Nombre: "Nobleza –Parte 13–"
Basado en: Bokura no Gash Bell!
Personajes Principales: Kurumi Allen y Zeon Bell
Género: Suspenso, drama y pseudo-romance
Descripción: Todo marchaba bien en el Castillo: Kurumi había perdonado a Zeon y él trababa de remediar su error. Algo en ellos cambió y comenzaron a descubrir que su felicidad juntos tal vez podría existir…
Espacio: Mundo Mamodo
Advertencias: Ninguna.
"NOBLEZA –PARTE 13–"
-La cena está lista, Zeon. – Dijo Kurumi tocando a la puerta.
-Enseguida bajo. – Respondió desde adentro.
-De acuerdo, te esperaré abajo entonces. – Dijo Kurumi mientras regresaba al comedor.
-Bien, esto debe bastar. – Murmuró Zeon mientras terminaba de curar sus heridas. – Bueno, es hora de comer, tengo hambre. –
Zeon se puso una playera de manga larga color azul, un short gris y un par de tenis a juego, trató de ocultar sus heridas lo más que pudo, no quería que Kurumi le preguntara por qué estaba herido ni mucho menos tenía ganas de contestar sus preguntas.
Se teletransportó al comedor y notó que en la mesa habían dos platos servidos con un poco de distintos guisos, acompañados de un jugo de manzana. Kurumi estaba sentada en la derecha y el plato de Zeon estaba frente a la silla principal, pero el Príncipe lo tomó junto a su vaso y se sentó al lado de Kurumi.
-¿Zeon…? – Murmuró confundida. – Creí que… -
-No digas nada, solo come. – Interrumpió Zeon mientras comenzaba a comer.
Kurumi solamente asintió y comenzó a comer. Estuvieron en silencio todo el momento de la cena, tampoco se dirigieron la mirada o algo parecido.
-Zeon… - Murmuró Kurumi rompiendo el silencio.
-¿Qué? – Respondió sin molestarse en verla.
-Um…yo… - Murmuró algo nerviosa desviando su mirada. – Yo…quiero que te quedes…a mi lado. –
-¿Eh? – Murmuró sorprendido. - ¿Por qué me pides eso ahora? – Dijo volteándola a ver, ¿tan rápido había olvidado lo que pasó?
-Cuando no estabas…me sentí muy sola… - Respondió mientras apretaba sus puños. – Me prometiste que podría decirte qué hacer… - Murmuró levantando la mirada. – Así que te pido que te quedes conmigo. –
-Lamento decirte que no tengo por qué obedecerte. – Dijo poniendo su vaso nuevamente en la mesa.
-¿Por qué no? – Murmuró confundida. – Vi un libro que dejaste en mi cuarto, decía que mi enfermedad no tenía cura… -
-¿Libro? – Recordó rápidamente aquellos dos libros…Kurumi, aparentemente, había leído el médico, por suerte el Libro Prohibido estaba escondido en su habitación.
-Prometiste que si no encontrabas una cura, harías lo que yo te pidiera sin negarte. – Afirmó la pelinegra. – Y no existe cura para mi enfermedad. -
Zeon no dijo nada, solo la jaló del brazo hacia él y la abrazó. – Yo…encontré una cura. –
-¿Eh? – Murmuró sorprendida. – Eso no es posible, el libro decía que-… -
-Escúchame. – La interrumpió sin soltarla. – Existe una cura, gracias a que soy hijo de dos mamodos de linaje real, en mi ADN hay una propiedad curativa que puede sanar tu enfermedad. – Explicó.
-¡¿Enserio?! – Exclamó esperanzada.
-Pero existe un obstáculo… - La interrumpió nuevamente. – Tenemos que unir nuestros ADN en uno solo… -
-¿Unirlos? ¿Cómo? – No recibió respuesta del peligris, pero poco después de pensar los posibles métodos se alteró un poco. - ¡E-Espera! ¡¿Con unirlos te refieres a que tú y yo…?! – Zeon solamente asintió. - ¡Tiene que ser una broma! –
-No lo es, todo lo que dije es cierto. – Respondió tomándola de los hombros para mirarla a los ojos. – Estoy dispuesto a curarte, pero no puedo hacerlo si tú te niegas. –
-Es que…yo… - Murmuró atónita. – Yo no… - Nuevamente las imágenes de esa tarde pasaron por su mente, haciéndola dudar y asustándola un poco. – No estoy…segura… -
-Escucha, no te voy a obligar a hacerlo. – Interrumpió Zeon mirándola a los ojos. – Al final…la vida que corre riesgo es la tuya. –
-Zeon… - Murmuró confundida y después desvió la mirada. – Yo…no sé qué debo hacer…al menos…no aún… -
-No te apresures. – Dijo soltándola, tomándola de la barbilla y mirándola fijamente a los ojos. – Pero recuerda esto: el tiempo no se detiene y tu enfermedad avanza, al final…no pidas que haga un milagro cuando estés en tu lecho de muerte. –
-¿Eh? – Murmuró asustada. – Pero… -
-Eso es todo por hoy, buenas noches. – Dijo levantándose de su lugar y caminando hacia la salida.
-¡Espera, Zeon…! – Exclamó después de subir a su silla de ruedas nuevamente y dirigir su mirada hacia él, pero ya no estaba ahí. – Zeon… - Murmuró.
-Zeon… - Murmuró Kurumi del otro lado de la puerta.
-¿Qué quieres ahora? – Dijo abriendo la puerta. - ¿Hm? – Murmuró confundido viendo a Kurumi, quien venía abrazando su almohada.
-¿Puedo dormir…contigo…? – Murmuró algo sonrojada mientras se tapaba medio rostro con su almohada.
-¿Eh? – Murmuró sorprendido. - ¿Estás segura de eso? – Kurumi solo asintió. – Como quieras. –
-¡Gracias! – Exclamó feliz mientras entraba junto a él.
Kurumi siguió a Zeon y ambos entraron en la cama, se acostaron frente a frente y se cobijaron después de que las luces fueron apagadas por el peligris.
-¿Quieres dormirte de una vez? – Murmuró irritado abriendo los ojos y mirándola fijamente. – No me dejas dormir, ¿qué tanto me miras? –
-Nada en especial. – Respondió sin dejar de verlo.
-Tsk, lo que sea. – Desvió la mirada tratando de dormirse, notando la venda en la mano de Kurumi. - ¿Qué te pasó ahí? –
-¿Esto? Me corté lavando los trastes, pero ya estoy bien. – Respondió con una sonrisa.
-¿Te duele mucho? – Preguntó tomándole la mano.
Kurumi negó con la cabeza. – Estoy bien, gracias. – Dijo dándole una sonrisa.
-Ya veo…entonces está bien. – Dijo tratando de soltarla, pero Kurumi aferró su mano a la de él. - ¿Hm? ¿Qué sucede? –
-No…no es nada… - Murmuró mirándolo con cierta tristeza. – Yo…yo… -
-¿Kurumi? – Preguntó confundido de ver que sus ojos se llenaron de lágrimas.
-¡Zeon! – Exclamó mientras lo abrazaba y comenzaba a llorar.
-¿Q-Qué? – Murmuró confundido.
Zeon quiso apartarla de él, pero por alguna razón se sentía cómodo y tranquilo, así que solamente correspondió el abrazo mientras le acariciaba el cabello a Kurumi para consolarla.
-"¿Por qué me siento así…?" – Se preguntó Zeon mientras soltaba una pequeña sonrisa de tranquilidad. – "En algún lugar de mi corazón…deseaba que Kurumi llorara…me siento muy tranquilo ahora que ha saltado a mis brazos mientras llora… ¿Por qué…?" -
No paso mucho tiempo para que ambos cayeran agotados y se durmieran, abrazados, tranquilos…
-¿Zeon…? – Murmuró Kurumi asombrada de lo que estaba viendo. - ¿T-T-T-Tú…? –
-Cállate. – La interrumpió mientras se quitaba el mandil que traía puesto. – Deberías sentirte especial, no cualquier Mamodo recibe un servicio especial del Príncipe. –
-Vaya, estoy sin palabras… - Dijo mirando todo el lugar. – No solo limpiaste el castillo tú solo…también hiciste el desayuno y lavaste los trastes… ¿Realmente eres Zeon? –
-Te dije que te callaras. – Dijo irritado y un poco sonrojado. – Ahora siéntate que tengo hambre. – Ordenó mientras se sentaba en la mesa.
Kurumi solamente asintió y se sentó a su lado. Los días pasaban y su relación mejoraba intensamente, lo vivido ya no los atormentaba y ahora se enfocaban en comprenderse y ayudarse uno al otro…Ambos se sentían muy felices y tranquilos con esa situación, no querían separarse jamás…
Los días de ensueño comenzaron nuevamente, su vida que se había hecho pedazos aquella tarde comenzó a forjarse nuevamente con el regreso de todo ese tiempo perdido donde ambos evitaban al otro. Todo era diferente, hablaban, comían y reían juntos, la tranquilidad volvió a ellos y ahora estaban tan felices que olvidaron el tiempo que pasaba junto a los que no estaban por el momento en casa.
Lamentablemente Kurumi estaba inquieta e insegura, tenía muchas preguntas que deseaba hacer y respuestas que necesitaba saber, pero siempre que pensaba en preguntarle algo se atemorizaba de que la "magia" que los envolvía desapareciera, le temía a la idea de que todo eso se acabara…
Ya casi habían pasado las dos semanas, pasado mañana los sirvientes regresarían al igual que sus padres. Estaban un poco decaídos por eso, ya que sus momentos juntos terminarían una vez que alguien entrara por esa puerta.
-Zeon… - Murmuró Kurumi acostada a su lado, viéndolo a los ojos.
-¿Ahora qué sucede? – Respondió algo somnoliento.
-Zeon…lo haré… - Murmuró con la voz temblorosa.
-¿Hm? ¿Qué cosa? – Preguntó después de soltar un bostezo.
-Aceptaré la cura… - Dijo mirándolo. – Por favor, quiero que me salves… -
-¿Qué? – Dijo sentándose de golpe, el sueño que tenía se había esfumado rápidamente. – ¿Estás segura de lo que dices? Recuerda que eso implica-… -
No pudo terminar de hablar cuando Kurumi le besó con dulzura en los labios, sintió como su corazón se aceleró y como sus mejillas enrojecían. La pelinegra se separó al poco tiempo y le sonrió.
-Acepto la cura, Zeon. – Respondió sin dejar de sonreírle. – Si existe una manera de salvar mi vida…entonces quiero tomarla. –
-¿Por qué decidiste eso ahora? – Preguntó confundido.
-Porque…me he dado cuenta de que no eres tan malo como pensaba… - Murmuró desviando la mirada un poco sonrojada. – Quiero conocerte más…y si muero eso será imposible, así que quiero vivir, quiero vivir para poder estar más tiempo contigo. –
-Kurumi… - Murmuró un tanto avergonzado por todo eso. – Ya veo… ¿Entonces quieres que…? -
-Aún me da un poco de miedo… ¿Podrías esperar hasta mañana? – Dijo desviando la mirada.
-Sí eso quieres, entonces está bien. – Respondió volviendo a acostarse.
-Gracias, Zeon. – Dijo acostándose junto a él y abrazándolo.
Zeon se sonrojó un poco pero correspondió su abrazo, no pasó mucho tiempo para que cayeran profundamente dormidos.
Mañana será un día realmente especial…
¡YAHALLO! xHimemikoYukix aquí~
Parte 13 recién terminada, espero que les haya gustado uwu
Un enorme saludo a TechnaLux por sus reviews *-* ¡MUCHAS GRACIAS POR LEERLO! Te invito a pasarte por mis otros especiales y fics de Bokura no Gash Bell! :3 también un saludo a Karli por sus reviews que ha comenzado a leer el fic *-* y a Hasu-chan por andarme presionando para que actualice (?)
Dudas, comentarios, quejas, sugerencias, traumas, opiniones, criticas y demás siempre son bienvenidos en los reviews *u*
¡NOS LEEMOS!
