mayoría de matrimonios en ese rango son concertados por intereses, así que no siempre surge el amor entre la pareja.

Mystika: Entiendo, no debe ser nada fácil estar obligado a pasar el resto de tu vida con alguien a quien no amas. Pero se me hace raro que sea algo oficial y aceptado. ¿Y si uno de ellos se enamorara y tuviera que soportar ver a su pareja con otra persona?

Thiedil: Tendría que aprender a compartir, porque obviamente ambos deben cumplir con sus obligaciones maritales.

Afirmé lentamente entendiendo cómo funcionaba, aunque totalmente en contra de ese tipo de obligaciones. A los esposos les quedaba el alivio de poder estar con quién amaban sin miedo, pero éstos jamás podrían tener una relación normal, no podrían vivir juntos ni tener hijos, pues ese derecho quedaba reservado a la persona con la que se unía de forma legal.

(Me pregunto si no era así también con los Dragones...)

Antes de poder preguntar si sabía algo sobre ello, alguien llamó a la puerta requiriendo la presencia del elfo por algún asunto.
Él despidió al mensajero antes de levantarse y acompañarme hasta fuera del camarote para poder atender el problema por el cual había sido reclamado.

Thiedil: Podemos seguir hablando sobre esto cuando quieras, estoy seguro que tienes muchas preguntas.

Mystika: Sí, me conoces bien para apenas haber pasado tiempo juntos.

El elfo me guiñó el ojo y se fue hacia cubierta.

Me alejé de allí para ver si podía ser de ayuda en algo, pero de cada persona a la que le pregunté obtuve la misma negativa. No era porque yo fuera mujer o no fuera elfa, pues había mujeres y seres de otra especie trabajando allí. Simplemente parecía tener vetado el trabajo en ese barco. No obstante no tuvieron problema en pedir ayuda a Valkyon, que seguramente y para mi pesar, estaría ocupado hasta bien entrada la noche.

En cuanto el sol desapareció por el horizonte fui a por un sándwich a la cocina y salí a cubierta a comérmelo viendo el mar en calma y a Valkyon a lo lejos reparando algún elemento de la embarcación. Los ruidos del martillo golpeando el hierro y algunas órdenes o informaciones de los tripulantes resonaban alrededor.

De repente el vigía avisó a alguien al mando en esa zona.

¿?: Extremad precauciones, vamos a entrar en aguas de Isekar.

¿?: Voy a informar al capitán.

(Isekar... Tengo que recuperar mi espada)

Ese pensamiento cruzó mi mente como un rayo y decidida me dirigí a algún punto del barco donde no había apenas movimiento. Tenía que ir a por la espada que Valkyon forjó para mí, costase lo que costase.

Miré a un lado y a otro de forma disimulada y cuando me vi sola descendí por el costado dejándome caer suavemente al agua para evitar hacer ruido. Luego me introduje complemente en ella y buceando me alejé lo máximo posible, siempre intentando ascender lo mínimo para ir a por oxígeno.

Cuando perdí de vista el navío me transformé por completo e impulsándome al exterior alcé el vuelo en dirección a la casa de Kiartan.


[VALKYON]

(¿Dónde se ha metido?)

En cuanto acabé de arreglar la pesada puerta del almacén fui a la cocina a cenar algo y buscar a Mystika, aunque fuera sólo para ver cómo estaba. Por desgracia no conseguí encontrarla y dado el caso que yo era su escolta, no podía ir preguntando si la habían visto, ya que al ser mi responsabilidad no podía perderla de vista.

En su camarote tampoco estaba y cuando pasé por delante del de Thiedil, vi la luz que se colaba por debajo de la puerta.

(¿Le habrá hecho ir de nuevo allí? Es el único sitio en el que no he mirado...)


Cada vez controlaba mejor mis alas, así que volaba bastante rápido por encima del bosque. En apenas unos minutos había atravesado todo el Bosque Brillante y estaba a punto de dejar atrás la Cueva de los Lamentos, la que daba paso al Reino de Isekar.
En cuanto acabó ese tramo descendí para poder volar entre los árboles y así seguir el cauce del río que me conduciría a la casa de Kiartan.

Finalmente divisé el camino que ascendía hasta la casa-árbol y reduciendo la velocidad aterricé suavemente en frente de la puerta. Había luces así que en seguida imaginé quienes podían ser.

Después de una gran inspiración, toqué la aldaba y esperé paciente a que se abriera la puerta.
Se escuchó un chasquido y Haydee apareció, primero extrañada y luego sorprendida. Le sonreí y ella se abalanzó para abrazarme.

Haydee: ¡Mystika! Ya me preguntaba cuándo te volvería a ver.

Mystika: No ha pasado mucho tiempo.

Haydee se separó y me tomó por los hombros para verificar que era yo y luego me hizo entrar a la casa, encontrándome de cara con Leiftan.

Leiftan: ...Mystika.

Mystika: Hola Leif.

Leiftan: ¿Has venido de visita?

Mystika: Lo cierto es que no estaba segura de si estaríais aquí, así que realmente vine a por la mochila que dejé.

Leiftan: Ya veo. Haydee, ¿puedes buscarla? Tengo que hablar con ella.

Haydee asintió y fue a rebuscar por las habitaciones en busca de mis pertenencias. Mientras la observaba desaparecer detrás de una de las puertas sentí la mano de Leiftan ponerse sobre mi hombro para llamar mi atención.

Me giré y le seguí al exterior en silencio. Él se sentó en un gran tronco caído haciéndome un sitio a su lado, así que tomé asiento.

Mystika: ¿Por qué vivís aquí escondidos?

Leiftan: Somos Aengels y después de todo lo ocurrido y que tu amiga está empezando a descubrir sus poderes, temo sobre todo por su seguridad.

Mystika: Te dije que no dejaría que os hicieran nada, ¿recuerdas?

Leiftan: Pero no estás aquí para hacer cumplir tu palabra.

Mystika: Hallaré el modo en que eso no sea necesario.

Me miró atentamente mientras repetía mi promesa de mantenerles a salvo y luego asintió desviando la mirada hacia la negrura que nos envolvía.

Estuvimos hablando un rato sobre su relación con mi amiga, a la que había cogido cariño en poco tiempo. La conexión que sintieron en la Tierra no fue sólo algo momentáneo, ni si quiera había sido sólo por darme celos y eso me llenaba de alegría, pues ambos merecían ser felices y encontrar a alguien especial.

Leiftan: Quiero que sepas que ya te he perdonado y espero que tú también me hayas perdonado a mí.

Mystika: Por supuesto.

Leiftan: Entonces, ¿amigos?

Leiftan me tendió la mano para estrecharla y sellar el pacto de amistad sonriendo y yo la acepté asintiendo feliz. Haberme llevado mal con él también habría supuesto un problema para poder ir a ver a mi amiga.

Cuando iba a finalizar el gesto, Leiftan tiró de mi mano y me abrazó unos segundos. Luego volvimos adentro dónde nos esperaba Haydee con mi mochila y la espada en sus manos, observándola con detenimiento.

Haydee: Es fantástica, preciosa.

Mystika: Así es, por eso he venido a recuperarla.

Haydee: Tiene que ser especial, ¿eh?

Mi amiga me entregó la espada y yo sonreí recordando el día que Valkyon me la regaló, junto a mi nuevo uniforme que también guardaba en la mochila.
Acaricié el filo antes de ponerme la funda a la cadera y finalmente la enfundé en ella.

Mystika: Debo irme, estoy de viaje y no debería haber desaparecido.

Haydee: Ven a visitarnos pronto, por favor y así podremos charlar.

Mystika: Descuida. Buenas noches chicos.

Dedicándoles una última y cálida sonrisa abandoné el árbol y volví a emprender el vuelo hacia el mar. Debía rastrear de nuevo el barco en otro emplazamiento mucho más avanzado y buscar una muy buena excusa para aparecer allí de golpe desde el cielo.

(Espero que esto no le traiga problemas a Valkyon...)

CONTINUARÁ