Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.
Nota de autor: Capitulillo del miercoles. Como siempre. Rebeca, encanto gracias sin más. "insertar corazoncito". Aquellos interesados en las buenas historias, pasad por su perfil u/3953563/Sadder-than-Silence ;)
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Salimos de la ducha del loft jadeando, no hemos podido evitarlo y hemos vuelto a hacer el amor ahí dentro. Creo que nunca dejaré de sorprenderme por la velocidad de recuperación que tiene Gale. A veces no tarda ni diez minutos en estar listo otra vez para mí. Aunque hoy ha sido un poco más. Por lo poco que me ha contado, ha quedado con Madge para cenar también mañana, que ella ha propuesto que cenemos los cuatro juntos y luego vayamos a casa de Peeta.
—No creo que sea buena idea lo que quiere hacer Madge…—Murmuro.— Snow podría sospechar que salgamos siempre juntos y durmamos siempre juntos en casa de Peeta…
—Lo sé —Suspira.—Pero sigue sin hacerme gracia que duermas en su casa.
—A mí tampoco me hace gracia que duermas en la misma que Madge, ni en la misma cama…
— Ya te he dicho que voy a comprar una cama supletoria, de esas que se pliegan.— Suspiro.
—Ya…lo siento…no se controlar los celos—Susurro intentando no ruborizarme mientras nos vestimos. Cuando el acaba de vestirse me ayuda a abrochar mis pantalones con sus expertas manos.—Sé vestirme sola, ¿sabes?
—Lo sé…—Me seco el pelo un poco con la toalla y me lo trenzo— Pero a mí me gusta hacerlo y a ti te gusta que lo haga…—
— A ambos nos gusta más que me desnudes, no que me vistas.— Gale se ríe suavemente.— Supongo que tenemos que irnos ya…¿no?
— Es tarde, mi madre estará preocupada, y hay que contarle todo…
— Se va a aterrar al verte así…— Acaricio su mejilla.
— Será una persona más a maldecir a Haymitch— Sonríe quitándole importancia.
— En eso tienes razón…— Le beso con cuidado— espero que el labio se te cure para tu cumpleaños…— Susurro acariciando el borde de la herida con suavidad.
—¿Estas preparándome algo especial?
—No, nada que no haya hecho antes ya…— Le beso.
— Siempre acabas sorprendiéndome…—Sonrío
— Ahí está la gracia de los cumpleaños…—Le doy un toque en la nariz.— que hay sorpresas…
—Me vale con pasarlo contigo…— Me besa aunque pone cara de dolor después.
—No seas bruto…— Murmuro.
—Vale…entonces nada de regalos…— Sonrío.
— Vaya, ¿no me vas a regalar nada?— Finge ponerse triste.
— Has dicho que te vale pasarlo conmigo…y eso claro que va a pasar…— Le beso en la mejilla— Deja de preguntar y vamos…
—No me gusta cuando te pones tan misteriosa…
—No me he puesto misteriosa…Solo ha sido un pensamiento en alto, no estoy tramando nada— Y es verdad, aun no había pensado en como celebrar su trigésimo primer cumpleaños, no sabía si reservar una habitación de hotel y disfrutar de él y sin presiones de familia durante toda la noche, o celebrarlo con Johanna también, porque una parte de mi lo quiere para ella sola y otra parte quiere estar con nuestra amiga, porque no sabemos si tendremos muchas más oportunidades de estar juntos.
Salimos del loft y Gale me coge de la mano, entrelazando sus dedos con los míos. Recuerdo que la primera vez que me cogió de la mano, fue cuando fuimos a la clínica después de nuestra primera noche juntos, y desde eso nunca ha dejado de hacerlo. Lo hacía incluso en esos meses en los que no quiso ponerme un dedo encima, aunque a veces me besara de forma demandante. Cuando nos montamos en su coche sigo dándole vueltas a la celebración de cumpleaños de Gale y a su regalo.
Llegamos a su casa en poco menos de media hora, y cuando salimos del coche Gale vuelve a cogerme de la mano enredando nuestros dedos. Es tarde así que supongo que Hazelle esté acostando a Posy y a Vick. Mientras que Prim y Rory ven una película en el salón. Y no me equivoco, salvo porque Prim y Rory no están haciendo caso a la película. Tienen las bocas pegadas y se están comiendo literalmente a besos, el hermano de Gale recostado sobre la mía. Suspiro.
—No me acostumbro a verles así…—Susurro contra el pecho de Gale intentando no mirarles.
—Tú haces cosas peores que solo besarme, encanto…— Susurra contra mi pelo y me besa.— Aunque a mí tampoco me gusta que estén así.— Se separa de mí y mete la mano entre las cabezas de nuestros hermanos— Déjala respirar chaval…—Les separa sujetando la frente de su hermano y tirando hacia atrás. Rory se aparta asustado, y aunque están a media luz y vestidos veo como saca la mano de dentro de los pantalones de pijama de mi hermana, cierro los ojos un segundo para no ponerme a gritarles.
—Creo que es hora de ir a la cama, mañana los dos tenéis clase.— Murmuro mirando a mi hermana que se levanta con un poco de dificultad, ya está casi recuperada del accidente. Por suerte no ha necesitado una segunda operación, pero aun así aun cojea un poco y lleva la pierna vendada hasta la rodilla.
—Cada uno a la suya…— Apostilla Gale. Rory refunfuña algo que ni yo ni Gale oímos.— ¿Qué dices?—Le pregunta Gale.
— Qué tu duermes con tu novia todos los días. Nosotros tenemos que estar escondiéndonos.
—Nosotros somos mayores de edad, nos conocemos desde hace mucho tiempo…
—Pero lleváis menos tiempo juntos como novios que nosotros.—Como no, Prim apoya a Rory.
—Pero somos mayores de edad y tenemos más cabeza para esto—Gale me mira con una ceja levantada.— Así que nada de protestas y a la cama.— Los niños resoplan y suben al piso de arriba. No vuelvo a hablar hasta que no oigo las dos puertas.
— Me explicas lo de "tenemos más cabeza para esto"— me pregunta Gale pegando mi cuerpo al suyo.
—La tenemos, más o menos…ya sabes…nos hemos protegido bien siempre y eso…— Le beso.
— Menos nuestra primera vez…—Murmura contra mis labios.
— Esa no cuenta…—Le beso de nuevo dulcemente acariciando su pelo—Tengo hambre…
—Siempre tan romántica…—Me besa sonriendo.
Vamos a la cocina y Gale prepara un par de sándwiches y saca dos cervezas y me entrega una. Cenamos en un cómo silencio, sonriéndonos de vez en cuando. Me gusta estar aquí, en casa de Gale, sentir que formamos una familia, aunque rara, con nuestros hermanos juntos, con nuestras vidas pendientes de unos hilos colgados de varias mentiras.
—¿En que estas pensando, Catnip?—Murmura Gale pasando su mano rápido frente a mis ojos, que en ese momento estaban fijos en un punto en el infinito.
— En que me gusta esto…dormir contigo todas las noches que podemos, cenar contigo un sándwich…tomar una cerveza…—Gale sonríe— Pero pronto voy a tener que volver a mi piso.
—¿Por qué nena? A nosotros nos encanta que estéis aquí…
— Sí, sobre todo a Rory que Prim esté aquí…— Gale sonríe.
—Tómate eso como algo natural nena…—Asiento suspirando.
— De todas formas, no podemos estar aquí eternamente…—Gale me coge la mano que no sostiene el sándwich.
—¿Por qué no?
—Pues porque es tu casa…—Gale se muerde el interior de la mejilla y luego se pasa la lengua por los labios.
—Múdate aquí…ven a vivir definitivamente conmigo, nena…
—¿Qué?
— Qué te mudes a vivir conmigo…me encantaría que lo hicieras, que ocuparas la mitad de mi armario con tu ropa, y tus cosas de belleza en mi baño…
—Ya tengo casi medio armario tuyo y mis cosas aquí…
—No quiero que tengas más en ningún otro sitio. Solo aquí, que puedas decir "nuestra habitación" y no "tu habitación." Quiero tus cosas por aquí…y todo lo que conlleva vivir en pareja…
—Pero yo no vengo sola…vengo en pack con una hermana pequeña y un estúpido gato.
—Lo sé, hay sitio para los tres. El tuyo en mi cama, y a Prim le decoraremos la habitación donde duerme ahora como ella quiera. Hay habitaciones de sobra, aunque solo quede una para los invitados.
—Lo tienes todo pensado…— Susurro, él asiente, solo tardo un segundo en pensarme la respuesta.
— ¿Eso es un sí?— Susurra, creo que veo a Gale por primera vez medio avergonzado.
— Eso es un: estaría loca si te dijera que no…— Sonrío y él sonríe también tirando de mi brazo para levantarme de mi silla y pegarme a él, en el proceso derramo mi cerveza pero parece no importarle porque me besa como siempre suele hacer, cogiendo mi cara entre sus manos y acariciando mis mejillas.
—Te vas a hacer daño…— Susurro contra sus labios acariciando la zona cerca de su herida.
— Estoy bien, estoy mejor que bien— Sonríe besándome de nuevo bajando luego a besar mi cuello haciendo que mi respiración se acelere.
—Gale…—Gimo cuando sus dientes sustituyen a sus labios—Recuerda que no estamos solos…— Acaricio su pelo ladeando un poco la cabeza para que llegue adonde quiera llegar.
—Ajam…— Solo murmura eso sin dejar de besarme el cuello y luego morderlo y lamerlo, yo ya estoy jadeando solo por eso y empiezo a notar cierta humedad entre las piernas, incluso antes de que de un rápido tirón me quite la camiseta. Sonríe acariciando mi espalda, y los costados de mi cuerpo mientras que me mira con una expresión indescifrable en la cara.
— ¿Qué?
— Que me vuelves loco, Catnip.— Sonrío.
— Eso no es nada nuevo. Llevo volviéndote loco ocho años…— le quito la camiseta para que estemos en igual de condiciones y me siento colocando cada una de mis piernas a cada lado de las suyas, para que estemos frente a frente.— Y no solo en el ámbito sexual…— Acaricio su pecho y sus hombros— ¿Cómo me has soportado todos estos años? Te lo he puesto muy difícil con mi cabezonería, los lloros, mis enfados…—Susurro sin dejar de acariciarle, el posa sus manos en mis caderas, metiendo los dedos por debajo del pantalón.
— Dicen que el amor es ciego…—Me besa en la frente.
— Y tú estás muy ciego…— le beso en cada uno de sus parpados.—Mucho…
—No tanto… aunque es… extraño. Tienes que tener algo especial Catnip. Por lo general, como bien dijiste aquella mañana me habría ido antes de que te despertaras…y sin embargo me quedé, te hice el desayuno y empecé a cuidar de ti…—Me pega más a su cuerpo haciendo que suele el aire de mis pulmones de golpe por la sorpresa.
— Al principio creí que te habías quedado para asegurarte de que iba a tomar la pastilla del día después y me pregunte durante meses con cuantas habrías hecho lo mismo, pero luego intentaba razonar que eso no tenía sentido porque no sabía ni tu nombre…
—No me quedé por eso nena…me di cuenta de eso cuando te lleve el café y las pastillas para la resaca… y has sido la única con la que no he usado condón.
—Lo sé, ya lo sé…—Le beso—Pero no soy la única, encanto.—vuelvo a besarle— Johanna…
— Tu quisiste…— me mira a los ojos.
— No es un reproche…—le beso suavemente en los labios— me encanto aquella noche.— Froto mi nariz contra la suya notando su respiración acelerada—Pero quiero empezar a que seamos tu y yo solos…—Digo de repente y es algo que no pienso demasiado bien.
— Solos tu y yo, exclusividad en todo…— Asiento sonriendo. Y luego el me besa— Tenemos que hablar con Johanna…
— Sí, aunque creo que ella empezara a ser monógama pronto…
—¿Madge?—Asiento.
—Es raro que ni le haya dado un beso aún…Creo que la rubia le gusta, le gusta de verdad…
—Tú también le gustas de verdad…— Susurra Gale.
— Tú también… estuviste con ella, más o menos…— Eso sigue poniéndome un poco celosa a día de hoy, que Gale no se acuesta con Johanna si no estoy yo.
—Éramos follamigos, hasta que apareciste tú…nos colamos los dos por ti…
—Johanna no está colada por mí.— Le doy un mordisco a mis sándwich sin separarme de él.
— Ahora no, pero yo creo que estuvo enamorada de ti…— Me acaricia la espalda haciendo que me estremezca.
— Oh, venga ya, Gale…—Murmuro—Solo le gusto físicamente, nada más. Johanna lo único que sentía era amistad…— Gale levanta una ceja.
— Y una enorme atracción sexual…—De un rápido movimiento se deshace de mi sujetador.—Le encantan tus pechos…— Me los acaricia hasta que mis pezones se ponen duros y me hace gemir.— Y no la culpo…son perfectos…— Se inclina un poco y lame uno, acariciándolo con la lengua suavemente, no puedo evitar gemir de nuevo.
— A Johanna le gustan más las tetas que las pollas, eso es un hecho…— Le acaricio el pelo dejando que siga con su tarea.— Y te excita verla conmigo…en el fondo eres un pequeño pervertido…—Hace un poco de presión con sus dientes en el pezón que tiene en la boca haciéndome jadear un poco más alto. Aunque intento controlarlo para que no nos oigan.
—Tanto como tú…me dirás que no te gusta recorrer todo su cuerpo con la boca…
— Ajam…—Desabrocha mis pantalones.—Pero hemos hablado de dejar el morbo, centrarnos solo el uno en el otro…— el asiente pasando a atender el otro pecho.
— Lo haremos…— Susurra— Nada de noches de tequila…
— Después de tu cumpleaños, nada de noches de tequila…
—¿Johanna y tú me estáis preparando algo calentito?— Sonríe obligándome a subirme a la mesa, manchando los pantalones de cerveza, aunque en este momento poco nos importa.
—No…—Digo sinceramente— Aún no he hablado con ella…pero siempre acabamos enredados los tres en los cumpleaños… Aunque si quieres empezar antes con la monogamia me parece bien…— Susurro contra sus labios cuando me besa de nuevo tirando de mis pantalones hacia abajo. Con ellos arrastra la ropa interior y me saca ambas prendas por los pies.
— Después de mi cumpleaños está bien— Se coloca entre mis piernas y poniéndome al borde de la mesa. Pasa sus dedos por entre los pliegues de mi intimidad, supongo que para comprobar si estoy preparada, mientras que el mismo se desabrocha los pantalones y se los baja, liberando su erección. Me penetra de un solo golpe por lo que tengo que morderme la lengua para no gritar.— Sssshhhh… No gimas tan alto…
— Pues no seas tan bruto…— Susurro gimiendo por un par de sus movimientos. Le rodeo con las piernas y me recuesto en la mesa, dejando que haga conmigo lo que quiera apretando los dientes para no gemir muy alto.
— Te encanta como soy…— Susurra también inclinándose sobre mí moviéndose cada vez más rápido y fuerte, al final tengo que incorporarme y ahogar los gemidos en su cuello mordiéndolo. Al poco no aguanto más la intensidad de sus movimientos y me separo para mirarle a los ojos, gimo ahogadamente mi orgasmo que desencadena el suyo, haciendo que se mezclen los gemidos silenciosos de ambos.
— Esto es una locura…podría haber bajado cualquiera de nuestra familia y…— Gale sonríe acariciándome el pelo que ha acabado húmedo de cerveza.
— "Nuestra familia"— Susurra eso me hace sonreír.
— Al final sí que vas a ser un romanticón…— Le beso dulcemente a la vez que él pone los ojos en blanco.
— Nena, acabo de follarte encima de la mesa de la cocina….— Eso me hace reír.
—¡Puff! Se fue el romanticismo con eso…
— Vale, vale…voy a llevarte a la ducha para que te quites ese olor a cerveza antes de dormir mientras que yo recojo aquí…— Me besa y luego me recoge como si pesase una pluma.
En dos minutos estoy bajo el agua caliente de la ducha mientras que Gale recoge el estropicio de la cocina. Cuando salgo de la ducha y me seco, me pongo un albornoz que tengo en el baño de la habitación de Gale, o en nuestra habitación debería decir. Cuando salgo del baño mi ami…novio ya está tumbado en la cama. Me deshago del albornoz dejándolo de mala manera en una de las butacas decorativas y desnuda me meto en la cama, pegándome a él abrazándole, estoy completamente agotada.
— Buenas noches Catnip…
— Buenas noches, Gale…
La luz que entra por la ventana me despierta y tengo que parpadear varias veces. Miro hacía el otro lado de la cama pero tengo que recordar que estoy sola en la cama, ya que estoy en casa de Peeta. Es la tercera noche que paso aquí desde que llegamos a esta especie de acuerdo. Miro el despertador y aún falta media hora para que Peeta se levante y tengamos que ir a trabajar. He vuelto a trabajar de nuevo en el museo, al menos de cara al público. No hago nada definitivo hasta que Peeta lo aprueba. No quiero meter la pata, aunque el mundo del arte no se me da nada mal.
Me levanto rápidamente y decido hacerle un buen desayuno, creo que se lo merece, se merecería todo lo que pueda darle. Aunque sé que lo que él quiere de mí no puedo dárselo. No puedo enamorarme de él porque ya estoy enamorada. Suspiro para mí misma y decido que el desayuno será contundente, con café y huevos con bacon. Espero que Peeta esté tan hambriento como yo.
—Buenos días…— Oírle hace que me sobresalte. Cuando me giro, le sonrío, él ya está perfectamente vestido con su pantalón de traje y su impecable camisa. La corbata le cuelga sobre los hombros.
—Buenos días…—Me acerco y le doy un beso en la mejilla. En un acto que me sale instintivamente le cojo la corbata y se la anudo. Él me sonríe cuando acabo y me reprendo a mí misma por esa cercanía, no quiero que piense algo que no es. Solo podemos llegar a ser amigos.— Espero que tengas hambre….
— Si que tengo hambre…pero no tenias que haberte molestado, Katniss…Podría haberlo hecho yo…
— ¿Es que no te fías de mis artes culinarias?— Sonrío más y me vuelvo a la sartén para sacar las ultimas lonchas de bacon fritas.
— Yo no he dicho eso, princesa…—Me mira y suspira— Lo siento, tardaré un poco en acostumbrarme a no tratarte así.
—No me molestan tus "princesa"…aunque evítalos cerca de Gale…
—¿Es muy celoso?
— Es menos que yo…— Sonrío sentándome a la mesa— pero lo es un poco…
— Creía que estarías vestida ya…— Eso hace que instintivamente me suba un poco más la camiseta de tirantes que llevo puesta, y tiro del bajo de los pantalones que no me llegan ni a mitad del muslo.. Es el pijama que más me cubre y no hará que me ase a estas alturas del año según Gale. Dejo que él elija lo que quiere que traiga a dormir, solo porque mientras que yo voy a dormir en una cama King size él dormirá en una incómoda cama supletoria.
—Me desperté pronto y quise prepararte el desayuno…— Susurro—¿Te incomoda verme así?
—No me incomoda lo más mínimo…puedes llevar lo que quieras…
—Me refería a si te poner nervioso o…
—¿ O me excitas?— Carraspeo, ¿desde cuándo es tan directo?
— Sí, supongo que quería decir eso.— Creo que me ruborizo porque empiezo a notar las mejillas calientes. Peeta suspira y me mira a los ojos.
— Aunque llevaras ropa tres tallas más grande que la tuya y mugrienta, me excitarías, Katniss. Es algo que no vas a poder evitar…— Susurra.
—Peeta…¿No has pensado…en…otras?— Murmuro yo sin mirarle, intentando centrarme en la comida.
—No, no hay otras…
—¿Cómo que no? Podrías tener a la chica que quisieras…
— Menos a ti.— Susurra haciéndome suspirar de nuevo.
— Yo no cuento,— Carraspeo— tienes a un montón de mujeres babeando por ti, abre los ojos, deja de pensar que no vas a querer a nadie como a mí me quieres, porque lo conseguirás…
— ¿Mujeres babeando por mí?
— Claro…¿no te das cuenta?
— Pues no, ¿tan evidente es?— Resoplo.
— Qué colleja te daba ahora…— Sonrío.— esta mañana cuando lleguemos a la oficina fíjate en cómo te mira la chica de información, o Delly, sobretodo Delly, la tienes loca, más que loca. Esa chica está enamorada de ti, a saber desde cuando…
— Delly, ¿Mi secretaria?
— No, la vecina del quinto— Sonrío— Pues claro que tu secretaria, es una chica preciosa y dulce. Deberías intentarlo con ella…
— Aun no puedo intentar nada con nadie. Estamos pillados por tu jefe….
—Quizás podrías hablar con ella, contarle lo que pasa…— Niega con la cabeza.
— De momento es mejor así, ya somos bastantes los perjudicados…
— Al menos no me estás diciendo que no porque no te gusta o no es tu tipo…
—bueno, Delly es una chica muy hermosa, atenta y dulce.
—¿Te acostarías con ella?
—¡Katniss! ¿Qué pregunta es esa?—Levanta la voz una octava.
— Una normal…— Me encojo de hombros— La chica es una monada. Yo lo haría…
— Eres increíble…— Sonríe— Me gusta estar conociendo a tu verdadera yo.
— Se va a enfriar el desayuno…— No me gusta hablar de mi yo autentico y de Katherine como personas separadas.
Peeta se pone a comer y poco a poco nos acabamos el desayuno al completo. Luego corro a ducharme y vestirme y cuando lo hago, salimos hacia el trabajo. Peeta ya no se molesta en poner su música clásica. Yo misma pongo la cadena musical y canturreo hasta que llegamos.
— Fíjate en lo que te he dicho.
— Lo haré aunque seguro que no es para tanto…
— Te sorprenderás— Le doy un juguetón toque en la nariz y salgo del coche.
Como para el museo entero estamos juntos Peeta me da la mano, entrelazando sus dedos con los míos. Y los siento tan raros que a veces incluso tiemblo. Porque no son los dedos que quiero que me cojan así, por mucho que me haya encariñado de él. Ya estoy cansada de tanta actuación. Y de que cara al público seamos una pareja enamorada pero de puertas para adentro no nos toquemos. Cuando entramos por la puerta del museo la chica de recepción nos mira sonriendo, y le hace un rápido repaso a Peeta de arriba abajo, si casi ni mirarme a mí. Le doy un codazo a Peeta sonriendo. Cuando cruzamos la puerta que da acceso a los ascensores y nos quedamos solos rompo a reír al ver su cara de sorprendido.
— Venga ya Peeta, ¿en serio no te habías dado cuenta? Más de media plantilla del museo suspira por ti. Desde la recepcionista a varias guías e incluyendo a un par de camareras…
— Pero si las camareras son mayores todas…
— Ahora están de moda los yogurines…— Digo esto apretando el botón para que baje el ascensor.
—No soy un yogurín…
—Para ellas sí…— Sonrío.— Y espera a ver a Delly, ella no te mira como un caramelito como lo hacemos… ehm…hacen el resto. A La chica se le ilumina la cara cuando te ve, y no solo porque se ponga roja como un tomate.
— ¿Estás segura de eso?
— Segurísima, incluso inconscientemente intenta seducirte.
— ¿Inconscientemente?¿Eso se puede hacer sin proponérselo?— Entramos en el ascensor.
— Claro…la mayoría de las chicas lo hacemos…yo… lo exageré un poco para…bueno ya sabes para qué…tú fíjate en ella— Dejo de sonreír porque no me gusta recordar cómo le engañé. Como me pidieron acabar con él.
—Lo haré— Susurra— Pero no pongas esa cara…me gusta más cuando sonríes…— Me hace sonreir.— Así mejor— Me besa en la mejilla justo cuando las puertas se abren.
En cuanto entramos en el hall de nuestras oficinas Delly nos sonríe, poniéndose colorada como siempre. Como le dije a Peeta la cara de la chica cambia al mirarle a él. Le brillan los ojos y no puede evitar sonreírle y tocarse el pelo disimuladamente cuando le saluda. Yo también sonrío y acompaño a Peeta a su despacho.
— ¿Y bien…?— Sonrío cruzándome de brazos. Peeta se ruboriza, qué adorable.
— Vale, me miran. Eso no quiere decir nada…
— ¿Qué no?— Hago el mismo gesto que hace in minuto estaba haciendo Delly, mirándole como ella hizo, como tan bien sé hacer, porque llevo años haciéndolo. Peeta boquea sin saber que decirme.
— Mejor…no hagas eso…— Aparta la mirada dirigiéndose a su escritorio.
— A Delly la tienes loca. Intenta mirarla con otros ojos…o a la chica de recepción, también es muy bonita.
— Lo intentaré, pero no prometo nada…— Me sonríe cálidamente.
— Si lo consigues…cuéntale lo que pasa…
— No sé si la pondría así en peligro. Ya tengo suficiente con Madge y contigo.
— Todo va a ir bien…ya lo veras…— Le sonrío aunque no esté muy segura de ello.— Voy a mi despacho…a hacer como que trabajo. En un rato te llamo para que le eches el visto bueno…
— De acuerdo…— Sonrío y voy a mí despacho por la puerta que comunica con el de Peeta.
En cuanto estoy acomodada enciendo el ordenador y mientras que empieza a cargar los programas decido llamar a Gale por mi móvil de prepago, ha pasado la noche con Madge, espero que no siga durmiendo.
— ¿Hmmm…?— Me equivoqué estaba dormido.
— Buenos días dormilón…— Susurro
— Buenos días Catnip.— el carraspea, puedo imaginarle estirándose en la cama.
— Eso está mejor…¿Te desperté?
— Claro, apenas son las ocho, nena…
— A las 8 la gente normal está trabajando.
—Pero yo no soy normal, pequeña.
— ¿Sigue Madge ahí?— Murmuro mientras que tecleo la contraseña del ordenador.
—¿Celosa?
— Curiosa— Murmuro.
— Creo que sí…—Oigo como se levanta— Sí está, preparando el desayuno.
— Ajam…
—Katniss…
— No estoy celosa— Le digo rápidamente.— Pero dile que mañana eres enteramente mío…quiero que pases tu cumpleaños conmigo.
—¿Sigues sin querer decirme lo que has planeado, nena?
— Qué pesado eres, nene…— Suspiro teatralmente— No tengo pensado nada de nada.— Miento.
—No me lo creo, no sabes mentirme.— Murmura, luego oigo como le da los buenos días a Madge.
— Pues entonces no vas a sonsacarme lo que tengo planeado…no hasta mañana por la mañana. Dejaría de ser una sorpresa.
— Sabía que tenías algo planeado…
— Todos los años tengo algo planeado, eso no es una sorpresa.
— Eso es cierto…y cada año es mejor…
— eres un zalamero, Gale…— él ríe.
— Te encanta que sea así— Río también.
— Eso no puedo negarlo…me encantas tal cual eres…
—Tanto como tú a mí…— Murmura, sonrío más.
—Lo sé…¿Hablamos luego? Debería trabajar un poco. Estoy un poco paranoica, quizás Snow controle lo que hago desde este ordenador ¿Podría?
—Plutarch dice que sí, que podría…
—Entonces…¿hablamos luego?
— Nos vemos luego— Me corrige él.
— Sí…Hasta luego…
— Hasta luego encanto…
Cuelgo y empiezo a trabajar, una vez que le has pillado el truco a lo de las obras de arte, las transacciones, y los números no es tan complicado, aún así, siempre aviso a Peeta para que le dé el visto bueno.
Me paso media mañana trabajando entre números y obras de arte carísimas. Cuando mis ojos piden un descanso de tanto ordenador. Le llamo por el teléfono interno para que venga a mi despacho y solo tarda diez segundos en llegar. Y viene con dos tazas de café. Sonrío en cuanto le veo. Un café no me vendrá nada mal ahora.
—Quería que le echaras un vistazo a lo que he hecho…
—Lo haces perfectamente, Katniss, debería de confiar en ti. Trabajas muy bien, podrías dedicarte a esto.— Se pone detrás de mí para leer lo que tengo escrito en el ordenador.
— Es bueno saberlo, porque o estaré de patitas en la calle o muerta en unos meses…
—No vas a acabar muerta…—Me acaricia con suavidad el cuello, la zona cerca de la nuca haciendo que me estremezca.
— Ojala que tengas razón…
—La tengo…— Susurra y me besa la zona donde estaba acariciando, una vez, y luego otra hasta que me aparto y le miro a los ojos. Él clava los suyos en los míos y no me lo espero cuando se inclina y me besa en los labios, tengo que empujarle colocando mis manos en su pecho y a la vez me separo yo también, doy gracias de que la silla tiene ruedas y puedo apartarme con facilidad.
— Peeta…no…— Susurro a la vez que el empieza a ruborizarse.
— Lo siento Katniss, intento evitarlo, pero…tus labios…
—Sssshhh…—Le pongo un dedo en los labios— No digas nada, hagamos como que esto no ha pasado. ¿De acuerdo?— Asiente aún más rojo.
— Aunque no sé si podré evitarlo de nuevo…
— Tienes que hacerlo, Peeta. Quizás si Gale…Si no estuviera enamorada, quizás…Eres un chico estupendo, amable cariñoso y…bueno en la cama.—Aparto la mirada cuando digo eso— Eres el sueño de cualquier chica. Encontraras a la adecuada.— Me separo un poco más para llevarme la taza de café a los labios. Está justamente como a mí me gusta. Hasta en eso me conoce también.— Siento haberme metido en el medio…haberte seducido…
—Creo que me habrías gustado igual, sin juegos de seducción de por medio. Si te hubiera conocido de otra forma…
— Eso no lo sabes Peeta…— Intento sonreír un poco.
— Sé cómo eres, no como Katherine, si no como Katniss, y Katniss me gusta más incluso que Katherine.
— Lo siento Peeta, yo no…— No puedo acabar la frase porque mi teléfono suena en ese momento. No el teléfono normal, el de trabajo o el personal. Si no ese tercer móvil que tengo desde hace unos diez días. Y ese número solo lo tienen cuatro personas más. Lo miro y veo el nombre de Johanna, y me llama desde su móvil nuevo, eso inmediatamente me preocupa.
—¿Sí?
—¿Katniss?
— Sí. Johanna, ¿qué ocurre?— Noto pos su voz que está temblando.— me estas asustando.
—Tengo un nuevo trabajo…— Susurra— tengo un nuevo objetivo….
...
Nota de autor: gracias por haber llegado hasta aquí, significa mucho para mí, Parece que no van a dejarles tranquilos, pobre Johanna, y pobre Peeta que sigue pillado por Katniss...
Actualizo los miércoles y los domingos.
Agradecimientos: gracias a todos por leer, y muchas gracias por vuestros reviews! Me gustaría que la gente que no tiene cuenta, la tuviera, o que en su defecto se dieran a conocer el face (como ya hizo una chica) así mis agradecimientos y contestaciones serían más personales, y no tendría que "aburrir" al resto de lectores con contestaciones aquí.
Adelanto: como ya sabéis en mi pagina de facebook (está en mi perfil)
Besos de fuego!
