¡Hola! Entre unas cosas y otras, he logrado sacar un ratito para escribir. Este fic me lo pidieron hace algún tiempo, y como era algo breve, me he animago a publicarlo. El domingo, como siempre, habrá CLR, que se avecina algo bastante... curioso, digámoslo así ;)

zuole: No te preocupes. Me alegra que te gustaran los capítulos ^^ Y que te guste como escribo los yaois, aunque no son mi especialidad. Y las ideas, me las puedes dar siempre, y ya consideraré si me cuadran en la historia ;)

lalo101097: Me tienes muy abandonado. Lloro :_( Al final el lemmon con trama siempre gusta más xD Aunque realmente en todos existe cierta "trama", ya sea mayor o menos. Y sueño realista... ¿quién dice que realmente fue un sueño lo de Carlos? ;) ¡Saludos!

Usuario865: Me anoto la idea para otro fic ;) ¡Saludos!

carlosjim04: Pues sólo hay dos personajes hermanos, es difícil hacer una orgía de esa categoría con sólo dos xD (salvo que les ponga como hermanos adoptivos, como hice con las chicas en el fic... 37, si no recuerdo mal xD

Guest: Ahí está la cosa... ¿Fue un sueño, o un verdadero plan de Odd? ;) A mi también me daban un poco de pena los pasivos, la verdad... pero era la idea que se me pidió para escribir el fic. Ya escribiré su venganza (?)

Moon-9215: Sabía que te gustaría :P ¿Y con quienes exactamente quieres a Hiroki? ¿Y en qué contexto concreto?


Nocturnidad

Era plena noche. Yumi volvía a su casa corriendo de la fábrica. Habían ido al Sector 5 para recabar más información para derrotar a Xana, y se habían ido cuando Jeremy se había dado por satisfecho. Ahora debía llegar antes de que sus padres se dieran cuenta de su ausencia.

Ulrich la había ayudado a salir del paso por la alcantarilla, pero fue Jeremy quien dijo "Hasta mañana, Yumi". Ella respondió "Sí, hasta mañana", y se fue. Confió en que Ulrich le dijera algo, pero al alemán apenas balbuceó un "Ciao".

Y cual fue la sorpresa que se llevó la japonesa al llegar a su casa y encontrarse a William, esperando en el portón. Tenía que reconocer que era insistente. Y que le gustaba. Pero no podía tener nada con él, y menos cuando el asunto de Ulrich estaba sin resolver.

—William, ¿qué haces aquí? ¿Estás loco? —preguntó, intentando entrar en casa.

—Sí, ya te lo dije —respondió él, y la sostuvo la barbilla para que le mirase—. Me vuelvo loco cuando me gusta una chica.

Se dispuso a besarla, pero Yumi le intentó esquivar.

—Ehh... ¡No, espera! —y logró evitarlo—. Lo siento, estoy un poco confusa...

—Es por Ulrich, ¿verdad? —preguntó él, molesto. Yumi asintió con la cabeza antes de entrar—. Me niego a aceptarlo.

Y la abrazó por la espalda. Yumi se quedó paralizada. William acababa de invadir su zona de confort. Una zona que hasta ahora sólo se había traspasado cuando entrenaba artes marciales. Con alguna excepción, en alguna pelea, con su amigo alemán, que habían quedado muy próximos... Y sintió, una vez más en su vida, que se le subía la sangre a la cabeza.

Sin mucha dificultad, William hizo girar a Yumi para quedar frente a ella. Se dispuso a besarla, acercándose esta vez más despacio, y al no encontrar resistencia por su parte, la besó. La chica se sentía totalmente expuesta por primera vez en su vida. Qué labios. Qué beso. Qué tío.

—Buenas noches —susurró William cuando terminó el beso. La soltó y se dispuso a irse.

—Espera —dijo ella.

Y se echó a sus brazos. Se maldijo a sí misma, pero no podía negar que sentía demasiado bien. "Esto te has perdido por ir de dura", se riñó a si misma. William sonrió con malicia. Tenía ventaja en su juego. La volvió a besar, apoyando a Yumi en la verja.

Ella empezó a corresponder a su beso. Sintió la lengua de William dominando la suya. Las manos de William recorrieron su cuerpo por encima de la ropa. La espalda... bajó a sus nalgas... a continuación sus caderas... subió por su vientre... y se detuvo sobre sus pechos.

Yumi se dejaba hacer. Todo lo que hasta ese momento se había negado, despertado por culpa del beso de William. Probó a pasar las manos por debajo de la sudadera del chico y le acarició el torso. No veía, pero le encantaba el tacto.

Tan distraída estaba que apenas se dio cuenta de que la mano de William bajaba a su pantalón, se lo abría, y empezaba a acariciarle las piernas, sin esperar a palpar la parte interna de sus muslos. Yumi sentía su privacidad invadida, pero... no se enfadaba. Se sentía bien. William no presionaba como hacía habitualmente. Se dejaba llevar, y ella se lo permitía.

Se sujetó en las verjas, cerrando las manos con fuerza, y en ese momento, William apartó sus braguitas y jugueteó con su dedo en el exterior de su sexo. Yumi gimió. Se sentía genial. Sus piernas se contrajeron cuando el dedo del chico exploró un poco más profundamente su intimidad. Era fantástico. Maravilloso.

Ella hacía practicado por su cuenta, por supuesto, pero el hecho de que fuera una mano externa quien la daba placer aumentaba el placer por miles. William se dedicó unos minutos más a darle placer. Pero estaba claro que él tenía también una molestia, pues se retorcía.

Le dejó respirar por un momento, tirando su prenda al suelo. Yumi jadeó. No se podía creer aún que estuviera en esa actitud... con William... en medio de la noche, en la calle. Pero se sentía tan bien que le daba igual. En ese momento se fijó en el chico, que estaba abriendo la bragueta de su pantalón. Liberó su miembro, dejando a la chica impresionada.

Le miró con dudas, y con una mano temblorosa, llevó la mano a ese pene erecto, y empezó a palparlo. Se notaba que era la primera vez, pero William parecía disfrutarlo de todas formas. Yumi había visto (gracias a las películas pornográficas) cómo se daban placer los hombres, y probó a masturbar a William. Este suspiró y comenzó a devolverle el favor. La masturbación mutua se estiró por varios minutos.

—Joder, William... qué bueno...

—Pues esto no acaba aquí —digo él con voz ronca—. Lleguemos hasta el final... Ahora.

—¿Qué dices?

—Que quiero hacerlo. Contigo. Aquí. ¡Ahora!

—William... Sería mi primera vez...

—Y la mía también —dijo él, mirándola a los ojos—. Vamos, Yumi... No nos neguemos esta experiencia.

Y no se lo negaron. Apenas Yumi aceptó la idea de William, éste la levantó del suelo. Yumi volvió a sujetarse en la verja. William dirigió su miembro al sexo de Yumi, y lentamente, lo hundió en su interior.

Aquello superaba con creces todas las sensaciones de esa noche. El pene de William se sentía genial. Con cierta maestría (lo cual hizo a Yumi dudar sobre la virginidad del muchacho) empezó a penetrarla repetidas veces, mientras sujetaba las piernas de la chica.

Yumi tenía la suficiente fuerza en los brazos para sostenerse mientras William le daba placer. "Y seguro que a él también le está gustando", se recordó a si misma. Las embestidas de William no tardaron en volverse más rápidas. Ella intentó controlarse, pero no podía evitar gemir levemente.

—Sí... Sí... dame más... más... —pidió entre gemidos.

—Me voy... a... correr... —gruñó él mientras la acometía.

A Yumi le costó reprimir el gemido que demostró que había llegado a su orgasmo, pues si no les iban a pillar. William culminó un segundo después, inundando su cavidad vaginal con su semen, una sensación que no la desagradó en absoluto.

Con delicadeza, William retiró su miembro del sexo de Yumi, y a continuación la dejó suavemente en el suelo. Ella se soltó de la verja y ambos se sentaron en el suelo. Ella había quedado encima de su pantalón, por lo que no tenía riesgo de mancharse.

—Ha sido increíble... —murmuró ella.

—Desde luego —dijo él—. Me ha encantado.

—¿Te importa si... pruebo una cosa?

William no supo qué pretendía la chica hasta que lo hizo. Se echó hacia adelante, se introdujo el miembro de William en la boca, y empezó a lamerlo. Tenía un sabor extraño para ella, pero no le importó. William estaba demasiado cansado para moverse, y se limitó a disfrutar de aquel placer tan gratuito.

Era la primera vez que la chica hacía algo semejante, pero no se le daba mal. Le ponía ganas, y parecía disfrutar de las reacciones del cuerpo del chico frente aquella felación espontánea.

Sin embargo, Yumi no le hizo culminar. Se limitó a dejar su miembro perfectamente limpio antes de volver a meterlo dentro del pantalón y subirle la cremallera de la bragueta.

—¿Esto va a ser todo? —preguntó él, claramente con ganas de proseguir.

—Por esta noche... —respondió ella—. Podrías venir mañana... y repetir.

—¿Vamos a hacerlo de nuevo?

—¿Tanto te desagradaría? —inquirió ella, poniéndose las braguitas.

—En absoluto. Me encantará volver a hacerte el a...

—¡Eh! —dijo Yumi—. No confundamos. Esto ha sido... sexo nada más. Lo del amor... Lo iremos viendo.

William no protestó por la calificación de la chica. Se pusieron en pie, y se dieron otro pasional beso antes de despedirse. William salió corriendo rumbo al Kadic, y Yumi entró en su casa procurando no ser vista.

Lo que ninguno de los dos imaginaba era que alguien de pelo castaño había contemplado toda la escena...


Para los curiosos, la escena inicial es del episodio 13 de la segunda temporada (que es el 39 en el orden general), pero con una variación... ligera :P (eso sí, los diálogos vienen del doblaje castellano, que no me la he visto en francés). Nos leemos el domingo. Lemmon rules!