Capitulo N 51: "La confrontación"

Y cuando ya había pasado un día en la tierra...

-Gracias Dendé- se levantó Goku, una vez curado de sus heridas

-Es lo menos que puedo hacer por ustedes...- respondió con su característica humildad

-Ve a curar a los demás, creo que están peor que yo- le pidió girando la mirada hacia sus compañeros

-Sí- se retiró dirigiéndose hacia Gohan, Vegeta, los niños y los cuatro etherion

-¿Es cierto lo que estás diciendo Goku?- volvió a preguntarle el triclope, éste volteó la mirada- ¿Crees que Akuma ataca a la tierra por otra razón?

Asintió seriamente con seguridad

-Si, ya no es por el simple hecho de levarnos hasta él. Estoy seguro que también es por algo más...

-¿A qué te refieres?- entró Krilin a la conversación

-Pues, antes de que Zira hiciera su aparición, lo único que le importaba era asesinar a Kalula pero ahora...- frunció un poco el ceño- está atacando la Tierra, a todas las personas y no a nosotros directamente, ¿No les parece un poco sospechoso?

-Tienes razón- se cruzó de brazos un poco dubitativo- él sabía muy bien que Kalula entrenaría para volverse más fuerte ¿Por qué no la detuvo antes que eso pasara?

-En gran parte se debe a que ustedes frustraron sus planes...- les decía una voz mientras se les acercaba, los tres voltearon

-Kentaro...

-Pero estoy de acuerdo con lo que dicen. En estos momentos es difícil descifrar cuál será su siguiente movimiento- cerró los ojos pensativo

-De todos modos, dentro de poco nos tocara pelear con él ¿Qué vamos hacer?

-Antes que nada, debemos esperar a que Piccolo y Kalula salgan de la habitación del tiempo, lo cual no debe tardar mucho- dijo el saiyajin

-Con Piccolo a su lado, estoy seguro que alcanzó nivel inimaginables que bastaran para detener a ese perverso- habló convencido el triclope

-Sí, de eso no hay duda pero me pregunto sí Kalula fue capaz de soportarlo- se rascó la cabeza el mejor amigo de Goku dudoso. Todos lo miraron

-¿Hm? ¿Por qué dices eso?- inquirió curioso el peli negro

-¡Vamos Goku! Todos sabemos que con el único que es flexible es con Gohan- le señaló y luego añadió con mofa- no me extrañaría sí la pobre se arrepiente de haberle pedido que entraran juntos todo un año

-¿Tú crees?

-No debería preocuparles eso- los tres lo miraron con algo de extrañeza- eso nunca pasará...- respondió el etherion de la armadura, cerrando sus ojos

En eso, el ayudante de Kami Sama aparece

-¡Oigan! ¡Dentro de unos minutos Piccolo y Kalula saldrán de la habitación del tiempo!- les informó a todos el genio

-¿Qué?- repitieron todos

Todos en el templo estaban reunidos en las escaleras, entre serios y expectantes esperando pacientemente.

Comentaban entre ellos y se preguntaban, ¿Se habrán llevado bien todo este tiempo? ¿Habrán podido entrenar sin complicaciones? Y lo más importante, ¿Kalula habrá sido capaz de sobrevivir un año completo ahí dentro con la compañía de Piccolo? Aún no podían entender cómo fue que se le ocurrió entrenar con él y más con el mal carácter que tiene. Ya todos sabían que cuando se le implicaba una responsabilidad, era cuando se ponía aún más estricto que de costumbre, hasta el punto de ser severo. Pero al parecer la joven era consciente de ello o tal vez, no le tomaba mucha importancia...

Finalmente la puerta se abrió tras una luz cegadora, que les hizo cerrar los ojos. Cuando aquella luz se hizo más tenue, los vieron: ambos caminaban a paso lento pero firme atravesando la puerta

El atuendo de la etherion estaba rasgado, sucio y destrozado en varias zonas, tenía rasguños en brazos, hombros y piernas e incluso un gran tajo surcaba en su rostro pero más allá de sus secuelas físicas, lucía un semblante más seria y confiada, aunque en sus ojos se podía percibir que su característica amabilidad y dulzura seguían intactas mientras que el guerrero no había podido sobrevivir con su capa, su armadura estaba destruida por todo el hombro derecho y la punta de su hombro izquierdo, su conjunto púrpura estaba estropeado, tenía varias heridas y rasguños en su rostro, brazos y parte de su abdomen y pecho. No presentaba cambios drásticos físicamente, su semblante serio, estricto y severo permanecía inmutable pero ya no tenía su característica frialdad en sus ojos

Indudablemente habían tenido un entrenamiento intenso y muy duro

-¡Vaya, mírate Piccolo! Te has vuelto más fuerte- observó el saiyajin vestido de naranja

-¿Acaso lo dudabas?- increpó

-No, por supuesto que no pero- adoptó una sonrisa despreocupada- debes reconocer que tenía razón jaja

-Es cierto- reconoció

-Gusto en verlo Sr. Piccolo- se le acercó su alumno

-Hola Gohan

Lo observó de pies a cabeza por unos breves instantes

-Parece que el entrenamiento fue todo un éxito- observó con una sonrisa satisfactoria y murmurando le pregunto- dígame ¿Tuvieron muchas dificultades?

-Algunos, pero nada importante- respondió con su seriedad de siempre

-¡Kalula!- se le acercaron sus hermanos

-Hola chicos- les saludó ella

-No puedo creerlo, lo lograste- inquirió incrédulo el esgrimista, aquello lo dijo intencionalmente para observar la expresión del príncipe, el cual sólo desvío la mirada

-Por supuesto- sonrió ella

-Bien hecho Kaila- le felicito el arquero cruzándose de brazos

-Eso te convierte en la primera mujer en entrenar en la habitación del tiempo ¿No te da gusto?- le dijo con un cierto brillo de emoción en sus ojos el judoca, ella se rió un poco apenada

-Je...- soltó una pequeña exclamación de gracia luego de una pequeña inspección, ella lo miró un poco extrañada- no importa cuánto crezcas, para mi seguirás siendo una enana- se mofó Kojiro acariciándole la cabeza

Ella sólo resopló resignada

-Lo sé, nunca podré alcanzarlos...- reconoció por fin

-¡Kalula! —Exclamó la científica un poco horrorizada tomando sus manos que estaban cubiertas por vendas ensangrentadas

-¿Qué te pasó?- continuó Milk igual de horrorizada

Ella suspiró

-Si ustedes creyeron alguna vez que mis hermanos o que Goku y Vegeta eran maestros exigentes, eso es porque nunca tuvieron a Piccolo —Les aseguró

-Piccolo es muy duro, ¿eh? —Dijeron los niños, mirando impresionados sus manos enrojecidas e hinchadas, que quedaron al descubierto cuando Dendé las desenvolvió de las vendas

-Me parece que se ha pasado —Terció el dios de la tierra, frunciendo el ceño y mirando con desaprobación las manos de la etherion -Sr. Piccolo, acérquese así curare sus heridas también

Una vez curados, ambos caminaron tomando direcciones opuestas: la joven comenzó a hablar con sus amigos contándoles su experiencia en la habitación del tiempo mientras que el nameku decidió alejarse del resto.

Con tan sólo sentir la presencia del otro cerca, aquel sueño extraño les golpeaba sus mentes haciéndolos sonrojar, el hecho de que habían dormido juntos y también que habían estado juntos en el baño, no ayudaba para nada la situación.

Aquello no pasó por alto por unos pocos guerreros, los cuales creían tener una idea de lo que pudo haber pasado entre ellos

Mientras que los demás hablaban, y comentaban entre ellos, el nameku caminó hasta la orilla clavando su mirada en las nubes, necesitaba estar un rato a solas.

El viento sopló suavemente meciendo su larga carpa blanca, una sensación de paz lo invadía.

Su mente comenzó a recordar...

-"Kaila."

-"¿Si?"

-"¿Has tenido novio alguna vez?"

-"No, nunca"

-"¿Por qué?"

-"Digamos que, todavía no he podido encontrar a esa persona especial para mí..."

Piccolo alzó la vista, el cielo estaba de un color celeste fuerte

-"Aunque ¿Quién sabe? Tal vez esa persona está cerca de mí... Ya que el amor puede llegar de manera inesperada..."

De alguna forma, aquellas palabras le hacían sentir tranquilo permitiéndole sonreír un poco. Sentía calma, paz interior sin saber por qué, no había meditado para ello

La verdad es que no se arrepentía de lo que había pasado, al contrario, fue extraño pero agradable a la vez pero al darse cuenta de que había hecho cosas fuera de lugar, aún le molestaba bastante

-Kalula...- murmuró

Recordó por unos breves instantes lo que sucedió aquella noche haciendo que el enojo que sentía desapareciera poco a poco.

Nunca se había sentido tan pleno y, aunque detestara admitirlo, muy en el fondo, deseaba volver a repetirlo. En aquel momento se sentía incapaz de pensar al mundo como otro lugar que no fuera únicamente de Kalula y él. El universo se había reducido únicamente en eso y lo demás no existía. Todo lo otro había dejado de tener sentido.

Observó sus manos, podía recordar la suavidad y calidez de su piel, su expresión armoniosa de dormir, sus delicadas manos tocando su pecho y su larga cabellera esparcida sobre la cama... Incluso había quedado su perfume impregnado en su ropa y cuerpo embriagando su nariz... Era un aroma dulce y limpio...

Aún no comprendía que tenía aquella joven pero cuando se trataba de ella, lograba hacerle aflorar un lado amable que ni siquiera él mismo sabía que tenía... No podía evitarlo, sólo le salía y ya.

-Creo que es la primera vez que te veo de esta forma...- le dijo una voz tras de sí

Éste alzó la vista, se giró y vio a Kentaro mirándolo serio a unos cuantos metros de él.

Abrió la boca para después cerrarla, desviando la mirada. Sabía que de nada le serviría negar lo obvio a esta altura del partido y menos delante de él... Era imposible engañarlo

-Es tonto ¿Verdad?- frunció levemente el ceño, se sentía un tanto avergonzado

-No...- negó con suavidad- Poco común, de hecho.

Piccolo no dijo nada y se volteó volviendo a clavar su mirada en las nubes. El arquero caminó hasta quedar a su lado

-Tuviste algunas dificultades durante el entrenamiento ¿cierto?- soltó sin rodeos

-Sí, al principio le costó trabajo dominar la gravedad aumentada pero pronto se acostumbró- le explicó aún sin mirarlo- Y a causa de su sobreesfuerzo, se enfermó

-Eso pensé, sí no la detienes seguirá peleando- le aseguró

El nameku medio sonrió de lado

-Herion tenía razón cuando dijo que era algo terca- se mofó él

El arquero asintió cruzándose de brazos

-Pero estoy seguro que no es lo único que descubriste de ella- dedujo, entrecerrando sus ojos

-Bueno… —No sabía por dónde empezar pero al sentir su mano sobre su hombro, comenzó a hablar- Es algo terca e ingenua pero es muy buena persona, tiene un buen corazón y ha mejorado muchísimo como guerrera. Quizás en algún futuro sea alguien importante para este mundo. Me siento cómodo con ella, es amable, dulce, atenta…

Kentaro lo miraba con su típica expresión seria pero con un cierto brillo de diversión en sus ojos. Nunca lo había visto hablar así de alguien con tanto entusiasmo y con ojos embobados.

-Me alegro por ambos, en especial por ti— sonrió, retirando su mano de su hombro

-¿En serio?- algo sarcástico

-Perdona que diga esto pero ¿Parezco la clase de persona que bromea?- su mirada se endureció

-No creo que tus hermanos piensen lo mismo- espetó, a la defensiva

El joven etherion suspiro

-Ya lo harán, hay que darles tiempo...- sintetizó

-¿Pero qué tal si no?

-Me temo que esa ya no es una opción

-Je...- soltó una exclamación de ironía- a la única persona que le decía mis problemas era a Gohan

-¿Resulta molesto para ti decírselo a alguien más?

-Extraño, pero no molesto- le corrigió, para luego añadir- no esperaba que alguien como tú me ayudase

-Ningún otro lo habría hecho y lo sabes- le hizo constar- pero tengo una pequeña duda

-¿Cuál?

El etherion lo miro de reojo

-Me dijiste que Kalula se había enfermado pero no era tu obligación cuidarla- el nameku lo miro serio- sabiendo eso, ¿Por qué lo hiciste?- se le ocurrió preguntar, aunque en el fondo ya sabía cuál era la respuesta

Aquello le pareció extraño, por lo general aquel etherion sabía todo lo que sucedía a su alrededor con sólo observar, su agudo sentido de la percepción jamás fallaba pero más allá de eso, ni él mismo lo sabía.

Lo que sí estaba seguro era que ya no podía verla como una compañera más de entrenamiento, tampoco como amiga o alumna. Ahora la veía como mujer que desencadenaba algo en él que, hasta entonces, no había conocido con tanta profundidad: la necesidad de tener una mujer a su lado

El guerrero desvió la mirada, Kentaro tras contemplar su semblante cabizbajo simplemente soltó

-Está bien Piccolo, no tienes que responder si no lo deseas- comprendió de inmediato, su orgullo aún le impedía sincerarse del todo- Pero no olvides que aún estas a tiempo de hacer lo que te propusiste, ya que si el amor no se confiesa pronto- hizo una pausa antes de darse media vuelta- te rompe el corazón de seguro...

El nameku lo observó marcharse con algo de sorpresa disimulada, aquello le causó una sensación extraña en el pecho ¿Acaso aquel etherion había perdido a alguien en el pasado por culpa del orgullo? ¿Por eso le había dicho eso? Quién sabe, su semblante misterioso no permitía saber ciertas cosas...

Luego de unos minutos...

-Oiga Sr. Piccolo- éste lo miró de reojo- Cuéntenos cómo fue su experiencia con Kalula dentro de la habitación del tiempo, por favor- le pidió el pequeño Goten con ojos suplicantes

-No hay nada que decir- contestó secamente

-Oh vamos, ¿Va a decir que sólo entrenaron ahí dentro?- sonrió ampliamente el otro niño con picardía

Tanto el guerrero como la etherion abrieron los ojos de par en par. El resto los observaba entre curiosos y expectativos mientras que los cuatro etherion... Bueno... No muy amigables...

-¿Qué estas insinuando enano?- su voz detonaba cierta amenaza

-Sí, ¿Qué insinúas Trunks?- su amigo no parecía comprender

-¿Pues no es obvio? Lo que cualquiera haría con su novia- le dijo con suma despreocupación.

-Pero ¿Qué se supone que hacen los novios? – seguía sin comprender

A esto las madres no supieron como contestar... Se pusieron rojas y luego…

-¡Niños, vayan a jugar!– ordenaron con un aura maligna sobre ellas

-¡Si! – Gritaron al mismo tiempo ¿Por qué los regañaron? Si no habían dicho nada malo...

La chica de repente sintió un poco de frío y al voltear, se encontró con unos ojos que la miraban de manera intimidante

-¡Tranquilos muchachos!- la joven se apresuró a calmarlos, la forma que los miraban realmente daba miedo

-En todo caso, díganos sí al menos pudieron llevarse bien- interfirió está vez Goku

-Fue difícil al comienzo, me regañaba por algunas cosas. Como el hecho que nunca había entrenado bajo una gravedad aumentada- reconoció la peli verde un poco apenada, el nameku sólo desvió la mirada- pero luego pudimos encontrar un punto de equilibrio

Todos parpadearon sorprendidos, no podían creerlo

-Eres increíble- le halago Milk un tanto incrédula

-¿Por qué lo dices?- no comprendía

-Porque sabiendo el mal carácter que tiene, ninguna otra habría tomado tú lugar. Sí que eres valiente- le terminó de decir la científica con una sonrisa. Un pequeño rubor cubrió sus mejillas

-Entonces Piccolo ¿Fue fácil convivir con el monstruo todo un año?- preguntó el boxeador con cierto deje de burla, la joven frunció levemente el ceño, como detestaba que la llamara así

Piccolo se quedó pensativo unos segundos, antes de responder

-Debo decir que su compañía no fue TAN desagradable como creí- enfatizó cruzándose de brazos, luego miró a la susodicha- haz mejorado mucho como guerrera

-Eso es porque tuve buenos maestros- dijo mirando significativamente a las personas que la ayudaron en su entrenamiento, luego alzó la vista- pero cuando se trata de estrictez, tu eres el mejor candidato- sonrió

El nameku no pudo evitar sentirse, de cierta forma halagado

-Tomaste una sabía decisión, bien hecho Kaila- inquirió, medio sonriendo de lado

Los cuatro etherion lo miraron abriendo desmesuradamente sus ojos, mientras que Kalula se había sonrojado sin querer

Éste parpadeó algo escéptico

-¿Qué?- increpó, no le gustaba para nada que lo miraran así

-Pues, sucede es que sólo nosotros y sus parientes más cercanos la llaman así- le explicó el judoca y con una sonrisa algo picara mirando a su hermana de reojo, añadió- Tú eres el primer amigo que le habla con esa confianza.

El guerrero parpadeó un par de veces como respuesta y pronto notó que el rostro cabizbajo de la chica se había ruborizado aún más, estaba morada. No sabía sí sentirse dichoso o no.

-¿Kaila? —Preguntaron las mujeres curvando las cejas con curiosidad

-Sí, así le decía papá a Kalula cuando era niña- les explicó Kim con simpleza

-¿Eso quiere decir que son novios? —Inquirieron los niños con brillo de emoción en sus ojos

-¡Desde luego que no! —Frunció el ceño Piccolo mirando hacia otro lado— Ponerse de novio es muy problemático…

-Pero lo deseas, ya todos lo saben- se mofo el príncipe de los saiyajin. Piccolo comenzó a gruñir

Lógicamente aquello provocó las risas, burlas, halagos y comentarios de todos en el templo, pensaron que eso era un gran avance.

Ya todo estaba en calma. La peli verde caminaba por la orilla, absorta en sus pensamientos.

El viento soplaba suavemente meciendo su larga cabellera

-"Si tú no lo haces, yo seré quién acabe con él. No me quites esa oportunidad..."

Se detuvo llevando una mano a su pecho, estaba confundida. Entendía muy bien que el orgullo de aquel guerrero no permitía que existiera alguien más fuerte que él pero... ¡No! No quería que volviera a arriesgar su vida otra vez, no lo podría soportar y no era su destino pelear contra Akuma...

-"Tú serás... Quien acabe con el mal que nos acecha en estos momentos... Y que... Le pondrá fin de una vez por todas..."

-Papá...- musitó, con voz apagada, alzando la vista

No sabía qué hacer, tenía razones suficientes para aniquilar a ese monstruo y ahora que sus poderes habían aumentado mucho, podía mantener una buena pelea contra cualquier contrincante pero... ¿Sería capaz de hacer tal cosa? Iba en contra de sus principios matar a un ser viviente siendo enemigo o aliado, apreciaba y respetaba la vida que no veía necesidad de arrebatarla, aún si aquella persona ejercía el mal.

-Pareces afligida- le dijo una voz a lo lejos

-Piccolo...- lo observó acercársele

-¿Quieres decirme qué es lo que te aqueja?

Ella suspiró hondamente

-Estoy preocupada- admitió, sintiéndose un tanto avergonzada

-¿Por qué? Has mejorado mucho, serás capaz de derrotarlo

-No es eso- negó con la cabeza

¿Entonces?- se cruzó de brazos

-Una vez que cumpla con mi destino y use la llama del dragón para acabar con él, no sé qué será de mi...- se abrazó a si misma bajando la mirada y cerrando sus ojos

Piccolo sintió un vuelco en su corazón. Es verdad, había olvidado que una vez que utilice aquel poder legendario, ella dejará de existir...

-"No quiero morir, no ahora que he empezado a vivir de nuevo"

Frunció un poco el ceño tras recordar aquello, su corazón latía de manera acelerada y no podía normalizarlo.

Si eso sucediera... Sí ella dejara de existir...

Apoyó gentilmente su mano en su hombro, ella reaccionó al instante devolviéndole la mirada

-Tengo algo para ti...

Ella curvo las cejas sin comprender, el nameku sacó algo de entre sus prendas y sus ojos se abrieron de par en par, se le había iluminado la mirada

-¡Eso es...!

-Voltéate- le interrumpió tranquilamente

Ella parpadeó un poco confundida y con cierta timidez, se volteó dándole la espalda. Piccolo se le acercó un poco más, se hincó y le rodeó el cuello con aquel objeto que significaba mucho para ella, colocándoselo por fin

La joven se dio media vuelta esbozando una pequeña pero dulce sonrisa, se sentía mucho más tranquila que se veía reflejado en sus ojos.

-Creí que lo había perdido para siempre...- observó el relicario tomándolo entre sus manos y alzando la vista dijo- muchas gracias Piccolo...

Más allá de su semblante serio y adusto, una sensación de calidez le embargaba por dentro. Parecía que había recuperado el ánimo

-Las personas que están aquí y las que no, jamás dudaron en ningún momento que lograrías grandes cosas- ella lo miraba atenta- Fue difícil y varias veces quisiste tirar la toalla, pero lograste vencer los obstáculos por tus propios medios.

-Recibí mucha ayuda, no habría podido hacerlo sola. De lo contrario, habría renunciado- reconoció con un poco de pesar en la voz

-Sin importar el resultado, puedo asegurarte que esas personas están orgullosas de ti... Y yo también- Murmuró

La muchacha levantó la mirada, sorprendida.

-Piccolo...- un rubor surgió en sus mejillas, los ojos oscuros del guerrero tenían un cierto brillo

El silencio volvió a reinar entre ellos por unos instantes

-Te lo agradezco... —Sonrió con amabilidad, sabía que no le daba su aprobación a cualquiera. Luego de unos minutos, decidió a hablar- ¿Sabes? Hay algo que quiero decirte...

-Dime Kalula

-En caso de que perezca en esta última batalla, quiero que sepas que más allá de nuestras diferencias y de las peleas que tuvimos: disfruté cada momento que pude estar contigo y te juro... Que las llevaré conmigo siempre...

Piccolo abrió los ojos más de lo habitual, incrédulo.

-No sé qué piensas ahora de mí pero...- tragó saliva, tratando de buscar el valor y las palabras adecuadas para expresarse. Sus manos temblaban y el corazón le latía con fuerza- eres una persona muy valiosa para mí y por eso, quiero pedirte algo...- llevó ambas manos a su pecho, sus ojos tiritaban suplicantes- déjame protegerte con todo lo que tengo.

El guerrero se había quedado sin habla mirándola boquiabierto, sin apenas poder creer lo que estaba oyendo. A lo mejor no había escuchado bien y no era únicamente porque aquello no sonaba creíble, sino porque los latidos desenfrenados de su corazón se habían vuelto tan rápidos y violentos que hasta creía oírlos.

Miró a la muchacha sin saber qué responderle con exactitud pero al descubrir en sus ojos, un dulce sentimiento de súplica, no pudo no sucumbir ante ellos.

Acercó sin vacilar sus manos al rostro de la chica, ella pegó un respingo como respuesta.

-Tonta chiquilla...— Susurró, sumergiéndose en su mirada

Se sorprendió por la forma que la había tocado y su proximidad, jamás había hecho algo así pero comprendió que, de alguna u otra forma, el nameku aceptó su pedido y aquello le permitió sonreír suavemente tomando sus brazos con gentileza.

El viento sopló lentamente meciendo la capa del guerrero y el cabello de la peli verde. Era como si el mundo se hubiese congelado en el ambiente, no existía el tiempo y las demás personas habían desaparecido…

Sólo eran ellos dos...

Permanecieron inmutables por unos momentos más y sin preverlo, Piccolo comenzó a acercarse poco a poco a su rostro. Kalula había cerrado sus ojos y a tan sólo unos escasos milímetros de rozar los labios del otro, sintieron una presencia maligna y familiar por los alrededores despertándolos de su hipnosis separándose casi de inmediato

-Ese ki es de...- ambos se miraron y asintieron seriamente. Kalula corrió para advertir a los demás terrícolas

En las ruinas y escombros de una ciudad de la capital del Sur, se encontraba el Darkathan esperando pacientemente a los guerreros que hicieran su aparición. Era su turno de divertirse esta vez.

Por fin había llegado el día en que podrá vengarse y reclamar aquello que le pertenece por derecho.

-He estado esperando por este momento, durante mucho tiempo pero...- cerró brevemente sus ojos y adquiriendo una diminuta sonrisa, dijo- creo que es mejor comenzar de una buena vez ¿Están de acuerdo conmigo?- volteó, volviendo a abrir sus ojos

Los guerreros ya habían llegado y como respuesta, adoptaron posición de combate, listos para pelear.

Las nubes habían ocultado el sol y el panorama se tornaba nublado. El clima había dado un cambio muy drástico, se escuchaba el silbido del viento y los relámpagos que tronaban estruendosamente

Sin duda alguna, la pelea será legendaria...

N/A: wow! No puedo creerlo, más de 200 comentarios y más de 50 capítulos... Jajaja xD y pensar que me había propuesto al principio hacerlo no más de 30 capítulos, que loco. Cada vez falta menos para el final (lamentablemente :( ) así que disfrútenlo mientras dure

Lamento si los hice esperar mucho, hago lo mejor que puedo para actualizarme u. u

Espero que sigan gustando de mi historia y sus comentarios siempre son bien recibidos.

Gracias a los que leen y comentan como siempre ^^

¡Hasta luego!