CAPÍTULO 50. Pesadilla.

NI SAILOR MOON NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN. TODO ES PROPIEDAD DE NAOKO TAKEUCHI. LA CANCIÓN "MI PEQUEÑO TESORO" PERTENECE A SOLEDAD GIMENEZ.


Mi amor:

Lamento dejar esta nota en lugar de dártela de frente, estoy cansada de esperar un cambio de tu parte y eso me duele en el fondo de mi alma. He dejado tanto de mí en todo este tiempo que llevo de conocerte que me sorprende no poder identificarme, ¿quién soy después de ti? Ya no lo sé, estoy segura de que en este momento no te importa nada de lo que diga y es por lo que te dejo esta carta en nuestro lugar.

Te he amado desde que te conocí y desde antes, parece ser que tú no sientes lo mismo por mí pues te ha encantado dejar que yo me muera lentamente por tu amor. ¿En verdad me amaste? Ya ni siquiera estoy segura de que eso pudiera pasar, estoy dejando mi vida truncada por ti, por un sueño que al parecer construí con una ilusión. Te levantaste sobre las demás personas como alguien extraordinario, me enamoré de una imagen y no de una persona. Cosa que me duele en el corazón, en el alma… Seguramente debes estar contenta de verme sufrir por ti, debí saberlo desde el principio porque me lo advertiste ¿cierto?

Te imagino junto a mí, junto a mis brazos, te sueño y te veo como un ángel, aunque no lo eres, a medianoche pienso en ti, en que estarás conmigo… No sales de mi mente y eso me frustra porque te he entregado cada parte de mí, empero me abandonaste cuando más lo necesitaba. ¿No has escuchado las veces que he llorado por ti? ¿No te lamentas de saber que haces sufrir a la persona que te ama? ¿No tienes clemencia por tu alma gemela? Es obvio que no, te interesa tu egoísta manera de ser feliz sin enterarte de las mujeres que haces sufrir y aún así yo espero el milagro de que regreses por mí.

Cada mujer que te toque, que te haga el amor o que te bese será la pobre sombra del amor que te entregue, de la pureza de mi adolescencia, de lo que como mujer pude entregarte, y eso es lo mejor de mí. Has prometido tanto que sé que no debo confiar más en ti, y mírame, te escribo de nuevo apelando al amor del que tanto me hablaste, y que es obvio que no tienes por mí. Sin embargo, sigo rezando por tu felicidad y no por la mía, espero que construyas una familia al lado de la mujer que realmente te merezca y que no pagues por lo que me hiciste sufrir… Te amaré por la eternidad.

M. K.

Una y otra vez los ojos verdes de Haruka leían las palabras de aquel papel, levantó su brazo para enloquecer su cabello cenizo y entender lo que la carta le decía. ¿Tanto daño le había hecho a su esposa? Debía ser lo peor que había hecho en la vida y seguramente era demasiado tarde leer la carta en ese mismo instante. Suspiró intentando no llorar por las palabras de Michiru que tuvo que levantarse para mirar el jardín de la mansión.

-Buen día embajadora.

-Hola.

-La señora Meioh acaba de llamar pues al parecer la señora Michiru olvidó algo importante.

-¿Desde cuándo eres tan formal?

-Sabes que si la puerta está abierta no puedo llamarte por tu nombre.

-Por favor.

-Aio me odia Haruka.

-Son ideas tuyas- reía.

-Sí claro.

-¿Decías que Michiru quiere algo?

-Al parecer olvidó en la mansión un cuaderno que es muy personal.

-¿Setsuna te habló sobre nuestra antigua casa?

-Ya está vendida Haruka.

-Genial.

-Setsuna necesita que enviemos el cuaderno inmediatamente.

-Acabo de leerlo.

-¡Es personal Haruka!

-Lo siento Mikako, yo no sabía… ¿Mañana? Debemos pedir que recojan el cuaderno hoy.

-¿No querrás seguir leyendo?- decía enojada.

-Lastimé mucho a Michiru, ¿puedes entenderlo? Al menos eso dice en las hojas.

-Por supuesto, pero eso no te da derecho de leer cosas personales.

Mikako miraba molesta a la rubia que se llevó la mano al pecho para encontrar un collar y apretarlo cuando lo sintió. La pelinegra miró con pesar a Haruka al darse cuenta de aquella reacción tan inconsciente, no era la primera vez que lo hacía y eso le dolía. Aquel collar llevaba ese anillo que había usado al principio de su matrimonio con la violinista.

-Makoto no quiere responder mis llamadas- dijo triste.

-Simplemente está dolida.

-Me odia.

-No es verdad, pronto resolverán el problema.

-¿Tienes todo listo para mañana?

-Por supuesto.

-¿Y el apartamento?

-Tiene todo lo que deseas, te lo he dicho millones de veces- sonrió.

-¿Ya te dije que eres perfecta Mikako?

-Adoro que lo hagas- sonrió.

-Llama a Setsuna y dile que mañana haremos un envío exprés.

-Bien.

La pelinegra notó que Haruka no se quitaba la mano del pecho y eso ocasionó que una mueca reluciera de su rostro. Sabía lo mucho que la rubia extrañaba esos viejos momentos al lado de aquella mujer, por lo que necesitaba ayudarla a sentirse bien. Después de todo, le había prometido estar a su lada a cada momento de su vida. Haruka regresó su mirada a la chica y le sonrió, Mikako negó unos momentos al ver que ella se encontraba mejor y simplemente se acercó para abrazarla.

-Extraño a Makoto.

-Nos vamos a Viena mañana, deberías estar feliz. Prometo que todo se solucionará pronto.

-Mikako, dices cosas imposibles.

-Lo hará, ya lo verás.

-Papá murió hace ocho meses y…

-Tranquila.

-¿Ya sabes llegar al apartamento?

-Obviamente, no pensarás que soy una descuidada.

-Trabajar con el amor de tu vida debe ser algo estresante- decía soberbia.

-Cierra el pico- le pegó en la cabeza.

Haruka comenzó a reír ante la reacción de Mikako que negaba viendo a la rubia con mucho enfado, no había cambiado. Seguía siendo una fresca al decir cosas que podían perjudicarla, algunas veces quería matar a esa mujer que apenas volvía a sonreír de manera normal.

-Dime que pasarán por nosotras.

-Sí Haruka.

-Eres la mejor.

-Ya… Dame ese cuaderno para que se lo mande a la señora Michiru.

-No, primero debo leer otras cosas.

-Sabes que no lo permitiré.

-¿No quieres enterarte de los secretos de Michiru?

-¡Haruka!

-¿Te interesa?

-No, eres una nefasta.

-Sabes que no.

-Es tu esposa y debes respetarla.

-Ni siquiera sabe que llegaremos mañana a Viena.

-¿Crees que es bueno hacerla enfadar?

-Es una pequeña…

-Haruka ella está embarazada.

-Es mía.

-Y de la señora, no permitiré que dañes a la niña Sakura así que debes de comportarte.

-Vamos, me ayudas a que sea un secreto que llegamos mañana.

-Porque es una buena sorpresa, no debes poner mal a la señora. Es cierto que tiene tres meses, pero lo mejor es que la dejes descansar de tus tonterías. Te juro que si algo le pasa a la niña yo te mato, es la ilusión más grande del señor Tenoh y te prohíbo que hagas una tontería.

-Es mi hija.

-¿Ya saben qué es una niña?

-No, sabremos eso en dos semanas. Michiru quiere que lo sepamos juntas.

-La doctora Mizuno le recomendó a un gran colega en Austria, así que por favor no la haga enojar. Hay que estar seguras de que todo estará bien.

-¿Fui una idiota de joven?

-Muy idiota, pero encantadora ¿la señora lo escribió cuando le negaste verse?

-Sí.

-Da gracias a los dioses de que ella se enamoró de ti sin importarle tus tonterías.

-Mikako.

-Es hora de que intentes ver a Makoto en el restaurante, allí no podrá evitarte. Está molesta porque se van a Viena, no porque no te quiera. Le duele saber que estarás lejos, así que deja de ser una tonta y ve a hablar con ella.

-Debería entender que no es mi culpa.

-Le duele saber que te vas mucho tiempo, y así como tú te molestaste con tu padre al irse, ella lo hace contigo.

-Es hora de ir a terminar de empacar Mikako. Luego iré con Mako, espero que no me golpee porque enojada es muy violenta.

-Debería hacerlo por leer las cosas de la señora Michiru.


Caminaba mirando cada parte de la ciudad, no es que fuera su primera vez en ella puesto que había estado muchas veces allí. Pero no es lo mismo ir por trabajo a ir porque vas a vivir allí, siempre se quedaba con las ganas de pasear por sus calles, mejorar su alemán y sobre todo de sentirse una verdadera meteca. La ciudad de la música le llenaba el alma, lo cual hacía que dejara de sentir un poco de nostalgia al no estar en Japón pues se sentía cerca de los grandes músicos de la historia y esa era la verdadera razón de vivir ahora en ese lugar.

Luego de la muerte de Ryunosuke el PLD habló con Haruka para que ella fuese la nueva presidente del partido, cosa que la rubia rechazó y les expuso de manera madura las razones. La falta de experiencia junto con el duelo que vivía eran las mejores cartas que tenía, no quería cometer errores en su "nueva" carrera dentro de la política. No muy convencidos de la respuesta de la chica los hombres agradecieron su honestidad y le dejaron en claro algo, si no se hacía cargo de las riendas del PLD, entonces ella se iría en cuanto hubiera un nuevo primer ministro. Haruka habló con Michiru del tema, suponiendo que los hombres le habían dado una fecha de caducidad a su puesto en el PLD. La violinista no hizo mucho más que abrazar a Haruka y decirle que saldrían adelante, no dudaba que pudiera regresar a dar clases al colegio en el que se conocieron, tendrían más tiempo para ellas cuando Michiru estuviera componiendo sus nuevos éxitos o quizá viajaría más con ella en las giras y de nuevo apareció una sonrisa sincera en el rostro de Haruka.

Ninguna de ellas sospechó que ese "irse" era literalmente hacerlo del país, pues el PLD no quería perder a su mejor representante. Como supusieron fue Sekikawa quien fue nombrado presidente y luego primer ministro, con ello el nuevo gabinete estaba formado, llamando a Jadeite a su antiguo puesto. Lo que sorprendió a todos fue que Haruka no estaba de nuevo en él, sino que era nombrada embajadora. Ambas estaban sorprendidas, las opciones eran pocas y debía decidir a donde irse, eso era algo inedito pues usualmente te envían a donde ellos quieren y no donde deseas. "Corea del Sur o Austria", les dijo Sekikawa y al mirarse unos segundos la sonrisa cómplice de ambas ya le decía al hombre la respuesta.

-¿No es hermosos el clima de Viena?

-Señora Kaioh, le encantará pasear por el Danubio en la noche- decía Setsuna.

-Las calles son tan hermosas que parece que brillan.

-Mamá por algo le llaman la ciudad dorada- reía Michiru.

-Lo único malo es que estaré muy lejos de mi niña- Megumi acariciaba el vientre de Michiru.

-¿No se quedará a vivir con las chicas?

-No sé si Kaito se sienta bien con eso. A pesar de todo soy su esposa y debo estar cerca de él.

-Yo creo que Kaioh y Tenoh necesitaran de su ayuda con…

-Mamá en realidad puedes quedarte, si quieres.

-Hija quiero que seas honesta, ¿quieres a tu padre cerca?

-Mamá el comentario que hizo cuando se enteró de la muerte de mi suegro fue horrendo y lo peor fue escuchar el comentario que hizo de mi embarazo. Lo quiero lejos de nosotras, es que es un monstruo al hablar.

-¿Qué dijo de Ryunosuke?

-"Ya no pude cerrar negocios con él, que tontería no cuidarse"- repitió molesta.

-¿Tenoh no golpeó a tu padre?

-No Setsuna, Haruka no estaba presente cuando dijo semejante tontería. Pero obviamente se enojó con mi padre cuando hizo el comentario del embarazo.

-¿Qué dijo tu padre?

-"Bien hecho Michiru, ya amarramos la herencia Tenoh, eres muy lista querida. Haruka ahora sí estás unida a mi hija por toda la vida." Decir que fue algo nefasto se queda corto, está de más aclarar que ella se molestó.

-El rostro de Haruka se puso rojo del coraje y sólo atinó a pedirle a Kaito que se retirara o le rompería la cara. Me dio tanta pena con mi nuera que le ofrecí una disculpa, es que mi esposo muchas veces no mide las consecuencias de sus palabras.

-El señor Kaito es un caso.

-Por eso prefiero regresar a Japón, no quiero que Michiru tenga un mal embarazo por el estrés que su padre puede causar.

-Él no vendría a vivir con nosotras mamá, solamente tú.

-Quiere estar cerca de ustedes.

-Ay no- dijo poniendo los ojos en blanco.

-Ya tiene una mala relación con Haruka por lo que dijo de mi nieta, no querrá quedarse en Tokio mientras yo estoy aquí. Además, te molesta mucho hija, si hace algo que Haruka sienta como una agresión a ti, la cabeza de Kaito rodará por el apartamento.

-Pero nosotras nos quedamos ¿no mamá Setsuna?

-Tendremos que regresar a Tokio, pero en las vacaciones visitaremos a las chicas.

-El lugar es bellísimo mamá Setsuna. Yo no quiero que dejemos a papá Haruka y mamá Michiru, quiero quedarme en Viena, quiero que vivamos aquí- hizo un pequeño berrinche.

-Hotaru no se ve bien en una señorita hacer ese tipo de escenas en la calle- regañó Michiru.

-Papá Haruka haría todo para que me quedara.

-Pues que mal porque somos mamá Michiru y yo contra ti. Dije que no podemos quedarnos en Viena porque ya hay clases y no te podemos matricular en alguna escuela.

-Estudio en casa.

-No tenemos casa aquí.

-Papá Haruka me comprará una.

-A nosotras nos dieron el apartamento.

-Es un penthouse Kaioh- Setsuna levantó una ceja.

-Es muy pequeño a comparación de la mansión Tenoh.

-Qué creída- se burló.

-Regañan a la niña y ustedes ya están peleando por tonterías. ¿No íbamos por las cosas del cuarto del bebé?

-Vamos por las cosas que necesitará mamá. Como los pañales y biberones, el moisés y demás cosas para adornar su habitación.

-Michiru es muy pronto para los pañales.

-No mamá, compraremos los ecológicos. Sirven hasta que el bebé tiene dos años y son ajustables, tienen botones que te ayudan con la talla del bebé. Mejor los compro ahora antes de que se me haga tarde, porque conociendo a Haruka querrá hacerlo todo una hora antes del parto.

-No es tan olvidadiza- dijo Megumi.

-No, es una mujer del mañana. Todo lo posterga, por eso luego olvida pagar algunas cosas y ahora que no estará Eiji con nosotras debo de prestar mucha atención a esos detalles.

-¿No viene el señor Tokui?

-No quiere dejar al doctor Babazono, no sólo porque se casan en unos cuatro meses, sino porque su padre está enfermo- explicó Setsuna.

-Pobre hombre, es tan lindo y no se merece que su padre esté mal. Siempre que lo veo por la calle me saluda con una hermosa sonrisa y me regala una paleta, es muy tierno.

-Hay tantas personas a las que extrañaré- dijo Michiru.

-No te preocupes mamá Michiru, nosotras estaremos a tu lado hasta que llegue papá Haruka. Mi hermanita no estará sola.

La violinista le sonreía a Hotaru con mucho cariño hasta que llegó a ella el olor de un restaurante, la comida atrajo la atención de las otras tres mujeres mientras que Michiru puso una cara de asco. Empezó a sentir unas terribles ganas de vomitar pues no soportaba el dulce olor del tiroler gröstl y corrió a buscar un lugar para devolver lo que antes había comido.

-Parece que Michiru disfruta del embarazo- se reía Setsuna.

-Todo le provoca nauseas, es muy raro… Yo tuve, pero no eran tantas y ella las padece muy seguido, es mejor que vayamos con el médico que nos recomendaron o eso le puede hacer daño a la niña.

-También puede ser un niño ¿no?

-Sí Hotaru, pero las chicas quieren una niña- le sonrió Megumi.

-Papá Haruka quería un niño, pero después de la muerte de su papá quiere una niña. Momo dice que está haciendo una pintura para su prima, hace un paisaje con muchos arboles de cerezo para ella. Me comentó que hará que aparezcan los papás de las dos y Sakura, quiero aparecer en la pintura y me dijo que después hará una en la que saldremos Kei, Mako, Chibiusa, Dante, ella y yo porque todos somos primos.

-Así es Hotaru, por el momento necesita una imagen donde esté con sus abuelos y madres.

-Sí mamá Setsuna- sonrió.

-Llamaré a ese hombre, necesito saber que todo está bien con mi hija y nieta.

-Sí señora Kaioh, nosotras iremos por Michiru que parece ser un velociraptor.

-Ay Setsuna.

La mujer de mirada granate se acercó a la violinista que se sostenía el cabello para regresar sus alimentos al bote de basura. Setsuna compró una botella de agua para que la chica se enjuagara luego de terminar de vomitar, Michiru levantó la cabeza y miraba a su amiga algo pálida, eso perturbó un poco a la representante quien le ayudó a caminar para sentarse en una banca. Megumi se acercó a las chicas explicando que irían con el doctor al otro día, pues esos malestares eran muy extraños para la chica, si bien era normal tenerlos, le extrañaba que fueran tan frecuentes. Además de que Michiru a pesar de comer saludable, comía no dos, sino tres porciones de todo. La violinista estaba de acuerdo con su madre, lo mejor era explicar a Haruka que tendría que ir antes al doctor por el bien de su bebé y descartar cualquier problema.

-Mejor regresemos al apartamento, quiero descansar.

-Tomemos un taxi hija.

-Mamá Michiru ¿quieres más agua?

-Gracias Hotaru- decía tomando la botella.

-Le llamaré a Ishii para que Tenoh se comunique contigo.

-No, yo le llamo en cuanto regresemos al apartamento, no quiero que se preocupe por la bebé.

-Como si no conocieras a mi nuera, ella se va a preocupar por ti y la niña. Seguramente adelantará el viaje para estar antes con ustedes- decía acariciando el cabello de Michiru.


Aio corría como loco en la mansión, subía y bajaba maletas, regresaba a la habitación principal para cerciorarse de que no olvidaba nada que necesitaran las señoras de la casa. Sabía que Haruka se iría un tiempo de Japón, pero él no permitiría que la mansión Tenoh se cayera en pedazos pues había prometido a la nueva señora de la casa que cuidaría de ella en su ausencia. Ahora no sólo corría porque sabía que Haruka se iba a trabajar al extranjero, sino porque desde que escuchó la voz preocupada de la mujer supo que algo pasaba con su esposa e hija.

-¿Dónde estabas Ryota?

Se escuchaban los gritos de Haruka hasta el primer piso, el regaño telefónico de la rubia al joven asustaba hasta a la ama de llaves que corría junto a Aio, ni ellos querían ser regañados por aquella histérica que parecía recibir otra mala noticia.

-No me importa que ella te pidiera dejarla sola con su amiga y mi suegra. Tu deber es cuidar de ella y de mi hija, te juro que si algo les pasa no tendré piedad contigo. Michiru es mi esposa, la madre de mi hija, es el amor de mi vida y mi mejor amiga ¿te queda claro? Ella es mi vida, te voy a matar si algo le sucede a mi familia por tu pereza ¿cómo diablos pueden estar en taxi por Viena? Para eso te dije que irías con ellas, solamente las debías cuidar bien… No hay excusas, estás a prueba desde hoy, pásame a Yumiko rápido.

Dejaban maletas que pasaban a la mano de Takayuki que corría al automóvil, seguramente Ryota era hombre muerto en cuanto Haruka llegara a Viena. Lo sabían por el color rojo en su rostro, mientras que Mikako sobaba su sien al escuchar la histeria de su jefa, ella no podría quitarle ese mal genio pues la rubia había hecho el juramento de cuidar de su esposa e hija. No sólo a su padre, sino a ella misma y todo porque tenía miedo de perder a sus nuevos amores. La rubia colgó la llamada y miró completamente iracunda a Mikako.

-Ya está todo listo para irnos al aeropuerto. Takayuki nos espera señora Haruka, incluso avisé que el chofer de la embajada pasara por nosotras y estuviera una hora antes de nuestra llegada.

-¿Las llaves del auto?

-Las tiene Takayuki.

Haruka salió de la mansión y le estiró la mano a Takayuki quien tenía la puerta abierta del vehículo, la miró sin entender totalmente el gesto. Se quedó pensando, dudando en lo que debía hacer y miró a Mikako que abrió los ojos enormemente.

-¿Qué miras? Dame las llaves, no quiero más retrasos debo ir con mi familia inmediatamente.

-Está algo alterada señora, yo manejaré rápido.

-No te atrevas a desobedecerme.

-De ninguna manera.

-Entrégalas y te vas atrás con Mikako.

-Señora Haruka, no está bien que usted conduzca para sus empleados y…

-Mi familia me necesita Aio, me interesa un bledo lo que está bien y lo que no ¿entiendes?

-Le deseo un excelente viaje señora.

-Abran esas puertas ya, no tengo tiempo- gritó.

Aio negaba con la cabeza al ver a la rubia salir como el diablo de la mansión, jamás llego a pensar vivir lo suficiente para ver a Haruka preocupada por su esposa e hija. Sonrió un poco al recordar que su abuelo y padre hacían lo mismo cuando se trataba de su familia, la misma histeria y el mismo enojo brotaban de esos rubios.

-Parece que las manzanas no caen lejos del árbol ¿cierto Aio?

-Así es Hitomi.

-La barriga se le empezaba a notar a la señora Michiru, seguro que es varón.

-Será niña.

-Es varón, además la señora Haruka regañaba a Ryota porque los malestares eran muchos y eso preocupaba a la madre de la señora Michiru.

-Ellas únicamente hablan de Sakura, es niña porque ellas desean que sea una niña.

-Pobre señorito, no le tienen un nombre.

-Es niña Hitomi.

-¿Olvidas que la señora You tenía los mismos síntomas con los señores Ryunosuke y Ren? Incluso la señora Mika los tuvo con el joven Jadeite. Mientras que la para la señora Sora fue más tranquilo, todos los hombres de la familia les complican el embarazo a las señoras.

-Es niña, la señora Sora deseaba una niña y desde que supo de su embarazo le hablaba a la señora Haruka por su nombre, como ellas lo hacen con la señorita Sakura.

-Las señoras entrarán en pánico al enterarse de que es un varón. A ver como le ponen porque el señorito no puede llevar el nombre de Sakura, debería tener un nombre similar al de la señora Haruka… Hikari, ese nombre es muy bello para un varón. Porque el señorito brillará sobre los demás hombres, las señoras son hermosas y el señorito será muy guapo.

-¿Niño? Hagamos una lista de nombres para la señora Michiru o la señora Haruka le pondrá un nombre de esa horrible película que tanto ama- se convencía.

-Ya puse Hikari, ¿tú cuál piensas que sería digno del señorito?

-Kai para honrar a la señora Michiru.

-Pero se llamaría similar al padre de la señora, ese hombre es horrendo… No, el señorito necesita algo mejor.

-Cierto… Kazuo, para que sea igual de tranquilo que la señora Michiru.

-Bien. Rintaro porque será un ser único.

-Sí, será un unicornio porque no habrá nadie como él. Quizá Issei, pues el señorito es la prueba del amor de las señoras.

-Aio que lindura, ese nombre significa toda una vida. Me encanta para el señorito, seguramente la señora Michiru lo amará.

-Haruki ese se acerca más al de la señora Haruka- dijo la chef de la mansión.

-Va a la lista.

-Hayate, porque la señora Haruka corre a como el viento.

-Señoras olvidan a la señora Michiru- dijo Aio.

-Es cierto… Veamos… Taisei pues la señora Michiru es una estrella.

-Me gusta- decía Hitomi.

-¿Creen que el señorito me pida hacerle dango? ¿Qué dulces le gustarán? Seguramente tendrá toda la pinta de la señora Michiru, será un joven muy apuesto y educado.

-La niña Haruka era muy linda- se enojaba Hitomi.

-Tuviste una regresión Hitomi- reía Aio.

-No digo que no lo fuese, pero era más inquieta que el señor Ryunosuke.

-Mi señor estaría muy feliz de saber que será abuelo.

-Santo cielo, la señora Haruka olvidó la foto de los señores.

-Ay no Aio, se molestará.

-Con ella, no le voy a permitir que me hable mal de nuevo. Hace rato porque se trata de la señora y la señorita Sakura.

-Quieres decir el señorito Rintaro.

-No, Haruki.

-Issei, el señorito será Issei.

Decía tomando un vaso de agua seriamente haciendo reír a las dos mujeres que pronto notaron lo silencioso del lugar. No estaban las risas de Haruka, los pasos de Ryunosuke o la misma Michiru deleitándolos con el violín, aquella chica las observaba cocinar mientras les tocaba algo o les pedía la opinión para sus nuevas composiciones. La rubia de hecho las ayudaba a cocinar si Michiru necesitaba trabajar o las dos lo hacían, ya se habían acostumbrado al nuevo matrimonio Tenoh. Ellos tres se habían enterado antes que los demás sobre el resultado positivo del procedimiento y que ya Ami había trasladado al bebé a Michiru.

-Odio que las señoras no estén.

-Ya me había hecho ilusiones de tener que cambiar de nuevo pañales.

-Yo de cocinar para el señorito.

-O de ver sus primeros pasos.

-Maldito PLD, nos alejó de nuestra niña Haruka- dijo Aio.

-Y la señora Michiru.

-Deberíamos pedir que nos regresen a esas chicas- dijo la chef.


La mano de Haruka era arrastrada por el apartamento, Michiru estaba sumamente emocionada de mostrarle algo y eso entusiasmaba a la rubia.

-Este cuarto es perfecto para la bebé, le entra mucha luz y no tendrá miedo.

-Sí, es muy lindo- sonreía.

-Pensaba en poner un sillón aquí para cuando le dé hambre. Además, ya busqué los mejores hospitales para tener a Sakura y ya que llegaste, podemos ir a comprar el moisés.

-Michiru primero debemos saber que todo está bien, en un par de horas tienes la cita, necesito que te prepares.

-No creo que deba preocuparme, Hitomi dijo que es normal en los embarazos de tu familia.

-Mamá no estuvo como tú.

-Al parecer tu tía y abuela sí.

-No lo sabía.

-Todo indica que sucede con los hombres, por eso Hitomi piensa que será un niño.

-¡Anakin!

-No Haruka, no se llamará Anakin.

-Ya escogiste el nombre si es niña, yo quiero que se llame Anakin.

-No, en la casa están emocionados de pensar que será un niño y ya me enviaron una lista de nombres. Todos son hermosos, tengo unos favoritos por el significado que ellos les dieron. Ten debes leerla porque definitivamente no será Anakin- le puso en el pecho el móvil.

-Es una injusticia.

-Además sabemos que es Sakura.

-Querida haré de comer, ve a ducharte y deja decirte que será Anakin si es niño.

-Qué no.

-Sí- se acercó.

-No- le dijo poniéndose de puntas y dando un beso en su nariz.

-Eres una manipuladora, sabes que amo que seas así de linda. No seas como tu madre mi vida, te juro Sakura que ustedes me van a manipular con su dulzura y hermosura. Ve a ducharte Michiru- sonreía.

-"Hasta luego mami"- dijo Michiru tomando su pequeño vientre.

Haruka simplemente se reía de las locuras de Michiru, caminó a la cocina para ver lo que el refrigerador tenía y comenzó a cocinar. Ya estaba más relajada, por lo que sería bueno ofrecer una disculpa a Ryota por gritarle, pero haciéndole saber que necesitaba estar al pendiente de su esposa. Aquel penthose le daba una hermosa vista a Viena, contaba con tres cuartos, roof garden amplio y para acceder a él tenías que pasar por la terraza. ¿Cuántas veces había visto eso la rubia? Ninguna vez, pues ella asimilaba que eran exactamente lo mismo, pero en esta ocasión no era así. La terraza era pequeña y sólo podía tener una mesa con seis sillas, a la derecha algunas macetas y a la izquierda se encontraba la escalera de caracol que te llevaba directamente al roof garden. Cada habitación tenía un hermoso balcón el cual era amplio. A pesar de contar con dos baños completos, uno se encontraba en la habitación principal y el otro sería usado por las visitas o su hija.

En la planta baja se encontraba la cocina, comedor y la terraza, en la planta alta la sala y los cuartos, además de los baños. El barrio en el que estaban ubicadas quedaba a una hora del aeropuerto internacional de Viena, el teatro Raimund estaba a una hora y el Haus des Meeres estaba a 20 minutos caminando. Michiru y su hija adorarían ir a visitar ese hermoso acuario y caminar por el túnel que te hace sentir estar debajo del mar, ambas serían un par de sirenas en ese momento.

-Embajadora que bueno que llegó.

-Gracias Ryota. Lamento haberte gritado el día de ayer, no debí hacerlo pues siempre estás al pendiente de mi mujer. Después de perder a mi padre siento que me volvería loca si algo le sucede a Michiru y a mi hija, por lo que te exijo mucho.

-La entiendo embajadora Tenoh.

-¿Takayuki está listo para que vayamos al médico?

-Si no le importa señora, seré yo quién las lleve a su cita. Así mi compañero descansa y se instala en el apartamento que nos corresponde a nosotros, Yumiko y su esposo le están ayudando.

-Excelente idea Ryota.

-No se preocupe embajadora, la señora y su hija estarán bien.

-Gracias, ¿quieres comer con nosotras?

-No se preocupe, comeré con los chicos y estaré en la entrada del edificio a las 2:30.

-Entonces después de terminar la comida apresuraré a Michiru.

-Embajadora…

-¿Dime?

-No es buena idea que haga salchichas… La señora detesta el olor y se pone muy mal.

-Las veces que vinimos las amaba.

-Supongo que a la niña Sakura no le agradan.

-Debe ser, gracias por el tip- sonrió.

La rubia regresó a su labor de cocinera y con un gran ánimo estaba silbando para no aburrirse mientras lo hacía. Algo muy dentro de ella sabía que nada estaría mal y luego de la cita con el médico le diría a Ryota que las llevara al centro comercial para ir a comprar los muebles de la niña. Su hija sería austriaca de nacimiento, japonesa de sangre y eso sería algo muy curioso para ella de comentar en la escuela.

-Papá Haruka, esta ciudad es un sueño.

-Chicas, ya están aquí. ¿Les agradó el acuario?

-Hermoso Haruka, tienes razón al decir que Michiru lo amará y si mi nieta tiene ese amor por el mar como ella, entonces no las sacarás de ese lugar.

-Compramos muchos recuerdos Tenoh.

-Pero se van en cuatro días- dijo riendo.

-Sí, lo que pasa es que necesitamos llevar muchas cosas para Hotaru.

-Mamá Setsuna me compró muchos libros.

-Lo bueno es que sabes alemán ¿no?

-Es muy fácil papá Haruka y lo mejor es practicarlo con mamá Michiru.

-¿Y yo?

-No te pongas celosa mamá Setsuna, también lo hago contigo.

-Señora Megumi, podría decirle a Michiru que la comida está lista. Yo voy a comenzar a servir, Hotaru necesito que pongas la mesa.

-A la orden papá Haruka.

-Voy por mi hija para que coma las delicias que preparas Haruka.

-No es necesario mamá, tu nieta y yo tenemos mucha hambre. Además, el olor de la comida de Haruka es exquisito, me encanta saber que al fin estoy con mi chef de cabecera.

Mientras Michiru decía esto, caminaba dando unos pequeños saltos para quedar cerca de Haruka y besar su mejilla. Megumi, Setsuna y Hotaru las miraban con mucho cariño, ese par no dejaba de amarse por nada del mundo, luego de ese pequeño momento la violinista llamó a la niña para que llevara los manteles, vasos y cubiertos a la mesa.

-¿Y los platos?

-Yo los llevo, la comida está muy caliente y no quiero que te quemes- decía Michiru.

-Damas espero que les guste- decía la rubia llevando otros platos.

-Deben de apurarse porque la cita la tienen en una hora y media.

-Todo estará muy bien madre.

-No dejaré de estar preocupada hasta saber que las dos están sanas.

-Señora Megumi opino lo mismo que usted.

-Incluso Haruka está preocupada.

-Así es.

-Porque ustedes dos son unas paranoicas.

-Las amamos, es todo.

-Tu madre tiene razón querida.

-Me están sobreprotegiendo.

-Ustedes son los más importante para mí Michiru, además mi padre me mataría si no las cuido.

-Por cierto, ¿dónde dejaste la fotografía de tus padres?

-Maldición- se enojó.

-¿La olvidaste?

-Salí corriendo de la casa para ir al aeropuerto.

-No te enojes, les pediremos que nos la envíen… Oye, ¿cuándo llega lo que olvidé en casa?

-Está en mi maleta.

-Mmmm.

-No lo abrí, lo juro.

-Más te vale.

-¿Olvidaste tu diario Michiru?

-¡Tenías un diario mamá Michiru!

-No dejaba de escribir en él Hotaru- reía Setsuna.

-¡Es un diario!- decía Haruka fingiendo no saberlo.

-No exactamente- decía con vergüenza.

-Lo era.

-Ya Setsuna.

-Chicas no se peleen.

-Setsuna eso puede ser malo para mi hija y Michiru.

-Tienes razón Kaioh, te sobreprotegen.

-Porque puedes alterar a Sakura- decía Michiru provocando a Setsuna.

-Estás fingiendo.

-No.

-Se ve en tu rostro, estás fingiendo las cosas. Eres de lo peor, eres una manipuladora nata.

-Haruka, lo que Set dice me lastima.

-Ya Setsuna, deja comer en paz a Michiru. No finge, recuerda que es más sensible en esta etapa de su vida y lo será por seis meses más.

Dijo en un tono severo que hizo fruncir el ceño de la chica de mirada granate, miró a su amiga que intentaba no reír al ver como Haruka la defendía de cualquier persona. Eso lo aprovecharía la violinista para hacerla enojar, pero no se dejaría ganar en el juego de su amiga.

-Tienes razón Tenoh, por eso deberías de contratar una enfermera que ayude a Michiru mientras tú tienes que trabajar. Hay que estar muy seguras de que estarán bien, los chicos a pesar de ser excelentes guardaespaldas no creo que sepan lo que se debe hacer cuando Sakura venga en camino. Menos si debes de estar en la oficina y debes llegar directamente al hospital ¿no?

-Excelente idea Setsuna.

-No cariño, no creo que debas preocuparte tanto.

-Para nada, Setsuna tiene toda la razón ¿no cree señora Megumi?

-Sí, Michiru es primeriza y le vendría bien estar con una profesional que le ayude.

-Le enviaré un mensaje de inmediato a Mikako para que busque a alguien de confianza y que esté capacitada.

-En verdad que no es necesario Haruka.

-No vamos a discutir querida, está decidido.

-Sí Michiru, lo hacemos porque te amamos.

-Eres un encanto Set, no sabes lo mucho que te quiero ahorcar en este momento.

-Que dejen de pelear, hija mejor come o se hará tarde. Nosotras lavaremos la vajilla Haruka, ustedes deben apresurarse.

-¿Ya terminaste querida?

-Es que deseaba una ración más.

-Luego hija, deben ir a la cita.

Las chicas salieron de su apartamento y subieron al auto donde las esperaba Ryota. El chico miraba con detenimiento que la barriga de Michiru comenzaba a notarse, la rubia no dejaba de hablar con la violinista y su barriga. Le parecía muy tierno ver a sus jefas divertidas y emocionadas por la noticia del embarazo, la rubia se merecía estar así de emocionada. Recordó que en su viaje a Viena Michiru le había comentado que estaba muy emocionada de ver sonreír a Haruka con el doble de intensidad de antes.

Les informó que estaban a punto de llegar y entonces la tranquilidad de las mujeres se esfumó, era mentira que Michiru estaba tranquila, los malestares que tenía eran muy frecuentes y la desgastaban mucho. Por un momento pensó que aquellos achaques eran demasiado extraños hasta que Hitomi le llamó, los empleados de la casa de su suegro realmente la procuraban. Aún no se acostumbraba a llamar a la mansión su nuevo hogar, pero estar cerca de esas personas le hacían saber que lo era. Las chicas al fin llegaron a la clínica en donde las atendería el colega de Ami, el doctor Ferdinand Krumm.

-Buenas tardes señoras Tenoh.

-Doctor Krumm, buenas tardes.

-Ayer la madre de la señora Michiru me comentaba de sus malestares, pero prefiero que usted me los explique.

-Claro, tengo muchas nauseas, mis pechos duelen demasiado, me canso muy rápido y tengo mucho sueño. Voy muchas veces al baño, tengo muchas ganas de orinar y en el segundo mes tuve un sangrado, pero Ami dijo que no era algo de qué preocuparse. Descartó cualquier problema que me ponga en riesgo o al bebé.

-Sí, Ami me envió su historial señora. Pasemos a revisar que efectivamente todo esté bien, sea tan amable señora de pasar a la camilla y descubrirse. Le pondré un gel, está frío ¿de acuerdo?

-Claro.

-¿Primerizas?

-Sí- respondió Haruka.

-Es normal que tengan muchas preocupaciones en el primer embarazo. A ver, veamos a su bebé, sé que ya tienen sus primeras imágenes, pero hoy se las daremos en 4D. Escucharemos el latido de su corazón, van a quedar enamoradas. ¿Quieren saber el sexo?

-Sí- dijeron las chicas.

-Vamos a poner la sonda en el vientre de la señora y… Caray, no es un latido señoras, son dos.

-¡Dos!

-Sí, aquí está el primer bebé y el otro acá.

-Dos…- murmuraba Haruka.

-Por eso sus malestares son tan fuertes señora Michiru, es normal cuando está gestando a un par de bebés. Tendrá un enorme vientre, le prometo que veremos como hacer que las estrías no se noten, es normal que aparezcan. Miren, aunque no se vea tan claro ambos se chupan el dedo.

-Ami no nos dijo que eran dos- dijo Michiru.

-Muchas veces uno se esconde. Parecen asustadas, sólo esperaban uno ¿eh?

-¿Dos niñas?

-Mire, reaccionan a su voz señora Haruka.

-¿Puede ver qué son?

-Claro señora Michiru.

-Veamos bebé deja que veamos que eres- le decía al que estaba a la izquierda.

-¿Se giró?

-Sí- reía Krumm.

-Sakura déjate ver- pedía Michiru.

-Se esconde.

-Entonces vea al otro.

-Bien… Parece que el de la derecha es… Tambores por favor.

-Siempre nos tocan los graciosos- comentaba la rubia.

-Haruka.

-Es una niña.

-Sakura- decían alegres.

Haruka se acercó al vientre de Michiru para hacer reflexionar al otro bebé, al menos eso creía. Miraba a la pantalla para ver si el bebé se movía cuando la escuchara.

-Se como tu hermana y déjanos ver que eres para ponerte un nombre.

-Vamos mi amor, se buen bebé- decía Michiru.

-Se mueve, es un manipulador. Un bebé muy gracioso, son pocos los que ya muestran su carácter.

-Como Michiru.

-CHOP.

-Bebé acaban de golpear a tu mamá Haruka, se bueno. No dejes que tus madres peleen.

-Obedece- sonreía la rubia.

-Tendrán un lindo niño, esto de aquí no es un dedo se nota.

-¡Anakin!

-Ni a tu hijo le agrada el nombre, mira, se giró de nuevo- reía Michiru.

-¿Qué nombre quieres?

-Rintaro.

-Esconde su cara Michiru. ¿Issei?

-Se voltea Haruka.

-Ingo- dijo el doctor.

-Gracias doctor, mi hijo nos puso sus nalgas en el monitor.

-Lo siento señora Haruka.

-¿Haruki?- preguntaba la violinista.

-Este niño es imposible, sacó tu carácter Michiru.

-Oye, en lugar de criticar al niño deberías pensar en un nombre.

-Ryunosuke como tu abuelo.

-Giro un poco.

-¿Ryu?- decía Michiru.

-Se detuvo, quedó de perfil.

-¿Te gusta Ryu?

-Retrocedió- dijo el doctor.

-¿Ryunosuke? Vamos hijo, debes ser claro- pedía la violinista.

-Hablo tanto de mi padre que ha de pensar que lo quiero nombrar como él.

-Pues no se mueve Haruka.

-¿Te gustan los dragones?

-Parece volver a moverse- dijo el doctor.

-Eres tú quien se mueve cuando estamos en la tina ¿verdad?

-El niño se mueve Michiru.

-Ryujin, como el dios dragón. ¿Te gusta? Él vive en lo más profundo del mar, en un castillo de corales rojos y blancos, controla las olas con dos gemas. Sus sir… Ayudantes son las tortugas marinas, peces y medusas- le platicaba Michiru.

El bebé se movía de nuevo para dejar ver su rostro, mientras Haruka sonreía al ver que su hijo realmente estaba interesado en la voz de su madre.

-No quería regresar a la tradición de los Ryu, ¿estás seguro?

-Mira lo que haces Haruka, el niño se voltea- fruncía el ceño.

-Le podemos poner Kaito como tu padre, e igual habla del mar.

-No le hagas caso a tu madre, voltea si te gusta el nombre de Ryujin. Te llamarás como quieras, además se dice que el dios dragón es ancestro del primer emperador de Japón. Tu abuelo Ryunosuke fue primer ministro del país, está un peldaño abajo del emperador. Tú serás igual de importante que él, tú y Sakura.

-¡Dios hijo! Si de verdad te gusta te llamarás así, pero no quiero que me reclames de grande o juro que seré peor que tu abuelo al castigarte.

-Deja de molestar al niño Haruka.

-Bien, sigue consintiendo a Ryujin- sonreía.

-Los amamos mucho, ¿cierto Haruka?

-Sakura y tú son lo más importante en el mundo para nosotras.

-Que lindo, ahora señoras debemos de hablar seriamente de algo. La señora Michiru puede desarrollar anemia pues los bebés pedirán mucho hierro, vamos a ayudarla para que esto no ocurra y tanto la señora como los pequeños estén bien. Felicidades señoras, los bebés por el momento están excelentes, vamos a darle una mejor dieta señora para que todo se desarrolle al 100%. Además hay muchas posibilidades de que el parto sea prematuro y deben de seguir al pie de la letra lo que les diga.

-Claro- dijeron.

-Deben de pensar en el bien de sus bebés.

-Ahora no habrá cuarto de visitas, ellos necesitan su espacio.

-Los gemelos son muy unidos, no los separe señora Haruka.

-Es cierto, mis bebés estarán juntos por siempre.

-De nuevo el nombre Ryu aparece.

-Ya- se enojaba Michiru.

-Te juro que si me reclama lo mato.

-Si te atreves a ponerle una mano encima a mis hijos yo te mataré Haruka Tenoh.

-Dios.

-Primerizos, siempre son graciosos.

-¿Entonces hablaremos de los cuidados de mi esposa e hijos?

-Qué carácter tienen ambas, sí señora Haruka hablemos de los cuidados que debe llevar la señora.

-Somos toda oídos- dijo Michiru.


El sol entraba por la gran ventana de la habitación, las cortinas eran movidas por el aire que visitaba el lugar. La postal de ese momento era sumamente hermosa, en la cama se encontraba una mujer descansando y acariciando su enorme vientre. Ella tarareaba con mucha alegría, mientras sentía como se movían sus hijos, verlos crecer era algo maravilloso, estaba a nada de conocer a ese par de intrépidos bebés que tanto la llenaban de alegría.

Mi pequeño tesoro
se halla escondido entre el valle y el monte
que hay en mi ombligo.
Mi pequeño trocito de gloria
es el alba que alumbra una nueva historia.

Desde hacía unos meses no podía tocar la guitarra pues su enorme barriga no la dejaba acomodarse para cantarle a sus pequeños, por eso esperaba hasta que su esposa llegara y pedirle el favor de tocar para sus hijos. Michiru había compuesto aquella hermosa canción con mucho amor y dedicación, se había tardado mucho para encontrar las notas y palabras perfectas que describieran su amor por sus bebés.

Mi pequeño tesoro
quiere ver cosas,
y por él me despliego como una rosa.
Mi pequeño trocito de vida,
es un ángel que viene a mí de puntillas.

Haruka no dejaba de enamorarse de Michiru, no esperaba que aquella chica fuera más hermosa y el embarazo duplicaba ese encanto en la violinista. Físico y personal, su esposa era un verdadero regalo del cielo y sus hijos la tenían completamente embelesada con la vida. Extrañaba a sus amigos que estaban en Japón, pero por el momento se sentía completamente feliz en Viena. Esos momentos tan privados los disfrutaba, sobre todo ver a Michiru en todo su esplendor como artista y mujer.

Tengo cinco razones
para quererte,
una atada a mi espalda y otra a mi suerte.
Y las tres que me quedan
son tu sonrisa, tu ternura sin falta
y otras delicias

-Parece que se calmaron.

-Eso es porque aman la canción.

-Deberías incluirla en tu próximo disco.

-Esta es una canción para ellos, soy una envidiosa porque no quiero que los demás la canten- sonrió.

-¿No crees que los niños se sentirían muy felices de saber que muchas personas les cantan? Más si explicas el origen de la canción, creo que es muy bella para quedarse entre nosotros.

-Nosotros, me encanta que lo digas.

-¿Cómo se portaron los revoltosos?

-Sakura no deja de moverse al escuchar música y Ryujin siempre quiere que le cuente historias. Extrañan salir a dar vueltas por la ciudad, aunque la niña se vuelve loca al sentir la velocidad del auto. Nuestros hijos son algo raros, ambos tienen gustos similares a nosotras y me vuelven loca.

-Te haré masaje para que tus pies no estén tan hinchados.

-No sabes lo mucho que te amamos por consentirnos tanto.

-Como lo dice tu canción, ustedes son mis tesoros. Iré por la crema para que te sientas mejor ¿qué te parece?

-Estupendo- decía emocionada.

Haruka comenzó a hacerle el masaje a Michiru que le platicaba todo lo que hacía en la mañana, estaba completamente emocionada al explicarle las compras que había hecho para los bebés. Le mostraba fotos de la ropa para los niños y que había pedido que les hicieran ropa para los cuatro. Algo similar a la ropa de pareja, la rubia sonreía al ver la ilusión de su esposa, todo era un sueño y estaba completamente feliz de que Michiru fuera la madre de sus hijos. Las chicas fueron interrumpidas al escuchar un tímido golpeteo a su puerta.

-Embajadora.

-¿Qué sucede Ryota?

-Bueno…

-Por favor dilo sin tantos rodeos.

-Es que… Los padres de la señora Michiru, están aquí.

-¿Mis padres?

-Pero no llamaron para ir por ellos.

-¿Está mi padre?

-Sí señora.

-Demonios y yo que iba a poner el agua para que tomaras una ducha para que descanses Michiru. No quiero lidiar con tu padre, porque si vuelve a hacer un comentario de los niños yo lo…

-Ni me digas cariño. Ryota, diles a mis padres que estaremos con ellos en unos minutos.

-Sí señora.

El chico se retiró para avisar a los padres de Michiru de que ellas saldrían en unos minutos, la verdad era que Haruka estaba preocupada al saber que Kaito estaba en su apartamento. El doctor les había recomendado que la violinista evitara toda clase de estrés, se lo informaron a los padres de la chica. Al parecer a su padre le importaba poco lo que el doctor Krumm les recomendara, porque lo importante para él era molestar a su hija. Ambas salieron de su habitación, para ver a los padres de Michiru, mientras que Megumi estaba sentada en el sillón, Kaito mandaba a Yumiko a dejar sus maletas a la habitación de visitas.

-Hola hija, ¿cómo estás?

-Bien papá.

-Señor Kaito.

-Haruka, que bien te sienta el aire austriaco.

-Gracias.

-¿Cómo están los bebés?

-Muy bien mamá.

-Están enormes, bueno ya falta poco para que nazcan. Espero que sigas todas las indicaciones del doctor Krumm, aunque veo que tus pies están muy inflamados.

-El doctor dijo que es normal.

-Mientras tus padres están aquí sacaré el hidromasajeador e iré por agua para que los puedas meter, te relajes y puedas descansar.

-Gracias cariño.

-Es bueno saber que tratas a mi hija como una reina Haruka.

-Lo es señor Kaito- dijo forzando una sonrisa.

-Es lo menos que debe hacer, digo ahora que estás esperando a mis pequeñas minas de oro.

-Kaito.

-Padre.

-Es la verdad, hija el que te casaras con Haruka fue lo mejor que has hecho en la vida. Eso hasta que te embarazaste gracias al método de la amiga de mi nuera. No sabes como adoré que tanto Ryunosuke como Haruka se pusieran la cuerda en el cuello, ahora pase lo que pase nos toca algo de la fortuna de los Tenoh.

-¿Qué dices? Si Haruka te escucha decir esas cosas te vetará de nuestra vida, deja de ser tan interesado papá. Me pones de mal humor, yo gano bastante bien y lamento informarte que somos ricos. Es más, yo sola tengo más dinero que tú gracias a mi carrera musical, ¿no entiendo por qué eres así?- frunció el ceño.

-Ay Michiru, lo bueno de ser ricos es que tu fortuna siempre puede crecer.

-Kaito por favor, Haruka se podría molestar al escucharte.

-Se siente con mucho poder desde que es "la cabeza de familia", los Tenoh son muy graciosos.

-No es correcto que te burles de ellos Kaito.

-¿Quién nazca primero hereda todo?

-Algunas cosas padre, no todas. Lo demás se debe de dividir entre los hijos que pueda tener Jadeite.

-¿Pero las mejores son para tus hijos cierto?

-Padre por favor deja de molestar con eso.

-Michiru deja que baje por el agua para que se caliente ¿de acuerdo?- decía dejando el aparato.

-Sí cariño.

-¿Puedo ofrecerles algo de tomar?

-Una cerveza para mí y para Megumi agua, sabes Haruka deberías de tener servidumbre en tu casa.

-Lo tomaré en cuenta señor Kaito- dijo con seriedad.

Michiru miró a Haruka desaparecer de nuevo, sabía que le molestaba estar cerca de su padre y no la culpaba, porque hasta ella odiaba la forma de ser de su padre. Deseaba que se fueran antes de que sus hijos llegaran al mundo, tuvo un ligero dolor. Seguramente los bebés estaban igual de estresados que ella y todo gracias a su padre.

-Ves, ni siquiera es amable conmigo y eso no está bien. Le guste o no soy tu padre y el abuelo de esos dos.

-¿Esos dos?

-Sí, esos niños.

-¡Estos dos son mis hijos! ¿Cómo se te ocurre hablar así de ellos? Son las personitas que más amo en la vida y tú eres un…

-¿Acaso me vas a faltar al respeto?

-¡Acabas de faltarle al respeto a mis hijos!- dijo levantándose bruscamente.

-En unos momentos traeré sus bebidas, primero quiero que… Dios, Michiru.

-Haruka llama al médico de mi hija.

-Cla… Claro…

-¡Ya!- gritaba Megumi.

-Sí… Ryota llama a Takayuki, necesitamos el auto frente al edificio.

-Sí embajadora.

-¿Dónde está la maleta con las cosas de Michiru?

-En el closet.

-Bien.

-Bajemos- dijo Kaito.

-No, usted no va a ninguna parte. Faltaba un mes para que nuestros hijos nacieran, un mes y ahora usted llega y estresa a mi esposa. Ni siquiera te acerques, no te quiero cerca de mi familia Kaito- decía fuera de sí.

-Haruka los bebés.

-Tranquila Michiru, todo estará bien… Ven dame la mano.

-Es mi hija.

-Sabía que Michiru estaba presentando síntomas de un parto prematuro, a eso agregue que su embarazo es múltiple, por eso el doctor le aconsejó descansar idiota. Había sangrado y tenía dolor en su espalda baja, todo iba bien hasta que llegaste. Te juro que te mataré si algo le pasa a mi esposa e hijos- lo señalaba.

-Cariño salgamos, los bebés- decía Michiru espantada.

-Tienes razón, esto no te ayuda. Vamos al hospital, seguramente Takayuki ya está frente al edificio.

Las chicas salieron lo más rápido que podían del edificio, las dos igual de angustiadas por la salud de los bebés. Pero para Haruka el miedo era peor al pensar en la salud de Michiru, su aborrecido suegro de nuevo hacía de las suyas y era la última ves que dejaba que lastimara a su amada esposa. No lo dejaría estar cerca de los bebés o de ella, debería sentirse mal de causar tanto dolor a Megumi, sus padres, Michiru y a sus nietos.

Llegaron rápidamente al hospital donde Krumm ya estaba esperando a la violinista, le dijo a Haruka que tendrían que hacerle una cesárea a Michiru. Estaba angustiada, Mikako llegó unos minutos después de que la rubia le avisara sobre el parto.

-Haruka ¿cómo está la señora?

-Están haciéndole una cesárea a Michiru, le acabo de escribir a los chicos… Pero primero le llamé a Mako, seguía un poco molesta conmigo y no me respondió- dijo triste.

-Tranquila Haruka, yo estoy contigo- dijo Mikako golpeando su hombro.

-Gracias- sonrió.

-Los pequeños y Michiru estarán bien, simplemente estarán aquí un tiempo. Debes cuidarlos mucho, algo que no será difícil para ti pues los amas mucho.

-Necesito fuera a Kaito.

-No Haruka, eso no es bueno.

-Sólo dame lo que mi padre tiene de él… Tenía, odio el no acostumbrarme a hablar de él en pasado.

-Lo harás para que esté alejado y no para nada más. ¿De acuerdo?

-Sí.

-Esperemos a saber de los tres, lamento que no estés presente en el parto de tus hijos.

-Yo también.

-Haruka debes ser fuerte para Michiru, no debes de entrar en pánico o hacer alguna tontería como ponerte a gritarle a su padre de nuevo.

-¿Por qué lo dices?

-Porque tu suegra está aquí y seguramente él también.

Haruka volteó para encontrarse con la madre de Michiru, Megumi caminaba angustiada y pensando en la manera en la que le ofrecería una disculpa a la rubia. Se sentía mal porque su esposo había provocado algo que las chicas querían evitar, pudo reconocer la cabellera de Mikako y se acercó a las mujeres. Encontrándose con una imagen muy triste, porque Haruka no dejaba de mover sus piernas por la ansiedad, se comía las uñas de la mano izquierda y la derecha golpeaba el brazo del sillón.

-Lamento mucho el comportamiento de Kaito...

-No se disculpe por él, también está preocupada por ella y los niños. Siéntese, en este momento está en el quirófano porque le harán una cesárea. Después se llevarán a los niños… El doctor dice que sus pulmones no están completamente desarrollados, los meterán en una incubadora y estarán en la UCIN.

-¿Qué?

-La unidad de cuidados intensivos neonatales- dijo Mikako.

-Ay mis niños.

-Michiru seguramente saldrá antes del hospital que ellos, va a estar muy triste. Por favor, necesitamos ser fuertes para ella será la primera vez que esté lejos de los gemelos.

-Tú también necesitas apoyo Haruka, no estás sola ¿cierto señorita Ishii?

-Por supuesto.

-Gracias señora Megumi- sonreía.

-Todo saldrá bien Haruka, ya lo verás. Nuestros tres amores saldrán bien de este horrendo momento- la abrazó.

-Papá por favor cuida a mi familia- Haruka dijo en un susurro.

-Tengo que hacer una llamada embajadora.

-Claro Mikako.

-No tardo.

Mikako salió de la sala de espera para poder hablar tranquilamente desde su móvil. Esperó a que del otro lado de la línea contestaran la llamada, ella también necesitaba hablar con alguien pues estaba preocupada.

-No cuelgue- suplicó.

-¿Qué quieres?

-Es sobre…

-No quiero saber nada de Haruka, ahórrate tu llamada. Ya sé que me hablas sólo para eso y debo decirte que me tienes cansada.

-Usted no comprende señora Kino, los bebés de la embajadora están a punto de nacer.

-No puede ser, Michiru tiene ocho meses.

-El señor Kaito vino de visita y estresó mucho a la señora, usted ya debe de saber los riesgos que corren los bebés y la señora Michiru. En este momento la embajadora la necesita, por favor deje de lado su molestia con ella y venga a su lado… Usted es el único familiar cercano que le queda.

-Tiene a su primo y tíos.

-La embajadora la quiere como a una hermana.

-¿No irán los demás?

-Todos están trabajando y el señor Jadeite está muy ocupado con el gabinete… La señora Rei vendrá, pero es a usted a quien necesita.

-No lo creo, por eso se fue.

-Ella estuvo con usted cuando su hija nació y no se fue por su gusto, el PLD le dio un ultimátum. Si quería continuar con el legado del señor Ryunosuke debía aceptar ser presidente del PLD o irse como embajadora.

-¿Dijiste hijos?

-Gemelos, una niña y un niño.

-¿Anakin?

-Al pequeño no le agradó el nombre.

-Sakura y…

-Ryujin, fue el nombre que le agradó… O eso dicen las señoras- dijo con melancolía.

-Haruka… Intentaré encontrar un vuelo para hoy o mañana.

-Yo puedo hacerlo por usted señora.

-Gracias Mikako.

Mikako regresó al lugar y se puso a buscar los vuelos para Makoto, miró a Haruka que se levantaba de su lugar, caminaba unos metros para hablar con la recepcionista. Regresaba algo triste o enojada cada que hacía la acción, incluso la mujer quería matar a la rubia por la insistencia de no esperar. Haruka alegaba que para ella saber de su esposa e hijos era algo que se sentía como una tortura de horas, pero sólo pasaban cinco minutos a lo mucho.

-¡Doctor Krumm!

-Embajadora Tenoh, en este momento los niños están en la UCIN. Primero llevamos a Sakura, ella está muy bien, pesó dos kilos con 36 centímetros.

-¿Y Ryu?

-El pequeño tuvo una complicación.

CONTINUARÁ…


Hola de nuevo chicos, el día de hoy les traigo un nuevo capítulo de esta historia. He de confesar que no tuve oportunidad de escribir el fin de semana, tuve que ir a comprarme ropa, fuimos un baby shower (de plano no me agradan esas cosas), luego salí a casa de un tío (lo veo cada fin de semana y lo extrañaba). El domingo hicimos compras y llegué a casa a comer con mi esposa, después me di cuenta de que eran las cuatro de la tarde. Escribí, pero no mucho y lo que hice fue que en mis tiempos libres en el trabajo me dediqué de lleno a la historia y ayer al fin terminé. En fin, dejemos las excusas de lado y pasemos a lo bonito. Disculpen que hoy sea muy breve, aunque no lo crean no tuve vacaciones de semana santa (al menos en México las tenemos) y se me hace algo tarde. Así que…

Desire: Qué felicidad que el capítulo de la semana pasada te hiciera tener un nudo en la garganta. Cuando les comenté que tuve que detenerme fue porque estaba llorando al darme cuenta de lo que escribía. La verdad era que no quería dejar que Ryu se fuera sin hacerle ver a Haruka que siempre estaría presente para ella.

Amo que cayeras dos veces en mi trampa del capítulo de la cuenta regresiva, eso era muy importante para mí. Prueba superada, yo también sigo trabajando así que espero que leas esto luego de tus deberes. La semana de nuevo voló y espero que la disfrutaras tanto como yo.

Pablo395: Amo las canciones de Julio Jaramillo, a mi esposa siempre le canto "Amémonos", espero poder decir lo que me compartiste y llegar a 25 años con mi esposa. Gracias por decirme que el capítulo y las situaciones fueron de tu agrado, en realidad ese es el mejor premio de todos.

Vicky: Lamento saber lo de tu tío y que el capítulo te recordara ese momento, espero que ahora te encuentres más serena con respecto al tema. Cuando mi abuela murió yo me la pasé haciendo reír a todos en el velorio, siempre hago lo mismo y en mi soledad es cuando lloro. No puedo escuchar la canción "Té para tres" de Soda Stereo porque cuando mi hermano me dijo del fallecimiento de mi abuela me fui a duchar para ir con mi madre al hospital (porque ella se pone muy mal ante ese tipo de noticias), pues fue ella quien pasó la última noche con vida de mi abuela a su lado. Puse mi celular para escuchar música y distraerme, en aleatorio lo recuerdo bien y en ese momento sonó esa canción. Simplemente recordar ese momento es algo muy doloroso, ella falleció en 2010 y aún la extraño, claro ya no siento el dolor todos los días, pero sí cuando recuerdo este tipo de cosas. En fin, me alegra mucho que te gustara el capítulo y te despertara ese tipo de emociones que nos guste o no, todos hemos experimentado. Muchas gracias como siempre y saludos.

Bluedragon: Espero que no lo tomes a mal, pero me encantaría que el de la semana pasada te hiciera llorar más. Es el momento en el que Haruka siente todo el peso del mundo en su espalda, no por el tema de la familia u otra cosa, sino porque es huérfana y si algo aprendí es que no importa la edad, perder a tus padres es un dolor intenso (no tan fuerte como el que hoy vive Haruka). Respecto a Eru y Akane, son grandes amigos que debían alejarse para volver a conectarse entre ellos, sí dieron un nuevo comienzo y eso significa PERDONAR al 100%.

Ya sabes que no importa si me enfermo, hay otro terremoto en la ciudad de México, me caso, me voy de viaje o debo trabajar; los viernes hay actualización. Nos leemos la siguiente semana mi joven padawan y que la fuerza te acompañe.

Kearl: Ups… No es tan doloroso ¿cierto? Yo espero que no lo sea, gracias por tus palabras y me alegra saber que te gustara el capítulo pasado. La semana pasada tenías un 80% de seguridad de que el bebé es de las dos, hoy bueno ya es un hecho. Sí, es una ex de Haruka la que llega a arruinar hanami, esa ex es…

Roshell101216: Lamento haberte hecho pasar un mega oso en el bus, espero que no despertaras a tu bebé. ¡Qué lindo que tengas un niño! Los niños son increíbles, juegas con ellos, les pones Star Wars, se enamoran de la película y tienen varias cosas de la saga, es tu pequeño aprendiz sith y… Perdón, recordé a mi sobrino, este año cumple ocho y sé que no es lo mismo, pero lo amo con toda mi alma. La primera vez que ese pequeño bebé me sonrió supe que daría la vida por él sin dudarlo, lo amo tanto (porque es hijo de mi único hermano al que extraño mucho porque ya no vivo con él, pero lo sigo viendo). De nuevo me fui del tema, simplemente espero que no lo despertaras por estar llorando, pobre bebé y que tu mamá no me odie por estar haciendo que no te despegues de la pantalla en la que leas los capítulos.

Gracias por tus palabras y espero que este capítulo no te decepcione, fue poco el tiempo, pero créeme que a pesar de eso le di forma (mentalmente). Es obvio que todos tus comentarios son bien recibidos y muy apreciados, sobre todo eso último apreciados. Por cierto, gracias por aclararme lo del comentario de Tenoh jajaja yo pensaba otras cosas.

Kyoky: Uy carne asada, mi talón de Aquiles por supuesto que cuando vayamos al norte iremos de rumba y haremos esa carne asada. Ryu era una buena persona, un personaje que quise mucho pero que debía dejar ir. Sí la madre de los hijos de Haruka es Michiru y espero que fuera la persona a la que le habías apostado jajaja. La sorpresa será al final, eso es lo que debo hacer porque no puedo dejar de evitarlo.

VaMkHt: El día de hoy me voy a dar el tiempo de leer tu historia o las que tengas, la verdad necesito descansar con una buena lectura. No me decepcionas, al contrario, me alegra que no lo detectaran porque fue muy detallado hacer que no se dieran cuenta, mi mente pensaba en la cuenta regresiva y muchas veces releí el capítulo. Según yo no se salta ningún número, va del 50 al uno jajaja.

Las cosas se dieron de una manera que las chicas no esperaban, con lo de sus bebés gracias a la peste llamada Kaito jajaja, pero ese es el verdadero cambio en la vida de las chicas. En fin, Mikako sí es feliz en ese aspecto y aunque su novia no ha aparecido lo hará, no te preocupes.

Anonymous: Muchas gracias por tus palabras, espero que disfrutes del capítulo de hoy y que no sea tu último comentario.

Aioros: Gracias por tus palabras y bueno, en parte yo tuve que revivir el dolor de perder a mi abuela. Son golpes fuertes, pero lo único inevitable es saber que todos vamos a morir. Sobre tus dudas, sí, Minako está enamorada de Ernesto, pero él ya le aclaró que no dejará a su familia por ella y eso es porque los ama. Ya aparecieron, uno era uno, eran dos.

ShAnEbiLaSi: Jajaja y yo me entretengo con tu fic, me encanta. No lo había escrito pero sí, lo amo me hace recordar ciertas locuras que cometí. No, Haruka y Michiru no tendrán sólo una niña, llega un hermoso niño. Pero ya hablaremos más de ellos la próxima semana, lamento haber matado a Ryunosuke, lo amaba, pero realmente desde que pensé en el fic tenía esa idea muy dentro de mi cabeza. Muchas gracias por comentar ya extrañaba leerte.

Claro que estaré el sábado en la cafetería, sin mi esposa es lo malo. Me escaparé antes de que llegue la tarde para ir a comer con mi papá (siempre hacemos algo en semana santa y ella les ayudará para que yo pasee por la cafetería).

Chicos les quiero explicar la razón por la que no se enteraron del tratamiento de Haruka y FIV de Michiru. A grandes rasgos eso se explica en el capítulo de la boda de Jadeite y espero que lo recuerden. Las chicas esperaron unos meses para comenzar esa parte del proceso por decisión de ambas y eso se explica en el capítulo pasado. Además… Lamento decirles que este capítulo es uno de los últimos de la historia.

Hoy trabajo medio día, así que les advierto que regresando de mi amado trabajo me voy a encerrar para escribir y que el sábado después de ir a la cafetería de Sailor Moon pueda regresar a terminar el último capítulo. Ese último capítulo será dividido en dos partes, no tres o cuatro, son dos… Sí chicos, la historia al fin se termina y les quiero comentar que el inicio del próximo capítulo será justo el final del prólogo. ¿La razón? Haruka le contará a esa persona lo que sucedió en su vida y la razón por la que decidió regresar a Japón.

Chicos como siempre les agradezco el que lean la historia, gracias a los que comentan, a los que no. Gracias lectores, incluyendo los anónimos por darle una oportunidad a la historia. Nos leemos la siguiente semana.