Daddy, daddy, you're so good

―Voy a ser un padre de mierda ―susurró Alfred con una leve sonrisa en el rostro mientras ambos salían de la sala del cine. Arthur alzó una ceja curioso―. ¿Cómo se supone podré defender a mi princesa si me asusta un jodido fantasma hecho por computadora?

―Y también te asusta Dora, la exploradora ―comentó Arthur.

― ¡Exacto! ―aceptó Alfred alzando la mano para que un taxi se detuviera.

Arthur suspiró y entrelazó su mano con la que el otro tenía en el bolsillo de su campera y le sonrió levemente.

―Serás un padre genial, Alfred ―y antes de que el otro le derrumbara el argumento, le dijo: ―Claro, meterás la pata y todo eso, pero yo estaré contigo ―le recordó dándole un rápido beso en los labios.

― ¿Por qué siento que toda esta empatía desaparecerá cuando sea el momento de empezar a cambiar pañales? ―bromeó Alfred tomándole de la cintura y acercándole más a él.

― ¿Porque así será? ―le siguió el juego―. Vamos, por lo que realmente deberíamos preocuparnos es por mi salud mental. Que estar rodeado por dos seres hiperactivos, terminará volviéndome loco.

Alfred soltó una carcajada.

― ¿Y que si te vuelves loco? ―preguntó él―. Yo estaré contigo.

Arthur asintió.

―Más te vale.