Y(la historia no pertenece es propiedad de Sarah J. Maas, la traducción no me pertenece, le pertenece a traducciones Independientes y los personajes de Candy Candy le pertenecen a Mizuki e Igarashi) (Y las antiguos libros publicados en esta página son de Cellita G)
Capitulo 50
—¿Cómo hicieron esos maleantes para mantener este lugar en secreto? —dijo Aelin en voz baja mientras se giraba hacia Albert.
Los cuatro de ellos estaban en la parte superior de una pequeña escalera, el espacio cavernoso más allá de ellos iluminado por de dorado parpadeante gracias a las antorchas que Graham y Aedion sostenían.
Albert estaba sacudiendo su cabeza, inspeccionando el espacio. Ni una señal de carroñeros, gracias a los dioses.
—Según la leyenda, el Mercado de las Sombras fue construido sobre los huesos del dios de la verdad.
—Bueno, acertaron en la parte de los huesos.
En cada pared, cráneos y huesos estaban artísticamente dispuestos –y cada pared, incluso el techo, había sido formado con ellos. Incluso el suelo al pie de la escalera se extendía con huesos variados en forma y tamaño.
—Estas no son catacumbas ordinarias —dijo Graham, bajando su antorcha—. Este era un templo.
En efecto, altares, bancas, e incluso un oscuro estanque reflexivo yacían en el masivo espacio. Aunque incluso más se expandía en la distancia en las sombras.
—Hay escritura en los huesos —dijo Aedion, bajando las gradas a zancadas hacia el suelo de huesos. Aelin hizo una mueca.
—Cuidado —dijo Graham cuando Aedion fue a la pared más cercana. Su primo levantó una mano en un despido perezoso.
—Están en todos los idiomas –todos con diferente caligrafía —Aedion se maravilló, sosteniendo su antorcha en alto mientras se movía a lo largo de la pared—. Escucha a este de aquí: 'Yo soy un mentiroso. Yo soy un ladrón. Tomé al marido de mi hermana y me reí mientras lo hice'
—una pausa. Él leyó otra silenciosamente—. Nada de lo escrito... no creo que estas fueran buenas personas.
Aelin escaneó el templo de huesos.
—Debemos ser rápido —dijo—. Malditamente rápidos. Aedion, toma esa pared; Albert, el centro; Graham, la derecha. Yo tomaré la parte de atrás. Cuidado de donde ondean el fuego —Dioses que le ayuden si inconscientemente colocaran una antorcha cerca del fuego del infierno.
Ella bajó una grada, y luego otra. Finalmente la última, hacia el suelo de huesos.
Un estremecimiento se arrastró a través de ella, y miró a Graham por instinto. Su rostro tenso le dijo todo lo que necesitaba saber. Pero aun así, dijo:
—Este es un mal lugar.
Albert pasó junto a ellos, su espada desenvainada.
—Entonces vamos a encontrar este suministro de fuego del infierno y salir de aquí. Correcto.
A su alrededor, los ojos vacíos de los cráneos en las paredes, en las estructuras, los pilares en el centro de la habitación, parecían mirarlos.
—Parece que este dios de la verdad —dijo Aedion dijo desde su pared— fue más de un Devorador de Pecados que otra cosa. Deberías leer algunas de las cosas que la gente escribió –las cosas horribles que hicieron. Creo que este era un lugar para que pudieran ser enterrados, y para confesarse en los huesos de otros pecadores.
—No es sorpresa que nadie quisiera venir aquí —murmuró Aelin mientras se dirigía hacia la oscuridad.
oooooooooooooo
El templo seguía y seguía, y encontraron suministros –pero ningún susurro de carroñeros u otros residentes. Drogas, dinero, joyas, todos escondidos dentro de cráneos y entre algunas de las criptas de huesos en el suelo. Pero nada de fuego del infierno.
Sus pasos cautelosos en el piso de huesos fueron los únicos sonidos.
Aelin se movió más y más en la penumbra. Graham pronto acabó con su lateral del templo y se unió a ella en la parte posterior, explorando los nichos y pequeños pasillos que se bifurcaban en la oscuridad inactiva.
—El lenguaje —le dijo Aelin—. Se vuelve más y más antiguo entre más retrocedemos. La forma en que deletrean las palabras, me refiero.
Graham se torció hacia ella desde donde había estado abriendo cuidadosamente un sarcófago.
Dudaba que un hombre ordinario fuera capaz de mover la sólida tapa de piedra.
—Algunos de ellos incluso dataron sus confesiones. Justo acabo de ver uno de hace setecientos años.
—Te hace parecer joven, ¿no es así?
Él le dio una sonrisa irónica. Rápidamente, ella miró hacia otro lado.
Tragó fuerte, mirando fijamente un hueso tallado cerca de su cabeza.
Yo maté a un hombre por deporte cuando tenía veinte años y nunca dije a nadie donde lo enterré. Guardé su hueso del dedo en un cajón.
Fechado hace novecientos años. Novecientos–
Aelin estudió la oscuridad más allá. Si el Mercado de las Sombras se remontaba a Gavin, entonces este lugar tenía que haber sido construido antes –o alrededor de la misma época.
El dios de la verdad...
Tiró de Damaris de su lugar en su espalda, y Graham se tensó.
—¿Qué sucede?
Examinó la impecable hoja.
—La Espada de la Verdad. Así es como ellos llamaban a Damaris. La leyenda decía que el portador –Gavin– podía ver la verdad cuando la esgrimía.
—¿Y?
—Mala bendijo a Brannon, y ella bendijo Goldryn —miró en la penumbra—. ¿Y si hubiera un dios de la verdad –un Devorador de Pecados? ¿Y si él bendijo a Gavin, y esta espada?
Graham ahora miraba hacia la antigua oscuridad.
—¿Crees que Gavin utilizó este templo?
Aelin ponderó la poderosa espada en sus manos.
—¿Qué pecados confesaste, Gavin? —susurró en la oscuridad.
oooooooooo
Más profundo se adentraron en los túneles, tan lejos que cuando el grito triunfal de Aedion de:
—¡Lo encontré! —alcanzó a Aelin y Graham, apenas pudiendo escucharlo. Y casi no les importó.
No cuando ella paró frente a la pared trasera –la pared detrás del altar que no tenía ninguna duda que había sido el templo original. Aquí los huesos se estaban casi desmoronando por la edad, la escritura casi imposible de leer.
La pared detrás del altar era de piedra pura –mármol blanco– y tallada con Marcas del Wyrd. Y en el centro había una representación gigante del Ojo de Elena.
Frío. Hacía tanto frío aquí que la respiración se nubló en frente de ellos, mezclándose.
—Quienquiera que fuera este dios de la verdad —murmuró Graham, como si tratara de no ser escuchado por los muertos—, no era una especie de deidad benevolente.
No; con un templo construido a partir de los huesos de asesinos y ladrones y peor, ella dudaba de este dios hubiera sido uno de los favoritos. No es de extrañar que hubiera sido olvidado.
Aelin se acercó a la piedra.
Damaris se volvió helada en su mano –tan frígida que sus dedos se extendieron, y dejó caer la espada en el suelo del altar y retrocedió. Su sonido metálico contra los huesos fue como un trueno.
Graham estaba a su lado al instante, sus espadas fuera. La pared de piedra delante de ellos crujió.
Ésta comenzó a cambiar, los símbolos girando, alterándose a sí mismos. Desde el parpadeo de su memoria oyó las palabras: Es sólo con el Ojo que puede verse correctamente.
—Honestamente —dijo Aelin una vez que la pared paró de reorganizarse a sí misma a partir de la proximidad de la espada. Una nueva matriz intrincada de Marcas del Wyrd se había formado—. No sé por qué estas coincidencias siguen sorprendiéndome.
—¿Puedes leerlas? —preguntó Graham. Aedion gritó sus nombres, y Graham gritó en respuesta, diciéndoles a los dos que vinieran.
Aelin miró los tallados.
—Podría tomarme algo de tiempo.
—Hazlo. No creo que haya sido casualidad que encontrásemos este lugar.
Aelin se sacudió los estremecimientos. No –nada era casualidad. No cuando se trataba de Elena y las Marcas del Wyrd. Así que soltó un suspiro y comenzó.
—Se... se trata de Elena y Gavin —dijo ella—. El primer panel de aquí —señaló un tramo de símbolos—, los describe como el primer rey y reina de Adarlan, la forma en que se unieron. Entonces... entonces da otro salto. A la guerra.
Pasos sonaron y luz parpadeó cuando Aedion y Albert los alcanzaron. Albert silbó —Tengo un mal presentimiento sobre esto —dijo Aedion. Él frunció el ceño ante la representación gigante del Ojo, y luego al que estaba alrededor del cuello de Aelin.
—Ponte cómodo —dijo ella.
Aelin leyó unas pocas líneas más, descifrando y decodificando. Tan difíciles –las Marcas del Wyrd eran tan condenadamente difíciles de leer.
—Describe las guerras demoníacas con los Valg que habían quedado aquí después de la Primera Guerra. Y… —leyó la línea de nuevo—. Y los Valg esta vez fueron guiados... —su sangre se heló—. Por uno de los tres reyes –el rey que quedó atrapado aquí después de que se selló la puerta. Dice que para considerar a un rey –para considerar a un rey Valg se tenía que mirar en la… —sacudió su cabeza—. ¿Locura? ¿Desesperación? No conozco ese símbolo. Él podía tomar cualquier forma, pero se aparecía ante ellos como un hombre atractivo con ojos dorados. Los ojos de los Reyes Valg.
Examinó el siguiente panel.
—Ellos no sabían su verdadero nombre, así que le llamaron Erawan, el Rey Oscuro. Aedion dijo:
—Entonces Elena y Gavin le enfrentaron, su collar mágico salvó sus traseros, y Elena lo llamó por su verdadero nombre, distrayéndolo lo suficiente para que Gavin lo asesinara.
—Sí, sí —dijo Aelin, agitando una mano—. Pero –no.
—¿No? —dijo Albert.
Aelin leyó más, y el corazón le dio un vuelco.
—¿Qué es? —exigió Graham, como si sus oídos Hada hubieran detectado el tartamudeo de su corazón.
Tragó saliva, deslizando un dedo tembloroso bajo una línea de símbolos.
—Esta... esta es la confesión de Gavin. De su lecho de muerte. Ninguno de ellos habló.
Su voz tembló cuando dijo:
—No lo mataron. Erawan no podía ser asesinado, o su cuerpo destruido, por la espada, o el fuego, o el agua, o el poder. El ojo... —Aelin llevó su mano hacia el collar; el metal estaba caliente—. El ojo le contuvo. Sólo por un corto tiempo. No –no lo contuvo. Pero... ¿lo puso a dormir?
—Tengo un muy, muy mal presentimiento sobre esto —dijo Aedion.
—Así que le construyeron un sarcófago hecho de hierro y de una especie de piedra indestructible. Y lo pusieron en una tumba sellada bajo una montaña –una cripta tan oscura... tan oscura que allí no había aire, ni luz. Sobre el laberinto de puertas —leyó— pusieron símbolos, inquebrantables para cualquier ladrón o llave o fuerza.
—Estás diciendo que ellos nunca mataron a Erawan —dijo Albert.
Gavin había sido héroe de la infancia de Terry, recordó. Y la historia había sido una mentira. Elena le había mentido a ella–
—¿Adónde lo enterraron? —preguntó Graham suavemente.
—Lo enterraron... las manos le temblaban tanto que las bajó a los costados—. Lo enterraron en las Montañas Negras, y construyeron una fortaleza en lo alto de la tumba, para que la familia noble que moraba encima pudiera siempre custodiarlo.
—No hay Montañas Negras en Adarlan —dijo Albert. La boca de Aelin se secó.
—Graham —dijo en voz baja—. ¿Cómo se dice ‹Montañas Negras› en el Antiguo Idioma? Una pausa, y luego una respiración fue soltada.
—Morath —dijo Graham.
Ella se volvió hacia ellos, con los ojos muy abiertos. Por un momento, todos solo se miraron entre sí.
—¿Cuáles son las probabilidades —dijo— de que el rey esté enviando sus fuerzas hasta Morath por mera coincidencia?
—¿Cuáles son las probabilidades —respondió Aedion— de que nuestro ilustre rey haya adquirido una llave que puede abrir cualquier puerta –incluso una puerta entre mundos– y su segundo al mando resulta que es propietario del mismo lugar donde está enterrado Erawan?
—El rey está demente —dijo Albert—. Si él planea resucitar a Erawan–
—¿Quién dice que no lo ha hecho ya? —preguntó Aedion
Aelin miró a Graham. Su rostro estaba sombrío. Si hay un rey Valg en este mundo, tenemos que actuar con rapidez. Obtener esas Llaves del Wyrd y desterrarlos a todos de vuelta a su infierno.
Ella asintió.
—¿Por qué ahora, sin embargo? Ha tenido las dos Llaves durante al menos una década. ¿Por qué traer al Valg ahora?
—Tendría sentido —dijo Albert—, si él lo está haciendo en previsión al nuevo levantamiento de Erawan. Para tener un ejército listo para que él dirija.
La respiración de Aelin era superficial.
—El solsticio de verano es en diez días. Si recuperamos la magia en el solsticio, cuando el sol es más fuerte, hay una buena probabilidad de que mi poder sea mayor entonces, también —se volvió hacia Aedion—. Dime que has encontrado una gran cantidad de fuego del infierno.
Su asentimiento no fue tan tranquilizador como ella había esperado.
*Se que dije que no publicaría hasta después de semana santa pero hoy fue un día terrible vi mi nota de ingles de 2° y la sigo raspando me toca presentar después de semana santa, se me daño mi calculadora en pleno examen de física y se me voto el jugo en mi lonchera así que decidí darles un capitulo para que ustedes no se les coman las ansias y a mi para poder leer sus lindos comentarios .nos leemos.
*y la chica que me estaba preguntando de cuando publico el siguiente libro sera entre julio y agosto de este año en fatfiction y en wattpad ya publique el 5 comenzando y de esta saga son 6 libros asi que alguien te puede decir de 1° mano las ganas de leer el 6° libro y no pude decírtelo en tu cuenta de face por que no logre hallarte pero espero que puedas esperar.
