Silver también estaba dispuesto a recibir órdenes de parte de su maestro:

- Lance - dijo Silver.

Amy, aún arrodillada a los pies de Lance, miraba incrédula a Silver. Hacía tan sólo unos minutos que había estado preocupándose por él, y todo aquel tiempo había estado tan cerca.

- He venido para devolverte esto - dijo Silver, avanzando hacia Lance.

Le entregó la ultraball con Tyranitar dentro. Amy se puso de pie de un salto y miró al muchacho pelirrojo con esperanzas de que le dijera algo, pero no fue así.

- Me ha sido útil en alguna ocasión - dijo Silver, refiriéndose a Tyranitar -, pero era demasiado fuerte para mí. No podía controlarlo.

- Vaya - comentó Lance, guardándose la ultraball -. Tenía pensado dártelo, pero bueno. Ahora todo está en su lugar.

Lance y Silver mantuvieron la mirada:

- Supongo que te habrás vuelto más fuerte, Silver - dijo Lance.

- Sí … - murmuró Silver -. Soy … ¡más fuerte!

El Sneasel de Silver apareció por detrás de Lance y le agarró del cuello, sin hacer fuerza, simplemente para no dejarle escapar.

Capítulo 56 - ¡La partida de Silver y Amy! ¡La inauguración de la Liga Pokémon!

- ¡Silver! - exclamó Amy, asustada -. ¡No!

- ¿Qué estás haciendo? - preguntó Lance, sin sobresaltarse.

- La única razón por la que te he estado obedeciendo durante todos estos seis meses ha sido porque quería acercarme más a mi enemigo - respondió Silver -. ¿No crees que ya va siendo hora de que me cuentes todo lo que sepas sobre los planes del Hombre de la Máscara de Hielo?

Lance miró a Silver serenamente, pero Silver no cesaba de fruncir el ceño. Amy e Eevee les miraban alternativamente, asustados.

- Umh - murmuró Lance, con una leve sonrisa -. Tu mirada no ha cambiado lo más mínimo. Es la misma que mostrabas aquella noche que me sorprendiste en la construcción de la torre de Ciudad Olivo.

Lance comenzó a recordar aquella noche de hacía seis meses. Cuando él y Amy tenían su refugio en la construcción de la torre de Ciudad Olivo y Silver les asaltó.

"- He tenido un extraño presentimiento desde hace unos meses - había admitido Lance -, tengo la impresión de que hay alguien … siguiéndome. Y ese alguien … ¡está allí!

Lance sacó dos pokéballs de su cinturón y las lanzó con tanta brusquedad que Amy dio un respingo. Dos bellos Dragonairs aparecieron en el aire y parecieron chocar contra algo:

- ¡Dragonairs! - exclamó Lance.

En la oscuridad, vio que los Dragonairs derribaban algo en el aire.

- Está demasiado oscuro - gruñó Lance -, no puedo ver nada. ¡Volved!

Los Dragonairs regresaron a sus pokéballs y Lance se las guardó. Amy le miró, preocupada:

- A lo mejor sólo era un pokémon salvaje … - murmuró.

- No - contradijo Lance -, ha regresado a otra planta de la construcción, allí debe de estar esperándole su entrenador. Déjalo. Vámonos a dormir.

Lance le puso una mano sobre el hombro a Amy y se dispuso a encaminarse a su escondrijo, cuando:

- ¡¿Te rindes? - gritó una voz -. ¡Murkrow, persecución!

Otra veloz silueta volvió a distinguirse en el aire hasta acercarse a toda velocidad a Lance. Se trataba de un pokémon cuervo de feroz mirada. Se abalanzó sobre Lance para picotearle:

- ¡Uh! - exclamó Lance, sobresaltado, mientras el pájaro se le echaba encima.

- ¡Lance! - chilló Amy.

Pero Lance fue rápido y tuvo los suficientes reflejos como para hacer aparecer a otro pokémon que le hiciera de escudo. Tenía forma de crisálida, pero era de tipo dragón, y su nombre era Pupitar. Apareció justo a tiempo delante de Lance para frenar el ataque del Murkrow.

- ¡Lance, te ayudaré! - exclamó Amy, sacando una pokéball.

- No, quieta - ordenó Lance, en seco.

El entrenador del Murkrow acababa de aparecer. Saltó desde una de las vigas de arriba y se encaró con Lance. Era un muchacho de unos diez u once años, de cabello rojizo y enormes (pero siniestros) ojos plateados. Era Silver:

- ¿Por qué … a mí? - preguntó Lance, desde detrás de su Pupitar.

Silver se quedó mirando a Lance con el ceño fruncido. Amy les miraba a ambos alternativamente:

- **Este chico parece ser menor que yo - pensaba -, ¿qué querrá de Lance?**.

Lance se dio cuenta de que Silver no supondría un gran peligro, así que hizo regresar a su Pupitar a la pokéball:

- Jajaja - rió Lance, acercándose a Murkrow -. Déjame averiguar la razón por la que me has estado siguiendo …

Sorprendiendo a Silver y a su Murkrow, Lance puso su mano sobre la cabeza de Murkrow. Cerró los ojos y se concentró para leerle el pensamiento al pokémon:

- Estás pensando - dijo Lance -, "este tipo, que intentó capturar un pájaro pokémon gigante hace medio año, podría saber algo acerca de los secuestros de hace nueve años".

Silver no dijo nada, pero se quedó boquiabierto:

- Este Murkrow recuerda todas las palabras y acciones de su entrenador - explicó Lance -. Poseo la habilidad de leer las mentes de los pokémon, pudiendo saber lo que sienten, lo que piensan y lo que recuerdan.

- **Así que … - pensó el Silver -, ¡este es el famoso poder del que me hablaron de Lance!**.

- Debo admitir que te admiro por haberme encontrado - dijo Lance -. Nadie sabía si estaba vivo o muerto desde mi última batalla en Isla Cereza.

Intercambió una rápida mirada con Amy y se giró, dándole la espalda a Silver:

- Desafortunadamente, no sé nada acerca de los secuestros de hace nueve años - añadió Lance -. Lugia … era vital para la utopía de la Elite Four, pero … ahora ya no importa. Es cosa tuya creerme o no.

- No … - murmuró Silver -. Sé que estás diciendo la verdad por tu mirada … Lo siento, perdón por irrumpir así.

Silver le dirigió una breve mirada a Amy, algo extrañado por ver a alguien más allí, y se dispuso a irse:

- ¡Espera! - exclamó, de repente, Lance.

Silver se giró, sobresaltado.

- No quiero ser un entrometido, pero si de verdad aprecias a tus pokémons, deberías mostrar ese cariño más a menudo - dijo Lance -. Influenciado por su entrenador, el corazón de ese Murkrow se está haciendo pedazos.

- ¡¿Quéé? - preguntó Silver.

- Yo también lo olvidé … una vez. Y la condición en la que se encuentra el corazón también afecta a la fuerza del pokémon - prosiguió Lance -. Lo he sentido cuando hemos intercambiado miradas, justo ahora.

Lance se puso más serio:

- ¡Con tu fuerza, nunca lograrás nada! - exclamó -. El hombre al que estás buscando tiene poder suficiente para controlar el pájaro pokémon gigante.

- ¡Parece que conoces al Hombre de la Máscara! - exclamó Silver.

Lance soltó una pequeña risita:

- ¿Interesado? - le preguntó -. Bien, muchacho. Escucha. Puedo proporcionarte valiosa información, PERO antes deberás cumplir una serie de misiones para mí.

Silver frunció el ceño.

- Y también aprovecharé a enseñarte unas cuantas habilidades de batalla - añadió Lance -. No puedes salir de aventura por el mundo en este estado.

A pesar de eso, Silver no parecía fiarse.

- **No parece un mal chico, después de todo** - pensó Amy, decidiéndose a intervenir -. Puedes confiar en Lance, ¿eh? ¡Es un gran entrenador! ¡Él sabe cómo tratar a los pokémons!

- ¿Y tú quién eres? - preguntó Silver, de mala gana -. No sabía que Lance estuviera viajando con otra persona …

- ¡Puedes llamarme Amy! - se presentó Amy -. Al igual que tú, hace unos meses encontré a Lance y, desde entonces, entreno bajo su supervisión. ¡Me ha enseñado mucho, sabe muchas cosas!

- Vale, Amethyst - dijo Lance, haciéndole señas a Amy para que se callara -. ¿Y bien, chaval? ¿Aceptas o no aceptas?"

- Y yo acepté - dijo Silver -. ¡Me prometiste que si te obedecía y cumplía las misiones que me encomendabas me volvería más fuerte y podría descubrir más cosas sobre el enemigo!

- Sí - afirmó Lance.

- ¡No me importa el motivo por el que me has ordenado hacer todas estas cosas, a mí sólo me importa el Hombre de la Máscara de Hielo! - exclamó Silver -. ¡Tenías razón, el Team Rocket me ha conducido a él! ¡He luchado contra él! Puede que haya perdido la primera vez … ¡pero pienso derrotarle la próxima vez que lo tenga delante mía! ¡Pienso ponerle fin a todo esto!

- Silver … - murmuró Amy, apenada.

- ¡Por eso …! - añadió Silver.

- De acuerdo - dijo Lance, desembarazándose de Sneasel -. Pero antes de hablar, tengo que confirmar unas cuantas cosas.

Le empezó a leer el pensamiento a Sneasel.

- Este Sneasel ha estado contigo desde el momento en el que el Hombre de la Máscara de Hielo te secuestró, ¿no? - dijo Lance -. Así que tiene que recordar algo.

Lance se concentró en leer los pensamientos de Sneasel, que estaba intentando recordar el máximo de cosas posibles:

- Los seis … entrenasteis juntos - dijo Lance.

- Nos separaron en tres equipos - explicó Silver -, cada uno de una niña y un niño.

- ¿No has vuelto a ver a ninguno de ellos? - preguntó Lance.

- No - respondió Silver -. Cuando nos separaron, nos obligaron a llevar máscaras, de modo que no pudiéramos reconocer nuestros rostros.

- ¿Hicisteis algo más a parte de entrenar? - preguntó Lance.

- Bueno, cada equipo se especializaba en un determinado campo - respondió Silver, haciendo todo lo posible por recordar también -. Blue y yo nos especializamos en el intercambio de pokémons y en su evolución.

- **¡¿Blue?** - pensó Amy, dando un respingo.

Lance pudo visualizar la imagen de Silver y Blue cuando eran pequeños y entrenaban bajo las órdenes del Hombre de la Máscara de Hielo y también fue capaz de reconocer a la niña:

- Así que escapaste con la ayuda de esa tal Blue - murmuró Lance -. Y pensar que esa niña combatió contra la Elite Four en Isla Cereza hace un año … ¿Eeh?

Algo pareció sorprender a Lance:

- Sneasel acaba de acordarse de algo - dijo, girándose hacia Silver -. Cuando os escapasteis, tu amiga le robó algo al Hombre de la Máscara de Hielo. ¿Recuerdas qué es, Silver?

- Sí … - respondió Silver, a cuya mente acudió una fugaz imagen de aquel momento -. ¡Se llevó la pluma plateada y la pluma arco iris!

- ¡Ahora lo entiendo! - exclamó Lance, apretando los puños -. ¿Cómo no se me pudo ocurrir antes? ¡Por eso el Hombre de la Máscara de Hielo está tan empeñado en buscar a Lugia y a Ho-oh! ¡Los dueños de esas plumas que vosotros le robasteis! ¡Es el tiempo!

Silver, Amy y sus pokémon se sorprendieron ante el sobresalto de Lance:

- ¡El Hombre de la Máscara de Hielo quiere controlar el tiempo! - gritó Lance.

Silver y Amy se le quedaron mirando. Lance se volvió a sentar en su trono de piedra:

- Y todo esto - murmuró -, coincidiendo con la ceremonia de apertura de la Liga Pokémon de este año. Nos hemos dado cuenta justo a tiempo, ya ha llegado el momento de intervenir.

Miró a Silver y a Amy:

- Os ha llegado la hora - les dijo -, de partir.

- ¡¿Quéé?

- Silver - dijo Lance -. Amethyst. Me habéis sido fieles durante todo este tiempo. Os he visto entrenar y volveros más fuertes bajo mi mando. Y me siento orgulloso de vosotros.

Silver no dijo nada, pero Amy se sonrojó. Sneasel e Eevee intercambiaron una mirada rápida:

- Ahora debéis independizaros - añadió Lance -, comenzar vuestro propio viaje para cumplir vuestros propios objetivos. Ya os veo capaces de conseguirlo.

Silver hizo una pequeña reverencia, pero Amy se dejó llevar por un sentimiento de frustración.

- Esta será vuestra última misión - dijo Lance, con firmeza -. Aunque … je, supongo que no me hace falta ni ordenároslo. Partid hacia la Meseta Añil, donde se celebra la Liga Pokémon, y detened los planes del Hombre de la Máscara de Hielo.

- ¿Ella también? - preguntó Silver, señalando a Amy.

- Por supuesto - respondió Lance -. Amethyst también se ha vuelto muy fuerte, la única razón por la que no ha tenido que participar en misiones más complicadas era porque ella no se veía tanto en la necesidad. No quería que se involucrara en misiones de demasiado riesgo.

Amy frunció el ceño. Iba Silver a protestar, pero Lance prosiguió hablando:

- No me malinterpretéis - pidió Lance, sabiendo qué era lo que Amy había pensado -. Amethyst también se ha convertido en una gran entrenadora. En ningún momento he dudado de su potencial. Simplemente, necesitaba a alguno de mis aprendices cerca de mí.

- **Yo …** - pensó Amy, ruborizándose.

- Estoy seguro de que formaréis un buen equipo - dijo Lance -. Silver, Amethyst, confío plenamente en vosotros.

- De acuerdo - aceptó Silver.

- Por cierto, Silver - añadió Lance -, cuando dije antes que "asumía" que te habías vuelto más fuerte, estaba bromeando. No lo asumía. Me di cuenta … desde el primer momento.

- ¡Umh! - Silver afirmó con la cabeza, con decisión.

En cambio, Amy estaba asustada:

- P .. ¡pero …! - titubeó -. ¡Lance! ¿Tenemos que irnos? No … ¿no vas a venir con nosotros?

Lance observó a Amy al tiempo que una ligera sonrisa iluminaba su rostro:

- Yo debo seguir mi propio viaje, Amethyst - dijo -. Además, si yo apareciera por allí, se armaría un gran revuelo. Las cosas deben ser así.

Amy hizo todo lo posible para que nadie se diera cuenta de que sus ojos se estaban empañando.

- **No puede ser … - pensó la chica -. ¿No voy a volver a ver a Lance? No. No voy a poder soportarlo. Debo decirle que …**.

Amy levantó la vista y miró a Lance. Silver se impacientaba:

- **¿Pero qué le pasa a Amy? - pensó el pelirrojo -. Parece como si no quisiera irse de aquí …**.

Los dos Dragonairs de Lance llegaron a aquella sala y le hicieron unos mimos a su entrenador. Lance les acarició, con cariño.

- Lance, yo … - titubeó Amy, avanzando unos pasos hacia él -, antes de … de irme, tengo que decirte una cosa.

Lance la observó de reojo. Amy se sonrojó y tomó aire:

- Yo … - dijo, sin saber cómo empezar -. Tú … eh, tú me …

- Amethyst - dijo, de repente, Lance -, mira.

Señaló a sus dos Dragonairs. Entre los dos estaban sosteniendo un pequeño huevo de un claro color azul con manchas blancas.

- ¡Un pokéhuevo! - exclamó Silver -. **Yo creía que los dos Dragonairs de Lance eran macho**.

- Oh … - murmuró Amy, abriendo mucho los ojos al ver el huevo.

Lance cogió el huevo y lo sostuvo entre sus brazos, con cariño:

- Mis Dragonairs acaban de poner este huevo - dijo -. Estoy seguro de que de él nacerá un Dratini muy especial. Sobre todo, teniendo en cuenta las condiciones en las que el huevo ha aparecido. En la guarida de uno de los pokémons legendarios más poderosos.

Amy parpadeó. Lance alargó el pokéhuevo hacia ella:

- Quiero que lo cuides tú - le dijo.

- ¡¿Yo?

- Sí - afirmó Lance, asintiendo con la cabeza -. Desde el primer momento que te vi … pude leer algo en tus ojos. Esos ojos morados dicen mucho de ti. A pesar de todo lo que has sufrido de pequeña, no te ha pasado como a Silver y te has convertido en una chica fría y distante, sino que siempre te has mostrado bondadosa y buena con todo el mundo. Estos Dragonairs … Una vez, les entrené para cumplir mi plan de destruir el mundo. Ya no queda nada de ese plan, pero mis Dragonairs nunca podrán sacarse de la conciencia ese pensamiento.

Los Dragonairs le hicieron más mimos a Lance. El rostro de Amy se enterneció, e incluso Silver suavizó su expresión:

- Nunca olvidaré - añadió Lance -, cuando me dijiste estas palabras: "¡Yo estaba de acuerdo contigo! He observado a pokémons sufrir. Sufrir por culpa de los humanos, que han dañado sus hábitats por culpa de la contaminación o por construir edificios. Todo lo que dijiste aquella vez … era verdad".

- ¿Recuerdas … todo eso? - preguntó Amy, sorprendida de que Lance se acordara de las palabras con las que le había convencido para dejarla unirse a él.

- Sí - respondió Lance -. Pero, sin duda, la frase que jamás olvidaré es esta: "¡Estabas luchando por una buena causa, pero tus métodos no eran los correctos! ¡No puedes responderle a la destrucción con más destrucción! La bondad, la paz, la amistad … el amor … Son mucho más fuertes que el odio y la destrucción".

- **Eso es … verdad** - pensó Silver, agachando la cabeza.

- Por aquel entonces - dijo Lance -, mi corazón endurecido no fue capaz de asimilar aquellas palabras. Pero durante este último año, me he dado cuenta de que … tenías razón.

Amy le sostuvo la mirada a Lance, sin decir nada:

- Pronto - añadió Lance -, tendrás que dejar de entrometerte en las batallas de otras personas. Porque puedo verte un gran futuro por delante. Un futuro fruto de la pasión que has empleado para llegar hasta donde estás ahora. Llegarás lejos, Amethyst.

Nuevamente, Amy se quedó callada. Pero ya no era por la intimidación. La muchacha estaba realmente sorprendida:

- Alguien como tú - sentenció Lance -, es quien debe criar al Dratini que nacerá de este huevo. Eres digna de ello, Amethyst, por eso te lo entrego.

Lance depositó el huevo de sus Dragonairs en los brazos de Amy:

- Yo … - titubeó Amy -. Gracias, Lance. Le entrenaré con todo el amor del mundo.

- Así me gusta - dijo Lance, sonriendo -. Sal a fuera. Viaja. Lucha. Madura. Y entonces, cuando hayas crecido … volveremos a encontrarnos.

Amy se ruborizó ligeramente, al mismo tiempo que las lágrimas afloraban a sus ojos. Lance le dio un pequeño toque en el hombro, y se dirigió a Silver:

- ¿Estás listo, Silver? - le preguntó.

- ¡Lo llevo estando desde hace mucho tiempo! - respondió Silver, con decisión.

- Bien - dijo Lance -, pues el momento de partir ha llegado.

Un par de días más tarde …

La Liga Pokémon de aquel año se estaba convirtiendo, sin duda, en la más exitosa de las últimas décadas. Miles de espectadores de Kanto y Johto acudían en tropel a la Meseta Añil para contemplar los que iban a ser los combates más espectaculares de los últimos tiempos. Y no sólo el público. También había cientos de entrenadores que ansiaban por llegar a la final. Dos de los entrenadores que hacían cola para apuntarse eran los ayudante del Líder Blaine: el muchacho cartero al que Green había ayudado a salvar a su Haunter y el chico apodado "Súper Necio" que había sido una vez controlado por la Elite Four y derrotado por Yellow:

- Menudo fastidio - se quejaba William (Súper Necio), mirando toda la cola que tenían que esperar -. Nuestros pokémons se están empezando a poner nerviosos.

Su Persian había empezado a pelearse con el Haunter de Bozz.

- Si lo hubiera sabido antes - dijo William -, habría conseguido las ocho medallas y habría conseguido apuntarme sin tener que pasar por la preliminares.

- No hables de ello como si hubiera sido lo más fácil del mundo - dijo Bozz -. ¿O es que acaso pretendías robarlas?

- ¡Pues claro que no! - se negó William -. ¡Hace tiempo que abandoné ese tipo de vida! ¡Por supuesto, me estaba refiriendo a que habría luchado contra los ocho líderes de Kanto y habría ganado las medallas! Aunque, la verdad … no creo que hubiera sido capaz de conseguirlo.

- ¡Ya ves! - exclamó Bozz -. ¡Nadie ha sido capaz de conseguir las ocho medallas este año! Nuestros líderes no han sido elegidos por nada … ¡Pero antes de los combates preliminares, podremos disfrutar viendo combatir a los líderes de las dos regiones!

- ¡Mira, allí hay un asiento! - exclamó William.

Él y Bozz se sentaron entre el público. Antes de los combates preliminares, como inauguración de la Liga Pokémon, combatirían entre sí los líderes de gimnasio de Kanto y Johto. DJ Mary narraría los combates y las presentaciones acompañada del Jefe de la Torre Radio de Ciudad Trigal. Entre los aplausos del público, el Presidente de la Asociación Pokémon salió al escenario:

- ¡Damas y caballeros - exclamó -, bienvenidos a la Liga Pokémon, el evento que tiene lugar aquí, en la Meseta Añil, cada tres años!

Hasta hacía poco tiempo, la Liga Pokémon se había celebrado anualmente, pero tras la victoria de Red, el tiempo se había incrementado a tres años, por motivos de seguridad. DJ Mary comenzó su narración:

- ¡Wow! - exclamó, alegremente -. ¡Sin duda, nos encontramos ante la Liga Pokémon más bulliciosa de todos los tiempos! ¡Más de veinte mil espectadores han acudido a presenciar este importante evento! ¡De entre los setecientos entrenadores que se han apuntado para participar este año, saldrá nuestro nuevo campeón!

- ¡Esto nos lleva a dedicarle un pequeño espacio de la inauguración de esta Liga Pokémon al anterior campeón, Red! - exclamó el Presidente -. ¡Un entrenador del humilde Pueblo Paleta! ¡Estoy seguro de que nadie negará que este muchacho, que por aquel entonces tenía once años de edad, rompió todos los récords. ¡Pues este año, tenemos el honor de recibirle como invitado especial en esta ceremonia de apertura! ¡Un fuerte aplauso para Red, de Pueblo Paleta!

Pero nadie apareció por la puerta. El público se empezó a impacientar. Entre el público, en el lado de Kanto, había una linda muchacha de cabello rosa. Era Pink, la hermana menor de Red, y estaba preocupada por su hermano:

- Red … - murmuró Pink, entristecida -. Al final no pudiste recuperarte a tiempo.

El Prof. Oak estaba sentado al lado de Pink.

- No te preocupes, Pink - dijo -. El que no se haya recuperado a tiempo para esto no significa que ya no tenga esperanzas para recuperarse. Estoy seguro de que todo le irá bien.

Pero la preocupación no desapareció del rostro de Pink:

- **Y Blue, Yellow … - pensó -. ¿Dónde estarán? Hace tanto tiempo que no sé de ellos … Espero que no haya ningún problema**.

El público empezó a abuchear:

- ¡Vaya, parece que nuestro invitado especial aún no ha llegado! - exclamó el Presidente, con nerviosismo -. ¡Bueno, en ese caso podremos deleitarnos con unas imágenes del combate que convirtió a Red en campeón!

El público siguió abucheando y le empezó a lanzar cosas al Presidente:

- ¡Bueno - exclamó el Presidente, apurado -, en ese caso, demos paso al siguiente acontecimiento! ¡Como muchos de vosotros ya sabréis, este año, como inauguración de los combates preliminares, los líderes de gimnasio de Johto se enfrentarán contra los líderes de gimnasio de Kanto!

- ¡Ellos son el orgullo de cada ciudad! - exclamó Mary -. ¡Kanto contra Johto! ¡Preparaos para presenciar las batallas más emocionantes de los últimos tiempos!

En ese momento, el campo de batalla se abrió por la mitad, dejando a la vista unos raíles de tren. El público volvió a aplaudir fervorosamente.

Mientras tanto …

El Hombre de la Máscara de Hielo se encontraba en Ciudad Iris, volando montado sobre su Delibird:

- Jajaja - reía el Hombre de la Máscara de Hielo -, todo el mundo está en la Meseta Añil, esperando ansiosamente a que dé comienzo la Liga Pokémon, ¡lo cual me da lugar a mí de poder actuar sin que me descubran! Pero esa gente … no tiene ni idea … ¡de que el espectáculo aún está por comenzar!

La estatua de Ho-oh de la Torre Hojalata comenzó a brillar.

- La estatua ya está brillando - dijo el Hombre de la Máscara de Hielo -, lo cual significa que su dueño está a punto de regresar. Nadie podrá imaginarse lo que está a punto de suceder, porque … ¡yo fui quien construyó esa estatua!

Delibird siguió ascendiendo hasta sobrepasar las nubes, donde había un gigantesco pájaro de plumas rojas cuya estela brillaba con los colores del arco iris:

- ¡Han pasado nueve largos años, Ho-oh! - exclamó el Hombre de la Máscara de Hielo -. ¡Hoy es el gran día! ¡Únete a mí, Ho-oh, y llévame hacia la Meseta Añil!