N/AT: Empieza la intensidad /o.o]/~

.

~ 52 ~

.

... ~ - ~...

Izaya despertó a la mañana siguiente por la alarma de Shizuo, todavía escondido cómodamente entre Shizuo y las sabanas. Oyó un murmullo incoherente detrás de él y sintió el cuerpo contra el suyo moviéndose un poco conforme Shizuo despertaba.

Estirándose sobre Izaya, Shizuo apagó la alarma antes de tumbarse en su lugar, presionando su cara contra la nuca del informante e inhalando hondo, causando que Izaya tenga que reprimir un estremecimiento al sentir la respiración de Shizuo contra su nuca.

―Tal vez no vaya a ir a trabajar hoy... ―dijo Shizuo, pasando suavemente su mano por el costado de Izaya, ―No quiero dejarte solo con esa cosa.

―Has estado ocupado últimamente, ¿verdad? ―respondió Izaya con pereza, tratando de formar una frase coherente a través de los ligeros toques de Shizuo que enviaban electricidad por todo su sistema.

―Sí, pero ayudarte está mucho más arriba en mi lista de cosas por hacer. Estoy pensando en tomar un tiempo libre…

―Bueno, entonces ¿por qué no vas ahora, y te tomas un día más antes de eso entonces? Yo te esperaré aquí.

―Todavía no quiero que estés solo. No después de lo de anoche.

―Estaba cansado ―señaló Izaya: ―No estaba concentrado, de lo contrario no habría llegado a mí tan fácilmente.

Hubo una pausa mientras Shizuo consideraba sus opciones. ―¿Qué pasa si voy sólo la mitad del día entonces...?

―Suena bien para mí ―murmuró Izaya cerrando los ojos de nuevo, ―aunque podría volver a dormir un poco más.

―Adelante. ¿Así, estarás aquí cuando vuelva?

―Sí.

... ~ - ~...

Cuando Izaya se despertó de nuevo, Shizuo ya se había ido. Se estiró en la cama por un momento antes de que sonara el teléfono, mostrando el nombre "Shiki" en la pantalla.

Suspirando, Izaya pulsó el botón de "contestar".

―Buenos días, Shiki-san ―dijo alegremente.

―Ahora no es momento para charlas, Orihara-san, ―comenzó Shiki ―He oído que podrías haber encontrado un rastro que conecta a la policía con Nakamura-kai. Necesito que me envíes esa información de inmediato.

―Ay, estoy lejos de mi equipo en este momento. ¿Podría esperar hasta más tarde, Shiki-san?

―Me gustaría que pudiera, Orihara-san, pero están empezando a actuar de nuevo.

―Vale, vale... ¿Me puedes dar una hora?

―Mientras que no sea más tarde que eso ―advirtió Shiki.

―No lo será.

Una vez que la conversación terminó, Izaya salió de la cama de Shizuo, se dio una ducha y se vistió. De camino a la puerta, decidió que sería mejor llamar a Shizuo para que no estuviera preocupado al volver a casa a un apartamento vacío.

―¿Izaya? ¿Todo bien? ―respondió Shizuo.

―Sí, sí. Estoy bien. Pero tengo que regresar a casa un momento. Llegó algún trabajo inesperado que no puedo retrasar.

―¿Mierda Yakuza? ―le cuestionó Shizuo.

―Sí. Sólo tengo que enviar un archivo que ya he hecho, así que no me tomará mucho tiempo. Sólo quería que lo sepas.

―¿Debo encontrarme contigo en tu casa cuando salga de trabajar entonces?

―Claro. Podemos ir a cenar o algo así. Yo invito. ¡Hasta luego!

Sin esperar a las protestas de Shizuo por tener otra comida gratis del informante, Izaya terminó la llamada, continuando su camino a casa.

―"¿Saika?" ―llamó en sus pensamientos, ―"No hagas nada extraño, ¿entiendes? Sé que sabes la cantidad de problemas que tendría si Shiki no recibe este informe. Y problemas para mí todavía significa lo mismo para ti, ¿recuerdas?"

"Lo sé…"

―"Hablo en serio, Saika." ―continuó Izaya sin confiar en esa corta respuesta.

Izaya forzó atrás el pequeño trozo de pavor que le recorrió cuando Saika no dijo nada más. Tramaba algo. Y no pudo evitar preguntarse qué podía ser.

Pero no podía concentrarse en eso ahora. Sólo tenía que terminar éste trabajo de Shiki rápidamente, y entonces podría lidiar con lo que sea que Saika le sirviera.

... ~ - ~...

―Sí, acabo de enviar el correo ―informó Izaya.

―Cuarenta y cinco minutos. Bien hecho. Recibirás el pago como de costumbre.

Izaya se echó hacia atrás en su silla después de colgar con Shiki, dándole gracias al Dios en el que no creía por haber logrado completar el trabajo sin interferencias.

Y fue en ese momento que hubo un golpe en la puerta.

Antes de que pudiese revisar en la cámara para ver quién era, Saika estaba allí. Lanzando una sonrisa amplia en dirección a Izaya, abrió la puerta, permitiéndole a una chica pasar al interior.

No estuvo seguro de cuál fue más rápido, el latir de su corazón y los pensamientos arremolinándose en su cabeza.

Debido a que no fue cualquier chica la que entró a su apartamento.

Era Sonohara Anri.

―¿Anri-chan...? ―cuestionó Izaya ―¿Puedo preguntar que estás haciendo aquí...?

―Yo... yo no... ―balbuceó antes de recobrar el juicio, ―Saika me dijo que venías con otro plan como antes. Y si eso es cierto, yo estoy aquí para detenerte.

―¿Saika hizo...? ―Las piezas cayeron juntas al instante, e Izaya supo que debía reaccionar rápido. ―Anri, no planeo nada. Tienes que salir de aquí ahora. Es una trampa.

―No trates de engañarme ―advirtió ella, sus ojos empezando a brillar con ese color rojo que tanto despreciaba.

―¡Anri, espera!

Pero fue demasiado tarde. Anri ya había sacado su espada, apuntándola hacia Izaya.

Sin embargo, nada pasó...

―Baja eso, Anri ―aconsejó Izaya.

―No hasta que te corte. Te escapaste antes, pero no confío en ti. No puedo dejar que hagas lo que quieras, así que tendré que controlarte.

Izaya esquivó el primer ataque cuando la hoja cortó el aire en el que recién había estado parado.

―Anri, tienes que escucharme por un momento. No quieres hacer esto. Es Saika diciéndote que lo hagas.

―¿Qué sabes al respecto? ―preguntó ella, atacando de nuevo.

Izaya eludió el ataque mientras continuaba. ―Mucho realmente. Soy igual a ti. ¡Saika está en mí también!

―¿Qué…?

"SUFICIENTE."

Los dos se giraron hacia la fuente del grito. Saika había aparecido a un lado, mirando de un lado al otro entre sus dos anfitriones.

"¡Anri! ¡Deja de dudar y córtalo! ¡Ahora!"

Izaya pudo ver el repentino vacío en los ojos de Anri mientras se daba la vuelta para enfrentarse a él. Levantó su espada, se acercó a él una vez más, esta vez mucho más rápido y con mucha más fuerza. Izaya esquivó la katana, una vez más por un pelo; Sin embargo, el ataque no se detuvo con un solo corte. La hoja siguió cortando el aire delante de él, demasiado cerca para su comodidad mientras Izaya continuaba siendo forzado a retroceder.

Es decir, hasta que Saika ordenó a Anri detenerse.

Izaya trató de recuperar el aliento por un momento, dispuesto a seguir luchando sólo para que Saika apareciera de repente detrás de él, agarrándolo con fuerza de sus brazos, abrazándolo con eficiencia en su lugar.

"Ahora córtalo."

Él forcejeó.

Pateó, retorció su cuerpo, trató de liberar sus brazos y gritó obscenidades a Saika conforme Anri se acercaba.

Pero aún, Saika lo agarraba con fuerza.

"Eso es todo." ―pensó, ―"Va a matarme."

Miedo.

El miedo inundó sus sentidos.

No podía pensar.

No podía respirar.

El sonido del flujo de sangre palpitaba en sus oídos.

Eso es.

Saika iba a matarlo y tendría su propio cuerpo.

Tomaría a todos sus humanos bajo su control y los haría sus hijos.

Probablemente mataría a Shizuo también...

"Es todo. Justo en el corazón."

Cuando Anri posicionó la katana frente de su pecho, Izaya quiso gritar.

Pero no pudo. Ya que no podía recordar cómo inhalar el aire necesario para hacerlo.

La hoja se precipitó hacia adelante, y luego hubo dolor.

No quiso saber cómo se veía, pero sus ojos se abrieron de todos modos.

La hoja ensartada en su pecho, excepto que no había sangre. De hecho, ni siquiera parecía como si le atravesara la piel. En lugar de ello, había un fuerte brillo rojo emanando de donde hoja se había incrustado.

Otra ola de dolor lo atravesó cuando algo como una carga eléctrica envió a Anri volando al suelo a pocos metros de distancia.

Inmediatamente ella recuperó la conciencia.

―¡I-Izaya-san!

Izaya vio con horror como el brillo rojo comenzó a extenderse por toda la hoja, y luego comenzó a hundirse más en su pecho.

Dolía. Y supo que eso había "traspasado" su corazón, sin embargo, seguía latiendo...

Giró la cabeza para ver que la hoja se había clavado en Saika en el mismo lugar, ensartandose en ambos, ya que continuaba hundiéndose en el pecho de Izaya y saliendo por su espalda antes de entrar en el pecho de Saika. Sólo que nunca salió de su espalda.

"Esto es..." ―pensó, ―"está recuperando la otra pieza."

Izaya empezó a forcejear una vez más tan pronto como esa realización lo golpeó, pero Saika lo sostuvo con firmeza. De hecho, su control era cada vez más fuerte.

Muy pronto, sólo quedaba el mango moviéndose poco a poco a través del cuerpo de Izaya, llevándose consigo el alma de Saika. De manera constante, la imitación de cuerpo de Saika se abría paso por completo al mundo físico.

Por último, el dolor se detuvo e Izaya fue arrojado al suelo. Sus extremidades se sentían débiles mientras trataba de levantarse del suelo.

―Izaya-san, ¿qué está pasando? ―preguntó Anri, al parecer congelada en su sitio.

Su atención se desvió por un momento. Casi se había olvidado de que Anri todavía estaba aquí.

―¡Sal de aquí! ―gritó, ―Ahora, antes de que intente matarte.

―¿Pero qué hay de ti…?

―Yo lidiaré con eso. Sólo estarás en el camino si te quedas aquí. Sólo sal antes de que involucres más de lo que ya estás.

Cómo la chica aún podía albergar una expresión tan preocupada hacia él, después de todo lo que había hecho era un misterio. Aún con esa atribulada expresión, ella miró entre los dos "Izayas", asintió con la cabeza, y corrió.

"Bien dicho" Saika comenzó, agarrando a Izaya por detrás de su camisa, "Es inusual en ti que pienses en el bienestar de los demás."

―Eso crees tú ―respondió Izaya golpeando la mano de Saika lejos, ―He estado protegiendo a la ciudad de ti, ¿no?

"Y que buen trabajo has hecho. Porque ahora soy libre de ti. Soy libre de hacer lo que quiera. Si tu meta era proteger a los humanos, has fracasado."

Estaba bastante seguro de que físicamente se sentía algo chasquear en su cabeza por esa declaración.

La ira controló sus acciones cuando se abalanzó hacia Saika tacleándole al suelo. Ambos cayeron al suelo, Saika tomando la peor parte de la caída. Saika cambió sus posiciones con facilidad, estampando la espalda de Izaya contra el suelo.

"Ah, lo siento, ¿estás enojado? ¿Te he molestado? Oh, déjame decirte, ¡se siente tan bien tener mi propia mente viviendo fuera de la tuya!"

―Que te jodan ―Izaya escupió, sacando rápidamente el cuchillo de su bolsillo, cortando a Saika, la cuchilla se deslizó por parte de su brazo y a través de su pecho.

Saika se encogió ante el dolor, debilitando su control lo suficiente para que Izaya se deslizara fuera de su agarre.

"¿Tú...cortarme...? ¡Hah...! ¡HAHAHAHAHA!"

Izaya observó como las heridas que le había infligido rápidamente comenzaron a sanarse a sí mismas a una leve línea antes de desaparecer por completo.

"Si tan sólo le hubieras hecho eso a mis amados humanos cuando te lo dije. De lo contrario no estaríamos en este desastre ahora mismo."

―¡¿Tus humanos?! Oh, no. Saika, estás muy equivocado. Nunca fueron tuyos. Los humanos son míos. Me niego a entregártelos sin luchar.

"¿Así que es una pelea lo que quieres?" comenzó Saika con una sonrisa, "Ahora que estoy de nuevo completo, Izaya, me temo que no tienes posibilidad."

―Ya lo veremos.

Izaya corrió hacia Saika de nuevo, apenas logrando esquivar el primer golpe dirigido a sus entrañas. El segundo, en cambio, fue un golpe sólido.

Fue enviado a volar cierta distancia y aterrizando con dureza sobre su hombro. Conteniendo un gemido de dolor, Izaya se puso en pie una vez más, sosteniendo el cuchillo en defensa.

Esta vez, Saika hizo el avance, con facilidad logrando agarrar Izaya del brazo, y lo arrojó de nuevo al piso antes de sumarle una fuerte patada en el abdomen.

La fuerza de izaya a pelear venía de la velocidad. Simplemente era más rápido que la mayoría de sus oponentes, y sus habilidades de parkour le permitían usar su entorno a su favor.

Pero él no tenía eso cuando peleaba contra Saika.

Saika no tenía limitaciones humanas.

Era mucho más rápido y mucho más fuerte de lo que él jamás podría ser.

Y no había mucho en su casa que le ayudara en la pelea tampoco.

Agarrandole detrás de su cabeza, Saika jaló a Izaya del cabello para ponerlo sobre sus rodillas. Agachándose, Saika se puso cara a cara con su ex-anfitrión, sonriendo por la forma en que Izaya seguía forcejeando contra él.

"Aun cuando sabes que la esperanza está perdida, aún continúas luchando... Realmente eres más humano de lo que crees."

Con el dolor que seguía ardiendo a través de su cuerpo, Izaya levantó su cuchillo, una vez más, clavandolo en el pecho de Saika.

"¿Esa es tu respuesta, entonces?" cuestionó Saika mientras Izaya sacaba la hoja y se preparaba para volver a intentarlo, "¿Ninguna vehemente negación, o palabras hirientes? ¿Shizuo realmente se ha metido tanto en tu cabeza?"

Cuando Izaya bajó el cuchillo otra vez, Saika le tomó del brazo con su mano libre. Izaya vio como la sangre en el filo poco a poco empezaba a dejar de gotear, fluyendo de nuevo hacia la herida conforme cicatrizaba.

―Sí, soy humano, ―comenzó Izaya ―Soy terco como la mierda, le temo a la muerte, y lo que más anhelo es conocer la otra vida. Sí, soy humano. Y debido a ese hecho, puedo amar a los seres humanos más de lo que tú puedes.

"Y ¿qué pasa con Shizuo? Tú mismo dijiste que era un monstruo."

―Estaba equivocado. Él es humano también. Y uno más que decente de lo que merezco. Pero recuerda mis palabras, Saika. Si lo dañas de alguna manera, me aseguraré de que sufras.

"¿En serio todavía piensas que puede ganar esta? Tengo mi propio cuerpo. Tengo mi propio poder. No necesito que tu corazón lata por el mío para continuar. Y éste pequeño y patético cuchillo tuyo no puede hacerme daño. Eres débil. Al igual que todos los demás, y vas a envejecer y morir como todos los demás. Es decir, suponiendo que no intentes detenerme. De lo contrario tu final podría llegar un poco antes de lo esperado. "

―¡SAIKA!

Los dos se voltearon en la dirección de la voz. Si bien una leve sonrisa apareció en el rostro de Izaya, el ceño fruncido cubrió el de Saika.

―Alejate de él ―exigió Shizuo, rápidamente haciendo su camino hacia el par.

"Oblígame" respondió antes de recibir un golpe directo a la cara que lo mandó a volar contra la pared trasera de la sala con un golpe seco.

―¡Te voy a matar, bastardo! ―bramó Shizuo empezando a ir furioso hacia donde Saika yacía en el suelo.

"Ah, se siente tan bien finalmente tener la oportunidad de sentir esa fuerza por mí mismo, Shizu-chan."

―¡NO TE ATREVAS A LLAMARME CON ESE NOMBRE!

―¡Shizuo, espera! ―gritó Izaya agarrando el brazo del rubio cuando se preparaba para otro golpe, ―Eso no va a hacerle nada.

Al ver la mirada de desesperación en el rostro de Izaya, Shizuo apaciguó su rabia lo suficiente para registrar lo que Izaya le acababa de decir. Se tomó un momento para intercalar su vista entre Izaya y Saika antes de darle la espalda y arrastrar Izaya lejos con él.

―Vamos. Alejate de esa cosa ―dijo rotundamente.

Mientras era alejado, Izaya miró por encima del hombro a Saika, que puso una sonrisa en su cara cuando se levantó del suelo, pero no hizo ningún movimiento para evitar que se vayan.

... ~ - ~...

N/A: Sí, eso acaba de pasar.

N/T: A partir de ahora las cosas avanzarán rápidamente. ;)