Disclaimer: Nada de Harry Potter es de mi propiedad, los personajes y todo lo relacionado a la historia canon que pueda aparecer, a excepción de lo creado y modificado por mi persona, pertenecen a J.K. Rowling.
Summary: Harry Potter, un muchacho consciente de la magia, con una gran inteligencia, pero roto por culpa del maltrato de sus parientes. Hasta que por azar del destino, su vida va a cambiar completamente y ya nada va a volver a ser igual.
El Orden Natural de Las Cosas.
Año V
Capítulo LVI
"Una Muerte En La Familia"
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—DIALOGO NORMAL—
—(PENSAMIENTO)—
—"PARSEL"—
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El martes, Harry y Daphne caminaron hacia la cabaña de Hagrid a la hora de Cuidado de Criaturas Mágicas, bien abrigados para protegerse del frío. Harry estaba seguro que Umbridge iba a estar seguramente en esa clase, aunque existía la posibilidad de que esperara a una clase donde no estuviera él. Sin embargo, mientras bajan, no la vieron bajar.
—¿No tenes frío en las piernas? —preguntó Harry mientras caminaban y al mismo tiempo miraba las piernas de Daphne —. Parecen algo finas esas medias.
—No, no son como las medias negras semitransparentes que uso comúnmente durante el resto del año, están son más gruesas, y con un el hechizo de calentamiento hace que no pase frio —contestó Daphne —. Pero son un tanto incomodas.
—¿Por qué?
—Porque si no me depilo de raíz —dijo Daphne haciendo una mueca de disgusto —, después los pelos de las piernas se enganchan en la tela y siento como si las medias me los arrancara mientras camino. Prefiero sufrir una vez que todo el tiempo.
—¿Su-sufrir? —volvió a preguntar Harry abriendo grande los ojos y levantando las cejas.
—Si el hechizo de depilación duele mucho. No es un Evanesco, el hechizo tiene que arrancar el pelo desde la raíz…
—Oh… —exclamó Harry sin saber que decir.
—Los hombres tiene todo demasiado fácil —comentó Daphne mirando fijamente y de forma acusatoria a Harry —. Se bañan rápido, no tiene que depilarse ni preocuparse tanto por su aspecto y tampoco menstrúan ni tiene que sufrir las contracciones de un parto.
—Pero las presiones sociales que están sobre todos los hombres compensan todas esas cosas —contestó Harry devolviéndole la mirada —. El hombre tiene que ser el sostén de la familia, tiene que ser siempre el fuerte, seguir el estereotipo de macho… Pero…
—¿Pero?
—Pero —dijo Harry rodeando a Daphne por lo hombros con su brazo y mirándola con una sonrisa —, ninguno de los dos se guía por las normas preestablecidas, si mal no recuerdo los dos decidimos seguir nuestro propio camino el día que un Gryffindor y una Slytherin se volvieron mejores amigos y después nos volvimos pareja —Harry se rio y, sin soltarla, beso la cien de su novia mientras caminaban y continuo —. Sabes que no me molesta verte al natural, te amo con pelos o sin pelos.
Daphne se rio y recostó su cabeza sobre el hombro de Harry.
—¿Y si me cortara todo el pelo y quedara pelada? —preguntó divertida.
—Te seguiría amando, aunque estés pelada, pero siempre me gustó tu pelo. Largo, lacio, dorado y con un dulce aroma a rosas. ¿Por qué pensas que puse rosas en la entrada de la casa y en el balcón de la habitación? —contestó Harry con una sonrisa.
Daphne miró a Harry un momento y sonrió, sus mejillas se habían teñido suavemente sobre su perlada piel. Harry, antes de que llegaran a la cabaña de Hagrid, volvió a besar a Daphne, pero esta vez sobre el pómulo para luego separarse cuando vieron al guarda bosques enfrente de la puerta de su casa.
Hagrid no se veía mejor los días anteriores, los moretones que antes eran morado, estaban en ese momento matizados de verde y amarillo, y algunos de los cortes que tenía todavía sangraban. Harry decidió no preguntar, pero estaba seguro que algo para la Orden del Fénix había estado haciendo. Para completar el lamentable cuadro, Hagrid llevaba sobre el hombro un bulto que parecía la mitad de una vaca muerta.
—¡Hoy vamos a trabajar acá! —anunció alegremente a los alumnos que se acercaba, señalando con la cabeza los oscuros árboles que tenía a su espalda —. ¡Vamos a estar un poco más resguardados! Además, ellos prefieren la oscuridad.
Hagrid siguió esperando a que los demás estudiantes llegaran y cuando finalmente estuvieron todos volvió a hablar.
—¿Listos? —preguntó Hagrid festivamente mirando a sus estudiantes —. Muy bien, preparé una excursión al bosque para ustedes. Pensé que sería interesante que observaran a esas criaturas en su habita natural. Las criaturas que vamos a estudiar hoy son muy raras, creo que soy el único en toda Gran Bretaña que consiguió domesticarlas.
Dándose media vuelta Hagrid entró al bosque, Daphne y Harry lo siguieron precediendo al resto de la clase.
Caminaron unos diez minutos hasta llegar a un lugar donde los árboles estaban tan pegados que no había ni una gota de nieve en el suelo y parecía que había caído la tarde. Hagrid, con un gruñido, dejo la media vaca en el suelo, retrocedió y se dio vuelta para mirar a los alumnos, la mayoría de los cuales pasaban sigilosamente de un árbol a otro hacia donde estaba él, mirando nervioso los alrededores como si fueran a atacarlos en cualquier momento.
—Agrúpense, agrúpense —les aconsejó Hagrid —. Bueno, el olor de la carne los va a atraer, pero de todos modos voy a llamarlos porque les gusta saber que soy yo.
Se dio vuelta, hizo un movimiento con la cabeza para apartarse el cabello de la cara y dio un estridente y extraño grito que resonó por toda la oscura arboleda. Hagrid volvió a gritar, pasó un minuto, durante el cual nadie dijo nada, solo miraban nerviosos los alrededores. Como si fuera una imagen completamente macabra, un par de ojos blancos y relucientes empezaron a distinguirse en la penumbra, poco después una cara y un cuello como los de un caballo negro, escuálido y alado aparecieron. El animal se quedó viendo a los alumnos un momento mientras agitaba su larga y negra cola; a continuación, agachó la cabeza y empezó a arrancar carne de la vaca muerta con sus afilados colmillos.
Daphne y Harry se sonrieron mutuamente. Para ella era la primera vez que los veía tan de cerca, pero contrario a todo lo que la gente pensaba, Daphne, veía a los tenebrosos caballos como viejos conocidos. Ron Weasley parecía extrañamente nervioso y esperaba que pasara algo; el resto de los alumnos de la clase ponían la misma cara de aturdimiento y de nerviosa expectación que él. Por lo que Harry y Daphne pudieron notar solo había otras dos personas que podían verlo, un muchacho robusto de Slytherin que estaba detrás de Goyle y contemplaba al caballo con una expresión de profundo disgusto en la cara, y Neville, que seguía con la mirada los movimientos oscilantes de la larga cola negra del animal.
—¡Ah, aca llega otro! —exclamó Hagrid con orgullo cuando otro caballo negro salió de entre los oscuros árboles. El animal plegó sus alas, que eran como de cuero, las pegó al cuerpo, agachó la cabeza y también se puso a comer —. A ver, que levanten la mano los que pueden verlos.
Harry, Daphne y Neville.
—Sí, sabía que ustedes dos los verían, siempre haciendo todo juntos ¿No? —dijo Hagrid con una sonrisa, pero al mismo tiempo con seriedad —. Y vos también, ¿Eh, Neville? Y…
—Perdone —dijo Malfoy con una voz burlona —, pero ¿Qué es exactamente eso que se supone que tendríamos que ver?
Sin responder, Hagid señaló el cuerpo de la vaca muerta que estaba tirada en el suelo. Los alumnos miraron unos segundos; entonces varios de ellos ahogaron un grito y Parvati se puso a temblar. Lo único que veían era trozos de carne que se separaban solo de los huesos y desaparecían.
—¿Quién lo hace? —preguntó Parvati asustada —. ¿Quién se está comiendo esa carne?
—Son thestrals —respondió Hagrid con orgullo —. Hay una manada en Hogwarts. Veamos ¿Quién sabe…?
—Pero si traen muy mala suerte —susurró Parvati alarmada —. Dicen que causan todo tipo de desgracias a quien los ve. Una vez la Profesora Trelawney me contó…
—¡No, no, no! —negó Hagrid chasqueando la lengua —. ¡Eso no son más que supersticiones! Los thestrals no traen mala suerte. Son muy inteligentes y útiles. Bueno, éstos de acá no tiene ningún trabajo, sólo tiran de los carruajes del colegio a menos que el Director tenga que hacer un viaje largo y no quiera aparecerse…
Dos caballos más salieron despacio de entre los árboles; uno de ellos pasó muy cerca de Parvati, que se estremeció y se pegó más al árbol, diciendo.
—¡Me parece que noto algo! ¡Creo que está cerca de mí!
—No te preocupes, no te van a hacer ningún daño y a menos que quieras montarlos pasa nada que estés cerca —le aseguró Hagrid con paciencia —. Bueno, ¿Quién puede decirme por qué algunos de ustedes los ven y otros no?
Harry levantó la mano.
—Adelante —dijo Hagrid sonriéndole.
—Los thestrals solo los podemos ver aquellos que vimos la muerte. —explicó Harry.
—Exacto —confirmó Hagrid solemnemente —. Diez puntos para Gryffindor. Los thestrals…
Un carraspeo sonó detrás de los alumnos. La Profesora Umbridge había llegado. Estaba a unos metros de donde estaba Harry, luciendo su capa y su sombrero verdes, y con el fajo de hojas de pergamino preparado. Hagrid, que nunca había oído aquella tos falsa de la Profesora Umbridge, miró preocupado al thestral que tenía más carca, creyendo que era el animal el que había producido aquel sonido.
Un nuevo carraspeo.
—¡Ah, hola! —saludó Hagrid, sonriendo, cuando por fin logro localizar la fuente del aquel ruidito.
—¿Recibió la nota que envié a su cabaña esta mañana? —preguntó la Profesora Umbridge hablando despacio y elevando mucho el tono de su voz —. La nota en la que le anunciaba que iba a supervisar su… —la voz de Umbridge se apagó cuando vio a Harry.
Harry le sonrió.
—¿La clase? Sí, sí —afirmó Hagrid muy contento —. ¡Me alegro de que haya encontrado el lugar! Bueno, como verá…, o quizá no… No lo sé… Hoy estamos estudiando los thestrals.
Umbridge apartó la vista de Harry con un movimiento casi altanero y miró a Hagrid.
—Vamos a tener que cancelar la evaluación… va a ser para su próxima clase —informó Umbridge moviendo nerviosamente los músculos de la cara.
—Ehmm, bueno —contestó Hagrid —. ¿En qué iba? ¡Ah, sí! —exclamó Hagrid —. Sí, les iba a contar por qué tenemos una manada. Empezamos con un macho y cinco hembras. Éste —le dio unas palmadas al caballo que había aparecido en primer lugar — se llama Tenebrus y es mi favorito. Fue el primero que nació acá, en el bosque…
—¿Sabe que el Ministerio de Magia catalogó a los thestrals como criaturas peligrosas? —dijo Umbridge en voz alta interrumpiendo a Hagrid.
—¡Estos animales no son peligrosos! Bueno, quizá te muerda si uno los fastidia mucho…
No pudo terminar porque Umbridge se dio medio vuelta y dando grandes zancadas se fue del bosque. Hagrid miró un momento y después miró a Harry que sonreía.
—…como iba diciendo —continuó Hagrid —. ¡En serio, no son peligrosos! Miren, los perros muerden cuando se los molesta, ¿No? Lo que pasa es que los thestrals tienen mala reputación por eso de la muerte. Antes la gente creía que eran de mal augurio, ¿No? Porque no lo entendían, claro. Bueno… Thestrals. Sí. Los thestrals tiene un montón de virtudes, son buenas criaturas, una vez que están domados, como éstos, nunca van a volver a perderse. Tienen un sentido de la orientación increíble, sólo hay que decirles adonde uno quiere ir…
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Llegó diciembre, con la llegada del último mes del año, llegó la nieve y una buena cantidad de deberes para los alumnos de quinto año. Para Harry y Daphne las obligaciones como Prefectos también se hicieron más pesadas. Los llamaron para que supervisaran la decoración del castillo, para que vigilaran a los de primer y segundo año, que tenían que quedarse dentro del colegio a la hora del recreo porque afuera hacía demasiado frío y para turnarse con Argus Filch para patrullar por los pasillos, ya que el celador sospechaba que el espíritu navideño podía traducirse en un brote de duelo, sin embargó, para Harry y Daphne, esto se traducía en largas charlas nocturnas mientras caminaban por todos lados.
Extrañamente esos pocos días que quedaban Harry se sentía extrañamente ilusionado, era la primera vez que iba a pasar navidad y año nuevo fuera del antiguo castillo e iba a pasar las fiestas acompañado por Daphne, Astoria, Valery, Luna y su padre y Minerva. Tan grande era la ilusión de Harry que llamó a Dobby en la mitad del pasillo y juntó con Daphne planearon un gran almuerzo de navidad. Todo tenía que ser especial.
Pero a pesar de todo, un pequeño remordimiento de conciencia apareció en la mente de Harry; el saber que Sirius estaba solo en la vieja casa de su madre y que iba a pasar las festividades sin ninguna compañía, hizo que sintiera una pequeña punzada directamente en el pecho. Sirius había respetado el silencio y estaba siendo paciente, algo destacable para alguien tan explosivo y efusivo como él. Tal vez, era momento de reconstruir lo que se había roto.
Harry llegó con tiempo a la Sala de Menesteres para la última reunión del EH antes de las vacaciones, y se alegró de ello porque, cuando las antorchas se encendieron, vio Luna y Daphne ayudas por Hermione se habían tomado la libertad de decorar la sala con motivo de las navidades; y se dio cuenta porque solo Luna sería capaz de colgar un centenar de adornos dorados del techo, cada uno de los cuales iba a acompañado de la leyenda que decía: ¡FELICES HARRYNAVIDADES!
—¿Te gusta? —preguntó Daphne con una sonrisa divertida.
Harry se rio.
—Son hermosos —contestó Harry acercándose a ella y besándole la frente —. Gracias, a todas. —agregó mirándolas a todas.
No tardó mucho tiempo y las puertas se volvieron a abrir, Angelina, Katie y Alicia entraron jadeando y muertas de frío. Con un movimiento de varita de Harry su ropa se comenzó a calentar hasta tener una temperatura agradable.
—Gracias Harry —dijo la primera con una sonrisa, quitándose la capa y dejándola en un rincón —, por fin encontramos reemplazo para Fred y George.
—¿Quiénes son? —preguntó Harry con interés.
—Andrew Kirke y Jack Sloper —dijo Alicia sin entusiasmo —. No es que sean muy buenos, pero comparados con el resto de los inútiles que se presentaron…
La llegada de los demás puso fin aquella conversación y unos minutos más tarde la sala estaba lo bastante llena como para comenzar con las reuniones.
—Bueno —dijo Harry, y llamó a sus compañeros al orden —. Estuve pensando que esta noche podríamos repasar lo que hicimos hasta ahora, porque ésta es la última reunión antes de las vacaciones, y no tiene sentido empezar nada nuevo antes de un descanso de tres semanas…
—¿No vamos a hacer nada nuevo? —preguntó Zacharias Smith en un contrariado susurro, aunque lo bastante alto para que lo escucharan todos —. Si hubiera sabido, no hubiera venido.
—Es una lástima que Harry no te lo haya dicho antes. —replicó Fred.
Varios estudiantes rieron por lo bajo.
—Vamos a practicar de a dos —siguió —. Vamos a empezar con el hechizo obstaculizador durante diez minutos; luego nos sentamos en los almohadones y volvemos a practicar los encantamientos aturdidores.
Los alumnos, obedientes, se agruparon de dos en dos; Harry volvió a formar pareja con Neville. La sala se llenó enseguida de gritos intermitentes de ¡Impedimenta! Uno de los integrantes de cada pareja quedaba paralizado un minuto, y durante ese tiempo el compañero miraba alrededor para ver lo que hacían las otras parejas; luego recuperaban el movimiento y les tocaba a ellos practicar el hechizo.
Neville había mejorado hasta límites insospechables. Al cabo de un rato, Harry, después de recuperar la movilidad tres veces seguidas, le pidió a Neville que practicara con Luna o con alguien más para que él pudiera pasearse por la sala. Tras diez minutos de practicar el hechizo obstaculizador, esparcieron los almohadones por el suelo y se dedicaron al encantamiento aturdidor.
—Lo están haciendo muy bien —comentó, sonriente —. Cuando volvamos de las vacaciones, vamos a comenzar con cosas más serias; quizás el Encantamiento Patronus.
Hubo un murmullo de emoción y luego la sala empezó a quedarse vacía; los estudiantes se marchaban en grupos de dos y de tres, como de costumbre, y al salir por la puerta deseaban a Harry feliz navidad. Con un movimiento de varita, y ayudado por Daphne, Harry acomodó la sala. Cho todavía no se había ido.
—No, anda vos primero —escuchó Harry que le decía a su amiga Marietta.
Harry escuchó un fuerte sollozo cuando Marietta se había ido, él y Daphne se miraron un momento. Harry se puso derecho y se acercó hasta donde estaba Cho.
—Cho, ¿Pasa algo? —le preguntó Harry de forma susurrante.
Cho lo miró, movió la cabeza y se secó las lágrimas con la manga.
—Perdón… —se excusó —. Supongo que… es que… aprender todas estas cosas… Me imagino… que si él las hubiera sabido… todavía estaría vivo.
Harry miró el suelo, se mordió el labio y luego miró a Cho directamente a los ojos.
—Él sabía hacer estas cosas —comentó Harry de forma susurrante —. Era muy bueno en defensa; si no, no habría llegado al centro del laberinto durante la tercera prueba. Pero la Maldición Asesina no se puede bloquear… y si Voldemort se propone matarte, es muy difícil evitarlo.
—Pero sobreviviste… sobreviviste cuando sólo eras un bebé —dijo con un hilo de voz.
—Si… —admitió Harry cansinamente —. Pero nadie sabe muy bien porque, y no es algo de lo que este orgulloso.
—Cedric… ¿Sufrió? —preguntó Cho con lágrimas en los ojos.
—No, no sufrió. —contestó Harry con suavidad.
Cho sonrió tristemente y sus ojos no lo soportaron más. Con un movimiento rápido abrazó a Harry rodeándolo con los brazos y llorando con fuerza y de forma angustiosa en su pecho. Daphne se giró al escuchar el llanto y se quedó completamente congelada al ver como Cho se abrazaba a Harry este con nerviosismo le palmeaba la espalda. Las manos de la Slytherin se cerraron y todo su cuerpo se tensó; sabía que ambos estaban hablando de Cedric, había visto a Cho llorar continuamente en el baño, pero una rabia que nacía desde el centro de su estómago la estaba quemando con mucha intensidad.
—¡Perdón! —gimió Cho sin dejar de abrazar a Harry —, yo fui tan mala con ustedes y ahora sos el único que me puede verdaderamente entender. Me porté tan mal con Luna… le dije tantas cosas horribles… soy una persona horrible… Me gustas mucho Harry —Harry se quedó completamente estático y sorprendido ante esto. Esta había sido la gota que rebalso el vaso para Daphne. Con grandes pasos se acercó hasta donde estaba Cho, pero antes de llegar esta se separó de Harry —. Es muy gracioso, trate de llamar la atención durante todo este tiempo, pero no me hiciste caso nunca. Te sonreía, te miraba… pero nunca me miraste.
Cho sonrió con tristeza.
—Tenes mucha suerte —dijo Cho mirando a Daphne —. No sé si Harry es muy tonto para darse cuenta o te es completamente incondicional. Pero apuesto que es la segunda.
Con un rápido movimiento Cho se paró de puntitas de pie y acercando sus labios a los de Harry intentó besarlo. Harry echo la cabeza hacia atrás y esquivó los labios de Cho, al mismo tiempo Daphne completamente colorada de rabia agarró a la Ravenclaw de la túnica y sacando su varita apuntó directamente al cuello de la muchacha. Cho sonrió con tristeza.
—Sí, tenía razón, te es incondicional… —afirmó Cho sin importarle la situación.
Daphne la fulminó con la mirada y con un movimiento violento la empujo hacia atrás. Cho dio un par de pasos hacia atrás y se rio internamente.
—Mantenete alejada de Harry —dijo Daphne con ira —. Tocalo y te mato. Es mío y de nadie más.
—Está bien, no te preocupes —contestó Cho —. Ya nos dimos cuenta que no te va engañar.
La respiración de Daphne estaba acelerada y en ningún momento despegó la vista de la Ravenclaw mientras esta salía por la puerta. Harry no había dicho nada, miró a su novia completamente furiosa y lentamente se acercó hasta ella y la abrazó.
—Tranquila Daph —dijo Harry con un susurró
Daphne abrazó a Harry con desesperación y escondió su rostro contra el pecho de este. Su respiración era rápida y sus músculos todavía seguían tensos; Harry con un suave movimiento masajeo suavemente la espada de la muchacha hasta que lentamente escuchó como la respiración de su novia se iba calmando lentamente.
—Es una perra manipuladora —dijo Daphne todavía enojada apoyando su oído sobre el corazón de Harry —. No puedo creerlo, ¿Quién se cree que es? ¿Tan loca terminó después de la muerte de su novio?
—Tranquila Daph. —repitió Harry que parecía ser ignorado.
—No me pidas que me tranquilice, ya suficiente tengo con que vi cómo te abrazaba y para colmo intenta besarte… —Harry se rio y Daphne lo miró con molestia —. ¿Qué es tan gracioso?
—No es muy normal verte celosa —contestó Harry con una gran sonrisa —. Me gusta esa faceta.
—Que no te des cuenta como muchas chicas te miran no es mi culpa…
—Si me doy cuenta, pero yo ya elegí. Yo elegí con quien estar… con quien casarme y con quien morir… —dijo Harry dándole un suave beso a Daphne en la punta de la nariz.
Las mejillas de Daphne se tiñeron de rojo y se calentaron fuertemente, con una mueca intentando reprimir una sonrisa, ambos se miraron directamente a los ojos.
—Ya se… pero me molesta ver cómo te miran —contestó Daphne.
—Nunca te voy a traicionar… —agregó Harry acercándose a los labios de Daphne.
—Ya se… yo tampoco.
Los labios de ambos se entrelazaron y comenzando a moverse de forma armónica, el tiempo se detuvo para ambos. Las manos de Harry bajaron hasta la cintura y parte de la espalda de Daphne y la atrajo todo lo que pudo contra su cuerpo. Los dedos de una de las manos de ella se cerraron sobre los cabellos de la nuca de Harry haciendo que soltara un gruñido. Daphne sonrió entre besos.
Cuando la respiración se hizo necesaria se separaron lo mínimo e indispensable para poder respirar. Con sus agitadas respiraciones golpeando contra los labios del otro y sus corazones acelerados, Harry volvió a cerrar el espacio entre las bocas de ambos dándole a Daphne suaves y cortos besos con ternura. De repente, la boca de Harry poso un fuerte beso en la de la Slytherin haciendo que abriera los labios, y a través de ahí, las lenguas de ambos comenzaron a bailar dulce y suavemente.
Daphne soltó un suave gemido al sentir lo pasional de los labios de Harry. Las sensaciones que eran realmente alucinantes, estaban haciendo que Daphne estuviera a punto de sufrir un colapso mental, hacía mucho tiempo que no se besaban de esa forma; sus brazos y manos afianzaron aún más su agarre cuando sintió sus piernas temblar, y con un nuevo y dulce gemido imploro más. Harry profundizó todo lo que pudo el beso y cuando el aire se hizo nuevamente necesario se volvieron a separar. Daphne miraba completamente embobada a los ojos de su novio.
—Extrañaba esos besos. —dijo Daphne jadeante, sonrojada y con una sonrisa tonta.
—Si… yo también… —contestó Harry, en el mismo estado —. Pero… creo que… deberíamos irnos, ya nos retrasamos bastantes.
Daphne hizo una mueca de molestia, pero Harry con un movimiento se acercó hasta su cuello y con sus labios humedecidos los deposito en su cuello para luego morderla suave y seductoramente haciendo que la muchacha soltara un gemido de sorpresa.
—Te prometo que cuando estemos solo y en casa te voy a dar el resto… —le susurró Harry a Daphne en el oído.
Daphne suspiró para luego morderse el labio… estaba en su límite.
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El día anterior a navidad, por la mañana, Harry se despidió con un beso en la mejilla de Minerva y partió en una de las carrozas hacia la estación de Hogsmeade juntó con Luna, Daphne y Astoria. El viaje en tren no tuvo sorpresa, los grandes y pacíficos prados de las tierras altas de escocia completamente cubiertos de nieve daban una agradable vista que, aunque Harry podría haber llamado a Dobby para que los llevara, no quería perderse el nuevo paisaje.
Una sonriente Valery los recibió a Harry y a ambas hermanas mientras que Luna se iba con su padre con la promesa de ir mañana por al mediodía a un almuerzo navideño todos juntos. Con un movimiento de mano y lanzando polvos flu a una de las chimeneas de la Estación 9 y 3/4 Daphne y Harry aparecieron en Potter Place, Astoria y Valery iban a ir mañana por la mañana.
—Dobby —dijo Harry apenas habían llegado ambos a Potter Place.
—¿Si, Señor Harry? —preguntó el elfo con una gran sonrisa.
—¿Esta lista el menú de mañana? —preguntó Harry. El elfo asintió —. ¿Podrías llevarme a Grimmauld Place?
Dobby asintió y tomó la mano de Harry desapareciendo con un POP. Sirius, sentado solo en la mesa tomaba té tranquilamente, hacía varias semanas que estaba solo, Harry había pedido silencio, Remus se había ido hacia bastante tiempo y el resto de la Orden del Fénix cumplía con sus obligaciones. Un POP, en medio del comedor hizo que el Jefe de la Casa Black levantara rápidamente la cabeza; sus ojos se abrieron completamente cuando vio al muchacho que hacía tiempo atrás se había ido completamente enojado de esa misma casa. El mismo muchacho al que había roto la confianza que había depositado en él.
—Hola, Sirius. —dijo Harry mirándolo con una sonrisa.
Sirius, estaba completamente petrificado, con un ligero temblor en las manos se paró y se acercó casi arrastrando los pies a Harry y tocándole ligeramente la mejilla solo para comprobar que era verdaderamente real. Cuando lo supo, cuando supo que Harry era real, unas gruesas lágrimas, mientras lo abrazaba con fuerza, cayeron de sus ojos. Por primera vez, a excepción de Daphne, Valery, Luna y Minerva, Harry se permitió abrazar a otra persona.
—Tranquiló Sirius. —dijo Harry sin romper el abrazó tratando de calmar al angustiado hombre.
—¡PERDON HARRY, PERDON! —prácticamente gritó Sirius sin soltar el abrazó.
—Está bien Sirius, está bien. Sí, no te hubiera perdonado no estar acá. —contestó Harry.
Desde hacía ya mucho tiempo, Sirius, no se había permitido llorar de esa forma, desde que James y Lily habían muerto, que no lo hacía. Sirius, lloró como nunca lo había hecho; lloraba por su error, lloraba de felicidad, verdaderamente no sabía bien porque lloraba, solo sabía que no se podía calmar, solo sabía… que quería el perdón de Harry. Después de 20 largos minutos Harry escuchó en silencio y llanto de Sirius y cuando por fin se calmó dijo.
—Bueno, ahora que estas más calmado —Harry lo miró con una sonrisa —. ¿Te gustaría pasar navidad, con Daphne, su hermana Astoria, su mamá Valery, Luna, su papá, Minerva y conmigo? —preguntó Harry mirando fijamente a su padrino a los ojos.
Los ojos de Sirius se abrieron como platos y una gigantesca sonrisa apareció en sus labios.
—Sí, Harry, si quiero.
—Bueno, te esperó mañana en Potter Place —comentó Harry dándose vuelta y caminando hasta el pasillo para luego volver a llamar a Dobby —. Y Sirius —dijo Harry dándose vuelta y mirando a su padrino con una gran sonrisa —, es estoy muy feliz de volver a verte.
Con un POP Harry desapareció.
—Yo también Harry… —dijo Sirius sonriendo de felicidad en la soledad de aquella tenebrosa casa —. …Yo también.
Sin esperar ni un segundo a relajarse, Daphne, desde el comedor, cuando lo vio aparecer, prácticamente corrió hasta donde estaba Harry, que había caminado un par de pasos en el vestíbulo y saltando encima de él lo rodeo con sus piernas por la cintura y brazos por el cuello, besándolo con la misma pación que aquella vez en la Sala de Menesteres. Harry sonrió y la tomó de los muslos aguantando el peso de la muchacha.
Sus labios se tocaron una y otra vez, sus lenguas jugueteando en un ritual de fuego. Daphne imprimió una mayor velocidad haciendo que Harry soltara un gruñido. Ambos se separaron un momento para volver a respirar y Daphne al notar como la mano de Harry iba hasta uno de sus glúteos apretándola eróticamente no tardó en volver a unir sus bocas. Esta vez, aunque más lento y profundo haciendo que ambos se quedaran sin respiración.
Harry comenzó a caminar y subiendo las escaleras la llevó, todavía encima de él, hasta la cama que compartían. Daphne soltó su agarre y con desesperación comenzó a desvestir a Harry mientras que ninguno de los dos dejaba de besarse.
—Tranquila Daphne… —dijo Harry entre jadeos —. Tenemos toda la noche para nosotros…
—Callate Harry, llevó tres meses conteniéndome. —contestó Daphne mientras terminaba de desvestir a su novio para luego, con desesperación, desvestirse ella.
Harry sonrió y volviendo a levantar a Daphne por los muslos la llevó hasta la cama y acostándola con una ligera violencia hizo que la muchacha gimiera de excitación. Harry comenzó a besarla eróticamente por la base del cuello y bajando lentamente hasta sus pechos...
—Harry… por favor —gimió Daphne con desesperación —. Lo quiero ya…
Sin decir nada, Harry tomó a Daphne de la muñeca y, aunque con fuerza y sin lastimarla, la dio vuelta haciendo que quedara boca abajo. Daphne sintió como Harry la tomaba por la cadera levantándola ligeramente mientras abría sus piernas, dejándola completamente expuesta; ella sintió como las manos de Harry, que habían empezado sobre sus nalgas, recorrían dulcemente su espalda hasta llegar a sus pechos apretá y masajeándolos, como los labios de su novio besaban suavemente sus vertebras, una por una, hasta llegar a su cuello y comenzar a morderla con suavidad haciendo que gimiera de exitacion;y finalmente penetrándola con algo de rudeza, dándole lo que ella quería. Daphne abrió completamente los ojos y ahogo un gran gemido mordiendo las sabanas cuando sintió la presencia completamente dentro suyo, llenándola completamente. Se sentía demasiado bien, estaba demasiado excitada.
Harry comenzó con un vaivén profundo mientras que apretaba los senos de la muchacha y al mismo tiempo masajeaba, entre los dedos, los pezones de esta; Daphne sintió como Harry rodeaba su cuerpo completamente y como una de las manos, que antes estaba sobre su pecho, la tomaba por el hombro y la otra por el vientre y la levantaba completamente llevandola hasta el centro de la cama; como estando arrodillados, pero completamente erguidos sobre el colchón, la continuaba penetrando con un orgasmico vaivén. Como una de sus manos apretando uno de sus pechos la empujaba hasta hacer que su espalda tocara el torso del muchacho. Como una de sus manos bajaba hasta su entrepierna y ahora también la estimulaba directamente sobre sus zonas mas erógenas. Como los labios de Harry se posaban sobre su cuello besándola con deseo y amor. Esa noche, completamente desenfrenados por el deseo, era mágica, era de ambos…
Un cuerpo largo, liso, flexible y escamoso se arrastró por el suelo marmolado de aquel pasillo. Se deslizaba entre unos relucientes barrotes de metal, sobre la fría y oscura superficie de piedra… iba pegada al suelo y se arrastraba armónicamente sobre su cuerpo… todo estaba oscuro, sin embargo, sus brillantes ojos se arrastraban como dos puntos paralelos en las tinieblas.
Aquel pasillo parecía vacío, pero no… había un hombre sentado en el suelo, enfrente de aquella criatura, con la barbilla caída sobre el pecho, y su silueta destacaba contra la oscuridad… la criatura sacó su lengua y percibió el olor que desprendía aquel hombre, que estaba vivo, pero dormido, sentado frente a una puerta, al final del pasillo…
La criatura con un rápido movimiento dio un salto y abriendo su boca, clavo sus numerosos colmillos en el cuello del hombre al mismo tiempo que con su musculoso cuerpo estrangulaba las costillas de aquel hombre; el hombre intentó sacar su varita, pero el cuerpo de aquella criatura la había roto… El hombre intentó gritar de dolor, pero no pudo, su garganta estaba destruida, un tibio chorro de sangre salió de cuello. Aquella criatura, aquella gigantesca serpiente, se terminó de enrollar en el cuerpo del hombre y lentamente, estrangulándolo, los huesos de este fueron quebrándose uno a uno, lentamente y con dolor, puso fin a la vida de aquel hombre…
Con un último destello de vida, el hombre dio su último suspiro. Arthur Weasley había muerto…
El próximo capítulo esta titulado: "Unas Grises Navidades"
Como siempre espero que lo disfruten, cualquier comentario, duda o problema pueden dejar un review, enviarme un PM o en mi perfil hay otras formas de comunicarse conmigo. Como siempre contestó todo.
Nota 1: El capítulo entero directa o indirectamente hablan todo el tiempo de la muerte y este es un tema que se lo va a tratar de distintos modos y distintas perspectivas. El Fic acaba de cobrarse a su primera víctima buena, por decirlo de una manera.
Nota 2: Toda la primera parte nace de una conversación casual que tuve con una amiga y me dio mucha gracia y que mejor que empezar un fic en donde va a morir gente que riéndome… ok, creo que tengo un problema.
Nota 3: ¿Por qué Cho hace todo lo que hace? Bueno, en realidad no solo que fue una perra sino que está en este momento demasiado golpeada por la muerte de Cedric que la hacer comportarse de esa manera. Tiene tanto dolor por perder a su pareja que indirectamente quiere hacer sentir lo mismo a otros, en este caso a Daphne.
Nota 4: Harry se reconcilió con Sirius. Quería que al menos este fuera una muestra de la evolución del personaje.
Nota 5: ¿Por qué una escena de sexo intenso y automáticamente pasar a una escena de muerte? Bueno ambas escenas pasan al mismo tiempo y quería mostrar la polaridad del momento. Quería, por decirlo de una manera, que sea algo tan rápido que los sentimientos en la cabeza de quien lo leyera fueran caóticos jajaja, soy malvado.
Agradecimientos por reviews:
Chritince C: Gracias por dejar un review. Ya tenes tu respuesta.
Gabrieljuarezl: Gracias por dejar un review. Nunca voy a abandonar el fic, hasta terminarlo no voy parar y aunque tenga que dejar espacios de tiempo entre capítulos el final si o si va a llegar, no me lo perdonaría yo mismo.
SEOR BLACK: Gracias por dejar un review. Bueno, dejo de insistir… Harry tiene sangre de los Peverell al igual que la mitad del mundo mágico y no son una Noble y Antigua familia, son una familia medieval conocida por el cuento de las reliquias de la muerte. Recorda que la mayoría de los magos comparten líneas sanguíneas, Daphne lo explica en los primeros capítulos del cuarto año (Capitulo 38 "El Torneo de Los Tres Magos")
TRYNDAMER95: Gracias por dejar un review.
CCSakuraforever: Gracias por dejar un review.
Zer0-sama: Gracias por dejar un review. Siempre va a estar, pero por ahora dejémoslos calentarse en la cama, más adelante los voy a hacer más aventureros. Creo que hay mucho agujero por explorar del canon original y si aportan al crecimiento y complejidad de los personajes son bienvenidos. Como siempre dije, Daphne no es carente de sexualidad, ella también siente, se excita y tiene deseos. Creo que eso la hace más real.
Wolfer: Gracias por dejar un review. Siempre pongo referencias de comics, mangas, juegos, libros, etc, por todo el fic, me alegro que alguien se haya dado cuenta sobre la referencia de uno de los mejores comics de Batman.
