Disclaimer: NO poseo los personajes pero si el OC.


Capítulo 55: Las revistas y el condenado libro.

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Querido amigo.

Yo no he sido capaz de concentrarme en mis estudios a causa del beso que recibí. Fue tanta la mortificación que sentí, que llegué al punto de pensar que debía besar a Taiga para quitarme la sensación (no voy a hacer eso, tengo dignidad, ya sabes).

¡Yo ni siquiera estoy segura si a Mibuchi Reo le gustan las chicas!

A la hora del almuerzo, Taiga, Tetsu, Susuka, Anuka y yo comimos juntos. Este tipo de cosas nunca pasan por lo que hay que atesorar estos momentos. Entonces me percaté de que Tetsu estaba leyendo un libro. Él es aficionado a esto de leer novelas, pero estamos comiendo.

―Tetsu, basta le leer libros. Estamos comiendo. Además, dicen que los ratones de biblioteca mueren solos. Nunca vas a tener una novia si sigues con eso. ―informé.

―Tch, mira quien lo dice. ―Taiga dijo.

―¡No me molestes! Yo solo leo mangas. ―dije.

―Pero es para el ensayo del libro. ―dijo Tetsu.

―¿Ensayo del libro? ―Taiga y yo preguntamos confundidos.

―Sí, el ensayo del libro. Hay que entregar un ensayo de este libro para japonés. Estoy a punto de terminar. ―Tetsu informó.

―¿¡QUÉ!? ―Taiga y yo gritamos.

―¿Ensayo? ¿Libro? ¿De qué estás hablando, Kuroko? ―Taiga lo preguntó todo muy rápido.

―Uhm….no me digan que ustedes no lo sabían. ―dijo Anuka. Al parecer, la clase de ellas también debía hacer la misma cosa.

―¿Cuándo asignaron eso? ―pregunté.

―Fue dado antes de la semana dorada. ―dijo Tetsu.

―¿Ustedes si quiera prestan atención? ―nos preguntó Susuka.

―Esta es la primera vez que oigo hablar de esto. ―dijo Taiga, con su rostro pálido.

―¡Yo tampoco estaba escuchando! lo más probable es que estaba dormida o con los audífonos puestos. ―dije, presa del pánico. ―De todas formas, ¿Quién presta atención en japonés?

―Nosotros. ―Tetsu, Susuka y Anuka levantaron la mano.

―¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¿Cuándo es la fecha límite? ―preguntó Taiga.

―El próximo lunes. ―respondió Tetsu con calma.

―Yo ya terminé con mi trabajo. ―dijo Susuka.

―Yo también. ―dijo Anuka.

―¡Eso no nos ayuda! ―dije. ―¡Maldita sea! ¡No he leído nada acerca de japonés!

―Yo tampoco, ¡Maldita sea! ―gritó Taiga.

―¿Quieren dejar de maldecir? ―las gemelas pidieron.

Entonces Tetsu nos mostró el libro que debemos leer para el lunes. Es gordo. Calculo que de unas 500 páginas si mucho y parece muy, muy aburrido.

―¡Maldición! ―Taiga y yo gritamos, otra vez.

―¡Que dejen de maldecir!

Unos minutos más tarde, después de que nos calmamos y nos arrastramos por el suelo llorando (literalmente) por fin pedí ayuda.

―Tetsu ayúdame. Eres bueno en esto, ¿cierto?

―Kuroko, tienes que ayudarme. ―dijo Taiga.

―Olvídalo Taiga. Yo lo pedí primero. ―dije.

―¿¡A quién le importa!? Además, Kuroko es mi sombra.

―¿¡Y eso que tiene que ver!? ―grité.

―¡Que es el deber de la sombra ayudar a la luz!

―¡Esto no es baloncesto!

―¡Chicos! ―Tetsu gritó (a su manera). Taiga y yo nos callamos al instante. ―¿Por qué no vamos a la biblioteca más tarde? piden el libro prestado y adelantan su lectura. Y luego voy a ayudar a ambos con su informe.

―¡Gracias Tetsu/Kuroko!

―Eres muy amable, Kuroko-kun. ―dijo Susuka.

―No puedo abandonarlos cuando me piden ayuda de esa manera. ―dijo Tetsu.

―Horrible y desesperadamente. ―describió Anuka.

Después de clase, ya que la práctica fue suspendida por quien sabe qué cosa, nosotros cinco nos dirigimos a la biblioteca. Lastimosamente, la última copia del bendito libro ya había sido prestada. Entonces mi miraba viajó a las manos de Tetsu, quien tenía el libro. Rápidamente lo agarré de un extremo pero Taiga también hizo la misma acción.

―Suéltalo. ―ordenó.

―Olvídalo, yo lo tomé primero. ―dije.

―No te dejaré ganar.

―Me gustaría ver como lo intentas.

Tetsu solo suspiró. Y entonces, como si fuera una película del lejano oeste, la mirada de los duelistas se chocaron en desafío, y sus armas, que eran nuestras manos, preparándose para el ataque. Como si sonara un silbato, los golpes (que eran solo de parte mía. Taiga jamás se atrevería a tocarme un pelo) fueron y vinieron una y otra vez. Al final, nos cansamos. El libro quedó en las manos de Taiga.

―Creo que ya terminaron. ―dijo Anuka. Entonces la vista de Furihata entre nosotros me llamó la atención.

―¡Hola Furihata! ―saludé. Él se puso completamente rojo.

―Dile. ―dijo Tetsu.

―Ritsuka….como veo que tienes problemas con lo del libro…yo ya acabé de leer así que puedes tomar este. ―dijo Furihata, el mejor chico del mundo que acaba de salvarme de un gran cero.

―¡Gracias! ―le dije. Él se puso más rojo.

―Ohh, pero que tenemos aquí… ―dijo Susuka, divertida.

―Furihata-kun, estamos dispuestas a ayudarte. ―dijo Anuka.

―¿A-ayudarme? ―él preguntó sorprendido. Luego fue tragado por la oscuridad de los demonios. Se lo llevaron de la biblioteca no sé a dónde.

Taiga y yo empezamos a leer pero la cosa es realmente aburrida. Así que me puse un audífono para escuchar música mientras leía manga (pretendiendo leer el libro). Luego vi que las gemelas volvieron.

―¿Qué le hicieron a Furihata-kun? ―preguntó Tetsu.

―Kuroko-kun, será mejor que te centres en Kagami-kun y Ritsuka. Ella está escuchando música mientras lee manga y él simplemente se está haciendo el idiota. ―dijo Anuka.

―¡Oye! ―Taiga y yo dijimos. Tetsu me quitó el mp3 y el manga.

Al final, él se rindió, diciendo que nosotros no tememos esperanza. Tetsu comenzó a caminar a la salida pero Taiga y yo nos tiramos al suelo y lo agarramos de las piernas.

―Kuroko, ¡ayúdanos! ―Taiga estaba perdiendo su orgullo, ¡jaja!

―Tetsu, no te vallas. ―dije.

En vista de nuestra desesperación absoluta, Tetsu propuso algo. "Este fin de semana. Vamos a hacer el informe este fin de semana en mi casa." Tetsu realmente tiene una gran paciencia.

Por lo tanto, este fin de semana me quedaré en la casa de Tetsu con el fin de terminar esta horrible tarea.

Y ese sábado en la tarde, llegó mi gran felicidad. No podía detener la sonrisa en mi cara. Los músculos ya me estaban haciendo daño.

Vi a Himuro Tatsuya. Aunque no me reconoció rápidamente (gracias a mi nueva imagen) cuando lo hizo, me sonrió (hermoso) y no estoy segura como, pero terminamos en un local tomando bebidas. Soy la mujer más feliz del universo. Él me dijo que vino aquí con Musaki, Hana y otra chica que no recuerdo su nombre para hacer no sé qué cosa. La verdad no presté mucha atención. Yo le hablé del horrible informe y que pasaré la noche en casa de Tetsu.

―Nosotros de verdad debemos empezar a poner atención en clase. ―dije.

―¿Nosotros? ―preguntó.

―Sí, Taiga también. No tenía ni idea de que había que leer un libro. ―respondí.

―Bueno, eso suena a él. Tal vez lo visite la próxima vez.

―Oh, yo voy a ir a su casa. ¿Quieres venir? ―pregunté. Estaba rogando porque dijera que sí.

―¿Por qué vas a ir allá? ―preguntó, levantando una ceja (la visible).

―Dejé mis cosas en su casa esta mañana.

―Uhm…. ―tarareó. Por alguna razón, sentí que debía explicarle.

―Le mentí a mi hermano sobre ir a estudiar con mis amigas desde la mañana ya que si le digo la verdad, no me iba a dejar. Y en serio necesito ayuda de Tetsu. Así que como la casa de Taiga es cerca a la mía, decidí ir a dejar mis cosas allá. ―dije, mirando la taza.

Fui a la casa de Taiga sin previo aviso por lo que todavía estaba medio dormido cuando llegué. Él me abrió la puerta y estaba en ropa interior. Ya sabrás todo lo que mi mente imaginó.

Pero no le voy a mencionar eso a Tatsuya.

―Entonces, ¿vienes conmigo?

―¿Tú quieres que vaya? ―preguntó. ¡Por supuesto que quiero que valla! vi que medio sonrió.

―¡Me estás tomando el pelo! ―hice un puchero. Sí, yo, Ritsuka, hizo algo lindo en sus cinco sentidos.

―Te ves linda haciendo pucheros. ―dijo. Exploté. Creo que me voy a desmayar.

Es una verdadera maravilla como puedo conversar ya normalmente con él.

―No has hablado mucho con él, ¿verdad? es una buena cosa que me acompañes.

―¿Tú crees?

―Si.

―Pero deberías decirle antes. No quiero que se paralice si me ve.

―Yo no creo que se vaya a paralizar si te ve.

Y tenía razón. Cuando llegamos, Taiga estaba más bien feliz de tener a su "hermano" cerca. Tatsuya también se puso contento de poder hablar con su "hermanito". Era espeluznante. A veces pienso si ellos….bueno son…ya sabes.

―Espero que no sea una molestia. ―dijo Tatsuya.

―Uhm…no. Es solo que no esperaba que vinieras…con ella. ―Taiga dijo. Ambos me miraron.

―¿Qué? ―dije a la defensiva. ―Él no se sorprendió.

―Sin embargo… ―comenzó Tatsuya.

―Pudiste haber avisado. ―terminó Taiga.

―¿Cuál es el problemas? son hermanos ¿no? es cosa de hermanos hacer visitas.

Luego nos sentamos en la mesa y lo que siguió fue silencio absoluto. Se podía oír el tic-tac del reloj. Esto era demasiado incómodo. Esos dos tontos no están hablando. ¿¡Qué está mal con ellos!? Es obvio que quien tiene que romper el hielo soy yo. Miré a Taiga y le dije casual:

―Tatsuya quería venir y hablar un poco contigo.

―Está bien. ―Taiga dijo dócilmente.

―¿Quieren algo de beber? ―sonaba como la dueña de la casa.

―Sí, lo que sea. ―dijo Taiga. Puse los ojos en él.

―Yo quiero agua, Ritsuka. ―dijo Tatsuya. Le di mi mirada más dulce.

Me puse de pie y los dejé hablando (con suerte). A diferencia de la sala de estar, la cocina sí parece viva, limpia y ordenada. A Taiga le gusta mucho esto de cocinar. Yo les serví café y agua y puse en un plato un paquete de galletas que encontré por ahí.

Cuando llegué, estaban hablando como dos niños pequeños. Me siento orgullosa de ellos. Ambos sonreían y se veían tan lindos (sí, ambos) y esto era una buena cosa para ellos. Así que decidí no interrumpir y revisar mis cosas.

Pensé que me tomaría un tiempo, pero solo me llevó 30 segundos. Comprobé mi portátil, mi mp3, el libro estúpido, ropa interior, ropa y artículos de higiene personal. ¿¡Qué diablos hago ahora!?

Y entonces fue cuando lo vi.

La puerta del dormitorio de Taiga. Se estaba abriendo invitándome a que lo explorara. No pude hacerlo la última vez debido a un incidente traumático llamado "Alex". Voy a ejercer mi derecho de saber más acerca de mi buen amigo, compañero y cómplice en todo lo que hago, Taiga.

¡Nah! ¿A quién quiero engañar? solo quiero ver si esconde porno por alguna parte.

Estoy bastante segura de que Taiga esconde estás revistas. Es un hombre, por Dios. Además, con semejante cuerpo, no hay manera de que no sea un adolecente saludable.

¡Arg! de todas las cosas que puedo buscar, ¡se me ocurrió primeramente las eróticas! ¿¡Qué hay de malo en mí!? ¡Esto es preocupante!

Miré debajo de la cama, pero todo lo que vi fueron unas pesas, zapatos tirados, revistas de baloncesto, y una camiseta. Levanté el colchón pero no había nada. Sus cajones están llenos de más revistas de baloncesto. Y luego, finalmente me dirigí a su armario.

Para mi sorpresa, él tiene mucha ropa. Fue inesperado. Es decir, rara vez lo veo usando este tipo de ropa. Y tiene un sin número de zapatos. ¡Kagami Taiga es un niño rico! me arrodillé para buscar si hay cajones o algo y fue cuando la tabla del suelo se movió, al mismo tiempo que escuché el timbre sonar.

Vi las revistas. Son las mismas que compra Aomine.

―¿¡Qué estás haciendo!? ―Ese fue Taiga.

―¡Nada! ―de inmediato puse la tabla en su lugar y me di vuelta rápidamente. Ya que estaba de rodillas, mi cabeza golpeó con las piernas duras de Taiga.

Esto fue muy torpe de mi parte. ¿¡Por qué demonios cada parte del cuerpo de este idiota es dura!? Traté de levantarme pero sentí un jalón horrible en mi cabeza.

―¿¡Qué demonios!? ―Taiga maldijo.

―¡Mi cabello! ―me quejé.

Si. Mi cabello, otra vez se enredó con el cierre del pantalón de un chico (recuerda lo de Miyaji-sempai). Estábamos en una situación comprometedora y estaba luchando con todo lo que tengo para no imaginar nada desagradable. Taiga me agarró de la cabeza y empezó a tirar con mucha fuerza. Dolía como puta madre. Grité.

¿He mencionado que Tatsuya está aquí también? ¡Mierda! ¿¡Qué iba a decir si nos encuentra así!?

―¿Pasa algo? escuché que Ritsuka…. ―Tatsuya arrastró las palabras debido al choque. Detrás de él estaban Hana (que dijo algo en otro idioma) y una chica.

―Oh, mierda. ―dijo Taiga.

Mi vida se acabó. Giré para poder mirarlo y se veía….como siempre. A veces lo odio por tener una cara de póker. Tengo que abstenerme de gemir (porque se puede llevar a otro mal entendido).

―Tatsuya, yo solo estaba….mi cabello….ehhh…. ―quería explicarlo pero Tatsuya se dio la vuelta. Sentí una sensación de pena. La única persona que quería que fuera mi novio no podía ser mi novio porque pensaba que se la estaba ******* a su hermano.

ODIO MI VIDA.

―¡No te vayas! ―Traté de seguirlo, pero mi cabello no cede y no tengo más remedio que estar de rodillas. ―¡Lo entendiste todo mal! ¡Yo no se la estoy ******* a Taiga!

―¿¡Qué demonios estás diciendo!? ―Taiga me gritó. Yo empecé a gemir en la agonía. ―¡No gimas!

―¿¡Ella por qué dijo eso!? ―preguntó la niña no identificada.

―Cálmate, Ri-chan. ―pidió Hana.

Y entonces, volvió a la habitación. ―Solo fui por unas tijeras. ―Tatsuya dijo, evitando reírse.

―¿Tijeras? ―pregunté. Y entonces entendí lo que pretende hacer. ―¡Por encima de mi cadáver me vuelven a cortar el cabello!

―Dame las tijeras. ―pidió Taiga. Yo golpeé la mano (me sentí mal) de Tatsuya antes de que eso pase. ―¿¡Qué estás haciendo!? La única cosa que queda es cortarlo.

―¡Solo está enredado! ¡Desenrédalo! ¡No te atrevas a cortar ni un solo pedazo de mi cabello! ―grité. Él intentó hacer lo que le dije pero dolía mucho. ―¡Duele!

―¡Ves! ¿¡Qué más se supone que debo hacer!?...Tatsuya… ―Taiga pidió ayuda.

Él suspiró y se acuclilló al lado mío. ―Es incómodo verlos en esta posición, Ritsuka.

―¿¡Y tú crees que yo estoy feliz!? ―le dije. Él miró a Hana, como pidiéndole ayuda silenciosa.

Ella suspiró y se arrodilló a mi lado. ―Ri-chan, todo lo que queda es la tijera.

―¡Pero es mi cabello! ―gemí y empecé a moverme con desesperación. ―¡No! yo no voy a permitir que nadie más lo corte nunca. Akashi fue el primero y último que hizo eso.

―¡Ritsuka, para de moverte! ―dijo Taiga. Tatsuya lo miró con diversión.

―¿¡A que te refieres con dejar de moverme!? ―pregunté. Traté de mirar hacia él, pero no pude. En cambio, sentí que toda la parte baja de Taiga se estaba poniendo rígida, por decirlo así.

Taiga gruñó y agarró con las dos manos mi cabeza para luego tirar de ella con una fuerza brutal. Volé hasta que mi cuerpo aterrizó golpeando una de las paredes. ¡Así no se trata a las niñas!

―Al menos no le cortaron el cabello. ―dijo la que acompañaba a Hana (Creo que se llama Saya).

Taiga parecía muy aliviado.

―Taiga, ¿no quieres tomar una ducha de agua fría? ―Tatsuya bromeó.

El rostro de Taiga no podía ser más rojo. ―¡Esto no es gracioso!

―Yo no me estoy riendo. ―dijo Tatsuya divertido.

―¿¡Pueden salir un momento de la habitación!? ―Taiga pidió. Tatsuya le dio palmadas en el hombro. ―¡Qué no es gracioso!

―Jajaja, está bien. ―dijo Tatsuya.

Yo estaba muy aturdida por el golpe que recibí, pero logré Salir exitosamente de ese horrible lugar. Los tres chicos de Yosen se excusaron porque tenían que irse y así, me quedé sola. Me acosté en el sofá, y escuchando el agua de la ducha correr, me quedé dormida.

La casa de Tetsu es bueno….muy normal. Es una casa de dos pisos (claro que es más grande que la mía) para tres personas. Es tan normal y común que es un poco decepcionante. No es que quisiera que Tetsu tuviera una vida horrible pero….bueno como sea. Él ya estaba en su puerta para darnos la bienvenida. Número 2 salió corriendo hacia a mí y yo lo cargué.

―Pensé que Himuro-san vendría con ustedes. ―dijo Tetsu.

Lo primero que tiene que decir es eso. Yo le dije a Tatsuya que viniera con nosotros porque yo quiero estar más cerca de él. Quiero decir…. ¡Nunca lo veo! pero él dijo que no quería ser una molestia para Tetsu, y que además no podía dejar solas a Hana y a Saya. ¿¡Por qué no puedo ser feliz!?

―Bueno, él piensa que no es adecuado. ―informó Taiga. ―Además, estaba con esta chica rubia de Yosen.

―Tetsuya, ¿son tus amigos? ―la mamá de Tetsu apareció. Ella es muy bonita y si tiene expresiones. Seguido de ella estaba su padre, que lucía feliz. ¿De dónde se supone que Tetsu consiguió esa personalidad?

―Si. Ellos son Kagami-kun y Ritsuka-san. Están conmigo en el club. Chicos, ellos son mis padres. ―Tetsu nos presentó.

―¡Qué bueno! gracias por cuidar de mi hijo. ―mamá Kuroko dijo.

―Ha sido un tiempo desde que él trae amigos. Los últimos fueron Kise-kun y Aomine-kun. Por favor, siéntanse a gusto en nuestra morada. ―dijo papá Kuroko.

―Muchas gracias. ―Taiga y yo nos inclinamos boquiabiertos por lo que estábamos viendo. ¿¡Cómo incluso ellos concibieron a Tetsu!?

Después de la deliciosa cena que preparó mamá Kuroko, subimos a la habitación de Tetsu para hacer lo del maldito informe. Su habitación es muy normal. Tiene una pequeña biblioteca. Eso es impresionante. Taiga y yo estábamos orgullosos de nuestro amigo listo.

―Vamos a empezar a trabajar. ―dijo Tetsu con firmeza. Y debido a que rara vez utiliza ese tipo de tono, Taiga y yo obedecimos.

He leído la mitad pero no puedo seguir más. Busqué en google un resumen como un buen estudiante. Y en realidad, el resumen en internet está muy bien equipado. Pero desgraciadamente no puedo escribirlo. El sensei se enteraría si hago algo como eso. Por otro lado, Taiga parecía que le estaba yendo mejor.

Dos horas y media más tarde, todavía estaba leyendo. Mi cuello dolía y mis parpados estaban pesados. La cama con olor a vainilla de Tetsu me estaba llamando a gritos.

Tetsu salió para traer más café y así impedir que nos quedáramos dormidos. Minutos más tarde, la puerta se abrió justo como lo hacen en las películas de terror. Pensamos que era Tetsu pero allí no había nadie.

Taiga y yo compartimos una mirada de susto.

Y luego la luz se apagó. Di un grito ahogado y apreté la mano de Taiga con todas mis fuerzas. Las luces se encendieron nuevamente para revelar una vieja que tenía cara que da miedo.

¡Dios mío! ¡DIOS MIO!

Taiga y yo gritamos y nos abrazamos llenos de miedo. Estábamos listos para morir juntos (probablemente de un ataque cardiaco).

―¿Qué sucede? ―llegó papá Kuroko junto con Tetsu. ―¿Mamá?

Tetsu suspiró. ―Chicos, ella es mi abuela. Vive con nosotros.

―Mamá, debes dejar de hacerle eso a los niños. ―papá Kuroko reprendió a la abuelita. Luego se fue.

―Pero es agradable ver sus caras de miedo. ―sonrió la señora.

―Lo siento abuela, pensé que eras un fantasma. ―dije mientras me bajada de Taiga.

―Yo también lo siento. ―dijo Taiga.

―No pasa nada. En realidad lo dicen mucho. ―dijo la abuela. ¡Ella es tan parecida a Tetsu! ―La última vez que lo hice fue al chico rubio y al chico de piel oscura. Ellos salieron corriendo y se cayeron en las escaleras.

―Aomine-kun y Kise-kun tuvieron pesadillas contigo, abuela. ―dijo Tetsu, intentando no reírse. ―Pero por favor, no hagas eso.

―Oye abuela, ¿eres una especie de ninja? ―pregunté, emocionada.

―Jaja, lo fui, hace mucho tiempo. ―ella dijo.

―Abuela. ―Tetsu reprendió. ―Ritsuka-san cree todo lo que le dices.

―¿Eso es así? ―la abuelita preguntó divertida.

―¡Claro que no! ―dije.

―Sí, todo el tiempo. ―dijo Taiga. Yo lo miré indignada.

―Por cierto, ¿Quién sabe jugar cartas? ―preguntó abuela Kuroko.

―Abuela, estamos haciendo una tare… ―Tetsu no pudo terminar porque yo ya me había parado para jugar con la abuelita.

―¡Si, si! ¡Vamos a jugar! ―dije saltando emocionada.

―Oi, ¿de dónde viene esa repentina emoción? ―Taiga preguntó.

Yo no le respondí porque me senté con la abuelita a jugar. Ella me ganó humillantemente las siete veces que tuvimos una partida. Pero no me importó. Luego empezó a hacer trucos de magia. ¡Eso fue increíble! y después me contó historias súper fantásticas de sus aventuras ninja (ella tiene una gran imaginación).

Yo estaba feliz porque bueno, nunca tuve abuelos ni nada (mi mamá y papá eran huérfanos) y creo que es justo que Tetsu comparta a la suya conmigo. Al menos por esta noche. Al final, no logramos mucho esa noche.

Es un milagro que los padres de Tetsu no se despertaron gracias a todo el alboroto que creamos. Su habitación debe ser a prueba de sonido o algo así. Incluso Número 2 durmió con nosotros (lejos de Taiga porque puede sufrir ataques o algo).

Terminamos haciendo todo el informe del libro a la mañana siguiente. Afortunadamente prestamos atención y terminamos para la tarde toda la tarea.

Con amor.

Claire.