Zircón estaba entrenando en la playa, en una cala alejada de la casa del templo donde podía concentrarse. Había formado un círculo en la arena y giraba alrededor de un objetivo imaginario en el centro de dicho círculo. Hacía movimientos amplios y fluidos con manos y pies, siempre en la misma dirección. Ningún movimiento agresivo, solo una especie de baile en el que mantenía focalizado a ese rival invisible alrededor del que giraba, como esperando que en cualquier momento este lo fuera a atacar. Cuando el sol de la mañana empezó a subir demasiado, Zircón cesó sus ejercicios y se sentó en la arena a meditar. Acostumbrado al barullo que siempre había en la casa, el silencio de la playa apenas roto por el vaivén de las olas hacía fácil la tarea. El suave ruido de la espuma del mar dejándose caer perezosamente sobre la arena blanca era incluso sedante, sería difícil no dormirse de no ser por las temperaturas por debajo de los 10 grados propias de principios de invierno…combinado con el hecho de que llevaba apenas una camiseta de mangas cortas. Tan concentrado estaba que no notó que alguien se acercaba en silencio por detrás. Para su sorpresa alguien le rodeó el cuello con suavidad y le besó la nuca. Giró la cabeza y vio a Lapis con una bufanda y ropa de invierno que le sonreía con una mezcla de ternura y picardía que a Zircón le resultó muy atractiva. –"¿Interrumpiendo mi entrenamiento eh?"-. Lapis dejó escapar una pequeña risa. –"No pude resistirme…"-. Zircón compartió su risa. –"Hiciste bien…a lo mejor ahora era un témpano si no hubieras llegado"-. Le acarició la mejilla, la besó y se quedó admirándola. Lapis se sonrojó y le regaló una sonrisa tímida. –"¿Que miras?" -.- a la suerte que tengo-. Entonces se dispuso a besarla en el cuello pero Lapis lo "detuvo" entre risas. – "¡Shu para!", ¡ahora no! ¡jajaja! , ¡venga que Granate quiere verte!"-. Zircón cesó un segundo, resopló y con una sonrisa pícara intentó "atacar" de nuevo. – "Vengaa… Granate puede esperar un ratito"-… pero Lapis lo detuvo con un dedo y lo apartó muy a su pesar. – "Dice que es urgente, venga anda…" -. Tras chistar asintió y dejó escapar una breve risa.
Cuando entró en la casa Granate estaba sentada en el sofá. No había nadie, las gemas estaban en sus diferentes habitaciones y Steven había salido a por unos donuts. –"Lapis me ha dicho que querías verme"-. Granate asintió y le indicó que se sentase. Parecía preocupada y distante, algo poco habitual en ella. – "¿Entonces?, ¿qué pasa?"-. Granate guardó silencio unos segundos y entonces dijo: –"He recuperado mis poderes"-. Zircón esbozó una sonrisa. – "¡Al fin!, magnífica noticia"-. Granate bajó la mirada. –"No estoy tan segura"-. Zircón la miró extrañado.- "Lo primero que he hecho ha sido detectar una gema corrupta que está fuera de control… matando cualquier ser vivo que se encuentre…no solo humanos"-. La gema humana se quedó pensativa. – "Mal momento… cuando todas se están recuperando… ¿qué quieres que hagamos?"-. Granate lo miró ahora a el directamente. – "Tu nada"-. Zircón la miró confuso. – "Es más fácil que lo veas que explicártelo… te aviso que no va a ser agradable"-. Entonces Granate le tocó la frente y Zircón entró instantáneamente en trance.
Cuando abrió los ojos todo estaba en llamas, la casa de la playa destruida y el templo derruido. Greg sangraba en el suelo mientras Steven lo zarandeaba intentando despertarle… la gema de perla yacía en el suelo quebrada y las otras gemas de cristal lo miraban con rabia y tristeza mientras alzaban sus armas contra él. –"¡¿Que está pasando?!, ¡¿qué es esto?!" palabras no sonaban y no controlaba sus movimientos. Alzó las dos manos, un fuerte viento empezó a soplar y el cielo se oscureció. Mientras gigantescos tornados se formaban Lapis levantó temblorosa la mano y el océano se alzó sobre sus cabezas. Esta lloraba y él le sonreía con crueldad… justo antes de que el desastre se desatara todo se volvió borroso y volvió a la casa del templo. Estaba jadeando el suelo, sudando y con los ojos desorbitados por lo que acababa de ver. Tenía un nudo en la garganta y las manos le temblaban. Antes de que Zircón dijera nada Granate se dirigió a él. – "En esa batalla que has visto tu acabas muerto pero te llevas por delante a Perla, Greg, Beach city, el templo y dejas muy herida a Lapislázuli"-. Zircón se levantó del suelo, se volvió a sentar en el sofá y se frotó la cara. – "¿Qué… que ha sido todo eso…?-. Granate agachó de nuevo la mirada. –"El futuro, al menos uno de los posibles futuros… surgió inmediatamente después de descubrir la nueva gema"-. Zircón la miró incrédulo. – "Yo nunca haría nada de esto…"-. Granate asintió. – "Estoy segura, pero algo sucede en el transcurso de la misión… mira… no suelo mostrar lo que he visto a nadie por motivos evidentes… imagina que le enseño los posibles desenlaces a las gemas antes de las misiones… si te lo he enseñado es porque quiero pedirte que te quedes apartado de esta misión y que seas plenamente consciente de lo que podría pasar para evitarlo"-. Zircón asintió con la cabeza. –"Dicho esto prefiero que estés encerrado… al menos hasta que volvamos"-. A este le vino la imagen a la cabeza de Greg y perla muertos y sus manos volvieron a temblar. –"Por supuesto… debo estarlo"-. Granate se lo agradeció y se dispuso a avisar a las otras gemas cuando Zircón la llamó. – "¿Es…esto lo que tienes que ver cada instante?..."-. Granate asintió y a Zircón un escalofrío le recorrió la espalda.
Cuanto todas las gemas estaban en el salón Granate les explicó con detalles la misión. Connie, que estaba con Steven en ese momento insistía en ir a pesar de las negativas de Perla. –¡Me lo prometisteis!, ¡he entrenado durante años! , ¡se manejar una espada con maestría y puedo cubriros las espaldas!-. Steven recordó la anterior misión… si en vez de Amatista hubiera sido Connie la que hubiera sido atacada por la gema esfinge el resultado habría sido catastrófico…. –"No me parece el mejor momento para que nos acompañes… la mayoría estamos sin poderes y si algo sale mal no podríamos defenderte"-. Connie lo miró sorprendida por un segundo y acto seguido empezó a gritarle enfadada. –"Sabes de lo que soy capaz…¿y todavía crees que necesito protección? , además…¡tú sin poderes eres igual que yo!... ¡¿y aun así te atreves a tratarme como si fuera una niña que no sabe lo que hace?!"-. Antes de que Perla o Steven pudieran responderle nada, Zircón le puso una mano en el hombro y la miró serio. – "Es que eres una niña… y no tienes ni idea de lo que estás pidiendo…esto no es un juego, es algo serio, cuando salen ahí pueden morir…"-. Connie intentó responderle pero Zircón la volvió a cortar y esta desvió la mirada contrariada. Steven respiró aliviado y Perla se acercó a Connie para animarla. – "Ten paciencia, llegará tu momento"-.
Antes de salir Granate le abrió la puerta del templo a Zircón y le dio algo en la mano a Connie, que la miró extrañada. Las gemas se miraron y Amatista se dirigió a Zircón: – "¿No vienes?"-. Zircón negó con la cabeza.- "No, tengo una tarea importante que hacer en el templo… tened cuidado"–. Las gemas asintieron y entonces desaparecieron en un halo de luz. Connie miró curiosa el emblema que le había dado Granate. Zircón la llamó desde la puerta del templo. – "Ven, necesito tu ayuda"-. Connie, confusa con todo tardó unos segundos en reaccionar.
Era la segunda vez que había entrado en el templo y todo aquello era nuevo para ella, que miraba emocionada hacia todos lados. Zircón la guio sin decir una palabra a través de los pasillos hasta llegar finalmente a una habitación de paredes lisas, con un panel en el centro y una pequeña mesa a un lado. Zircón se sentó en el suelo al otro lado del panel y le indicó que pusiera el emblema en este. Connie miró el emblema una vez más y entonces hizo lo que le habían ordenado. De repente y para sorpresa de esta, una pared de luz surgió encarcelando a Zircón. Esta hizo el amago de acercarse para liberarlo pero este la detuvo con un gesto. –"Tranquila, es lo que pretendía… gracias, necesitaba que alguien me vigilara mientras las gemas están fuera"-. Connie estaba cada vez más confusa. – "No … no entiendo nada"-. Zircón se acomodó en su celda. – "Basta con decirte que puedo suponer un peligro mientras dure la misión a la que se acaban de ir" se echó las manos a la cabeza intentando poner sus ideas en orden.
Tras un rato de incómodo silencio viendo como Connie lo miraba tímidamente Zircón se dirigió a ella. –"¿Te ha sentado mal lo que te he dicho ahí fuera?"-. Connie no dijo nada, simplemente desvió la mirada y apretó los dientes.-"Escucha Connie… sé que tienes ganas de entrar en acción…deseas luchar por la Tierra y todo eso… pero no es tan sencillo…"-. Finalmente Connie saltó alterada de la silla. – "¡¿Qué diferencia tienes tu conmigo?! ,¡¿qué te hace tener más derecho que yo a defender el hogar en el que ambos vivimos?¡, ¡Es lo que quiero!-. Zircón la miró de nuevo serio. – "¿La diferencia?, yo tengo casi 3000 años y se a lo que me enfrento, he perdido mucho y es difícil fragmentar mi alma aún … tú tienes 16 y lo único que tienes en la cabeza es un deseo infantil de defender algo sin contemplar lo que hay que hacer para lograrlo o las consecuencias que tendría el que te pasara algo… no entraré en detalles"-. Connie se quedó en silencio y volvió a desviar la mirada. –"Da gracias a que no vivimos hace 2000 años, en los que un niño de tu edad tenía que coger una espada con tu edad e irse a suicidarse por su patria como si se tratara de un adulto…-. Zircón se acercó un poco y la miró con una sonrisa triste. –"No tienes necesidad de arriesgar tu vida, no es un escenario que te obligue a ello… disfruta de tu juventud e inocencia… al menos unos años más"-. Connie asintió con los labios apretados y temblorosos. –"En cuanto a Steven… es también igual de joven que tu… pero por desgracia ya ha visto y vivido lo suficiente para saber que está haciendo… no es que me entusiasme la idea de que venga tan joven a las misiones… pero tiene un papel que cumplir y una maldición de cristal en el ombligo…"-.
Mientras tanto, lejos de allí, las gemas buscaban a la bestia entre los restos de un antiguo edificio gema. Granate se dirigió a todas en voz baja: –"Tened cuidado, me temo que esta gema es peligrosa de verdad…"-. Steven miraba a su alrededor contemplando el lugar a la par que avanzaban.- "¿Qué era este lugar? Es aún más sombrío que el centro militar donde encontramos a pesadilla…"- . Perla le respondió sin dejar de mirar las celdas destrozadas o consumidas por el tiempo. – "Una antigua cárcel gema… previa a la guerra"-. Steven pareció sorprendido. – "Pero ahora son ruinas sin significado Steven , una huella de nuestro paso por la Tierra"-. Granate chistó y los mandó guardar silencio. –"Está cerca… no arméis ruido" -. De repente Steven se tropezó con algo que lo hizo caer y todas las gemas miraron en su dirección. –"¿Steven estás bien?"-. Steven se frotó la cabeza mientras se levantaba. –"Si.. tranquilas es solo…"-. Steven dejó la frase a medias cuando se fijó que las gemas miraban al suelo sorprendidas. Cuando bajó la mirada se encontró un esqueleto humano con la gema en la mano. Steven saltó hacia atrás de la sorpresa y se quedó mirando la gema. –¿Es eso? … pero sí parece… inactiva… ¿no era una bestia asesina?"-. Amatista se dispuso a cogerla cuando Perla la apartó bruscamente. –"¡Quieta! , ¡no ves que puede ser peligroso!"-. Amatista dejó escapar una risa. – "Pero si debe llevar aquí años… ¿no ves el esqueleto? Debió morir hace al menos medio siglo"-. Granate se acercó a inspeccionar y se dirigió a Amatista. – "Mira bien"-. Las gemas se acercaron y vieron un pequeño halo ennegrecido alrededor de la zona por la que sujetaba la gema corrupta. Perla se echó las manos a la boca y Amatista se echó atrás unos pasos aterrorizada. Steven las miró perdido. –"¿Qué pasa?"-. Granate respondió sin dejar de mirar la gema. –"Este esqueleto es reciente, la gema hizo que al cogerla este pobre individuo se convirtiera en una cerilla usada… esta gema esta activa pero no tiene su forma física… es un parásito"-.
