CAPITULO ESPECIAL:

El tacto invisible del viento recorrer todo su cuerpo mientras hacía bailar su larga cabellera, aquella sensación de paz, la tranquilidad que siempre busco, el latir de su corazón diciéndole que nada lo que ocurría a su alrededor era falso… que estaba viva, viva al fin.

Todas las sensaciones y emociones que sentía eran verdaderas pero aunque hubiera encontrado al fin la paz y felicidad que siempre anhelo no podía dejar de pensar en el pasado, no ahora después de saber cómo habían terminado las cosas para esa persona… que aunque odio con todas sus fuerzas, no podía negar que en alguna parte de su corazón sintió amor en su otra vida.

Las palabras de Reborn estaban en su mente…

El destino estaba escrito para Ciel Phantomine su vida era reclamada por la muerte tal como debía de ser, nada podía cambiar ello pero el futuro si cambio y la muerte no solamente vino por una sola vida…

Para Ciel quien ya no tenía fuerzas el disparo que recibió en la cabeza fue lo que la llevo a terminar su destino, su vida. Pero una persona no iba a permitir que las cosas fueran de la misma manera, si Ciel no podía permanecer con ellos, tampoco iba a permitir que en esta vida, aquel ser tan cruel y despreciable siguiera con vida… esta vez no iba a cometer el mismo error.

Era solamente una oportunidad, un solo disparo, un solo final.

Reborn activar la caja arma junto con el anillo que Ciel le había entregado, sol hubo una oportunidad de activarla cuando estuvo buscando pistas del paradero de Ciel cuando ella desapareció antes de la llegada del hijo de su ex estudiante y se encontró en una situación de mayor riesgo y eso quería decir que solo le quedaba un solo uso, tal como se dijo el gran poder de los Arcobalenos fue mucho para el anillo y este al disparar se rompió en mil pedazos dejando un gran poder liberado que iba junto a la bala que solo tenía un objetivo.

Byakuran nunca supo de la existencia de aquel anillo y caja arma, por eso la muerte cobro su vida también ese mismo día en el cual solo debía morir Ciel.

Pero tras la decisión de ir en contra del destino de parte de Ciel y la muerte de Byakuran, el tiempo y el espacio se quebró dándole la oportunidad a Ciel se seguir con vida aunque…

Como si recibieran un balde de agua fría prácticamente helada, varios recuerdos vinieron para todos dando a la luz sus vidas anteriores… como llegaron a perder a su cielo, como llegaron a terminar en la oscuridad… sin guía… hundidos en el dolor y el odio hacia todo por haberles quitado lo que más deseaban proteger.

Y ahora… frente a sus ojos… otra vez lo habían permitido, su cielo… se había ido otra vez.

-Ciel… - dijo primero Kyoya sujetando a las dos criaturas que tenía en brazos y que le fueron entregados por la mujer que amaba – no… no me hagas esto… no otra vez… - su voz se quebraba

-Juu-dai…me… Ci…el… - Hayato se alejó de los brazos de su pareja acercándose gateando al cuerpo de su querida amiga, jefa – abre los ojos… abre-los… -

-Ciel-ne… - Lambo era el más afectado de todos al ser el menor – porque… porque otra vez… - cayo de rodillas al suelo – Ciel-ne despierta! –

-Lambo… - Reborn se acercó para tratar de tranquilizarlo, pero de igual manera él a pesar de haber acabado con la vida de aquel hombre despreciable… perder a su querida pupila…

Nagi estaba en shock, ella todo este tiempo lo supo pero en algún momento como si alguien le robara sus memorias impidiendo que interviniera… no era justo, porque esa fuerza se negaba a dejar en paz a su querida Jefa… porque debía de pasar nuevamente esto…

Mukuro fue uno de los que no dijo palabra cuando la vio morir por primera vez, las palabras nunca salieron, no pudo expresar el dolor como sus demás compañeros… solo porque el dolor que si llego a sentir fue tan insoportable que las palabras le fueron selladas. Pero esta vez como si le quitaran aquel sello las lágrimas cayeron y repitió el nombre de la persona que le dio aquella oportunidad de encontrar la luz en medio de la oscuridad.

-Ciel… - susurro

Takeshi y Ryohei fueron los que esta vez no dijeron nada, Ciel otra vez se fue de sus manos, aquella chica que desde el principio les regalo una sonrisa, que les dio la oportunidad de encontrar la felicidad… su más preciada amiga se fue?

Otra vez todos lloraban… otra vez la perdían…

-WAAAAA! – el llanto de los pequeños les hizo abrir los ojos a todos

Esos pequeños, estos dos bebes que en esa vida nunca llegaron, esta vez estaban ahí… Ciel se había ido pero a cambio les dejo un pedacito de ella, dos cielos…

Kyoya se aferró a las dos criaturas ocultando su rostro, era feliz de que estos niños fueran sus hijos pero el dolor de perder a la mujer que amaba estaba presente, no quería admitirlo, no quería dejarla ir… no quería.

-Kyoya… - escucho su nombre levantando la cabeza

Esa voz era…

-Ciel? –

En medio de la oscuridad y el dolor acompañado del llanto de los dos pequeños escucharon el latido de un corazón, era débil pero se escuchaba y más cuando el llanto de los bebes fue cesando hasta dejar escuchar aquel latir…

Ryohei no perdió el tiempo, no lo dudó ni un segundo y se acercó al cuerpo de Ciel para comprobar aquel latido…

-Sigue… con vida – confirmo

Takeshi fue el segundo en reaccionar y se fue corriendo hacia afuera encontrando a Varia a quienes les pidió que se comunicaran cuanto antes con el equipo médico, que vinieran lo más pronto posible.

Por un momento pensaron que la perdieron, por un momento pensaron que no pudieron hacer nada por evitar este cruel destino pero… pero seguía con vida y esta vez no iban a perderla, por ningún motivo lo permitirían.

Ryohei hizo todo lo posible con la llama del sol que poseía para hacer seguir latiendo el corazón de Ciel, Reborn también poseía la misma llama así que utilizo su poder para ayudar. Los médicos no tardaron en llegar y rápidamente se llevaron el cuerpo de Ciel para atenderlo.

Después de varias cirugías que tuvieron que hacer por el deplorable estado del cuerpo de Ciel, pudieron estabilizar el ritmo de su corazón, aún estaba muy seria pero los doctores les dieron la buena noticia a los guardianes y familiares que Ciel iba a permanecer con vida. Aunque no podían garantizar cuando despertaría, varios aparatos fueron conectados por el cuerpo de Ciel pero al paso de los días, semanas, meses fueron disminuyendo hasta que Ciel quedo fuera de peligro.

-Ella seguirá en el mundo de los sueños aunque este con vida, como se les dijo el cuerpo de la paciente sufrió demasiado, prácticamente debió morir pero su gran poder y el deseo de seguir con vida la mantuvo… ella sigue con vida pero que despierte es casi improbable – fue el diagnóstico del doctor

Ciel seguía con vida fue lo único que los consoló a todos y los mantuvo firme.

Nadie quiso repetir la historia así que decidieron tomar las riendas de sus propias vidas creando un camino diferente, un futuro donde Ciel pudiera despertar y nunca más sentir aquel miedo de perder a su familia.

-De nuevo aquí? – dijo alguien detrás de Ciel sacándola de sus pensamientos – no te cansas de pensar? –

-Claro que me canso – Ciel estiro los brazos hacia arriba tratando de relajarse – pero no puedo dejar de hacerlo… no después de saber… -

-Ciel… -

-Creo que mejor vuelvo, tengo que darle sus besos de buenas noches a Tsuna y Giotto –

Pero antes que pudiera irse fue sujetada del brazo con firmeza y en aquellos ojos color azul marino metálico pudo ver que esta vez no podría huir.

-Tomaste mi mano otra vez… pero durante esta última semana haz estado prácticamente huyendo de mí – apretó con más fuerza el agarre – si solo huyes qué sentido tiene haber tomado mi mano? –

-Kyoya… -

Eso era verdad, aunque había aceptado su mano, aunque había aceptado la felicidad de vivir una vida junto al hombre que amaba y a sus dos pequeños… para Ciel no era tan fácil, ya que en el fondo de su corazón una cosa era estar con sus dos hijos y otra muy diferente con el hombre que ella dejo ir y traiciono. Por eso durante la última semana estuvo todo el tiempo posible con sus hijos tratando de huir de Kyoya.

-Acaso solo lo hiciste por los niños? –

-Claro que no! – agacho la cabeza – es solo… que yo… - otra vez se quedaba callada

Otra vez ese silencio que tanto odiaba Kyoya a pesar de que amaba la paz y el silencio…

-Bien – la soltó – esta vez creo que será el adiós definitivo… –

Ciel abrió los ojos con sorpresa de lo que escuchaba.

-Pero no pienso alejarme de mis hijos, ni de ti porque soy tu guardián de la nube… pero tratare de dejar este sentimiento… te dejare en paz – empezó a quitarse el anillo de bodas entregándoselo a Ciel

Hace solo una semana Ciel había despertado, había vuelto a decir que amaba a Kyoya, había vuelto a escuchar que él también la seguía amando… pero aunque en ese momento sus palabras fueron sinceras, determinadas a encontrar la felicidad con su familia, en el fondo de su corazón seguía sintiéndose reacia a poder merecer aquel amor.

Kyoya otra vez se iba, esta vez le decía adiós para siempre a este amor que se juraron ante dios.

-No… - apretó el anillo en su palma de su mano

Esta vez no podía permitir que se fuera, Kyoya no dejo de amarla a pesar de saber la traición que ella le hizo… espero estos 8 años por ella… espero…

-KYOYA! – fue detrás de el

Al darse la vuelta lo encontró ahí parado, de nuevo esperando… esperándola.

-Porque aceptar a alguien como yo? – empezó a caminar hacia el – te traicione, dude, te mentí, te deje… me calle… porque seguir con alguien como yo? –

-Porque? Porque eres a la única que entregue mi corazón y a la única… que amare hasta después de la muerte, sea en esta vida… en otra… yo siempre te amare –

-Crees que merezco tu amor? – se paró delante de Kyoya

-Quien sabe… pero te recuerdo, que dijiste que harías todo lo que yo quisiera… -

Se quedaron mirando a los ojos durante un buen rato sin decir una palabra, recordando muchas cosas de esta vida, de la otra… y ahora… en este momento sus corazones al fin podían ser sinceros, sobre todo Ciel, al fin abría nuevamente su corazón a Kyoya.

-Si… solo tu… solo tú puedes hacer lo que quieras conmigo… - las lágrimas empezaron a caer – yo por ti… moriría una y otra vez si solamente me lo dijeras… yo soy tuya Kyoya… yo… –

No completo lo que iba a decir porque sus labios fueron sellados nuevamente por el hombre que amaba, el hombre que era dueño de su corazón desde que se conocieron.

-Kyoya… - sus labios se separaron solo por unos segundos para volver a unirse

Mientras que con sus manos Ciel le volvía a poner el anillo a Kyoya quien al momento de tener puesto el anillo la cargo en brazos llevándosela.

Sin que nadie se diera cuenta llegaron a su habitación cerrando la puerta con seguro tras entrar.

Ciel se encontraba rodeada por los fuertes brazos de Kyoya quien parecía aferrarse a ella como nunca antes lo había hecho.

-Kyoya… - volvió a repetir su nombre – pasa algo? –

-Durante todo este tiempo… desde que te conocí… siempre has tenido un objetivo… -

-Eh? – Ciel no entendía a que venía esas palabras

-Aunque te tenia cerca, aunque te tenia entre mis brazos, mis manos… siempre supe que buscabas algo… que querías llegar a cambiar algo… aquel objetivo que te propusiste no lo dejaste… -

-Porque… porque me dices eso ahora? –

-Porque yo todo este tiempo solo intente seguirte, aferrarme a ti para que no te fueras… pero tus ojos… tus pasos… te llevaron fuera de mi alcance y al final solo termine dando pasos hacia atrás cuando no dijiste nada –

-… - Ciel no sabía que decir

-No fue tu culpa… la distancia que se creó entre nosotros fue porque yo no supe sujetar bien tu mano – fue levantando la cabeza – pero esta vez... no dejare que cargues con todo tu sola… esta vez me convertiré en alguien en quien pueda estar contigo para siempre, un hombre que pueda está contigo en igualdad y protegerte como debe ser –

-Kyoya… -

Las palabras de Kyoya, desde un principio él se dio cuenta, era cierto que desde que se le concedió esta oportunidad estuvo corriendo, tratando de cambiar las cosas aunque a la mitad del camino se dio cuenta que ella nunca hizo más que apresurar las cosas y dejar caer las vendas de sus ojos… no era la única que perseguía y corría.

-Yo… -

-Ciel te amo –

-Yo… -

-Probablemente es imposible decir "absolutamente" porque han aparecido dos intrusos… - junto sus frentes – pero yo sé que… no hay nadie a quien yo ame de esta manera más que a ti Ciel –

-Y… yo a ti… -

Era cierto que su corazón no podía ser únicamente para ellos porque habían dos criaturas a las que consideraban lo más valioso que esta vida les pudo haber dado, pero el sentimiento de amar de esta manera les pertenecía solamente a los dos… llevándolos a aquella felicidad que no iban a dejar escapar nunca ya que ninguno de los dos esta vez podría vivir sin el otro.

Sus labios se encontraron nuevamente aferrándose con mucha más pasión, deseo, necesidad… cayeron sobre la cama en la que numerosas veces fue testigo de su amor.

-Nnn… nnn… Hmmm! –

El aire les hacía falta pero la necesidad de no separarse era superior.

Sus prendas fueron desliándose por sus cuerpos hasta quedar solamente al tacto de sus manos.

-Kyoya! – el cuerpo de Ciel temblaba como hacía mucho tiempo – no… pue-do… -

-Ciel… - susurro su nombre al oído llevando las manos de Ciel hacia la parte baja de su cuerpo – seriamente ya no puedo esperar más… -

-Hazme tuya… has recordar a mi cuerpo que solo te pertenece a ti… -

-Solo a mi… - no pudo contenerse mucho más y volvió a unir sus cuerpos de una sola estocada

-AHH! –

Hay algún límite para la emoción llamada amor? Hace daño a otros e incluso a sí mismo, y entre los dos propicio muchas heridas que por un momento intento sucumbirlos al olvido, el odio… dejando cicatrices que hacían testigo que habían pasado por una historia que nunca, nunca serian capaz de olvidar aunque vuelvan a hacerse daño vivirían con fuerza, con voluntad, aferrándose mutuamente… amándose mucho más, tanto, tanto que nunca más volverían a experimentar esta clase de amor sino era para dárselo solamente entre los dos.

Los rayos del sol fueron entrando por las cortinas y el sonido de unos fuertes golpes empezaba a ser molestoso para la pareja que dormía tranquilamente.

Pensaron ignorarlos pero la paciencia de Kyoya era limitada.

-Los morderé hasta la muerte – se levantó con sus tonfas en las manos listo para atacar por perturbar su sueño y paz

-Kyoya espera! – Ciel lo detuvo – escucha… -

Se quedaron callados unos segundos para escuchar nuevamente los golpes insistentes y las voces de…

-MAMA! PAPA! – era Tsuna

-ABRAN YA! TSUNA ESTA LLORANDO! – grito Giotto

Ambos padres se miraron con una sonrisa en los labios y rápidamente Ciel abrió la puerta recibiendo en brazos a su pequeña Tsuna quien lloraba.

Giotto solo camino hacia adentro encontrando a su padre sentado en la cama.

-Que hacían? – pregunto Giotto cruzándose de brazos mientras se sentaba en la cama

Kyoya solo sonrió de lado y estuvo a punto de responderle a su hijo con toda sinceridad pero Ciel se dio cuenta y antes que Kyoya dijera una palabra ella se adelantó.

-Solo dormíamos Giotto – se sentó junto a su esposo – verdad Kyoya? –

-Si – miro hacia otro lado molesto

-Pues no vuelvan a cerrar la puerta, Tsuna se asustó mucho –

-Lo sentimos… - Ciel calmo a su pequeña acariciando su cabeza – aún es temprano quieren dormir con papa y mama? –

-Como? – Kyoya no iba a dejar que sus propios hijos se metieran en medio

-Claro! – contesto Tsuna acomodándose en el centro de sus padres – Giotto ven – le hizo señas a su hermano para que se acostara junto a ellos

-Bueno aún es muy temprano – suspiro echándose junto a su hermanita y padre

Kyoya iba a morderlos hasta la muerte, realmente los iba a morder pero nuevamente la sonrisa de Ciel lo detuvo y a regañadientes acepto que los dos intrusos se colaran en su cama.

-Dulces sueños – Ciel beso la frente de sus dos pequeños hasta que se acercó a Kyoya y decirle a susurros – te amo – y beso su mejilla

-Como no – Kyoya rodo los ojos

Después de todo los tres eran una familia, aunque Kyoya no iba a dejar que sus propios hijos acapararan por completo a Ciel, no ahora que al fin podía decir que había vuelta a ella por fin.

Esa misma mañana como siempre Hayato se levantaba temprano para empezar con su trabajo pero para su sorpresa esa mañana no encontró a su pareja junto a él.

-Donde se metió ese idiota? – se levantó para buscarlo

Su habitación estaba conectada a la de su hija así que el único lugar donde podría estar su pareja era… dentro de la habitación Hayato encontró una linda imagen para sus ojos, Takeshi arrullaba en brazos a su pequeña Elie quien parecía haber tenido una pesadilla.

-Papa… - susurro Elie

-Ya mi pequeña… papa está aquí… y eres lo más importante para mí – le dijo Takeshi con una sonrisa

Lo típico que un padre le decía a su hija, Hayato escucho muchas veces decir a Takeshi que Elie era lo más importante y por supuesto que el también consideraba a Elie lo más importante pero… sintió algo raro en esta ocasión.

Takeshi dejo en la cama a la pequeña Elie dándole un beso en la frente y mirarla por unos segundos sin darse cuenta que detrás de se encontraba…

-Con que lo más importante – dijo Hayato

-Hayato! – Exclamo Takeshi con sorpresa pero no tan fuerte como para despertar a Elie – ya despertaste… no me des estos sustos –

-Solo tu bajas la guardia cuando estas con Elie – suspiro

-Bueno estamos en casa, no? –

-Aun así – se cruzó de brazos – siempre debes estar alerta, porque cualquier cosa puede pasar y debemos de proteger a Juudaime, los señoritos y a Elie –

-Claro que los protegeré y no te olvides que… - Takeshi se acercó a su pareja para susurrarle al oído – también te protegeré Hayato –

El rostro de Hayato se convirtió en un tomate hirviente y de inmediato estuvo a punto de sacar sus dinamitas para mandar a volar a Takeshi pero este fue más rápido y le robo un beso mientras que con una agilidad increíble lo levanto en brazos y se lo llevo de nuevo a su habitación.

-Idiota que demonios haces?! – le grito Hayato cuando al fin dejo de besarlo

-No creas que no me di cuenta – volvió a sonreír Takeshi

-Qué demonios tratas de decir? – Hayato estaba muy molesto

-Sabes… - se acercó al rostro de su pareja deteniéndose a solo unos centímetros – aunque Elie es lo más importante en mi vida hay otra persona que compite a su igualdad –

-Que? –

-Ambos son iguales en mi corazón –

Hayato quiso reclamarle, inventando alguna escusa e irse pero Takeshi se abrazó a él con más fuerza.

-Cuando quieres lo tomas todo… cuando amas lo das todo… das todo por esa persona especial y amada… -recito Takeshi

-Porque estas poeta hoy? –

-Hayato te amo –

-Ya lo sé ahora suéltame – realmente debía huir

-No hasta que me digas que me amas – no lo iba a soltar

-No tengo tiempo para tus estupideces! Juudaime debe de reincorporarse a sus deberes, suéltame! –

-Hibari la puede ayudar –

-No! Ese es mi trabajo como su mano derecha! –

-Hayato – lo volteo para que lo mirara a los ojos

Cuando Takeshi se ponía de esta manera nadie lo calmara hasta que consiguiera lo que pedía, estas eran las ocasiones en las que con más deseo Hayato deseaba meterle sus dinamitas dentro de su boca y estallarlo pero…

-Amo… - siempre salía perdiendo – amo a Elie – desvió la mirada a un lado

-Hmm… yo también pero… Hayato, esta vez seré yo quien se ponga celoso –

-Bien, bien! – no tenía alternativa – te… te… a-mo… -

-No te escuche –

-Si escuchaste idiota del beisbol! –

-No, no escuche –

-AAAH! Eres… -

Y ahí comenzaba su típica rutina mañanera entre gritos, una linda mañana llena de felicidad porque tal como dijo Takeshi cuando amas lo das todo, sobre todo por la familia y esa persona especial. Más ahora que la paz había vuelto a sus vidas, esa paz que llego como recompensa por todo lo que habían pasado… en esta vida y en la anterior… esta vez Takeshi lo iba a dar todo, todo para que nunca más pudiera dejar derramar aquellas lágrimas de dolor en Hayato.

Y se preguntaran que paso con la familia de Varia… pues desde que despertó Ciel cada uno e tomo unas vacaciones…

-Maldita rata blanca – Xanxus tenía en manos sus pistolas

-Era mi carne! – le grito sin miedo un pequeño niño de 6 años

-VOOOIIII otra vez están peleando?! – intervino Squalo saliendo de darse una ducha – Xanxus no te metas con Leo! –

Leo era el hijo de Xanxus y Squalo, un niño de 6 años, cabellos plateados y ojos rojo con una mirada de miedo, siendo hijo de estos dos era obvio que sacara la combinación de sus miradas.

-Papa! – Leo se fue corriendo a los brazos de Squalo – padre me quiere disparar para practicar su tiro! – se hizo la victima mintiendo

-Lo sabía! – Squalo saco su espada para defender a su hijo

Xanxus esta vez sí estaba dispuesto a matar a su hijo, más porque este estaba detrás de su pareja sacándole la lengua. Después de una gran batalla destruyendo la suit presidencial del hotel en el que se hospedaban…

-Esa maldita rata blanca escapo – Xanxus estaba tirado en el sofá

-Si siempre van a pelear no entiendo porque quisiste tener un hijo – dijo Squalo tirado sobre su pareja – si son ahora si cuando crezca más Leo cualquier día lo vas a matar –

-No lo hare –

-Eh? –

-Crees que matare a mi propio hijo? –

-Quieres que te responda de verdad? –

-Maldito tiburón! – de un giro sus cuerpos cambiaron de posición, Squalo estaba debajo de Xanxus – esa maldita rata blanca no morirá tan fácil, no siendo nuestro hijo –

-Xanxus… - Squalo no espero esas palabras, no de su estúpido Jefe y pareja – es… XANXUS?! – se exalto de pronto – QUE HACES?! –

Las manos de Xanxus estaban por debajo de la ropa de Squalo.

-Defendiste de nuevo a esa maldita rata blanca, voy a castigarte –

-No la defendí! – de esta no iba a salir ileso

Mientras ellos estaban en lo suyo, Leo con una sonrisa en los labios salto desde el balcón, era mejor escapar antes de escuchar a sus padres demostrándose su amor-odio. Cayendo con facilidad desde el piso 50 hacia la parte de la entrada del hotel.

-Otra vez escapando? – dijeron dos pequeñas gemelas de cabellos rubios

-Cállense y vámonos a comer algo! – se dirigió hasta el auto negro que les esperaba ya listo

-Solo porque papa y papi están durmiendo – siguieron al pequeño Leo

-Otra vez durmiendo hasta tarde? –

-Ayer jugaron al rey manda –

-Sus padres son raros –

-Son como ese cuento que nos leyó tío Lussuria, el príncipe y la rana –

-No es así, es la princesa y la rana – les corrigio Leo

-No Leo-kun… es el príncipe porque papa es el príncipe y la rana porque papi es la rana –

-Bueno… - eso tenía sentido – qué más da! Vamos por carne! –

-GOO! – dijeron las dos pequeñas levantando las manos hacia arriba sin ninguna expresión en el rostro

SORRY X LA DEMORA, TUVE TIEMPO ESTE FIN DE SEMANA PERO ME LA PASE MUY TRISTE X VARIAS COSAS Y AUNQUE LA TRISTESA ME DA ANIMOS PARA ESCRIBIR ESTA VEZ MIS MANOS NO SE MOVIERON, CREO QUE PASE DE NIVEL A UNO MUY DEPLORABLE.

PERO ME ESFORCE MUCHO EN TERMINAR ESTE ESPECIAL.

ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO Y DECIR QUE AQUÍ REALMENTE ACABA X FIN ESTA HISTORIA.

QUISIERA AGRADECER A TODAS LAS PERSONAS QUE HAN SEGUIDO ESTA HISTORIA POR TODOS ESTOS DOS AÑOS O CREO QUE FUE MAS JEJEJE MUCHAS GRACIAS

ESPERO QUE SIGAN APOYANDO MIS DEMAS HISTORIAS.

ME DESPIDO

BYE BYE