Inesperado


El sennin dejó los documentos en el escritorio, levantándose, se dirigió a la ventana de su oficina.

El ocaso se veía llegando a las montañas de los Hokages.

Se preguntó ¿si debería de hablar con Jiraiya o hacerse cargo él? después de todo no consideraba que seguir con eso, fuese buena idea.

Orochimaru cerró la ventana y agarrando sus cosas salió de su oficina y del hospital.

Caminando por las calles recibió el saludo de varios conocidos y sonrió al ver salir de una de las tiendas a su hijo menor. Ranmaru corrió a su encuentro.

–¡Papá!

–Ya de vuelta.

–Si, fue rápida y cercana la misión.

–¿Y tus sobrinos…?

–Ya deben estar en casa; yo quise pasar por más huevos y llevarlos a tu casa.

Orochimaru le guiñó un ojo a su hijo.

–Como sabes que acabe con la despensa de ellos.

–Lo imaginé.

Padre e hijo, continuaron su camino. Ranmaru incluso se ofreció a llevar las cosas del sannin.

El de cabello violeta le relataba como su esposa Akiko* le preparó una deliciosa cena, antes de que saliera de misión.

–Ya veo porque Umino ha engordado. Si Naori cocina tan bien como le enseñó a Akiko.

–Si.

Se rió Ranmaru.

Orochimaru miró de reojo al joven que caminaba a su lado. Con veinticinco años era todo un adulto fuerte, capaz, seguro de si mismo, muy sano y con un hijo en camino.

Ranmaru y Tsubasa eran su orgullo, con sendas familias felices y unidas... Con ese pensamiento su decisión fue tomada.

Los dos arribaron al hogar de los mayores, donde Jiraiya los esperaba.

–Vaya Maru si hasta traes shinobi personal.

Bromeó el de cabello blanco y el pelinegro negó sonriendo.

–Pues es que cierto sannin de los sapos, no fue a buscarme a mi trabajo para escoltarme a casa.

Jiraiya se rió divertido.

–Deberías de pedir otro guardaespaldas al Hokage o …

–¿Si? –cuestionó el de ojos ámbar.

–O retirarte.

Ranmaru aprovechó para escapar, antes de que la clásica rabieta de su papá, negándose a dejar de trabajar, iniciara.

–Me voy, Akiko, debe estar esperándome.

Los sannin dejaron por un momento su discusión y se despidieron de su hijo, quien a pesar de vivir a tres casas ya se retiraba.

Cuando el más joven se fue; Orochimaru se giró de nuevo a ver a su esposo.

–Dejar mi trabajo …

–Lo sé, sé que no quieres hacerlo, simplemente deseo ser egoísta y tenerte más tiempo conmigo.

–Es porque estamos viejos.

–¡¿Que?! ¡No!

–…

–Yo no me considero tan viejo y tú ni lo pareces.

Orochimaru sonrió de lado.

–Eres un vanidoso. –se burló Jiraiya.

El de cabello oscuro se encogió de hombros y caminó a la sala donde se sentó en el sillón amplio y palmeó este, indicando a su esposo que lo acompañara.

–Ven. Tengo algo que decirte.

El sannin de los sapos obedeció y se acomodó.

–¿Que sucede?

–Algo totalmente inesperado y que…

Orochimaru comenzó a explicar lo que supo esa tarde…

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La torre del Hokage lucía tranquila y es que el Godaime era muy diligente en sus labores... si le prometían algo a cambio.

–¡Terminé!

Su ayudante revisó los documentos y asintió.

–Todo bi… –Shikamaru no pudo terminar la frase.

–¡Me voy!

El Hokage salió veloz de la oficina y de la torre a la calle, donde ya lo esperaban.

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En la casa de los sannin; el de los sapos, estaba estupefacto.

–¿Y?

–No es sólo me decisión y tampoco quiero ponerte en peligro …

–Pero…

–Sabes que todo lo que viene de ti lo amo y que mis hijos son lo máximo.

–Jiraiya ya no somos jóvenes y si Tsubasa fue casi un don… que esté esperando otro… ¡Por Kami es inimaginable!

–Sin embargo, ya existe.

–Si y solo por lo que tuvo que luchar para existir ya lo admiro.

–Y yo, más no quiero perderte.

Orochimaru se silenció un segundo y luego respondió:

–Con reposo y mucha ayuda de mis médicos y Tsunade, lo lograré.

El de marcas en los ojos, suspiró.

–Me voy a odiar después por decir esto, pero… promete que al primer problema que te ponga en peligro, detendremos todo.

El sannin de las serpientes asintió.

Con ello, ambos se abrazaron pidiendo por que todo el embarazo transcurriera, todo lo bien que dentro de su particularidad, se requiriera.

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Algunos días después, en la oficina del Godaime, este sonrió sin dejar de comer su preciado ramen.

–¿De verdad ustedes todavía...?

Los sannin vieron feo al Hokage.

–Mocoso… –Ya respondía Jiraiya

Naruto se sobó su pequeño vientre redondeado y sonrió zorrunamente.

Sasuke se unió a la conversación evitando que su esposo fuese atacado y felicitó a su sensei y al de Naruto.

–Estaremos al pendiente. Y felicidades.

Estaban ahí, para informar de los meses que tomaría Orochimaru de descanso y rebelaron el motivo, con eso hecho. Orochimaru movió la cabeza y ya se retiraba con Jiraiya… cuando:

–¡Hey, mi hijo ya tendrá compañero de equipo!

Los sannin sonrieron ante la alegría esperanzadora del hijo de Minato y Nagato.

Y tuvieron que darle la razón, pues tres meses después de que Chikara** Namikaze Uchiha naciera, Mitzuki llegó al mundo; el último hijo de dos sannin y uno muy inesperado.


*Akiko: Mujer que brilla con luz propia.

**Chikara: Palabra preferida de Sasukito y si lleva el Namikaze al principio, deben recordar que Fugaku perdió esa apuesta


Aún me falta un capítulo para despedirme de este fandom o sea que nos vemos en el siguiente :)