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Nota: Este fic ha sido editado, porque una Fan de Rice me ha denunciado. No habrá muchos cambios, solo nombres y una de otra cosa minúscula. Después de todo, solo uso los vampiros y la historia es toda mía ñ.ñ

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Un Ángel entre Vampiros.

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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner BROS. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno. Me olvidé de ponerlo antes, pero Eriol Hiiragizawa tampoco me pertenece, todo lo que reconozcan del mundo de CCS son de las geniales CLAMP.

Sumario: La noche de Halloween de 1981 Vernon Dursley se encontró con que habían abandonado un bebé en su puerta. Cuando descubrió que era su sobrino fenómeno, sin importarle la suerte del pequeño, lo abandonó en el parque más cercano. Esa misma noche, León Le Rond vagaba por Little Winning y un llanto de bebé llamó su atención. ¿Como será la vida de Harry Potter viviendo entre vampiros? ¿Podrá este ángel ganarse un lugar entre los Inmortales?

¡¡Les presento al tierno chibi-Harry!!

Parejas: Lancelot Leuchtenberg/León Le Rond, Esteban Englert/Darío Zallio, Lucius Malfoy/Remus Lupin, Atón/Rodolphus Lestrange, Ethan Nott/Arthur Weasley, Ángelo/Sirius Black, Máximo/Rabastan Lestrange, Severus Snape/Bill Weasley.

Harry Leuchtenberg/Eriol Hiiragizawa, Ron Weasley/Neville Zallio, Draco Malfoy/Ginny Weasley, Theodore Nott/Hermione Granger.

Aclaraciones: El fic contendrá embarazo masculino, muchos personajes OOC (sobre todo Harry) y es un Universo COMPLETAMENTE Alternativo.

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: dialogo, relato.

-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.

-N/A: notas de autora.

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Capítulo 56: El viaje de los ángeles.

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Harry suspiró cuando los tres cayeron desparramados en el piso, después de que el Traslador los llevara adonde fuese que Hermione tenía pensado que llegaran.

-Mierda, al menos nos hubiesen dado el tiempo para comer algo –se quejó Ron, mientras se levantaba.

-¿Cómo puedes pensar en comida, sabiendo que tu familia puede estar en peligro? –gruñó ella.

-Hermi, esos Mortífagos son unos idiotas –habló Harry, con calma, sacudiendo el polvo de su túnica-. La casa de mi tío estaba llena de los magos más experimentados y fuertes de todo el Mundo Mágico Británico, eso sin contar con los Vampiros más poderosos. Estoy seguro que lo que sea que fueran esos visitantes, ya han sido reducidos.

-Oh, supongo –murmuró.

-En todo caso –Miró para sus costados-. Debemos buscar un lugar para cambiarnos o escondernos en un callejón para transfigurar estas ropas. No podemos pasearon entre Muggles con nuestras mejores galas de magos.

Sus dos amigos murmuraron un asentimiento y cada uno sacó un baúl empequeñecido que tenían en sus bolsillos. Hermione les había dado la idea y cada uno de ellos acordó poner todo lo necesario en el baúl y llevarlo siempre consigo, por cualquier eventualidad. Aunque Ron casi se había olvidado de ello, pero, al parecer, el estar de novio con un Ravenclaw como Neville era fantástico para su pereza y mala memoria.

-Entremos a aquella cafetería –indicó Ron, con un cabeceo-. Compremos algo para comer y de paso cada uno nos cambiaremos en el baño.

Sus amigos asintieron y caminaron por la calle oscura del Londres muggle, hasta entrar en la pequeña cafetería sórdida que estaba abierta a esas horas de la noche. Harry no quiso saber nada de ponerse su Capa de Invisibilidad, como Hermione tan amablemente lo había pedido, en lugar entró a la cafetería como si la poseyera y sonrió descaradamente a la mesera que no paraba de mascar chicle.

-Quisiera que dejaras de hacer eso, Harry –suspiró Hermione, mientras miraba el menú.

-Yo tampoco quisiera, pero debo.

-¿Oh, y por qué? –preguntó sarcástica.

-Aquellos obreros que están en la entrada se me hacen muy sospechosos –Sus amigos miraron descaradamente hacia el lugar-. Así que propongo que mejor nos quedemos aquí y olvidemos de momento el ir a cambiarnos.

-¿Sospechosos? ¿Por qué?

-Porque a no ser que todos sean gay, la mirada que me dieron al entrar era de reconocimiento.

Un silencio aprensivo se instaló en medio de la mesa y cada uno ordenó una diferente cosa para beber y comer. La comida les cayó algo pesada, sin embargo, puesto que sus mentes estaban en las personas que habían dejado en la fiesta y en los obreros que no paraban de decirle groserías a Hermione.

Pero después de que terminaran sus bebidas, Harry fue el que se dio cuenta primero del movimiento de los Mortífagos disfrazados de Muggles y enseguida se inició una batalla campal dentro del pequeño lugar. A pesar de ser jóvenes y mayormente inexpertos, los tres Gryffindors lograron reducir a los Mortífagos en poco tiempo, sin salir heridos.

-¿Qué hacemos con ellos? ¿Los matamos? –Preguntó Ron-. Ellos lo harían si tuvieran oportunidad.

Hermione miró a Harry buscando la respuesta.

-No, vamos a atarlos y darles el mejor hechizo que los mantenga inconscientes durante un buen tiempo.

-¿Para qué?

-Prometí a mi padre que le daría pistas de los lugares que fuera visitando. Y él me dio esto –Sacó de su túnica un frasco que tenía un líquido rojo viscoso-. Es sangre mezclada con un no-sé-qué que atraerá a cualquier vampiro que esté cerca. Sus seguidores están esparcidos por toda la ciudad, vigilando cualquier movimiento –Echó una par de gotas en el cuerpo de cada Mortífago-. Esto los atraerá y ellos se harán cargo de estos.

-¿Q-qué harán con ellos? –tartamudeó Hermione, muy pálida.

Harry le dio una mirada que lo dijo todo.

-Harán lo que nosotros no podemos, solo conténtate con saber eso.

Dicho eso, los tres amigos comenzaron a arreglar un poco el pequeño café y a lanzarle un Obliviate a la pobre mesera y el dueño del lugar. Llegaron a la conclusión de que Harry todavía debería tener el Detector de edad, solamente por eso podrían haberlo encontrado, era la única forma, así que decidieron aplazar un poco su viaje, hasta que el hechizo de menores de edad estuviera completamente extinto.

-¿A-Adónde deberíamos ir? –preguntó Hermione, todavía pálida al saber la clase de destino que les esperaba a los Mortífagos que quedaron atrás.

-Vamos a la casa de mis padrinos –dijo Harry-. Si no me equivoco, todos van a estar en casa de tío Atón hasta que se calmen las aguas, Grimmauld debe estar vacío ahora.

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Estaba de hecho, así que los muchachos entraron a la casa que estaba muy animada, desde que la pareja vivía allí. Ambos habían hecho milagros con los interiores, redecorándolos completamente, cambiando muebles viejos y pintando las paredes de rojo y oro, mucho al horror del retrato de la madre de Sirius, que ahora tenía unas cortinas permanentes.

Como esperaban, la casa estaba vacía y allí pudieron bañarse, cambiarse de ropa y prepararse algo de comer con tranquilidad. Harry fue el primero en estar listo, así que se apresuró a ir a la cocina para empezar a cocinar algo. Hizo una mueca al encontrar que en las alacenas había más cosas dulces que saladas, en serio su padrino tenía un serio problema con la comida dulce. Probablemente era culpa de tío Ángelo, quien amaba beber sangre dulce.

-¿Harry?

-¡Ah! ¡Merlín!

Al escuchar el grito, Ron y Hermione vinieron bajando atropelladamente desde arriba, con varitas en alto, el muchacho mitad vestido. Sirius Black abrió los ojos como platos al encontrarse apuntado por tres adolescentes muy asustados, pero prevenidos.

-¡Hey! ¡Soy yo! –levantó sus manos en señal de rendición.

-Mierda –suspiró, bajando su varita-. ¿Qué haces aquí? Se supone que deberías estar en casa del tío Atón.

-Tu padre ha tomado control de todo allá –Se encogió de hombros-. Angy tuvo que ir a buscar refuerzos y aquello era un caos de gente yendo y viniendo.- Se sentó en unas de las sillas que rodeaban la mesa-. No me sentía muy a gusto allá, así que cuando nadie lo notó, me vine a casa. ¿Qué están haciendo ustedes aquí? Pensé que iban a estar muy lejos por mucho tiempo, con esa misión misteriosa que dicen tener.

-Eso queríamos –gruñó Harry-. Pero nos encontramos con problemas a mitad de camino. Así que como pensamos que este lugar iba a estar vacío, nos vinimos. No pensamos quedarnos mucho tiempo.

-Pueden quedarse todo el tiempo que deseen, supongo que voy a estar solo mucho tiempo, después de todo.

-No podemos, tenemos una misión, ¿recuerdas?

Sirius clavó sus ojos azules con los de su ahijado.

-Si tan solo me dijeran y me dejaran ayudar.

-No, Sirius. Ya les dijimos a todos que solo nosotros debemos hacer esto.

El animago suspiró.

-¿Cómo está todo allá? –preguntó Hermione, mientras empujaba a Ron para que fuera a terminar de vestirse-. ¿Hubo heridos de gravedad o mu…? –No pudo terminar su pregunta.

-Na, no te preocupes, los redujimos enseguida –suspiró-. Los gemelos resultaron levemente heridos, je… Snivellus estaba lívido. Pero los "amigos" de tu padre actuaron enseguida –Se estremeció-. Amo a Angy, pero me dio escalofríos ver cómo actúan esas criaturas.

Harry asintió. Él nunca lo había visto por sí mismo, su papá Leo siempre quiso mantenerlo a oscuras de ese mundo sangriento que tenían los vampiros, pero había escuchado relatos de cómo era.

-¡Bien! –Sirius se levantó-. ¿Desean comer algo? Puedo decirle a Kreacher que les prepare lo que sea.

-Uh, sí, por favor. Estamos muertos de hambre.

El elfo fue llamado y después de refunfuñar un poco se puso a cocinar para los cuatro. Sirius tampoco había tenido tiempo de comer nada en la fiesta, y ahora que había pasado la tensión, se encontró con que también moría de hambre. Los chicos subieron a terminar de arreglarse y después bajaron todos juntos, murmurando entre ellos y luciendo muy frustrados.

-Si tan solo me dejaran ayudarles –suspiró Sirius.

-Solo si sabes quién es R. A. B. –gruñó Ron, sentándose en la mesa, para comenzar a servirse su comida, no haciendo caso de los ceños fruncidos de Harry y Hermione.

-¿RAB? –preguntó el animago, levantando sus cejas.

-Olvídalo, Sirius –suspiró Harry.

-¿R. A. y B larga?

Tres pares de ojos se clavaron en el hombre.

-Sí –dijo Hermione, mirándolo con ansiedad-. Con b de bueno.

-Conocí a un RAB –dijo el animago, levantándose de su asiento-. Síganme.

Los tres Gryffindors se apresuraron a seguir al mayor, mirándose entre ellos con ansiedad. Subieron las escaleras y caminaron por el pasillo donde estaban las habitaciones y se detuvieron enfrente de una puerta.

-RAB, Regulus Acturus Black, mi hermano –dijo Sirius solemnemente, mirando la placa en la puerta, con algo de melancolía.

-¡Encaja! –chilló Hermione, haciendo saltar a todos los hombres-. Él era un Mortífago y tú mismo dijiste que él se alejó de Quién-tú-sabes.

-Sí –pestañeó-. ¿Qué tiene que ver mi pequeño hermano en todo esto?

Los chicos se miraron entre ellos.

-Es tu decisión, Harry –dijo Ron.

El de ojos verdes suspiró.

-No podemos contarte mucho –dijo renuente-. Solo queremos saber, por favor, has memoria y dime si es que no viste a tu hermano en algún momento con un relicario parecido a éste… -Buscó en su bolsillo y sacó la copia que había encontrado con Dumbledore en aquella cueva.

Los ojos de Sirius se abrieron como platos.

-¡Oh, Merlín…! –Lo tomó en su mano-. ¿Éste es?

-¿Lo reconoces? ¿Has visto el verdadero alguna vez? –preguntó Harry.

-No –negó con la cabeza-. Pero Rabastan me habló de él.

-¿Rabastan? –preguntó Ron, frunciendo el ceño-. ¿Qué pinta él en todo esto?

-Vamos a la cocina y se los contaré.

Rabastan, como muy pocos sabían, era novio de Regulus Black, juntos entraron al círculo de los Mortífagos y juntos vieron el horror y error que eso significó, así que juntos decidieron salir. Regulus fue quien descubrió algo que nunca quiso contarle a su pareja, para protegerlo, pero era algo que aseguraba que destruiría al Señor Oscuro. Antes de su muerte, Regulus había llevado a vivir a Rabastan con él a la casa y un día desapareció junto con Kreacher, cuando volvió lo hizo en muy mal estado, un estado del que nunca se recuperó, días después de ello, él murió.

En su lecho de muerte le dejó un relicario a su amor y le hizo prometer que encontraría la forma de destruirlo, pero Rabastan estaba tan devastado por su muerte que se fue de la casa, dejando el relicario detrás y fue entonces que los Aurores lo atraparon y lo encarcelaron.

-Me lo contó cuando estuvimos en Azkaban –dijo Sirius, mirando el relicario falso en su mano-. Sabía que era verdad, por eso lo ayudé a convertirse en animago, para que pudiéramos salir juntos. Él fue lo único que tuvo mi hermano cuando yo lo abandoné, por eso no merecía quedarse pudriéndose en esa cárcel.

Hubo un largo momento de silencio, mientras dejaban que el animago sufriera por su perdida.

-¿Y dónde crees que pueda estar el verdadero relicario?

-En su habitación –Se encogió de hombros-. Pero sé de alguien que debe saber exactamente donde está. ¡Kreacher!

Hubo un ligero sonido que indicó la llegada del elfo.

-¿Para qué necesita a Kreacher, señor?

-¿Reconoces esto? –preguntó Sirius, mostrándole el relicario falso.

Los ojos del elfo se abrieron como platos y se llenaron de lágrimas.

-¡El relicario del señorito! –chilló agudamente-. ¿Cómo es que usted lo tiene?

-Este es falso, Kreacher –dijo el animago-. Pero por tu reacción, sé que tienes el verdadero, ¿Dónde está?

Los ojos del elfo se angostaron.

-¿Para qué lo quiere?

-Lo queremos para terminar con la misión que tu señor le dejó a su amante y él no pudo cumplir –dijo Hermione, con mucho tacto-. Queremos destruir el relicario.

Los labios del elfo se fruncieron y una mirada obstinada se posó en su cara arrugada por la edad.

-Te daremos este a cambio –dijo Harry, arrebatándole el falso de las manos a su padrino-. Este, después de todo, tú mismo señorito lo hizo para reemplazar el verdadero. Tiene el mismo valor sentimental, ¿cierto?

Los ojos del elfo volvieron a abrirse y llenarse de lágrimas. Terminó asintiendo quedamente, antes de desaparecer.

-No puedo creer que sea tan fácil –suspiró Ron, dejándose caer en una silla cercana.

-Ni yo –concordó Hermione, antes de mirar al animago-. La última vez que estuvimos aquí, no te llevabas tan bien con tu elfo, Sirius.

-No me mires a mí.- Se encogió de hombros-. Ángelo lo agarró un día y tuvo una larga charla con él, no sé que le habrá dicho, pero es civil conmigo y con el que venga de visita desde entonces.

Unos minutos más tarde, el elfo doméstico apareció con el verdadero relicario y lo intercambió por el falso. Los amigos sonrieron entre sí y hasta chillaron de felicidad. Tenían el primer de los cinco Horcruxes que habían salido a buscar.

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Los Gryffindors se permitieron pasar otro día dentro de la casa de Sirius, para pensar en dónde podrían ir por la pista del siguiente Horcrux. Sin embargo, el tiempo estaba sobre ellos, así que después de pedirle a Kreacher que les preparara algo de comida para el camino, decidieron partir.

-Todavía no deseo que se vayan –suspiró Sirius.

-Lo siento, Padfoot, pero es importante que partamos ahora.

-¿Quién se va a dónde?

Su padrino Ángelo había llegado en ese momento y se sorprendió al ver a los tres allí. Tuvieron que perder otras horas, ya que el vampiro los obligó a sentarse y darles novedades acerca de lo que pasaba a afuera. Para empezar, el Ministro fue reemplazado por otro que era una marioneta de Lord Voldemort, por eso mismo, el nuevo Ministro ordenó que se aceptaran dos profesores mandados del Ministerio, que resultaron ser los hermanos Carrow, Mortífagos conocidos por su crueldad.

Y eso no fue todo, también manejaron controlar en gran parte las noticias de El Profeta y una de las primeras noticias que sacaron fue una que dejaba dudas sobre la muerte de Dumbledore, querían culpar a Harry.

El otro, el más grave a consideración de los chicos, fue el nuevo registro de hijos de Muggles. Era, evidentemente, un primer paso para saber quiénes eran los que tenían magia "robada", para luego eliminarlos a todos.

-Debemos apresurarnos –dijo Harry, masajeando sus sienes-. Mientras más rápido derrotemos a este monstruo, más vidas podremos resguardar.

Sirius parecía estar a punto de protestar, pero una mirada de Ángelo lo detuvo.

-Váyanse entonces –murmuró con una sonrisa forzada-. Y recuerden que al menor llamado, algún Vampiro podrá acudir a ustedes, tenemos a todos los nuestros dispersados por Gran Bretaña.

-Gracias, padrino –Harry lo abrazó-. Dile a mi padre de esto y que ya encontramos el primero.

Ángelo no preguntó a qué se refería con el primero, solo asintió y los dejó ir.

Su destino fue una habitación de un motel que Hermione había alquilado pareciendo un muggle cualquiera, usando la poción Multijugos. Ron había mirado con los ojos como platos todos los artículos que tenía la habitación, mucho a la diversión de sus compañeros.

-Sé que debemos pasar desapercibidos, ¿pero un motel, Hermione? Tienes tu lado sucio también, ¿no?

Ella se ruborizó ligeramente.

-Es el lugar más inesperado para los Mortífagos que pude pensar.

-Sí, sí, claro. Todos dicen lo mismo.

Mientras estuvieron en ese lugar, gracias al diario corrupto, se enteraron de muchas otras cosas más acerca de lo que pasaba en el Mundo Mágico. Entre ellas de fragmentos del libro de Rita Skeeter acerca de la vida de Dumbledore, más sobre el Registro de Muggles y, lo más importante, que Harry Potter Leuchtenberg ahora era nombrado como el Indeseable N° 1.

-Tsk, sé de alguien que me desea mucho más que esto y con eso me conformo –gruñó haciendo un bollito con el papel que estaba leyendo, luego sacó de su bolsillo el Mapa del Merodeador-. Juro solemnemente que mis intensiones no son buenas.

En cuestión de segundos el Mapa comenzó a revelar todos los nombres de los integrantes del castillo. Eran considerablemente menos que de años anteriores, porque la mayoría había dejado de ir por temor de los padres por sus hijos.

Un vistazo rápido a su Casa hizo que sus cejas se levantaran en sorpresa, allí, junto al nombre de Ginevra Weasley, aparecía el cartelito de Lucas Malfoy, junto al de un niño y una niña que deberían ser nuevos, porque no los conocía de nada.

Cierto, este año él entraba a su primer año, pensó con una sonrisa en sus labios. ¿Y esto quiere decir que Lucas es un Gryffindor? Rió francamente.

-Como me gustaría haber visto la cara de Lucius Malfoy cuando supo eso –murmuró para sí.

-¡Hago lo que puedo, Ron!

La exclamación de Hermione lo hizo levantar la mirada del Mapa y frunció el ceño al ver entrar a sus amigos a la habitación del motel, luciendo muy enfadados.

-¡Estoy harto de esta comida de Muggles! ¿No podemos ir aunque sea a un lugar apartado del Mundo Mágico para comprar golosinas?

-No, no podemos. ¡Ya te lo dije!

-¡Nunca me dijeron eso! –gruñó.

-Hey, ¿Qué pasa? –pidió Harry.

Ron giró, todavía con el ceño fruncido y éste se frunció más al ver el Mapa.

-¿Qué estás mirando?

-Buscaba a Eriol –Se encogió de hombros y bajó la mirada. Enseguida lo encontró, estaba en la sala de clases de Transfiguraciones, Neville se sentaba a su lado.

-¿Y cuando nos ibas a decir que tienes el mapa y con él puedes saber cómo van las cosas en Hogwarts?

Las cejas de Harry se levantaron al escuchar el tono acusatorio.

-Ustedes saben que tengo el mapa.

-¿Y qué te costaba refrescarnos la memoria? Yo también quiero saber algo de Neville hace mucho –gruñó, antes de darse media vuelta y entrar al baño.

-¿Qué le pasa? –preguntó, mirando incrédulo a su amiga.

-No sé –suspiró, cayendo sus hombros-. Está raro desde que salimos de Grimmauld.

Harry frunció el ceño y miró la puerta del baño.

-Él está llevando el relicario, ¿no?

-Sí, él se ofreció a llevarlo hasta que encontremos la forma de destruirlo –respondió, mientras se sentaba frente a su amigo y buscaba distraídamente el nombre de Theodore Nott-. ¿Por qué lo preguntas?

-Su actitud me trajo a la mente una clase que mi abuelo nos dio a mi primo y a mí antes de que entráramos a Hogwarts sobre objetos oscuros.- Frunció el ceño-. Dile que salga del baño, vamos a hacer un experimento.

Hermione volvió con Ron, que todavía lucía enfurruñado, costó en un principio que el pelirrojo quisiera sacarse el relicario, pero eventualmente lo hizo y Harry lo tomó en sus manos. Antes lo había tenido muy poco tiempo, pero ahora lo encerró en su mano y pudo sentir como si dentro del relicario latiera un pequeño corazón metálico. Con la cara sombría, se lo pasó a su mejor amiga y los ojos como platos de la muchacha le dijeron que ella también lo sintió.

-¿Cómo te sientes, Ron?

-¿Cómo me siento de qué? –preguntó confundido.

-¿Todavía sigues enojado conmigo por lo del Mapa?

El chico pestañeó varias veces.

-No.- Se encogió de hombros-. Pero agradecería que me dieras de vez en cuando, para ver a Neville.

-¿Qué significa esto, Harry? –preguntó Hermione, mientras le devolvía el relicario al chico, quien se lo colocó en su cuello.

-Si no me equivoco, este relicario tiene la misma influencia que el diario que tuvo Ginny hace un par de años. ¿Recuerdan que Dumbledore me dijo que ese era un Horcrux? Ese también tenía parte del alma de Voldemort y poco a poco la fue dominando. Creo que lo mismo estaba pasando con el relicario y Ron.

-Tiene sentido –masculló ella, frunciendo el ceño-. Entonces es mejor que nos intercambiemos el relicario cada día, para que no pueda dominar nuestras mentes.

-Lo mismo pienso.

Ambos miraron a Ron, que los observaba con una expresión de sorpresa e incredulidad.

-¿Tratan de decirme que esa cosa se estaba metiendo con mi mente?

-Probablemente, Ron –confirmo Harry.

Esa misma noche, Harry volvió a tener una visión, en donde Voldemort aprendió acerca de un ladrón que le había robado algo a Gregorovitch, quien ahora estaba indudablemente muerto. Sus gritos en el sueño habían atraído al dueño del motel, por lo que ellos decidieron retirarse al día siguiente, ya que se había revelado que Hermione no estaba sola. El lugar escogido esta vez fue el bosque donde habían estado en aquel partido del mundial de Quidditch, donde acamparían con una de esas famosas carpas-casas.

Pasando los días, después de abandonar aquel lugar seguro y estar en medio de la nada, la comida fue el primer problema que se les presentó, pero Harry todavía tenía en su mente la frase que sus padres se habían encargado de grabarle en el cerebro, antes de que saliera a su viaje.

-"Si necesitas algo, sea lo que sea, sabes que algún Vampiro estará cerca."

Con algo de renuencia, Harry sacó el frasco que tenía aquella esencia que su papá le había dado y echó algunas gotas en un tronco de árbol que estaba muy cerca de allí. Minutos más tarde, grande fue su sorpresa al ver que el tío Esteban, de toda la gente, fue quien apareció.

-¡Hey! ¿Qué haces por aquí?

Esteban le dio una de sus raras sonrisas y lo abrazó ligeramente.

-Tu papá, siempre instintivo, nos dijo que vigiláramos lugares donde tú ya habías estado en el pasado, en caso de que decidieras pasar por aquí.

-¿Y el tío Darío?

-Él está conmigo, pero él hizo guardia anoche, así que ahora duerme en una carpa dentro del campamento muggle. ¿Deseas venir a verlo?

-No –negó con la cabeza-. Mientras menos personas sepan que estamos aquí, mejor.

-Entiendo. Entonces, ¿Qué deseas?

-Comida. ¿Puedes comprarme la mayor cantidad de comida enlatada muggle, que no levante sospechas y que puedas traérmela? Tu querido yerno me tiene los nervios de punta con el asunto de la comida.

Esteban hizo una mueca de desdén cuando escuchó que le mencionaban a Ron, pero terminó asintiendo. Tres horas después, Harry tenía cinco bolsas llenas de comida enlatada y variada. Agradeció mucho a su tío y le sacó la promesa que se aguantaría al menos un mes para confesarle a cualquiera que los habían visto allí.

-Y Harry… ten cuidado.

-Lo sé, tío.

-Te lo digo porque no muy lejos de aquí hay otra carpa, creo que son personas y criaturas de tu mundo.

Harry levantó sus cejas, se despidió de su tío y luego fue hacia donde estaban sus amigos, quienes los recibieron con mucho alivio, puesto que él no les dijo adónde iría. Después de mostrarles la comida y cómo la había obteniendo, sus amigos suspiraron aliviados y escucharon atentos la nueva información que les había traído Esteban.

Así que luego de comer cada uno una lata de atún, con un par de galletitas saladas, decidieron ir a investigar la otra carpa que estaba cerca de ellos.

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Remus Lupin-Malfoy besó la cabeza de Derrick, acomodó sus sábanas y luego se dio vuelta para salir de la habitación de su niño de ya casi seis años de edad, sólo que la figura de su esposo, parado en la puerta, lo detuvo.

-Rodolphus me dijo que te vio muy raro hoy, cuando vino de visita.

Remus miró una vez más la figura dormida en la cama y luego se fue a los brazos de su esposo, quien lo recibió gustoso.

-Estoy preocupado por nuestros hijos, Lucius –confesó en un susurro-. Hogwarts no es más lo que solía ser y no sólo Draco está allá, sino que dejé que me convencieran de que dejara ir a Lucas también. Hubiese preferido mil veces que se quedara en casa, yo podría haberle enseñado todo lo que necesita, no estudié para ser profesor para nada.

-Ah, Remus –suspiró-. Primero que todo, Draco no es más un niño, es un séptimo año, que sabe más maleficios que cualquier chico de séptimo año común y sabe defenderse, tiene amigos que lo apoyarán en caso de que alguien desee lastimarlo. Y Lucas bien…-Dejó salir otro suspiro-. Por más que me da rabia decirlo, al ser un león, tiene asegurado una vigía constante de los que tienen complejo de héroe en Hogwarts.

El hombre lobo permitió que una suave sonrisa se posara en su rostro.

-Te dije que nuestro primer hijo iba a resultar ser un Gryffindor.

El rubio puso los ojos en blanco.

-Deseo olvidar que tuvimos esa conversación, gracias.

-Me debes los diez galeones que apostamos –murmuró, separándose de su esposo-. ¿En serio crees que estarán bien?

-Lo creo, Remus. No solo tienen a sus compañeros, sino que también Severus y McGonagall van a tener un ojo en ellos. Confío sobre todo en Severus para la seguridad de Lucas.

-Sí, supongo –suspiró, apoyando su cabeza en el pecho de su marido-. Sólo deseo que esto termine pronto.

-Yo también, aunque sepa que todo está en manos del mocoso de Potter.

Lupin cerró los ojos, como no queriendo recordad esa realidad.

-Espero que la gracia de Merlín los acompañe donde sea que estén. Si le pasa algo a Harry para que yo pueda sentirme tranquilo con respecto al futuro de mis hijos, jamás me lo perdonaré.

-Nadie lo hará, Remus. Ten por seguro que nadie es feliz al tener que dejar su destino en manos de muchacho que tendría que estar preocupándose por sus EXTASIS y no por derrotar a un mago oscuro.

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-.Hogwarts.-

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-Hey, mamá.

Bill levantó los ojos de su niña que estaba comiendo su papilla y enarcó una ceja al ver a sus gemelos.

-¿Cómo entraron aquí? El castillo está rodeado por Mortífagos nadie entra ni sale si ellos no lo quieren.

Le dieron muecas maliciosas.

-¿Ni siquiera un hola? –dijo uno.

-Tenemos nuestros métodos –respondió el otro.

El pelirrojo mayor suspiró con exasperación, pero fue a abrazar a sus hijos. Esta había sido una preocupación cuando llegaron los Carrow, era evidente que Severus y él tendrían que ir con cuidado si no querían ser atacados por los hermanos. Snape mismo había dudado en quedarse o no, sabiendo que era considerado un traidor y que pronto el Señor Oscuro buscaría venganza, pero Minerva le había rogado que se quedara, así como el retrato hablante de Dumbledore. Él iba a ser más necesario aquí que allá afuera. Era casi la única defensa fuerte de los estudiantes que estaban del lado de la luz.

Bill había pensado que tendría que cortar todo contacto con su familia, menos Ginny que estaba allí, al saber que los Mortífagos estaban allá afuera. Pero aquí estaban sus gemelos, sanos y salvos y además dentro de Hogwarts, para demostrarle lo contrario.

-Estoy tan alegres de verlos bien –murmuró, besando cada mejilla-. ¿Tienen noticias de afuera? Aquí sólo llega el Profeta y ése periódico no trae noticias muy alentadoras ni mucho menos verdaderas.

-Ya comenzaron a cazar hijos de Muggles que se niegan a registrarse –dijo George, agachándose para hacerles muecas a su hermanita-. Dean Thomas y el padre de Tonks son ahora fugitivos de "la justicia". También hubo problemas en Gringotts, algunos duendes se escaparon, porque se negaban a hacer lo que El Innombrable quería.

-¿Y qué pasó por acá? –preguntó Fred.

Bill frunció el ceño.

-Eriol, Ginny, Neville y la muchacha Lovegood intentaron robar la espada de Gryffindor del despacho del Director –murmuró no muy feliz-. Si no fuera por la intervención de Severus, los hermanos Carrow los hubiese castigado con Cruciatus.

-¡¿Qué?!

-Como lo oyen, así están las cosas por aquí. Minerva y su padre son Director y Vicedirector respectivamente, pero los que dictan las reglas son esos dos, porque los tienen amenazados –suspiró-. Pero al menos pueden lograr que los castigos no sean muy agresivos. Aunque a Neville le hicieron mucho daño. Esos idiotas, si tan solo hubiesen preguntado…

-¿A qué te refieres?

Bill se removió algo incómodo en su asiento.

-Esa espada es falsa –Una voz sedosa dijo desde el umbral.

Los gemelos voltearon la cabeza y miraron que su padre, vestido con una impresionante túnica azul marino, estaba parado bajo el marco de la puerta. Desde que se sabía que Severus no era más un servidor fiel de Quien-tú-sabes, él había dejado de lado el color negro para vestirse con otros colores. Haciendo muecas, los gemelos se levantaron para saludarlo.

-Hey, pá…

-¿…cómo está eso de que no es la verdadera?

Severus les devolvió el abrazo y miró con ojo crítico las caras de sus hijos, comprobando que no tuvieran ninguna herida.

-La verdadera espada de Gryffindor la tengo yo y, como deben imaginarse, éste es un secreto que no debe salir de ésta habitación.

-¿Y por qué la tienes tú?

Severus suspiró y se dejó caer en su sillón favorito, junto a la chimenea.

-El director me encomendó dársela a Harry Leuchtenberg. Lastimosamente, él se fue antes de que lo pudiera hacerlo y no puedo abandonar este colegio para buscarlo y dársela.

-Si quieres, nosotros…

-No, sería muy peligroso –cortó enseguida su padre-. Yo ya encontraré la forma de hacerlo, mientras tanto, quiero que me digan cómo es que lograron entrar aquí.

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Si Harry, Ron y Hermione hubieran sabido todo esto, probablemente no hubiera pasado lo que acababa de pasar. La tensión de saber que el novio y la hermana de uno, el novio y el primo de otro podrían estar en graves aprietos por su culpa, hizo que el genio explosivo de Harry y Ron chocaran. Entre ellos se gritaron y acusaron de cosas sin fundamentos, mientras Hermione los miraba a los dos con la boca abierta, demasiado asustada y sorprendida como para detenerlos. Al final, la pelea trajo como resultado que Ron los abandonara en medio del bosque, llevándose con él solo su varita.

-¡Se ha ido!

-Y no iremos tras él –murmuró Harry con rencor, mirando con desprecio la salida-. Él es el idiota que no entiende en verdad nuestra misión.

-Oh, Harry. No puedo decir que no lo entiendo, todos estamos preocupados por nuestros seres queridos.

-Pero yo se los advertí –Sus ojos verdes brillaron con amenaza-. Les dije que si decidían seguirme, tendría que dejar todo lo que amaban detrás y sólo concentrarse en lo que íbamos a hacer aquí. Si sabía que iba a pasar esto, me hubiese traído a Neville, mi primo es mucho más centrado y de confianza, como para mantener la cabeza fría en este tipo de situaciones.

-No hace falta ser cruel, Harry –suspiró la castaña-. Sabes que Ron está muy aferrado a su familia y esto no viene sólo de ahora, su temor a perderlos comenzó desde el mismo momento en que sus padres se divorciaron.

Harry suspiró y masajeó sus sienes.

-Pero se fue, no hay nada que podamos hacer. No puedo ir tras él y pedirle disculpas, ambos estábamos muy alterados y creo que hubiese llegado a más si él no se iba.

-¿Estás diciendo que es mejor que sólo sigamos nosotros dos?

Harry la miró.

-Creo que él va a regresar, Hermione –confesó, acostándose en su cama-. Y cuando regrese me traerá noticias de Eriol y mis padres. Toma esta pelea como un lapso que hará a Ron un mensajero. También te traerá noticias de Nott.

La chica lo miró con incredulidad.

-¿Estás bromeando, cierto? ¿No te peleaste con él apropósito, verdad?

-Mmmhhh, ¿Qué? Tengo sueño…

Continuará…

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-.-Importante: fíjate que te molestó en mi fic y que te agradó. Dímelo. Pero trata de mantener la cortesía y hazlo de una manera que pueda entender.-.-

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Notas de Uko-chan: ¡¡Hola!!

Nyoron

¿Harry es un pequeño Slytherin manipulador?

Como verán, cambié varias cosas, para empezar, fue fácil para ellos conseguir el relicario. O sea que todo el lío en el Departamento con Umbridge quedó anulado XD

Como ya dije en chaps anteriores, planeo que las cosas le resulten más sencillas a los chicos. Principalmente porque Harry tienen mucho entrenamiento, tendrá mucha ayuda proporcionada por sus padres y porque… quiero que me resulte más fácil XD

En todo caso, teniendo en cuenta que ya estamos en el 7mo libro, creo que este fi está llegando a su recta final. ¡¡NO LO PUEDO CREER PERO ES ASÍ!!

Puede ser que haga una continuación, de cuando los chicos son más grandes, pero este fic hasta ahora solo llegará al final del libro 7. Estén atentos ñ.ñ

¡¡Gracias Angeli por betear este fic!!

¡¡Nos leemos!!

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¡Hey, espera! Si ya has leído todo, por favor, pásate por mi LiveJournal, donde encontrarás divertidos retos que he estado escribiendo.

Aquí: h t t p : / / utenapuchiko. livejournal. com (solo recuerda quitarle los espacios ;D)

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Atte: Uko-chan!

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Este capítulo ha sido editado para seguir las reglas decretadas por Rice.

Si se les hace un lío, Lancelot sería Lestat y no es un príncipe de los Vampiros, sino un Noble de alto renombre. Louis pasó a ser León... me pareció perfecto para él que es una mamá gallina XD

Armand/Daniel son Esteban/Darío en el segundo chap explico su historia y Khayman es Atón. A las gemelas y Jesse les he puesto nombres de flores y he reinventado su historia. Ellas son Alelí y Azalea. Alelí (Maharet) es madre de Jazmín (Jesse) Al igual que Gabrielle que ahora es Graciela (como mi mami!) y es hermana mayor de Lancelot ñ.ñ Y tenemos Santino que es Ángelo y a Marius que es Máximo.

Si te sientes con ganas de decirle algo a la denunciante, al igual que yo, su nick es Juneau Minnet, en ffnet.

Y agradezco a mi beta por ayudarme a encontrar nuevos nombres y apellidos para estos personajes. Es divertido editar XD PERO si se les hace complicado, ustedes imagínense que son los personajes de Rice y ya. Nadie podrá denunciarlas por usar su propia imaginación X3

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